Hallan el cadáver de un adolescente que cayó en el río Balsas en Las Tamacuas

 

Un menor de 14 años, originario de Morelia, Michoacán, perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente del río Balsas en la comunidad de Las Tamacuas, en el municipio de La Unión.
El cuerpo fue localizado la tarde de este miércoles, luego de una operación de búsqueda que involucró a corporaciones de rescate de Guerrero y Michoacán, así como a pobladores de la región.
El accidente ocurrió la tarde del martes 31 de marzo y de acuerdo con información proporcionada por familiares, el adolescente, identificado como Andrés N., se encontraba sentado sobre una piedra a la orilla del río de la cual resbaló y cayó al agua; debido a que el menor no sabía nadar, fue arrastrado por la fuerza del caudal ante la vista de sus familiares.
Tras el reporte de la desaparición, se inició una movilización que se extendió durante toda la jornada de este miércoles, en la que participaron integrantes de Protección Civil estatal y municipal de La Unión así como de Lázaro Cárdenas, Michoacán, hicieron recorridos en lancha y a pie por las riberas.
A estas tareas se integraron pescadores locales y vecinos con equipo propio, ante el temor de que la corriente llevara el cuerpo hacia mar abierto.
Fue minutos antes de las 17 horas de este miércoles cuando se reportó el hallazgo del cuerpo en las inmediaciones del puente que atraviesa el río en la comunidad de El Naranjito, a unos 5 kilómetros de distancia de donde cayó originalmente.
Al lugar llegaron autoridades ministeriales para hacer las diligencias correspondientes y el levantamiento del cadáver, para ser entregado a sus familiares. (Brenda Escobar / Zihuatanejo).

 

Reclaman ejidatarios las pérdidas por el desfogue de las presas en Tierra Caliente

 

Un grupo de ejidatarios del municipio de Pungarabato, en la localidad Santa Bárbara, población ubicada junto al río Balsas, denunciaron que ninguna autoridad se ha hecho cargo de sus pérdidas en el campo, que provocó el mal manejo de las presas a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
A través de un documento, los afectados señalan que los operarios de la presa El Caracol, por parte de la CFE, permitieron que se sobrepasaran los límites de metros cúbicos, a pesar de que se percibía la necesidad de que desfogaran la presa antes de que se llenara en su totalidad, antes de la llegada del huracán John.
Expresaron: “Cuando ya estaba demasiado llena, a más del 100 por ciento de su capacidad, y cuando vieron que venían más huracanes, ahora sí decidieron soltarle el agua al río Balsas, perjudicando con ello los cultivos, huertas, casas, animales y la vida misma de quienes vivimos cerca de ese río, sin hacerse responsables de los enormes daños que causan a la población afectada. A más de 15 días de haber sufrido este siniestro, hasta hoy, ninguna autoridad de ningún nivel se ha acercado con nosotros”.
En el documento, que va dirigido a los gobiernos federal y estatal, señalan que “sólo supimos que vinieron a preguntar acerca de los afectados, pero de manera muy escueta, y dizque con una aplicación. Pero nadie nos garantiza, de manera directa y personal, que de verdad se nos vaya a resarcir el daño de la gran pérdida que sufrimos. Es por ello que estamos muy molestos con nuestras autoridades, que sólo les importa el beneficio, pero de sus empresas, como son la Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Nacional del Agua”.
El documento, firmado por los ejidatarios de Santa Bárbara, indica que el censo no les garantiza nada. Aseguran que los daños no hubieran ocurrido si el manejo de las presas lo hiciera personal preparado, y con capacidad para entender los daños que causan cada vez que abren las compuertas.
Indicaron que pudieron haber desfogado la presa mucho tiempo antes de qué se llenara en su totalidad, porque ya se sabía de las lluvias que se acercaban, pero no lo hicieron, y en su lugar provocaron daños al campo regional. (Israel Flores /?Ciudad Altamirano).

