Queda el miedo, dice el pintor Carranza; aún no me siento bien, se sincera Wencho

Gaudencio Solano mejor conocido como Wencho narra a El Sur su testimonio como sobreviviente del huracán Otis, en su negocio en la playa Condesa. A la derecha, el pintor Jesús Carranza durante la entrevista en el Bar del Puerto Foto: Carlos Carbajal y Jesús Trigo

Ramón Gracida Gómez

Un pintor, de los Barrios Históricos, casi perdió su pierna por el corte de una lámina; un restaurantero de la playa Condesa sobrevivió a unas enormes olas enterrado en la arena… son dos historias de supervivencia de la madrugada del 25 de octubre de 2023, cuando el huracán Otis por poco terminó con sus vidas.
El artista plástico Jesús Carranza Martínez, de los Barrios Históricos, y el prestador de servicios turísticos Gaudencio Solano Chávez, mejor conocido como Wencho, relataron a El Sur sus experiencias de estar al borde de la muerte. El dramatismo de algunos detalles resulta inevitable en la medida que la catástrofe no necesita de historias fantásticas para ilustrarlo. Le sobra.

“Muchas cosas siguen con miedo a destaparlas”: pintor Carranza

Jesús Carranza Martínez camina despacio por el Zócalo. Se sostiene de una muleta canadiense. Se salvó de que los médicos le cortaran la pierna izquierda: “necesitamos que alguien nos cure el espanto porque no podemos oír agua porque ya estamos temblando, le llaman estrés postraumático”, planteó en la entrevista a dos años del paso del meteoro.
Su relato cronométrico empieza a las 7 de la noche del 24 de octubre de 2023. Su madre le habló para avisarle de un huracán. Quince minutos después hizo lo mismo su hermana. A las 8 leía un libro de la mitología griega, hojeó el pasaje del talón de Aquiles. Se soltó la lluvia “como una película” y a las 10 comenzó a sentir el fuerte viento.
Estaba en su taller-dormitorio, ubicado en la calle Lerdo de Tejada número 26, en la parte baja de la barranca de los lavaderos del Venado, donde desde hace dos años “muchas cosas siguen con miedo a destaparlas por la cantidad de cosas perdidas: pinturas, ropa, muchas cosas”.
De 10 a 12 de la noche sostuvo una ventana con su pecho y una tabla, enfrente está la terraza de un vecino, pero el agua siguió entrando cada vez más, “no quedó una casa con techo”.
“Que no se levante el techo” y “no me voy a morir”, fueron sus mantras que repitió de 12 a una de la noche. “Empecé como a trastornar, recuerdo muy bien, estaba tan mal emocionalmente de lo que yo estaba viviendo que empecé a mantrear”, expuso con la licencia de inventar un verbo.
El agua le empezó a llegar al ombligo e intentó abrir la puerta atorada por un cúmulo de láminas de asbesto, fierros y trastes. Finalmente salió al callejón y se protegió con una mesa de todo lo que volaba en el cielo, aquel de luz “blanquizca, los rayos eran chiquitos, era increíble”.
Con un foco portátil en la boca, empezó a avanzar sobre el agua para quitar el dique de numerosas láminas que taponaba el agua y la corriente jaló la lámina que le cortó el talón de Aquiles, una herida que “parece una boca”.
El pintor pidió ayuda a sus vecinos para despejar la barranca y le cayó una lámina en su cabeza. Lo auxiliaron porque la sangre le empezó chorrear sobre su rostro y entre todos lograron quitar el dique. Un tinaco volador volvió a bloquear el camino, pero lo empujaron.
