A pesar de su importancia histórica, sigue en el olvido la céntrica colonia La Mira

Acapulco,Gro, 30marzo2025. El Fortín Álvarez construido en el sigo XVII para almacenar polvora de la que se abastecer al Fuerte de San Diego. Fotos: Carlos Carbajal
El Fortín Álvarez construido en el sigo XVII para almacenar pólvora de la que se abastecía al Fuerte de San Diego. Abajo, una joven tiende ropa aprovechando el sol y el viento que corre raudo en esa colonia, mientras al fondo se observa la gran vista al mar que tiene La Mirat Fotos: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

La colonia La Mira está ubicada cerca del Zócalo de Acapulco, pero no es considerada un barrio histórico; tiene una edificación militar del siglo XVII, pero ésta fue olvidada oficialmente hasta que la recuperó un colectivo cultural en los últimos años y ahora es habitada por varios artistas; es popularmente conocida como un asentamiento “bravo” y tiene una vista panorámica de toda la bahía, pero no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio.
El cerro de La Mira, tomado el 13 de septiembre de 1963 por pobladores y migrantes de bajos recursos en busca de construir una vivienda, es escenario de batallas históricas de las épocas de la Independencia y la Invasión Francesa, de resistencias populares a los desalojos, de bellos atardeceres que atraparon a un multimillonario y de balaceras por la narcoviolencia.
Motivado por los anuncios de la reconstrucción de Acapulco y de la recuperación del centro histórico, El Sur recorrió el sábado pasado algunas partes de la colonia con la guía del artista plástico Miguel Ángel Sotelo, avecindado en la colonia prácticamente toda su vida, y uno de los integrantes del colectivo Mira Cultura, que convirtió El Fortín Álvarez en un centro cultural.
Desde 2017 se han hecho diversos talleres, proyecciones y exposiciones en el la fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones.
Durante su asedio a Acapulco entre el 6 de abril de 1811 al 21 de agosto de 1813 en la guerra de Independencia, el general José María Morelos y Pavón tomó el polvorín de La Mira “para cortar el suministro de pólvora al ejército realista que estaba atrincherado en el Fuerte de San Diego”, indica vicepresidente de la región 5 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, en el texto El Fortín Álvarez baluarte cultural en La Mira.
Tras el lanzamiento del Plan de Ayutla, Antonio López de Santa Anna envió tropas el 20 de abril de 1854 para atacar los cuatro fortines que había en Acapulco, el fortín fue defendido por Juan N. Álvarez, cuyo hijo Diego Álvarez volvería a defender durante los ataques del 10 a 12 de enero de 1863 en la Invasión Francesa.
Pero Sotelo recordó que cuando era niño sólo quedaban ruinas del Fortín Álvarez que nadie les hacía caso; la familia del futuro pintor proveniente de Nuxco, Tecpan, se asentó no muy lejos del sitio histórico un año después de la primera toma del cerro en 1963 por parte de migrantes que llegaban a Acapulco en busca de empleo y educación para sus hijos en pleno auge del municipio como como centro turístico.

