Ofrecen el rector y su fotógrafo disculpa a periodista de El Sur; minimizan agresión

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

El rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán, y su fotógrafo René Ramírez, ofrecieron una disculpa a la fotorreportera de El Sur, Jessica Torres Barrera, sin reconocer que fue una agresión, en hechos que ocurrieron durante el festejo de cumpleaños del senador Félix Salgado Macedonio, el pasado 14 de enero.
La agresión a Jessica Torres quedó registrada en videos difundidos en redes sociales y provocó indignación en el gremio periodístico, que exigió a la UAG pronunciarse al respecto y parar la campaña de desprestigio en contra de la fotorreportera, quien lo único que hizo fue defenderse dando un golpe con su cámara al fotógrafo de la Rectoría.
Ayer por la tarde, seis días después de los hechos, el rector difundió un video en sus redes sociales acompañado de René Ramírez, para hacer “comentarios” de los hechos, desde la Ciudad de México, donde acudió a la Cámara de Diputados.
Javier Saldaña dijo que cuando llegó al festejo del senador y padre de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, junto a “muchos universitarios” para felicitar a Félix Salgado “se suscitó ahí una situación con una reportera o fotógrafa, a quien yo respeto mucho, del periódico El Sur, que yo le llamo que es la Biblia de los universitarios, que lo seguimos desde su fundación, la compañera Jessi”.
Detalló que René Ramírez le explicó que “traía su pechera y que se atoró justo cuando la compañera Jessi iba a tomar la foto y pues pasó eso”.
El rector puntualizó que “después del episodio” René Ramírez fue llevado “al doctor”, pero “no pasó nada”.
Afirmó que envió un mensaje a la editora de El Sur, Maribel Gutiérrez Moreno, a quien le dijo que “no había ninguna situación de ofensa para el compañero (René Ramírez), más que el dolor y bueno, nosotros vimos eso”.
Expresó que su filosofía es “no discutir ni pelear con al-guien”, particularmente con “compañeros de El Sur y más con alguien de sus fundadores, el maestro (director de esta casa editorial) Juan Angulo y la maestra Gutiérrez, que es una luchadora que yo respeto mucho, admiro mucho, Maribel Gutiérrez, la he visto en varias acciones, siempre de lucha social, que muchos desconocen, pero que yo le admiro mucho y la respeto mucho”.
Señaló que “si hubo alguna ofensa, pedir las respectivas disculpas, creo que eso es lo que nos lleva a la unidad de todos en Guerrero”.
René Ramírez agradeció el apoyo del rector y “a la compa-ñera que se siente ofendida por este hecho, recordarle y reiterarle mi respeto, a todos mis compa-ñeros que nos dedicamos a esto”.
Manifestó que “en este tipo de eventos, por las apreturas, por todo lo que se genera hay empujones, pero nunca mi intención fue hacerlo de mala fe, ni golpearle ni mucho menos acosarle, quiero pedirle una disculpa sincera, claramente, si la ofendí, aquí estoy con el doctor, gracias por su apoyo”.
“Te ofrezco una disculpa compañera Jessica de El Sur y muchas gracias, doctor, por el espacio”, dijo René Ramírez.
Saldaña agregó en referencia a Jessica: “y también él te disculpa por el pequeño chipotito, pero bueno, así son las cosas, hay que continuar unidos, lo que Guerrero necesita es unidad”.
En el mismo video, el rector agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum “por toda la disposi-ción que ha mostrado” para el presupuesto de la universidad”.
Recordó que la UAG respaldó y continuará respaldando al gobierno de Claudia Sheinbaum, “sin miedo”; también dijo que seguirán participando en el Plan México con acciones de paz que prevengan adicciones en los jóvenes e incrementen la matrícula de la casa de estudios.

 

Tras la agresión de fotógrafo del rector se le revictimiza, denuncia fotorreportera

Jessica Torres Barrera flanqueada por el reportero Jesús Saavedra y el fotógrafo Eric Chavelas en la entrevista en Radio UAG Foto: El Sur

