22 de abril: Día Internacional de la Madre Tierra

El Día Internacional de la Madre Tierra, que se celebra el 22 de abril, es una fecha que sirve como balance y recordatorio del vínculo entre la naturaleza y la sociedad. El tema vuelve a ser urgente en 2026 por motivos evidentes: el incremento de las temperaturas y la fluctuación de las lluvias vinculadas al calentamiento global; la acumulación de basura en ríos, barrancas y calles; la presión cada vez mayor sobre el agua y la disminución de biodiversidad que afecta la capacidad de recuperación de los ecosistemas. No es una discusión teórica: la seguridad frente a acontecimientos extraordinarios, la vida urbana, la producción alimentaria y la salud pública están relacionadas con sistemas naturales estables.
La Asamblea General de la ONU, en 2009 (Resolución 63/278), proclamó la fecha con un mensaje central: la protección del medio ambiente necesita compromisos continuos y no solamente esfuerzos aislados o periodos de atención mediática. A pesar de que su reconocimiento es reciente, se le atribuye un origen contemporáneo en 1970: cuando millones de individuos salieron a la calle ese 22 de abril para demandar medidas contra la polución del agua y el aire, el deterioro de la vida silvestre y la degradación del suelo. Esa enseñanza sigue siendo válida: sin conciencia pública y presión de la sociedad, las transformaciones sostenibles se desvanecen.
El lema del Día de la Tierra 2026, “Nuestro poder. “Nuestro Planeta” enfatiza que el margen de maniobra no sólo está en manos de los gobiernos y las instituciones internacionales. El poder también se manifiesta en decisiones institucionales (como la planificación urbana, el tipo de energía priorizada, la gestión de residuos y las inversiones destinadas a la conservación) y en decisiones rutinarias (como el consumo, el desplazamiento, la generación de desechos y el uso de agua y energía). La consigna tiene como objetivo trasladar la conmemoración del cartel a la agenda: si no hay participación social y políticas públicas sostenibles, el día se extingue; pero si hay acciones constantes, se transforma en un camino.
En la vida diaria, las señales del desastre ecológico del planeta suelen aparecer como hechos aislados: olas de calor, tormentas inusuales, incendios recurrentes, cauces con basura o manantiales con menos caudal. Pero el hilo conductor es claro: ecosistemas destruidos o cuando menos deteriorados y capacidades institucionales y sociales que no alcanzan a atenderlos. En Guerrero –con costa y sierra, que son regiones de alta biodiversidad– esa fragilidad se nota más porque conviven riesgos naturales, como es una alta exposición a fenómenos hidrometeorológicos y enormes rezagos en infraestructura.
El panorama mundial evidencia que el cambio de dirección no ha sido suficiente. Existen patrones de producción y consumo que normalizan el despilfarro, procesos extractivos que perjudican a los ecosistemas y formas de urbanización que ejercen presión sobre acuíferos y suelos. La crisis ambiental es también social: las comunidades con menos recursos son, a menudo, las primeras en sufrir la falta de agua, la pérdida de cosechas, el incremento de enfermedades relacionadas con la contaminación y los daños derivados de fenómenos extremos.
En este marco, la sustentabilidad deja de ser un lema y se convierte en una norma para la planificación: redirigir la economía para que sea compatible con la conservación y, cuando sea factible, con la restauración. Además, existe un elemento ético y de derechos: cada individuo tiene el derecho a vivir en un ambiente sano como requisito básico para su salud y desarrollo. Ese principio tendría que estar presente en la cultura ciudadana, los presupuestos, las obras, el ordenamiento del territorio y la educación ambiental. La hipoteca ambiental del futuro no puede mantener el bienestar actual.
La discusión a menudo se paraliza en un dilema falso: o se protege la economía o se cuida el ambiente. En realidad, la cuestión es qué clase de economía se desea mantener y quién asume los costos cuando se pasan por alto las fronteras ecológicas. La corresponsabilidad significa que los municipios optimicen la recolección y el destino final de residuos; que las compañías disminuyan los empaques y se hagan responsables de lo que introducen en el mercado; y que la ciudadanía no vea más al espacio público como “tierra de nadie”. Cuando existen rellenos sanitarios saturados o drenajes obstruidos por plásticos, la economía circular –que consiste en producir, usar, recuperar y reincorporar materiales– deja de parecer técnica.
Desde el sector público, la ruta demanda políticas con una visión a largo plazo y objetivos que se puedan verificar: fortalecer las instituciones ambientales, aplicar la normativa, hacer transparente la información, optimizar las inspecciones y propiciar una participación social real. Asimismo, implica valorar en verdad los impactos ambientales antes de aprobar proyectos, organizar el territorio con base en criterios ecológicos y seguir restaurando áreas deterioradas. En cuestiones ambientales, lo que no se monitorea ni se mide termina por esfumarse.
La agenda también necesita la conciencia y compromiso de los ciudadanos: separar y reducir residuos, evitar los plásticos desechables, dar prioridad a productos reparables y duraderos, ahorrar energía y agua, y exigir servicios públicos de calidad para el tratamiento y recolección. El cambio climático no es una abstracción en México, particularmente en Guerrero: la entidad es susceptible debido a su diversidad geográfica, la exposición a sucesos hidrometeorológicos y la vulnerabilidad de numerosos ecosistemas. Prepararse implica disminuir los riesgos, conservar los bosques en las cuencas, restaurar áreas deterioradas y robustecer las habilidades de adaptación de la comunidad.
En lo local, la discusión se vuelve tangible. En el Jardín Botánico del Instituto de Investigación Científica, Área de Ciencias Naturales de la UAG, se realizó un “Tequio por la Tierra”: una jornada de limpieza y ordenamiento con participación de personal del área y estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas. El hallazgo fue incómodo: en un espacio dedicado al conocimiento y a la conservación se acumulaban residuos (principalmente plásticos, además de metal, vidrio e incluso llantas). Más allá del origen exacto, el mensaje es claro: la basura no llega sola; llega cuando se normaliza tirar, faltan controles y cultura de cuidado, o los servicios de manejo de residuos fallan.
El desafío consiste en transformar estas jornadas de limpieza en un punto de partida y no solo una anécdota: determinar los lugares críticos donde la basura se acumula, establecer contenedores separados, optimizar la señalización, acordar rutinas básicas de mantenimiento y colaborar con las autoridades para mejorar la recolección. La limpieza educa cuando plantea interrogantes: ¿de dónde provienen los desechos?, ¿qué es necesario para prevenirlos?, ¿qué incentivos y castigos son necesarios? Si el esfuerzo se convierte en algo periódico, puede desencadenar acuerdos y hábitos. El 22 de abril es un día que contribuye a la convocatoria, pero la responsabilidad se extiende a todos los días.
Si se desea pasar de la evaluación a la acción, las prioridades son claras: transición energética a través de energías renovables y eficiencia; gestión integral de desechos (reducir, reutilizar y reciclar antes que simplemente desplazar el problema a un vertedero); protección de la biodiversidad y utilización sostenible de los ecosistemas con respeto hacia las comunidades locales y sus conocimientos; administración del agua desde una perspectiva de cuenca (captación, infiltración, tratamiento y reúso); conservación del suelo para evitar erosión y deslizamientos e incrementar la producción alimentaria; restauración ecológica como inversión preventiva. En esta ecuación, educación y ciencia aportan diagnóstico, monitoreo y soluciones apropiadas al contexto; pero su valor aumenta cuando se traduce en políticas, programas y prácticas cotidianas.
La convocatoria es sencilla y comprobable: menos residuos en las calles y los cauces, más separación, reciclaje y reutilización, menos derroche de agua, mayor atención a las cuencas, más involucramiento y menos indiferencia. Las decisiones pequeñas que se toman en casa, la escuela, el trabajo y la comunidad pueden cambiar las estadísticas. Y hay una demanda adicional: políticas públicas responsables, continuidad en los programas medioambientales y evaluación basada en datos. Si el lema de 2026 habla de “nuestro poder”, este comienza con la aceptación de que el 22 de abril no tiene que ser una excepción, sino más bien un recordatorio de una labor constante.

 