Cientos de hectáreas afectadas en Tierra Caliente por la crecida de ríos y arroyos

Israel Flores

Ciudad Altamirano

En los últimos 15 días, con el desfogue de las presas de Tierra Caliente, el crecimiento de los ríos Balsas y Cutzamala ha terminado por afectar de manera severa la siembra de maíz en los bajiales que se encuentran en los costados, con daños que hasta el momento nadie ha cuantificado.
No hay datos precisos de la Secretaría de Agricultura o de la delegación de Desarrollo Rural, acerca de las pérdidas de maíz de esta temporada o, incluso, de otros productos del campo que se siembran cerca de los ríos.
Ninguna de las dependencias ha comenzado algún sondeo o estadística acerca de lo que los campesinos han perdido en las diferentes comunidades, donde también han crecido los arroyos y los ríos pequeños que vienen desde la sierra.
Por parte de los ayuntamientos, se tiene el conocimiento de más de 100 hectáreas perdidas en Tlalchapa, por el crecimiento del río de Villa Madero, y otros más, que se ubican en comunidades cercanas a la cabecera municipal.
También hay reportes del municipio de Tlapehuala, por las siembras perdidas en San Antonio de las Huertas, ante el crecimiento de los arroyos.
Pero sobre las últimas afectaciones que han provocado los ríos grandes, en zonas muy importantes de siembra, como son los bajiales, no hay una cuantificación exacta.
Sin embargo, desde San Miguel Totolapan, Ajuchitlán, Coyuca de Catalán, Pungarabato, Cutzamala y Zirándaro, se pueden observar, muy cerca del río, las siembras de maíz completamente tapadas por el crecimiento y desbordamiento de los ríos.
Los desfogues que vienen desde la presa El Caracol hacia el río Balsas han provocado que el agua llegue con fuerza y se lleve siembras completas o, en algunos casos, solamente termina por dañar la siembra con la exagerada humedad.
Son cientos de siembras perdidas, donde los campesinos no esperaban que se desbordara de esa forma el río.
Todavía hasta este lunes había desfogues por parte de la presa El Caracol. Pero a pesar de que se calmaron los desfogues, podrían regresar la siguiente semana, considerando que todavía hay probabilidades de lluvia que llene de nuevo la presa, pues solamente han logrado bajarle el 5 por ciento.

Presas de Tierra Caliente siguen llenas

De acuerdo con las últimas estadísticas de la Comisión Nacional del Agua, sobre el monitoreo de las presas, la presa de Arcelia se encuentra al 102 por ciento de su capacidad. El excedente lo está tirando a través del vertedero.
Mientras que la presa El Gallo, del municipio de Cutzamala, llegó este martes al 106 por ciento de su capacidad, desfogando agua también a través de las turbinas de la hidroeléctrica.
La presa de Ajuchitlán, que tiene tres semanas de haber comenzado a captar agua porque se encontraba en reparacion, la reportan al 98 por ciento de su capacidad. Se espera que esta misma semana se llene al 100 por ciento. Esta presa cuenta con compuertas y podría tener algún desfogue programado.
En tanto que la presa El Caracol, que se ubica en la región Norte, cuyos desfogues afectan directamente a Tierra Caliente, se encuentra al 96 por ciento de su capacidad, pese a que durante el domingo abrió sus compuertas durante 12 horas y se cerraron hasta este lunes.

Prevén lluvias fuertes en el estado debido a una onda tropical

El Servicio Meteorológico Nacional(SMN) informó que se prevén lluvias muy fuertes en Guerrero, debido a la onda tropical número 23.
Las lluvias de fuertes a intensas pronosticadas pueden generar encharcamientos, deslaves, incremento en niveles de ríos y arroyos, así como desbordamientos e inundaciones en zonas bajas de los estados mencionados.
La dependencia exhortó a la población a atender los avisos del SMN, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y seguir las recomendaciones de Protección Civil. (Redacción / Chilpancingo).