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La fotorreportera de El Sur, Jessica Torres Barrera, exigió ayer el cese de una campaña de revictimización y linchamiento en su contra mediante las redes sociales, derivada de la defensa que asumió ante el hostigamiento, agresión y la vulneración de que fue objeto como mujer por un fotógrafo del rector de la UAG, Javier Saldaña Almazán, durante la celebración del cumpleaños del senador Félix Salgado Macedonio, el martes pasado.
En una entrevista en Radio Universidad a las 3 de la tarde, la periodista explicó que no fue uno sino varios los empujones y golpes que recibió en su seno de René Ramírez, fotógrafo personal del rector, antes de que ella reaccionara asestándole un golpe con su cámara en la cabeza, “sólo como para decirle, ‘ya, estate quieto’”.
Sin embargo, en las últimas horas se ha viralizado, sobre todo en Facebook, la fracción de un video editado, en el que sólo aparece la parte en donde ella golpea con su cámara la cabeza de su agresor, lo que ha desatado una campaña en su contra, en la que se le señala como la agresora y hay quienes han escrito mensajes de odio, lo que dijo, la ponen en una situación de riesgo y teme por su seguridad.
Jessica acudió ayer con el secretario de la delegación 17 del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), Jesús Saavedra, y el exsecretario Eric Chavelas, al noticiero de las 3 de la tarde de Radio Universidad que dirige su colega de El Sur Lenin Ocampo para dar su versión de lo que pasó, ante la tergiversación que se está haciendo del caso.
Torres Barrera explicó que la tarde del martes llegó casi al mismo tiempo que René Ramírez y un camarógrafo del rector a Perritos Felices donde se celebraba el cumpleaños de Félx Salgado.
“Se amontonó mucha gente a saludarlo; yo, para evitar problemas, me adelanté y me ubiqué a un lado, justamente para no estorbar, para evitar que me dijeran: ‘oye hazte a un lado, estorbas’”.
Dijo que René Ramírez se fue a colocar a un lado de ella: “en eso el rector le comenzó a entregar regalos al senador”.
Agregó que cuando ella comenzó a tomar sus imágenes, el fotógrafo del rector la empujó por primera vez, buscando desplazarla de su sitio y ella se hizo a un lado, pero enseguida la volvió a em-pujar, esta vez tocándole el seno.
“Oye, cálmate”, exigió Jessica al trabajador de Rectoría.
Aclaró: “Si me hubiera dicho dame chance, yo le doy, porque para mí lo importante es el respeto entre todos los compañeros”, indicó la fotorreportera con 13 años de trabajo en El Sur.
Añadió que cuando el rector le entregaba un pastel al senador, y ella enfocaba su cámara para capturar el momento, René Ramírez la volvió a golpear con fuerza con el codo en el seno.
Jessica mide 1.53 de estatura, en tanto que su agresor es mucho más alto y de complexión robusta.
Explicó que las repetidas agresiones que sufrió ocurrieron frente a decenas de seguidores del senador Salgado Macedonio y del rector Saldaña Almazán, pero que nadie intervino para defenderla, “ni siquiera para pedirnos a ambos, ‘ya cálmense’”, reprochó.
Argumentó que fue entonces, que se sintió indefensa y vulnerable por lo que reaccionó golpeando con su cámara la cabeza de su agresor.
“Pero no lo golpee fuerte, fue nomás como para decirle ‘ya, estate quieto’”.
Jessica contó que después, René volteó y le dijo: “Te voy a golpear”. “Y yo le dije pégame, y pensé, ahora sí, si me golpea le voy a pagar más fuerte con la cámara”.
Lamentó que la gente que la señala como la agresora y está opinando en su contra lo haga sin conocer cómo se desarrolló la situación. “Yo no fui a hacer vida social, fui a trabajar”, atajó.
Agregó que minutos después, cuando siguió trabajando, René Ramírez le dijo al camarógrafo del rector, “esta vieja me golpeó”.
Explicó que con el camarógrafo se conocen “y nos hemos respetado siempre”, pero le extrañó que esta vez apoyó a René Ramírez y ambos comenzaron a empujarla nuevamente.
Informó que una reportera que presenció las reiteradas agresiones la ayudó a salir del tumulto y la sacó hasta la entrada; “aquí ya no hay condiciones para que trabajemos”, le dijo la colega.
Jessica dijo que al principio decidió que hasta ahí quedara todo, pues lo tomó como “gajes del oficio”, y creyó que ya todo había pasado “y cada quien se quedaría con sus golpes”.
Sin embargo, añadió que horas después René Ramírez publicó en su perfil un muñeco con su cabeza golpeada, y a partir de ahí algunas personas comenzaron a hacer comentarios de odio en su contra y difundiendo memes, mofándose de ella.
En declaraciones después del noticiero de radio, Torres Barrera pidió que ya cese la campaña de revictimización en su contra. Dijo que muchas personas están escribiendo comentarios que la estigmatizan como violenta.
“Yo pido que ya terminen esos mensajes de odio porque me siento en riesgo, podría haber gente que conoce a René y que me agarre coraje y me haga algo”, recalcó.

Apoyo del SNRP

El secretario de la delegación 17 del SNRP, Jesús Savedra dijo que los videos muestran que el fotógrafo del rector intentaba desplazar de manera violenta a Jessica.
Criticó que se haya descon-textualizado lo que realmente pasó, “y han tratado de exhibir a la compañera, cuando lo que ella solamente hizo fue defenderse”.
El dirigente del SNRP, exigió al fotógrafo del rector que ofrezca una disculpa pública “a la compañera, que conocemos como responsable, tranquila y respetuosa con sus compañeros”.
“René es un varón y agredió a una mujer, no se vale, debería pedir disculpas”.
Indicó que lo grave es que la agresión ocurrió frente al senador Félix Salgado y el rector Javier Saldaña y decenas de sus seguidores, pero nadie intervino.
Añadió: “Vamos a esperar a que el rector tome cartas en el asunto y que esta persona pida disculpas. No pueden asumir este tipo de actitudes. Si no hay disculpas no nos vamos a quedar de brazos cruzados”.
Eric Chavelas denunció que están tratando de manchar la imagen de Jessica “desde todos lados”, y que lo grave es que en algunas páginas se está utilizando el rostro de la periodista “y la ponen como agresora, cuando se trató de una reacción a la agresión que sufrió”.
Lamentó que entre los que están criticando a la también secretaria del Interior del SNRP haya compañeros del mismo gremio. Entre ellos mencionó al locutor Gamaliel García Barrera, quien en una radio local “se dedicó a denostar a la compañera Jessica”.
Dijo que la que sufrió Torres Barrera no fue una agresión cualquiera, sino que podría tipificarse como sexual debido a que los golpes y empujones los recibió en el seno, “y aún así ahora la ponen en el banquillo de los acusados”.

 

Necesario, que los gobernantes hagan caso a estudios de prevención de desastres: Klimek

Yee Trujillo

El investigador de la UAG y ex delegado de Semarnat, Octavio Klimek Alcaraz, consideró que es necesario lograr una discusión para enlazar los estudios en materia de prevención de desastres naturales con los tomadores de decisiones, para generar una política pública articulada desde las comunidades, porque no se puede seguir con estrategias verticales que “evidentemente no han funcionado” durante décadas.
Consultado vía telefónica sobre el estudio de la UNAM, publicado en El Sur, que destaca que los manglares pudieron reducir el impacto del huracán Otis el año pasado y que desde la década de los 80 Guerrero ha perdido la mitad de estos ecosistemas costeros, recordó que es bien conocido que son en verdad defensas ante fenómenos naturales como las tormentas, aunque no se puede predecir qué tanto será el grado en que puedan impedir que se propicie un desastre, porque no se debe solamente a la destrucción del manglar sino también a otras causas, como la destrucción de los humedales y vegetación, que está generando que los huracanes, incluyendo John, se conviertan en un verdadero desastre.
“Lo que sabemos y está comprobadísimo es de que todo este tipo de conservar humedales pues propicia que se prevea, que se proteja, ante fenómenos naturales extraordinarios la posibilidad de un desastre”, expuso. Celebró que se produzcan este tipo de estudios porque lo que se necesita es más información, como también ha recabado la UAG a raíz de Otis, y que es lo que ayudará a la toma de decisiones.
El también articulista de El Sur, consideró que lo que se tiene que hacer para la reducción de desastres es lograr proteger ese tipo de áreas e incluso restaurar, “conectar” los estudios de investigación que se hacen para prever con la política pública, y “es ahí donde está el problema”.
“Hay muchas áreas a lo largo y ancho de la costa, y el caso de Diamante, digamos la cuenca baja del río de La Sabana que drena hacia la Laguna de Tres Palos, pues todos sabemos que la urbanización salvaje pues hizo de las suyas”, dijo al mencionarle las zonas de humedales donde se desarrollaron viviendas.
A pregunta expresa de qué opina de que después de más de un año de Otis poco se ha hecho para recuperar estos ecosistemas, opinó que no se ha logrado tener una discusión con todos los órdenes de gobierno y tomadores de decisiones, con un enfoque para prevenir, a través de reducir la generación de desastres, con el manejo de ecosistemas, que se requiere para los próximos años, para que se articulen ese tipo de políticas públicas tanto en la parte rural como la urbana y lograr impulsarlas.
Sobre qué acciones deberían establecer los gobiernos de manera urgente para atender la problemática, insistió que se debe propiciar la discusión para generar una política pública articulada “que venga incluso desde las comunidades (rurales y urbanas), de abajo hacia arriba, no podemos seguir teniendo políticas públicas verticales”, sino que, explicó, las opciones son el manejo de soluciones con la naturaleza y con base en la adaptación ante el cambio climático.
“Es un tema que en los próximos tiempos por venir, yo espero que en el más corto plazo posible, podamos lograr, que comprendamos que las soluciones, más que a veces de infraestructura necesariamente, la soluciones más propicias son las que van con la naturaleza y que son procesos, no podemos decir que de la noche a la mañana vamos a cambiar décadas de políticas públicas que evidentemente no han funcionado”, enfatizó.
Klimek Alcaraz añadió que con las investigaciones de la UAG luego de Otis, que propiciaron libros y trabajos, se están haciendo acciones, por lo menos de manera piloto, de restauración de manglares en la zona costera, pero que se deben hacer más del conocimiento público y que los tomadores de decisiones realmente conozcan este tipo de información.