Hal Braxton Hayes, el Gringo loco de La Mira

Gran parte del cerro era propiedad de Hal Braxton Hayes, quien había comenzado a construir años antes una torre de piedra y había urbanizado los alrededores con calles pavimentadas y servicios públicos básicos.
De acuerdo con la página de Internet con su mismo nombre, Braxton Hayes, nacido en 1911 en Carolina del Norte, Estados Unidos, llegó a México en 1960 después de hacerse rico con el abaratamiento de la construcción de casas en el periodo de crisis económica de la Gran Depresión de 1929, por lo que ganó el mote de El Ford de la Construcción; en la Segunda Guerra Mundial, desarrolló prototipos de embarcaciones navales de acero; y en la carrera nuclear de los años siguientes ofreció viviendas a pruebas de bombas.
En 1961, el Ayuntamiento de Acapulco suspendió la obra de la torre que sería un “club internacional”, argumentando que era insegura a los temblores, precisa el cronista Anituy Rebolledo Ayerdi en un texto publicado por este periódico en 2004, el edificio fue reconvertido por el “gringo loco” como una obra de arte en sí.
La entrevista del programa estadunidense Lifestyles of the Rich and Famous, dedicado a enseñar las extravagancias de la élite mundial, muestra un auto colgado a orilla del acantilado en el que está la torre de piedra y varias de las esculturas que adornaron el edificio, una de ellas actualmente tirada en un patio colindante.
De aquella época sobreviven también varias viviendas construidas cuando se pretendió convertir la zona en un fraccionamiento, pero los vecinos resistieron al intento de desalojarlos, “todos en la misma condición económica, o sea, todos teníamos la misma necesidad de techo y eso nos hermanaba”, dice Sotelo, arquitecto de profesión.
Con una vista total hacia el fraccionamiento Las Playas, dijo que “La Mira es un lugar de migrantes de las regiones de Guerrero y de Oaxaca y de gente pobre, la gente que llegó allá a las Américas y a Flamingos, es gente que tenía un capital, compró y construyó su residencia, nosotros llegamos sin nada, ésa es la diferencia, nos ha costado más trabajo”.
La colonia es un lugar “poliétnico porque aquí vivimos blancos, negros, pueblos originarios y también gente de origen filipino, entonces tenemos una mezcla riquísima de gente, aquí nadie se aburre, nadie se parece a nadie, todos somos diferentes y en nuestras diferencias coincidimos”.
El hombre de 65 años dijo que la recuperación del Fortín Álvarez “nos unió porque gente que yo no conocía, la conocí ahí, gente que no me conocía, me conoció ahí y siendo que yo he vivido toda la vida aquí, entonces hicimos contacto una célula con otra célula, y dos células juntas se reconstruyen, y cada uno de nosotros somos una célula”.
Más allá del dinero que el gobierno federal entregó por el huracán Otis, plantea el actor y director de teatro, “se necesita conciencia y trabajar sobre las conciencias y yo creo que las culturas y las artes nos pueden ayudar”.
“Yo creo que reconstruyendo el tejido social es más fácil reconstruir el techo, yo creo que aquí necesitamos atención, a veces hasta una visita como la de ustedes y nosotros nos ponemos hacer las cosas”.
Resaltó que La Mira es una colonia de artistas, entre ellos la actriz y dramaturga Miriam Orba, los poetas Toño Salinas y Ángel Carlos Sánchez, y otro pintor de nombre Abraham, “el paisaje fue el que nos formó, el paisaje forma, si yo vivo en un desierto y soy una serpiente, soy agresivo, pero si yo tengo un paisaje hermoso, son otras condiciones que me vuelven agresivo, no el paisaje”.
Otro de los artistas avecindados en La Mira desde hace algunas décadas es el escultor Jorge Alfaro, quien externó su amor por el asentamiento a pesar de la violencia que “nos ha golpeado durísimo”.
Uno de los episodios más álgidos del historial de la colonia es el enfrentamiento de tres días en abril de 2019 entre dos grupos criminales y que tuvo un saldo oficial de cuatro muertos y una docena de detenidos, pero días después aparecieron algunos cuerpos en los acantilados de la colonia.
El también integrante de Mira Cultura, grupo formado a partir de un taller de la Fundación Artesa, dijo que los promotores culturales tienen la obligación de destacar la historia del Fortín Álvarez y utilizarlo porque ya había sido intervenido con recursos públicos en los últimos años de la primera década de los 2000 que se construyó una cancha y un grupo ciudadano ya había intentado rescatarlo antes del colectivo de artistas, pero fue otra vez abandonado y vandalizado.
El año pasado, el centro cultural tuvo una remodelación tras los daños provocados por el huracán Otis, pero hace falta instalar sanitarios y bodega para las actividades; los vecinos de la colonia popular de calles y callejones laberínticos no tienen otro espacio de reunión y esparcimiento más que un kiosco ubicado cerca de la Escuela Primaria Niños Héroes de Chapultepec y el Centro de Desarrollo Comunitario, “pero que tiene poco apoyo, tiene pocas actividades”, señaló Alfaro.
Bajo la sombra de un jacalito a un costado de la Casa del Vigía, parte del sistema militar del Fortín Álvarez que ha sido, no, obstante remodelada para convertirla en una casa-habitación, llamó a voltear a ver “hacia La Mira, está como muy abandonada, estamos a 300 metros del centro si lo ves desde el mapa… es gente muy valiente, pero que por la misma necesidad de buscar dónde vivir, generó conflictos sociales, obviamente había rencillas entre grupos de colonos y eso ha hecho que sea un barrio bravo, pero no es gente mala”.
El miércoles pasado, el gobierno municipal llevó a cabo el Foro de Consulta Pública del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico, y otra de las integrantes de Mira Cultura, Gloria Bracho Ayala, pidió que la colonia formara parte del polígono central haciendo un corredor turístico que la conecte con La Quebrada porque tiene sitios históricos, pero hay un tabú por tener altos niveles delictivos.