El pingüino emperador camino a la extinción

A causa del cambio climático, una creciente cantidad de especies animales que dependen del hielo afrontan un peligro para su existencia. Tanto los pingüinos emperador como el lobo marino antártico están catalogados como en grave riesgo de extinción.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha considerado que el pingüino emperador está “en peligro de extinción”. Con el fin de actualizar su “Lista Roja” de especies amenazadas, la organización internacional hizo este anuncio. El lobo marino antártico también está catalogado como “en peligro de extinción”. La razón alegada es el efecto del cambio climático (https://iucn.org/es/comunicado-de-prensa/202604/el-pinguino-emperador-y-el-lobo-marino-antartico-pasan-estar-en-peligro).
La Lista Roja de la UICN ha clasificado al pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) como “En peligro” en vez de su anterior categoría de menor riesgo “Casi amenazado”, debido a las proyecciones que indican que su población se reducirá a la mitad para el año 2080. Las imágenes satelitales muestran que entre 2009 y 2018 se produjo una disminución de la población de aproximadamente un 10 por ciento, lo que representa más de 20 mil pingüinos adultos. Se espera que para el año 2080, la población se disminuya a la mitad.
La UICN menciona la pérdida de hielo marino, que desde 2016 ha llegado a niveles mínimos históricos, y el deshielo anticipado como los factores primordiales por los cuales el pingüino emperador está amenazado de extinción. Los pingüinos emperador requieren hielo marino, fijado a la costa, al fondo del mar o a los icebergs, para que sus crías y ellos mismos durante la muda anual tengan un hábitat. En esta última fase no tienen la capacidad de nadar ni de generar un nuevo plumaje. Si el hielo se quiebra demasiado pronto, una colonia reproductora cae al océano y se ahoga; esto podría llevar a que colonias enteras desaparezcan.
En la Lista Roja de la UICN, el lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) ha cambiado su estatus de “Preocupación menor” a “En peligro”, debido a que su población se ha reducido en más del 50 por ciento, pasando de aproximadamente 2 millones 187 mil individuos adultos calculados en 1999 a 944 mil en 2025. El cambio climático es la causa del declive presente. El krill, debido a la elevación de la temperatura oceánica y a la disminución del hielo marino, está siendo empujado hacia profundidades más grandes en búsqueda de aguas con temperaturas más bajas; esto hace que haya menos comida disponible para los lobos marinos.
Asimismo, en la Lista Roja de la UICN, el elefante marino del sur (Mirounga leonina) ha cambiado su clasificación de “Preocupación menor” a “Vulnerable”, debido a que sufrió una reducción en su población como consecuencia de la gripe aviar altamente patógena (HPAI, por sus siglas en inglés). Se ha registrado un incremento importante de la prevalencia de la gripe aviar en todo el mundo desde 2020, y esta se ha transmitido a los mamíferos. La enfermedad ha tenido un impacto en cuatro de las cinco subpoblaciones principales, matando a más del 90 por ciento de las crías nacidas recientemente en algunas colonias y perjudicando seriamente a las hembras adultas, que pasan más tiempo en la playa que los machos. En las zonas polares, donde los mamíferos marinos no han estado expuestos a patógenos con frecuencia, surge una inquietud cada vez mayor de que la mortalidad de estos animales por enfermedades se incremente debido al calentamiento global. Las enfermedades afectan particularmente a los animales que viven en colonias densamente pobladas, como los elefantes marinos del sur.
Debe destacarse la importancia de la información producida por la UICN. La UICN fue establecida en 1948, y se ha convertido en la red para la conservación de la naturaleza más grande del mundo. La UICN reúne a más de mil 400 organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil con una red global de 16 mil expertos. Siendo así, la UICN la autoridad global en lo que respecta a las condiciones del mundo natural y a las estrategias de conservación necesarias para su protección. La gran cantidad de miembros de la Unión proporciona un ámbito en el que gobiernos, empresas, comunidades locales, organizaciones indígenas, científicos y otras entidades se esfuercen por fomentar el desarrollo sostenible y construir un mundo que aprecie y proteja la naturaleza.
Establecida en 1964, la Lista Roja de Especies Amenazadas, que publica la UICN es la base de datos más completa sobre la amenaza de extinción de animales, plantas y hongos. La clasificación de las especies en una de las categorías de la Lista Roja de la UICN se hace conforme al peligro que corren de extinguirse. Para cada especie de la lista, la Lista Roja de la UICN suministra datos acerca del hábitat y la ecología, el uso o comercio a nivel mundial de esa especie, las acciones de conservación que se están llevando a cabo para salvaguardarla, así como los riesgos que afronta, el tamaño poblacional global y local y su distribución, lo que la convierte en una herramienta fundamental para la política medioambiental.
Las categorías de la Lista Roja de la UICN indican qué tan cerca está una especie de extinguirse. Se les llama “amenazadas” a aquellas especies que forman parte de las categorías de “en peligro”, “vulnerables” y “críticamente en peligro”. En total son nueve categorías de la Lista Roja, de manera adicional a las categorías antes mencionadas, se tienen categorías de: extintas, extintas en estado silvestre, casi amenazadas, preocupación menor, datos insuficientes y no evaluada. La Lista Roja de la UICN, en este instante, está compuesta por más de 172 mil 600 especies, y más de 48 mil 600 están en peligro, lo que equivale a casi un tercio de las evaluadas; esto demuestra el impacto del ser humano y del cambio climático.
Hasta ahora, se han evaluado en su totalidad muchas agrupaciones de especies, que abarcan a los corales constructores de arrecifes, las aves, los anfibios, las coníferas y los mamíferos. La Lista Roja de la UICN, además de analizar especies recién identificadas, recategoriza ocasionalmente el estado de algunas especies ya reconocidas, incluyendo en forma positiva en determinadas ocasiones. Por ejemplo, es una buena noticia que una especie en la lista roja de la UICN mejore en cuanto a su grado de riesgo debido a las acciones llevadas a cabo para preservarlas. Sin embargo, es una mala noticia si su grado de riesgo aumenta como es el caso de estas especies animales en el Antártico.
Este es un claro mensaje del peligro de extinción en que se encuentran las especies que dependen del hielo. Debería funcionar como una alerta, para que nos percatemos de la realidad del cambio climático y tomemos en serio medidas contra éste.

 

Decimoquinta Reunión del Convenio sobre las Especies Migratorias de Animales Silvestres

La Decimoquinta Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convenio sobre las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS acrónimo en inglés) se realizó en Campo Grande, Brasil, entre el 23 y el 29 de marzo de 2026. Más de 2 mil personas asistieron, incluyendo a 393 delegados que representaban a 105 partes, así como a 337 observadores de organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales e internacionales y organizaciones internacionales, y a 54 representantes de comunidades locales y pueblos indígenas.
Las especies migratorias están expuestas a una extensa variedad de peligros, como la disminución de su hábitat en las áreas donde se reproducen, la caza desmesurada en sus rutas migratorias y el deterioro de sus espacios alimenticios. Debido a la inquietud mundial acerca de estas amenazas, se implementó la CMS en 1979 y entró en vigor el 1 de noviembre de 1983. La CMS, conocida igualmente como el Convenio de Bonn, tiene como meta preservar las especies migratorias marinas, terrestres y aviares en toda su área de distribución. Además, la CMS destaca que los gobiernos están obligados a salvaguardar a las especies migratorias que habitan dentro de sus jurisdicciones o que pasan por ellas. En la actualidad, la CMS tiene 133 partes, entre ellos a la Unión Europea, muchos países de África y América Latina; sin embargo, grandes estados como México, Estados Unidos de América y Canadá no son parte de la CMS, al igual que Rusia y China.
La Decimoquinta Reunión de la Conferencia se congregó con el lema “Unir la naturaleza para mantener la vida”. Se abordaron nuevas Acciones Concertadas (AC) además de los objetivos generales de conservación del convenio, lo que permitió promover el Plan Estratégico de Samarcanda para las Especies Migratorias 2024-2032, incrementar la cooperación con otros acuerdos ambientales multilaterales (AAM) y afrontar retos nuevos que inciden sobre las especies migratorias, desde la reducción en el número de insectos hasta los efectos de la infraestructura.
Sin embargo, la conferencia quedó eclipsada por nuevos datos del informe provisional de 2026 sobre el Estado Mundial de las Especies Migratorias, que mostró que el 49 por ciento de las poblaciones de estas especies, incluidas en los Apéndices I y/o II de la CMS, están disminuyendo y 24 por ciento corren riesgo de extinción a nivel global. La situación en los océanos es particularmente crítica. Los peces migratorios de agua dulce también se ven gravemente afectados: sus poblaciones han disminuido en más de 80 por ciento en todo el mundo desde 1970. Las principales causas son las represas, la contaminación del agua, la sobrepesca y la interrupción de las conexiones fluviales (https://www.cms.int/sites/default/files/publication/swms_interim-report_2026_s_0.pdf).
Asimismo, el mismo informe también indicó que siete especies de la CMS han mejorado su estado de conservación, incluyendo a la foca monje del Mediterráneo, el oryx con cuernos de cimitarra y el antílope saiga. Estas especies ahora tienen menos amenazas de extinción debido a las acciones concertadas, a la protección de los hábitats y a las medidas contra la caza furtiva.
Los delegados de la Decimoquinta Reunión de la Conferencia de la CMS incorporaron cuarenta especies nuevas, subespecies y poblaciones a los Apéndices de la CMS, que incluyen mil 200 especies. De estas, 20 fueron añadidas al Apéndice I, que engloba a las especies migratorias que están en peligro de extinción en una parte o en su totalidad de su área de distribución. Estas especies incluyeron: el zorro común, el zorro pelágico, el zorro ojigrande, el tiburón martillo festoneado, el tiburón martillo grande, la aguja de Hudson, la nutria gigante, la hiena rayada y la población de guepardo de Zimbabue. También se encontraron nueve tipos de petreles (de Vanuatu, de Barau, de gorra negra, magenta, atlántico, Zino, Fiyi y Beck).
El Apéndice II, que incluye a las especies migratorias con un estado de conservación poco favorable y que necesitan colaboración internacional para ser conservadas y gestionadas, incorporó también a la población de Zimbabue del guepardo, el búho nival, la hiena rayada, el cazón patagónico, la pardela patirrosa, el semillero ibero, la nutria gigante y diecisiete poblaciones o especies de petreles tábanos. Dos propuestas de inclusión en la lista fueron eliminadas, las que pertenecen al tiburón ángel angular y al ciervo de Bujará.
Para alcanzar prioridades de conservación específicas y concretas para cada especie, la CMS también utiliza las AC. Se aprobaron dieciséis AC en la COP15, que incluyen tanto las extensiones de las AC dedicadas a ocho especies como nuevas propuestas para otras ocho.
Pese a que la CMS es una de las convenciones más pequeñas con el objetivo de proteger el medio ambiente en comparación con otros convenios multilaterales, produce resultados significativos, en parte debido a su fuerte enfoque científico y técnico. La CMS sigue demostrando los beneficios de una cooperación internacional constante para mejorar la condición de conservación de las especies migratorias que cruzan fronteras, en un tiempo marcado por el cambio climático, la fragmentación del multilateralismo y un descenso sin precedentes en la biodiversidad, en donde las especies migratorias están amenazadas.
A pesar de que México es un país con una mega biodiversidad reconocida y muchas especies migratorias, la pregunta es: ¿Qué razones explican que México no sea miembro de la CMS? En todo caso, es urgente tomar medidas para restaurar, conectar y proteger hábitats relevantes y reducir las presiones a las que se enfrentan las especies migratorias en el globo y en México, como la contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación, con el fin de garantizar el futuro de éstas. Al respecto, el presidente de la Decimoquinta Reunión de la Conferencia, el brasileño João Paulo Capobianco, subrayó el papel de la CMS en la protección no sólo de lo que nos pertenece, sino también de lo que no pertenece a nadie y, por lo tanto, pertenece a todos.

