El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Octavio Klimek Alcaraz, opinó que la petición de que el secretario de Turismo, Simón Quiñones Orozco, sea quien informe las condiciones del clima, para no afectar al sector o actividades económicas, no es un tema que realmente sea para pasar de una dependencia a otra responsabilidades tan delicadas donde se maneja riesgo, y acentuó que todo es perfectible, pero hay funciones muy claras desde el punto de vista de la administración pública.
En declaraciones telefónicas sobre la solicitud de empresarios para evitar ahuyentar a turistas y cambiar la forma de declarar suspensiones de clases porque automáticamente detienen el resto de las actividades, manifestó que posiblemente los pronósticos tempranos del estado del tiempo, de dos o tres días, por su margen de incertidumbre no pueden ser tan puntuales como se espera ni llueve tanto como se creía, pero “sería muy delicado que hubiera un error por improvisación, por desconocimiento” y es mejor que no pase nada a que sí, que es preferible que se prevea y que se cuide a los niños y jóvenes.
“No sé de dónde sacaron que ante las incertidumbres que normalmente tiene el estado del tiempo pues le pasen una responsabilidad tan seria, porque aquí hay que entender que se afectan infraestructura y se afectan personas muchas veces, entonces, no creo que sea lo más oportuno ni el mejor momento para hacer este tipo de solicitudes”, expresó.
El especialista en cambio climático y temas de medio ambiente añadió que confía y cree en las capacidades de los encargados de las áreas meteorológicas, que se tiene gente que se ha dedicado durante años a hacer pronósticos, y además si a las personas no les gusta el que se da en Guerrero pueden consultar otras fuentes y ver el supuesto margen de error, pero dudó que exista porque prácticamente se basan en imágenes en tiempo real y la ciencia todavía no ha logrado pronósticos de largo plazo.
Reconoció que es incómodo que se pierdan clases y haya efectos colaterales, pero que es mejor decir que tenemos una ciudad segura, que siempre se está cuidando al turista, que se informa con veracidad, se confía en las fuentes, que hay que ser proactivos; y que los empresarios pueden apoyarse en los consejos de protección civil, en más reuniones para explicarles cómo se dan los procedimientos y toman decisiones, que se puede perfeccionar el protocolo de suspensión de clases con la SEG y la UAG, de canales de comunicación o articulación de esfuerzos, porque todo es perfectible.
De la respuesta de Quiñones Orozco de que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y dependencias evaluarán las propuestas de cambios en las alertas climáticas de Protección Civil, consideró que sí tiene que haber un protocolo, fortalecerlo o mejorarlo para dar los avisos y que no pase a mayores, “pero no irse inmediatamente a la cirugía de: bueno, pues no funciona y a un lado”, porque, precisó, cada quien tiene funciones muy claras desde el punto de vista de la administración pública.
Klimek Alcaraz recordó que las funciones del sector turismo son el mantenimiento y fomento de éste, y señaló que no puede comprender que áreas especializadas como las del pronóstico meteorológico sean trasladadas porque, además, requieren cierto grado de capacidades y experiencia.
En la víspera del segundo aniversario del huracán Otis, llamó a la reflexión, a pensar en por qué ocurren estos desastres y precisamente en la importancia de mejorar los sistemas de alerta.
El investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Marcos Mauricio Chávez Cano, llevó a cabo recorridos de daños en Acapulco tras el sismo del 7 de septiembre de 2021 y el huracán Otis del 25 de octubre de 2023, y concluyó que el reglamento de construcción debe normar los materiales no estructurales que hicieron muchos daños en estos eventos catastróficos.
En entrevista telefónica por el simulacro nacional del 19 de septiembre, el doctor en Estructuras dijo que el recorrido en el municipio costero hace cuatro años registró daños en elementos no estructurales, es decir, “aquellos que no tienen una función de soportar cargas, simplemente son elementos que pueden ser recubrimientos de fachadas o muros divisorios, pero que no tienen una función estructural”.
Los daños en este tipo de elementos “no comprometen la estabilidad o el desempeño estructural del edificio, que puede ser un hotel, un edificio de condominios, no corre un riesgo de que exista un colapso”.
Sin embargo, acotó el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I, los elementos no estructurales tienen finalmente un peso y “si éstos se llegan a desconectar de donde están apoyados, pues al caerse pues puede generar daños a las personas que están transitando por la vialidad o a los vehículos, etcétera”.
“También, en el interior por ejemplo de un edificio, pues se utilizan muchos plafones o muros divisorios de paneles ligeros, que igual no tienen una función estructural, pero cuando llega un sismo y se llega a resonar mucho la estructura, aunque no haya un daño en columnas o en vigas, pues estos elementos al dañarse pues pueden ocasionar daños a los ocupantes principalmente”.
Tras el paso del huracán categoría 5, Chávez Cano fue integrante del equipo de Instituto de Ingeniería de la UNAM que volvió a acudir a Acapulco para revisar los daños, que “fueron cuantiosos y fueron aparatosos porque la mayoría de los edificios, lo que salió proyectado, eran sus elementos no estructurales”.
“Pudimos ver ahí recubrimiento de fachadas, muros divisorios, ventanas, que todo eso cuando llega la racha de los fuertes vientos del huracán, pues eso salieron proyectados y de alguna manera dejaron desnudos a los edificios”.
