La temporada de huracanes no tiene que ser necesariamente desastrosa: agentes de seguros

Clausura del seminario Siniestros que marcaron a México: Los seguros que mantienen al país, en el hotel Pierre Mundo Imperial. En la imagen, el presidente del Consejo Directivo Nacional de AMASFAC, Sergio Liceaga Balzaretti, con micrófono en mano Foto: Ramón Gracida Gómez

Ramón Gracida Gómez

El tercer seminario de daños organizado en Acapulco por la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC) y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) concluyó ayer con el mensaje de que la temporada de huracanes en Guerrero no tiene que representar una “temporada de desastre”.
El seminario titulado Siniestros que marcaron a México: Los seguros que mantienen al país de pie se llevó a cabo en el hotel Pierre Mundo Imperial durante tres días, y este viernes se llevó a cabo como acto final el evento Aprendizajes de aseguramiento después de Otis en un salón del hotel ubicado a un costado de la playa Revolcadero.
En su mensaje final, el presidente del Consejo Directivo Nacional de AMASFAC, Sergio Liceaga Balzaretti, pidió seguir el diálogo con los distintos sectores involucrados en la industria de las aseguradoras, entre ellos los organismos internacionales y asociaciones similares.
El titular del Área de Seguro de Daños y Autos de AMIS, Carlos Jiménez, destacó la importancia de la relación de los sectores público, privado y académico, y resumió el contenido del seminario; dijo que el primer día se habló de los riesgos sociales, vandalismo y reparación integral de daños; el segundo día se discutió sobre temas relacionados a los seguros.
También señaló en su participación que combinó con la moderación del evento, es que la temporada de huracanes en Guerrero no tiene que representar un desastre.
“Hay que adoptar las mejoras prácticas para hacerlo mejor, hay países que tienen más exposición, que tienen más vulnerabilidad, y cuando pasa un fenómeno de esta naturaleza pues no hay desastre, entonces ya decíamos en estos días, la temporada de huracanes no tiene porque ser la temporada de desastre”.
La directora general para declaratorias de emergencias, desastres y fondos estatales, nacionales e internacionales de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Shalom Natalihe Rodríguez Ortiz, afirmó que este tipo de eventos es importante “para prepararnos en el momento de que vamos actuar ante una emergencia o un desastre, y cómo entran todos a la participación”.
“A nosotros, yo creo que igual que a muchos, nos quedó claro que después de Otis nos faltaba mucha preparación o nos faltaba mucha experiencia en diferentes situaciones; vimos entrar, de todos lados, sobre todo en el tema de las aseguradoras, para la rehabilitación, para poder otra vez activar lo que es Acapulco”.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en Guerrero, Julian Uriostegui Carbajal, pidió revisar el número de coberturas contratadas por las pequeñas y medianas establecidas en Acapulco, las cuales no incrementaron “como incluso lógicamente debía ser”, y lo planteó como un reto para el futuro.
La integrante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Rosa María Vélez, dijo que “aunque el fenómeno del Niño nos tenga con mucho nervio, pues en realidad sí podemos establecer un escenario distinto porque estamos trabajando en eso y lo estamos haciendo en conjunto”.
En la mesa también estuvieron presentes el vicepresidente de la AMASFAC, Carlos Peña, el presidente de la Sección Acapulco de la misma Asociación, Felipe de Jesús Anzo Martínez, y la representante de Connective Business Solution, Elisa Mariel Trujillo Leyva.

 

Entregar apoyos de manera directa, enseñanza tras Otis: Ariadna Montiel

Juan Luis Altamirano

A dos años de que impactó el huracán Otis en Acapulco, la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, señaló que una de las mayores enseñanzas que dejó el fenómeno meteorológico fue la entrega de apoyos a la población de manera directa.
En la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la secretaria Montiel indicó que los funcionarios de la Secretaría de Bienestar estuvieron durante 13 meses en la atención en Acapulco.
“Hace dos años llegamos a Acapulco el 25 de octubre, por la instrucción del presidente López Obrador, estuvimos durante un año, justo cuando ya veníamos a la toma de protesta de la presidenta, acaeció el siguiente huracán, que fue el huracán John, entonces estuvimos cerca de 13 meses en Acapulco. Creo que o más importante es que el método que se decidió implementar desde la administración pasada de entregar directamente los apoyos a la población, es muy importante” indicó.
Montiel Reyes indicó que el paso de Otis dejó la enseñanza para poder actuar en otras emergencias, además que el entregar los apoyos del gobierno federal de manera directa es fundamental, pues las personas afectadas conocen los daños que sufrieron.
“El mayor aprendizaje es confirmar que la política que se ha implementado para ayudar a las personas, que se haga de manera directa, sin intermediarios, es fundamental para este programa, para todos, pero especialmente para este programa, porque las familias saben en qué van a invertir sus recursos y podrá avanzar de manera más rápida la rehabilitación, la reconstrucción de las comunidades” dijo.
Ariadna Montiel agregó que se trabajaron en la preparación de las brigadas, además de que los grupos ya tienen experiencia en la atención de desastres naturales tras el paso de Otis y la entrega de apoyos.
“Nosotros representamos un número importante cuando llegamos a las comunidades. En Acapulco llegamos a ser 8 mil servidores y servidoras de la nación en el momento más grande de la crisis y nosotros también, tenemos que estar en un lugar, y ya tenemos un grupo de trabajo que se encarga de la logística nuestra, un grupo que se encarga de coordinar los formatos, que es muy importante” añadió.
La secretaria mencionó que a dos años de Otis se marcó al equipo que atienden las emergencias de desastres naturales, como las lluvias que afectan a cinco estados, que incluso se prepara un libro al respecto.
“Para nosotros ha sido una experiencia muy positiva, de hecho estamos escribiendo un libro desde entonces, porque es un método de trabajo, pero, sobre todo, una mística de trabajo de nuestros compañeros y compañeras servidores de la nación, que bueno, todo el esfuerzo nace de ahí, mayoritariamente mujeres, que tienen convicción en ayudar a la gente” planteó.