Cierra CFE las compuertas de la presa El Caracol después de 26 horas de desfogue

 

Las compuertas de la presa El Caracol fueron cerradas después de 26 horas de mantenerse tirando agua hacia el río Balsas, provocando inundaciones en municipios como Coyuca de Catalán, Pungarabato, Tlapehuala y Ajuchitlán.
De acuerdo con el último reporte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la presa El Caracol, ubicada en la región Norte, al cierre de este jueves había alcanzado el 101 por ciento de su capacidad, pero al concluir su desfogue este viernes, se quedó en el 96 por ciento.
Por lo tanto, fue necesario que la presa desfogara un 5 por ciento de lo que tenía embalsado.
El desfogue de la presa El Caracol comenzó a las 6 de la mañana del jueves y se cerró a las 8 de la mañana de este viernes, lo cual indica que estuvo 26 horas tirando agua al río Balsas.
Esta acción, derivada del llenado total de la presa El Caracol, por las fuertes lluvias que se han presentado en las últimas semanas, provocó inundaciones en municipios de Tierra Caliente.
En Ciudad Altamirano, el agua alcanzó diversas viviendas en colonias, que se encuentran en zonas bajas, como El Rastro y La Angostura, así como viviendas atrás del cerro Cuperio, que se ubican cercanas al lugar donde se unen Balsas y el río Cutzamala.
Esta unión de ríos también provocó el desborde del Cutzamala, que inundó comunidades Las Querendas, La Bolsa y varias otras del lado de Michoacán.
En Tlapehuala también reportaron que el agua alcanzó los patios de algunas viviendas, por el efecto rebalse o regreso sobre el arroyo El Cajarito. (Israel Flores / Ciudad Altamirano).

Tras el bloqueo de maestros sube en un 7 por ciento el nivel de agua en la presa El Caracol

Israel Flores

Ciudad Altamirano

La presa El Caracol, que se había mantenido entre el 60 y 65 por ciento de su capacidad, subió un 7 por ciento en un solo día después de que un grupo de maestros se manifestó en la entrada de la hidroeléctrica y el personal se retrasó en mantener los niveles de la misma.
De acuerdo con el reporte del monitoreo nacional de presas, de la Comisión Nacional del Agua, la presa El Caracol llegó al 74 por ciento de su capacidad, cuando este miércoles se encontraban en el 67 por ciento.
La presa El Caracol es una hidroeléctrica perteneciente a la Comisión Federal de Electricidad, la que a través de las turbinas está generando energía a las 24 horas y, a su vez, se emplea como mecanismo de control de los niveles del río Balsas.
A pesar de las fuertes lluvias que se han presentado en la región Norte y en la parte alta de la Sierra, así como de los constantes reportes de las descargas de agua hacia el Balsas, la hidroeléctrica ha mantenido sus niveles de control.
Por el momento, la presa no representa un riesgo para la parte baja del río Balsas, que corresponde en mayor parte a la Tierra Caliente.
El Caracol es el principal vaso de abastecimiento de las aguas del Balsas para la parte baja de Tierra Caliente, que además continúa este mismo afluente hacia Michoacán, en donde abastece la presa Infiernillo, que es otra hidroeléctrica importante.
Sin embargo, cuando desfogan la presa en temporada de lluvias, cuando llega a rebasar sus niveles de control, esto provoca inundaciones en Tierra Caliente. Por tal motivo, Protección Civil la mantiene bajo mayor monitoreo.
Sin embargo, durante este miércoles no se pudo reportar actividad, debido a la manifestación de un grupo de docentes en la entrada de la presa. Las funciones estuvieron paradas en El Caracol y, al cierre de la jornada, la presa se reportó con un 7 por ciento más de nivel. Sin embargo, todavía cuenta con un margen para seguir creciendo.