Presentación de la novela El Zarco de Ignacio Manuel Altamirano*

 

(Primera Parte)

Continuando con la presentación de las obras que por iniciativa de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, está editando y publicando la Secretaría de Educación Guerrero, como parte de la serie La Cuarta Transformación Educativa en Guerrero, presentamos ahora la novela El Zarco.
El Zarco es una novela escrita por Ignacio Manuel Altamirano Basilio, en el contexto del final de la Guerra de Reforma de 1861 a 1862, la cual comenzó a escribir en 1886 y la terminó en 1888.
Como en la novela Navidad en las Montañas, Altamirano describe el entorno natural en donde se desarrolla, que es la comunidad de Yautepec, muy cerca de Cuernavaca, Morelos, que en esa época pertenecía al Estado de México.
Refiere que es una población de Tierra Caliente, junto a un río que da vida a la comarca, rodeada de haciendas de caña de azúcar, cuyas casas de adobe y piedra se esconden en un bosque, un pueblo mitad oriental por sus abundantes árboles naranjos y limones, grandes y frondosos, que florecen todo el tiempo, y mitad americano, con plátanos de esbeltos troncos, anchas hojas y mameyes, frutos de los cuales viven los pobladores, quienes en su totalidad hablan español, compuesta de razas mestizas, ya que habían desaparecido los grupos indígenas.
El contexto de la novela se desarrolla en un ambiente de terror, de desorden, de inseguridad, provocado por la inestabilidad pública, institucional, que provocaban los grupos conservadores quienes habían quedado muy inconformes con el triunfo de la primera gran transformación de México, que fue la Independencia.
Esto se demuestra con el hecho de que la primera Constitución Federal de 1824, fue desconocida por estos grupos en 1836, para sustituirla por siete leyes con una república centralista y un Supremo Poder Conservador.
Luego, la Constitución liberal de 1857, que había sido producto del Plan de Ayutla, también fue desconocida por los grupos conservadores, quienes traicionando a la patria fueron a Europa a suplicar que viniera un emperador extranjero a gobernar a los mexicanos, que fue Maximiliano de Habsburgo, desconociendo el gobierno constitucional de Benito Juárez, quien con gran patriotismo defendió la República hasta lograr la restauración.
El presidente Benito Juárez, ocupaba su tiempo y esfuerzo en defender la República frente al emperador Maximiliano y los conservadores. Esta circunstancia era aprovechada por grupos de delincuentes y personajes, como El Zarco, que comandaba uno de estos, denominado Los plateados, quienes se dedicaban en Yuatepec, Cuernavaca y sus alrededores, a robar, extorsionar, secuestrar, torturar y asesinar a pobladores, infundiendo el terror.
Altamirano relata que en Yautepec, en una casa ubicada a la orilla de la población, en los bordes del río, vivía doña Antonia, con dos jóvenes: Manuela, su hija, blanca, hermosa, de 20 años, aristócrata disfrazada, soberbia y vanidosa; la otra, Pilar, su ahijada, como de 18 años, bella, morena, de carácter diametralmente opuesto.
El joven herrero Nicolás, que visitaba frecuentemente a doña Antonia, estaba enamorado de Manuela, con quien quería casarse, con la anuencia de su mamá, quien la animaba para contraer matrimonio, pero como era humilde, ella lo despreciaba, ya que anhelaba las joyas y los lujos.
Doña Antonia se acongojaba por las ideas vanidosas de Manuela, a quien le decía: “de dónde te vienen tantos humos a ti que eres una pobre muchacha; eres tan entonada que cualquiera diría que eras dueña de hacienda. Ni tu padre ni yo te hemos dado esas ideas, tu crianza ha sido humilde; te hemos enseñado a amar la honradez, no la figura ni el dinero, la figura se acaba con las enfermedades o con la edad y el dinero se va como vino, solo la honradez es un tesoro que nunca se acaba”.
En uno de sus viajes a Cuernavaca, Manuela aceptó una relación amorosa con El Zarco, con quien ya en Yautepec, a escondidas de su mamá, doña Antonia, se veía de vez en cuando en las noches, en la cerca de su casa, debajo de un amate, donde en una rama posaba un Tecolote que cantaba. Ahí se mostraban su amor y le entregaba joyas robadas.
En razón de la belleza de Manuela, muchas personas le aconsejaban a su mamá doña Antonia que se la llevara del pueblo, toda vez que corría el riesgo de que los bandoleros se la robaran. Nicolás, al convencerse que Manuela no se casaría con él, también sugirió lo mismo, y le avisó a doña Antonia que vendría un grupo de militares que las podrían acompañar a la Ciudad de México.
Ante el hecho inminente de que doña Antonia sacara de Yautepec a Manuela, esta decidió huir con El Zarco, lo cual realizó la noche siguiente, una vez que su mamá se durmió, era una noche lluviosa, escarbó en el patio para sacar las joyas que guardaba y se escapó.
*La novela se puede consultar y leer en la página oficial de la Secretaría de Educación Guerrero www.seg.gro.mx en la biblioteca virtual.