Reconoce el oficial mayor estatal la coordinación gobierno-empresarios para la recuperación de Acapulco

El oficial mayor de la Secretaría de Finanzas del gobierno estado, Ricardo Salinas Méndez, afirmó que Acapulco vive una etapa de recuperación “de sobremanera”, impulsada por el trabajo coordinado entre los tres órdenes de gobierno, empresarios y prestadores de servicios turísticos.
Este viernes, en declaraciones después de acudir a la ceremonia que encabezó la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, a dos años del huracán Otis, dijo que esa integración ha permitido avanzar de manera firme en la reconstrucción y en la recuperación económica de la ciudad.
“Acapulco trae una recuperación de sobremanera, hay una integración de todos los prestadores de servicios turísticos, así como de funcionarias y funcionarios de los tres órdenes de gobierno y creo que esa unidad entre todos nos ha llevado adelante, tenemos una relación muy estrecha con el gobierno de México”.
Consideró que también en parte de este proceso de recuperación se debe a la visión y el liderazgo de la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda que ha contribuido con las acciones de gobierno y destinado recursos de manera estratégica para acelerar la transformación del municipio.
“Hoy se puede ver en fotografías y videos cómo estaba Acapulco y cómo está ahora. Más que un lamento, se ha convertido en una gran anécdota de la cual hemos salido adelante una vez más”, expresó el funcionario del estado.
Sostuvo que para los siguientes meses la Secretaría de Turismo del estado, impulsa eventos importantes para Acapulco como el espectáculo de aviones Air Show, que se realizará el mes próximo y para cerrar el año el espectáculo de pirotecnia, que eso permitirá que la ocupación hotelera siga a la alza y que “Acapulco sigue siendo el número uno” (Aurora Harrison).

 

El Otis, fenómeno que en breve tiempo rebasó pronósticos y dejó daños sin precedentes

Juan Luis Altamirano

Ciudad de México

El 25 de octubre de 2023 cambió por completo la vida de los acapulqueños. Fue el día que el poderoso huracán Otis, de categoría 5 y nunca antes visto, impactó en Acapulco y dejó por lo menos 52 personas fallecidas.
El huracán Otis rápidamente aumentó su intensidad con miras de convertirse en un poderoso fenómeno que impactaría Acapulco. Por la tarde del 24 de octubre, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) estimaba que sería un huracán de categoría 4, pero por la noche, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que se trataría de un huracán categoría 5.
Pero el pronóstico de las autoridades mexicanas fue demasiado optimista en comparación con el Centro Nacional de Huracanes (NHC por sus siglas en inglés), que auguraba un “escenario de pesadilla” en Acapulco y que no se tenía constancia de un huracán de dicha intensidad en México.
Por la madrugada llegó lo inevitable con el impacto de Otis, en Acapulco había quedado devastada por completo la infraestructura, además que no se tenía acceso a las comunicaciones, confirmado por el mismo López Obrador ya que no se podían cuantificar los daños.
“Estamos buscando restablecer las comunicaciones, hasta ahora no tenemos datos sobre pérdidas de vidas humanas pero no hay comunicación, no sabemos. Si daños materiales, ruptura de caminos, la propia autopista, llegando a Acapulco tiene derrumbes, ya están los de Comunicación trabajando”, señaló López Obrador horas después del impacto.
Sin agua, electricidad ni red telefónica, se dio un éxodo de acapulqueños a otros lados para avecindarse de manera momentánea, provocado también por los saqueos que se dieron en supermercados y tiendas en el municipio.
La información tardó y fue hasta el 29 de octubre cuando la Coordinación Nacional de Protección Civil dio un conteo de 48 personas fallecidas por Otis, que un día después fue reculado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda al decir que eran 45 muertos.
En el boletín publicado a un año del impacto de Otis, el Instituto Mexicano del Transporte asegura que el huracán provocó 52 personas fallecidas, además de un daño económico calculable entre 12 y 16 mil millones de dólares.
En ese periodo, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informaba que se encontraba a 90% la reparación del servicio de energía eléctrica en Acapulco, pero que más de 10 mil postes de luz habían tenido afectaciones.
Para atender la emergencia, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó 11 mil 500 elementos de la Guardia Nacional, para realizar patrullaje nocturno, intervenir 78 gasolineras y vigilar cinco bodegas y 10 centros comerciales, luego de los saqueos.
De igual forma, la Secretaría de Marina desplegó seis mil 500 elementos, los cuales mil 500 se enfocaron en seguridad. El 30 de octubre, el entonces secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán reportaba que 29 embarcaciones habían presentado daños tras Otis, aunque dos días después actualizó la cifra a un aproximado de entre 40 y 45.
El fin de semana posterior a Otis, usuarios de redes sociales habían denunciado que integrantes del Ejército no les habían permitido ingresar a Acapulco con apoyos y se los quitaban, a lo que López Obrador dijo que esas declaraciones eran de gente perversa.
En materia de salud, la Secretaría de Salud reportó 30 mil insumos para atender enfermedades, además de que 14 menores de edad estaban hospitalizados, con 293 traslados y 873 profesionales en labores.
Un informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 15 de noviembre de 2023, señala que fueron 928 mil 252 las personas afectadas por Otis, las cuales 848 mil 647 estaban en Acapulco y 79 mil 605 en Coyuca de Benítez.
De igual forma, se estimaron daños en 63 mil unidades económicas de Acapulco, concretamente de servicios turísticos, que provocaron la pérdida de 180 mil empleos y afectaciones en más de 250 mil viviendas.