 

Están por encima de su capacidad tres de las nueve presas en Guerrero: Conagua

Juan Luis Altamirano Uruñuela

Ciudad de México

En el estado de Guerrero, tres de las nueve presas se encuentran con un almacenamiento por encima de su capacidad, informó la Comisión Nacional de Agua (Conagua).
La Conagua informó que las presas El Gallo, Palos Altos y La Calera, las tres con cuenca en el río Balsas, son las que se encuentran por encima de su capacidad de almacenamiento, con datos al 12 de agosto.
El organismo señaló que la presa El Gallo, ubicada en el municipio de Cutzamala, en Tierra Caliente, está al 101 por ciento de llenado. Conagua señala que el Nivel de Aguas Máximas Ordinarias (NAMO) de la presa es 400.039 hectómetros cúbicos, mientras que el almacenamiento actual es de 404.565 hectómetros cúbicos.
Conagua define al NAMO como el “máximo nivel con que se puede operar la presa para satisfacer las demandas, puede ser agua potable, generación de energía y/o riego”.
La presa Palos Altos, también conocida como Vicente Guerrero, del municipio de Arcelia también en Tierra Caliente, se encuentra 101 por ciento llena. Esta presa tiene un NAMO de 249.49 hectómetros cúbicos y el almacenamiento actual es de 251.83 hectómetros cúbicos.
En tanto que la presa La Calera, del municipio de Zirándaro, tiene 114 por ciento de llenado, al tener un almacenamiento actual de 10.695 hectómetros cúbicos y cuenta con un NAMO de 9.393 hectómetros cúbicos.
La presa Revolución Mexicana, también conocida como El Guineo, con cuenca en Pacífico Sur, ubicada en el municipio Tecoanapa de Costa Chica, está 93 por ciento llena, ya que tiene 117.957 hectómetros cúbicos de 126.694 disponibles.
Por su parte, la presa Valerio Trujano, en el municipio de Tepecoacuilco, está 78 por ciento llena, al contar con 24.158 hectómetros cúbicos de la capacidad total que es 31.014. La presa Laguna de Tuxpan, municipio de Iguala, tiene 76 por ciento de su capacidad al contar con 13.47 hectómetros cúbicos de 17.647 disponibles.
La presa Infiernillo, en Coahuayutla, tiene 71 por ciento de llenado al reportar 5615.005 hectómetros cúbicos de 7872.59 que tiene de capacidad. Por su parte, la presa Carlos Ramírez Ulloa, comúnmente conocida como El Caracol, en los municipios de Apaxtla y Heliodoro Castillo, registra 68 por ciento de llenado, con 689.28 hectómetros cúbicos de 1010.46 disponibles.
La presa Andrés Figueroa, comúnmente llamada Las Garzas, en Ajuchitlán, es la que tiene el menor porcentaje de llenado, al registrar 40 por ciento, pues tiene 41.4 hectómetros cúbicos de 102.5 disponibles para su almacenamiento.

Está la presa El Caracol al 56% de capacidad; es el nivel más bajo desde que se construyó

