COP30 en Brasil

 

 

La trigésima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), junto con la vigésima reunión de las Partes del Protocolo de Kioto (COP-MOP20) y la séptima reunión de las Partes del Acuerdo de París (CMA7), tendrá lugar en Belém (Brasil) del 10 al 21 de noviembre de 2025. Simultáneamente, se llevarán a cabo las sesiones 63 de los Órganos Subsidiarios, que incluyen tanto al Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA) como al Órgano Subsidiario de Implementación (SBI).
A continuación, se presenta el entorno en el que tiene lugar este encuentro, así como un compendio de las expectativas centrales en relación con los asuntos más importantes que se abordarán. Para ello, se utiliza la información del análisis de la organización de sociedad civil ecologistas en acción (https://www.ecologistasenaccion.org/350804/el-multilateralismo-climatico-esta-en-juego-en-el-amazonas/) y la nota correspondiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España (https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/temas/el-proceso-internacional-de-lucha-contra-el-cambio-climatico.html).

Evaluación de cumbres pasadas

Los resultados de la COP29, que tuvo lugar en Bakú, Azerbaiján, fueron adversos en sus alcances. La nueva meta de financiamiento climático fijó 1.3 billones de dólares al año para 2035; sin embargo, el núcleo de financiamiento público es solo de 300 mil millones de doláres. El pacto eludió conscientemente la responsabilidad de las naciones del Norte global de contribuir con financiamiento público, que fuera predecible y suficiente, incluyendo en su lugar métodos “innovadores” y fuentes privadas. En lo que respecta a la mitigación, se dieron importantes retrocesos: los textos finales no incluían menciones directas a la transición fuera de los combustibles fósiles, eliminando así las mejoras alcanzadas en Dubái el año previo.
Las cumbres de Bonn y Sevilla de 2025 confirmaron esta tendencia negativa. En Bonn se logró incluir el Mecanismo de Acción de Belém para la transición justa, pero persistieron bloqueos sistemáticos de petroestados y países del Norte Global. En Sevilla, la cumbre de Financiación para el Desarrollo concluyó sin avances significativos, con un déficit democrático grave y captura corporativa evidente. Ambas cumbres evidenciaron que la financiación es el eje central de la parálisis global.
No escapa el señalar que en Bakú se terminó el último componente de desarrollo del Acuerdo de París que había estado sin resolverse desde 2018: los mercados de carbono. Un componente esencial del Acuerdo que puede ofrecer de manera paliativa a las naciones nuevas herramientas financieras para combatir el cambio climático y posibilitar la ampliación de la mitigación a una escala más grande.
En julio de 2025, la Corte Internacional de Justicia emitió una Opinión Consultiva que determinó que el límite de 1.5 grados centígrados es jurídicamente vinculante y que los países tienen deberes legales específicos en cuestiones climáticas, entre ellos, proporcionar recursos económicos a las naciones en desarrollo. Las negociaciones de compromisos voluntarios se convierten en responsabilidades legales bajo este nuevo marco legal.

Contexto de la COP30 en Brasil

La clásica Cumbre de Líderes se celebra este año en las jornadas anteriores a la inauguración oficial de la COP, en estos días del 6 y el 7 de noviembre en Belém. La disposición de esta cumbre muestra la relevancia que tiene para la presidencia brasileña de la COP el hecho de que los líderes globales participen, eleven sus expectativas y promuevan acciones para acelerar la batalla contra el cambio climático.
Se espera que en estos dos días se desarrolle un programa de actividades para la participación de los líderes estatales y gubernamentales, en el que se enfocará particularmente en la agenda medioambiental y climática, con el inicio del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés: Tropical Forest Forever Facility) dotado con 125 mil millones de dólares (ver artículo en El Sur del 30 de agosto del 2025) y una sesión dedicada a océanos y bosques, además de la transición energética. Asimismo, se espera que los líderes puedan destacar la importancia de los diez años del Acuerdo de París.
La COP30 se llevará a cabo en un escenario geopolítico extremadamente complicado, donde la Casa Blanca ha experimentado un cambio de liderazgo que ha modificado el orden geopolítico global de manera significativa. Esta nueva realidad se suma al complicado panorama bélico actual, que solo se vuelve más complejo, y al aumento de la influencia de las políticas comerciales en la agenda internacional. En otro orden de cosas, los efectos cada vez más significativos del cambio climático alrededor del mundo y sus costos (no solo económicos, sino también en términos de vidas) han llevado a que se preste atención a la relación entre la agenda climática y la de seguridad.
En este marco, la COP30 se presenta como un acontecimiento crucial para la acción climática y, además, como un hito determinante en el proceso multilateral contra el cambio climático después de que se haya establecido el nuevo objetivo de financiación climática internacional durante la Cumbre de Bakú en 2024. Esto se debe a que Belém es la primera COP que ocurre después de que el libro de reglas de París fue completamente adoptado, tras la aprobación de las directrices para operar en los mercados internacionales de carbono durante la COP29. Asimismo, es la primera cumbre después de que se haya completado un ciclo integral del Acuerdo, con la validación del balance global en 2023 durante la COP de Dubái y el anuncio de la próxima ronda de contribuciones determinadas.
También es la primera cumbre después de que se completara un ciclo del Acuerdo, con el visto bueno de la evaluación global en 2023 durante la COP de Dubái, la presentación de los siguientes ciclos de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDCs en inglés) o planes para combatir el cambio climático y los primeros reportes semestrales del Acuerdo de París.

Principales aspiraciones ante la sesión de negociación

En términos de mitigación, sigue existiendo una brecha drástica en la ambición. Canadá, México, India y muchos otros países no han publicado sus NDCs actualizadas antes de la COP30, solo un puñado lo hicieron. La COP30 tiene que crear espacios para cerrar la brecha de ambición, garantizar que las NDCs se ajusten a 1.5 grados centígrados e incorporen transparencia vinculante y desarrollar una hoja de ruta justa para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, fundamentada en responsabilidades diferenciadas.
Uno de los principales convenios a lograr será el Mecanismo de Acción de Belém para la Transición Justa. Este sistema vincularía la protección de derechos laborales y sociales con el término de los combustibles fósiles, mediante la creación de una entidad coordinadora que contaría con una participación importante de grupos de interés y observadores. La COP30 tiene que establecer principios de transición justa que sean aplicables a todos los aspectos, un mandato para financiar la transición justa utilizando recursos no generadores de deuda y fundar instituciones nacionales para fomentar la participación ciudadana.
Un compromiso que reúne a las naciones del norte y del sur, estableciendo de este modo los fundamentos para una nueva etapa en la financiación internacional. Esta fase tendrá dos rasgos relevantes: más donantes se suman para contribuir a la financiación y el apoyo público se centra en la adaptación, es decir, en prevenir y disminuir los riesgos relacionados con el clima. Las exigencias de la sociedad civil se enfocan en: aclarar que los 300 mil millones de dólares del núcleo deben ser financiamiento público adicional y nuevo; instaurar un sistema tributario ambiental progresivo; poner en marcha el Artículo 9.1 del Acuerdo de París, que requiere a las naciones desarrolladas proveer financiación; y elaborar la “Hoja de Ruta de Bakú a Belém” con el objetivo de cubrir lagunas y ambigüedades. El Artículo 2.1c también tiene que ser tratado para acabar con los subsidios a combustibles fósiles y poner todos los flujos financieros en línea con el desarrollo de bajo carbono.
Adicional al financiamiento para la adaptación, se debe implementar una lista definitiva de hasta 100 indicadores de adaptación de forma comparable en todos los países. para evaluar el avance hacia el objetivo general de adaptación, que incluya indicadores financieros.
La COP30 será la primera que siga a la Opinión de la Corte Internacional de Justicia en cuanto a pérdidas y daños, en la cual se imponen obligaciones legales sobre las naciones desarrolladas. Es necesario aumentar la financiación del Fondo para Responder a Pérdidas y Daños hasta los 400 mil millones anuales que se requieren, implementar formas de acceso directo y comunitario que incluyan donaciones pequeñas, crear marcos sólidos de participación ciudadana y garantías de derechos humanos, y establecer una agenda permanente sobre pérdidas y daños.
La resistencia de la sociedad civil tendrá su expresión en la Cumbre de los Pueblos en Belém, que es la primera vez que más de mil 200 organizaciones se unen, con una movilización global el 15 de noviembre y una exposición de demandas durante la sesión plenaria. La coalición “Pueblos contra el Extractivismo” reúne luchas de Europa, América Latina y África en contra del colonialismo verde y la expansión minera que se justifica como “transición energética”.
Se concluye, señalando que la COP30 en Belém determinará de manera irrebatible si el multilateralismo tiene la capacidad de reaccionar ante la emergencia climática o si, por el contrario, está totalmente dominado por los intereses corporativos y de las naciones más acaudaladas con profundos intereses en mantener una economía con base en los hidrocarburos.