Facebook: Marcial Rodríguez Saldaña

 

Captura y extracción

El gobierno de México está atrapado entre la información que no le da Estados Unidos sobre la captura de Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López, y la que le ha ido permitiendo reconstruir el rompecabezas de la operación para capturar al líder del Cártel del Pacífico/Sinaloa, el más poderoso del mundo, y al hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. En el primer caso le dan datos fragmentados y manejados cuidadosamente para tener salidas plausibles ante eventuales denuncias de violación a la soberanía nacional mexicana. En el segundo, porque no pueden revelar lo que saben, porque hacerlo lo colocaría en una ruta de confrontación con la Administración Biden.
Diversas fuentes mexicanas han concluido que El Mayo Zambada y Guzmán López fueron capturados en territorio mexicano y llevados a territorio estadunidense en contra de su voluntad. Están seguros que Guzmán López no lo engañó, como filtraron funcionarios estadounidenses, sino que un prominente político sinaloense de Morena, muy cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, le tendió una trampa a espaldas de todos menos de los servicios policiales norteamericanos, a cambio que él y su hijo, vinculados con el narcotráfico, no fueran detenidos ni procesados en aquel país.
El político tiene una vieja relación con Zambada, y fue quien negoció con él puestos de elección popular, principalmente en Sinaloa y Durango, así como apoyo del Cártel a candidaturas de Morena. Hace no mucho tiempo, dijo una persona con conocimiento de esa relación, Zambada se molestó con él porque violó el acuerdo para un cargo de elección popular, al imponer a un amigo. Esos lazos no eran desconocidos por altas autoridades gubernamentales, pero se toleraron por los beneficios electorales que generaban.
La trampa se tendió en un rancho en La Higuerita, en la zona metropolitana de Culiacán, en donde iban a estar el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Maya, su adversario político, Héctor Melesio Cuén, líder del Partido Sinaloense, Zambada y Guzmán López. De acuerdo con las piezas del rompecabezas que han trascendido, Cuén fue citado a una hora distinta a la de los demás, y nunca llegó al encuentro porque fue asesinado el mismo día de la captura, el 25 de julio, en La Presita, a 22 kilómetros de La Higuerita.
El encuentro fue dado a conocer originalmente por los periodistas Juan Alberto Cedillo y Ioan Grillo, que lo publicaron cuatro días después de la operación, donde señalaron que Guzmán López planeaba traicionar a Zambada y pactar con Estados Unidos. “Al entrar en la casa, en el fraccionamiento de Huertos del Pedregal (que se encuentra antes de La Higuerita), pistoleros de Guzmán López emboscaron al Mayo y redujeron a cuatro guardaespaldas”, indicaron. “Estos agentes siguen en paradero desconocido, posiblemente muertos”.
Alan Feuer, corresponsal para asuntos criminales del The New York Times, reportó el 7 de agosto que Zambada “aparentemente fue secuestrado” por Guzmán López y que había ido a un lugar que no especifica para ayudarlo a mediar en una disputa entre dos políticos locales. “En lugar de ello –agregó–, le tendieron una emboscada, le obligaron a subir a un avión y lo trasladaron al otro lado de la frontera, a un pequeño aeropuerto regional cerca de El Paso, donde lo esperaban agentes del FBI y de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional”.
La información que ha venido recopilando el gobierno mexicano establece que cuando llegó Zambada al rancho, lo llevaron a uno de los cuartos donde le dijeron que sería la reunión. En otra habitación se encontraba Guzmán López. El Mayo, que siempre se manejaba con un bajo perfil, llegó con cuatro escoltas que lo esperaban afuera del cuarto donde entró, y que fueron sorprendidos por un comando estadunidense de seis elementos que los eliminaron.
Guzmán López, el que menos involucrado está en el narcotráfico, fue extraído como parte de una negociación que hizo su hermano Ovidio para recibir beneficios del sistema de justicia –en la víspera, lo sacaron de la prisión y lo llevaron a una casa de seguridad–, y no se tiene precisión si sabía que iba a ser capturado o si estaba enterado de lo que sucedería.
Tras la captura de Zambada y Guzmán López, de acuerdo con la reconstrucción de lo que entiende el gobierno que sucedió, los llevaron a una aeropista no lejana de La Higuerita, donde los subieron a un Beechcraft King Air, una muy eficiente aeronave de turbohélice, junto con los seis comandos y un solo piloto. El avión no voló directamente al aeropuerto Doña Ana en Santa Teresa, Nuevo México, muy cerca de El Paso, Texas, donde oficialmente los tomaron en custodia, sino que hizo una fugaz escala en Hermosillo.
Según explicaron los funcionarios mexicanos, la razón de esa medida es que por acuerdos internacionales no puede viajar directamente ningún avión de hélice entre los dos países sin haber pasado migración. En caso de que lo hiciera, los sistemas de alerta de los dos países lo detectan. Para evitar contratiempos con la operación clandestina, el Beechcraft King Air aterrizó en Hermosillo, para que sin detenerse diera la vuelta en la pista y retomara el vuelo a Estados Unidos. Aparentemente, un agente de migración al servicio de los estadunidenses, hizo el trámite falso de verificar a los pasajeros.
La versión que se tiene en el gobierno mexicano coincide en algunas partes con lo que han revelado funcionarios estadunidenses o las personas que hablaron con los periodistas Cedillo, Grillo y Feuer, pero discrepa completamente en el fondo de lo que sucedió: que fue una operación planeada y ejecutada por las agencias estadunidenses. Fue hecha a espaldas de las autoridades mexicanas porque no les tienen confianza, subrayando la fractura en la cooperación bilateral entre los dos países, provocada por López Obrador.
El gobierno de López Obrador ha ido recibiendo migajas de información de Estados Unidos. No puede esperar más que verdades incompletas, mentiras y desinformación, porque jamás reconocerá que realizó una operación clandestina en México. López Obrador tampoco puede hablar libremente todo lo que ya sabe, porque denunciar una violación a territorio mexicano significaría enfrentarse a Biden.