Israel Flores

Ciudad Altamirano

La presa El Caracol que es el principal vaso que abastece al río Balsas antes de llegar a la región Tierra Caliente, está a un 56% de su máxima capacidad, uno de los niveles más bajos desde que se construyó, a pesar de las lluvias de la tormenta tropical Max.
La presa Ramírez Ulloa, ubicada en el pueblo del Caracol en el municipio de Heliodoro Castillo fue construida en 1986 para la generación de energía eléctrica y está concesionada la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es una de las presas de mayor capacidad en el estado de Guerrero.
Tiene una capacidad de un millón 25 mil 920 metros cúbicos, su máximo de almacenamiento fue en septiembre del 2013 donde alcanzó el 110% de su llenado.
Debido al excedente tuvo que desfogarse y provocó inundaciones destructivas en Tierra Caliente.
Actualmente al 56% es el registro más bajo en referencia al mes de octubre desde su construcción y puesta en funcionamiento.
El sistema de monitoreo de las presas confirma que el pasado domingo la presa estaba al 52% y después de las recientes lluvias apenas alcanzá a subir un 4% más, porque la región Norte tuvo una menor cantidad de lluvias en comparación con las costas.
Los administradores prevén diversos escenarios para almacenar agua en los siguientes dos meses, considerando la necesidad de generar energía y el gasto que se realiza desde enero a junio, cuando la presa comienza a bajar de nivel por la falta de lluvia, y en espera del siguiente temporal.
Las estrategias podrían ser incluso la de acaparar más agua proveniente del río Balsas mientras se mantienen las condiciones meteorológicas para que haya lluvias.
El resto de las presas de la región alcanzaron a aumentar un poco más de nivel. La presa de Palos Altos en arcelia se encontraba el 72%, y llegó al 79. La presa de Ajuchitlán del Progreso se encuentra por arriba del 100% de su capacidad por lo cual mantiene desfogues constantes.
Mientras que la presa El Gallo del municipio de Cutzamala se encuentra al 102% y debido a que no tiene compuertas el excedente se tira por el vertedor de manera continua.

Afectan las lluvias más caminos e incomunican varios pueblos en Coyuca y Zirándaro

Las recientes lluvias provocaron nuevos bloqueos de caminos en el municipio de Coyuca de Catalán, debido al crecimiento de arroyos que impidieron el cruce de vehículos durante casi 12 horas, con algunas afectaciones en viviendas cercanas a los caudales.
Se reportó en la localidad de Paso de Arena que crecieron los dos arroyos que pasan por ese lugar, el que cruza una zona céntrica afectó a unas tres viviendas llegando el agua hasta sus patios, y algunos caminos quedaron bloqueados dentro del mismo pueblo.
Se informó que también en la misma localidad, creció el arroyo por el que pasa el camino del poblado de Pineda que quedó bloqueado cerca de 12 horas hasta que bajó el nivel del caudal, pues no podía pasar ningún vehículo.
También se informó que en la localidad de Santa Teresa del mismo municipio de Coyuca de Catalán quedó bloqueada la carretera que va hacia Zirándaro de los Chávez, en el tramo cercano a la localidad de El Naranjo debido al crecimiento de dos arroyos que impidieron el paso de vehículos, incomunicando a localidades del municipio de Zirándaro y algunas de Coyuca de Catalán que bajan por esa zona hacia la cabecera municipal o van para Ciudad Altamirano.
Se informó que cerca de las 11 de la mañana se restauró el cruce de vehículos en este tramo.
En la Tierra Caliente se han presentado lluvias fuertes desde el pasado martes, y prácticamente todos los días está lloviendo desde las 5 de la mañana hasta las 10, tiempo en el cual las lluvias han sido intensas.
En los municipios de Coyuca de Catalán, Ajuchitlán y Tlapehuala se registra la mayor cantidad de reportes de crecimiento de arroyos, la mayoría de ellos provienen de la parte de la sierra.
Protección Civil estatal mantiene vigilancia en la ribera del río Balsas, porque creció el caudal en los últimos días por las descargas de los arroyos que provienen de diferentes localidades, pero todavía se mantiene en su cauce sin provocar daños .
Las presas de Palos Altos en el municipio de Arcelia y la de Las Garzas en Ajuchitlán han mantenido desfogues controlados durante la semana sin que se reporten daños. Israel Flores / Ciudad Altamirano).