El especialista dijo que “al verse dañados esos elementos no estructurales, dejan a sus edificios inservibles porque no se pueden ocupar de manera inmediata, y además, al desprenderse eso, todos esos elementos salen proyectados y pueden impactar a otros edificios o pueden impactar a las mismas personas, dejándolas desprotegidas”.
“El comportamiento estructural o el desempeño de los edificios desde el punto de vista estructural fue adecuado, pero el que no fue adecuado es el desempeño de los elementos no estructurales”.
Chávez Cano, quien visitó Noto, Japón, por el terremoto del año pasado con el propósito de analizar los daños, aclaró que este problemática no es exclusiva de Acapulco, “eso sucede en varias partes del país, incluso en otros países en donde desafortunadamente a los elementos no estructurales, por considerarlos no estructurales, no se les da la importancia para que se pueda diseñar adecuadamente”.
“Entonces se utilizan los materiales que no son adecuados, se utilizan soportes que tampoco son los adecuados, que cuando llega el sismo o llega el huracán, éstos son los primeros elementos que salen proyectados o salen dañados”.
El investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM lamentó que las normativas “todavía no incluyen requisitos que deban cumplir estos elementos, pero es importante que las normativas vigentes de construcción consideren requisitos mínimos que deban cumplir estos elementos para que no salgan proyectados”.
Consideró que la persistencia del uso de estos materiales susceptibles a daños en sismos o en huracanes “quizás sea algo como una especie de uso o costumbre, o quizás por atender rápido la emergencia, que la gente cuando ya ocurrió el daño y salió disparado el recubrimiento, con el propósito de acelerar rápido la puesta en marcha del edificio, pues vuelven a reparar de la misma manera, utilizando los mismos materiales”.
Indicó que se debe normar el uso de estos materiales, “no es que sean malos, simplemente hay que utilizarlos de una manera más segura, utilizando técnicas, siendo más restrictivos y que cumplan ciertos requisitos para que puedan ser integrados en este tipo de edificios”.
“Hasta ahorita, la mayoría de la gente no le da la importancia a estos elementos y los compran y los colocan sin llevar alguna asesoría técnica especializada; entonces, si vamos a utilizar materiales de este tipo y tienen que resistir viento, pues se tienen que diseñar para que resistan esos vientos, así de simple”.
El doctor en Estructuras especificó que la única manera de volverlo obligatorio “pues es poner esos requisitos en una norma de construcción, en un reglamento de construcción para que la gente los aplique”.
El investigador y ambientalista Octavio Klimek Alcaraz y el presidente del Colegio de Ecólogos, Armando Cruz Segura, subrayaron la importancia de la Laguna Negra de Puerto Marqués, recordaron que hacía mucho tiempo que no se le daba limpieza y opinaron que es necesario que tanto la sociedad como el gobierno coadyuven en la vigilancia para que la contaminación y acumulación de desechos no vuelvan a ocurrir.
Además, Cruz Segura llamó a activar la planta de tratamiento de aguas residuales de Puerto Marqués, a cargo del Ayuntamiento, porque hay vertimientos que “al no existir un drenaje sanitario eficiente, por filtración está afectando el cuerpo lagunar”. Explicó que estas descargas ocurren en sus diferentes fases y que existen talleres mecánicos y pequeños negocios que manejan químicos y solventes que por filtración y la diferencia de niveles de altitud no llegan al mar sino a la laguna.
Los especialistas en materia medioambiental fueron consultados por teléfono sobre la limpieza que encabeza Fonatur desde el lunes, en la que se ha hallado no sólo basura sino escombro, materiales de construcción, lanchas, muebles, zapatos, ropa, envases de medicamentos, colchones y tinacos.
Octavio Klimek Alcaraz, consideró que es bueno que se esté intentando sanear y haciendo la limpieza “que ya era urgente”, porque “podríamos hablar de que es un ecosistema enfermo, en un muy mal estado de salud” y que “lo que está saliendo es una expresión de la mala convivencia que se ha tenido con ese entorno, con la parte media y alta de la cuenca”, que drena de La Sabana hacia la laguna de Tres Palos y también era una especie de salida al mar directa y más cercana por Puerto Marqués, pero “la sellaron”.
El también columnista semanal de El Sur explicó que es preocupante la situación del pequeño espacio que ha quedado del meandro del río de La Sabana, que tiene muchos problemas, fue sellándose en dimensiones e incluso en comunicación de flujos hidráulicos por la urbanización, y que las tormentas, los huracanes Otis y John, han hecho que se deteriore y arrastraron residuos de las barrancas.
Destacó que se debe atender al sistema ecológico que es de gran importancia y significado, inclusive turística, que se requiere hacer conciencia entre la ciudadanía para su cuidado y una corresponsabilidad porque el gobierno no tiró los residuos, que esto habla mucho de malas costumbres que se deben erradicar, y que las autoridades deben mantener la vigilancia exhaustiva para fomentar el cambio de conducta porque “es un pecado que se esté deteriorando”, y que se incluya a los vecinos de todo el cauce del río que también se debe limpiar o con las lluvias de cada año se vuelve en una tarea inacabable sanear la Laguna Negra.
