El retiro de desechos de la Laguna Negra es importante porque afectan el manglar, dicen

En el segundo día de limpieza de la Laguna Negra de Puerto Marqués se continuó sacando lanchas de pescadores, así como cable de luz y telefonía, refrigeradores, colchones, muebles y plástico.
En el lugar algunas personas revisaban las lanchas, pero no quisieron decir si estaban verificando si eran de ellos, aunque algunas ya estaban completamente oxidadas para poder identificarlas. Este martes desde las 6 de la mañana uno 300 trabajadores de diversas dependencias continuaron la limpieza de la laguna retirando diversos objetos y cortando árboles que estaban caídos para sacar las ramas, también quitaron maleza y escombro.
El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) en temas ambientales, Benjamín Castillo Díaz, indicó que del cuerpo lagunar se han sacado todo tipo de residuos lo que es importante, porque al estar azolvada afecta en su flujo hidrológico que es lo que aporta nutrientes y movimiento a los mismos manglares, el taponearse no traen nada bueno para la subsistencia de la vegetación del manglar.
Indicó que los trabajos que se están haciendo son una parte para el inicio de la restauración del sistema manglar.
Dijo que participa en la limpieza con las brigadas que ayudan al gobierno federal, por medio de Fonatur, para trabajar en el saneamiento del cuerpo de la laguna de Puerto Marqués que consiste en retirar toda la materia que dejaron los huracanes Otis y John. Se necesita, dijo sacar todos los residuos que también ha arrojado los vecinos de la zona y es que en orilla de la barda había grandes bolsas de basura lo que originaba olores fétidos y también se vio un tubo para descargas de aguas residuales directo a la laguna.
Explicó que se han sacado residuos de todo tipo, urbanos, de manejo especial e incluso residuos peligrosos. El especialista en medio ambiente dijo que es importante reconocer la acción del gobierno federal por el bien de ese entorno natural y es un ejemplo para que los mismos pobladores de Puerto Marqués apoyen y conserven su sistema lagunar porque es un atractivo ecoturístico.
A lo largo de la banqueta estaba todo lo que se había retirado de la Laguna Negra y después de las 11 de la mañana brigadas de saneamiento de Fonatur empezaron a recoger lo recolectado. (Karina Contreras).

 

A pesar de su importancia histórica, sigue en el olvido la céntrica colonia La Mira

Acapulco,Gro, 30marzo2025. El Fortín Álvarez construido en el sigo XVII para almacenar polvora de la que se abastecer al Fuerte de San Diego. Fotos: Carlos Carbajal
El Fortín Álvarez construido en el sigo XVII para almacenar pólvora de la que se abastecía al Fuerte de San Diego. Abajo, una joven tiende ropa aprovechando el sol y el viento que corre raudo en esa colonia, mientras al fondo se observa la gran vista al mar que tiene La Mirat Fotos: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

La colonia La Mira está ubicada cerca del Zócalo de Acapulco, pero no es considerada un barrio histórico; tiene una edificación militar del siglo XVII, pero ésta fue olvidada oficialmente hasta que la recuperó un colectivo cultural en los últimos años y ahora es habitada por varios artistas; es popularmente conocida como un asentamiento “bravo” y tiene una vista panorámica de toda la bahía, pero no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio.
El cerro de La Mira, tomado el 13 de septiembre de 1963 por pobladores y migrantes de bajos recursos en busca de construir una vivienda, es escenario de batallas históricas de las épocas de la Independencia y la Invasión Francesa, de resistencias populares a los desalojos, de bellos atardeceres que atraparon a un multimillonario y de balaceras por la narcoviolencia.
Motivado por los anuncios de la reconstrucción de Acapulco y de la recuperación del centro histórico, El Sur recorrió el sábado pasado algunas partes de la colonia con la guía del artista plástico Miguel Ángel Sotelo, avecindado en la colonia prácticamente toda su vida, y uno de los integrantes del colectivo Mira Cultura, que convirtió El Fortín Álvarez en un centro cultural.
Desde 2017 se han hecho diversos talleres, proyecciones y exposiciones en el la fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones.
Durante su asedio a Acapulco entre el 6 de abril de 1811 al 21 de agosto de 1813 en la guerra de Independencia, el general José María Morelos y Pavón tomó el polvorín de La Mira “para cortar el suministro de pólvora al ejército realista que estaba atrincherado en el Fuerte de San Diego”, indica vicepresidente de la región 5 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, en el texto El Fortín Álvarez baluarte cultural en La Mira.
Tras el lanzamiento del Plan de Ayutla, Antonio López de Santa Anna envió tropas el 20 de abril de 1854 para atacar los cuatro fortines que había en Acapulco, el fortín fue defendido por Juan N. Álvarez, cuyo hijo Diego Álvarez volvería a defender durante los ataques del 10 a 12 de enero de 1863 en la Invasión Francesa.
Pero Sotelo recordó que cuando era niño sólo quedaban ruinas del Fortín Álvarez que nadie les hacía caso; la familia del futuro pintor proveniente de Nuxco, Tecpan, se asentó no muy lejos del sitio histórico un año después de la primera toma del cerro en 1963 por parte de migrantes que llegaban a Acapulco en busca de empleo y educación para sus hijos en pleno auge del municipio como como centro turístico.