Un planeta al borde del abismo

Un grupo de destacados científicos prevé que el planeta Tierra se encamina hacia un caos climático. Esto conforme al trabajo de investigación titulado Informe sobre el estado del clima en 2025: un planeta al borde del abismo, que fue publicado el pasado 29 de octubre del 2025 en la revista científica BioScience (https://academic.oup.com/bioscience/advance-article/doi/10.1093/biosci/biaf149/8303627?login=false).
El trabajo fue encabezado por William Ripple de la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos, y en él se incluyen a Christopher Wolf y Jillian Gregg de TERA; Michael Mann de la Universidad de Pensilvania; Johan Rockström y Nico Wunderling del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático; Chi Xu de la Universidad de Nanjing; Sarah Perkins-Kirkpatrick de la Universidad Nacional Australiana; Roberto Schaeffer de la Universidad Federal de Río de Janeiro; Wendy Broadgate de la Secretaría de Future Earth; Thomas Newsome de la Universidad de Sydney; Emily Shuckburgh de la Universidad de Cambridge; y Peter Gleick del Instituto del Pacífico en California.
Destaca el dato de que 22 de los 34 indicadores vitales del planeta se hallan en cifras récord, y la mayoría continúan exhibiendo una clara tendencia negativa.
Asimismo, se señala que 2024 fue el año más caliente jamás registrado y posiblemente también el más cálido en los últimos 125 mil años.
Entre los demás elementos clave del informe se pueden señalar:
–El calentamiento del planeta se está acelerando, probablemente debido a la menor refrigeración por aerosoles, las fuertes retroalimentaciones de las nubes y la disminución del albedo, la reflexión de la luz solar de vuelta al espacio.
–La actividad humana está provocando un sobregiro ecológico. La población, el ganado, el consumo de carne y el producto interno bruto se encuentran en niveles récord, con un aumento semanal aproximado de 1.3 millones de humanos y 0.5 millones de rumiantes.
–En 2024, el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles alcanzó un máximo histórico. El consumo combinado de energía solar y eólica también marcó un récord, pero fue 31 veces menor que el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles.
–En lo que va de 2025, el dióxido de carbono atmosférico se encuentra en un nivel récord, situación que probablemente se ha agravado por una caída repentina en la absorción de carbono por parte de la tierra, debido en parte a El Niño y a los intensos incendios forestales.
–La pérdida mundial de cubierta arbórea relacionada con los incendios alcanzó un máximo histórico, con un aumento del 370 por ciento en los incendios de bosques primarios tropicales con respecto a 2023, lo que alimentó el aumento de las emisiones y la pérdida de biodiversidad.
–El contenido de calor del océano alcanzó un máximo histórico, contribuyendo al mayor evento de blanqueamiento de corales jamás registrado, que afectó al 84 por ciento del área de arrecifes.
–En lo que va de 2025, la masa de hielo de Groenlandia y la Antártida se encuentra en mínimos históricos. Es posible que las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental estén alcanzando puntos de inflexión críticos, lo que podría provocar un aumento del nivel del mar de varios metros en el planeta.
–Se dispararon los desastres mortales y costosos: las inundaciones en Texas causaron la muerte de al menos 135 personas, solo los incendios forestales en California superaron los 250 mil millones de dólares en daños, y los desastres relacionados con el clima desde el año 2000 a nivel mundial alcanzaron más de 18 billones de dólares.
–El cambio climático está poniendo en peligro a miles de especies de animales salvajes; más de 3 mil 500 especies están ahora en riesgo y existen nuevas pruebas de colapsos de poblaciones animales relacionados con el clima.
–La circulación meridional de vuelco del océano Atlántico se está debilitando, lo que amenaza con importantes alteraciones climáticas.
–El cambio climático ya está afectando la calidad y disponibilidad del agua, menoscabando la productividad agrícola y la gestión sostenible del agua, e incrementando el riesgo de conflictos relacionados con el agua.
–Una peligrosa trayectoria hacia un planeta Tierra con un efecto invernadero extremo puede ser ahora más probable debido al calentamiento acelerado, las retroalimentaciones que se refuerzan mutuamente y los puntos de inflexión.
–Existen estrategias para mitigar el cambio climático, son rentables y se necesitan con urgencia. Desde la protección de los bosques y las energías renovables hasta las dietas ricas en vegetales, aún podemos limitar el calentamiento si actuamos con decisión y rapidez.
–Los puntos de inflexión social pueden impulsar cambios rápidos. Incluso los movimientos no violentos pequeños y sostenidos pueden modificar las normas y políticas públicas, lo que pone de relieve una vía fundamental para avanzar en medio del estancamiento político y la crisis ecológica.
­Es necesario un cambio sistémico que vincule los enfoques técnicos individuales con una transformación social más amplia, la gobernanza, las políticas y los movimientos sociales.
“Sin estrategias eficaces, nos enfrentaremos rápidamente a riesgos crecientes que amenazan con desbordar los sistemas de paz, gobernanza y salud pública y de los ecosistemas” afirma Ripple, “En resumen, nos encaminaremos a toda velocidad hacia el caos provocado por el cambio climático, una trayectoria peligrosa para la humanidad”.
A pesar de las alarmantes conclusiones del informe, William Ripple, coautor principal del estudio en un comunicado de prensa subraya que “aún no es demasiado tarde para limitar los daños, incluso si no logramos el objetivo de mitigación del cambio climático establecido en el Acuerdo de París de 2015” (https://news.oregonstate.edu/news/climate-report-earth-dangerous-path-rapid-action-can-avert-worst-outcomes)
“Existen estrategias de mitigación climática, rentables y de vital importancia, y aún podemos limitar el calentamiento si actuamos con audacia y rapidez, pero el tiempo se agota”, afirmó Ripple. “El costo de mitigar el cambio climático es probablemente mucho menor que los daños económicos globales que podrían causar sus impactos”.
“La actividad humana se encuentra en un estado de sobreexplotación ecológica, donde los recursos de la Tierra se consumen más rápido de lo que pueden regenerarse”, afirmó Christopher Wolf, coautor principal del estudio, exinvestigador postdoctoral de la Universidad Estatal de Ohio y actual científico de la organización Terrestrial Ecosystems Research Associates (TERA), con sede en Corvallis. Oregon. “La población, el ganado, el consumo de carne y el producto interno bruto se encuentran en niveles récord, con un aumento semanal de 1.3 millones de personas y medio millón de rumiantes”.
Para abordar el problema del sobreconsumo ecológico, el informe aboga por cambios equitativos y transformadores en diversos ámbitos de la sociedad, incluyendo la reducción del consumo excesivo por parte de los más ricos.
Sin embargo, los autores advierten que el tiempo es limitado, ya que numerosos indicadores cruciales –entre ellos la acidez oceánica, las concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera y la masa de hielo– continúan registrando una notable tendencia hacia el rumbo equivocado.
La información alerta que cada fracción de grado de calentamiento evitado es esencial para el bienestar humano y ecológico. El riesgo de la inseguridad alimentaria e hídrica, la disminución de la biodiversidad y los eventos meteorológicos extremos puede reducirse considerablemente con pequeños descensos en el incremento de las temperaturas. Los autores enfatizan que si se postergan las acciones, el costo será más elevado y los efectos serán más graves; en cambio, si se toman medidas rápidas y coordinadas, se pueden obtener beneficios inmediatos para las comunidades y ecosistemas globales.
“Lo que se necesita con urgencia son estrategias eficaces de mitigación y adaptación al cambio climático, incluidas aquellas que integren la resiliencia climática en los marcos de defensa nacional y política exterior”, afirmó Ripple. “También necesitamos movimientos de base que aboguen por una eliminación gradual y socialmente justa de los combustibles fósiles y por la limitación de la influencia financiera y política de la industria de los combustibles fósiles”.
Energía: El informe señala que las fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, tienen el potencial de suministrar hasta el 70 por ciento de la electricidad mundial para 2050. Una rápida eliminación gradual de los combustibles fósiles supondría una de las mayores contribuciones a la mitigación del cambio climático.
Ecosistemas: La protección y restauración de ecosistemas como bosques, humedales, manglares y turberas podría eliminar o evitar alrededor de 10 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono al año para 2050, lo que equivale aproximadamente al 25 por ciento de las emisiones anuales actuales, al tiempo que se apoya la biodiversidad y la seguridad hídrica.
Sistemas alimentarios: Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos, que actualmente representan entre el 8 y el 10 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y adoptar dietas con mayor contenido vegetal puede disminuir sustancialmente las emisiones. Según el informe, estas estrategias también promueven la salud humana y la seguridad alimentaria.
El Informe concluye con un llamado bastante explicito sobre la justicia climática, señalando en su último párrafo lo siguiente: “El cambio climático representa una amenaza para los ecosistemas y la salud humana, pero también es, fundamentalmente, una cuestión de justicia social. Estamos perjudicando desproporcionadamente a las personas vulnerables y marginadas, quienes menos responsabilidad tienen en la crisis. Ante el aumento del nivel del mar, los incendios forestales y la desestabilización de las comunidades, debemos guiarnos por un compromiso con la justicia, la dignidad y el bien común. El futuro aún se está escribiendo. Mediante decisiones en materia de políticas, inversiones, educación y cuidado mutuo y del planeta, aún podemos marcar un punto de inflexión. Todo comienza por abrazar nuestra humanidad compartida y reconocer la profunda interconexión de toda la vida en el planeta”.