La promesa navideña y el plan

El último día de octubre, López Obrador se aventuro a decir que Acapulco se pondría de pie en tiempo récord y que para las fiestas decembrinas, los acapulqueños estarían muy felices, ya que no habría “amarga Navidad”.
López Obrador aseguró que no se llevaría mucho tiempo en la reconstrucción de Acapulco luego del fuerte impacto que provocó Otis, para que el primero de noviembre se presentara el plan de reconstrucción impulsado por el gobierno federal.
El plan tenía un presupuesto a ejercerse de 61 mil 313 millones de pesos , aunque luego dijo que se podría ampliar hasta 100 mil millones, y contempló ampliar programas como Jóvenes Construyendo el Futuro para tareas de limpieza, no cobrar pagos como Infonavit, Fovissste, seguro social durante seis meses y el cobro de electricidad se condonaría por dos bimestres.
En su plan, López Obrador señaló que habría un censo para todos los hogares que resultaron afectados en Acapulco, a los que durante 12 semanas se les entregaría una canasta básica, además de un paquete de enseres domésticos y un monto de 35 mil a 60 mil pesos según el daño. El estimado era de 250 mil viviendas.
El proyecto contempló que en cada colonia con más de mil casas se instalaría un cuartel de la Guardia Nacional con 250 elementos, por lo que se instalarían alrededor de 20 cuarteles de la corporación en Acapulco.

El fideicomiso

Cuando aún se mantenía la emergencia en Acapulco, el ex presidente López Obrador abrió un nuevo capítulo en su disputa con el presupuesto ejercido por parte del Poder Judicial, a lo que propuso que 15 mil millones de pesos de fideicomisos extintos del organismo fueran destinados a las personas afectadas por el huracán.
Aunque hizo pública la solicitud de que el Poder Judicial entregara los recursos, López Obrador afirmó que no habría problema en cubrir las necesidades, pues existía suficiente presupuesto para atender a las personas.
Fue la entonces ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Norma Lucía Piña Hernández, la que aceptó la propuesta de López Obrador y dijo que se mantenía a la espera de confirmación para iniciar las conversaciones para lograr la transferencia.
Tras llegar a un insólito acuerdo con la ministra presidenta, con quien tuvo diferencias públicas con anterioridad, López Obrador celebró la decisión de la Corte, pero señaló que si no se daba la aportación del Poder Judicial, el gobierno contaba con los recursos suficientes.
Luego de que parecía que llegaron a un acuerdo, el 10 de noviembre se informó que el arreglo no llegó y la Corte no entregaría los 15 mil millones, a lo que López Obrador pidió una explicación y mantuvo que existía suficiente presupuesto.

Los hoteles

La información que presentó el gobierno federal sobre la afectación hotelera era que 337 hoteles habían tenido daños, por lo que ninguno de los espacios había quedado libre de afectaciones.
Tras el impacto, se indicó que Nacional Financiera tenía disponibles dos mil millones de pesos para la rehabilitación de los hoteles o que contrataran créditos y Hacienda absorbería el pago de la mitad de los intereses.
El mismo López Obrador dijo que tuvo conversaciones con dueños de cadenas hoteleras como Carlos Slim del entonces Hotel Calinda, Antonio Cosío de Las Brisas, Juan Antonio Hernández de Mundo Imperial y de Daniel Chávez de Grupo Vidanta, que le señalaron que estarían listos para diciembre.
La insistencia del presidente fue que los hoteles, o al menos las cadenas, estuvieran preparados para brindar alojamiento en abril, con miras al Tianguis Turístico de 2024, para lo que pidió el apoyo de los empresarios hoteleros.

El balance

El 18 de marzo de 2024, López Obrador ofreció una conferencia donde se dio el balance de los apoyos del gobierno federal tras las afectaciones de Otis. En la misma, el secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval indicó que ya había concluido la entrega de 250 mil paquetes de enseres.
El almirante secretario de Marina señaló que tenían 31 personas desaparecidas en alta mar, con 15 embarcaciones con personas desaparecidas de las cuales 11 fueron localizadas y cuatro estaban pendientes. De igual forma, la gobernadora Salgado señalaba que 180 hoteles ya habían reapertura luego del impacto de Otis.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel indicó que se entregaron 301 mil 076 apoyos para la reconstrucción de viviendas afectadas, además de recursos para 30 mil 196 locales comerciales, una inversión de 15 mil 275 millones de pesos.