 

La Mira, histórica colonia olvidada por los gobiernos

Aunque tiene una edificación militar del siglo XVII para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones construida simultáneamente con el Fuerte de San Diego, La Mira es un punto histórico del centro de Acapulco con una privilegiada vista a la bahía y al mar abierto hasta Pie de la Cuesta que no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio. En la imagen, pequeñas casas de madera y lámina que contrastan con las del fraccionamiento Las Playas al fondo
Foto: Carlos Carbajal

A pesar de su importancia histórica, sigue en el olvido la céntrica colonia La Mira

En el asentamiento se encuentra una fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego, para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones, hoy convertida en un centro cultural gracias a un puñado de artistas y vecinos

Ramón Gracida Gómez

La colonia La Mira está ubicada cerca del Zócalo de Acapulco, pero no es considerada un barrio histórico; tiene una edificación militar del siglo XVII, pero ésta fue olvidada oficialmente hasta que la recuperó un colectivo cultural en los últimos años y ahora es habitada por varios artistas; es popularmente conocida como un asentamiento “bravo” y tiene una vista panorámica de toda la bahía, pero no ha sido incluida dentro de los planes turísticos del municipio.
El cerro de La Mira, tomado el 13 de septiembre de 1963 por pobladores y migrantes de bajos recursos en busca de construir una vivienda, es escenario de batallas históricas de las épocas de la Independencia y la Invasión Francesa, de resistencias populares a los desalojos, de bellos atardeceres que atraparon a un multimillonario y de balaceras por la narcoviolencia.
Motivado por los anuncios de la reconstrucción de Acapulco y de la recuperación del centro histórico, El Sur recorrió el sábado pasado algunas partes de la colonia con la guía del artista plástico Miguel Ángel Sotelo, avecindado en la colonia prácticamente toda su vida, y uno de los integrantes del colectivo Mira Cultura, que convirtió El Fortín Álvarez en un centro cultural.
Desde 2017 se han hecho diversos talleres, proyecciones y exposiciones en el la fortificación construida en el siglo XVII simultáneamente al Fuerte de San Diego para el depósito y almacenamiento de pólvora y municiones.
Durante su asedio a Acapulco entre el 6 de abril de 1811 al 21 de agosto de 1813 en la guerra de Independencia, el general José María Morelos y Pavón tomó el polvorín de La Mira “para cortar el suministro de pólvora al ejército realista que estaba atrincherado en el Fuerte de San Diego”, indica vicepresidente de la región 5 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, en el texto El Fortín Álvarez baluarte cultural en La Mira.
Tras el lanzamiento del Plan de Ayutla, Antonio López de Santa Anna envió tropas el 20 de abril de 1854 para atacar los cuatro fortines que había en Acapulco, el fortín fue defendido por Juan N. Álvarez, cuyo hijo Diego Álvarez volvería a defender durante los ataques del 10 a 12 de enero de 1863 en la Invasión Francesa.
Pero Sotelo recordó que cuando era niño sólo quedaban ruinas del Fortín Álvarez que nadie les hacía caso; la familia del futuro pintor proveniente de Nuxco, Tecpan, se asentó no muy lejos del sitio histórico un año después de la primera toma del cerro en 1963 por parte de migrantes que llegaban a Acapulco en busca de empleo y educación para sus hijos en pleno auge del municipio como como centro turístico.