Carranza fue auxiliado por una pareja de estudiantes de medicina que no tenían más que agua de la llave. Un vecino desesperado gritó al aire, “ya hijo de la chingada, déjanos”, y otro pidió ver el cielo rojo.
A las 4 de la mañana comenzó la rapiña entre propios vecinos y a las 6 Carranza, maestro para muchos, fue a buscar sus pertenencias guardadas en una bodega desde el 2021, tras el sismo fuerte. Perdió todo porque no tenía techo, “me dolió mi taller, pero ahí me dolió muchísimo por algo muy particular, perdí la mitad de mis libros”.
“Anduve buscando hospitales herido, me rechazaron de la Clínica 9 (del IMSS), en el Centro Médico encontré a las enfermeras sacando el lodo”. Aguantó siete días más con un botiquín y una cargada despensa que dice que acostumbra tener por su origen serrano, la comunidad Potrerillo del municipio de Petatlán.
La herida del pie comenzó a infectarse y le dieron un aventón a la casa de sus familiares de la colonia Emiliano Zapata, donde esperó siete días más porque el hospital Donato G. Alarcón de Renacimiento estaba deshecho. Finalmente fue recibido con un cuadro séptico grave.
Lo primero que hicieron los médicos fue exprimirle el agua acumulada en su pierna, “es la tortura más terrible que he sentido en mi vida, dicen los médicos que el dolor del tendón de Aquiles es peor que el parto”.
En el quirófano le avisaron que le cortarían la pierna. Familiares y amigos se movieron para conseguir otra opinión. Dos cirujanos optaron por una operación diferente, abrir la pierna como “pescado a la talla”, una técnica que se convirtió en un “libro abierto del conocimiento” para los médicos que lo visitaban y en una cicatriz gruesa que sube por su pantorrilla.
“Yo me veía el hueso blanco hasta abajo, era una cosa terrible”, dijo el sobreviviente de Otis, quien registró tres camadas de heridos durante su estancia en el nosocomio. La primera producto de la rapiña, los lastimados de “la noche de los cristales rotos”, como ha bautizado al paso del meteoro.
La segunda tanda de heridos eran los cortados de lámina. A siete pacientes les cortaron las piernas, algunos sicólogos acudieron para convencerlos, “no sabes la angustia de oír a los hombres pedir clemencia para que no les corten los miembros, es como estar en la cárcel”.
Los heridos del tercer grupo eran motociclistas, jóvenes que derraparon. Carranza no vio más porque fue corrido a un lugar frío debido a las altas temperaturas que se sentían en los primeros meses de la catástrofe. Huyó a Cuernavaca.
El pintor de los Barrios Históricos regresó en enero a la ciudad y el 14 de febrero empezó a trabajar unos bocetos de Otis, uno de ellos es un demonio que expulsa todos los objetos que volaron aquella madrugada.
“Yo soy uno antes de Otis y otro después de Otis, definitivamente en todos los sentidos. Soy más callado, por ejemplo, yo no era muy callado, hablo menos, tengo una vida más ensimismada”.
Carranza tiene casi 60 años, cuenta con un largo historial de bohemia y es restaurador de iglesias, “restaurar es conservar las piezas para que tengan una nueva vida, no destruir porque aquí la costumbre es destruir”.
“A dos años de Otis todo está muerto, nosotros venimos en escalada de desgracias, primero empezamos con la inseguridad, después la pandemia, el temblor, Otis, John, ¿a qué hora nos vamos a levantar?, son puras desgracias”. Hace falta tiempo.