 

A dos años de la tragedia, familiares de los marinos desaparecidos no reciben pensión

Un pescador posa en una tranquila playa Manzanillo, uno de los lugares en donde más pescadores murieron y desaparecieron en el mar durante el impacto del huracán Otis, hace dos años Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Ninguno de los familiares de los 24 marineros desaparecidos ha podido tramitar la pensión a dos años del paso del huracán Otis. La esposa de uno de ellos, Cristina Sánchez Camacho, señaló en entrevista que al actual gobierno federal de Claudia Sheinbaum Pardo “no le interesó” darle seguimiento a los trámites, como se comprometió su antecesor.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador pactó tramitar las actas de presunción de ausencia en seis meses, pero algunos todavía ni la reciben y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está argumentando que no puede entregar las pensiones porque las fechas de desaparición y de la presunción de ausencia no coinciden.
El esposo de Sánchez Camacho es Fernando Esteban Parra Morales, uno de los cuatro tripulantes del yate Litos que desaparecieron al intentar salir de la Marina Majahua en Puerto Marqués a la Base Naval, uno de los casos más sonados por la movilización de los familiares.
La familia de Parra Morales, al igual que el resto de parientes de los marineros extraviados tras el paso del huracán, acudió a todas partes, hospitales, refugios, donde la gente rumoraba sin sustento que estaban los trabajadores de los yates y las lanchas hundidas, circularon listas de nombres que dieron un pequeño atisbo de esperanza.
Al segundo día del desastre, Sánchez Camacho al Servicio Médico Forense (Semefo) e interpuso la denuncia de desaparición. No había luz, no te dejaban entrar, nada más en dado caso que tu familiar tuviera un tatuaje, hueso roto, que se pudiera reconocer más porque los cuerpos estaban hinchados”.
Las movilizaciones de los familiares lograron las reuniones semanales entre la Secretaría de Marina (Semar) y los deudos, la primera ocurrió a menos de un mes de que pasara el huracán categoría cinco, les entregaron las carpetas de investigación y participaron en las búsquedas.
Los familiares pidieron una asesoría legal a los integrantes de la Secretaría de Marina (Semar) por el tema de las pensiones “porque obviamente al inicio los patrones tenían dados de alta a los empleados y ya después pasaron tres meses y los dieron de baja”.
En ese trajín, los familiares se dieron cuenta que más de la mitad de los 24 marineros desaparecidos, de acuerdo con su propio conteo, no estaban inscritos dentro del seguro social, o a algunos no les alcanzaban las semanas cotizadas, para ellos el camino ha sido demandar a los patrones, pero tampoco ha prosperado.
Los representantes del gobierno federal “se comprometieron a darnos las facilidades en los trámites, cosa que la verdad no cumplieron y vamos a seguir el proceso como cualquier persona, ellos dijeron que iban a tratar que fueran seis meses lo de la presunción de ausencia para iniciar trámites en material laboral”.
Abogados de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social llevaron al principio los juicios en el Juzgado de lo Familiar ubicado en Caleta, pero dejaron de asistir y Sánchez Camacho tuvo que pagar un abogado privado para continuar el juicio y recuperar la carpeta de investigación que se había extraviado, fue apenas en septiembre pasado que el juez autorizó el acta de presunción de ausencia, documento que tiene que validar en el Registro Civil.
La esposa del marinero expuso que los abogados dejaron de asistir cuando acabaron las búsquedas y las reuniones en la Base Naval en diciembre pasado, “creo que en el cambio de gobierno se deslindó totalmente, o sea, los compromisos que adquirió el gobierno pasado (de Andrés Manuel López Obrador), que se supone que debieron haber dado seguimiento, este gobierno (de Claudia Sheinbaum Pardo) no le interesó”.
“O sea, ya no le dieron seguimiento a los trámites, los trámites quedaron pasados, en mi caso yo contraté un abogado que es el que está gestionando, pero no todos tienen la posibilidad de poder contratar a alguien para que les dé tramite a sus juicios”.
Por la discrepancia entre las fechas de la carpeta de investigación y del acta de presunción de ausencia, el IMSS “se está agarrando para decir que no coinciden y que la pensión no va a proceder”.
En los primeros meses, los familiares tuvieron que lidiar con la postura de los dueños de algunas embarcaciones de no moverlas hasta que cobraran el seguro, existe el temor que los restos “se desbarataron o qué sé yo con el tiempo, ya no se pudo recuperar nada, primero dijeron que eran tres meses, pasaron seis meses y cuando nosotros tocamos el tema, nos decían que ellos no podían obligar a las aseguradoras a levantar los reportes”.
Los deudos también enfrentaron la falta de reconocimiento como víctimas por parte de la Comisión Estatal Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEEAV), en razón de que las desapariciones no eran producto de un hecho de violencia.

 

Queda el miedo, dice el pintor Carranza; aún no me siento bien, se sincera Wencho

Gaudencio Solano mejor conocido como Wencho narra a El Sur su testimonio como sobreviviente del huracán Otis, en su negocio en la playa Condesa. A la derecha, el pintor Jesús Carranza durante la entrevista en el Bar del Puerto Foto: Carlos Carbajal y Jesús Trigo

Ramón Gracida Gómez

Un pintor, de los Barrios Históricos, casi perdió su pierna por el corte de una lámina; un restaurantero de la playa Condesa sobrevivió a unas enormes olas enterrado en la arena… son dos historias de supervivencia de la madrugada del 25 de octubre de 2023, cuando el huracán Otis por poco terminó con sus vidas.
El artista plástico Jesús Carranza Martínez, de los Barrios Históricos, y el prestador de servicios turísticos Gaudencio Solano Chávez, mejor conocido como Wencho, relataron a El Sur sus experiencias de estar al borde de la muerte. El dramatismo de algunos detalles resulta inevitable en la medida que la catástrofe no necesita de historias fantásticas para ilustrarlo. Le sobra.