Hal Braxton Hayes, el Gringo loco de La Mira

Gran parte del cerro era propiedad de Hal Braxton Hayes, quien había comenzado a construir años antes una torre de piedra y había urbanizado los alrededores con calles pavimentadas y servicios públicos básicos.
De acuerdo con la página de Internet con su mismo nombre, Braxton Hayes, nacido en 1911 en Carolina del Norte, Estados Unidos, llegó a México en 1960 después de hacerse rico con el abaratamiento de la construcción de casas en el periodo de crisis económica de la Gran Depresión de 1929, por lo que ganó el mote de El Ford de la Construcción; en la Segunda Guerra Mundial, desarrolló prototipos de embarcaciones navales de acero; y en la carrera nuclear de los años siguientes ofreció viviendas a pruebas de bombas.
En 1961, el Ayuntamiento de Acapulco suspendió la obra de la torre que sería un “club internacional”, argumentando que era insegura a los temblores, precisa el cronista Anituy Rebolledo Ayerdi en un texto publicado por este periódico en 2004, el edificio fue reconvertido por el “gringo loco” como una obra de arte en sí.
La entrevista del programa estadunidense Lifestyles of the Rich and Famous, dedicado a enseñar las extravagancias de la élite mundial, muestra un auto colgado a orilla del acantilado en el que está la torre de piedra y varias de las esculturas que adornaron el edificio, una de ellas actualmente tirada en un patio colindante.
De aquella época sobreviven también varias viviendas construidas cuando se pretendió convertir la zona en un fraccionamiento, pero los vecinos resistieron al intento de desalojarlos, “todos en la misma condición económica, o sea, todos teníamos la misma necesidad de techo y eso nos hermanaba”, dice Sotelo, arquitecto de profesión.
Con una vista total hacia el fraccionamiento Las Playas, dijo que “La Mira es un lugar de migrantes de las regiones de Guerrero y de Oaxaca y de gente pobre, la gente que llegó allá a las Américas y a Flamingos, es gente que tenía un capital, compró y construyó su residencia, nosotros llegamos sin nada, ésa es la diferencia, nos ha costado más trabajo”.
La colonia es un lugar “poliétnico porque aquí vivimos blancos, negros, pueblos originarios y también gente de origen filipino, entonces tenemos una mezcla riquísima de gente, aquí nadie se aburre, nadie se parece a nadie, todos somos diferentes y en nuestras diferencias coincidimos”.
El hombre de 65 años dijo que la recuperación del Fortín Álvarez “nos unió porque gente que yo no conocía, la conocí ahí, gente que no me conocía, me conoció ahí y siendo que yo he vivido toda la vida aquí, entonces hicimos contacto una célula con otra célula, y dos células juntas se reconstruyen, y cada uno de nosotros somos una célula”.
Más allá del dinero que el gobierno federal entregó por el huracán Otis, plantea el actor y director de teatro, “se necesita conciencia y trabajar sobre las conciencias y yo creo que las culturas y las artes nos pueden ayudar”.
“Yo creo que reconstruyendo el tejido social es más fácil reconstruir el techo, yo creo que aquí necesitamos atención, a veces hasta una visita como la de ustedes y nosotros nos ponemos hacer las cosas”.
Resaltó que La Mira es una colonia de artistas, entre ellos la actriz y dramaturga Miriam Orba, los poetas Toño Salinas y Ángel Carlos Sánchez, y otro pintor de nombre Abraham, “el paisaje fue el que nos formó, el paisaje forma, si yo vivo en un desierto y soy una serpiente, soy agresivo, pero si yo tengo un paisaje hermoso, son otras condiciones que me vuelven agresivo, no el paisaje”.
Otro de los artistas avecindados en La Mira desde hace algunas décadas es el escultor Jorge Alfaro, quien externó su amor por el asentamiento a pesar de la violencia que “nos ha golpeado durísimo”.
Uno de los episodios más álgidos del historial de la colonia es el enfrentamiento de tres días en abril de 2019 entre dos grupos criminales y que tuvo un saldo oficial de cuatro muertos y una docena de detenidos, pero días después aparecieron algunos cuerpos en los acantilados de la colonia.
El también integrante de Mira Cultura, grupo formado a partir de un taller de la Fundación Artesa, dijo que los promotores culturales tienen la obligación de destacar la historia del Fortín Álvarez y utilizarlo porque ya había sido intervenido con recursos públicos en los últimos años de la primera década de los 2000 que se construyó una cancha y un grupo ciudadano ya había intentado rescatarlo antes del colectivo de artistas, pero fue otra vez abandonado y vandalizado.
El año pasado, el centro cultural tuvo una remodelación tras los daños provocados por el huracán Otis, pero hace falta instalar sanitarios y bodega para las actividades; los vecinos de la colonia popular de calles y callejones laberínticos no tienen otro espacio de reunión y esparcimiento más que un kiosco ubicado cerca de la Escuela Primaria Niños Héroes de Chapultepec y el Centro de Desarrollo Comunitario, “pero que tiene poco apoyo, tiene pocas actividades”, señaló Alfaro.
Bajo la sombra de un jacalito a un costado de la Casa del Vigía, parte del sistema militar del Fortín Álvarez que ha sido, no, obstante remodelada para convertirla en una casa-habitación, llamó a voltear a ver “hacia La Mira, está como muy abandonada, estamos a 300 metros del centro si lo ves desde el mapa… es gente muy valiente, pero que por la misma necesidad de buscar dónde vivir, generó conflictos sociales, obviamente había rencillas entre grupos de colonos y eso ha hecho que sea un barrio bravo, pero no es gente mala”.
El miércoles pasado, el gobierno municipal llevó a cabo el Foro de Consulta Pública del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico, y otra de las integrantes de Mira Cultura, Gloria Bracho Ayala, pidió que la colonia formara parte del polígono central haciendo un corredor turístico que la conecte con La Quebrada porque tiene sitios históricos, pero hay un tabú por tener altos niveles delictivos.

