Visitan en el panteón a dos guerrilleros que estaban con Lucio Cabañas en El Otatal

Una hermana del joven guerrillero Lino, Silvana Rosas Pérez de 75 años en la tumba donde están sus restos y los de Esteban Mesino en el panteón de Atoyac en la misma tumba donde estuvieron los del dirigente Lucio Cabañas Barrientos antes de que fueran trasladados al Zócalo de la ciudad Foto: Rosendo Betancourt Radilla

Rosendo Betancourt Radilla

Atoyac

Integrantes de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) y familiares de los guerrilleros Lino Rosas Pérez de 20 años, y Esteban Mesino Martínez de 21, ejecutados por el Ejército en El Otatal después de que murió en combate su comandante, Lucio Cabañas Barrientos, ofrendaron flores en sus tumbas en el panteón de esta ciudad, y llamaron a no olvidarlos, porque sólo se recuerda al maestro dirigente de la guerrilla del Partido de los Pobres (Pdlp).
En la víspera del 50 aniversario de su asesinato, la hermana de Lino, Berna Rosas Pérez pidió ante las tumbas de ambos “que el pueblo de Atoyac los reconozca, porque murieron al lado del comandante, fueron capturados y luego ejecutados, eran jóvenes que tenían un futuro por delante, todavía no tenían una familia”.
“Sólo pedimos eso, que sean reconocidos públicamente, no sólo murió Lucio Cabañas, murieron muchos, mi cuñado el señor Tomás Gudiño fue desaparecido, como otras muchas personas, fueron muchas familias que quedaron sin sus seres queridos, sin su sostén familiar, sin su padre, sin su madre, sin sus hermanos”, expuso.
Agregó, “ellos también cayeron luchando por la justicia, por el bienestar para nuestro municipio de Atoyac, y en estos momentos, ¿quién da la vida?, no hay lealtad, y ellos fueron leales con el comandante hasta la muerte, no lo dejaron solo, no corrieron, se quedaron con él para defenderse”.
La vicepresidenta de la Afadem, Tita Radilla Martínez habló en el camposanto en el mismo sentido, “es muy significativo que dieran su vida por mejorar las condiciones de Atoyac, de Guerrero, de México, se necesita que la historia retome estos hechos importantes, se les debe de conocer y reconocer para honrar a estos hombres, no han muerto, viven en nuestros corazones, y están en esa lucha que se sigue dando hasta el día de hoy”.
Mencionó que ese día otro guerrillero, un niño de 14 años, Marcelo Serafín Juárez fue detenido por el Ejército y sigue desaparecido.
La jornada de memoria de la Afadem comenzó ayer a las 10 de la mañana en el museo La Silla Vacía con un ritual de “limpieza de energías” con copal y “cantos de sanación”, se dedicó un rosario a Lucio, Lino y Esteban, entre el retumbar de un tambor integrantes de la colectiva Resguardo Antimonumenta contra el Feminicidio de la Ciudad de México gritaban consignas revolucionarias.
La hermana de Lino lo recordó como muy alegre, cantaba y le gustaba tocar la guitarra, “se le hacían sus oyuelos en las mejillas”. Nació en la comunidad de Agua Fría y Esteban era de El Cacao.
Ambos estudieron en Río Santiago donde “mucha gente fue reprimida en la Secundaria Técnica Número 6, se le conocía como La Agropecuaria”, la escuela quedó abandonada debido a la brutalidad militar.
Los estudiantes salían como técnicos les enseñaban la crianza de marranos, pollos y la siembra, después se iban a dar clases a primarias.
Los cuerpos de ambos “guerrilleros olvidados” fueron sepultados en donde estaban los restos de Lucio Cabañas Barrientos, que ahora están en el Zócalo de la ciudad de Atoyac.
Fueron asesinados el 2 de diciembre de 1974, exhumados en 2005 por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y entregados a sus familiares el 7 de febrero de 2007, al día siguiente los velaron y el día 9 los sepultaron donde ahora descansan, relató Tita Radilla, quien estuvo a cargo de recuperarlos.
A la actividad también acudió Clemencia Guevara Tejedor del Frente de Defensa Popular quien lanzó las consignas, “Lino vive, Esteban vive, Lucio vive”, y “el pueblo unido, jamás será vencido”, mientras que las integrantes de la colectiva Resguardo Antimonumenta exigieron la libertad de la presa política Kenia Hernández.
En cuanto al legado de los guerrilleros y de toda esa generación de la década de 1970 que luchó en contra del gobierno por mejores condiciones de vida, Tita Radilla consideró que son un ejemplo en la lucha de los pueblos.
“Son un ejemplo de que hay que luchar por lo que necesitamos, por nuestras necesidades, por cambiar esta situación, que no haya unos muy ricos y otros muy pobres, que la miseria se termine, que los jóvenes tengan oportunidades de estudiar y que se apoye a los campesinos”, expuso.
–¿Lograron algo?, –se le preguntó.
–Lograron que se hicera conciencia en el pueblo, y de ahí derivan muchas de las luchas, están motivadas por ese ejemplo de lucha que ellos dieron, y el sacrificio que hicieron es de reconocer a estos atoyaquenses que contribuyeron a que las cosas cambien en el país.
La actividad se llevó a la par de un homenaje que se rindió a Lucio Cabañas en El Otatal, en la sierra de Tecpan de Galeana, organizado por la hija del jefe guerrillero Micaela Cabañas y Cuauhtémoc Contreras de la fundación Lucio Vive, en la jornada 50 años de lucha y raíces de resistencia Lucio Cabañas, que comenzó el 27 de noviembre y termina hoy, 2 de diciembre.