A dos años del desastre por el impacto del huracán Otis

 

En la teoría del desastre, se dice que estos son socialmente construidos. Es decir, no es posible magnificar al huracán Otis, un fenómeno natural potenciado por el cambio climático, como el simple causante del desastre, que azotó, en la noche del 24 de octubre, particularmente a Acapulco hace dos años. El principal problema fue, que existían las condiciones de vulnerabilidad ambiental, económica y social, que llevaron a incrementar los peligros del huracán Otis.
Al respecto, no se debe usar de ninguna manera al cambio climático, como coartada para ocultar responsables producto de un sistema político ineficiente, oscuro y corrupto, lleno de complicidades entre múltiples actores, que en nombre del desarrollo de Acapulco durante décadas privatizaron ganancias y sociabilizaron las pérdidas, los villanos, aunque también han existido héroes y/o ciudadanía comprometida con el puerto. Falta seguramente construir la historia socioambiental de todo esto, para no continuar repitiendo los mismos errores y existan consecuencias para los villanos.
En general, todo tiene que ver con malas decisiones en políticas públicas acumuladas durante décadas, de construir todo tipo de infraestructura en zonas costeras, vulnerables a inundaciones causadas por las altas precipitaciones y/o a fuertes vientos de las tormentas en la zona costera de Acapulco, como el huracán Otis.
Por todo ello, la devastación ambiental de Acapulco y sus alrededores ha cobrado su precio potenciando los efectos adversos del huracán Otis.
Las evidencias presentadas indican que, por ejemplo, no es sensato rellenar humedales para construir desarrollos habitacionales de alta densidad adyacentes al cauce del río La Sabana, ni en la estrecha franja de tierra entre el mar y la laguna de Tres Palos, así como en la laguna de Coyuca, frente a lluvias extraordinarias. Tampoco es sensato construir grandes edificios en la línea de costa frente a vientos huracanados con las actuales normas constructivas, destruyendo además el paisaje costero.
Esto se agrava, cuando se presupone que la probabilidad de que eventos de la intensidad del huracán Otis sean más frecuentes en los próximos años. Por lo que se requiere tomar las previsiones de adaptación para ello.
Sin duda alguna, las múltiples actividades humanas han contribuido al deterioro de todos los ecosistemas naturales no solo de Acapulco, sino de toda la costa de Guerrero. Por un lado, un sistema lagunar costero con serios problemas en mantener sus ciclos hidrológicos, además de estar muy contaminados, en muchos casos con grandes problemas de sobrepesca. Por otro lado, los manglares han desaparecido, rellenados, quedando fragmentados; las selvas bajas y medianas convertidas en potreros para el ganado, o huertas de frutales o nuevos asentamientos humanos. Difícil de estimar la pérdida de la diversidad biológica refugiada en los escasos oasis de naturaleza, que han dejado los potreros, las huertas y los asentamientos humanos, pero seguramente la destrucción no es irrelevante producto de las actividades humanas.
Pero se infiere, que los impactos del huracán Otis agravan aún más la salud de los ecosistemas en Guerrero. En las evaluaciones y la información de los impactos por el huracán Otis, tierra adentro de la región de Acapulco, se reportó que existían superficies significativas de ecosistemas de manglar, selvas bajas y medianas deterioradas por el huracán, con su biodiversidad altamente impactada por consecuencia. Al tener estos ecosistemas vegetación dañada o derribada, han afectado a su vez los espacios de vida de la fauna silvestre. Adicional a los avatares de los ecosistemas terrestres, de los ecosistemas marinos y lagunares costeros se conoce de sus manglares arrasados, de arrecifes de coral enfermos, pero falta mucho por saber.
Asimismo, en esta coyuntura del huracán Otis, y las subsecuentes tormentas tropicales, se requiere hacer mucha mayor actividad preventiva en el manejo del fuego, ya que en la temporada de estiaje en 2024 causó que la vegetación, en especial la derribada, fuera combustible fácil para los incendios forestales.
En ese contexto, es relevante y estratégico el cuidar del Parque Nacional El Veladero, que, con sus 3 mil 617 hectáreas de superficie decretada, se extiende en las partes altas de la bahía de Acapulco. El Parque Nacional representa un ejemplo de la importancia de conservar a la naturaleza, con sus múltiples contribuciones de la naturaleza a las personas de Acapulco, una de ellas poco considerada es la contribución que otorga a la mitigación de impactos contra huracanes, ya que actúa y actuó como amortiguador natural con su vegetación ante las tormentas tropicales. De no existir, el impacto del huracán Otis hubiera sido de mayor magnitud, simplemente porque los asentamientos estarían ocupando y sellando las tierras forestales en la parte alta de la bahía.
Otro tema significativo desde la conservación de la naturaleza y la protección ambiental es el destino de los residuos producto del desastre del huracán Otis, pese a experiencias anteriores, como el huracán Manuel en 2013. Es muy probable que los residuos extraordinarios producidos por Otis fueron en la emergencia a dar a sitios de disposición final inadecuados, que posteriormente podrían generar problemas de contaminación y deterioro ambiental. Debería quedar claro, que en estos desastres no debe ser la ley de la selva, en donde los camiones con residuos acaben rellenando humedales, o tirándolos en los acantilados a la orilla del mar, para que después contribuyan en una futura tormenta tropical a inundar sus cercanías o a destruir las bases de la vida marina afectando las pesquerías. Además, la propia reconstrucción está generando muchos residuos de escombros. La emergencia del Otis, y las que posiblemente sigan, no deben convertirse en sinónimo de impunidad ambiental con los residuos del desastre. Se necesita tener a la brevedad buenos planes de manejo de residuos de desastres en todos los municipios de Guerrero, derivados de emergencias como la de Otis. No esperar a que vuelva a suceder.
En la reconstrucción se trata de recuperar al menos las condiciones de vida anteriores a un desastre como el huracán Otis, pero además debe lograr reducir la vulnerabilidad del territorio ante el enorme riesgo de que un fenómeno natural como este huracán se repita. Se tienen que identificar claramente las causas del desastre y en consecuencia mitigar e incluso eliminar estas. Desastres derivados de huracanes como Paulina, Manuel, Otis o John pueden mitigarse si se actúa con inteligencia, conocimiento y sentido común. No se puede continuar siendo reactivos ante estos fenómenos naturales, potenciados ahora por el cambio climático, los enormes costos de no invertir en prevenir saltan a la vista. El manejo de una crisis de esta magnitud no debería ser para ir aprendiendo en el camino.
Es urgente atender las desigualdades de los dos Acapulcos, el de los pocos ricos y muchos pobres. Se trata de una nueva planificación urbana centrada en la mayoría de la gente y no desarrollar planes urbanísticos para que todo siga igual. No es sólo la mejora de la infraestructura existente para el turismo de fin de semana y tratar de responder a reducir riesgos en el corto plazo. Acapulco requiere cambios sistémicos, profundos y a largo plazo. Se necesitan construir de manera colectiva visiones hacia el 2050 e incluso hacia el 2100. En donde se logren cambios de conducta y de los actuales estilos de vida de la mayoría de su población. Me pregunto: ¿Cuáles son los límites biofísicos de Acapulco? ¿Cómo va a afectar al puerto en sitios determinados los incrementos significativos del nivel del mar en los próximos años? ¿Cuántos turistas puede recibir sin colapsar en sus playas? ¿Cuantos cuartos de hotel y de hospedaje en casas y departamentos pueden ser aceptables sin deteriorar más la salud de los ecosistemas costeros? Son muchas preguntas para atender por la investigación relacionada a la actividad turística en tiempos del cambio climático y no deben ser mera ocurrencia su respuesta.
Al respecto, en la reconstrucción de manera prioritaria es urgente reubicar en Acapulco a aquellas personas, que son las más pobres históricamente, que se encuentren expuestas y vulnerables a peligros como derrumbes e inundaciones. Dichas zonas se encuentran claramente identificadas en las evaluaciones realizadas respecto al impacto de los huracanes Otis, Manuel o Paulina. En las mismas áreas debe cuidarse de autorizar nuevas obras u actividades que sean catalizadoras y acumulen de un aumento del riesgo de desastres. Para ello, deben existir mayores restricciones legales y técnicas para que esto no se realice como hasta ahora se ha venido haciendo.
Lo anterior implica una mayor disposición de recursos presupuestales para trabajar en este tipo de acciones preventivas y restaurativas por los tres órdenes de gobierno. Necesariamente se tiene que invertir en la conservación de ecosistemas naturales como manglares o selvas bajas y medianas en la zona costera de Guerrero, contribuye a reducir el riesgo de que un desastre causado por huracanes como el Otis se repita. Soluciones basadas en la naturaleza y la comunidad son de las mejores inversiones en política pública para reducir riesgos de desastres.
En especial, se requiere fomentar y apoyar a los investigadores que trabajan sobre los ecosistemas terrestres y acuáticos en la región de Acapulco, para así tomar decisiones basadas en el conocimiento científico respecto a la conservación, manejo y restauración de los ecosistemas impactados por Otis. El puente entre la ciencia y las políticas públicas debe ser realidad. Es una de las mejores inversiones de futuro para Acapulco. En la actual coyuntura posterior al huracán Otis pueden olvidarse las previsiones para ese tipo de inversión en investigación de ecología aplicada, restauración ecológica o prevención de incendios forestales, dado que se destinan en su mayor parte a acciones de recuperación básica, que no necesariamente tienen la mayor rentabilidad ambiental o social, como las que antes se señalan, ya que simplemente prevalece la rentabilidad económica o política.
Esto de la inversión se recalca, porque los recursos públicos hacia acciones con la naturaleza se observan por lo común como un gasto, no urgente, ni prioritario. Muchas veces se invierte en forma desproporcionada, en medidas muy básicas y cosméticas como encementar banquetas, que en lo anterior.
Finalmente, señalaría dos temas para que funcione y tenga éxito la reconstrucción de Acapulco en el mediano y largo plazo.
El primero es la participación ciudadana y la rendición de cuentas. Las instituciones de gobierno en general deben tener un diálogo constante, organizado y representativo con la ciudadanía en distintos niveles del territorio en donde la participación de la ciudadanía sea real y efectiva, y no para legitimar decisiones ya antes construidas. Se necesitan comités y/o consejos reales representativos de la ciudadanía en Acapulco. Se requiere que, por ejemplo, la ciudadanía participe en la adopción de prioridades, que exista un espacio público donde se informe y opine periódicamente sobre metas, avances y gastos de los tres órdenes de gobierno, que haya vinculación de las opiniones ciudadanas.
El segundo articulado a la participación ciudadana es la absoluta transparencia en la gestión de fondos públicos y la contratación de obras y adquisiciones. La gran cantidad de recursos públicos que se requiere movilizar en la reconstrucción conlleva riesgos de corrupción. Se debe comprender que, si la reconstrucción fracasa, el riesgo de tener un desastre mayor que el huracán Otis puede llegar a convertirse en poco tiempo en una terrible realidad. Ya se está en cambio climático, y el país, en especial Guerrero y Acapulco, demostró su falta de adaptación y terrible vulnerabilidad al mismo.
Es decir, se necesita desarrollar un Plan de Reconstrucción por lo menos hacia el 2030, cuando concluye el gobierno federal actual. En este Plan, se requiere considerar la participación coordinada de los tres órdenes de gobierno –federación-estado y los municipios afectados– y la representación real y equitativa de todos los sectores de la sociedad de Guerrero y Acapulco en su desarrollo. Esta participación incluyente de la sociedad tiene que ver con múltiples sectores económicos y sociales, que poseen información y aprendizajes valioso que aportar al Plan. Por ejemplo, cómo lograr fortalecer el sistema de distribución de energía eléctrica o el de agua potable y aguas negras, que colapsaron, cuidar que las escuelas, las clínicas y hospitales sean funcionales ante los fenómenos naturales, entre otros aspectos. Considerar reordenar el territorio para evitar asentamientos humanos en áreas de inundación frecuente. Se trata de construir un Plan de Reconstrucción para los próximos años y décadas, que sería de la recuperación permanente, y que sin duda será la fase más compleja en términos políticos, ecológicos y sociales, y la más cara en términos económicos, además de que llevará más tiempo en realizarse. Una reconstrucción debe reducir riesgos a través de la reducción de la vulnerabilidad de personas y bienes, así como aumentar la resiliencia frente a fenómenos naturales intensificados por el cambio climático, para que no vuelva a suceder lo mismo o algo peor.
Finalizo señalando, que un aspecto clave, es eliminar la visión tecnocrática de dominar la naturaleza en la reconstrucción, para que funcione ésta debe ser con la naturaleza y no en contra de ella. El gran reto es que las zonas costeras de Guerrero, en especial Acapulco, sean resilientes a impactos de grandes huracanes y otros fenómenos naturales en tiempos de cambio climático, probablemente más recurrentes en los siguientes años. Evidentemente si se trata de reconstruir como siempre, para que se vuelva a caer lo reconstruido en pocos años sería inversión pública y privada tirada literalmente a la basura, además de las graves consecuencias para las personas, sus bienes, la naturaleza, su biodiversidad y ambiente. Se entiende, que nadie querría algo así.