Hal Braxton Hayes, el Gringo loco de La Mira

Gran parte del cerro era propiedad de Hal Braxton Hayes, quien había comenzado a construir años antes una torre de piedra y había urbanizado los alrededores con calles pavimentadas y servicios públicos básicos.
De acuerdo con la página de Internet con su mismo nombre, Braxton Hayes, nacido en 1911 en Carolina del Norte, Estados Unidos, llegó a México en 1960 después de hacerse rico con el abaratamiento de la construcción de casas en el periodo de crisis económica de la Gran Depresión de 1929, por lo que ganó el mote de El Ford de la Construcción; en la Segunda Guerra Mundial, desarrolló prototipos de embarcaciones navales de acero; y en la carrera nuclear de los años siguientes ofreció viviendas a pruebas de bombas.
En 1961, el Ayuntamiento de Acapulco suspendió la obra de la torre que sería un “club internacional”, argumentando que era insegura a los temblores, precisa el cronista Anituy Rebolledo Ayerdi en un texto publicado por este periódico en 2004, el edificio fue reconvertido por el “gringo loco” como una obra de arte en sí.
La entrevista del programa estadunidense Lifestyles of the Rich and Famous, dedicado a enseñar las extravagancias de la élite mundial, muestra un auto colgado a orilla del acantilado en el que está la torre de piedra y varias de las esculturas que adornaron el edificio, una de ellas actualmente tirada en un patio colindante.
De aquella época sobreviven también varias viviendas construidas cuando se pretendió convertir la zona en un fraccionamiento, pero los vecinos resistieron al intento de desalojarlos, “todos en la misma condición económica, o sea, todos teníamos la misma necesidad de techo y eso nos hermanaba”, dice Sotelo, arquitecto de profesión.
Con una vista total hacia el fraccionamiento Las Playas, dijo que “La Mira es un lugar de migrantes de las regiones de Guerrero y de Oaxaca y de gente pobre, la gente que llegó allá a las Américas y a Flamingos, es gente que tenía un capital, compró y construyó su residencia, nosotros llegamos sin nada, ésa es la diferencia, nos ha costado más trabajo”.
La colonia es un lugar “poliétnico porque aquí vivimos blancos, negros, pueblos originarios y también gente de origen filipino, entonces tenemos una mezcla riquísima de gente, aquí nadie se aburre, nadie se parece a nadie, todos somos diferentes y en nuestras diferencias coincidimos”.
El hombre de 65 años dijo que la recuperación del Fortín Álvarez “nos unió porque gente que yo no conocía, la conocí ahí, gente que no me conocía, me conoció ahí y siendo que yo he vivido toda la vida aquí, entonces hicimos contacto una célula con otra célula, y dos células juntas se reconstruyen, y cada uno de nosotros somos una célula”.
Más allá del dinero que el gobierno federal entregó por el huracán Otis, plantea el actor y director de teatro, “se necesita conciencia y trabajar sobre las conciencias y yo creo que las culturas y las artes nos pueden ayudar”.
“Yo creo que reconstruyendo el tejido social es más fácil reconstruir el techo, yo creo que aquí necesitamos atención, a veces hasta una visita como la de ustedes y nosotros nos ponemos hacer las cosas”.
Resaltó que La Mira es una colonia de artistas, entre ellos la actriz y dramaturga Miriam Orba, los poetas Toño Salinas y Ángel Carlos Sánchez, y otro pintor de nombre Abraham, “el paisaje fue el que nos formó, el paisaje forma, si yo vivo en un desierto y soy una serpiente, soy agresivo, pero si yo tengo un paisaje hermoso, son otras condiciones que me vuelven agresivo, no el paisaje”.
Otro de los artistas avecindados en La Mira desde hace algunas décadas es el escultor Jorge Alfaro, quien externó su amor por el asentamiento a pesar de la violencia que “nos ha golpeado durísimo”.
Uno de los episodios más álgidos del historial de la colonia es el enfrentamiento de tres días en abril de 2019 entre dos grupos criminales y que tuvo un saldo oficial de cuatro muertos y una docena de detenidos, pero días después aparecieron algunos cuerpos en los acantilados de la colonia.
El también integrante de Mira Cultura, grupo formado a partir de un taller de la Fundación Artesa, dijo que los promotores culturales tienen la obligación de destacar la historia del Fortín Álvarez y utilizarlo porque ya había sido intervenido con recursos públicos en los últimos años de la primera década de los 2000 que se construyó una cancha y un grupo ciudadano ya había intentado rescatarlo antes del colectivo de artistas, pero fue otra vez abandonado y vandalizado.
El año pasado, el centro cultural tuvo una remodelación tras los daños provocados por el huracán Otis, pero hace falta instalar sanitarios y bodega para las actividades; los vecinos de la colonia popular de calles y callejones laberínticos no tienen otro espacio de reunión y esparcimiento más que un kiosco ubicado cerca de la Escuela Primaria Niños Héroes de Chapultepec y el Centro de Desarrollo Comunitario, “pero que tiene poco apoyo, tiene pocas actividades”, señaló Alfaro.
Bajo la sombra de un jacalito a un costado de la Casa del Vigía, parte del sistema militar del Fortín Álvarez que ha sido, no, obstante remodelada para convertirla en una casa-habitación, llamó a voltear a ver “hacia La Mira, está como muy abandonada, estamos a 300 metros del centro si lo ves desde el mapa… es gente muy valiente, pero que por la misma necesidad de buscar dónde vivir, generó conflictos sociales, obviamente había rencillas entre grupos de colonos y eso ha hecho que sea un barrio bravo, pero no es gente mala”.
El miércoles pasado, el gobierno municipal llevó a cabo el Foro de Consulta Pública del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico, y otra de las integrantes de Mira Cultura, Gloria Bracho Ayala, pidió que la colonia formara parte del polígono central haciendo un corredor turístico que la conecte con La Quebrada porque tiene sitios históricos, pero hay un tabú por tener altos niveles delictivos.