 

Importancia del toilette en el futuro humano

Artemis II es el programa de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) que, mediante misiones tripuladas a la superficie lunar, apoyará a la agencia para preparar las próximas expediciones con astronautas a Marte. Con ello, se busca impulsar el camino hacia los viajes espaciales de gran magnitud. La tripulación de Artemis II está compuesta por Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, astronautas de la NASA, y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense.
Los medios de comunicación informan que, tras la puesta en órbita de la nave espacial el 1 de abril y en su primer día en el espacio, se les confió una labor fundamental, así es su importancia: comprobar cómo funcionaba el retrete poco tiempo después del lanzamiento. En última instancia, esta es la primera misión tripulada a la Luna que cuenta con un baño o toilette con las tecnologías más avanzadas. La NASA comunicó en una entrada de blog que la tripulación “reportó una luz de avería intermitente” vinculada al sistema de inodoro; no obstante, la NASA misma aseguró que la situación fue resuelta rápidamente.
La astronauta de Artemis II, Christina Koch, informó que la nave Orion apagó su baño unos segundos después de encenderlo al llegar al espacio, el miércoles en la noche. Koch fue capaz de arreglar el baño tras realizar algunas modificaciones en la fontanería desde el Centro de Control de Misión, posiblemente para alivio de ella y sus compañeros astronautas. Se dice que el Control de Misión le aconsejó a Koch usar un sistema portátil de bolsa y embudo durante la noche, después de que el sistema de inodoros fallara, en una posible y desafortunada vuelta a la época Apolo.
Los astronautas se entrenan física y psicológicamente para cualquier dificultad que puedan enfrentar durante sus viajes espaciales, como el requisito de evacuar a través de un tubo. La gravedad cero transforma incluso las labores más simples en una operación precaria para los exploradores de espacio que están amontonados en cápsulas que ya son angostas por sí solas. Por lo general, los astronautas no están en nuestro radar, pero al final son seres humanos como nosotros. En las películas sobre el espacio, se obvia esa parte de que los astronautas requieren desechar excretas en esas condiciones. Me recuerda a Howard Wolowitz (de la serie The Big Bang Theory), cuando viaja al espacio, ya que diseñó un retrete de alto vacío para la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, en el episodio The Classified Materials Turbulence”, descubre que cometió un “pequeño error de cálculo en las válvulas, lo que provoca que el retrete falle tras 10 usos, amenazando con “distribuir” residuos por la estación. Por lo general, los astronautas no están en nuestro radar, pero al final son seres humanos como nosotros.
Su importancia es ahora evidente. Artemis II es el primer lanzamiento a la Luna desde el programa Apolo en la década de los 60 y principio de los 70, y en Apolo no había inodoros. Los astronautas llegaron a la Luna sin un inodoro cuando lo hicieron por primera vez. Un informe posterior de la NASA indicó que los miembros del equipo consideraron el sistema de embudos y bolsas de plástico del programa Apolo “inaceptable” e “incómodo”, debido a lo engorroso y caótico que era.
Los astronautas se aferraban a bolsas y tubos de plástico con un borde adhesivo en los estrechos compartimentos de las cápsulas tripuladas del Apolo cuando requerían defecar u orinar. Ya era muy complicado colocarse estas bolsas en condiciones de ingravidez; además, los astronautas debían mezclar manualmente un paquete de germicida para prevenir que se acumularan gases y bacterias dentro del envoltorio sellado.
En 1969, en la misión Apolo 10, el ensayo que precedió al primer alunizaje del mundo mostró cómo la tripulación de tres hombres se encontraba con “objetos flotantes” de manera regular, lo que creaba situaciones de confusión y misterio entre los astronautas. “Hay otra maldita cosa aquí”. “¿Qué les pasa?”, preguntó Gene Cernan, el piloto del módulo lunar, conforme a una transcripción de la NASA. “¿Sólo estaba flotando?”, comentó Tom Stafford, el comandante del vuelo. Cernan, con expresión impasible, corroboró que el excremento era auténtico, lo que deleitó enormemente a Stafford. “Era más pegajoso que ese el mío”, bromeó Stafford. Durante la misión Apolo 8, los miembros de la tripulación debieron cazar manchas de vómito y excremento que se habían filtrado en el espacio. El astronauta Ken Mattingly, durante la misión Apolo 16, después de describir el sistema, comentó: “Antes deseaba ser el primer hombre en llegar a Marte. Esto me ha hecho estar seguro de que, si tenemos que ir en el Apolo, no me interesa”. Una vez concluida las misiones Apolo, un reporte de la NASA indicó que la administración de desechos “tenía una evaluación baja” en términos del bienestar de la tripulación.
Después de recibir estas severas críticas, los científicos de la NASA entendieron que tenían que desarrollar un sistema más eficaz. Un fallo no sólo afecta la comodidad, sino que podría provocar fugas, contaminar el entorno de la nave con microbios terrestres y poner en peligro la salud de la tripulación. Es decir, toda misión espacial depende del buen funcionamiento del toilette, si se daña se pone en riesgo la misión.
Sin embargo, más de 50 años después de los últimos vuelos tripulados a la Luna y sus dificultades con los inodoros, los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA vuela en una nave espacial que cuenta con un baño mucho más confortable.
El nuevo diseño ha estado en proceso por más de diez años. En 2015, Collins Aerospace, la compañía de infraestructura espacial firmó un contrato con la NASA para llevar a cabo el proyecto. Este proyecto se estima ha costado 23 millones de dólares. A lo largo de ese periodo, los investigadores del proyecto han solucionado cuestiones esenciales de los inodoros espaciales previos y han anticipado y cumplido las necesidades venideras. Así, el mismo sistema que emplearon los astronautas de Artemis II podría ser adecuado para las expediciones a Marte y la Luna en las décadas siguientes.
El Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS, por su acrónimo en inglés), también llamado popularmente “el toilette”, fue diseñado para solucionar las dificultades de higiene que los astronautas habían estado afrontando durante un tiempo y brindarles una experiencia más similar a la del baño en la última frontera. El sistema UWMS opera como una aspiradora, empleando el flujo de aire para extraer las heces y la orina del cuerpo y colocarlas en los contenedores apropiados. Las optimizaciones del sistema incorporaron un diseño más ergonómico que, a pesar de ser de menor tamaño, se considera perfecto para las condiciones del espacio, puesto que asegura que todo vaya donde debe ir. Los astronautas que viajen a la Luna tendrán ahora la posibilidad de disfrutar de comodidades como un sistema capaz de manejar las heces y la orina al mismo tiempo, dispositivos para recolectar orina que sirven tanto para hombres como para mujeres, una puerta que les proporciona una valiosa sensación de privacidad en una cápsula estrecha tripulada y asas para mantener el equilibrio en microgravedad.
Los primeros inodoros, tanto del transbordador espacial como de la Estación Espacial Internacional (EEI), utilizaban este sistema de vacío; la principal diferencia radicaba en que el modelo de la EEI reciclaba parte de las aguas residuales, mientras que la versión del transbordador las expulsaba al espacio. Ambos sistemas mejoraron significativamente con respecto a los inodoros de la era Apolo, pero aún presentaban grandes limitaciones. No estaban diseñados teniendo en cuenta la anatomía femenina y no podían procesar la orina y las heces simultáneamente; y si bien ofrecían cierta privacidad con una cortina, todavía no contaban con una puerta sólida.
La EEI fue el lugar en el que se realizó la prueba inicial del UWMS en 2020, y su instalación definitiva tuvo lugar en 2021. Contaba con sistemas para orina y heces que podían utilizarse a la vez, cambios para que estos sistemas fueran unisex y la muy deseada puerta del baño.
El toilette en Artemis II es una invención destacable. Es un modelo de tamaño reducido hecho de titanio, con una taza de inodoro ergonómica. Está ubicado en un compartimiento privado, con una puerta, en el piso de la nave espacial Orion que emplea un sistema de vacío y succión para colocar los excrementos en recipientes separados: uno para orina y otro para heces. Así, se posibilita que los astronautas orinen y defequen a la vez, algo de lo cual no disponían los astronautas que usaban versiones anteriores del retrete.
Aunque el inodoro espacial se vea muy lujoso si lo comparamos con las bolsas plásticas que usó la tripulación del Apolo, también presenta desventajas.
“Es necesario que te agarres, ya que flotas por todas partes”, dijo Christina Koch, la astronauta de Artemis II, en un video para National Geographic antes del lanzamiento. “Además, no puedes identificar cuál es la parte de arriba”.
En los inodoros espaciales de antes, los astronautas se colocaban correas sobre los muslos para permanecer sentados. Después de que los astronautas proporcionaran retroalimentación continua en 2020, la NASA reveló que se reemplazaron las abrazaderas para el pie y las manijas del inodoro UWMS.
Koch explicó que el inodoro, emplazado en el piso de la cápsula Orion, es “algo ruidoso”, lo cual quiere decir que los tripulantes tienen que usar protección para sus oídos cuando lo utilizan. “Estamos consiguiendo que funcione”, añadió. “Es solamente otra cosa que debemos organizar entre nosotros”.
Por otro lado, Jeremy Hansen, el astronauta canadiense en Artemis II, dijo en un video de la Agencia Espacial Canadiense que el aparato emplea una manguera para recolectar la orina, la cual se lanza al espacio varias veces al día.
Las heces son absorbidas a través de una bolsa ubicada en la parte inferior del inodoro. Hansen explicó que, después de cerrar la bolsa, se coloca en un contenedor que volverá a la Tierra junto con los tripulantes.
“Como miembro de la tripulación, tenemos mucha suerte de tener un baño con puerta en esta pequeña nave espacial; es el único sitio al que podemos ir a lo largo de la misión donde podemos estar solos por un rato”, expresó Hansen en el video.
Melissa McKinley, investigadora principal y líder de proyecto del equipo UWMS de la NASA, sostiene que “la gestión de residuos representa una evolución del diseño”. “El toilette se fundamenta en los diseños del programa Apolo, de la estación espacial internacional y hasta del transbordador espacial… “Detrás de esto hay una gran cantidad de aprendizaje. Estoy muy entusiasmado de que la tripulación pueda usar esto”, dice McKinley. “Sabremos mucho más cuando esta misión regrese… Realmente impulsará (la gestión de residuos) en futuras misiones Artemis y en la campaña lunar, así como en la futura campaña a Marte”.
Sin duda alguna, el UWMS representa la culminación, en ingeniería aeroespacial, de todas estas dificultades relacionadas con la experiencia de los astronautas. Su diseño estandarizado y ligero, posibilita que se ajuste sin dificultad a una amplia variedad de naves espaciales distintas, entre las que se incluyen la EEI, la cápsula Orion de las misiones Artemis y potenciales vehículos por construir.