El presidente del Colegio de Ecólogos dijo que hacía mucho tiempo, antes del huracán Otis, que no se había limpiado la laguna que está a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren). Opinó que la limpieza es buena y necesaria porque el mangle requiere espacio y es una zona de resguardo, refugio y alimentación para peces y los primeros estadíos de flora y fauna marina, con características únicas y muy frágiles.
Cruz Segura consideró que ante la contaminación que ya existe ve muy difícil evitar que vuelva ocurrir, y que es necesario que exista una autoridad legal, como la Policía Ecológica o la Ambiental, para actuar y aplicar las sanciones federales correspondientes contra quienes tiren los desechos porque prácticamente es un delito ambiental, además de que se podría causar la desaparición del ecosistema por el avance de la mancha urbana.
“Una buena coordinación entre la federación, el estado y el municipio sería muy buena para que no vuelva a ocurrir lo que están viendo ahora, que ya se había comentado y ya se había dicho, pero que habían hecho caso omiso; que bueno que ya se está haciendo, pero sí es necesario que intervengan los tres órdenes de gobierno”, opinó.
Propuso la formación de comités con vecinos de Puerto Marqués y apoyo de las autoridades para el resguardo, y comentó que al parecer la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ya contaba con uno.
En el segundo día de limpieza de la Laguna Negra de Puerto Marqués se continuó sacando lanchas de pescadores, así como cable de luz y telefonía, refrigeradores, colchones, muebles y plástico.
En el lugar algunas personas revisaban las lanchas, pero no quisieron decir si estaban verificando si eran de ellos, aunque algunas ya estaban completamente oxidadas para poder identificarlas. Este martes desde las 6 de la mañana uno 300 trabajadores de diversas dependencias continuaron la limpieza de la laguna retirando diversos objetos y cortando árboles que estaban caídos para sacar las ramas, también quitaron maleza y escombro.
El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) en temas ambientales, Benjamín Castillo Díaz, indicó que del cuerpo lagunar se han sacado todo tipo de residuos lo que es importante, porque al estar azolvada afecta en su flujo hidrológico que es lo que aporta nutrientes y movimiento a los mismos manglares, el taponearse no traen nada bueno para la subsistencia de la vegetación del manglar.
Indicó que los trabajos que se están haciendo son una parte para el inicio de la restauración del sistema manglar.
Dijo que participa en la limpieza con las brigadas que ayudan al gobierno federal, por medio de Fonatur, para trabajar en el saneamiento del cuerpo de la laguna de Puerto Marqués que consiste en retirar toda la materia que dejaron los huracanes Otis y John. Se necesita, dijo sacar todos los residuos que también ha arrojado los vecinos de la zona y es que en orilla de la barda había grandes bolsas de basura lo que originaba olores fétidos y también se vio un tubo para descargas de aguas residuales directo a la laguna.
Explicó que se han sacado residuos de todo tipo, urbanos, de manejo especial e incluso residuos peligrosos. El especialista en medio ambiente dijo que es importante reconocer la acción del gobierno federal por el bien de ese entorno natural y es un ejemplo para que los mismos pobladores de Puerto Marqués apoyen y conserven su sistema lagunar porque es un atractivo ecoturístico.
A lo largo de la banqueta estaba todo lo que se había retirado de la Laguna Negra y después de las 11 de la mañana brigadas de saneamiento de Fonatur empezaron a recoger lo recolectado. (Karina Contreras).
El investigador y ambientalista Octavio Klimek Alcaraz opinó que debe haber conciliación entre el gobierno y los prestadores de servicios turísticos de Puerto Vicente Guerrero, Tecpan –que han denunciado que se pretende desalojados por un proyecto de una marina, sector o base naval–, además de alternativas económicas para subsistir y transparencia, aunque destacó que es un asunto de seguridad nacional por los importantes decomisos de droga ocurridos en el mar en los últimos años y la pesca “probablemente muy irregular” que efectúan embarcaciones de otros países.
En declaraciones telefónicas, recordó que originalmente el lugar se pensó para el desarrollo pesquero y no para el turismo, para que pudiera existir un sitio de atraque para una flota de mediana altura en las costas y salir a mar abierto, de la cual carece el estado porque casi todas las pesquerías son ribereñas a pesar de la importante riqueza de especies, pero que el Estado mexicano no siguió impulsándolo y la comunidad empezó a desarrollar el atractivo turístico y gastronómico.
Agregó que el puerto incluso estuvo operando para la carga “no para mucho bien” a finales del siglo pasado, porque se sacaba madera rumbo a Estados Unidos de los patios de la antigua Forestal Vicente Guerrero, por medio de una empresa, y ante el abuso al aprovechamiento surgió el movimiento ambientalista de la sierra de Petatlán, que llevó al encarcelamiento de los campesinos Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera.
Consideró que probablemente ahora la Semar por razón de logística requiere tener un atraque e instalaciones ahí, porque en toda la zona frente a la región de la Costa Grande y Acapulco se han hecho importantes decomisos de droga, y que “no hay que pasarnos de inocentes y suponer que esto es nomás por fastidiar a la gente de la comunidad: aquí hay un asunto de seguridad nacional, tenemos que empezar a tener claridad de que se necesita mayor vigilancia en nuestros mares”.