“Muchas cosas siguen con miedo a destaparlas”: pintor Carranza

Jesús Carranza Martínez camina despacio por el Zócalo. Se sostiene de una muleta canadiense. Se salvó de que los médicos le cortaran la pierna izquierda: “necesitamos que alguien nos cure el espanto porque no podemos oír agua porque ya estamos temblando, le llaman estrés postraumático”, planteó en la entrevista a dos años del paso del meteoro.
Su relato cronométrico empieza a las 7 de la noche del 24 de octubre de 2023. Su madre le habló para avisarle de un huracán. Quince minutos después hizo lo mismo su hermana. A las 8 leía un libro de la mitología griega, hojeó el pasaje del talón de Aquiles. Se soltó la lluvia “como una película” y a las 10 comenzó a sentir el fuerte viento.
Estaba en su taller-dormitorio, ubicado en la calle Lerdo de Tejada número 26, en la parte baja de la barranca de los lavaderos del Venado, donde desde hace dos años “muchas cosas siguen con miedo a destaparlas por la cantidad de cosas perdidas: pinturas, ropa, muchas cosas”.
De 10 a 12 de la noche sostuvo una ventana con su pecho y una tabla, enfrente está la terraza de un vecino, pero el agua siguió entrando cada vez más, “no quedó una casa con techo”.
“Que no se levante el techo” y “no me voy a morir”, fueron sus mantras que repitió de 12 a una de la noche. “Empecé como a trastornar, recuerdo muy bien, estaba tan mal emocionalmente de lo que yo estaba viviendo que empecé a mantrear”, expuso con la licencia de inventar un verbo.
El agua le empezó a llegar al ombligo e intentó abrir la puerta atorada por un cúmulo de láminas de asbesto, fierros y trastes. Finalmente salió al callejón y se protegió con una mesa de todo lo que volaba en el cielo, aquel de luz “blanquizca, los rayos eran chiquitos, era increíble”.
Con un foco portátil en la boca, empezó a avanzar sobre el agua para quitar el dique de numerosas láminas que taponaba el agua y la corriente jaló la lámina que le cortó el talón de Aquiles, una herida que “parece una boca”.
El pintor pidió ayuda a sus vecinos para despejar la barranca y le cayó una lámina en su cabeza. Lo auxiliaron porque la sangre le empezó chorrear sobre su rostro y entre todos lograron quitar el dique. Un tinaco volador volvió a bloquear el camino, pero lo empujaron.
Carranza fue auxiliado por una pareja de estudiantes de medicina que no tenían más que agua de la llave. Un vecino desesperado gritó al aire, “ya hijo de la chingada, déjanos”, y otro pidió ver el cielo rojo.
A las 4 de la mañana comenzó la rapiña entre propios vecinos y a las 6 Carranza, maestro para muchos, fue a buscar sus pertenencias guardadas en una bodega desde el 2021, tras el sismo fuerte. Perdió todo porque no tenía techo, “me dolió mi taller, pero ahí me dolió muchísimo por algo muy particular, perdí la mitad de mis libros”.
“Anduve buscando hospitales herido, me rechazaron de la Clínica 9 (del IMSS), en el Centro Médico encontré a las enfermeras sacando el lodo”. Aguantó siete días más con un botiquín y una cargada despensa que dice que acostumbra tener por su origen serrano, la comunidad Potrerillo del municipio de Petatlán.
La herida del pie comenzó a infectarse y le dieron un aventón a la casa de sus familiares de la colonia Emiliano Zapata, donde esperó siete días más porque el hospital Donato G. Alarcón de Renacimiento estaba deshecho. Finalmente fue recibido con un cuadro séptico grave.
Lo primero que hicieron los médicos fue exprimirle el agua acumulada en su pierna, “es la tortura más terrible que he sentido en mi vida, dicen los médicos que el dolor del tendón de Aquiles es peor que el parto”.
En el quirófano le avisaron que le cortarían la pierna. Familiares y amigos se movieron para conseguir otra opinión. Dos cirujanos optaron por una operación diferente, abrir la pierna como “pescado a la talla”, una técnica que se convirtió en un “libro abierto del conocimiento” para los médicos que lo visitaban y en una cicatriz gruesa que sube por su pantorrilla.
“Yo me veía el hueso blanco hasta abajo, era una cosa terrible”, dijo el sobreviviente de Otis, quien registró tres camadas de heridos durante su estancia en el nosocomio. La primera producto de la rapiña, los lastimados de “la noche de los cristales rotos”, como ha bautizado al paso del meteoro.
La segunda tanda de heridos eran los cortados de lámina. A siete pacientes les cortaron las piernas, algunos sicólogos acudieron para convencerlos, “no sabes la angustia de oír a los hombres pedir clemencia para que no les corten los miembros, es como estar en la cárcel”.
Los heridos del tercer grupo eran motociclistas, jóvenes que derraparon. Carranza no vio más porque fue corrido a un lugar frío debido a las altas temperaturas que se sentían en los primeros meses de la catástrofe. Huyó a Cuernavaca.
El pintor de los Barrios Históricos regresó en enero a la ciudad y el 14 de febrero empezó a trabajar unos bocetos de Otis, uno de ellos es un demonio que expulsa todos los objetos que volaron aquella madrugada.
“Yo soy uno antes de Otis y otro después de Otis, definitivamente en todos los sentidos. Soy más callado, por ejemplo, yo no era muy callado, hablo menos, tengo una vida más ensimismada”.
Carranza tiene casi 60 años, cuenta con un largo historial de bohemia y es restaurador de iglesias, “restaurar es conservar las piezas para que tengan una nueva vida, no destruir porque aquí la costumbre es destruir”.
“A dos años de Otis todo está muerto, nosotros venimos en escalada de desgracias, primero empezamos con la inseguridad, después la pandemia, el temblor, Otis, John, ¿a qué hora nos vamos a levantar?, son puras desgracias”. Hace falta tiempo.