 

La Mira, histórica colonia olvidada por los gobiernos

Aunque tiene una edificación militar del siglo XVII para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones construida simultáneamente con el Fuerte de San Diego, La Mira es un punto histórico del centro de Acapulco con una privilegiada vista a la bahía y al mar abierto hasta Pie de la Cuesta que no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio. En la imagen, pequeñas casas de madera y lámina que contrastan con las del fraccionamiento Las Playas al fondo
Foto: Carlos Carbajal

A pesar de su importancia histórica, sigue en el olvido la céntrica colonia La Mira

En el asentamiento se encuentra una fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego, para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones, hoy convertida en un centro cultural gracias a un puñado de artistas y vecinos

Ramón Gracida Gómez

La colonia La Mira está ubicada cerca del Zócalo de Acapulco, pero no es considerada un barrio histórico; tiene una edificación militar del siglo XVII, pero ésta fue olvidada oficialmente hasta que la recuperó un colectivo cultural en los últimos años y ahora es habitada por varios artistas; es popularmente conocida como un asentamiento “bravo” y tiene una vista panorámica de toda la bahía, pero no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio.
El cerro de La Mira, tomado el 13 de septiembre de 1963 por pobladores y migrantes de bajos recursos en busca de construir una vivienda, es escenario de batallas históricas de las épocas de la Independencia y la Invasión Francesa, de resistencias populares a los desalojos, de bellos atardeceres que atraparon a un multimillonario y de balaceras por la narcoviolencia.
Motivado por los anuncios de la reconstrucción de Acapulco y de la recuperación del centro histórico, El Sur recorrió el sábado pasado algunas partes de la colonia con la guía del artista plástico Miguel Ángel Sotelo, avecindado en la colonia prácticamente toda su vida, y uno de los integrantes del colectivo Mira Cultura, que convirtió El Fortín Álvarez en un centro cultural.
Desde 2017 se han hecho diversos talleres, proyecciones y exposiciones en el la fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones.
Durante su asedio a Acapulco entre el 6 de abril de 1811 al 21 de agosto de 1813 en la guerra de Independencia, el general José María Morelos y Pavón tomó el polvorín de La Mira “para cortar el suministro de pólvora al ejército realista que estaba atrincherado en el Fuerte de San Diego”, indica vicepresidente de la región 5 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, en el texto El Fortín Álvarez baluarte cultural en La Mira.
Tras el lanzamiento del Plan de Ayutla, Antonio López de Santa Anna envió tropas el 20 de abril de 1854 para atacar los cuatro fortines que había en Acapulco, el fortín fue defendido por Juan N. Álvarez, cuyo hijo Diego Álvarez volvería a defender durante los ataques del 10 a 12 de enero de 1863 en la Invasión Francesa.
Pero Sotelo recordó que cuando era niño sólo quedaban ruinas del Fortín Álvarez que nadie les hacía caso; la familia del futuro pintor proveniente de Nuxco, Tecpan, se asentó no muy lejos del sitio histórico un año después de la primera toma del cerro en 1963 por parte de migrantes que llegaban a Acapulco en busca de empleo y educación para sus hijos en pleno auge del municipio como como centro turístico.