“Me falta la recuperación total”: Wencho de la Condesa

“Yo me siento emocionalmente destrozado, siento que me falta la recuperación total, no me siento muy bien por lo mismo que hemos estado viviendo. No tengo descanso así que tú digas que me voy a agarrar un día y no voy a hacer nada. Descanso cuando el día es tranquilo”.
Horas antes de que la primera ola lo mojara completamente mientras dormía en una hamaca, Wencho recibió aproximadamente a las 7 de la noche del 24 de octubre algunos mensajes en su celular de parte de amigos de otras partes del país y del mundo, que le pedían que se cuidara porque iba a llegar un huracán.
Su negocio, La Isla de Wencho, se encuentra a unos 50 metros de uno de los accesos a la emblemática zona de bares y fiestas prolongadas hasta el amanecer, es una cabaña cubierta de palmeras y de árboles en la que vende diferentes bebidas y a veces, comida.
Hace más de medio siglo, Wencho comenzó a ser prestador de servicios turísticos, de aquella época de bonanza le quedan sobre todo los recuerdos y la actitud buena onda que extrajo de los hippies gringos que lo visitaban.
Conforme la noche del 24 de octubre avanzaba se intensificó el viento que sonaba a “gritos como diablo”, reprodujo onomatopéyicamente el hombre de 73 años de mejor manera que otros intentos bienintencionados.
A las 10 de la noche, paró en seco el fuerte aire y llegó una “pinche olota, yo estaba en la hamaca ahí, me baña”, debió ser una de cinco metros de altura para rebasar el pequeño dique sobre el cual está construida la cabaña de madera en la que duerme Wencho; rápidamente lo mojó una segunda de la misma magnitud.
Agarró a sus perros y se escondió debajo de una mesa, a un costado está el refrigerador, “empezaron los truenos y truenos y el aire más fuerte y más fuerte, y ya los 10 minutos voló toda la enramadita”.
Una gran palapa del condominio colindante voló y “ahí ya no me gustó”, la estructura de madera y hojas de palmeras quedó atorada en la arena, lo que, al final de cuentas, salvó a Wencho porque fungió de “sombrero” durante las ráfagas de viento de más de 300 kilómetros por hora.
Como un soldado dentro de un búnker para esquivar las balas, Wencho escarbó en la arena para salvarse de los objetos que volaban, pero el viento arreció y el hombre que siempre se despide de sus clientes cercanos con una palabra de aliento, cedió aquella vez y pensó en su fin.
Cuando amaneció, Wencho se vio rodeado de láminas y de vidrios que a dos años sigue encontrando enterrados, los conserva para mostrarlos a los “incrédulos” que no dimensionan el paso del huracán categoría cinco.
Su negocio fue censado, pero nunca recibió el apoyo económico, tampoco abandonó su cabaña por temor a la rapiña, se recuperó gracias a sus clientes, el primero de ellos llegó a los seis días, fue a ver cómo estaba.
“Para mí me torturó más John”, señaló el hombre de tez delgada, pelo canoso e infaltables lentes de sol en el repaso de su vida a dos años de Otis, las olas de finales de septiembre de 2024 fueron más intensas y lo inundaron varias veces.

