Ramón Gracida Gómez
Después de una semana de estar incomunicados por el paso del huracán John, vecinos de las comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec piden comida y agua porque se les están acabando y los caminos siguen severamente afectados.
Por segundo año consecutivo, los campesinos perdieron sus siembras, el río Papagayo arrasó con ellas y su fuerte caudal es un riesgo para las personas que lo cruzan actualmente para llegar a sus localidades.
El vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, reclamó que a esta parte de Acapulco siempre la dejan al final de la atención después de un desastre natural, e hizo un llamado a los tres órdenes de gobierno para que manden maquinaria que rehabilite los caminos y puedan llegar los víveres.
El Sur acompañó este domingo un recorrido auspiciado por la organización Cooperación Comunitaria y su coordinadora Isadora Hastings, en algunas comunidades donde ha trabajado desde hace casi un año tras el huracán Otis promoviendo la construcción de viviendas con material artesanal, la agroecología y el saneamiento del agua, y actualmente busca soluciones para los daños del huracán John, con el acompañamiento del Cecop.
El destino era llegar a Cacahuatepec y el camino elegido es el que comienza en El Cortés, comunidad de San Marcos, en la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, después están Tecomate Nanchal, El Tamarindo, Barrio Nuevo de los Muertos, Huamuchitos, Espinalillo y El Cantón.
Fueron tres cortes de carretera que aún eran reparados por vecinos de distintas localidades, quienes se organizaron para habilitar el paso e ir por víveres a San Marcos o Acapulco, rellenando con hojas, ramas y tierra las grandes zanjas que se formaron en algunos tramos, como la que se encuentra después de Huamuchitos.
Pese a este enorme esfuerzo que empezó el sábado en varios puntos, la travesía en una camioneta fue compleja, por momentos el lodo vencía la tracción de las llantas o los pequeños cortes hacían rebotar a los seis pasajeros.
Después de dos horas, se llegó a Cacahuatepec, la vista desde un cerro permitió ver la magnitud de la inundación que llegó hasta el techo de la cancha, comentaron vecinos que lo vivieron.
Si de por sí la comunidad tiene problemas de saneamiento porque en algunos puntos fluyen aguas residuales, la gran cantidad de lodo y el olor fétido que se percibe empeoran el panorama de salud.
No hay lugar donde no haya lodo, el vocero del Cecop se hundió ligeramente en el que está acumulado afuera de la casa de su tío Juan, donde normalmente hace las asambleas de la organización, y dijo: “los gobiernos siempre nos han dejado al final, ya se atendió la Costera Miguel Alemán, ya se atendió la zona hotelera, la zona Diamante, las colonias, pero como siempre, a los Bienes Comunales de Cacahuatepec nos desprecian y nos dejan hasta el final”.
Pidió que se mande maquinaria para rehabilitar el camino que va de San Isidro Gallinero, La Concepción hasta Las Parotas; el que va de El Cortés a Cacahuatepec y el de San Juan Grande a la misma comunidad.
“Si no hay caminos, no se puede sacar a los enfermos, hay gente, por ejemplo, aquí mi tío tiene 95 años de edad, está enfermo; hay gente que necesita ayuda inmediata, está saliendo la gente caminando rumbo a San Marcos”.
Dijo que se necesitan víveres, artículos de limpieza y maíz porque las cosechas fueron devastadas por el huracán. Gran parte de la ayuda que llegó tras Otis fue precisamente maíz, gestionada por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
Culpó a la apertura de las compuertas de la presa La Venta de la inundación en las comunidades de Poxotlasco, Las Parotas, Rancho Las Marías, Los Hilamos, Cacahuatepec, El Fraile, El Carrizo, Parotillas, La Concepción, El Rincón, Aguacaliente, Salsipuedes, parte de Tasajeras, Oaxaquillas y hasta Amatillo”.
También resultaron afectadas por los fuertes vientos y los deslizamientos de tierra las localidades de Huamuchitos, El Cantón, Espinalillo, Apanhuac, Barrio Nuevo de los Muertos, Cruces de Cacahuatepec, Cabeza de Tigre, El Campanario, El Rincón; no hay luz porque los cables están tirados prácticamente en el río.
Hizo un llamado a la alcaldesa Abelina López Rodríguez, a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y la futura presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que atiendan a los Bienes Comunales de Cacahuatepec y “traigan lo más pronto posible lo necesario para que se pueda mitigar un poquito de los daños y poco a poco se irá viendo cuáles fueron los daños causados en vivienda, en las cosechas, en las infraestructuras”.
“Me dice mi esposo, ahorita no hay que comer mucho”
Juana Cipriano Hernández quiso llorar cuando comenzó su relato de la inundación en Cacahuatepec porque tuvo miedo, el agua empezó a subir “en unos segundos” y abandonó su casa y dejó que sus pertenencias se mojaran.
Rescató a su vecino tío Juan porque no quería salirse de su casa debido a que iba a perder sus pertenencias, también ayudó José, que vive atrás y resaltó que tiene que velar también por su mamá adulta mayor y su hermana enferma de diabetes.
Ambos coincidieron que la comida y el agua se les está acabando, Juana confesó: “me dice mi esposo, ahorita no hay que comer mucho, pero le digo que sí da más hambre cuando llueve”.
José dijo que está comiendo con “lo poquito que tiene uno”, perdió su milpa de maíz y limón que se encontraba a la orilla del río y consideró que sólo tendría agua y comida para una semana más.
A Cacahuatepec llegaron caminando ayer mujeres campesinas de Barrio Nuevo, algunas de ellas adultas mayores, porque vieron pasar a Suástegui Muñoz en la camioneta y pensaron que iba a haber una asamblea, su trayecto duró dos horas.
Su testimonio retrata la marginación y su empeoramiento tras John, casi no tienen comida, ya olvidaron el desayuno y comen tortilla con chile, pero les preocupa más a las que tienen bebés porque ya no hay mercancías en las tiendas.
El recorrido del Cecop y Cooperación Comunitaria se extendió a Los Hilamos, se tuvo que cruzar el caudaloso y turbulento río Papagayo con cuatro hombres remando con fuerza para vencer la corriente.
Luego se caminó más de media hora, algunos tramos de la carretera tienen casi medio metro de lodo, una camioneta sólo puede llegar unos 100 metros atrás del embarcadero de El Fraile, a más de 2 kilómetros de Parotillas, la comunidad más cercana en el trayecto hacia La Concepción.
Algunas personas caminaban cargando los víveres que pudieron comprar rumbo a Los Hilamos, donde se vio el mismo panorama de incomunicación e incertidumbre, el pozo de agua colapsó con la maquinaria, afortunadamente sobrevivieron las potabilizadoras que instaló Oxfam en meses recientes. Se espera que hoy llegue ayuda del gobierno estatal.