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El Premio Nacional de Periodismo, a serie que publicó El Sur sobre reporteros desplazados

José Antonio de los Reyes, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana y Luis Javier Solana, encabezaron el acto protocolario en donde se anunció a los ganadores del Premio Nacional de Periodismo 2022, en el Auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General de la UAM Foto: Cuartoscuro

Redacción

El Sur / Ciudad de México

El Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo (PNP) dio a conocer este miércoles la lista de ganadores 2023, que compitieron con trabajos realizados el año pasado y en la categoría de entrevista fue reconocida la Serie de periodistas amenazados y desplazados, publicada en estas páginas por el corresponsal de El Sur en la Ciudad de México, Guillermo Rivera Vázquez.
“Es un trabajo valiente, notable, bien realizado, con todas las características del género”, dictaminó el jurado. Guillermo Rivera “refleja a través de una narrativa sencilla una serie de entrevistas con la que da voz a colegas de una de las regiones con mayor dificultad para el ejercicio periodístico”.
En esta edición, el Premio Nacional de Periodismo recibió mil 24 trabajos, que entraron en ocho categorías: reportaje; entrevista; crónica y periodismo narrativo; periodismo científico y cultural; periodismo multiformato; periodismo de opinión y análisis; fotografía; caricatura, historieta o animación.
En esta última categoría, el ganador fue Gustavo Andrés Otero Rubio con “Desaparecidas / Feminicidios”, que se publicó en la portada de la Gaceta UNAM.
En el género reportaje, el premio fue para María Carmen Pizano López, Edith Domínguez, Einnar Espinosa Gaviño, Nicolás Aranda Alvarez, Kennia Velázquez, Arnoldo Cuéllar y Miguel Angel Cabrera, por No es daño colateral, es nuestro futuro amenazado, publicado en el Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública (PopLab).
Para esta categoría el jurado decidió otorgar una mención honorífica a los autores del videorreportaje Fentanilo: Futuro para el narco, muerte para la humanidad, difundido por N+, de Televisa.
Ricardo Hernández Ruiz fue el ganador en la categoría de crónica y periodismo narrativo por El otro Cancún: bravo, marginado, irregular, publicado en la revista Gatopardo.
Los migrantes mutilados por La Bestia: en busca de una nueva vida, serie publicada en el diario El País, de Nayeli Cruz Bonilla, se llevó el premio en el género de fotografía.
En la categoría Multiformato fue premiado Fragmentos de la desaparición, de la organización Quinto Elemento Lab, con autoría colectiva de Marcela Turati, Efraín Tzuc Salinas, Thelma Gómez Durán, Mago Torres, David Eads, Irving Morales, Oliver Dector, Alejandra Saavedra, Cynthia Monterrosa, Gustavo Solís, Verónica Espinosa, Gabriela Montejano, Melissa Esquivias, Alfonsina Ávila, Violeta Santiago, Fred Ramos, Oscar Misael  Hernández Hernández, Mónica Cerbón, Adolfo Valtierra, Marcos Daniel Vizcarra Ruiz, Lucía Flores, Mónica González Islas, Camelia Muñoz, Daniel Gómez, Diana Partida, Gilberto León Martagón, Natalia Mandujano, Marcos Nucamendi y Daniel Cruz.
El jurado dio dos menciones honoríficas en esta categoría: a Norma Scarlett García Arias, por Gabriela, la niña policía comunitaria de allá donde hay agua, trabajo acerca de un caso en Guerrero, publicado por Agenda Propia; así como a Karen Rojas Kauffmann, Antonio Rodríguez Mundaca, Miguel Angel Maya Alonso, Mely Arellano Ayala y Daniel Cid Berthely, por Amapola en Oaxaca. Sembradores en la niebla, publicado en El Muro MX.
En la categoría de periodismo científico y cultural, fue galardonado Que tiemblen las montañas, un episodio de la serie Caminos de inclusión transmitido por Canal 14, realizado por Christian Palma Montaño, Juan Manuel Coronel Morales, David Lopezarce Ángeles, Kattya Gutiérrez Hernández y Erick Díaz García.
De Jalisco, Máximo Ernesto Jaramillo Molina fue reconocido en el género de periodismo de opinión y análisis por su artículo La inalcanzable vivienda: ¿las nuevas generaciones no tienen vivienda porque no quieren?, publicado en la revista Nexos.
Además, en la misma categoría, el jurado acordó una mención honorífica para María Fernanda Muñoz Ruiz, de Morelos, por su artículo La nota roja más allá de nuestros prejucios, publicado en el portal Pie de Página.
Finalmente, por decisión unánime, el Premio Nacional de Periodismo a la trayectoria periodística recayó en Felipe Cobián Rosales, originario de Tuxcacuesco, Jalisco, con 54 años de labor periodística.
El jurado consideró sus atributos como “periodista que ejerce la profesión con un inquebrantable sentido de la ética y vocación de servicio ciudadano, actitud que le enfrentó en numerosas ocasiones al poder. Su trayectoria es una inspiradora demostración de un periodismo que cuestionó y vigiló por igual a políticos y gobernantes de todos los orígenes a lo largo de más de medio siglo, así como empresarios, universidades e iglesias, en la medida en que esa postura fue indispensable para entregar información de calidad a la sociedad“.
En un mensaje emitido este miércoles tras dar a conocer a las y los premiados, el jurado destacó el papel “vital” del periodismo. Enfatizó en que es “imperativo garantizar la proteccio?n de aquellas personas que han sido amenazadas debido a su labor, especialmente en la cobertura de fuentes que los exponen a una extrema vulnerabilidad.
“Que el Estado reconozca la importancia de un periodismo cri?tico es crucial. Este tipo de periodismo tiene la capacidad de cuestionar las decisiones y acciones de los li?deres y funcionarios, y esta actitud debe ser vista no como una posicio?n enemiga que beneficia intereses contrapuestos, sino como un componente esencial de toda sociedad democra?tica”, concluyó.

