Los especialistas son un poco más optimistas en lo que respecta a las emisiones globales de gases de efecto invernadero en el futuro. No obstante, el cambio climático causado por las actividades humanas continúa siendo un peligro.
En el estudio del clima, los escenarios son esenciales para investigar las tendencias socioeconómicas, los avances tecnológicos y las alternativas políticas futuras que sean posibles, así como sus efectos en el cambio climático y sus repercusiones. Es relevante señalar que estos escenarios no son predicciones ni pronósticos de lo que sucederá en el futuro. Por ejemplo, tienen la capacidad de ser empleados para estimar los efectos a largo plazo de las políticas vigentes, analizar el impacto de estrategias alternativas de mitigación o las repercusiones con baja probabilidad y alto impacto que tienen las emisiones elevadas. Los escenarios también hacen más fácil el estudio de los impactos evitados y de los costos y requerimientos asociados con la mitigación para prevenir o revertir el cambio climático que pueda ocurrir en el futuro. Para desarrollar estos escenarios, es necesaria la cooperación de equipos de investigación globales. La creación de estos escenarios está respaldada por el Consorcio Integrado de Modelización de Evaluación (IAMC, en inglés) y se basa en la información científica más actual, coordinada por un comité científico global y con distintas disciplinas, todo esto dentro del Programa Mundial de Investigación Climática (WCRP, en inglés).
En Geoscientific Model Development (Van Vuuren, D. et al., Geoscientific Model Development 10.5194/gmd-19–2627–2026) se publicó el diseño de los escenarios del denominado Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados (CMIP7, en inglés) en abril de 2026. El conjunto consta de siete escenarios que promoverán las proyecciones climáticas globales en CMIP7. El Comité Científico Conjunto del Programa Mundial de Investigación Climática (WCRP) aprobó tanto el proceso de consulta con la comunidad científica, como los escenarios producidos
Los escenarios incluyen una gama de emisiones que va desde las más bajas hasta las más altas. Se sugiere, a diferencia de las etapas previas del CMIP, que los modelos del sistema terrestre lleven a cabo sus experimentos tomando como referencia directamente las trayectorias de emisión de CO2 y no las concentraciones de CO2 obtenidas de modelos intermedios. Esta perspectiva posibilitará un mejor entendimiento de las incertidumbres vinculadas al ciclo del carbono en las proyecciones climáticas. El conjunto también incorpora diversos casos de sobrecalentamiento, que posibilitan a los científicos y a los líderes políticos estudiar las consecuencias de anular las tendencias de calentamiento al suprimir el carbono de la atmósfera y entender más profundamente lo que esto implica para la sociedad y los ecosistemas. Además, se ha simplificado la nomenclatura de los escenarios con los siguientes títulos descriptivos para facilitar la comunicación:
* Alto (H): Las emisiones crecen hasta llegar al nivel que se considera factible, en línea con un retroceso de las políticas climáticas vigentes. Esta situación causará un calentamiento intenso.
* De alto a bajo (HL): Las emisiones suben inicialmente, como en el escenario alto; sin embargo, en la segunda mitad del siglo disminuyen drásticamente hasta llegar a cero neto en 2100.
* Medio (M): Emisiones que son coherentes con las políticas existentes, las cuales se congelan desde 2025, lo que implica un grado moderado de calentamiento.
* Nivel medio-bajo (ML): Las emisiones disminuyen de manera progresiva, hasta llegar a ser nulas al final del siglo.
* Baja (L): Emisiones que son compatibles con la posibilidad de conservar el calentamiento por debajo de los 2 °C y no regresar a los 1.5 grados antes del final del siglo.
* Muy bajo (VL): Se reducen las emisiones para mantener las temperaturas lo más bajas posible. Este escenario limita el calentamiento a 1.5 grados para finales de siglo, con un ligero sobrecalentamiento previo.