 

El clima del planeta está cada vez más descompensado

El clima de la Tierra atraviesa una etapa de profunda descompensación sin precedentes desde que existen registros instrumentales. Así lo confirma el informe Estado del clima mundial en 2025, presentado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) con base en aportaciones científicas de servicios meteorológicos nacionales, centros regionales, organismos de Naciones Unidas y numerosos especialistas. Los datos muestran que los 11 años entre 2015 y 2025 han sido los más cálidos jamás registrados, lo que evidencia una tendencia sostenida de calentamiento global con consecuencias de largo alcance para los sistemas naturales y las sociedades humanas (https://library.wmo.int/records/item/69807-state-of-the-global-climate-2025).
Durante 2025, la temperatura media global superó en alrededor de 1.43 grados los niveles del periodo preindustrial (1850-1900), ubicando a ese año como el segundo o tercer más cálido del que se tiene constancia, dependiendo del conjunto de datos utilizado. Los fenómenos meteorológicos extremos –olas de calor, lluvias torrenciales, ciclones tropicales, sequías e inundaciones– se intensificaron y afectaron a millones de personas, provocando pérdidas económicas multimillonarias y poniendo en evidencia la vulnerabilidad de economías y sociedades cada vez más interconectadas.
Uno de los elementos centrales del informe es la incorporación, por primera vez, del desequilibrio energético de la Tierra como indicador climático fundamental. Este concepto describe la diferencia entre la energía solar que ingresa al sistema terrestre y la que se devuelve al espacio. En condiciones estables, ambas magnitudes son aproximadamente equivalentes. Sin embargo, las concentraciones crecientes de gases de efecto invernadero –dióxido de carbono, metano y óxido nitroso– han alterado de forma significativa este balance, atrapando calor adicional en la atmósfera, los océanos y las masas de hielo.
Las concentraciones actuales de estos gases han alcanzado niveles no observados en cientos de miles o incluso millones de años. El dióxido de carbono, en particular, registró en 2024 la mayor tasa de aumento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Este incremento responde tanto a las emisiones continuas procedentes del uso de combustibles fósiles como a la disminución de la capacidad de los océanos y los ecosistemas terrestres para absorber carbono.
El desequilibrio energético del planeta es hoy el más elevado de los últimos 65 años. Desde que comenzaron las observaciones sistemáticas en la década de 1960, se ha registrado un aumento progresivo de esta descompensación, que se ha acelerado notablemente en las dos últimas décadas y alcanzó un máximo histórico en 2025. Más del 91 por ciento del exceso de energía se acumula en los océanos, mientras que una pequeña fracción calienta la atmósfera (1 por ciento) y las superficies continentales (5 por ciento). El resto contribuye directamente a la fusión de los hielos (3 por ciento).
El océano desempeña un papel crucial como regulador del clima, ya que absorbe la mayor parte del calor adicional generado por el efecto invernadero. No obstante, esta función tiene un alto costo ambiental. En 2025, el contenido de calor oceánico –medido hasta una profundidad de 2 mil metros– alcanzó el nivel más alto desde que existen registros, superando el récord del año anterior. La velocidad de calentamiento oceánico en el periodo 2005-2025 fue más del doble que la registrada entre 1960 y 2005.
Como consecuencia, aproximadamente el 90 por ciento de la superficie marina experimentó al menos una ola de calor durante 2025. Este calentamiento afecta gravemente a la biodiversidad, deteriora los ecosistemas marinos, reduce la capacidad del océano para actuar como sumidero de carbono y favorece la intensificación de tormentas tropicales y subtropicales. Además, acelera la pérdida de hielo marino en las regiones polares.
La elevación del nivel medio del mar es otra de las señales más claras del cambio climático. En 2025, el nivel global del mar se situó cerca de los valores más altos jamás registrados, aproximadamente 11 centímetros por encima del nivel de 1993, cuando comenzaron las mediciones satelitales. Aunque el aumento interanual entre 2024 y 2025 fue ligeramente menor debido a la influencia de La Niña, la tendencia de largo plazo sigue siendo claramente ascendente. Desde 2012, la tasa de aumento del nivel del mar ha sido superior a la observada en las primeras décadas de la era satelital.
El incremento del nivel del mar provoca inundaciones costeras, erosión, salinización de acuíferos y daños significativos a ecosistemas costeros, con impactos directos sobre comunidades humanas, infraestructuras y actividades económicas. De acuerdo con las proyecciones científicas, el calentamiento oceánico y la elevación del nivel del mar continuarán durante siglos, aun si se lograra reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero.
La acidificación oceánica constituye otro proceso preocupante. Entre 2015 y 2024, el océano absorbió cerca del 29?por ciento del dióxido de carbono emitido por actividades humanas, lo que provocó una disminución sostenida del pH de las aguas superficiales. Los niveles actuales de acidez no se habían registrado en al menos 26?mil años. Esta alteración química daña a organismos marinos, afecta a los ecosistemas y pone en riesgo la producción de alimentos que depende de la pesca y el cultivo de mariscos.
En las regiones polares y de alta montaña, la pérdida de hielo continúa acelerándose. Los glaciares de referencia experimentaron en el año hidrológico 2024-2025 una de las cinco mayores pérdidas de masa registradas desde 1950. Desde 2016, ocho de los 10 años con mayor pérdida glaciar han ocurrido de forma consecutiva. En Islandia y en la costa del Pacífico de América del Norte se documentaron pérdidas extraordinarias de masa glaciar durante 2025.
La extensión del hielo marino también alcanzó mínimos históricos. En el Ártico, la extensión media anual fue la más baja o la segunda más baja desde que existen observaciones satelitales, iniciadas en 1979. En la Antártida, la extensión media anual fue la tercera más baja registrada, y las cuatro menores extensiones se produjeron en los cuatro años más recientes. Estos cambios alteran los sistemas climáticos regionales y globales, y refuerzan los mecanismos de retroalimentación que aceleran el calentamiento.
El informe dedica especial atención a los episodios meteorológicos extremos y a sus efectos en cadena. Estos fenómenos afectan de manera directa la producción agrícola y se han convertido en un factor determinante de la inseguridad alimentaria. A su vez, esta inseguridad impulsa procesos de migración y desplazamiento de personas, debilita la estabilidad social y facilita la propagación de plagas y enfermedades. Las comunidades más vulnerables, especialmente en regiones afectadas por conflictos, enfrentan enormes dificultades para prepararse, responder y adaptarse a la sucesión de múltiples catástrofes.
Otro capítulo clave aborda la relación entre clima y salud. El cambio climático incrementa la mortalidad, altera los ecosistemas, presiona a los sistemas sanitarios y afecta los medios de subsistencia. Se intensifican riesgos como las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, así como los problemas de salud mental, particularmente entre poblaciones vulnerables.
El dengue destaca como la enfermedad transmitida por mosquitos que se propaga con mayor rapidez a escala mundial. Cerca de la mitad de la población global se encuentra en riesgo, y el número de casos reportados nunca había sido tan alto. El estrés térmico, por su parte, afecta cada año a más de un tercio de la fuerza laboral mundial, especialmente en sectores como la agricultura y la construcción, reduciendo la productividad y deteriorando los medios de vida.
Pese a la magnitud del problema, aún son insuficientes los sistemas de alerta temprana y la integración de la información climática en la toma de decisiones sanitarias. Resulta urgente incorporar datos meteorológicos y climáticos en los sistemas de información en salud para pasar de respuestas reactivas a acciones preventivas que permitan salvar vidas.
La conclusión del informe es contundente: el planeta se encuentra en una emergencia climática. Todos los indicadores fundamentales han superado los umbrales de alerta. La humanidad ha vivido once años consecutivos de temperaturas récord, una señal clara de que el calentamiento global no es un fenómeno circunstancial, sino una tendencia estructural que exige acciones inmediatas y sostenidas. Cuando la historia se repite una y otra vez, deja de ser coincidencia y se convierte en una advertencia que no puede seguir siendo ignorada.