“Me falta la recuperación total”: Wencho de la Condesa

“Yo me siento emocionalmente destrozado, siento que me falta la recuperación total, no me siento muy bien por lo mismo que hemos estado viviendo. No tengo descanso así que tú digas que me voy a agarrar un día y no voy a hacer nada. Descanso cuando el día es tranquilo”.
Horas antes de que la primera ola lo mojara completamente mientras dormía en una hamaca, Wencho recibió aproximadamente a las 7 de la noche del 24 de octubre algunos mensajes en su celular de parte de amigos de otras partes del país y del mundo, que le pedían que se cuidara porque iba a llegar un huracán.
Su negocio, La Isla de Wencho, se encuentra a unos 50 metros de uno de los accesos a la emblemática zona de bares y fiestas prolongadas hasta el amanecer, es una cabaña cubierta de palmeras y de árboles en la que vende diferentes bebidas y a veces, comida.
Hace más de medio siglo, Wencho comenzó a ser prestador de servicios turísticos, de aquella época de bonanza le quedan sobre todo los recuerdos y la actitud buena onda que extrajo de los hippies gringos que lo visitaban.
Conforme la noche del 24 de octubre avanzaba se intensificó el viento que sonaba a “gritos como diablo”, reprodujo onomatopéyicamente el hombre de 73 años de mejor manera que otros intentos bienintencionados.
A las 10 de la noche, paró en seco el fuerte aire y llegó una “pinche olota, yo estaba en la hamaca ahí, me baña”, debió ser una de cinco metros de altura para rebasar el pequeño dique sobre el cual está construida la cabaña de madera en la que duerme Wencho; rápidamente lo mojó una segunda de la misma magnitud.
Agarró a sus perros y se escondió debajo de una mesa, a un costado está el refrigerador, “empezaron los truenos y truenos y el aire más fuerte y más fuerte, y ya los 10 minutos voló toda la enramadita”.
Una gran palapa del condominio colindante voló y “ahí ya no me gustó”, la estructura de madera y hojas de palmeras quedó atorada en la arena, lo que, al final de cuentas, salvó a Wencho porque fungió de “sombrero” durante las ráfagas de viento de más de 300 kilómetros por hora.
Como un soldado dentro de un búnker para esquivar las balas, Wencho escarbó en la arena para salvarse de los objetos que volaban, pero el viento arreció y el hombre que siempre se despide de sus clientes cercanos con una palabra de aliento, cedió aquella vez y pensó en su fin.
Cuando amaneció, Wencho se vio rodeado de láminas y de vidrios que a dos años sigue encontrando enterrados, los conserva para mostrarlos a los “incrédulos” que no dimensionan el paso del huracán categoría cinco.
Su negocio fue censado, pero nunca recibió el apoyo económico, tampoco abandonó su cabaña por temor a la rapiña, se recuperó gracias a sus clientes, el primero de ellos llegó a los seis días, fue a ver cómo estaba.
“Para mí me torturó más John”, señaló el hombre de tez delgada, pelo canoso e infaltables lentes de sol en el repaso de su vida a dos años de Otis, las olas de finales de septiembre de 2024 fueron más intensas y lo inundaron varias veces.

Fonatur no incluye la Wilfrido Massieu pese a ser de intenso tránsito y a su deterioro