Van comisionados a la Segob y entregan una parte del informe final sobre la guerra sucia

Los comisionados Carlos Pérez Ricart, David Fernández y Abel Barrera afuera de la Secretaría de Gobernación muestran la colección Fue el Estado 1965-1990 que consta de seis volúmenes Foto: X del MEH

Ramón Gracida Gómez

Comisionados del Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico (Meh), de la Comisión de la Verdad, entregaron una parte de su informe final, Fue el Estado: 1965-1990, a la Secretaría de Gobernación (Segob) y uno de ellos, Abel Barrera Hernández, dijo que el documento es “un paso más a esta exigencia de verdad y de justicia”.
Recordó que al principio hubo acceso a los archivos militares, pero después se cerró, aunque eso “no fue obstáculo” para continuar su trabajo. Destacó para ello fueron los llamados Diálogos por la Verdad, en la que las víctimas dieron sus testimonios, y los recorridos que se hicieron dentro de las instalaciones militares, como la Base Aérea de Pie de la Cuesta.
En una foto publicada en X (antes Twitter) la noche del martes, el Meh informó que por la tarde de ese día, los comisionados Abel Barrera, David Fernández y Carlos Pérez Ricart entregaron la colección: Fue el Estado 1965-1990, y este miércoles precisó que ésta consta de seis volúmenes, distribuidos en nueve tomos.
Consultado al respecto, Abel Barrera recordó vía telefónica que el mandato del Meh termina el próximo septiembre, “entonces, poco tomando las provisiones necesarias, ya presentamos al subsecretario (Félix Arturo Medina Padilla), que es el presidente de esta comisión, el informe final”.
Precisó que todavía hace falta que la comisionada Eugenia Allier entregue el volumen que le corresponde, y la presentación oficial del informe, del cual todavía no hay fecha, para dar a conocer los hallazgos y las recomendaciones a las autoridades, “en el sentido de que hay cuestiones que siguen siendo persistentes en la actualidad”.
El Meh es uno de los cinco mecanismos que conforman la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990, creada por el presidente Andrés Manuel López Obrador en 2021. Los otros mecanismos son justicia, reparación de daño, búsqueda y memoria.
Abel Barrera indicó que cada mecanismo va a entregar un informe sobre el trabajo que realizó y habrá una reunión de los cinco mecanismos, para hacer un “balance y esta entrega de los resultados”. En el caso del Meh, su informe “es una contribución. Tampoco es algo exhaustivo, algo que podamos decir que sea concluyente. Es un aporte más, un paso más a esta exigencia de verdad y de justicia”.
Dijo que el documento “es un apoyo al movimiento de víctimas, de los familiares, de los sobrevivientes, que son ellos lo que han logrado que se creara esta comisión y también que se pudiera atender por parte del presidente de la República (Andrés Manuel López Obrador)”, y precisó que primero se le dará a conocer la información a los familiares y luego a la sociedad en general.
Consideró que la elaboración del informe fue “un gran desafío para quienes fuimos nombrados como comisionados, porque se supone que es un compromiso con los colectivos, con los familiares, los sobrevivientes, que han entregado su vida para que haya verdad y justicia en nuestro país, sobre los crímenes que se cometieron de 1965 a 1990”.
Abel Barrera dijo que “ha sido un honor estar en esta comisión, fue un compromiso presidencial que se instruyó a todas las instituciones, para que proporcionaran la información que hubiera en sus archivos y fue un buen inicio, más cuando se tuvieron reuniones con los colectivos”.
Destacó la realización de los Diálogos por la Verdad, en los que las víctimas dieron sus testimonios y pidieron justicia, “nos cimbraron todos sus testimonios, toda su lucha, toda su trayectoria, toda su esperanza”.
Acotó: “Ya en el camino hubo algunos problemas para poder acceder en los archivos del Ejército. En un principio sí se dio y creo que se fue avanzando, pero posteriormente ya se fue cerrando el acceso, y pues ya no permitió avanzar; sin embargo, pues creo que eso no fue obstáculo para continuar con nuestros trabajos”.
Resaltó lo “inédito” de entrar a algunas instalaciones militares, como la Base Aérea de Pie de la Cuesta, en Acapulco, con las facilidades que dio el Ejército para hacer los recorridos en estos centros de detención, lo cual “habla de estas políticas de contrainsurgencia, de contra movimientos político-militares” que afectaron la convivencia de muchas comunidades de Costa Grande y Costa Chica.
Dijo que sigue “viva la memoria, la exigencia de justicia. Entonces ha sido un trabajo intenso, obviamente muy profundo para quienes estamos en esta lucha por los derechos humanos. Nos muestra que Guerrero sigue sangrando por la falta de verdad y justicia, que sigue clamando justicia”.
Indicó que la no claudicación de los familiares que buscan a sus desaparecidos, “es una lección para toda la vida, de que nunca podemos bajar la guardia y creo que eso es parte de una identidad como guerrerenses, de poder resistir a los embates y de soñar que es posible que en Guerrero brille la justicia y para eso se tiene que pelear. No es una concesión que vendrá de arriba, sino una lucha que se siembra en el terreno arisco donde nos tocó vivir”.
El Meh está integrado por los comisionados Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan; Eugenia Allier Montaño, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); David Fernández Dávalos, ex rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y Carlos Pérez Ricart, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