“Esto tiene que salir adelante por vía de la cooperación, tú no puedes desplazar una comunidad que vive de eso, eso genera un conflicto socioambiental”, expresó y añadió que la federación, la Secretaría de Marina (Semar), los gobiernos estatal y municipal deben buscar de forma conciliatoria alternativas para que las personas que viven de la actividad turística puedan subsistir, con el menor impacto económico en la vida de la comunidad y transparencia para que no escale el conflicto.
El investigador de la UAG y ex delegado de Semarnat, Octavio Klimek Alcaraz, consideró que es necesario lograr una discusión para enlazar los estudios en materia de prevención de desastres naturales con los tomadores de decisiones, para generar una política pública articulada desde las comunidades, porque no se puede seguir con estrategias verticales que “evidentemente no han funcionado” durante décadas.
Consultado vía telefónica sobre el estudio de la UNAM, publicado en El Sur, que destaca que los manglares pudieron reducir el impacto del huracán Otis el año pasado y que desde la década de los 80 Guerrero ha perdido la mitad de estos ecosistemas costeros, recordó que es bien conocido que son en verdad defensas ante fenómenos naturales como las tormentas, aunque no se puede predecir qué tanto será el grado en que puedan impedir que se propicie un desastre, porque no se debe solamente a la destrucción del manglar sino también a otras causas, como la destrucción de los humedales y vegetación, que está generando que los huracanes, incluyendo John, se conviertan en un verdadero desastre.
“Lo que sabemos y está comprobadísimo es de que todo este tipo de conservar humedales pues propicia que se prevea, que se proteja, ante fenómenos naturales extraordinarios la posibilidad de un desastre”, expuso. Celebró que se produzcan este tipo de estudios porque lo que se necesita es más información, como también ha recabado la UAG a raíz de Otis, y que es lo que ayudará a la toma de decisiones.
El también articulista de El Sur, consideró que lo que se tiene que hacer para la reducción de desastres es lograr proteger ese tipo de áreas e incluso restaurar, “conectar” los estudios de investigación que se hacen para prever con la política pública, y “es ahí donde está el problema”.
“Hay muchas áreas a lo largo y ancho de la costa, y el caso de Diamante, digamos la cuenca baja del río de La Sabana que drena hacia la Laguna de Tres Palos, pues todos sabemos que la urbanización salvaje pues hizo de las suyas”, dijo al mencionarle las zonas de humedales donde se desarrollaron viviendas.
A pregunta expresa de qué opina de que después de más de un año de Otis poco se ha hecho para recuperar estos ecosistemas, opinó que no se ha logrado tener una discusión con todos los órdenes de gobierno y tomadores de decisiones, con un enfoque para prevenir, a través de reducir la generación de desastres, con el manejo de ecosistemas, que se requiere para los próximos años, para que se articulen ese tipo de políticas públicas tanto en la parte rural como la urbana y lograr impulsarlas.
Sobre qué acciones deberían establecer los gobiernos de manera urgente para atender la problemática, insistió que se debe propiciar la discusión para generar una política pública articulada “que venga incluso desde las comunidades (rurales y urbanas), de abajo hacia arriba, no podemos seguir teniendo políticas públicas verticales”, sino que, explicó, las opciones son el manejo de soluciones con la naturaleza y con base en la adaptación ante el cambio climático.
“Es un tema que en los próximos tiempos por venir, yo espero que en el más corto plazo posible, podamos lograr, que comprendamos que las soluciones, más que a veces de infraestructura necesariamente, la soluciones más propicias son las que van con la naturaleza y que son procesos, no podemos decir que de la noche a la mañana vamos a cambiar décadas de políticas públicas que evidentemente no han funcionado”, enfatizó.
Klimek Alcaraz añadió que con las investigaciones de la UAG luego de Otis, que propiciaron libros y trabajos, se están haciendo acciones, por lo menos de manera piloto, de restauración de manglares en la zona costera, pero que se deben hacer más del conocimiento público y que los tomadores de decisiones realmente conozcan este tipo de información.
El rector de la UAG, Javier Saldaña Almazan, la Coordinadora de la Zona Sur de la UAG, América Bautista Salgado, y Director Posgrado Investigacion de la UAG, Gabino Solano, durante la presentación del libro La Reconstrucción y Contracción de un Nuevo Acapulco, en la Facultad de Medicina Foto: Carlos Carbajal
Jacob Morales Antonio
El investigador Gabino Solano Ramírez propuso la creación de un centro de investigación transdisciplinar y una memoria con las historias de las víctimas y las vivencias que dejó el impacto del huracán Otis en Acapulco, durante la presentación del libro Por la reconstrucción y construcción de un nuevo Acapulco.
La presentación del libro se hizo la tarde de este jueves en el auditorio de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), con la presencia de unos 200 universitarios, del rector Javier Saldaña Almazán, quien es editor del mismo, así como la coordinadora de la Zona Sur, América Bautista Salgado, además de Solano Ramírez, y los comentaristas la investigadora del Centro de Innovación, Competitividad y Sostenibilidad, María Xóchitl Astudillo Miller, y el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren), Ángel Almazán Juárez.
Solano Ramírez planteó en su participación la necesidad de crear un centro de investigación transdisciplinar para el estudio desde diferentes perspectivas y campos de estudio de los fenómenos naturales y sociales, y el impacto generado como el caso del huracán Otis, que impactó hace casi 11 meses la ciudad que quedó devastada.