Daniel Velazquez

La avenida Wlfrido Massieu, que tiene una carga peatonal intensa durante todo el día, no está considerada para transformarse en Sendero de la paz por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
De acuerdo con el Fonatur, la intervención en trece tramos de vialidades del municipio para convertirlos en Senderos de la paz es porque están deteriorados y son estratégicos para la movilidad peatonal en Acapulco. Con esa premisa lanzó dos concursos de licitación a principios de este mes para hacer obras en trece vialidades primarias y secundarias del municipio. En la Costera eligió seis, pero dejó fuera la avenida Wilfrido Massieu y tomó en cuenta otros tramos con menos carga peatonal.
La avenida Wilfrido Massieu es una vía de 350 metros que conecta la avenida Cuauhtémoc con Costera. La zona es paso obligado para miles de ciudadanos todos los días y a todas horas que usan la vialidad para conectar con el servicio de transporte público, pues ahí se concentran todas las rutas de taxis colectivos que llegan hasta la periferia de la ciudad como San Agustín, La Venta, Zapata, Renacimiento, Coloso y también ahí está una de las estaciones del Acabús que mas concentran pasaje en las horas pico.
En un recorrido por la avenida Wilfrido Massieu se pudo constatar que la calle está cuarteada igual en los otros tramos que sí va a intervenir. Las cunetas que sirven para que el agua de lluvia escurra y que están en el sentido que sube hacia Cuauhtémoc ya fueron bloqueadas por el acceso al estacionamiento Galerías Acapulco (antes Gran Plaza), por la escuela privada Instituto de Desarrollo Salvador Allende Gossens (INDESAG) y por Farmacia del Ahorro. Galerías Acapulco anteriormente tenía rampas de metal para no obstruir la cuneta pero después de la remodelación por Otis llenaron de concreto.
Las banquetas están desniveladas, van en ascenso con escaleras y no hay rampas para facilitar la movilidad peatonal. Es una área con mucho comercio formal e informal, el cual se concentra principalmente en el sentido que sube hacia la avenida Cuauhtémoc. En la zona se puede comprar, pan, queso, gelatinas, chilate, lentes, sombrillas, calcetines, flores, libros, tacos y perfumes.
Frente al hospital Magallanes la calle está completamente parchada. Algunos tramos son de concreto hidráulico que está cuarteado y otros parchados con asfalto. En la zona hay una rejilla inestable que suena cada vez que pasan vehículos sobre ella. Los postes que están sobre el camellón están inclinados desde que fue el huracán Otis.
Las rejillas, en ambos sentidos de la avenida son utilizadas como tiradero de desperdicios por los vendedores informales que venden alimentos. Hay restos de grasa y alimentos en las rejillas y se pueden ver roedores alimentándose de los desperdicios.
Bajo la avenida Wilfrido Massieu corre un canal pluvial que desemboca en la bahía abajo de Plaza Politécnica, junto al hotel Ritz y todos los desechos que arrojan por las rejillas también tienen ese destino.
A las 2 de la tarde se observó que el flujo por esta vía es de 20 personas que se dirigen hacia Costera por ocho que suben hacia la avenida Cuauhtémoc.
Atrás de la terminal de Estrella de Oro, en la esquina donde está la iglesia adventista del séptimo día, también se ven las rejillas como depósitos de desechos de alimentos.
En el camellón, desde la Costera se ve el deterioro. Lo que se conoce como guarnición está carcomido. La jardinera es inexistente solo hay monte. En esta vía hay árboles frondosos pero como es una zona de flujo constante de peatones lo que deberías ser paso es pura terracería.
En el camellón, frente a una lonchería que está en el primer nivel del hotel Los portales hay una rejilla que está tapada con madera porque le quitaron la herrería.

 

Se han recuperado en Acapulco 16 mil de 19 mil habitaciones de hotel: Sheinbaum

Juan Luis Altamirano Uruñuela

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que hay recuperación de 16 mil habitaciones de hotel en Acapulco tras el impacto de los huracanes Otis y John en octubre de 2023 y septiembre de 2024 respectivamente.
En la conferencia matutina, la presidenta indicó que de 19 mil habitaciones en los hoteles, se recuperaron 16 mil, además que hay inversión para recuperar el parque acuático Cici por parte de la empresa Sofmar Jun.
“Acapulco tenía o tiene alrededor de casi 19 mil cuartos y ahora se han recuperado prácticamente 16 mil y lo que queda está en proceso de recuperarse. Lugares que habían sido abandonados como un centro acuático muy famoso ahí en la Costera, el Cici, ya hay un empresario que decidió invertir para recuperarlo, en fin, va avanzando mucho”, mencionó.
Sheinbaum Pardo dijo que los hoteles y condominios ya están completamente reparados o se mantienen en reparación y a quienes hayan necesitado apoyo económico, se les brindó créditos de Nacional Financiera (Nafinsa).
“Prácticamente todos los hoteles, condominios, si no están ya reparados después del Otis, están en reparación. Incluso hoteles que sus dueños no querían repararlos, se les ha apoyado para créditos con Nafinsa o si querían vender pues que se facilitaran todos los trámites para poderlo hacer, desde el municipio, el estado y el gobierno federal”, comentó.
La presidenta añadió que se trabaja en la recuperación de la avenida Costera, además de que en Acapulco “están los mejores eventos” y afirmó que el municipio se encuentra recuperando su vida.
Indicó que el Fondo Nacional del Fomento al Turismo (Fonatur) tiene como responsabilidad la rehabilitación de la avenida Costera, además que hay intervención de la Secretaría de Bienestar para las viviendas y proyecto de Senderos Seguros en la unidad Colosio y la colonia Ciudad Renacimiento.
“Se decidió hacer una inversión en los siguientes años de cerca de 7 mil millones de pesos para poder recuperar plantas de tratamiento, sistemas de distribución de agua potable, plantas de bombeo, desazolve de ríos, de arroyos, reubicación de viviendas, entonces es una inversión muy importante”, declaró.
Sheinbaum calificó a la gente de Guerrero como “excepcional” y recordó que su primera gira oficial como presidenta fue en Acapulco para asistir a la colonia Alejo Peralta por un problema de agua azolvada, de la cual dijo que “de aquella vez que fuimos del John a ahora, es completamente otra colonia”.
La presidenta mostró fotografías del río Salado, ubicado en la unidad Luis Donaldo Colosio, y mostró avances en los trabajos que a partir del huracán John –cuando se desbordó– fue recuperando el cauce y sus taludes, además dijo que próximamente mostrará una comparación del antes y después.