Cuestiona Octavio Klimek que sea el secretario de Turismo quien informe del clima

Yee Trujillo

El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Octavio Klimek Alcaraz, opinó que la petición de que el secretario de Turismo, Simón Quiñones Orozco, sea quien informe las condiciones del clima, para no afectar al sector o actividades económicas, no es un tema que realmente sea para pasar de una dependencia a otra responsabilidades tan delicadas donde se maneja riesgo, y acentuó que todo es perfectible, pero hay funciones muy claras desde el punto de vista de la administración pública.
En declaraciones telefónicas sobre la solicitud de empresarios para evitar ahuyentar a turistas y cambiar la forma de declarar suspensiones de clases porque automáticamente detienen el resto de las actividades, manifestó que posiblemente los pronósticos tempranos del estado del tiempo, de dos o tres días, por su margen de incertidumbre no pueden ser tan puntuales como se espera ni llueve tanto como se creía, pero “sería muy delicado que hubiera un error por improvisación, por desconocimiento” y es mejor que no pase nada a que sí, que es preferible que se prevea y que se cuide a los niños y jóvenes.
“No sé de dónde sacaron que ante las incertidumbres que normalmente tiene el estado del tiempo pues le pasen una responsabilidad tan seria, porque aquí hay que entender que se afectan infraestructura y se afectan personas muchas veces, entonces, no creo que sea lo más oportuno ni el mejor momento para hacer este tipo de solicitudes”, expresó.
El especialista en cambio climático y temas de medio ambiente añadió que confía y cree en las capacidades de los encargados de las áreas meteorológicas, que se tiene gente que se ha dedicado durante años a hacer pronósticos, y además si a las personas no les gusta el que se da en Guerrero pueden consultar otras fuentes y ver el supuesto margen de error, pero dudó que exista porque prácticamente se basan en imágenes en tiempo real y la ciencia todavía no ha logrado pronósticos de largo plazo.
Reconoció que es incómodo que se pierdan clases y haya efectos colaterales, pero que es mejor decir que tenemos una ciudad segura, que siempre se está cuidando al turista, que se informa con veracidad, se confía en las fuentes, que hay que ser proactivos; y que los empresarios pueden apoyarse en los consejos de protección civil, en más reuniones para explicarles cómo se dan los procedimientos y toman decisiones, que se puede perfeccionar el protocolo de suspensión de clases con la SEG y la UAG, de canales de comunicación o articulación de esfuerzos, porque todo es perfectible.
De la respuesta de Quiñones Orozco de que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y dependencias evaluarán las propuestas de cambios en las alertas climáticas de Protección Civil, consideró que sí tiene que haber un protocolo, fortalecerlo o mejorarlo para dar los avisos y que no pase a mayores, “pero no irse inmediatamente a la cirugía de: bueno, pues no funciona y a un lado”, porque, precisó, cada quien tiene funciones muy claras desde el punto de vista de la administración pública.
Klimek Alcaraz recordó que las funciones del sector turismo son el mantenimiento y fomento de éste, y señaló que no puede comprender que áreas especializadas como las del pronóstico meteorológico sean trasladadas porque, además, requieren cierto grado de capacidades y experiencia.
En la víspera del segundo aniversario del huracán Otis, llamó a la reflexión, a pensar en por qué ocurren estos desastres y precisamente en la importancia de mejorar los sistemas de alerta.

 