 

Primer inventario mundial de grandes animales invasores en lagos

La introducción de grandes animales de agua dulce fuera de sus áreas naturales de distribución se ha convertido en un fenómeno global con consecuencias ecológicas, sociales y económicas de gran alcance. Esturiones, grandes salmónidos, carpas, tortugas y cocodrilos han sido trasladados deliberadamente a regiones donde no existían originalmente, impulsados por su alto valor comercial, su utilidad en la acuicultura y la pesca deportiva o su atractivo como especies ornamentales y mascotas exóticas. No obstante, aunque estas prácticas suelen justificarse por los beneficios que prometen, sus efectos negativos sobre la biodiversidad nativa y sobre las comunidades humanas que dependen de ecosistemas de agua dulce saludables han sido, hasta ahora, insuficientemente evaluados.
Si bien numerosos estudios han documentado el impacto de las especies invasoras sobre la biodiversidad, todavía es limitado el conocimiento acerca de cómo estas introducciones afectan de manera directa la salud, los medios de subsistencia y la vida cotidiana de las personas. Con el objetivo de reducir esta brecha de información, un equipo internacional de investigadores encabezado por Fengzhi He, del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental (IGB) en Berlín, publicó el 6 de marzo de 2026 un estudio en la revista científica One Earth. La investigación presenta el primer conjunto de datos global diseñado para analizar de forma sistemática los efectos positivos y negativos de la megafauna exótica de agua dulce sobre las sociedades humanas (https://www.cell.com/one-earth/fulltext/S2590-3322(26)00024-2).
Para ello, los autores desarrollaron un nuevo sistema de puntuación de impactos que integra diversos marcos conceptuales existentes, lo que permitió evaluar los efectos de estas especies considerando tanto su tamaño como la naturaleza de sus interacciones con las personas. Este enfoque ofrece una visión más completa del problema y permite comprender mejor la complejidad de las consecuencias asociadas a la introducción de grandes animales exóticos en ecosistemas acuáticos.
El estudio señala que más de 37?mil especies han establecido poblaciones fuera de sus áreas de distribución natural, y que más de 3 mil?500 de ellas son consideradas invasoras, es decir, especies alóctonas que se dispersan y generan impactos negativos documentados sobre la biodiversidad, los ecosistemas o las personas. Estas especies invasoras han contribuido a más del 50?por ciento de las extinciones de vertebrados registradas desde el año 1500, lo que las convierte en uno de los principales motores de la pérdida global de biodiversidad.
Los ecosistemas de agua dulce resultan particularmente vulnerables a este fenómeno debido a su estrecha relación con las actividades humanas. En muchos casos, las personas liberan mascotas exóticas en ríos y lagos, o introducen especies foráneas con fines ornamentales, para mejorar la calidad del agua, fomentar la pesca deportiva o desarrollar proyectos de acuicultura. A estas acciones se suman las introducciones accidentales, como las que ocurren a través del agua de lastre de los barcos, así como la propagación facilitada por el aumento del tráfico fluvial y por la interconexión artificial de cuerpos de agua mediante canales y redes hidráulicas.
Los impactos socioeconómicos derivados de la introducción y expansión de especies exóticas de agua dulce están ampliamente documentados. Un ejemplo emblemático es el del lirio acuático (Pontederia crassipes), una planta originaria de Sudamérica que se ha extendido por todos los continentes, deteriorando la calidad del agua, alterando los sistemas de riego y dificultando actividades como la pesca y el transporte. Otro caso es el del mejillón cebra (Dreissena polymorpha), introducido en los Grandes Lagos de América del Norte, cuyos efectos incluyen el bloqueo de infraestructuras hidráulicas y daños a embarcaciones y equipos. Entre 1980 y 2020, los costos globales asociados a la mitigación de estos impactos superaron los 19 mil?300 millones de dólares.
Dentro de este contexto, la megafauna de agua dulce –definida como animales con una masa corporal máxima superior a los 30 kilogramos y que dependen total o parcialmente de ambientes dulceacuícolas– ocupa un lugar destacado. Hipopótamos, grandes carpas, esturiones, bagres, salamandras gigantes, cocodrilos, tortugas y salmónidos han sido registrados fuera de sus áreas de distribución nativa en numerosas regiones del mundo. Megapeces, incluyendo la carpa común (Cyprinus carpio), la trucha marrón (Salmo trutta), el bagre africano (Clarias gariepinus), la carpa herbívora (Ctenopharyngodon idella) y la carpa plateada (Hypophthalmichthys molitrix), se encuentran entre las especies de peces de agua dulce exóticas introducidas en todo el mundo, mientras que grandes tortugas como la tortuga mordedora común (Chelydra serpentina) y la tortuga mordedora aligátor (Macrochelys temminckii) también han sido introducidas en varios países.
La introducción de estas especies suele responder a objetivos específicos, como el desarrollo de la acuicultura, el control biológico, la pesca recreativa o el comercio de mascotas. En algunos casos, estas prácticas generan beneficios económicos considerables. Por ejemplo, en Bangladesh, el policultivo de carpas y pangasius (Pangasianodon hypophthalmus) ha alcanzado márgenes de ganancia cercanos a los 12 mil?000 dólares por hectárea. Asimismo, diversas especies de megafauna de agua dulce se han popularizado como animales de compañía exóticos en distintos países.
Sin embargo, el estudio advierte que la creciente demanda de grandes animales de agua dulce para actividades recreativas y comerciales podría intensificar las introducciones en el futuro, lo que hace imprescindible comprender con mayor precisión sus posibles efectos. Los resultados muestran que, si bien estas especies pueden aportar beneficios como el suministro de alimentos y oportunidades recreativas, también generan impactos negativos complejos que con frecuencia superan las ventajas iniciales y afectan de manera desproporcionada a comunidades vulnerables.
Uno de los principales problemas asociados con la megafauna exótica es su impacto sobre las especies nativas. La competencia por recursos y la depredación pueden provocar fuertes disminuciones en las poblaciones locales, desencadenando efectos en cascada sobre los ecosistemas acuáticos. Estas alteraciones repercuten directamente en la seguridad alimentaria y en la estabilidad económica de las poblaciones que dependen de estos sistemas. Un ejemplo ilustrativo es la introducción de la perca del Nilo (Lates niloticus) en el lago Victoria, que, aunque impulsó un lucrativo mercado de exportación, redujo drásticamente la diversidad de peces nativos y afectó los medios de vida locales.
Los investigadores identificaron 93 especies invasoras de megafauna de agua dulce a escala global, lo que representa aproximadamente el 43?por ciento de las 216 especies conocidas de grandes animales dulceacuícolas por arriba de los 30 kilogramos. Más del 40 por ciento de ellas han sido introducidas fuera de su rango natural, con registros en 142 países y regiones de todos los continentes, excepto la Antártida. Estados Unidos encabeza la lista de países con mayor número de especies de megafauna de agua dulce introducidas, con un total de 52, seguido por China (28), Canadá (23), Rusia (19) y Bélgica (18) y Alemania (17). Estos datos reflejan que el problema no se limita a regiones en desarrollo, sino que afecta tanto a países industrializados como a economías emergentes.
A diferencia de los organismos acuáticos de menor tamaño, que suelen llegar de forma accidental, las especies de gran tamaño son introducidas mayoritariamente de manera deliberada, motivadas por expectativas de beneficio económico. No obstante, el estudio revela que casi la mitad de las especies para las que se han documentado beneficios también generan impactos negativos significativos.
Además de los efectos ecológicos y económicos, la introducción de megafauna exótica implica riesgos para la salud humana, daños a infraestructuras y accidentes asociados a actividades recreativas. Los costos de gestión y mitigación también pueden ser elevados, como ocurre con los hipopótamos africanos (Hippopotamus amphibius) introducidos en Colombia, cuya presencia representa tanto un atractivo turístico como una amenaza ambiental y social.
Los autores concluyen que, aunque la introducción de megafauna de agua dulce puede aportar beneficios puntuales, sus riesgos suelen ser subestimados y sus efectos negativos pueden manifestarse a largo plazo. Por ello, subrayan la necesidad de fortalecer la investigación, mejorar la comunicación de riesgos y aplicar evaluaciones rigurosas antes de autorizar nuevas introducciones. La adopción de enfoques integrales de evaluación permitiría diseñar políticas públicas más equilibradas para gestionar de forma responsable las especies invasoras en un mundo en constante cambio.

¿Mi gato está feliz?

 