 

El gobierno no nos deja participar, reclama el presidente de los ingenieros civiles

El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Guerro A.C. , Pablo Arellano Delgado en el mensaje en la sesión en donde celebraron el Día del Ingeniero Foto: Carlos Carbajal

Daniel Velázquez

El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Guerrero (CICG), Pablo Arellano Delgado, indicó que a los colegios de profesionales no se les permite incidir en la toma de decisiones sobre lo que requiere la ciudad después de los huracanes Otis y John.
Este martes en un salón del restaurante 100% Natural, en su mensaje en la séptima asamblea ordinaria del Consejo Directivo 2024-2025, con motivo del Día del Ingeniero Arellano Delgado señaló: “Guerrero necesita infraestructura planificada para resistir, necesita obras pensadas para los nuevos desafíos climáticos, con materiales adecuados, normas actualizadas y criterios de sustentabilidad, necesita una visión a largo plazo que ponga la seguridad de las personas por encima de cualquier otro interés”.
Sostuvo que el CICG tiene el compromiso “de ser una voz técnica, objetiva y proactiva, no venimos a señalar errores, venimos a ofrecer soluciones porque sabemos que sólo trabajando juntos ingenieros civiles, ciudadanos y autoridades podremos construir un Guerrero y un Acapulco más fuertes, más seguros y más preparados para lo que viene”.
“Cuando se priorizan intereses ajenos a la técnica y a la ética, no sólo se compromete la integridad de las obras, sino también la confianza de los ciudadanos”.
El CICG fue fundado en 1970, tiene representaciones en Tlapa, Iguala, Coyuca de Benítez, Taxco y Costa Chica, tiene 300 agremiados y está registrado en la Dirección General de Profesiones y la Secretaría del Trabajo.
A la ceremonia en representación de la gobernadora asistió el jefe de residentes de obras, Uriel Vázquez López.
En declaraciones después de la sesión del Consejo Directivo del CICG, Pablo Arellano fue consultado sobre su llamado a construir un Acapulco que resista el cambio climático “mira, lo que realmente falta en Acapulco es que la autoridad deje participar a los técnicos, lo que pasa es que la autoridad no permite el acceso, a nosotros, a nuestro colegio no nos dejan participar, nos bloquean, no quieren que revisemos, que hagamos dictámenes de la situación que guarda un edificio, no nos dejan”.
Ilustró que la mejor forma de demostrar el desinterés de la autoridad municipal es que no envió a ningún representante aun cuando se le hizo la invitación formal.
Abundó que él como presidente del colegio ha buscado a la presidenta municipal pero no ha tenido éxito. Señaló que en la ciudad no se cumplen los lineamientos que emitió la gobernadora después del huracán Otis.
Arellano Delgado, acotó que el colegio no busca enemistarse con la presidenta, “pero no estamos de acuerdo con algunos funcionarios porque no permiten que haya observaciones”.
“No buscamos la enemistad de la presidenta, pero que nos deje participar, que deje que los profesionistas locales participen, tiene gente que es incompetente”.
Como ejemplo, señaló a la secretaria de
Desarrollo Urbano y Obras públicas del municipio, María Mélida Campos García, “no tiene título, no tiene cédula, ya lo sabe la presidenta, no cumple con el perfil profesional”, pues es un área que requiere de un trabajo bien hecho.

“Perdidos” los funcionarios de Fonatur

Agregó que el problema no sólo es en el municipio, contó que hace un mes el colegio fue convocado a una reunión con funcionarios del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y lo que encontraron fue muy pobre, “la verdad, lo veo muy pobre, nos invitaron como colegio a una reunión, pero mandan a gente incompetente, los mandan de la Ciudad de México a que vengan a hacer los arreglos aquí en Acapulco, pero andan muy perdidos”.
Al preguntarle porqué considera que andan perdidos los funcionarios de Fonatur, dijo que hizo esa observación porque no conocen de la materia y les sugirió que contraten a técnicos locales, dijo que la reunión con Fonatur no fue satisfactoria porque no les pudieron exponer nada y les dijeron que agregarían una reunión con un superior jerárquico, pero hasta ayer no les han dicho cuándo los van a atender.
“Las dependencias federales vienen y quieren avasallar y no respetar nada aquí en el municipio, que tiene sus propios reglamentos, su Plan de Desarrollo, pero vienen de México y ellos no quieren respetar nada, quieren hacer como ellos quieren y eso está muy grave”.

Funcionaria sin cédula profesional

Entre los invitados del colegio, una conversación que se escuchó de manera recurrente fue que la actual secretaria de Desarrollo Urbano y Obras públicas del municipio, María Mélida Campos García, no cuenta con cédula profesional y que se tituló mediante el programa de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) Ponte Águila apenas el año pasado, y otros comentan que no cuenta con título profesional.
Al buscar en Internet en el Registro Nacional de Profesionistas que depende de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del gobierno federal, el buscador arroja que no hay información de la persona que se busca.
El Registro Nacional de Profesionistas “tiene como propósito ampliar los criterios de búsqueda de profesionistas que registran sus títulos y cuentan con cédula profesional con efectos de patente; esto delimita la responsabilidad del Registro Nacional de Profesionistas, al definirla como la única instancia válida para hacer uso de esta información”.
En la página se precisa que la información que presenta es de uso público y se actualiza de manera constante por parte de la SEP.