Informe sobre puntos de inflexión 2025

De acuerdo con el segundo Informe sobre puntos de inflexión globales 2025, debido a la reducción global de los arrecifes de coral tropical, el planeta ha llegado a su primer cambio climático significativo (https://global-tipping-points.org/).
Así, el planeta está enfrentando un “nuevo escenario” dado que se ha llegado al primero de varios momentos críticos del sistema terrestre que provocarán estragos devastadores a menos que la humanidad actúe con prontitud, según este informe relevante que se ha publicado el pasado 13 de octubre. Este reporte, elaborado por un equipo de 160 investigadores provenientes de 87 instituciones de 23 naciones, determina que el mundo ha entrado en una nueva etapa.
En la investigación de la ciencia planetaria, un “punto de inflexión” se refiere a un límite crucial que, al ser superado, provoca un cambio en una parte del sistema terrestre hacia un nuevo estado, frecuentemente de manera irreversible. Estos puntos críticos del clima abarcan la pérdida del hielo marino en el Ártico, el derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, y el deshielo extensivo de las áreas de permafrost, entre otros. Durante décadas, los especialistas han estado advirtiendo sobre los riesgos de cruzar estos límites, ya que podrían acarrear serias repercusiones a nivel global (ver artículo al respecto en El Sur del 28 de marzo de 2024).
El profesor Tim Lenton, del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter, Inglaterra, y autor principal del estudio, declaró en un comunicado de prensa: “Estamos avanzando rápidamente hacia varios puntos críticos del sistema terrestre que podrían cambiar nuestro planeta, lo que tendría efectos catastróficos para la humanidad y la naturaleza. Esto requiere medidas urgentes y excepcionales de los líderes de la COP30 de cambio climático –a realizarse en noviembre en Manaos, Brasil– y de los encargados de la política a nivel global” (https://news.exeter.ac.uk/research/new-reality-as-world-reaches-first-climate-tipping-point/).
El Informe sobre Puntos de Inflexión Globales 2025 indica que los arrecifes de coral en aguas cálidas, los cuales son vitales para cerca de mil millones de personas y representan una cuarta parte de la diversidad marina, están sobrepasando su límite. Con el aumento de la temperatura global actual de alrededor de 1.4 grados, estos arrecifes están sobrepasando su límite térmico (con una estimación central de 1.2 grados y un rango de 1-1.5 grados). Incluso si el aumento se estabilizara en 1.5 grados, es casi seguro (con más del 99 por ciento de probabilidad) que los arrecifes de coral en aguas cálidas colapsen.
Por ello, a nivel global, los arrecifes de coral en aguas cálidas enfrentan una tasa de mortalidad inédita como resultado de sucesivos episodios de blanqueamiento masivo, y a menos que se frene el calentamiento global, se perderán vastas áreas de arrecifes tal y como se conocen, aunque es posible que pequeños refugios logren sobrevivir y deban ser protegidos. Cuando la temperatura del agua se eleva, los corales expulsan las algas simbióticas que son cruciales para su nutrición. Como consecuencia, los corales mueren. Con el aumento constante de la temperatura del agua, este blanqueo de los corales se presenta ahora con mucha frecuencia, en ocasiones incluso cada año. Al mismo tiempo, las algas están invadiendo las zonas sin vida del arrecife, lo que agrava las condiciones para el desarrollo de los corales. Los arrecifes no son capaces de mitigar las pérdidas ocasionadas por el aumento de la mortalidad de los corales debido al blanqueamiento y una menor recolonización por nuevas especies de coral. Este fenómeno convierte al arrecife en un hábitat dominado por algas y con una diversidad de especies significativamente reducida. Adicional, a esto la contaminación del agua y la pesca excesiva también favorecen el crecimiento de las algas.
Esto implica que se continuarán perdiendo arrecifes de coral de forma significativa a menos que la temperatura del planeta vuelva a un calentamiento inferior de 1 grado. El informe señala que es urgente llevar a cabo evaluaciones de riesgos en cada región y establecer una gobernanza adecuada para prepararse ante la creciente pérdida de los servicios ecosistémicos que los arrecifes proporcionan.
El tnforme también señala que el planeta está próximo a nuevos puntos de inflexión significativos. Entre ellas se encuentra la desaparición masiva de la selva amazónica, que está en riesgo debido la deforestación y a alteraciones en los patrones de lluvia impulsados por el cambio climático. El punto crítico donde la pérdida extensa de este ecosistema se vuelve inevitable es más bajo de lo que se había estimado. El límite inferior del rango en el que la selva podría experimentar un aumento de temperatura global de 1.5 grados, el cual se está a punto de alcanzar. Esto subraya la urgencia de actuar. Más de 100 millones de personas dependen de la Amazonia, que también podría experimentar cambios sociales favorables: el fortalecimiento de la gobernanza local inclusiva, que incluye a las comunidades indígenas, el reconocimiento de saberes tradicionales y financiamiento específico para la conservación y restauración podrían mejorar la resiliencia tanto de la gente como del medio ambiente.
La Circulación del Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC, por su acrónimo en inglés), que es un conjunto de corrientes marítimas que mueve agua caliente hacia el norte en la parte superior del océano Atlántico y agua fría hacia el sur en las capas más profundas, siendo crucial en la regulación del clima mundial, lo que contribuye a equilibrar las temperaturas en Europa y hace que sus inviernos sean más cálidos de lo que serían normalmente. La AMOC también se enfrenta al peligro de colapsar si el calentamiento global sobrepasa los 2 grados. Las repercusiones podrían incluir inviernos más severos en la parte noroeste de Europa, alteraría los monzones en África occidental e India, y una disminución en la producción agrícola en amplias áreas del mundo, con graves consecuencias para la seguridad alimentaria a nivel global.
El informe indica que la abrupta e irreversible característica de los puntos de inflexión del sistema terrestre plantea un riesgo distinto al de otros problemas ambientales, y que las políticas actuales y los métodos de toma de decisiones no son suficientes para abordarlos. Es necesario que la acción internacional contemple una rápida disminución de emisiones y un incremento en la absorción de carbono para reducir al mínimo el calentamiento global. Los efectos esperados de los puntos de inflexión deben ser incluidos en las evaluaciones de riesgo, estrategias de adaptación, mecanismos de pérdidas y daños, así como en litigios relacionados con derechos humanos.
No todo son malas noticias, desde su primer informe, que fue emitido en 2023, los especialistas han notado progresos hacia la sostenibilidad. El informe resalta las mejoras obtenidas en momentos clave y las posibilidades para una serie de cambios favorables: “En ciertas regiones, se ha observado un cambio global significativo, como el aumento de la energía solar y los coches eléctricos”, mencionó el profesor Tim Lenton. También se está utilizando más la energía eólica, el almacenamiento en baterías y las bombas de calor. No obstante, las acciones políticas y los procesos de toma de decisiones actuales son inadecuados para abordar correctamente los cambios a nivel global. Es crucial acelerar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo para mitigar el cambio climático causado por el ser humano y prevenir el rebasamiento de los puntos críticos.
En el informe se señala evitar momentos críticos demanda tácticas de mitigación anticipadas que reduzcan la temperatura global máxima, la duración del periodo de calentamiento por encima de 1.5 grados y el tiempo necesario para regresar a niveles debajo de 1.5 grados. Para ello, es crucial acelerar la adopción de métodos sostenibles para la eliminación de dióxido de carbono. Al respecto, los redactores del informe están colaborando con la presidencia de Brasil de la COP30 en la Agenda de Acción como un medio para impulsar los planes de adaptación al clima y provocar transformaciones que se integren entre distintos sectores –abarcando la agricultura y la energía, así como los bosques y las áreas urbanas– hacia una revolución global que sea baja en carbono y resistente al clima.
Al comenzar las discusiones sobre el clima de la COP30 de la Cumbre de Cambio Climática en Brasil, es esencial que todos los involucrados reconozcan la seriedad del problema y lo mucho que está en juego si no se manejan las crisis relacionadas con el clima y la naturaleza. Existen alternativas disponibles para el planeta. Las naciones deben mostrar el coraje y la dirección que se requieren para colaborar y alcanzarlas.
Finalmente, el profesor Lenton afirmó en la comunicación: “Sólo con una combinación de políticas decisivas y acción de la sociedad civil el mundo puede cambiar su trayectoria y pasar de enfrentar los riesgos existenciales del punto de inflexión del sistema Tierra a aprovechar las oportunidades positivas del punto de inflexión”.

 

¿Por qué las mujeres viven más?

En todas las culturas y periodos históricos, las mujeres tienden a sobrevivir más que los hombres, un fenómeno que se ha persistido en casi todas las naciones a lo largo de los siglos. Según bases de datos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, las mujeres tienen, en promedio, una vida 5.4 años más larga que la de los hombres en todo el mundo hoy en día. Aunque en ciertos países la disparidad de género ha disminuido gracias a los progresos en la medicina y las condiciones de vida, estudios recientes sugieren razones por las que es poco probable que esta discrepancia se elimine en el corto plazo: las causas son profundamente enraizadas en la historia evolutiva y se pueden observar en diversas especies animales.
Un grupo de científicos liderado por expertos del citado Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, junto con colaboradores de diversas partes del mundo, ha llevado a cabo el estudio más completo hasta el momento sobre las variaciones de género en la duración de vida de mamíferos y aves. Los hallazgos publicados en la revista científica Science Advances el pasado 1 de octubre del 2025, ofrecen nuevas visiones sobre un antiguo misterio biológico: ¿Por qué hay diferencias en el envejecimiento entre hombres y mujeres? Se han identificado tres posibles explicaciones (Ver artículo en: Sexual selection drives sex difference in adult life expectancy across mammals and birds / Science Advances).

Longevidad: ¿un tema de cromosomas?

La primera explicación es la genética. En muchos mamíferos, como los babuinos y gorilas, las hembras tienden a vivir más que los machos. No obstante, este fenómeno no se da en todas las especies: en varias aves, insectos y reptiles, los machos tienen una mayor esperanza de vida. Una posible explicación genética para esta diferencia es la teoría del sexo heterogamético, que analiza las variaciones en los cromosomas sexuales. En los mamíferos, las hembras poseen dos cromosomas X, mientras que los machos cuentan con un cromosoma X y uno Y. Esto hace que las hembras sean consideradas el sexo heterogamético. Algunas investigaciones indican que tener un par de cromosomas X protege a las hembras de alteraciones genéticas perjudiciales, proporcionándoles así una ventaja en la supervivencia. Sin embargo, en las aves, este sistema se invierte: en este caso, son las hembras las que son el sexo heterogamético.
Mediante el uso de la base de datos de Species360 Sistema de Información de Gestión Zoológica (ZIMS, en inglés) se analizó la esperanza de vida adulta en 528 especies de mamíferos y 648 especies de aves en zoológicos, un total de mil 176 especies. Los investigadores identificaron una variación notable en la longevidad, lo que respalda la teoría del sexo heterogamético. De acuerdo con dicha teoría, en una gran mayoría de mamíferos (72 por ciento), las hembras tienen una mayor expectativa de vida, superando en 13 por ciento en promedio a la de los machos. No obstante, en la mayoría de las especies de aves (68 por ciento), los machos disfrutan de una mayor longevidad, superando en un 5 por ciento en promedio que las hembras. Sin embargo, también se notaron variaciones inesperadas y varias excepciones. “En ciertas especies, encontramos el patrón opuesto al anticipado”, señala la investigadora principal, Johanna Stärk en una comunicación de prensa del Instituto. “Por ejemplo, en varias aves de presa, las hembras son más grandes y viven más que los machos. Así, los cromosomas sexuales sólo pueden explicar en parte este fenómeno” (https://www.mpg.de/25472354/0926-evan-warum-frauen-laenger-leben-150495-x).

El papel de la competencia y el cuidado parental

No obstante, las variaciones en la esperanza de vida no pueden ser explicadas solamente por las diferencias en la composición genética. De acuerdo con el estudio, las condiciones de vida también tienen un impacto considerable: los machos que deben pelear por sus parejas o impresionar a las hembras con joyas ostentosas ven reducida su esperanza de vida en comparación con aquellos machos de especies que llevan vidas menos estresantes. Las especies que son monógamas tienen variaciones en la esperanza de vida, que son especialmente mínimas. Esta es la segunda causa que los científicos han determinado.
Así, las estrategias de apareamiento tienen impacto: En especies donde la competencia por pareja es intensa, como en casi todos los mamíferos, los machos fallecen antes. Los machos de las especies monógamas, como la mayoría de las aves, generalmente tienen una vida más larga.
Además de la herencia, también juegan un papel importante las estrategias de reproducción. A través de la elección de pareja, los machos, en especial, generan características atractivas, como plumas brillantes, defensas o un tamaño corporal considerable, que mejoran su éxito en la reproducción, aunque pueden reducir su longevidad. La investigación reciente apoya esta idea: En especies donde la competencia por pareja es intensa, como en casi todos los mamíferos, los machos fallecen antes. En mamíferos que practican la poligamia con intensa competencia, los machos tienden a morir antes que las hembras. Los machos de las especies monógamas, como la mayoría de las aves, generalmente tienen una vida más larga. Muchas aves son de pareja única, lo que disminuye la competencia y frecuentemente conduce a una mayor duración de vida en los machos. En términos generales, las disparidades fueron menores en las especies monógamas, mientras que la poligamia junto con marcadas diferencias de tamaño se vinculó a una ventaja más clara para las hembras.
En tercer lugar, de acuerdo con los datos, la esperanza de vida es más alta en el sexo que invierte más esfuerzo en cuidar a sus crías (típicamente, las hembras en los mamíferos). Esto podría ser el resultado de la adaptación evolutiva: en los primates, que son longevos, una vida más larga podría mejorar indirectamente el éxito reproductivo.
Los científicos encontraron pruebas de que el género que se dedica más a la crianza de la descendencia –en los mamíferos, generalmente son las hembras– tiende a tener una vida más larga. En especies que viven por mucho tiempo, como los primates, puede haber una ventaja evolutiva: las hembras siguen vivas hasta que sus crías se vuelven autosuficientes o alcanzan la madurez reproductiva.