Propuso además una memoria de las historias de las víctimas y las vivencias de quienes sobrevivieron al impacto del meteoro, porque servirá como un referente de lo sucedido y lo que se está construyendo en Acapulco para las próximas generaciones.
El investigador indicó que el libro es un homenaje a la memoria de las víctimas y de los miles de universitarios que han apoyado en los esfuerzos de reconstrucción que tiene un valor incalculable y que no se puede medir, pero que es el fruto de la voluntad humanitaria y que se dio en un ambiente de confianza y solidaridad.
El investigador expresó que el huracán Otis y su devastación derivó de la sobreexplotación por el mercado. Dijo que gracias a la ayuda que ha llegado a Acapulco se reconstruye. Sin embargo tiene la preocupación debido a que la temperatura del mar está regresando a lo que propició la formación del huracán que superó los 330 kilómetros por hora.
La profesora Astudillo Miller dijo que Otis es la consecuencia del modelo económico capitalista, extractivista y consumista, ante la sobreexplotación en el planeta provocada por el hombre.
Refirió que actualmente el ganado representa el 60 por cientode la masa total en el planeta, el 36 por ciento los humanos y el 4 por ciento los mamíferos salvajes, lo que es muy preocupante.
Recordó a los estudiantes presentes la importancia del cuidado ambiental, porque si no se pone atención ahora, la humanidad podría llegar a un punto de no retorno y los científicos están preocupados e insistió en tomar acciones. Dijo que según las estimaciones en Acapulco y Coyuca de Benítez hubo más de 2 millones de árboles afectados por los fuertes vientos del impacto del huracán, entre estos los que estaban en el parque nacional El Veladero.
Astudillo Miller indicó que Acapulco es vulnerable, por eso se requiere un abordaje integral y multidisciplinario para tratar estos tipos de fenómenos, porque también está la vulnerabilidad institucional, si están o no preparadas para enfrentar con éxito los desastres de gran magnitud, además de la prevención ante estos fenómenos naturales que requiere de personas capacitadas y una población que responda y sepa qué hacer.
El rector Saldaña Almazan indicó que el libro es producto de un ejercicio de responsabilidad social y de compromiso, así como de vinculación de la institución con la población. Dijo que Guerrero ha vivido de todos los desastres naturales como huracanes, terremotos e incendios, y los casos más fuertes son el huracán Ingrid y la tormenta Manuel en 2013, el huracán Paulina en 1997, así como los terremotos de 19 de septiembre de 1985, del 2017 y del 2022.
Recordó que ante estos fenómenos la UAG creó la carrera de Protección Civil que está en el campus Zumpango y que le está dando mucha vida y orden a la institución, pero también ha tenido un fuerte impacto en el exterior.
Saldaña Almazán también consideró que lo ocurrido con el huracán Otis si hubiese pasado por otras naciones, como el caso de Cuba, donde las casas son precarias y datan de hace 100 años hubiese sido aún mayor la devastación.
Comentó que entre las consecuencias que dejó el huracán, muchas familias están vendiendo sus propiedades y sus casas. Incluso dijo que él tiene amigos empresarios en esa situación.
El rector dijo que ante esta situación la UAG tomó la iniciativa junto con la Secretaría de Educación Pública de llamar a todos los actores académicos y los científicos para poder concretar propuestas en la reconstrucción y construcción de un nuevo Acapulco.
Informó que la UAG está participando en la elaboración de nuevos reglamentos de construcción, debido a que Acapulco se construyó con falta de planeación.
Saldaña Almazán expresó que el libro es un reconocimiento también a todos los brigadistas que estuvieron apoyando en las labores de búsqueda, rescate y limpieza de la ciudad.
Saldaña Almazán presumió a los asistentes que por primera vez la UAG ocupa el primer lugar en confianza de la población de Guerrero, según una encuesta que se aplicó en el país donde las universidades aparecieron con menores niveles de confianza. Sostuvo que esto es por el trabajo de todos los universitarios y también de la limpieza que ha hecho la administración central en la institución donde había muchos vicios.
Un joven ofrece mezcal a un danzante jaguar de Los Tlacololeros en el recorrido de danzas en Mochitlán en la fiesta de Santa Ana, el pasado viernes Foto: Rosendo Betancourt Radilla
Rosendo Betancourt Radilla
Mochitlán
Revientan los chirriones, hombres y mujeres andan apresurados en el patio de la casa porque sus parientes son danzantes y el recorrido en honor a Santa Ana está por llegar. Una cuadra afuera de esta casa se instalan sillas, se ofrecen mezcal e historias, y en entrevista el investigador originario de esta comunidad, Eduardo Sánchez Jiménez, advierte que el boom del mezcal, es también una crisis para la bebida porque se está tratando como una mercancía y se deforman las maneras de producción para satisfacer la demanda del mercado, como lo es la adulteración.
En cuanto a la certificación de la bebida, considera que el gobierno tiene que reconciliarse con los mezcaleros para poder diseñar una política de apoyo a los productores, porque los persiguió, asesinó y desapareció en la guerra sucia de la década de 1970, y aún hay quienes no perdonan que se desapareciera, asesinara y torturara a ellos o a sus familiares.
