
Ramón Gracida Gómez
María Argüello Vázquez fue una de los ocho guerrilleros del Par-tido de los Pobres que sobre-vivieron a la emboscada del Ejér-cito que rescató a Rubén Figueroa Figueroa el 8 de septiembre de 1974 en La Pascua, Atoyac; un día antes fue asesinado por militares su pareja, Prisciliano Medina Mo-jica y ella estaba embarazada de unos meses de su hija.
El domingo pasado 21 de diciembre, en compañía de sobrevivientes, familiares y personal de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), María acudió 51 años después a donde posiblemente esté enterrado su compañero en la carretera Cacalutla-El Quemado y a un lugar cercano donde cayeron los guerrilleros en La Pascua, que podrían ser hasta ocho, estimó en entrevista la ex guerrillera.
La mujer de 67 años relató los intensos meses que vivió de gue-rrillera en 1974 y de cómo en represalia por su militancia, el Ejército desapareció el 20 de octubre de ese año a su padre Francisco Argüello Villegas en Tecpan.
“Como se acostumbra en la sierra”, María y su novio Prisciliano habían pactado durante meses huir, primero sería a Atoyac y luego a Michoacán, ella tenía 16 años y él 29 o más, la fecha era el 5 de abril de 1974.
Cuando llegó a la cita, Prisciliano cargaba un arma y estaba acompañado de otros tres hombres igual de armados, María se asustó pero él le dijo que no se preocupara y tomaron camino, en el trayecto él le comentó que formaba parte del Partido de los Pobres desde principios de aquel año, cuando trabajaba de campesino en Corrales de Río Chiquito, sierra de Atoyac.
Prisciliano se escapó de la cárcel de Acapulco en 1972 excavando un pozo junto con otros condenados. Sumaba 11 años en prisión por matar en Michoacán, donde vivía con su familia, a un teniente militar que se quería llevar a su hermana y la asesinó por resistirse, también mató a su hermano e hirió a su mamá.
Piscsiliano huía del gobierno cuando conoció a María Argüello, cuyos padres resultaron ser sus padrinos de bautizo en Tecpan, y en la guerrilla fue conocido como Juan el Colorado “porque era blanco y con el sol se ponía bien chapeado”.
Tras dos días de caminar por senderos montañosos, Prisciliano y María llegaron al campamento de Caña de Agua. Allí el jefe de la guerrilla Lucio Cabañas Ba-rrientos le preguntó a ella si venía “por la buena o por la mala”, es decir, a la fuerza o no, y María le contestó que por la buena, que se fue de su casa por su voluntad. Su seudónimo fue Rosario.
El secuestro de Figueroa Figueroa
Cuando entró a la guerrilla se planeaba la entrevista con el entonces senador Rubén Figueroa Figueroa; ella recibía adiestra-miento en armas y en táctica, cómo salir en una emboscada y en el caso de que no pudieran, les decía Lucio, “péguense un tiro porque a mí no me van a agarrar vivo, porque a mí me van a hacer pedazos vivo y para no sufrir te dejas un tiro y te lo das”. De esta forma también evitarían delatar a los compañeros.
El 30 de mayo de 1974, Figueroa Figueroa se reunió con los integrantes del Partido de los Pobres en la sierra de Tecpan. Desde un año antes se pronunciaba por un diálogo con los guerrilleros para que dejaran las armas, escribe el cronista Víctor Cardona Galindo, quien también acompañó a la inspección de terreno el domingo pasado.
El 31 de mayo inició la plática oficial y “después de una ríspida discusión política” en la que Figueroa Figueroa propuso dar trabajo y dinero a los guerrilleros, quedó formalmente secuestrado con sus acompañantes, su primo Febronio Díaz Figueroa, los tíos de Lucio que fungieron de intermediarios, Pascual y Luis Cabañas Ocampo y la secretaria particular del político guerrerense, Gloria Pliego Brito.
Figueroa era, lo describió María Argüello, “gordo, chaparro, blanco, la secretaria era alta”.
El líder guerrillero estaba convencido que con la retención del senador lograría la liberación de los presos políticos, dice Víctor Cardona, “Lucio ya nunca le dio la cara, con toda la dirección de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento se fue a otro campamento, donde estaban más de 45 brigadistas como a kilómetro y medio del grupo que tenía a los retenidos”. María Argüello se quedó en el grupo de guerrilleros que custodió a Figueroa Figueroa.
La represión a los pueblos de Atoyac recrudeció, los soldados obligaban a los campesinos a racionar la comida. El informe Fue el Estado, de uno de los equipos del Mecanismo de Esclarecimiento Histórico (MEH) del año pasado, señala que en 1974 inició el periodo de mayor intensidad porque el Ejército, “emplea la detención-desaparición como estrategia de contrainsurgencia en Guerrero”.