Las desigualdades de género continúan en los zoológicos

Toda la información acerca de las especies animales investigadas se extrae de la citada base de datos ZIMS que contiene datos sobre animales que habitan en zoológicos. Gracias a estos datos, los investigadores lograron eliminar, en la medida de lo posible, los factores externos que influyeron en la esperanza de vida real. Todo indica que factores tanto genéticos como ambientales influyen en las diferencias observadas en la esperanza de vida. Factores ambientales, como la presencia de depredadores, enfermedades o condiciones meteorológicas extremas, pueden ser responsables de las diferencias de género. Así, en las poblaciones silvestres, las disparidades de género son más marcadas que en las de zoológicos.
Los hallazgos en zoológicos mostraron que las variaciones en la longevidad se mantuvieron, aunque con menor intensidad que en las comunidades salvajes. Así como en los seres humanos, la mejora en la calidad de vida y el acceso a recursos ayudan a disminuir la disparidad entre los sexos, pero no la eliminan por completo. Que las hembras, en términos generales, tuvieran una vida más larga que los machos (aunque no tanto como en la naturaleza) evidencia que las disparidades en la esperanza de vida están profundamente arraigadas en los procesos evolutivos y persisten incluso cuando ambos sexos tienen las mayores posibilidades de supervivencia.
Los resultados son evidentes: las disparidades en la esperanza de vida según el género están firmemente integradas en la evolución. Es probable que se originan de la combinación de componentes genéticos y del entorno, y fueron moldeadas por presiones selectivas para garantizar la elección de pareja y la supervivencia de la descendencia. Así, las variaciones de género no son únicamente resultado del contexto, sino que son parte de nuestra trayectoria evolutiva y es muy probable que continúen en el futuro.

Aumento del tamaño de los árboles en la Amazonia

De acuerdo con un estudio que fue publicado en la revista científica Nature Plants el jueves 25 de febrero de 2025, el tamaño medio de los árboles en la Amazonia ha crecido cada diez años un 3.2 por ciento, por década más que en el periodo comparable anterior. Simultáneamente, el número de árboles grandes se incrementó. Lo que representa una respuesta “consistente” a los niveles crecientes de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera (https://www.nature.com/articles/s41477-025-02097-4).
Estudios anteriores de la red RAINFOR (Amazon Forest Inventory Network), que es una colaboración internacional de un centenar de investigadores enfocados en examinar y monitorear las selvas tropicales amazónicas a través de parcelas permanentes con el fin de comprender su rol en el almacenamiento de carbono, la biodiversidad y las repercusiones del cambio climático, habían evidenciado que la Amazonia captura grandes volúmenes de carbono que, de otro modo, estaría presente en la atmósfera. Sin embargo, este estudio presenta un hallazgo novedoso: el crecimiento del tamaño de todos los estratos forestales. Se conocía, que la cantidad total de carbono almacenado en los árboles de las selvas amazónicos intactos ha aumentado, lo que muestra este nuevo estudio es que todos los tamaños de árboles han crecido más en el mismo periodo, que toda la selva ha cambiado. Asimismo, el estudio también ha constatado que, a medida que los árboles más grandes han crecido más, han dominado la competencia por los recursos en su zona.
Los investigadores han estado monitoreando áreas de selvas tropicales maduras durante más de tres décadas, en un periodo en el que las concentraciones de CO2 han crecido casi un 20 por ciento. En cada porción de terreno, se mide el diámetro de los árboles y determina su especie. Luego, se ha retornado en varias ocasiones para evaluar el progreso de cada árbol y ver cómo evolucionan.
Así, tras medir la evolución de los árboles a lo largo de tres décadas en 188 parcelas tropicales, un grupo internacional de científicos compuesto por más de 60 universidades del Reino Unido y América del Sur ha obtenido esta conclusión. Los datos muestran que, en los bosques tropicales del Amazonas, el tamaño promedio de los árboles (tanto grandes como pequeños) ha crecido ininterrumpidamente durante ese periodo.
Los autores señalan que sus resultados son coherentes en toda la selva amazónica, no únicamente a nivel local o regional. No obstante, el crecimiento de los árboles grandes ocurre a costa de los árboles más pequeños, que son suprimidas o desplazadas por especies más altas: estas últimas ganan la lucha por la luz solar y el agua y suprimen a las plantas más bajas, cuya población tiende a disminuir en las parcelas experimentales. No obstante, los árboles más pequeños, de manera autónoma, también incrementaron su biomasa: el diámetro de su tronco se amplió en la misma medida, a pesar de que su cantidad decreció.
Se evidenció que la estructura de los bosques amazónicos está experimentando transformaciones, lo cual tiene un impacto significativo en su funcionamiento y resiliencia. Los resultados pueden ser considerados como un ejemplo de la capacidad de resistencia de los bosques amazónicos, pues evidencian que las repercusiones del cambio climático en los árboles más grandes se han visto superadas por los efectos de la fertilización con CO2. Aún está por determinarse si estos beneficios serán suficientes para mitigar el incremento pronosticado de los riesgos climáticos para los árboles más grandes, que son más vulnerables al viento, la sequía, el calor y los rayos.
Recuérdese que la selva del Amazonas ha sido impactada de manera recurrente por sequías severas en los años recientes; además, la frecuencia más alta de tormentas ha causado que caigan árboles con mayor regularidad. No obstante, más allá de la destrucción de grandes áreas de la selva del Amazonas, su fragmentación y el propio cambio climático, los árboles en las selvas intactas del Amazonas han experimentado un mayor crecimiento; en consecuencia, los árboles más grandes han continuado creciendo a pesar de estas amenazas.
Sin embargo, el crecimiento de estos árboles gigantes no es suficiente para detener el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto se demuestra por las crecientes concentraciones de CO2 en el aire. Una mejor protección de las selvas de la Amazonia podría al menos frenar este crecimiento.
Un riesgo es que los árboles grandes y robustos, muchos de centenares de años de crecimiento, son los objetivos predilectos de los madereros que buscan madera preciosa. Si se talan, las especies pioneras de rápido crecimiento llenan el vacío, pero se necesitan décadas o incluso siglos para que los nuevos árboles gigantes almacenen una cantidad de carbono similar a la de los talados. Es decir, los grandes árboles simplemente no pueden ser sustituidos por reforestación y esperar que proporcionen beneficios similares a los de carbono o biodiversidad que brinda el bosque natural antiguo. Además, muchas de las zonas afectadas son destruidas e incendiadas tras la tala de los árboles más valiosos para dar paso a pastizales para el ganado.
El aporte del estudio es la importancia vital para saber lo que les pasa a los árboles grandes, entre otras cosas, cómo enfrentan las amenazas climáticas en aumento y consiguen dispersar sus semillas. Los árboles gigantes sólo podrán seguir siendo saludables si el ecosistema de selva de la Amazonia se mantiene conectado. La deforestación es un importante multiplicador de amenazas y si se permite, los matará.
La influencia del CO2 en promover el crecimiento sigue vigente, lo cual demuestra la destacada resistencia de estos bosques, al menos por el momento, a pesar de las preocupaciones de que el cambio climático pueda afectar negativamente a los árboles amazónicos y atenuar el efecto del sumidero de carbono.
Sin duda alguna los resultados de esta investigación enfatizan cuán significativos son las selvas tropicales para los esfuerzos permanentes en la mitigación del cambio climático de origen humano. Además, de proporcionar información relevante para la COP30, que se llevará a cabo en Brasil a fines de este año.

 