El también defensor del mezcal artesanal advirtió que esta bebida ha estado en constante crisis de manera histórica desde la época de la colonia, pero no como ahora que, “hay un tema histórico cultural que el gobierno está minimizando”:
“En la década de los 60 y 70 hubo un episodio lamentable en la historia política de nuestro país, en especial de Guerrero, con desapariciones y matanzas a diestra y siniestra”, dijo en referencia a la guerra sucia.
El productor de mezcal y fundador de cooperativas mezcaleras expuso: “no solamente se buscó eliminar a líderes sociales y campesinos, sino que también se persiguió a los mezcaleros, debido a ese episodio los maestros mezcaleros no confían en el gobierno, cómo confiar en alguien que hace 40 años te persiguió, que desapareció a tu padre, a tus abuelos a tus amigos, con qué rostro el gobierno podría proponer una política de productividad a diestra y siniestra del mezcal, si primero se tiene que hacer una reconciliación social con el mezcal”, preguntó cuando se le consultó a la 1 de la tarde en su casa.
El también consumidor y exportador de la bebida, agregó, “por eso decimos que el mezcal está en crisis, porque el gobierno del estado no ha sido lo suficientemente humano para hacer una política de reconciliación para después impulsar una política económica”, agregó.
Su demanda se enmarca en el contexto político social de constantes desapariciones de campesinos en el estado en la década de 1970, a manos del Ejército, con el pretexto de detener la guerrilla del maestro normalista Lucio Cabañas Barrientos.
Eso sería lo que se tiene que hacer: castigar a los agresores, ayudar a las víctimas “no sé qué tan efectivo es eso de pedir disculpas”, planteó.
Advirtió además, que en Mochitlán se vive la disgregación socioterritorial, un fenómeno que ocurre cuando elementos externos ocupan las poblaciones, y al controlar las plazas controlan las relaciones sociales, las relaciones afectivas e incluso la identidad.
Lo que tiene claro el también empresario, es que tiene que haber apoyo del gobierno para mantener la producción originaria del mezcal, ante lo que explica, según su cosmovisión, “el mezcal es un elemento que cohesiona el mundo terrenal y el mundo espiritual a partir de la práctica: lo profano y el mundo intangible, el sistema de creencias sobre mejores ciclos agrícolas, la mejora de la salud”.
–¿Por qué hay que mantener el mezcal?, se le preguntó, y contestó:
“En 1994 entró en vigor la denominación de origen para beneficiar a cinco estados, entre los que están Guerrero, con una intención mercantil o comercial, para llevar un producto que es propio de la identidad, de la cultura, de las relaciones humanas, del México profundo, entonces se ve a la producción del mezcal netamente como una mercancía, y se empezó a desvirtuar”.
“Del 94 para acá ha habido muchos intentos para homogeneizar, industrializar los procesos, aún hay mucha resistencia porque el mezcal es parte de nuestra cultura, de nuestra cotidianeidad, de nuestra vida ritual y social, y está impregnado en todas nuestras relaciones sociales, en las bodas los bautizos y las mayordomías, incluso si alguien nos visita en nuestra casa, tenemos, por uso, el compartir un mezcal. Es una parte social más que una mercancía”, explicó.
–El mercado dice que hay un boom del mezcal, se le planteó.
–Hay un boom del mezcal desde el 2014 al 2017 donde la venta del mezcal creció un 300 por ciento en producción a nivel nacional, se produjeron 2 millones de litros certificados. La certificación a nivel nacional es del 20 por ciento, entonces, ¿dónde está el 80 por ciento restante?, está en las fiestas patronales, en los rituales agrícolas de mayo, o en las fiestas patronales de gran importancia como San Juan, San Miguel, San Pedro, la Virgen de Guadalupe, la Santa Cruz.
Además, se consume en la plaza pública y los mercados según la temporada, pero es “en casa en donde más se consume el mezcal”.
“Ese consumo tiene más que ver con las relaciones humanas y culturales, porque es un elemento que está en la gastronomía, en la convivencia, en el día a día y esto muy difícilmente se puede ver en un estudio de mercadotecnia, por ejemplo. Es el compartir”.
La crisis del mezcal es a nivel cultural
Se le preguntó por qué considera que hay una crisis del mezcal y detalló, “para la producción, maguey hay bastante, hay sembrado y la disponibilidad de la planta no está en riesgo, está en riesgo la cultura, porque cada vez hay menos maestros mezcaleros, o porque cada vez más las grandes marcas están cooptando a los maestros, entonces ellos ya no son libres de ejercer con plenitud y con libertad producir un mezcal de tal calidad o de tal cantidad de alcoholes, les dan unos parámetros, hay una crisis cultural”.
–¿Eso rompe con la tradición?
–Por su puesto, porque hay lugares propiamente productivos culturalmente como Mochitlán, como Tixtla, como Apango, como Chilapa, Amojileca, son lugares en donde hay mezcaleros y el consumo es tan arraigado como el propio núcleo humano, pero el problema es que el mercado nos ha hecho migrar a otro tipo de estructuras, a mezcales de 32 grados, de 38 grados que no están a la altura del paladar que culturalmente tiene registrado el sabor, los aromas, esa riqueza organoléptica de los mezcales campesinos.