Los gatos son compañeros cautivadores y, como dueños, naturalmente deseamos su felicidad. Pero ¿cómo podemos saber con certeza que nuestros amigos felinos son verdaderamente felices?
Consideramos que un gato que es curioso y activo está feliz. No obstante, los propietarios tienden a ignorar otros elementos relevantes para su bienestar.
La mayoría de los propietarios de gatos creen que sus gatos son felices, ya que comen adecuadamente, duermes en el sofá y ronronean cuando los acarician. ¿No debería sentirse contento? Sin embargo, estas impresiones diarias tan evidentes pueden ser engañosas en ocasiones. Numerosas personas ignoran elementos que son igualmente relevantes para la calidad de vida de los animales. Esto lo demuestra una investigación de un equipo encabezado por Andrea Sommese, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, que fue divulgada en la revista Applied Animal Behaviour Science. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168159126000535?via%3Dihub).
Más de 400 dueños de gatos de Alemania y Austria participaron en el estudio. Ellos evaluaron la calidad de vida de sus mascotas felinas con un notable promedio de 89 sobre 100. Se les consultó acerca de la conducta, el estado de salud, el ambiente donde viven y la interacción que sus gatos tienen con los humanos en su casa. Se solicitó a los participantes que evaluaran la calidad de vida global de su gato. Estas evaluaciones individuales se contrastaron con un análisis estructurado del bienestar, el cual se fundamenta en 54 indicadores distintos, entre los que se encuentran el estado de ánimo, la calidad de la interacción entre humanos y gatos, el nivel de energía, el apetito y la condición física.
En base a esto, los científicos desarrollaron una evaluación estructurada y menos subjetiva del bienestar de los gatos, que comprende seis campos: 1. Vitalidad; 2. Comportamiento placentero, atención y apetito; 3. Emociones negativas; 4. Aspecto saludable; y 5. Afecto o seis, Agresión contra individuos conocidos.
La evaluación inicial, según reveló el análisis, fue determinada mayormente por las señales evidentes de los propietarios. La impresión de una calidad de vida alta se transmite a través de un gato que parece alerta, curioso, activo o que come tranquilamente. En cambio, las personas valoran menos el bienestar de los animales que muestran signos de ansiedad, retraimiento o problemas de salud.
Los resultados indicaron que, aunque las calificaciones intuitivas de los propietarios estaban vinculadas con la calificación estructurada, no siempre se correspondían de manera exacta. Esto indica una diferencia sistemática entre las percepciones de los propietarios y los resultados de un análisis minucioso.
Los dueños de gatos son especialmente perceptivos a las señales directas y visibles, según lo que reveló la investigación. Se considera que un gato es feliz cuando es curioso, alerta y dinámico. En cambio, si se presentan señales de malestar, enfermedad o ansiedad, la calificación será más baja. No obstante, hay ciertos factores significativos que afectan considerablemente al bienestar de un gato y que a menudo se pasan por alto.
Un ejemplo es el peso corporal del animal, que no tuvo un gran impacto en la evaluación de los dueños. Los científicos lo definen como una especie de “ceguera en la valoración”. Aunque está bien documentado que la obesidad en los gatos disminuye su actividad y reduce su esperanza de vida, los efectos negativos del exceso de peso sobre el bienestar animal son prácticamente indetectables en el día a día. La edad también es un caso similar. Los gatos de edad avanzada, que pueden ser menos activos y vitales, recibían frecuentemente calificaciones igual de positivas por parte de sus dueños que los más jóvenes, probablemente porque los cambios son graduales y menos notables. “Los propietarios de gatos prestan mucha atención a sus animales, pero nuestros hallazgos indican que las situaciones que tienen más posibilidades de no ser notadas son aquellas que se acumulan calladamente con el tiempo”, señala la principal autora, Andrea Sommese, del Centro de Nutrición Animal y Ciencias del Bienestar Animal de la Universidad Veterinaria. “El aumento de peso, la ralentización propia de la edad y la reducción gradual de las oportunidades para comportarse con naturalidad. Aunque ninguno de estos factores suele generar alarma, todos son importantes para el bienestar” (https://idw-online.de/de/news866747).
La relación entre humanos y gatos es un descubrimiento especialmente prometedor del estudio. Las interacciones cariñosas, como hablarles, acariciarlos o sentarse con ellos, contribuyen positivamente a su bienestar. Un ambiente que posibilita actitudes naturales como trepar, investigar, cazar y jugar ayuda también a que el gato se sienta cómodo.
La evaluación estructurada captó estos factores relacionales y ambientales, pero en gran medida los juicios intuitivos de los propietarios no los incluyeron. Según Sommese, esto no es una crítica, sino que es una explicación de cómo opera la percepción en los seres humanos.
Solemos notar lo que se ve de inmediato, como un gato que nos saluda en la puerta, come bien o se acomoda con tranquilidad en nuestro regazo; todos ellos son indicios de satisfacción. Y, en realidad, pueden ser felices. No obstante, en el día a día hay muchos factores que afectan la calidad de vida y son menos visibles. Inés Windschnurer, una de las autoras del estudio, sostiene: “Esto nos muestra que el bienestar de un gato está determinado por factores que no siempre percibimos conscientemente”. El bienestar de los gatos depende del vínculo silencioso que tienen con sus propietarios, su medio ambiente y las mínimas alteraciones vinculadas a la edad o el peso. Cuando unimos las observaciones de los propietarios con análisis estructurados, conseguimos una visión más abarcadora y tenemos la capacidad de ayudar a los gatos de un modo más efectivo y temprano.
Tal vez sea útil recordar amablemente observar la vida de nuestros gatos desde un punto de vista nuevo, con curiosidad en vez de preocupación. Los autores sugieren preguntas simples de observación para la vida cotidiana: ¿El gato se ve tan activo hoy como hace unos meses? ¿Mi gato sigue manteniendo la agilidad que tenía antes? ¿Dispone de suficientes momentos de calma y actividades que lo estimulen en su entorno? ¿Exhibe la misma regularidad el comportamiento de exploración y de juego? ¿Ha experimentado un cambio de peso? ¿Le gusta pasar tiempo con él en momentos tranquilos y relajantes? Los autores destacan que estas preguntas tienen el potencial de detectar con anticipación cambios graduales y de contribuir al bienestar del animal a largo plazo. Esto asegura que no sólo parezcan felices, sino que lo estén de verdad.
Los investigadores siguen creando instrumentos útiles para mejorar la evaluación del bienestar de nuestros compañeros felinos y actuar con prontitud. Mientras tanto, podemos tomar acción por nosotros mismos: al observarlos con atención, ofrecerles un ambiente enriquecedor y fomentar la relación, garantizamos que no sólo aparenten estar felices, sino que realmente lo estén.
Esta investigación revela que las percepciones de los cuidadores sobre la calidad de vida de sus gatos representan solamente una porción del cuadro general. Con frecuencia, nuestras evaluaciones son valiosas, pero a veces se pasan por alto aspectos importantes. Se define, en términos generales, un marco basado en pruebas que describe la manera en que las valoraciones subjetivas de los cuidadores se complementan con las estructuradas del bienestar. Al integrar ambas perspectivas, este enfoque multidimensional brinda un soporte más sólido para supervisar y mejorar el bienestar de los gatos en situaciones cotidianas y la calidad de vida a lo largo del tiempo.

PD: Agradezco, a nombre de los seres queridos del Doctor Ricardo Klimek Gamas, mi padre, y en el mío propio, las condo-lencias recibidas.

 

In memoriam del doctor Arturo Gómez Pompa

Con profundo pesar, la comunidad científica mexicana e internacional lamentó el fallecimiento del doctor Arturo Gómez Pompa, ocurrido el martes 17 de septiembre de 2025, a la edad de 90 años. Su partida deja un vacío irreparable, no sólo entre sus familiares y seres queridos, sino también en el vasto campo del conocimiento científico, la conservación ambiental y la formación de generaciones de investigadores. El doctor Gómez Pompa fue, sin lugar a duda, una de las figuras más influyentes de la ciencia mexicana contemporánea, cuya herencia intelectual perdurará como referencia obligada para comprender la relación entre los seres humanos y los ecosistemas tropicales.
Formado como biólogo y doctor en ciencias (biología) por la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Gómez Pompa desarrolló una trayectoria académica excepcional que se extendió a lo largo de varias décadas. Durante ese tiempo, desempeñó labores de investigación, docencia y gestión institucional en diversas universidades y centros de investigación, tanto en México como en el extranjero. Esta experiencia le permitió no sólo generar conocimiento original de alto impacto, sino también formar a múltiples generaciones de científicos que hoy ocupan posiciones de liderazgo en instituciones académicas y de investigación a nivel nacional e internacional.
La producción académica del doctor Gómez Pompa es vasta y sobresaliente. A lo largo de su carrera publicó más de 200 trabajos científicos, sin contar su intensa participación en congresos, seminarios y conferencias especializadas realizadas en distintos países. Sus publicaciones abarcaron campos tan diversos como la botánica, la ecología tropical, la conservación biológica, la etnobotánica y la historia ambiental, siempre caracterizadas por una perspectiva crítica e innovadora. Su obra no sólo enriqueció la literatura científica, sino que también contribuyó de manera decisiva a transformar paradigmas establecidos en la comprensión de los ecosistemas tropicales.
Uno de los rasgos más notables de su trayectoria fue su extraordinaria capacidad para crear y consolidar instituciones científicas. Entre las más importantes destacan el Instituto Nacional de Investigaciones sobre los Recursos Bióticos (INIREB); el Institute for Mexico and the United States de la Universidad de California (UC MEXUS); la George E. Brown United States/Mexico Foundation for Science (USMFS/FUMEC); la Reserva de la Biosfera Montes Azules; la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas; y la Reserva Ecológica El Edén, entre otras. Todas estas iniciativas fueron resultado de su visión estratégica, su liderazgo académico y su incansable actividad organizativa, orientada siempre al fortalecimiento de la investigación científica y la cooperación internacional.
El reconocimiento a su labor se reflejó en una impresionante lista de distinciones y premios otorgados por instituciones nacionales e internacionales. Entre ellos se encuentran la Medalla de Oro al Mérito de la Universidad Veracruzana; la Medalla David Fairchild del Jardín Nacional de Estados Unidos; el Premio Chevron por su contribución a la conservación biológica; el nombramiento como University Professor del sistema de la Universidad de California, el máximo honor académico que dicha institución concede a sus profesores; el Premio Tyler para el Logro Ambiental; el Premio Luis Elizondo en Ciencia y Tecnología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; así como múltiples medallas al mérito botánico, ecológico y científico. Asimismo, fue becario de la Fundación Guggenheim y miembro de numerosas academias científicas de alto prestigio en México, Estados Unidos y otras regiones del mundo.
A lo largo de su vida profe-sional ocupó también cargos aca-démicos y administrativos de gran relevancia. Fue asesor del Centro de Estudios Tropicales de la Uni-versidad Veracruzana; investigador y jefe del Departamento de Botánica del Instituto de Biología de la UNAM; profesor de Ecología y Botánica en la Facultad de Ciencias de la misma universidad; Director General del INIREB; director del Instituto UC MEXUS; y profesor distinguido de Botánica en la Universidad de California, Riverside, entre muchos otros. En todos estos espacios dejó una huella profunda, caracterizada por su rigor académico, su compromiso institucional y su capacidad para impulsar proyectos de largo alcance.
En 1985 aceptó la invitación del presidente de la Universidad de California para asumir la dirección de UC MEXUS y desempeñarse como profesor de Botánica en el campus Riverside. Durante su gestión, logró consolidar este instituto como un programa ejemplar de intercambio académico binacional, reconocido por su calidad y su impacto en la formación de investigadores. Su presencia en Riverside atrajo a estudiantes altamente talentosos de México y Estados Unidos, quienes contribuyeron de manera significativa al desarrollo de investigaciones pioneras en etnobotánica y ecología tropical.
Las contribuciones científicas del Dr. Gómez Pompa fueron múltiples y profundamente influyentes. Una de las más importantes se dio en el ámbito de la botánica, particularmente a través del proyecto Flora de Veracruz, impulsado desde el INIREB. Este esfuerzo colectivo produjo uno de los inventarios más exhaustivos de la vegetación y las especies de una entidad federativa en México, constituyendo una aportación excepcional al conocimiento botánico nacional.
Posteriormente, su interés se orientó hacia la ecología tropical y el estudio de los procesos de regeneración de las selvas. En este contexto, publicó en 1972, junto con Sergio Guevara y Carlos Váz-quez-Yanes, el influyente artículo Tropical rain forests: a non-renewable resource (Selvas tropi-cales: un recurso no renovable) en la revista Science, donde advirtió sobre el carácter no renovable de las selvas tropicales y las conse-cuencias globales de su destruc-ción. Este trabajo marcó un punto de inflexión en la ecología tropical y sentó las bases de nuevas aproxi-maciones a la conservación. Estas ideas fueron desarrolladas poste-riormente en libros fundamen-tales sobre la regeneración y el manejo de las selvas tropicales.
Otra de sus aportaciones más innovadoras fue su incursión en la historia ambiental y el análisis de la relación entre las culturas humanas y los ecosistemas. A partir de sus estudios en la Península de Yucatán, desarrolló una perspectiva revolucionaria al cuestionar la noción de la “naturaleza silvestre” como un espacio prístino e intocado. Propuso que las selvas tropicales habían sido habitadas y transformadas durante milenios, particularmente por la cultura maya, cuya subsistencia se basó en complejas estrategias de manejo agroforestal. Estas ideas influyeron de manera decisiva en la reinterpretación del paisaje maya y en la comprensión contemporánea de la conservación biocultural.
Su reflexión culminó en una visión integradora que incorporó la ecología humana, la etnoecología y la etnobotánica. En su artículo Ta-ming the wilderness myth, (Domes-ticando el mito de la naturaleza silvestre), publicado en BioScience en 1992, sostuvo que el principal desafío de la conservación no es preservar una naturaleza supuestamente intacta, sino reconocer que los seres humanos forman parte inseparable de los ecosistemas. Este planteamiento se convirtió en uno de los fundamentos del paradigma actual de la conservación en el siglo XXI.
El compromiso del doctor Gómez Pompa con la conservación biológica se expresó también en su activismo científico y político. Fue una figura clave en la oposición al proyecto de deforestación masiva en Uxpanapa, Veracruz, en los años setenta, y desempeñó un papel central en el desarrollo de las primeras Reservas de la Biosfera en México, en el marco del programa El Hombre y la Biosfera de la UNESCO. Su visión integró la protección ambiental con la participación de las comunidades locales, anticipando enfoques que hoy son ampliamente reconocidos.
Finalmente, su legado se materializó de manera ejemplar en la creación de la Reserva Ecológica El Edén, en Quintana Roo, un proyecto personal que combinó conservación, investigación científica y compromiso a largo plazo con la protección de la selva tropical. Esta reserva se convirtió en una de las más importantes de América Latina y en un referente para la investigación ecológica.
El doctor Arturo Gómez Pompa fue, en todos los sentidos, un mexicano excepcional. Su vida y obra constituyen un motivo de orgullo y un llamado permanente a pensar la ciencia, la conservación y la relación con la naturaleza desde una perspectiva ética, crítica e integradora. Estas líneas buscan rendir un merecido homenaje a su memoria y a su extraordinaria contribución al conocimiento y a la sociedad.