 

Testimonios por feminicidios y acoso sexual, durante la marcha de mujeres en Chilpancingo

Niñas, muchachas y adultas participaron en la marcha en la capital del estado. Las principales demandas fueron la aparición con vida de las desaparecidas, justicia para las víctimas de feminicidio y denuncias contra agresores Foto: Jessica Torres Barrera

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Cerca de mil mujeres, la mayoría portado ropa negra y pañuelos morados y verdes, marcharon en el primer cuadro de la ciudad con pancartas y banderas y cantando consignas feministas. Al mismo tiempo que protestaron con pintas en edificios públicos por los feminicidios, el acoso sexual en el trabajo y las escuelas y la impunidad, en la conmemoración del Día internacional de Mujer.
El primer contingente de alrededor de 500 salió de la alameda Francisco Granados Maldonado a las 4 de la tarde, por la avenida Benito Juárez, y mientras avanzaba se fueron sumando más grupos para llenar la plaza Primer Congreso de Anáhuac a las 7 de la noche.
En el trayecto realizaron pintas en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero y en el Tribunal Colegiado de Circuito. También en la siguiente cuadra, en una de las paredes laterales de la clínica del IMSS, antes de llegar a la calle Inocente Lugo, donde se ubica la Agencia del Ministerio Público.
Ahí pegaron fichas de búsqueda de mujeres desaparecidas, y papeletas con nombres de agresores señalados de violencia sexual, acoso, violación y como deudores de pensión alimenticia. “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, fue la principal consigna en este lugar.
Unos metros más adelante, en la glorieta de Unidos por Guerrero, donde también hicieron pintas en el piso y en los monumentos de la plaza, activistas hicieron una parada para denunciar que han matado a 25 mujeres en meses recientes, no sólo en Acapulco y Chilpancingo, “y si tanto quieres (las autoridades) gobierno cuidar a sus pinches monumentos, que empiece a cuidarnos primero”.
En la plaza cívica, después de cantar y ondear las banderas moradas, señalaron con datos oficiales que aproximadamente 7 de 10 mujeres de 15 años o más han experimentado algún tipo de violencia en alguna etapa de sus vidas; que en 2023 se registraron 126 feminicidios, en 2024 se han documentado ocho y 18 mujeres no localizadas
Esta información es una clara manifestación de que las mujeres no son una prioridad en el estado, a pesar de que el estado cuenta con dos alertas de violencia feminicida, y las acciones del mecanismo son insuficientes para frenar la crisis de violencia, dijeron.
Advirtieron que en el contexto electoral, la situación se agrava porque la lucha de las mujeres “suele ser usada como instrumento para votos sin un compromiso real con nuestra seguridad”
Se pronunciaron también contra la violencia política en razón de género, que se materializa en amenazas, ataques físicos y difamación. Exigieron paridad real en la política, y reconocimiento de sus capacidades.
“Las mujeres no debemos ser utilizadas como moneda de cambio. Enfatizamos nuestra independencia, imparcialidad sobre todo cualquier interés político social o económico, nuestra causa de la defensa de las mujeres y niñas”, puntualizan después.
Exigieron a quienes en el futuro asuman cargos políticos a ser conscientes del compromiso que tienen con las mujeres para elaborar políticas públicas efectivas.
Cuestionaron que el gobierno del estado diga que Guerrero es un santuario para las mujeres, como ha dicho la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, sin mencionarla por su nombre: “estamos hartas de los mismos discursos, es así que estamos nuevamente reunidas para recordarle al estado que debe hacer su trabajo, pues la violencia generalizada se cruza con aquellas que vienen del machismo y misoginia”.
Insistieron en que los crímenes contra las mujeres se investiguen adecuadamente y actúen con diligencia para cesar la impunidad. Y las madres autónomas exigieron justicia ante el abandono de las obligaciones de los padres para sus hijos e hijas. “Queremos igualdad en todos los ámbitos no solo plasmado en un papel”, enfatizaron.
Una mujer que se identificó como Carmen, de la región de la Montaña, denunció que es víctima de violencia estructural, desde el trabajo, donde la acosaron, la atacaron a navajazos y a pesar de que interpuso una denuncia hace un año no hay ninguna investigación. “Me van a terminar matando sólo por mi deseo a profesionalizarme”, advirtió.
Consideró que sólo las mujeres con algún poder tienen acceso a la justicia, pero ella no ha podido ni hablar con la presidenta de la Codehum. “No me he cansado, existo porque resisto, pero no sé cuando tiempo más”.
Una trabajadora del Ayuntamiento de Chilpancingo habló del asesinato de su compañera Adelina de la Cruz Nava, quien murió el 21 de abril de 2022 en un hospital a causa de golpes, y la FGE ni siquiera abrió una carpeta de investigación, y el gobierno municipal prohíbe a las trabajadoras mantener la demanda de justicia.
La familia de Evelia, asesinada y mutilada en el municipio de Cruz Grande, también denunció que la FGE no realiza acciones para esclarecer el hecho. Y la familia de Lorena Elvira Navarro, exigió su presentación con vida.
Una joven que omitió su nombre, señaló que fue violada por un familiar cercano, y en la agencia del Ministerio público la revictimizaron cuando acudió a presentar su denuncia: “en el MP tienes que ir llorando con sangre, con las heridas abiertas para que hagan caso”, recriminó.

Otras denuncias

Con lonas en medio de la manifestación, también hubo denuncias concretas. Una de ellas de la señora Silvia, mamá de Ilse, asesinada hace un año en un hotel céntrico de la capital del estado, exigiendo justicia.
Asimismo, acusaron a Walfred Geovanni Manrique Pastor, por abuso de autoridad y hostigamiento. Fue identificado por las activistas como maestro del Instituto de Estudios Políticos Avanzados Ignacio Manuel Altamirano (IEPA-IMA), y subsecretario de Planeación del gobierno del estado.
Otro grupo denunció con pancarta al docente de la Facultad de Derecho, Everardo Tonatiuh Barrera Fierro, de haber cobrado para llevar un juicio de pensión alimenticia y no haber hecho nada en favor del menor de edad que representaba, para beneficiar al acusado.
Denunciaron que, pese a la denuncia que presentaron en enero por el delito violación sexual a la intimidad, José Armando Bazán Navarrete sigue libre.
Al final, la universitaria Elia del Moral, denunció que las cruces que también llevaron a la protesta  nos alcanzan para identificar a cada mujer asesinada en el estado: “Nuestras mujeres no murieron, las asesinaron”.