Compran pipas vecinos de la Jardín que llevan varios meses sin el servicio de agua

Vecinos del barrio de La Pozita en el centro de la ciudad juntan botes para rellenarlos con agua de un manantial que hay en el lugar debido a la falta de suministro en las casas Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

Vecinos de las colonias Jardín Palmas y Jardín Mangos compran pipas con agua, ahora con las lluvias están almacenando, porque llevan varios meses sin el servicio de agua de manera regular, a veces dos veces al mes les tandean y los recibos llegan puntuales.
El director de Gestión Ciudadana de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), Miguel Ángel Hernández Galeana, dijo que son entre 12 a 14 servicios diarios de agua en pipa que reparten. El organismo cuenta con dos pipas y el Ayuntamiento apoyará con otras 14.
Funcionarios de la CAPAMA el lunes informaron que seguirá el tandeo del servicio de agua en diferentes colonias de la ciudad, debido a los trabajos de rehabilitación que están haciendo en los sistemas de captación Papagayo I y II que se prevé concluyan hasta octubre.
Sin embargo, en las colonias antes mencionadas, los vecinos dijeron que llevan meses sin el servicio de agua, que tienen que recurrir a comprar pipas en 600 pesos, rellenar garrafones con agua o colocar cubetas en las azoteas o patios para captar agua de lluvia.
Es el caso de la vecina de la colonia Jardín Palmas, Iris, quien comentó que tienen más de tres meses sin agua potable; para llenar su tinaco y una pila compró una pipa que le costó 600 pesos, para poder lavar, hacer el aseo de casa y aseo personal.
Comentó que ha estado cuidando el agua para que le alcance para más tiempo, que ha puesto unas cubetas para que se llenen con la lluvia que ha caído y la utiliza para lavar los baños y para trapea; y cuando la CAPAMA manda agua es una o dos veces al mes.
Del aviso que hizo la paramunicipal de que el servicio será tandeado, dijo que con mucha más razón va a cuidar el agua, porque si antes de que informaran no tenían agua, ahora que informaron que se verán afectados será más difícil que les manden.
Otra de las vecinas dijo que ha llamado al número de atención ciudadana para solicitar una pipa, pero que no se la mandan, que les piden sus datos y que la van a programar, pero que no se la llevan y ante esa situación lo que hace es comprar garrafones y tinacos.
La zona poniente es una de las más afectadas con el desabasto de agua, hay colonias que les mandan agua por medio de pipas o tienen que recurrir a los pozos artesanos.