Monos borrachos

Los chimpancés consumen regularmente fruta fermentada en su hábitat natural. Un equipo de investigadores dirigido por Aleksey Maro, de la Universidad de California en Berkeley, ha encontrado que estos animales consumen cantidades de alcohol aproximadamente equivalentes a una botella pequeña de cerveza al día. El artículo de su investigación fue publicado el pasado 19 de septiembre en la revista científica Science Advance (https://www.science.org/doi/epdf/10.1126/sciadv.adw1665).
La fermentación alcohólica o etanólica es un proceso metabólico que ocurre sin oxígeno (anaeróbico) es, la cual es realizada por levaduras y ciertas bacterias. Este procedimiento tiene como resultado la transformación de los azúcares (por ejemplo, la glucosa) en etanol (alcohol etílico) y dióxido de carbono. Este proceso, que es fundamental en la fabricación de bebidas como el vino y la cerveza, suministra energía a los microorganismos sin oxígeno, liberando alcohol como residuo, que resulta letal para ellos en concentraciones elevadas.
En el caso de otro primate, el ser humano moderno, el uso habitual de alcohol es común en todo el mundo. La evidencia arqueológica más antigua de fermentación alcohólica controlada data de hace 9 mil a 13 mil años en China y en el Medio Oriente. Sin embargo, la atracción de la humanidad por el alcohol, tanto antiguo como presente, puede tener raíces evolutivas más profundas dada la exposición de nuestros antepasados frugívoros a la fermentación etanólica. Así, la atracción humana por el alcohol puede derivar de una asociación evolutiva entre el etanol y los frutos consumidos por los animales en la naturaleza. Ahí es donde esta investigación conduce en sus resultados.
Se ha sostenido la hipótesis de que el etanol, que aquí se usa como sinónimo de alcohol, era habitual en la dieta frugívora de nuestros antepasados homínidos afrotropicales. Esto llevó a la evolución de respuestas fisiológicas adaptativas a su consumo dietético. En otras palabras, esta es la hipótesis del “mono borracho”, planteada en 2014 por el biólogo Robert Dudley, en su libro El mono borracho. Por qué bebemos y abusamos del alcohol, que es además uno de los coautores del estudio. La hipótesis establece que la preferencia humana por el alcohol tiene raíces evolutivas. Se argumenta que nuestros ancestros primates desarrollaron un gusto por el etanol presente en las frutas fermentadas debido a que estas constituían una fuente más eficiente de energía y facilitaban su ingesta. La atracción hacia el alcohol, que indicaba si las frutas estaban maduras, habría sido adaptativa, pues facilitaba su localización y el aprovechamiento de su elevada cantidad de azúcares y calorías.
Para los animales cuyas dietas se basan significativamente en azúcares, la preferencia por los estímulos sensoriales del alcohol podría ofrecer una ventaja evolutiva. Por ejemplo, el etanol puede funcionar como un indicador olfativo y gustativo del estado calórico asociado con el consumo de fruta madura, una modalidad sensorial que ofrece beneficios suplementarios a cualquier animal que utilice azúcares como parte de su dieta primaria o secundaria. Para comenzar a probar estas hipótesis, que requieren una comprensión más amplia de la ecología evolutiva del etanol, es de particular interés describir la exposición de los chimpancés (Pan troglodytes) al etanol dietético en su hábitat natural.
Los investigadores determinaron las concentraciones de etanol dentro de las frutas que representan una parte sustancial de la dieta de nuestros parientes vivos más cercanos, los chimpancés y, junto con casi todos los simios existentes, consumen crónicamente grandes volúmenes de fruta madura. Se cree que esta dieta frugívora es similar a la dieta de nuestro último ancestro común con los chimpancés, aunque se ha sugerido que el linaje de los chimpancés ha seguido evolucionando hacia una mayor especialización en frutos maduros. La caracterización de las concentraciones de etanol de estas frutas y la estimación del volumen diario ingerido de etanol pueden, en consecuencia, proporcionar información sobre su disponibilidad para los primeros homínidos.
Los investigadores en el estudio caracterizaron la disponibilidad de etanol en frutas maduras consumidas por chimpancés en dos sitios de campo a lo largo del rango geográfico de la especie: en un lugar de África oriental habitado por chimpancés orientales (P. troglodytes schweinfurthii) y un sitio de África occidental habitado por chimpancés occidentales (P.t. verus). Luego estimaron las tasas diarias de ingestión de etanol por parte de los chimpancés y mostraron que estas tasas son comparables a los patrones contemporáneos de consumo de alcohol en los humanos modernos.
Para ello, observaron qué frutas consumen habitualmente los chimpancés que viven en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, África oriental, y el Parque Nacional de Taï, en Costa de Marfil, África occidental. Posteriormente, determinaron el contenido de etanol de la pulpa de fruta madura de las 20 especies de angiospermas más consumidas. Al parecer, los chimpancés eligieron deliberadamente especies de fruta con alto contenido de alcohol. En las zonas estudiadas, también se encontró fruta con significativamente menos etanol, que tendieron a rechazar.
En promedio, la pulpa de la fruta consumida contenía un 0.3 por ciento de etanol, con base en su peso. Dado que los monos consumían alrededor de 4.5 kilogramos al día, cada uno absorbía poco menos de 14 gramos de alcohol. Eso equivale aproximadamente a la cantidad contenida en una botella pequeña de cerveza (0.33 litros). Sin embargo, con un peso aproximado de 41 kilogramos, los chimpancés son significativamente más ligeros que los humanos; por lo tanto, el efecto del alcohol es probablemente más similar al de más de medio litro de cerveza en una persona promedio. Estos hallazgos son consistentes con la hipótesis de que el etanol está muy extendido dentro de las frutas tropicales y que la predisposición moderna al consumo de alcohol se deriva de la exposición ancestral a esta sustancia psicoactiva entre los primates frugívoros.
De hecho, analizar con precisión las concentraciones de etanol de frutas para probar hipótesis ecológicas no es una tarea trivial. Recientemente se estimaron concentraciones de etanol para una amplia variedad de especies de frutas en Costa Rica, con la conclusión de que las frutas con semillas dispersas por mamíferos (definidas por un mayor tamaño de la fruta) tienen concentraciones de etanol más altas que las dispersas por aves.
Los hallazgos empíricos que se muestran en la investigación indican que los chimpancés pueden estar expuestos de manera crónica y significativa al etanol a través de su alimentación. Estos descubrimientos también pueden aplicarse a otros primates frugívoros y, en realidad, a todos los vertebrados tropicales cuya alimentación se fundamenta en frutas. Las funciones potenciales del etanol en la ecología alimentaria de los primates abarcan el empleo del etanol como una señal olfativa cercana para determinar las frutas apropiadas para ingerir, la identificación a distancia de etanol en la fruta para poder ubicarla y la activación del apetito, que eleva los índices de consumo de frutas. El etanol se encuentra ampliamente en los frutos de las especies de angiospermas tropicales, y la información que se muestra en la investigación indica que su ingestión por medio de las frutas es un fenómeno natural y común para los frugívoros, entre ellos nuestros antepasados humanos en los bosques afrotropicales.

 

Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2025-2030

El Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2025-2030 (en adelante Promarnat) fue publicado de manera reciente, el pasado 8 de septiembre de 2025 en el Diario Oficial de la Federación. Es decir, se tiene un Promarnat con vigencia de 6 años, esto es una diferencia significativa con el anterior Programa Sectorial 2020-2024, que tuvo una vigencia de realización de solo 5 años. Una mejora en la hoja de ruta.
Sin duda alguna, la herramienta primaria para la planeación del sector ambiental del gobierno federal es el Promarnat. Su propósito es guiar las acciones, políticas y programas del Sector Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno federal para preservar, restaurar y administrar los ecosistemas y recursos naturales del pais de manera racional y sostenible. Esto incluye tanto a las entidades de su sector central como a sus diversos organismos desconcentrados.
El Promarnat se propone atender los ejes generales previstos en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. contiene 5 Objetivos Prioritarios, 24 Estrategias Prioritarias y 116 Acciones Puntuales. Los 5 Objetivos Prioritarios son:

1.- Conservar, proteger y aprovechar sustentablemente los ecosistemas para salvaguardar la biodiversidad y sus servicios ambientales, consolidándolos como un medio para erradicar la pobreza, reducir desigualdades y fortalecer el tejido social, con respeto a los derechos humanos e igualdad, priorizando comunidades indígenas y afromexicanas.

2.- Restaurar ecosistemas naturales prioritarios para la biodiversidad y sus servicios ambientales, con enfoque interdisciplinario, intersectorial y con la participación de comunidades locales, indígenas y afromexicanas, basado en principios de igualdad, inclusión y justicia ambiental.

3.- Garantizar el derecho humano al agua, asegurando la gestión sustentable de los recursos hídricos y fomentando la protección e integridad de las cuencas y acuíferos, los ecosistemas y su biodiversidad.

4.- Fortalecer la acción climática para transitar hacia una economía adaptativa y baja en carbono, integrando la prevención y control de la contaminación para proteger la salud de la población, ecosistemas, sistemas productivos y la infraestructura estratégica ante los impactos climáticos.

5.- Impulsar una política ecológica humanista, con participación ciudadana, inclusiva y de acceso a la justicia ambiental, respaldada por una cultura ambiental e información relevante para la toma de decisiones, con enfoque territorial.

Para cada uno de los 5 objetivos se desarrolla en el Promarnat un diagnóstico de la situación actual y visión de largo plazo. Considero que los datos que ahí se presentan dan una idea de los enormes retos que el país tiene que resolver hacia el 2030.
En su visión hacia el año 2030, el Promarnat incorpora la mejora de la calidad del aire, el avance en eficiencia hídrica y la restauración de cuencas, además de lograr proteger el 30 por ciento de los ecosistemas marinos y terrestres. También incluyen asegurar el acceso a información y justicia ambiental, cumplir con los compromisos climáticos y pasar a una economía circular en la gestión de residuos.
Se han propuesto ocho indicadores para comprobar el avance de los cinco objetivos del Promarnat. Se ha establecido una meta cuantitativa específica en ellos, que permitirá verificar su progreso y éxito al final de la gestión, en el año 2030. Los indicadores consideran desde la ampliación del área de conservación del país, una disminución notable de la deforestación, el incremento de la superficie con recuperación de zonas afectadas, el implementar proyectos estratégicos relacionados con el acceso al agua, reducir las partículas sólidas y los gases que generan efecto invernadero, así como simplificar trámites.
Si el Promarnat consigue concretar estos indicadores y sus metas, para cuando termine el sexenio en 2030 la situación del país en cuanto a recursos naturales y medio ambiente será muy diferente en cuanto a mejora. Indudablemente, su éxito estará condicionado a la asignación del presupuesto, las destrezas técnicas y políticas de los responsables y la coordinación con los gobiernos de los estados y con la sociedad.
Asimismo, en opinión de un servidor, para lograr una real transformación en armonía con la naturaleza, la alianza natural para el éxito de este Promarnat debe ser en territorio con las comunidades rurales y urbanas, la ciudadanía, las organizaciones ambientalistas y sociales defensoras de los recursos naturales, así como a la comunidad académica dedicada especialmente a la investigación en ecología y ciencias ambientales. Ese es un reto enorme, dado que los actuales mecanismos de participación con la sociedad son escasos e irrelevantes en la toma real de decisiones.
Pero más allá del documento técnico, espero que la protección de los seres humanos, sobre todo aquellos más vulnerables, esté alineada con la protección de la naturaleza. Por lo tanto, la orientación debe enfocarse en proteger los territorios, especialmente aquellos que tienen un patrimonio biocultural significativo y necesitan preservarse, así como los que enfrentan problemas sociales y ambientales y están expuestos a una emergencia ambiental en todo el país. En concordancia con esto, se requieren llevar a cabo intervenciones que produzcan simultáneamente ventajas medioambientales, económicas y sociales, para ello es necesario la coordinación con otros programas sectoriales federales (desarrollo urbano, agricultura y energía). Asimismo, se demanda en el día a día fomentar una política medioambiental que se base en una colaboración más estrecha con los gobiernos estatales, un federalismo ambiental hasta ahora inexistente. Así como, reitero en un involucramiento más significativo y vinculante de la sociedad en los temas relacionados con el medio ambiente y los recursos naturales. Muchas veces sola y sacrificada en las luchas ambientales.