 

Se cumplen 10 días de la desaparición en el río Balsas de los pescadores de Mezcala

Después de diez días de la desaparición de tres pescadores de Mezcala, municipio de Eduardo Neri, continúan los pescadores sin poder salir a trabajar para llevar el sustento a sus familias. Al menos 50 lanchas se encuentran varadas en el embarcadero de Mezcala Foto: Lenin Ocampo Torres

Lenin Ocampo Torres

Chilpancingo

En Mezcala, municipio de Eduardo Neri, siguen sin aparecer desde hace una semana tres pescadores y sin trabajar sus compañeros, que han dejado varadas unas 50 lanchas que no han salido por la inseguridad que se vive en el río Balsas, donde grupos del crimen pelean el control pesquero y minero.
El domingo 16 de julio desaparecieron Ángel Cabrera Ávalos, de 35 años; su hijo Ángel Esauly Cabrera García, de 16 años; Juan Carlos Catalán Silva, de 19 y Guadalupe Bautista Astudillo, de 30 años, cuando fueron a pescar a las 8 de la mañana río abajo, a la barranca El Cangrejo, que se encuentra a 40 minutos de Mezcala y no regresaron.
El miércoles 19 de julio apareció golpeado Ángel Esauly, el joven fue dejado por sus captores en la carretera federal Iguala-Chilpancingo, antes de llegar al crucero de Atzala, que comunica con la comunidad Nuevo Balsas, municipio de Cocula, y es la entrada a una de las minas canadienses más importantes que operan en México: Media Luna.
Desde ese día, más de 50 pescadores pararon sus labores, para ayudar con la búsqueda de sus tres compañeros, que aún no encuentran las autoridades.
Los familiares y pescadores tomaron como base El Embarcadero, donde dan de comer a las personas que les ayudan en la búsqueda y esperan en ese lugar que sus desaparecidos regresen con bien.
En la exploración, los pescadores viajan río abajo arriesgando su vida, en una zona donde hay una guerra que no es de ellos, pues es por el control de la región rica en minerales.
“Se han perdido muchas horas de trabajo. Ahorita, por las lluvias, pues tenemos que ir río abajo para poder traer pescados o langostinos, de eso sacamos nuestro día y con eso llevamos dinero a la casa”, dice un pescador, que aprovecha el paro para limpiar el motor de su lancha.
Los pescadores, en una semana, han perdido al menos 300 mil pesos y muchos lugares se han quedado esperando la producción pesquera, que llega a los mercados de Chilpancingo, Iguala, Cuernavaca y la Central de Abasto, en Ciudad de México.
“Ahora no sabemos que hacer, la verdad tenemos miedo de mover nuestras lanchas y nos pase algo. Es una situación que nunca se había vivido, creo nunca habíamos parado (la producción por la inseguridad). Ahora, en tiempos de corrientes, pues tenemos que buscar lugares amplios donde se pueda pescar, pero ya no es recomendable porque no tenemos garantías. Tampoco sabemos que nos puede pasar”, expresó otro de los pescadores.
En medio de esta guerra de los grupos de la delincuencia, quedaron indefensos los pobladores, que constantemente han denunciado su situación, pero las autoridades estatales no les han hecho caso.
“Aquí llegan a ayudarnos con la búsqueda por tierra (la Policía Ministerial y el Ejército), nosotros vamos con miedo en las lanchas. Ya les dijimos que nos acompañen por el río, pero ellos burlonamente nos dicen que no saben nadar, entonces, aquí se requiere que nos ayude la Marina, que son los que tienen el equipo adecuado para andar en el agua”, comentó uno de los pescadores con más experiencia, pero por seguridad no dio su nombre.
“Nosotros sólo le pedimos al presidente y a la gobernadora que nos ayuden, que vean lo que pasa en estos lados de la tierra. Nosotros no creemos en los abrazos y no balazos, porque pues nuestra situación es difícil, sólo le pedimos que realmente nos ayuden a seguir trabajando”, finalizó.
Desde enero, Los Tlacos y La Familia Michoacana se pelean el corredor minero y pesquero en el Río Balsas, un bastión importante, donde está la hidroeléctrica de El Caracol y las minas en Cuetzala del Progreso, Nuevo Balsas y Carrizalillo.