* Bajo a negativo (LN): Las emisiones disminuyen un poco más lentamente que en el escenario VL, con temperaturas que superan los 1.5 grados. Posteriormente, las emisiones caen rápidamente a valores negativos para reducir el calentamiento (https://www.wcrp-climate.org/news/science-highlights/2413-cmip7-scenarios-explainer-2026).
En la investigación, se matizan las suposiciones más preocupantes acerca del cambio climático causado por el ser humano. El artículo sostiene que la situación más grave con respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero se ha vuelto improbable.
Dos cambios significativos con relación a los escenarios del CMIP6 son que, en el siglo XXI, el escenario de emisiones globales más elevadas es ahora más bajo que el de conjuntos de escenarios previos y que la previsión inicial del cambio de temperatura global vinculada al escenario con las menores emisiones ya no permanece por debajo del umbral de 1.5 grados. Pero, como el equipo de investigación explica, aunque las emisiones se reduzcan en el peor escenario posible, esto no implica que se haya evitado una crisis climática severa. Esto se debe a que el nuevo peor escenario prevé un aumento de la temperatura global de alrededor de 3.5 grados en comparación con los niveles anteriores a la industrialización, una cifra a partir de la cual es razonable anticipar consecuencias climáticas sumamente graves. A pesar de que el nuevo panorama de mayor riesgo implica un cambio climático significativo, todas estas conjeturas están expuestas a incertidumbres en el sistema climático, lo que sugiere que la temperatura global podría exceder los 4 grados para el año 2100, incluso con reducción de emisiones. Además, el cambio climático no se detendrá de inmediato, sino que seguirá por algún tiempo.
Entre otros puntos, el autor principal de la investigación, Detlef van Vuuren, que trabaja en la Universidad de Utrecht (Países Bajos), subraya en el artículo la disminución del costo de las energías renovables. En los años recientes, el crecimiento de la provisión de energías renovables ha sido más acelerado de lo que se esperaba. Por lo tanto, es posible que en el futuro la demanda de gas y petróleo, entre otros combustibles fósiles, aumente a un ritmo más lento. Algunas acciones de protección climática están teniendo un impacto, aunque sea limitado.
Niklas Höhne, del New Climate Institute, explica que los nuevos escenarios de emisiones no deben ser entendidos como una señal de que todo va bien: “La ciencia actual prevé consecuencias mucho más graves para un determinado nivel de temperatura que hace diez años”. En particular, se tiene ahora en cuenta que la probabilidad de puntos de inflexión es más alta; esto es, eventos climáticos que, una vez sobrepasado un cierto umbral de calentamiento global, presentan un comportamiento abrupto y nuevo, como volverse incontrolables o aumentar su velocidad drásticamente. “Por lo tanto, los efectos del escenario actual con las mayores emisiones son prácticamente tan graves como los previstos hace diez años en el peor escenario posible de aquel entonces” (https://www.spektrum.de/news/klimawandel-wissenschaftler-passen-klima-szenarien-an/2325565).
En el artículo, no obstante, se apunta que el escenario más favorable para el calentamiento global es ahora menos optimista de lo que se pensaba antes. Esto es porque las emisiones han continuado creciendo en los años recientes. Los escenarios más optimistas solo llegarán a 1.5 grados hacia el final de este siglo, después de sobrepasar este objetivo en al menos entre 0.2 y 0.3 grados. Esto implica que el cambio climático y la adaptación a este deben recibir más atención. Además de los esfuerzos concentrados para disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero, también es necesario hacer esfuerzos para eliminar el dióxido de carbono del aire.
Estos escenarios se conciben como trayectorias de emisiones que se están aplicando en este momento en modelos del sistema terrestre para prever los resultados climáticos venideros. Los resultados serán examinados de manera exhaustiva en los próximos años para evaluar las implicaciones de las simulaciones de cambios climáticos, además de colaborar con el estudio acerca de la vulnerabilidad, la adaptación y los impactos del clima. Finalmente, se emplearán los nuevos escenarios de emisiones, las conclusiones de los modelos climáticos y las valoraciones de los efectos del clima en el siguiente informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que se espera sea publicado en 2028 o 2029.