 

Parque Estatal Bicentenario

Con base en un artículo publicado anteriormente (El Sur, 6 de agosto de 2016), me permito presentar datos y reflexiones sobre el Parque Estatal Bicentenario.
El 15 de septiembre de 2010, a casi siete meses de concluir su mandato como gobernador del estado de Guerrero, el C.P. Zeferino Torreblanca Galindo suscribió el decreto para declarar como área natural protegida con el carácter de Parque Estatal, denominado “Bicentenario”, una superficie de 304 mil 918.02 metros cuadrados, identificados como lotes 38 y 39 del patrimonio estatal del Fideicomiso para el Desarrollo Económico y Social de Acapulco (Fidaca), en la ciudad de Acapulco (Decreto publicado en el Periódico Oficial del gobierno del estado número 91, el día 12 de noviembre del año 2010).
Las poco más de 30 hectáreas del Parque Estatal Bicentenario se encuentran adyacentes a la avenida Escénica de Acapulco, las colindancias, conforme al decreto de su creación son: al norte se encuentran Cumbres de Llano Largo y el Parque Nacional El Veladero; al sur fraccionamiento Brisamar; al este, Universidad Loyola, y los lotes 37 y 53, propiedad del Fidaca, y al oeste la inmobiliaria Jura S. A. y el Hotel Las Brisas.
La importancia ecológica para el área de la bahía de Acapulco, es que el Parque Bicentenario, al colindar con el Parque Nacional El Veladero, forma un corredor biológico de selva tropical subperennifolia, muy cercano al mar, sólo contenido por la barrera de la citada avenida Escénica y los asentamientos debajo de ésta, siendo un ejemplo del ecosistema natural original de Acapulco. El Bicentenario se localiza en un gradiente altitudinal por arriba de los 200 sobre el nivel del mar y que llega en su parte baja a menos de 50 metros sobre el nivel del mar. Con los datos proporcionados en el Programa de Manejo del Parque, en el área encuentran un espacio de vida y refugio clave para la biodiversidad local, se enlistan cuando menos 13 especies de pequeños mamíferos, 59 especies de aves –tres de ellas bajo protección especial–, además del loro corona lila (Amazona finschi) en peligro de extinción; 15 especies de reptiles, cuatro especies de ellos enlistados en la categoría de amenazadas y dos especies sujetas a protección especial y tres especies de anfibios. En la flora se identifican cuando menos 55 especies, en especial en su vegetación arbórea tropical se identifican entre sus principales especies a árboles como amate, ceiba, tepeguaje, palo mulato, palo culebro, ciruelo de cerro, palo morado, jobillo, cuajilote, guayacán, estas cuatro últimas especies enlistadas como en riesgo, al igual que una palmilla del género Zamia.
Un servicio ambiental importante del Parque, es que la presencia de cubierta arbórea ante fenómenos naturales como trombas y ciclones, que además de lluvia conllevan fuertes vientos, brinda una reducción de la vulnerabilidad y riesgo para los asentamientos humanos de sus áreas cercanas, además de favorecer la infiltración gradual de las lluvias en el suelo. Adicional a ello, es de suma importancia el servicio ambiental que proporciona el agua de sus manantiales y riachuelos, que abastecen incluso a asentamientos humanos adyacentes, así como su contribución a un microclima local más fresco y húmedo.
La Ley del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente del Estado de Guerrero señala que “en los Parques Estatales sólo podrá permitirse la realización de actividades relacionadas con la protección de sus recursos naturales, el incremento de su flora y fauna y, en general, con la preservación de los ecosistemas y de sus elementos, así como con la investigación, recreación, turismo y educación ambiental. Asimismo, corresponde al Gobierno del Estado, a través de la SEMAREN (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), la organización, administración, conservación, acondicionamiento y vigilancia de los parques y reservas estatales, el que podrá coordinarse con los municipios e instituciones públicas y privadas no lucrativas, para la conservación, fomento y debido aprovechamiento de las mencionadas áreas naturales”, según el artículo 85 de la citada ley.
Es decir, el destino de conservación, conforme a la categoría de Parque Estatal es totalmente restrictivo para actividades productivas, limitándose a actividades de investigación, recreación, turismo y educación ambiental, que se entiende, serán relacionadas con la protección de sus recursos naturales, el incremento de su flora y fauna y, en general, con la preservación de los ecosistemas y de sus elementos.
Todo la anterior fundamentación tiene que ver con la problemática actual del Parque Estatal Bicentenario. Los terrenos del Parque Estatal son en los hechos propiedad del Fideicomiso para el Desarrollo Económico y Social de Acapulco, que a partir del decreto de creación del Parque de 2010 se otorgan mediante un contrato de comodato por 15 años. En mi opinión debería de haber sido retirados de la propiedad del Fidaca. Pero se han mantenido en su propiedad. No se entiende esta decisión fundamental. Salvo, que se pensara en derogar unos años después el decreto del Parque Estatal. De hecho el Fidaca en distintos momentos posteriores al decreto de creación del 2010, ha intentado que los terrenos que ocupan del Parque le sean devueltos, con los riesgos de comercialización con fines distintos a la conservación. No obstante, se debe dejar en claro, que aunque la propiedad fuera acreditada por el Fidaca o cualquier otro propietario, su destino, mientras no sea derogado el decreto de creación por otro persona Titular del Ejecutivo Estatal es conforme a la legislación, el de un Parque Estatal. Me permito citar un texto de la posición del Consejo Asesor del Parque Bicentenario, respecto al comodato:
“Desde la perspectiva de la legislación ambiental, el comodato es insuficiente:
El comodato es, por naturaleza, temporal y revocable. Un área natural protegida no puede estar sujeta a contratos que caducan.
Al mantener la figura de comodato, el inmueble permanece bajo el control del Fidaca. Esto otorga la posibilidad legal de que los terrenos puedan ser enajenados o vendidos a particulares, fragmentando el patrimonio natural.
La alternativa legal correcta: Las leyes estatales vigentes facultan al Ejecutivo para realizar la asignación de destino de manera definitiva. Esta figura vincula el suelo al uso de conservación de forma perpetua, desvinculándolo de intereses inmobiliarios”.
Es decir, no se puede estar jugando con el destino del Parque Estatal, se necesita un decreto modificatorio que haga real que las tierra del Parque son propiedad estatal y que el Parque es para siempre, sin ningún tipo de riesgo de urbanización por una institución del propio gobierno estatal. Cuidando conforme a la legislación de que sigua cumpliendo con su función de área natural protegida.
Así, por ejemplo, la preocupación por defender el Parque Bicentenario fue compartida por diversos actores de la sociedad de Acapulco. Se le ha buscado blindar. En consecuencia, el 28 de mayo del 2015, reconociendo la noble labor, sin fines de lucro que durante años ha realizado el adyacente Jardín Botánico de Acapulco AC por conservar la flora de Guerrero y el país, se suscribió un convenio de colaboración con el propósito de sumar esfuerzos para la conservación del Parque Estatal Bicentenario, trabajando de manera conjunta en su administración y custodia. El Jardín Botánico de Acapulco ha sido un ejemplo exitoso de conservación ex situ de la flora del país y de Guerrero.
La idea de coadministrar el Parque se fundamentó en el conocimiento de que existen experiencias exitosas en el mundo y en México, así como en las atribuciones que otorga la legislación ambiental al respecto. En Guerrero, de hecho, desde hace más de 20 años el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa está coadministrado por las comunidades ubicadas en el Parque y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. Además de entender, que la Semaren, difícilmente podría allegarse de suficientes recursos presupuestales, materiales y humanos para atender por sí sola las necesidades cotidianas del Bicentenario.
Asimismo, conforme al mandato del decreto de creación del Parque, el día 17 de julio de 2015 se instaló el Consejo de Administración del Parque Estatal Bicentenario, en el propio Jardín Botánico de Acapulco. Lo anterior, a partir de una invitación pública de la Semaren y el Jardín Botánico a organizaciones ambientalistas, organizaciones no gubernamentales, sector académico y organizaciones civiles para conformar dicho Consejo. El Consejo tenía entre sus principales funciones la de participar en la aplicación y operación del programa de manejo del Parque Estatal Bicentenario y en su evaluación, así como opinar sobre la realización de los programas y proyectos que se realizaran en el Parque Estatal Bicentenario, en concordancia con los objetivos y estrategias consideradas en el Programa de Manejo del Parque. El Consejo estaba integrado por un Presidente Honorario: que recae en la persona Titular de la Semaren, o en su caso, de la persona que él mismo designara; un Presidente Ejecutivo, que era la Presidenta del Comité Directivo de Jardín Botánico de Acapulco AC, electa por mayoría de votos en dicha reunión del Consejo; el Presidente Municipal de Acapulco de Juárez o, en su caso, en la persona que él mismo designe; el Director General del Fidaca o, en su caso en la persona que él mismo designe; cinco representantes de instituciones dedicadas a la investigación y a la educación superior, de organizaciones sociales, asociaciones civiles, sector empresarial, y en general, todas aquellas personas vinculadas con la conservación y desarrollo del Parque Estatal Bicentenario. En dicha sesión fue aprobado además, el Reglamento Interno del mismo Consejo de Administración del propio Parque. Posteriormente, el 22 de mayo de 2018 se publica una reforma en el Periodico Oficial para reducir el papel del Consejo de Administración, donde se daba la posibilidad de una participación social real, en la toma de decisiones, convirtiéndolo en un Consejo Asesor, que significa menos funciones decisorias.
Una primera tarea del Consejo, bajo los factores de apremio del breve tiempo de un gobierno estatal de emergencia de 2015, fue atender el tema del Programa de Manejo del Parque Estatal Bicentenario, ya que conforme con la ley ambiental estatal, debía expedirse un año después del decreto de creación del Parque. Así, el día 13 de agosto de ese año en otra sesión ordinaria, el Consejo de Administración dio su aprobación al Programa de Manejo del Parque Estatal Bicentenario, como instrumento rector de planeación y regulación para el manejo y administración del Parque. En la actualidad se requiere actualizar dicho Programa; esto significa un proceso de trabajo colectivo con la sociedad de Acapulco, en especial el actual Consejo Asesor del Parque, para llevar a buen puerto el trabajo de actualización del Programa de Manejo.
Finalizo señalando que el Parque Estatal Bicentenario debe ser protegido por todos los actores sociales. El ejemplo de dicho compromiso está en manos de las instituciones públicas, en especial las del Gobierno del Estado de Guerrero, que puede parar todas las incertidumbres sobre el destino del área.