Hal Braxton Hayes, el Gringo loco de La Mira

Gran parte del cerro era propiedad de Hal Braxton Hayes, quien había comenzado a construir años antes una torre de piedra y había urbanizado los alrededores con calles pavimentadas y servicios públicos básicos.
De acuerdo con la página de Internet con su mismo nombre, Braxton Hayes, nacido en 1911 en Carolina del Norte, Estados Unidos, llegó a México en 1960 después de hacerse rico con el abaratamiento de la construcción de casas en el periodo de crisis económica de la Gran Depresión de 1929, por lo que ganó el mote de El Ford de la Construcción; en la Segunda Guerra Mundial, desarrolló prototipos de embarcaciones navales de acero; y en la carrera nuclear de los años siguientes ofreció viviendas a pruebas de bombas.
En 1961, el Ayuntamiento de Acapulco suspendió la obra de la torre que sería un “club internacional”, argumentando que era insegura a los temblores, precisa el cronista Anituy Rebolledo Ayerdi en un texto publicado por este periódico en 2004, el edificio fue reconvertido por el “gringo loco” como una obra de arte en sí.
La entrevista del programa estadunidense Lifestyles of the Rich and Famous, dedicado a enseñar las extravagancias de la élite mundial, muestra un auto colgado a orilla del acantilado en el que está la torre de piedra y varias de las esculturas que adornaron el edificio, una de ellas actualmente tirada en un patio colindante.
De aquella época sobreviven también varias viviendas construidas cuando se pretendió convertir la zona en un fraccionamiento, pero los vecinos resistieron al intento de desalojarlos, “todos en la misma condición económica, o sea, todos teníamos la misma necesidad de techo y eso nos hermanaba”, dice Sotelo, arquitecto de profesión.
Con una vista total hacia el fraccionamiento Las Playas, dijo que “La Mira es un lugar de migrantes de las regiones de Guerrero y de Oaxaca y de gente pobre, la gente que llegó allá a las Américas y a Flamingos, es gente que tenía un capital, compró y construyó su residencia, nosotros llegamos sin nada, ésa es la diferencia, nos ha costado más trabajo”.
La colonia es un lugar “poliétnico porque aquí vivimos blancos, negros, pueblos originarios y también gente de origen filipino, entonces tenemos una mezcla riquísima de gente, aquí nadie se aburre, nadie se parece a nadie, todos somos diferentes y en nuestras diferencias coincidimos”.
El hombre de 65 años dijo que la recuperación del Fortín Álvarez “nos unió porque gente que yo no conocía, la conocí ahí, gente que no me conocía, me conoció ahí y siendo que yo he vivido toda la vida aquí, entonces hicimos contacto una célula con otra célula, y dos células juntas se reconstruyen, y cada uno de nosotros somos una célula”.
Más allá del dinero que el gobierno federal entregó por el huracán Otis, plantea el actor y director de teatro, “se necesita conciencia y trabajar sobre las conciencias y yo creo que las culturas y las artes nos pueden ayudar”.
“Yo creo que reconstruyendo el tejido social es más fácil reconstruir el techo, yo creo que aquí necesitamos atención, a veces hasta una visita como la de ustedes y nosotros nos ponemos hacer las cosas”.
Resaltó que La Mira es una colonia de artistas, entre ellos la actriz y dramaturga Miriam Orba, los poetas Toño Salinas y Ángel Carlos Sánchez, y otro pintor de nombre Abraham, “el paisaje fue el que nos formó, el paisaje forma, si yo vivo en un desierto y soy una serpiente, soy agresivo, pero si yo tengo un paisaje hermoso, son otras condiciones que me vuelven agresivo, no el paisaje”.
Otro de los artistas avecindados en La Mira desde hace algunas décadas es el escultor Jorge Alfaro, quien externó su amor por el asentamiento a pesar de la violencia que “nos ha golpeado durísimo”.
Uno de los episodios más álgidos del historial de la colonia es el enfrentamiento de tres días en abril de 2019 entre dos grupos criminales y que tuvo un saldo oficial de cuatro muertos y una docena de detenidos, pero días después aparecieron algunos cuerpos en los acantilados de la colonia.
El también integrante de Mira Cultura, grupo formado a partir de un taller de la Fundación Artesa, dijo que los promotores culturales tienen la obligación de destacar la historia del Fortín Álvarez y utilizarlo porque ya había sido intervenido con recursos públicos en los últimos años de la primera década de los 2000 que se construyó una cancha y un grupo ciudadano ya había intentado rescatarlo antes del colectivo de artistas, pero fue otra vez abandonado y vandalizado.
El año pasado, el centro cultural tuvo una remodelación tras los daños provocados por el huracán Otis, pero hace falta instalar sanitarios y bodega para las actividades; los vecinos de la colonia popular de calles y callejones laberínticos no tienen otro espacio de reunión y esparcimiento más que un kiosco ubicado cerca de la Escuela Primaria Niños Héroes de Chapultepec y el Centro de Desarrollo Comunitario, “pero que tiene poco apoyo, tiene pocas actividades”, señaló Alfaro.
Bajo la sombra de un jacalito a un costado de la Casa del Vigía, parte del sistema militar del Fortín Álvarez que ha sido, no, obstante remodelada para convertirla en una casa-habitación, llamó a voltear a ver “hacia La Mira, está como muy abandonada, estamos a 300 metros del centro si lo ves desde el mapa… es gente muy valiente, pero que por la misma necesidad de buscar dónde vivir, generó conflictos sociales, obviamente había rencillas entre grupos de colonos y eso ha hecho que sea un barrio bravo, pero no es gente mala”.
El miércoles pasado, el gobierno municipal llevó a cabo el Foro de Consulta Pública del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico, y otra de las integrantes de Mira Cultura, Gloria Bracho Ayala, pidió que la colonia formara parte del polígono central haciendo un corredor turístico que la conecte con La Quebrada porque tiene sitios históricos, pero hay un tabú por tener altos niveles delictivos.