 

Celebran las fiestas de San Juan en Tierra Caliente en cerros secos por la falta de lluvias

Israel Flores

Ciudad Altamirano

La celebración más importante de las fiestas religiosas y populares de la Tierra Caliente se realizó este sábado con el día de San Juan, en donde la tradición es subir a los cerros vestidos de rojo; esta fiesta se lleva a cabo en unos 14 municipios de la región calentana tanto de Guerrero, Michoacán y el Estado de México.
La popularidad de la fiesta tiene relación con el fraile Juan Bautista de Moya a quien le tocó evangelizar la región de Tierra Caliente de los tres estados, y por ello, es una celebración que se mantiene vigente en éstos.
La característica especial de la fiesta es que la gente sube a los cerros que cada año se pintan de verde por la vegetación, pero en esta ocasión están secos.
La falta de lluvia presentó un paisaje completamente distinto a lo que se ha vivido en la región. Es la primera vez para la gente que subió el cerro que observa completamente seca la vegetación que cada año en estas fechas estaba verde.
Parte de la tradición de subir al cerro tiene que ver con disfrutar el paisaje, recordar la época en que la gente se iba a vivir a los cerros por el temor a las inundaciones, que de acuerdo a la tradición regional de la fundación de Pungarabato, fue fray Juan Bautista de Moya quien convenció a la gente de vivir en la parte baja porque su edad ya no le permitía subir con facilidad a los cerros para visitar a las familias y como un símbolo de la promesa de que no se volvería a inundar el pueblo de Pungarabato juntándose el río Balsas y el Cutzamala en el centro del pueblo, fue sepultado en el atrio de la catedral de Ciudad Altamirano su báculo, y según la tradición las inundaciones cesaron.
La fiesta tradicional del día de San Juan tiene unos 500 años. Como fiesta religiosa se trata del patrono de la catedral de Ciudad Altamirano, y de la iglesia principal de la mayoría de los municipios de Michoacán y del Estado de México.
En su mayoría se considera que los edificios más antiguos fueron construidos precisamente por fray Juan Bautista Moya entre 1550 y 1600.
Tan sólo en el cerro Chuperio llegaron unas 3 mil personas durante la tarde del sábado para subir vestidos de rojo.
Esta fiesta es un convivio familiar de día de campo en las faldas del cerro. En donde la gente además de convivir con los alimentos llevan huevos rellenos de harina o confeti y botes de espuma.
En Altamirano además colocan juegos mecánicos en las faldas del cerro y el Ayuntamiento lleva música además de coordinar la logística de seguridad .
Actualmente toda la parte religiosa del festejo se realiza en la catedral donde además hay un programa cultural pero ya no se mezcla con la fiesta popular de los cerros.
De la misma forma en cada municipio hay un cerro en donde la gente sube para realizar esta misma celebración con vestidos rojos. Se reproduce en todas las comunidades donde han destinado una paloma para poder subir a realizar el festejo del día de San Juan.
Al pasar por la carretera desde Arcelia a Altamirano se pueden observar varios lugares a bordo de carretera donde la gente va subiendo los cerros .
Se considera que una parte de esta celebración está simbolizando la sangre derramada tras la muerte de San Juan Bautista. Otra parte de la fiesta representa también el inicio de la temporada de lluvias y la aparición de los jumiles. Y una más simboliza la actividad tradicional de dejar las partes bajas de los pueblos para subirse a los cerros con motivo del inicio de la temporada de lluvias y el enorme crecimiento que tenían los ríos Balsas y Cutzamala y que concluyeron tras la promesa de fray Juan Bautista de Moya.
Además de los nueve municipios de Guerrero que conforman la Tierra Caliente, esta fiesta también se celebra en San Lucas, Huetamo y Tiquicheo en Michoacán, así como en Tejupilco, Luvianos y Bejucos en el Estado de México.