Crisis laboral, descrédito y violencia contra periodistas

Desde 2002 el Premio Nacional de Periodismo quedó a cargo de la asociación civil Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, lo que le proporciona legitimidad e independencia, además de constituirlo como un reconocimiento de la sociedad y de los demás periodistas a los trabajos de excelencia dignos de ser emulados. Consiste en un diploma, en una réplica de la escultura El Águila, diseñada especialmente por el maestro Juan Soriano, y un estímulo económico de diez mil pesos.
Cada año, este consejo convoca a especialistas que deliberan guiados por criterios de autonomía, imparcialidad, pluralidad y responsabilidad. El premio en sus distintas categorías se otorga a periodistas que sobresalen por su desempeño y ejercicio cotidiano del derecho ciudadano a estar informado, por la calidad de su trabajo y por la oportunidad periodística ejercida en beneficio de la opinión pública.
El premio consiste en un diploma, una escultura diseñada especialmente por el maestro Juan Soriano, denominada El Águila, y un estímulo económico de diez mil pesos.
En esta edición, el Consejo Ciudadano del  Premio Nacional de Periodismo estuvo encabezado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), cuyo rector, José Antonio de los Reyes Heredia, fungió como presidente.
El jurado estuvo integrado por 22 especialistas en periodismo, comunicación, investigación y docencia activos en medios  de comunicación e instituciones académicas: Ce?sar Gabriel Fonseca, Dalia Ca?rdenas, Dari?o Castillo La?zcares, Eirinet Go?mez Lo?pez, Salvador Camarena Rodri?guez, Gabriel Sosa Plata, Iva?n Gonza?lez Vega, Eliott Jesu?s Valdez Montan?o, Jesu?s Isidro Flores Ortega, Jose? Ferruzca Gonza?lez, Jose? Rube?n Alonso Gonza?lez, Juan Carlos Go?ngora Soli?s, Karina Lo?pez Quintana, Laura Sepúlveda Velázquez, Mariana Cha?vez Castan?eda, Marina Va?zquez Guerrero, Rafael del Ri?o, Jose? Roberto Herna?ndez Salazar, Sergio Herna?ndez Vega, Vero?nica Veloz Valencia y Bruno Hernández Levi, coordinador de Radio de la Universidad Autónoma de Morelos, quien fue presidente del jurado.
Aparte de elegir a los trabajos ganadores, los miembros del jurado hicieron un pronunciamiento este miércoles, en el que lamentan que, pese a la existencia de un periodismo de alta calidad en México, los informadores no cuentan con la protección adecuada.
“El periodismo abarca una crisis laboral con un descrédito hacia la prensa, además que se atenta de forma reiterada –resaltaron– contra los derechos humanos de las personas que ejercen el periodismo”.
Aunque se creó “un programa gubernamental de apoyo a periodistas independientes para que tengan acceso a servicios de salud y otras prestaciones sociales”, señalaron la precarización de las condiciones laborales en el ámbito periodístico, por lo que “exhortamos a las autoridades para que este programa se fortalezca”.
Asimismo, coincidieron en la necesidad de garantizar la protección de aquellos profesionales de la comunicación que han sido amenazados debido a su trabajo, ya que, denunciaron, “la impunidad prevalece en la mayoría de las agresiones y asesinatos de periodistas, por lo que se requiere un fortalecimiento y mejora del mecanismo de protección a periodistas y asegurar su acceso a la justicia”.

 

En conversatorio de El Sur, llama Musacchio a una política institucional en publicidad

El periodista Humberto Musacchio; el director general del periódico Juan Angulo; la defensora de los derechosde las mujeres, María Luisa Garfias y el dirigente social Arturo García Jiménez, en el Conversatorio por los 30 años de El Sur celebrado en el Museo Regional de Guerrero en Chilpancingo Foto: Jessica Torres Barrera

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

En el conversatorio con motivo del 30 aniversario del periódico El Sur, el periodista Humberto Musacchio pugnó por una mejor distribución del dinero público destinado a los medios de comunicación. Opinó que debe ser “más legal, pareja, equilibrada y reglamentada”.
De otro modo, dijo, “el gobernante favorece a quien simpatiza con él y no al periodista crítico, que informa verdaderamente de los problemas”.
Musacchio criticó que ahora mismo, el periodismo nacional atraviesa por una fuerte crisis, debido a que “por decisión presidencial los periódicos reciben cantidades cada vez menores de publicidad y mientras no exista una fórmula reglamentada para repartir el dinero público a los medios de comunicación, seguiremos viendo que se favorece a los más poderosos, porque son los periódicos que tienen más dinero los que resisten más”.
El conversatorio con motivo de los 30 años de vida de El Sur se realizó en la sala del Museo Regional de Guerrero del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y asistieron más de 70 personas, entre activistas, dirigentes sociales, defensores de derechos humanos, políticos de distintos partidos y periodistas de diferentes medios de comunicación.
Moderados por el director de El Sur, Juan Angulo Osorio, también fungieron como comentaristas la activista feminista María Luisa Garfias Marín y el activista social, actual dirigente de la Coordinadora de Comisariados Ejidales y Comunales del Estado de Guerrero, Arturo García Jiménez.
A propósito, Angulo Osorio anunció que con motivo de los 30 años del periódico,

Asistentes al Conversatorio por los 30 años de El Sur en el Museo Regional Foto: Jessica Torres Barrera

El Sur tendrá actividades a lo largo de un año, a partir de ayer 3 de mayo y hasta el 2 de mayo del año próximo.
Algunos de los asistentes al conversatorio fueron el ex secretario de Gobierno en el periodo de Héctor Astudillo Flores, Florencio Salazar Adame, y el secretario de Gobierno al inicio de la actual administración de Evelyn Salgado Pineda y senador suplente de Félix Salgado Macedonio, Saúl López Sollano.
El ex presidente del Consejo estatal del PRD, Mauro García Medina; el ex dirigente estatal del PRD y actual director general de Apoyo Técnico y Fortalecimiento Institucional y Municipal de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional, Apolinar Segueda Dorantes; la activista por los derechos humanos y actual coordinadora operativa del Plan Nacional de Reconstrucción de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez.
Además, la directora general de Estructura Regional de la Sagadegro, Emperatriz Basilio Goytia; el ambientalista y articulista de El Sur, Octavio Klimek Alcaraz, así como el antropólogo Mario Martínez Rescalvo y la antropóloga Maribel Nicasio.
María Luisa Garfias, de quien Juan Angulo recordó que desde que llegó el equipo fundador de El Sur ella fue parte del grupo de académicos de la UAG que reunió el ya fallecido historiador Renato Ravelo, dijo en sus comentarios que el periódico desde sus inicios ha sido el espacio “que nos ha dado el pulso político, social y económico de Guerrero y a nivel nacional”.
Añadió que a 30 años es necesario reconocer el papel de El Sur para que los guerrerenses sepan que hay una crisis de derechos humanos y se necesita participar para erradicar la violencia que todos los días está en los diferentes espacios sociales.
Destacó que El Sur no solamente es un medio que está difundiendo información crítica, fidedigna y profesional, sino que también da elementos todos los días “que nos son de utilidad a los que estamos en la academia, investigadores, estudiantes y colectivos para hacer análisis de coyuntura”.
Garfias Marín se refirió a los embates que ha sufrido el periódico. Dijo: “El Sur, como la espuma del mar ha sido embatido por olas de baja y de mucha intensidad con las cuales se ha buscado desaparecerlo o que calle acciones que molestan a personajes de la política y personajes de otro tipo”.
Pero añadió que el hecho de que dependa de sus lectores y de la sociedad, “ha permitido que lo podamos seguir disfrutando todos los días y que nos llegue a las puertas de nuestras casas”.
Arturo García Jiménez, de quien Juan Angulo dijo fue quien presentó a los fundadores con los dirigentes de la Coalición de Ejidos de la Costa Grande y con la familia de luchadores sociales de Hilario Mesino, explicó que cumplir 30 años llevando a cuestas la responsabilidad de informar y mantener al día a los asiduos lectores a pesar de las adversidades, “no es cualquier cosa”.
Definió a El Sur como un referente de lo que está pasando en el estado, puesto que lo leen, destacó, políticos y funcionarios buenos y malos, debido a que es como un termómetro para medir su funcionamiento, igual los académicos, líderes sociales y el pueblo en general, “lo leen para tener claro lo que está pasando en el estado”.