“Cuando decimos que el mezcal está en riesgo es porque hemos pasado de un mezcal tradicional o campesino, o de un mezcal arraigado al territorio, a otro.
La tradición es un concepto que puede estar dirigido, como el pendón en Chilpancingo que es una actividad política, más que cultural, que en un principio era cultural y de los barrios, pero las entidades de poder empezaron a apropiarse de ellas, para legitimarse y eso le está pasando al mezcal”.
“Hay un tema que hay que resaltar en cuanto a la adulteración: cuando el mezcal tradicional empieza a tener legitimidad lo promueven las empresas, las marcas, los consorcios mezcaleros o los restaurantes porque un elemento importante para detonar las mezcalerías son los restaurantes, y no las pozolerías tradicionales”.
“El mezcal viene adulterado culturalmente hablando, hay una mala práctica que estamos observando de poder rebajar la riqueza organoléptica del mezcal y utilizan agua destilada y otro tipo de alcoholes, como alcohol de caña o el vodka. El vodka es una bebida espirituosa que viene de la papa que es neutra, no tiene las notas organolépticas del mezcal, pero se combina con el mezcal y lo que tenemos es una riqueza alcohólica de buena consideración, y que mezclada con agua destilada podemos tener mezcales o bebidas espirituosas de 38, 40, 42 grados y que no sean mezcal 100 por ciento”, explicó.
Propuso que para saber qué se toma, se aplique una política pública del gobierno o del sector productivo como sello distintivo para saber dónde nace y cómo se mueve el mezcal, “que pueda haber una trazabilidad cultural, que se pueda decir: este es un mezcal del ejido de Mochitlán, viene de acá, estas son sus características y estos son sus autores”.
Advirtió que la certificación del gobierno del estado no garantiza que se cumpla la norma 070 de bebidas alcohólicas, “y lo vimos recientemente cuando la Cofepris detectó cinco marcas del mezcal de Oaxaca con certificación del Consejo Regulador del Mezcal, que estaban incurriendo en malas prácticas conocidas como huachicol”.
Se le preguntó si es difícil integrar a los maestros mezcaleros a la cadena de venta y contestó, “es difícil porque viene de un modelo exterior local, viene desde un modelo capitalista en el que hay estándares de calidad, criterios de Hacienda a los que culturalmente el mezcalero no está acostumbrado a seguir”.
Afuera, seguían tronando los chirriones, corriendo el mezcal y la comida, según el experto, es necesario mantener el uso social del mezcal.
Es ritual, fe y cotidianeidad
El maestro mezcalero José Morales Bello tiene más de 60 años produciendo mezcal, tiene 82 de vida, su papá le enseñó el oficio.
“A los 16 años me empezó a enseñar el trabajo, y de ahí para acá trabajo cada año.
Antes no era permitido, lo impedía Hacienda, ahora sí se puede trabajar”, relató.
Informó que ya tiene certificada su fábrica, “y mi hijo se encarga de la exportación, ya tiene sus pedidos, pero una parte se dona a la fiesta de Santa Ana, mi hijo tiene años que dona a La Abuelita, por la fe que tiene, dice que mientras haya maguey y se haga mezcal, seguirá dando el mezcal”.
El mezcal lo manda a Estados Unidos, la marca es Mayalén.
Además de ser un elemento importante en la parte ritual, el mezcal es indispensable en la cocina, se toma como aperitivo, como digestivo e incluso para cuando los alimentos de gran cantidad no se cuecen porque “les echaron ojo”, se lanza una copa de mezcal al fuego en forma de cruz, lo que acelera la cocción.
Así lo platica María del Carmen Jiménez Espinoza quien cuenta que la primera vez que probó el mezcal fue a los 12 años, se lo ofreció su padre, el maestro mezcalero Alejandro Jiménez Eugenio, quien comenzó a destilar la bebida a los 15 años.
“Además se usa como remedio casero, para algún dolor se moja sal con mezcal y nos curaban de vergüenza, untado, se usa como remedio para el espanto con ocotes y velas, se hace un ritual”.
El integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, Sergio Zermeño, y el investigador del IIEPA y ex gobernador Rogelio Ortega en el homenaje a Alain Touraine en el auditorio Juan Álvarez del Antiguo Ayuntamiento de Acapulco Foto: Carlos Carbajal
Aurora Harrison
El investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Sergio Zermeño, opinó que Guerrero requiere de una política de organización colectiva para enfrentar los problemas del narcotráfico, agua, educación y empleo.
Después de su participación en el homenaje que organizó el IIEPA-IMA a Alain Touraine, Su pensamiento y sus huellas en México y América Latina, donde estuvo con el ex gobernador Rogelio Ortega, el investigador dijo que “el resto del país esta impresionado por la desorganización y la violencia que sufre Guerrero”.
“Las noticias diarias son muy dramáticas en torno a la violencia tanto del narco como la falta de una estructura política eficaz”. Agregó: “la idea de que la fuerza del narcotráfico es tan grande y el desorden natural por la pobreza ha sido tan fuerte que es muy difícil que desde el gobierno se pueda tener el control y una dirección clara de toda esta sociedad en ebullición”.