Los gobiernos “no le han dado importancia al tema de los desaparecidos”: activista

Ramón Gracida Gómez

La acumulación de cientos de cadáveres no identificados en el panteón El Palmar se debe a la falta de un Centro de Identificación Humana y a que los gobiernos “no le han dado importancia al tema de los desaparecidos”, opinó la activista Samantha Valeria Colón Morales, al frente del Colectivo Vicente Suástegui, su esposo y defensor del agua desaparecido.
El Sur publicó el lunes pasado que dentro de la fosa común del cementerio El Palmar, ubicado en la carretera federal México-Acapulco, se encuentran cientos de cadáveres sin ser identificados que fueron enterrados entre el 2006 y el 2015, de acuerdo con información proporcionada por la directora de Panteones y Velatorios, María de Lourdes Cristino Jaimes.
Al respecto, Samantha Colón dijo por teléfono que es “desagradable” la cifra de cuerpos no identificados en la fosa común de El Palmar “y todo esto se deriva de que exactamente, todavía hasta la fecha no hemos tenido un Centro de Identificación Humana”.
Otra razón, agregó, es la falta de aplicación de protocolos “y se dejó el tema de la identificación humana muy atrás por parte de los gobiernos de todos los partidos políticos.
“No le han dado importancia al tema de desaparecidos y es por eso que hay tantos cuerpos en las fosas comunes”, señaló la representante del Colectivo Vicente Suástegui, quien desapareció el 5 de agosto de 2021.
Aseguró que la cifra del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, de 315 desaparecidos de 2006 a 2015, no es “real” porque muchos familiares no hacen las denuncias correspondientes.