Expuso que El Sur es un ejemplo de “cómo contra viento y marea sí se puede construir un periodismo honesto”, porque fue concebido y financiado desde la sociedad.
Explicó que a El Sur no sólo lo marcan sus noticias; “en su contenido refleja la historia de las injusticias y las represiones; las masacres de Aguas Blancas y El Charco, la represión a los ecologistas, el caso (del asesinato) de Digna Ochoa, el de las policías comunitarias de la CRAC y de las otras policías no tan comunitarias, los 43 desaparecidos de Ayotzina-pa y el caminar de los padres” de los normalistas.
Dijo que en materia de la violencia, El Sur ha registrado cómo se va forjando todo el proceso, desde la guerra sucia de los años 70 y 80 hasta la violencia de hoy.
El dirigente social habló de los retos para el periódico; convertir el acto de comunicar en un factor de cambio; informar objetiva y críticamente; ir más allá y abordar problemas y proponer soluciones en temas como el medioambiente, la pacificación y el campo.
Pidió que siga visibilizando las injusticias, “ahora más que nunca y darle voz a los sin voz, porque hay muchas cosas que pasan y no se conocen”.
En intervalos, durante la presentación de los comentaristas, Juan Angulo sintetizó una reseña de los 30 años de El Sur, contó historias, anécdotas, la relación y el trato que recibieron los directivos de los distintos gobernadores, políticos y funcionarios.
También habló de las amenazas y los riesgos. Se refirió a las dos fases; el antes y el después de la violencia que genera el crimen organizado.
Contó que antes, los reporteros iban a todas las regiones a cubrir las notas “y sabíamos que nos enfrentábamos sólo al Ejército, a las autoridades o a los caciques”, pero que ahora, después de la aparición del crimen organizado, todo cambió, “ya no llegamos a todos los lugares, no vamos solos, ni llegamos antes que la autoridad”.
En su participación, Humberto Musacchio, dijo que fundar un periódico crítico como El Sur y por el perfil de sus fundadores, no es fácil.
Lo definió como un periódico crítico, no de oposición porque no es un periódico de partido; “es un periódico que cumple con las reglas de nuestro oficio y eso es lo importante”.
Explicó que hacer un periódico que se propone informar, criticar e ilustrar al público sobre lo que pasa en la esfera del poder, evidentemente complica la relación del poder y la prensa.
“Entendemos bien que nuestra función no es quedar bien con los poderosos, es quedar bien con los lectores e informarlos”, subrayó.
Definió que el periodismo crítico es muy necesario para que se les señale a los políticos lo que no están haciendo bien, “cosa que no< les gusta, pero ni hablar, es nuestra función, es nuestro trabajo. No somos aplaudidores de nadie, no es ese nuestro trabajo”.
Explicó que es la causa de que el dinero público llegue en mucho mayor proporción a aquellos medios con los que el poder simpatiza “y a veces llegan al extremo de dedicarse al elogio de los poderosos, y no es esa nuestra función, cumplimos mejor con la sociedad, con los lectores e incluso con los gobernantes cuando criticamos y mostramos lo que está mal”.
Sin embargo agregó que a los gobernantes no les gusta subsidiar medios que critican, que muestran sus debilidades, sus errores, su falta de perspectiva.
“Ahora mismo, el periodismo nacional atraviesa por una fuerte crisis porque por decisión presidencial, los periódicos reciben cantidades cada vez menores de publicidad”.
Siguió: “Sin embargo hay un periódico que recibe mucho dinero, tanto que en el 2019 recibió más que TV Azteca y ese dinero cumple una función; apoyar a ese gobierno con el que coincide”.
En opinión de Musacchio, para afrontar esas diferencias se necesita un sistema de subsidios legales, institucionales, bien conocidos por todo el mundo, que se sepa de dónde viene el dinero, cómo se distribuye y por qué se distribuye de esa manera.
Pero dijo que lamentablemente no ha visto mucho eco entre colegas y periódicos “porque hasta ahora estamos acostumbrados a que cada quien gestiona dinero de publicidad y a los demás que Dios los ampare, porque a todos nos interesa ganar dinero, de eso vivimos”.
No obstante opinó que la mejor manera de ganarlo sería mediante una distribución legal, pareja, equilibrada y reglamentada “porque de otro modo el gobernante favorece a quien simpatiza con él y no al periodista crítico que informa verdaderamente de los problemas”.
Remachó que mientras no exista una fórmula reglamentada para repartir el dinero público a los medios, “seguiremos viendo que se favorece generalmente a los más poderosos, porque son los periódicos que tienen más dinero los que reciben más”.
Concluyó: “Creo que tenemos mucho que hacer en ese punto, hay que convencer al gremio, discutir entre nosotros y avanzar, crear alguna organización y tener reuniones. Ese trabajo no es fácil pero lo podemos hacer, hemos hecho muchas cosas los periodistas”.