 

Riesgos de la geoingeniería

La quema de combustibles fósiles está provocando que el planeta se caliente, lo cual tiene efectos desastrosos para su viabilidad como lugar habitable y para el mundo natural del cual dependemos para vivir. Para contener el calentamiento global, es necesario descarbonizar de manera rápida y profunda las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI). Con ideas innovadoras, la ciencia ha solucionado una y otra vez numerosas crisis.
Sin embargo, algunos investigadores buscan evitar las propuestas de otros que, supuestamente, pretenden salvar el mundo. Ciertos ingenieros y científicos argumentan que el objetivo de descarbonización no se logrará para mediados de siglo. Por ello, sugieren enfocarse en soluciones tecnológicas de geoingeniería o intervenciones climáticas que podrían ocultar o retrasar algunos efectos del calentamiento global.
Con frecuencia se menciona la necesidad de detener el calentamiento en las zonas polares, ya que están experimentando velocidades de calentamiento superiores a la media global. Esto tendrá efectos graves e irreversibles no sólo a nivel local, como en los ecosistemas vulnerables, sino también a escala global, como el aumento del nivel del mar. La vida, tal como la conocemos, depende de las condiciones que generan la Antártida y el Ártico. Estas regiones controlan la temperatura global, establecen el nivel del mar y mantienen la salud de todos los océanos del planeta junto con sus especies. Sin embargo, el calentamiento global está provocando que los casquetes polares se calienten más rápido que cualquier otra zona del planeta. El aumento de la temperatura está afectando a los glaciares, la nieve y el hielo marino. Algunas de las consecuencias de esta pérdida de hielo podrían ser tan catastróficas que el planeta experimentará cambios durante milenios.
Aunque existen diversas ideas de geoingeniería para las zonas polares, estas no han sido estudiadas en profundidad por la comunidad científica polar ni se han incorporado a una interpretación de la dinámica y las respuestas polares. Esta urgente necesidad ha dado origen a propuestas ambiciosas para prevenir, o al menos posponer, el deshielo de los polos: cortinas marinas gigantes, capas de perlas de vidrio que protegen el hielo marino, fertilización oceánica o la manipulación de los rayos solares. Todas estas ideas se engloban en el concepto de geoingeniería y son objeto constante de feroces críticas.
Al respecto, un grupo de 42 prestigiosos investigadores polares internacionales ha expresado nuevamente su oposición hacia las tecnologías de geoingeniería. En un artículo publicado el pasado 8 de septiembre en la revista científica Frontiers in Science, titulado Proteger las regiones polares de la geoingeniería peligrosa: una evaluación crítica de los conceptos propuestos y las perspectivas futuras, se afirma que los métodos sugeridos son extremadamente riesgosos (https://www.frontiersin.org/journals/science/articles/10.3389/fsci.2025.1527393/full).
En el artículo se examinan cinco de estos conceptos de geoingeniería polar: (I) inyección de aerosoles estratosféricos (SAI); (II) diques o cortinas marinas; (III) administración del hielo marino, que supone alterar el albedo y espesar el hielo marino; (IV) disminuir la corriente de la capa de hielo por medio de la supresión del agua basal; y (V) fertilización oceánica. La evaluación se organiza en torno a seis categorías: la viabilidad, el costo, la gobernanza en relación con su implementación a gran escala, las consecuencias negativas, la eficacia y el alcance de implementación, que abarca tanto el Ártico como la Antártida. Aunque estas categorías se mantienen en todos los casos de estudio, cada propuesta cuenta con aspectos éticos, logísticos y tecnológicos únicos que son examinados minuciosamente en sus respectivas secciones.
A continuación, se presentan un par de ejemplos de las medidas de geoingeniería evaluadas en el estudio.

Aumentar el albedo, el caso de las perlas de vidrio en cantidades poco realistas

La investigación critica el planteamiento de esparcir perlas de vidrio huecas y flotantes, del tamaño de un grano de arena, para incrementar la reflexión de los casquetes polares, que se está disminuyendo a causa del derretimiento. Este fenómeno, denominado efecto albedo, tiene su fundamento en que el hielo brillante hace un reflejo de la energía del sol, lo que enfría el planeta. Sin embargo, en el momento en que la nieve se funde, tanto el agua como el hielo más oscuro absorben mayor cantidad de energía, lo cual origina un incremento del calentamiento en las áreas polares. Se prevé que las perlas detengan este procedimiento, pero su fabricación necesitaría un consumo energético elevado. Asimismo, podrían ser consumidas por organismos diminutos como el krill, lo cual tendría un impacto en las cadenas alimenticias. Como con otras tecnologías de geoingeniería, las cuentas no se paralizarían en las fronteras de cada país. Esto plantea interrogantes legales que tienen que resolverse antes de realizar una operación en gran escala.

El caso de la fertilización oceánica

La fertilización oceánica es un método de geoingeniería que consiste en introducir nutrientes, entre ellos el hierro, en las aguas superficiales del océano con el objetivo de promover la fotosíntesis y elevar la absorción de CO2. Se prevé que el carbono fijado, con el tiempo, termine en el fondo del océano. No obstante, esta técnica esconde incertidumbres considerables porque no existe la posibilidad de manejar cuáles especies de fitoplancton serán estimuladas, lo que tiene el potencial de modificar tanto la composición de las especies como la eficacia del pastoreo del zooplancton. Estos cambios podrían tener un impacto en la transferencia de energía y en la dinámica trófica del ecosistema marino.

De las conclusiones sobre la geoingeniería

Conforme a la valoración del estudio, ninguna de estas propuestas de geoingeniería cumple con los requisitos para ser implementadas en las siguientes décadas. En cambio, se piensa que las ideas sugeridas serían perjudiciales para el medio ambiente. No cabe duda de que las perspectivas examinadas no son factibles y que seguir investigando estas técnicas sería una utilización ineficaz de un tiempo y unos recursos escasos. Es esencial que estas ideas no aparten el enfoque de la prioridad de disminuir las emisiones de GEI, ni del requisito de llevar a cabo investigaciones fundamentales en las zonas polares.
Se enfatiza que estos métodos de geoingeniería polar son muy costosos, se requerirían cientos de miles de millones de dólares en costos iniciales, además de décadas de mantenimiento continuo, ambos de los cuales no están actualmente disponibles y es muy poco probable que sean asegurados necesariamente a corto plazo para hacer frente al cambio climático.
Además, generan la ilusión de que las tecnologías podrían solucionar el problema del cambio climático. Los investigadores afirman que los recursos destinados a estas medidas podrían dirigirse a optimizar las estrategias climáticas ya existentes.
Asimismo, en el texto se comenta que las regiones polares tienen además complejos marcos de protección ambiental y gobernanza que probablemente rechazarían los trabajos de geoingeniería polar sobre el terreno y los proyectos a gran escala. La geoingeniería podría ser utilizada incluso como una estrategia para crear la ilusión de una solución climática sin comprometerse con la descarbonización.
El nuevo estudio es una buena visión general de las deficiencias de los procesos que se han comunicado hasta ahora sin ser analizados críticamente. Los autores del estudio tienen preocupaciones que son muy debatidas entre los investigadores polares y están justificadas. El dilema, no obstante, es que gran parte de estas ideas de geoingeniería vienen de individuos que tienen un escaso conocimiento sobre la dinámica física o biogeoquímica de las zonas polares.
Con frecuencia, los riesgos políticos y los asuntos financieros de los procedimientos también se pasan por alto. Por ende, es fundamental analizarlos de la manera en que lo hace el nuevo estudio. Hay una enorme inquietud en buena parte de la comunidad científica de que se confíen las expectativas en tecnologías que son ineficaces o incluso perjudiciales. De todos modos, los miles de millones de dólares que costaría la geoingeniería podrían utilizarse en el tránsito hacia la neutralidad climática. Esto también beneficiaría a las zonas polares.
El estudio señala que la única salvaguarda sensata para el clima y las regiones polares es disminuir las emisiones de GEI a cero lo más pronto posible. Si no se consigue proteger el clima, la geoingeniería podría ser nuestra última opción. Sin embargo, seguir combatiendo los síntomas en vez de las causas sigue siendo un método costoso.
En conclusión, la mejor manera de minimizar el riesgo y los daños del cambio climático es mitigar sus causas mediante una descarbonización inmediata, rápida y profunda, en lugar de intentar intervenciones en ecosistemas polares frágiles.