El Centro de Resguardo Temporal de Acapulco, al 90 por ciento de construcción

El 6 de noviembre pasado, el gobierno del estado informó mediante un comunicado del avance del 25 por ciento en la construcción del Centro de Resguardo Temporal en Acapulco, cuyo objetivo primordial es “el resguardo digno de cuerpos que se encuentren en calidad de no identificados, permitiendo a las familias poder asistir a ese recinto a la identificación”.
El 14 de marzo emitió otro boletín de la visita a la obra junto con representantes de los colectivos Los Otros Desaparecidos de Iguala, Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos y el Colectivo Lupita Rodríguez.
Samantha Colón informó que aproximadamente en octubre pasado inició la obra a un costado del Servicio Médico Forense (Semefo), ubicado a un lado del hospital El Quemado, en la zona suburbana.
“Es para que estos cuerpos ya no estén en las fosas comunes, queremos que estén en un centro de resguardo para que se les dé la importancia y se realicen los estudios necesarios de genética, de ADN, para que puedan ser identificados”.
La activista dijo que la construcción “al parecer lleva unas miras aún mejor, de un Centro de Identificación Humana, que es lo que necesitamos nosotros aquí en Guerrero”.
La primera etapa del Centro de Resguardo Temporal lleva un avance de 90 por ciento de construcción, será entregada en abril con una cifra aproximada de 600 gavetas y con modificaciones al proyecto original para incluir otros servicios como laboratorios y salas de rayos X para la identificación de cuerpos.
Esto fue informado en la reunión del 19 de marzo con el subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros, “donde nos vamos dando cuenta que esto ya lleva otras miras, porque no nada más se va a tratar de hacer nichos o gavetas”, resaltó Samantha Colón agregando que el Cementerio Forense de Chilpancingo “ya está colapsando”.

 

Destaca el director de Ecología de la UAG la importancia ambiental de la Laguna Negra

Yee Trujillo

El director de la Facultad de Ecología Marina de la UAG, Paulino Bueno Domínguez, destacó que la Laguna Negra de Puerto Marqués, que presenta problemas de contaminación, tiene bastante importancia en Acapulco y desafortunadamente los huracanes Otis y John han contribuido de manera significativa al exceso de residuos sólidos que vierten las personas.
Consultado sobre la contaminación del cuerpo lagunar que se ha convertido en un vertedero de desechos porque las personas y camionetas particulares arrojan basura, y otros objetos como refrigeradores viejos, colchones, cascos de embarcaciones, escombro, hieleras, tinacos y láminas, dijo que es bastante la tarea a realizar para limpiarlo y difícil.
Explicó que la laguna de Puerto Marqués tiene importancia en servicios ambientales, para la conservación de especies para el equilibrio de los ecosistemas; que en el huracán Otis, con una velocidad de viento extraordinaria, amortiguó y mitigó los efectos, aunque arrasó con toda la flora y fauna.
Recordó que antes se utilizaba para la extracción de recursos pesqueros, lo que ha disminuido por los altos niveles de contaminación, y dijo que tanto la Laguna Negra, como la laguna de Tres Palos y la de Coyuca son un atractivo importante en el ámbito económico y turístico.
A pregunta de si cree que las brigadas de limpieza y la operación para identificar a quienes tiran basura anunciadas por la Coordinación de Servicios Públicos y la Dirección de Ecología son medidas suficientes para contrarrestar la contaminación, opinó que la parte medular es la responsabilidad de todos los ciudadanos, por falta de cultura o conocimiento de lo que se genera al tirar un bote o una bolsa a la calle.
“Creo que la mejor solución es esa, informar a nuestra sociedad sobre la problemática que se enfrenta sobre la contaminación y la posible salida que tenemos, que es en este caso pues reutilizar y hacer un destino final de una manera ordenada y adecuada de nuestra basura”, añadió.
Lamentó que todas las personas están tratando de limpiar sus casas tras los desastres naturales, pero no todos tienen solvencia económica para dar un tratamiento adecuado a la basura tanto de la ciudadanía como de las autoridades, y ocurre el vertimiento de residuos sólidos urbanos y aguas residuales, afectando los ecosistemas.
“La cantidad de basura es sumamente mayor a la capacidad que se tiene en el puerto para dar un destino final a este tipo de residuos”, expuso.
Llamó a la sociedad a reflexionar sobre la contaminación en la ciudad, en los ríos, lagunas y playas, y que se tomen medidas adecuadas que permitan garantizar una conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales.
También mencionó que se hacen campañas de limpieza y concientización desde preescolar hasta licenciaturas por parte de la Facultad de Ecología Marina, otros planteles de la UAG e instituciones, para generar un efecto a corto, mediano y largo plazo para la conservación de los recursos naturales y las playas.