Amedrenta el fiscal regional José Luis Martínez al corresponsal de El Sur en Iguala

Durante la cobertura del ataque a balazos en la escena del crimen donde dos hombres fueron ejecutados a balazos ayer en Iguala, el fiscal regional, José Luis Martínez Silva intentó bloquear la labor periodística y mediante un policía municipal intentó intimidar al corresponsal de El Sur.
A pesar de que la cobertura se hizo en todo momento respetando el acordonamiento de la zona, donde había decenas más de personas presenciando los hechos, Martínez Silva envió a un policía municipal con la orden de que este reportero no podía tomar fotos de los hechos.
Al agente se le mostró la credencial de prensa para identificarse y que se la mostrara al fiscal. Después de que fue y le mostró la identificación el policía municipal dijo que la indicación del funcionario de la Fiscalía General del Estado era la misma, que no podía tomar fotografías, pero respondió que “es parte de mi trabajo”.
“No quiere”, dijo el policía en referencia a la respuesta del fiscal a pesar de que vio la credencial.
–No me puede prohibir hacer mi trabajo–.
–No, no, no te lo estoy prohibiendo, solamente te vine a decir lo que él me dijo, si fuera así ya hubiera tomado otras medidas, pero no, yo lo sé–, replicó el uniformado y regresó con el fiscal.
Después Martínez Silva se puso a hablar por teléfono viendo hacia donde estaba el reportero. La postura del fiscal regional fue únicamente con el corresponsal de El Sur, ya que en el lugar había más reporteros con los que no se tomó la misma medida restrictiva. (Alejandro Guerrero / Iguala).

 

Denuncia un usuario que una gasolinería de Chilpancingo no da los litros completos

Un usuario de la gasolinería Carreto de la avenida Lázaro Cárdenas cerca de Ciudad Universitaria en Chilpancingo, denunció que no dan los litros completos a pesar del alto precio de los combustibles.
En una llamada telefónica a El Sur, el dueño de camionetas de transporte de agua potable, Mariano Peñaloza Beltrán dijo que este martes en la mañana acudió a la gasolinería ubicada el sur de la ciudad, y descubrió que le despacharon menos cantidad de gasolina de la que pagó.
Peñaloza Beltrán dijo que ocupó un galón que le indica la medida exacta de cada litro que contiene, y descubrió luego de que le despecharon la cantidad de litros que compró no llegaba a la medida correspondiente.
“Esto no se vale, a parte que le suben al precio de la gasolina ahora resulta que las gasolinerías te terminan robando”, se quejó.
Informó que les pidió una explicación a los trabajadores de la gasolinería quienes no le dieron una solución, y por eso decidió hacer la denuncia ante las irregularidades en ese establecimiento.
Agregó que las autoridades deben ser más cuidadosas y vigilar que las gasolinerías no roben de esta manera, porque lejos de beneficiar a la población afectan su economía.
Añadió que no sólo le robaron a él, también a otros dueños de transportes de agua potable, que acuden ahí a llenar el tanque de las unidades y poder trabajar en la capital. Pidió la intervención del gobierno estatal para revisar el problema.

En defensa de Lenin Ocampo y la libertad de expresión

EDITORIAL

La Fiscalía General de Jalisco informó ayer que su policía cibernética encontró en Guerrero el origen de una comunicación atribuida al Cártel Jalisco Nueva Genera-ción, en la que anuncia que ante la especulación causada por el alza en los precios quemará gasolinerías en apoyo “a la clase trabajadora” .
Concluye, en consecuencia, que la comunicación resultó “ser falsa”, pues su autor no fue ese grupo delictivo y advirtió que ejercerá acción penal contra el responsable al que buscará fincarle el cargo de apología del delito.
El boletín oficial de la Fiscalía de Jalisco subraya que su acusado “constantemente hace publicaciones amenazantes, supuestamente relacionadas a grupos armados o delictivos”, y aunque no menciona ningún nombre, su titular Eduardo Almaguer Rodríguez dijo a reporteros que lo entrevistaron que el mensaje amenazante se originó en la cuenta de Facebook del fotógrafo de El Sur, Lenin Ocampo Torres, a quien identificó como “un sujeto de tendencias anarquistas”.
Se trata de una acusación insostenible, pero al mismo tiempo muy grave y preocupante. En carta que se publica en esta página, Lenin Ocampo ha negado “categóricamente” que de su cuenta haya salido la condenable comunicación en la que se anuncia que un grupo delictivo quemará gasolinerías en Jalisco, y subraya que todo lo que él hace en su labor profesional y lo que allí escribe es público.
Si bien la denominación de Sup Pancho Membrillo es un seudónimo, allí mismo ubicado entre paréntesis aparece el nombre de Lenin Ocampo, de modo que está claro quién es el responsable de ese muro como se dice en el argot de las redes sociales.
A Lenin Ocampo, como al resto de los reporteros de este periódico, se les dan diariamente órdenes de trabajo en las que se detallan los asuntos y actividades que tienen que cubrir, sin que eso impida que emprendan trabajos de su iniciativa.
Y Lenin Ocampo se ha destacado en El Sur como un fotógrafo responsable, siempre dispuesto a ir a donde se le indique y con una sensibilidad que le permite captar imágenes acordes a la línea editorial de El Sur, que se resume en proporcionar al lector una información objetiva de la realidad que haga visibles los problemas que aquejan a la sociedad.
Y aquí reivindicamos su trabajo como un ejercicio profesional, apegado a la ética periodística y ajeno a prácticas de militancia política.
Lo que escribe, y las formas en que presenta sus textos en su cuenta de Facebook, es algo de su entera responsabilidad y parte de un ejercicio de libertad de expresión que ninguna autoridad puede coartar, y mucho menos si se trata de comunicaciones que son públicas y de las que se hace responsable con su nombre real.
Por eso decimos que se trata de una acusación insostenible, y en ese sentido no es gratuito que el vocero del Grupo Coordinación Guerrero haya distribuido una comunicación pública en la que califica de “volada” la acusación contra Lenin Ocampo, niega que la Fiscalía de Jalisco haya solicitado la colaboración de la de Guerrero y expresa su respeto al trabajo del fotoreportero y de todos los trabajadores de este periódico.
Ésta parece ser una maniobra mediática del fiscal de Jalisco para salir al paso de la preocupación de los ciudadanos de aquel estado por la comunicación amenazante. Ojalá no sea el inicio de una campaña planeada en los organismos de seguridad del Estado mexicano, pero es ya un ataque a Lenin Ocampo pues se criminaliza su trabajo periodístico.
En Jalisco ya se han anunciado movilizaciones contra la impopular alza del precio de las gasolinas, y tal vez el propósito de la acusación a nuestro compañero sea desprestigiar las protestas que ya se organizan en distintas entidades del país, incluido Guerrero.
Mezclar de manera perversa y sin pruebas al narcotráfico con la movilización social es un expediente al que ya se ha acudido en otros momentos críticos y con funestas consecuencias, como lo demuestra el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.
El Sur exige un total apego a la Constitución y las leyes de la Fiscalía de Jalisco; que no fabrique chivos expiatorios ni cortinas de humo para inhibir la protesta social. Y anuncia que defenderá con la denuncia pública y todos los medios legales al reportero gráfico Lenin Ocampo Torres.