El Comedor Universitario, que paristas pedían rehabilitar, cerrado hace 9 meses

El edificio en donde estaba el comedor universitario de la UAG en la colonia Infonavit Alta Progreso en Acapulco, que dejó de funcionar después del impacto del huracán Otis Fotos: Carlos Carbajal

El Comedor Universitario de Acapulco de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), ubicado al lado de la facultad de Enfermería, se encuentra cerrado desde hace 9 meses tras un dictamen de Protección Civil de que era inhabitable debido a los daños que le dejarib el huracán Otis en el 2023 y, posteriormente los sismos.
Entrre los señalamientos de los paristas de Laboratorios Clínicos de la universidad, estaba la queja por el cierre de ese espacio y la demanda de su apertura.
De acuerdo con información obtenida por fuentes de la UAG, para la reconstrución del inmueble se necesitan alrededor de 6 millones de pesos.
Además, para mantenerlo funcionando se requiere un millón de pesos mensuales, 12 millones al año para gastos operativos, nómina, servicios de agua y luz, así como el gas LP, entre otros.
El inmueble del comedor universitario esta en la zona de las escuelas de la UAG en la avenida Ruiz Cortines, como Enfermería 2, Medicina, Derecho, la de Contaduría y Administración y la preparatoria 27.
Alrededor de dichas escuelas hay varios negocios de comida, tanto en la banqueta con casetas, así como locales.
Incluso, al lado de lo que era el comedor univetsitario hay un pasillo donde existen alrededor de 20 puestos de comidas que van desdes antojitos mexicanos, tortas y hamburguesas, así como comida del día que en promedio cuesta 60 pesos.
Las escuelas también tienen sus propias cafeterías. En el lugar se observó el inmueble cerrado y ya no tiene ni las letras de Comedor Univesitario (Karina Contreras).

 

Ha sido el peor inicio de vacaciones, dicen comerciantes de playa Icacos

Jacob Morales Antonio

Playa Icacos ha tenido uno de los peores inicios de temporada de vacaciones de verano, dicen vendedores y prestadores de servicios turísticos. La playa más extensa de Acapulco luce vacía, porque los principales hoteles y condominios siguen en proceso de reconstrucción.
A nueve meses del huracán Otis, os edificios ubicados a unos metros de la zona de playa, algunos como el condominio Velero y Galeón, ya reciben a sus inquilinos, pero desde la playa se observan aún hay departamentos que siguen en proceso de rehabilitación.
En esa área los únicos edificios que ya están operando con cierta normalidad son el hotel Malibú, el Hotel Amares, y la Torre de Acapulco. A unos metros está el edificio de lo que será el condominio Elcano, que está en remodelación, luego los condóminos Clelia y Magnolia, El Parque Laureles, Real del Mar, Lunada Suites.
Además  del hotel Copacabana, El Dorado, Azalea y Jazmín, Tabachines, entre otros. Desde el exterior se observan algunos departamentos cubiertos con tablones, y en otros a trabajadores realizando labores de construcción.
Uno de los vendedores dice que solo los viernes, sábados y domingos hay gente en los accesos a la playa Icacos, pero frente a los condominios y los hoteles de esa área que siguen cerrados no hay nadie.
El caso más evidente frente al complejo Elcano, que antes tenía palapas y una área de sombrilla. Ahora “está solo la mayor parte del día, nosotros solo venimos a los accesos a vender a la gente que llega, pero esta temporada ha sido la peor”.
Un ex socio del club de playa Playita Santa Lucía, indicó que únicamente los fines de semana hay una afluencia “regular” en el restaurante que opera aun sin terminar su reconstrucción, luego de que el huracán Otis se llevara su techo. En el lugar las camas y camastros están vacíos.
Comentó que los trabajadores le han informado que la llegada de visitantes solo es durante los fines de semana, y durante la semana tiene una o dos camastros ocupados de los casi 20 que colocan en el área de playa.
En el recorrido se observó que las familias que llegan por el acceso que está a un costado del restaurante no se quedan en esa zona y buscan ir hacia donde está el mobiliario que rentan los prestadores de servicios turísticos cargando sus hieleras y bebidas.
Desde la playa, a la vista de los visitantes, son edificios con grandes huecos en proceso de reconstrucción y con trabajadores colgando de andamios colocando estructuras y ventanales, o retirándolos como ocurre en los hoteles El Presidente y Fiesta Americana.