Consideró que el apoyo del gobierno federal a los municipios de Acapulco y de Coyuca de Benítez tras el impacto del huracán Otis, ocurrido la madrugada del 25 octubre del año pasado, “da la impresión de que hizo un gran esfuerzo en la reconstrucción”.
“La velocidad con que se ha hecho la reconstrucción es muy asombrosa, aunque hay hoteles completamente vacíos. Con respecto a la violencia, es asombroso que haya dos miembros de la Guardia Nacional en los autobuses tratando evitar que lleguen algunos y bajen a los pasajeros e incendian el autobús, eso es un estado avanzado de la desarticulación social”.
Sostuvo que cuando llegan ese tipo de noticias al resto del país “uno dice qué barbaridad pasa en Guerrero, pero también en todo el país, aquí hay dos gobiernos, mucha gente platicando dice: ‘me destruyeron mi negocio, yo les quería pagar el derecho de piso y llegaron unos que no eran de esos y me rompieron’, están pagando impuestos a dos gobiernos a dos entidades, son imágenes que pueden resultar normal, pero es sorprendente”.
Consideró que debe existir una fuerza ordenadora y “no parece estar habiendo una fuerza ordenadora y quizá se necesita un tipo de política que esta bien la política de darle a cada quien un dinero, para poder vivir día a día, el apoyo a los adultos mayores, las becas de estudiantes, eso está bien, pero se necesita a lado de todo eso una actividad reorganizativa de la gente en las comunidades, se organicen para enfrentar no a la violencia, para ir dándole mejor base y que no estén desorganizados”.
Una política de reconstrucción con apoyo del gobierno federal como lo hizo después del huracán, “ahí se vio una fuerza detrás, y esa fuerza nosotros nos preguntamos si a lo mejor no era la mejor idea de hacer los proyectos del Tren Maya, la refinería, (usar) esos recursos en esta crisis reconstrucción social, darle fuerza colectiva, para enfrentar los grandes flagelos como el agua, la educación, el empleo y también el narco”.
Sostuvo que el reto de los aspirantes a un cargo de representación popular en este proceso electoral es “enorme, la lista es brutal, y no tienen una formación muy social, de reconstrucción de lo social, sino que tienen una mentalidad de mantener el poder e incrementarlo, esa es la lógica de la política”.
“No hay un balance con un empoderamiento social y lo social está deshilachado completamente, entonces se dedican a engrandecer su poder, nadie les pone límites, es una rebatinga política del poder por el poder y en eso se gastan recursos inmensos, hay que ver todo el dinero para las campañas, es horrible, con esa cantidad de dinero se pueden hacer muchas cosas en lo social”.
El homenaje se realizó en las instalaciones del Antiguo Palacio Municipal, ubicado en el Centro de la ciudad y se realizaron varias ponencias para recordar a un “gran intelectual universal” Alain Touraine.
El busto de Alexander von Humboldt y la inscripción que comienza con la frase “Considerado el primer turista alemán en Acapulco” Foto: El Sur
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Como una “ocurrencia” fue calificado parte del texto escrito en la placa colocada al busto de Alexander von Humboldt, develado el pasado lunes en el parque de La Reina, en la que se le identifica como el “primer turista alemán en Acapulco”, cuando el científico, fundador de ciencias como la ecología y desarrollador de otras como la geografía; en realidad realizó exploraciones en el puerto a principios del siglo 19.
“Él no vino de turista, él fue uno de los grandes naturalistas de este mundo. Fue pionero en ver al mundo de otra forma, a como se veía en su tiempo, y tenía un espíritu de investigador”, aseguró Octavio Klimek Alcaraz, doctor en Ciencias Forestales y director del Instituto de Investigación de Ciencias Naturales y Cambio Climático, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
Klimek Alcaraz, además, tiene raíces alemanas y guarda contacto con aquel país. Relató que tanto Alexander, como su hermano Wilhelm, son considerados en Europa como un par de intelectuales alemanes de importancia, de finales del siglo 18 y principios del 19.
Es reconocida la obra de él (Alexander), dijo para recordar obras como Kosmos (Cosmos), y sus contribuciones a las ciencias naturales, de la mano de sus viajes por todo el continente americano y Asia Central.
“Cuando vino a acá (a Acapulco), vino para comprender el país, que en aquella época hablamos del Virreinato de la Nueva España, del que escribió muchísima información pero no, no vino de turista”.
“Es una ocurrencia”, reiteró quien también es colaborador de El Sur, “es un asunto de no entender la aportación al mundo de Alexander von Humboldt, al señalarlo como un turista. Creo que no reflexionaron mucho acerca de su trabajo”.
No obstante agregó: “Qué bueno que se acordaron de él, de que estuvo en Acapulco, luego de estar en Sudamérica. Pero no vino de turista, en ninguna parte de sus muchas cartas hay una parte donde diga que iba a conocer las hermosas playas de Acapulco”.
Fue el pasado lunes cuando el secretario de Turismo federal, Miguel Torruco Marqués, develó el primer busto de las personalidades internacionales, el de Alexander von Humboldt, en el parque de La Reina, en cuya placa está la inscripción: “Considerado el primer turista alemán en Acapulco”. (El Sur, edición del 9 de abril, 2024).
El artista encargado de la realización de este busto fue el escultor Oscar Ponzanelli y, a decir de las autoridades, se prevén más esculturas como esta.