Podría duplicarse la solicitud de pipas

En la dirección de Gestión Ciudadana se reciben más de 90 mil llamadas al año, unas son para reportar fugas, solicitar pipas con agua o para preguntar del porqué la falta del servicio de agua. Del caso de la solicitud de pipas se reciben de 12 a 14 servicios de manera diaria, y un promedio de 270 servicios de manera mensual.
“Actualmente nosotros contamos por medio de la gestión que hizo la alcaldesa Abelina López Rodríguez y el director general en comodato dos pipas de la Conagua, con las cuales damos el servicio de manera gratuito a los usuarios que están al corriente con sus pagos”.
Abundó que se hace una programación de las solicitudes de pipas de acuerdo con la demanda que se tenga, porque “también se brinda el apoyo a las gestiones que hace algún regidor”.
“Adicional a esto contamos con cuatro garzas donde nosotros surtimos las pipas, va el Ejército, la Marina, Guardia Nacional y están ubicadas en Aguas Blancas, Farallón, Miramar y Zapata, de donde suministramos un promedio 16 mil 700 metros cúbicos de agua, de alguna manera todos estos datos contribuyen a mejorar el servicio”, indicó.
De cuántas llamadas se han atendido desde que se informó de que habrá colonias en las que se verán afectadas por los trabajos en los ductos, respondió: “tenemos el mismo número de solicitudes de manera diaria, estamos hablando de 12 a 14 y vamos esperar a que trascurra la semana, tenemos proyectado que se duplique estos servicios”.
“Hay 14 pipas que estarían apoyando para reforzar el servicio de pipas, hay que recordar que la alcaldesa ha comprado para el Ayuntamiento pipas para que sean propias, esperamos contar con esas pipas para reforzar el sistema”, puntualizó el director.

Están por encima de su capacidad tres de las nueve presas en Guerrero: Conagua

Juan Luis Altamirano Uruñuela

Ciudad de México

En el estado de Guerrero, tres de las nueve presas se encuentran con un almacenamiento por encima de su capacidad, informó la Comisión Nacional de Agua (Conagua).
La Conagua informó que las presas El Gallo, Palos Altos y La Calera, las tres con cuenca en el río Balsas, son las que se encuentran por encima de su capacidad de almacenamiento, con datos al 12 de agosto.
El organismo señaló que la presa El Gallo, ubicada en el municipio de Cutzamala, en Tierra Caliente, está al 101 por ciento de llenado. Conagua señala que el Nivel de Aguas Máximas Ordinarias (NAMO) de la presa es 400.039 hectómetros cúbicos, mientras que el almacenamiento actual es de 404.565 hectómetros cúbicos.
Conagua define al NAMO como el “máximo nivel con que se puede operar la presa para satisfacer las demandas, puede ser agua potable, generación de energía y/o riego”.
La presa Palos Altos, también conocida como Vicente Guerrero, del municipio de Arcelia también en Tierra Caliente, se encuentra 101 por ciento llena. Esta presa tiene un NAMO de 249.49 hectómetros cúbicos y el almacenamiento actual es de 251.83 hectómetros cúbicos.
En tanto que la presa La Calera, del municipio de Zirándaro, tiene 114 por ciento de llenado, al tener un almacenamiento actual de 10.695 hectómetros cúbicos y cuenta con un NAMO de 9.393 hectómetros cúbicos.
La presa Revolución Mexicana, también conocida como El Guineo, con cuenca en Pacífico Sur, ubicada en el municipio Tecoanapa de Costa Chica, está 93 por ciento llena, ya que tiene 117.957 hectómetros cúbicos de 126.694 disponibles.
Por su parte, la presa Valerio Trujano, en el municipio de Tepecoacuilco, está 78 por ciento llena, al contar con 24.158 hectómetros cúbicos de la capacidad total que es 31.014. La presa Laguna de Tuxpan, municipio de Iguala, tiene 76 por ciento de su capacidad al contar con 13.47 hectómetros cúbicos de 17.647 disponibles.
La presa Infiernillo, en Coahuayutla, tiene 71 por ciento de llenado al reportar 5615.005 hectómetros cúbicos de 7872.59 que tiene de capacidad. Por su parte, la presa Carlos Ramírez Ulloa, comúnmente conocida como El Caracol, en los municipios de Apaxtla y Heliodoro Castillo, registra 68 por ciento de llenado, con 689.28 hectómetros cúbicos de 1010.46 disponibles.
La presa Andrés Figueroa, comúnmente llamada Las Garzas, en Ajuchitlán, es la que tiene el menor porcentaje de llenado, al registrar 40 por ciento, pues tiene 41.4 hectómetros cúbicos de 102.5 disponibles para su almacenamiento.