 

Estado de las finanzas para la naturaleza 2026

Por cada dólar estadunidense que el mundo invierte en la conservación de la naturaleza, se malgastan 30 dólares en su destrucción. La proporción 30:1 a favor de inversiones destructivas para la naturaleza está alimentando la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. El informe más reciente del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), que fue emitido el 22 de enero, concluyó principalmente que existe un marcado desequilibrio. El informe demanda una transformación drástica en la financiación mundial de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) y la supresión paulatina de las inversiones dañinas para conseguir altos beneficios, disminuir el riesgo al que se está expuesto y optimizar la resiliencia (https://www.unep.org/resources/state-finance-nature-2026).
El mundo destina miles de millones a la protección medioambiental, pero simultáneamente gasta billones en acciones que perjudican el entorno natural. Esta es la principal conclusión del informe Estado de la financiación para la naturaleza 2026, que solicita un cambio significativo en las políticas para expandir las soluciones que benefician al mundo natural y, a su vez, respaldan la economía.
La ONU exhortó a una reforma financiera de alcance general como el método más eficaz para guiar los mercados globales hacia la creación de un mundo mejor para todos y para nuestro planeta.
El informe Estado de las Finanzas para la Naturaleza 2026, que emplea información del año 2023, presenta de manera resumida los siguientes datos:
7.3 billones de dólares en flujos financieros negativos para el medio ambiente; 4.9 billones de dólares provienen de fuentes privadas muy concentradas en unos pocos sectores: energía, industria, materiales básicos y servicios públicos; así como subsidios públicos perjudiciales para el medio ambiente a los combustibles fósiles, la agricultura, el agua, el transporte y la construcción por 2.4 billones de dólares en 2023.
En contraste, 220 mil millones de dólares se canalizan a SbN, de los cuales cerca de 90 por ciento provienen de fuentes públicas, lo que refleja un aumento constante del apoyo nacional e internacional a las SbN. La inversión privada en SbN ascendió a tan sólo 23 mil 400 millones de dólares estadunidenses, lo que representa el 10 por ciento del total de inversiones en SbN. Las empresas y las finanzas aún no han invertido a gran escala en SbN, a pesar de la creciente conciencia sobre las dependencias, los riesgos y las oportunidades relacionadas con la naturaleza.
Las inversiones en SbN deben crecer 2.5 veces hasta alcanzar los 571 mil millones de dólares al año en 2030, para cumplir los objetivos de los acuerdos globales. Esto constituye apenas el 0,5 por ciento del PIB mundial (en 2024). Simultáneamente, se necesita revertir las enormes cantidades invertidas en actividades con impactos directos negativos en la naturaleza. Esto significa reformar y reutilizar los flujos de capital privados y públicos: la herramienta más poderosa para orientar los mercados hacia la sostenibilidad, ofreciendo rendimientos sólidos, resiliencia y alineación regulatoria para el sector privado.
“Si se sigue el rastro del dinero, se ve la magnitud del desafío que tenemos por delante. Podemos invertir en la destrucción de la naturaleza o impulsar su recuperación; no hay término medio”, afirmó Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. “Mientras que la financiación de soluciones basadas en la naturaleza avanza lentamente, las inversiones y los subsidios perjudiciales se disparan. Este informe ofrece a los líderes una hoja de ruta clara para revertir esta tendencia y trabajar con la naturaleza, en lugar de contra ella” (https://www.unep.org/news-and-stories/press-release/harmful-investments-outpace-nature-protection-30-1-new-unep-report).
El informe describe dos transformaciones necesarias simultáneas:
–Eliminar progresivamente los subsidios perjudiciales y las inversiones destructivas.
–Ampliar la inversión en NbS y la naturaleza positiva a lo largo de toda la cadena de suministro.
Así, se establece una estrategia para suprimir de manera paulatina las inversiones dañinas y los subsidios nocivos en sistemas productivos establecidos, al tiempo que se expande el uso de SbN y las inyecciones positivas para la naturaleza. Brinda alternativas particulares a compañías de los sectores privado y público a lo largo de toda la cadena de suministro.
El informe ofrece un marco creado para asistir a los encargados de las políticas y a las compañías en la secuenciación de reformas y expansión de las SbN con alta integridad en toda la economía, ya que la reforma y el reciclaje de los flujos de capital privados y públicos son el instrumento más potente para transformar los mercados hacia la sostenibilidad.
El informe ofrece una hoja de ruta para el sector público, que destaca: el alinear los presupuestos públicos con las metas de biodiversidad, clima y uso del suelo; promover que la financiación privada y los sectores se movilicen para producir valor en el largo plazo; reorientar subsidios nocivos hacia inversiones que beneficien la naturaleza; e integración de NbS en los contextos de políticas y marcos fiscales.
Asimismo, el informe proporciona una guía para el sector privado: posibilidad de liberar el valor en el largo plazo, consolidar la resiliencia y ajustarse a marcos de divulgación; atender las oportunidades de mercados emergentes: restauración de ecosistemas, agricultura regenerativa, silvicultura sustentable, créditos de biodiversidad y compensaciones de carbono, bonos relacionados con la naturaleza y cadenas de suministro que estén certificadas; detectar posibilidades de inversión que tengan la capacidad de disminuir el impacto sobre el medioambiente en todas las áreas de la economía real, incluyendo los sistemas alimentarios, la edificación y construcción, los servicios públicos, las extracciones, la confección y otros sectores.
Para alcanzar una “economía de transición natural de billones de dólares” es necesario trabajar con la naturaleza, y no en contra de ella. El reporte resalta ejemplos de la manera en que líderes empresariales y gobiernos de todo el mundo están implementándolo: reforestando las áreas urbanas para contrarrestar los efectos de islas de calor y elevar la calidad de vida de la población, incorporando la naturaleza a la infraestructura energética y vial, y fabricando materiales para construcción con emisiones negativas mediante el uso del dióxido de carbono.
En el informe se enfatiza, que los NbS son más eficaces cuando se basan en el liderazgo local y están orientados a las circunstancias sociales, culturales y ecológicas del lugar. Es esencial que las inversiones beneficiosas para el medio ambiente se integren en los entornos sociales, ecológicos y culturales locales, garantizando simultáneamente la inclusión y la equidad, para que sean efectivas.