También en 1974, indica el informe Verdades Innegables por un México sin impunidad, del otro equipo del MEH, comenzó la segunda etapa de los Vuelos de la Muerte, cuando el lanzamiento de personas desde la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta se convirtió en una “práctica sistemática, es decir, planificada y organizada desde el Estado”.
Prisciliano murió inspeccionando el camino a El Quemado
La guerrilla negoció el rescate millonario de Figueroa Figueroa, elegido por el PRI candidato a gobernador el 23 de junio, y el cerco era cada vez mayor.
El grupo de guerrilleros que custodiaban a los prisioneros se encaminó hacia La Pascua, “como íbamos hacia arriba, teníamos que explorar el campo, antes de cruzar una carretera o un camino para estar seguro que no peligráramos nosotros los compañeros”.
María Argüello era parte del grupo de cinco guerrilleros que iban a explorar un camino el 7 de septiembre, pero Prisciliano la obligó a que él fuera en su lugar y le dijo: “Te encargo mucho que si algo me pasa en esta ida, hay mucho gobierno, tú pégatele a Ramón (seudónimo) y a su esposa Martha (seudónimo), ellos te van a sacar de estos montes porque tú no conoces nada, te le pegas a él si yo no regresó”.
Los cuatro guerrilleros que regresaron contaron que Prisciliano iba cruzando la entonces carretera de terracería rumbo a El Quemado cuando los soldados le dispararon y cayó, pero no le confirmaron su muerte. La carretera fue construida por el gobierno federal a raíz de la detención masiva de los campesinos de este pueblo de la sierra media de Atoyac, en septiembre de 1972.
De acuerdo con la inspección del domingo, Prisciliano estaría enterrado donde murió, es un punto que actualmente se encuentra a 10 minutos en automóvil desde el pueblo de Cacalutla, que está en la orilla de la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, antes de llegar a la Y griega para entrar a Atoyac.
“Sálvese quien pueda” en La Pascua
El grupo de guerrilleros que custodiaba a Figueroa Figueroa continuó su camino a La Pascua y varios kilómetros más adelante de donde Prisciliano fue abatido por los soldados, acamparon y tres guerrilleros advirtieron que estaban rodeados, pero el resto no les hizo caso.
Una semana antes, 25 guerrilleros pidieron permiso para salir del grupo el 8 de septiembre, pasaron unos 15 minutos que se fueron y los guerrilleros que quedaron escucharon el primer balazo de la emboscada, María Argüello y otros limpiaban las armas que dejaron sus compañeros, el cielo estaba claro.
Comenzaron las ráfagas, algunos de los guerrilleros que se fueron regresaron, entre ellos Marquina Ahuejote, alias Matilde, de apenas 14 años, “éramos muy amigas” porque eran las mujeres más jóvenes del grupo, y es una de las posibles guerrilleras enterradas ahí. También estaría Sixto Huerta, alias Sabás, que estaba de guardia de Figueroa Figueroa a la hora de la refriega.
Ramón ordenó la retirada, “sálvese quien pueda”, María Argüello lo siguió, una granada cayó cerca, “nos tapan ramas como en las películas, se vuelca Ramón, cae del otro lado de una palma, cae su esposa, caigo yo encima de su esposa y nos fuimos como nos habían entrenado, gateando”.
María Argüello dijo que con ella se salvaron tres mujeres: Martha, Celia y Minerva. Y cuatro hombres: Ramón, René, Esteban y Kalimán. El comisario de Cerro Prietito don Chon, amigo de Lucio Cabañas, encontró ocho días después el campamento de los sobrevivientes y les confesó que hizo un pozo donde fueron sepultados unos ocho guerrilleros.
Un documento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) citado en el anexo Reconstrucción Histórica del informe final de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero, señala: en el reconocimiento efectuado al área donde se rescató al Senador Rubén Figueroa, se localizaron dieciséis gavilleros muertos”.
Los sobrevivientes tardaron dos meses en salir de la sierra, “escondiéndonos todavía anduvimos rondeando toda esa parte, yo no sabía dónde andábamos, luego salimos. Después de una barranca salimos al mes de ese pedazo caminando, salimos de un arroyo y de ese arroyo al lado había una milpa”, narró María. Comían raíces y plantas.
La sobreviviente participa en la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), cuya vicepresidenta Tita Radilla acudió a la inspección del domingo pasado, al igual que la hija de María y Priscliano, Socorro, y el ex comisionado de la Comverdad, Nicomedes Fuentes García.
María acudió al acto por el 51 aniversario luctuoso de Lucio Cabañas el 2 de diciembre pasado en Atoyac, en el que se repudió el homenaje del gobierno del estado de la morenista Evelyn Salgado Pineda a Rubén Figueroa Figueroa realizado en Huitzuco por el aniversario 117 de su natalicio.