Se reportan con suficiente agua las presas en Tierra Caliente

Israel Flores

Ciudad Altamirano

Ante la presencia de lluvias en la mayor parte del estado se mantiene el monitoreo de las presas en la región Tierra Caliente, donde las de mayor capacidad se encuentran con suficiente espacio de almacenamiento.
De acuerdo con el monitoreo de las presas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la presa más grande, la presa El Caracol, se reporta al 52 por ciento de su capacidad este domingo. Cuenta con un amplio margen de crecimiento.
La presa El Caracol es la que más preocupa a las autoridades de protección civil, ayuntamientos y gobierno estatal, en cuanto a su almacenamiento, debido a que cuando se ve en la necesidad de desfogar, provoca el crecimiento del río Balsas.
Pero debido a que el temporal de lluvias ha sido escaso, se encuentra a la mitad de su capacidad de almacenamiento.
De tal forma, que con la presencia de lluvias para este inicio de semana se considera que tiene un amplio margen de crecimiento y que podría incluso alcanzar apenas su meta de la temporada.
La presa Palos Altos, del municipio de Arcelia, se encuentra al 72 por ciento de su capacidad, por lo tanto, tiene suficiente margen para evitar desfogues repentinos.
Las presas que se reportan llenas son las presas Las Garzas y El Gallo.
La primera, en el municipio de Ajuchitlán, se encuentra al 99 por ciento de su capacidad. Sin embargo, su almacenamiento es bajo, de tal forma que se prevé que con la llegada de la lluvias tenga que desfogar hacia el río Las Truchas, el cual a su vez desemboca en el río Balsas.
Mientras que la presa El Gallo, del municipio de Cutzamala, que desemboca el río del mismo nombre, se encuentra al 100 por ciento de su almacenaje.
A diferencia de las otras presas, El Gallo no cuenta con compuertas para desfogues controlados, de forma que la manera de controlar su capacidad de almacenamiento es mediante la salida de agua por las turbinas de la hidroeléctrica, las cuales funcionan las 24 horas para generar energía. Además, cuando la presa rebasa su capacidad, comienza a tirar el agua excedente por el vertedero.
En tanto que el personal de protección civil regional mantiene monitoreo sobre los ríos Balsas y Cutzamala, los cuales son los más grandes de Tierra Caliente en capacidad, pero que se encuentran dentro de su cauce, incluso lo reportan bajo su nivel.
Pero se esperan lluvias torrenciales para las siguientes 48 horas en Tierra Caliente, según el pronóstico meteorológico difundido por la Secretaría de Protección Civil, lo que podría afectar sobre todo el crecimiento de arroyos y los ríos que vienen de la parte de la Sierra, de los municipios de Ajuchitlán, Coyuca de Catalán y Zirándaro.