Marchan organizaciones en Atoyac; exigen que se concluya una clínica y la libertad de Nestora Salgado

Con una marcha en la avenida Juan Álvarez y la entrega de volantes, representantes de organizaciones sociales de Atoyac protestaron en el Día Internacional de la Mujer ante el retraso de la construcción de la Clínica de la Mujer, que se ocuparía de la prevención del cáncer, iniciada en el anterior gobierno municipal.
Dirigentes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Raíz Zubia, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), la Coalición de Ejidos, México Hoy y el Frente de Defensa Popular, respaldadas por medio centenar de mujeres, coreaban, “este día no es de fiestas es de lucha y de protesta” o “ya se pagó, no se entregó”, y exigieron que se respeten sus derechos y que se haga juicio político a los responsables de esa obra inconclusa de la clínica de la Mujer, presupuestada en 9 millones de pesos, con parte de los cuales se compró equipo médico y aparatos que están desde julio en el Hospital General Regional de Atoyac, sin poder utilizarlos.
Con mariposas en las que estaba impresa la imagen de la coordinadora de la Policía Comunitaria de Olinalá, Nestora Salgado García, las mujeres pedían su libertad, así como justicia para la luchadora social asesinada mientras hacía trabajo comunitario en Mexcaltepec, durante la contingencia de la tormenta Manuel, Rocío Mesino.
La integrante de Raíz Zubia, Susana Oviedo compartió una carta que, dijo, es en solidaridad con Nestora Salgado a quien el gobierno quiere hacer ver como una delincuente, que se empeña en mantener encarcelada.
Leyó, “ellos no saben que tu voz se entiende más allá de los barrotes que creas continentes de unidad, no saben que tus pensamientos traspasan los muros de Tepepan e incendian procesos organizativos, no saben que tus pensamientos son como la ceiba, que dan fruto, sombra y vida, no saben que tú comandante conoces la miseria que vive el pueblo y gritas ya basta, no saben que eres de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias que nació por los atropellos y abusos perpetrados por los que se arrastran y ocupan un cargo público, y se dicen jueces del orden y la justicia, no saben que tus manos se estrechan con las de otras mujeres para tejer tu libertad, la libertad de todos y todas. Tu andar ha creado caminos de esperanza para otros pasos, no lo saben, esa es nuestra ventajas no estás sola, todas organizadas reclamaremos tu libertad”.
El retraso de la clínica ha impedido la detección temprana de algunos casos de cáncer en Atoyac, denunció Norma Mesino, de la OCSS, quien dijo que otro cáncer por erradicar es la corrupción, “como la frase lo dice, el cáncer es una corrupción, y hay que prevenirlo, combatirlo, así como esta clínica que es para prevenir el cáncer, porque a tiempo se previene, debiéramos nosotras, como mujeres y sociedad, velar porque las obras se hagan y sean transparentes, porque son nuestros recursos, del pueblo, para eso pagamos nuestros impuestos”.
Abundó que tienen esperando más de un año que se termine la obra, y piden sancionar a la empresa responsable, porque se va a aportar más dinero cuando ya había una cantidad entregada.
Pidió que se frenen los feminicidios y asesinatos de los luchadores sociales, así como justicia para la activista hondureña, Berta Cáceres.
Ángeles Santiago, de México Hoy, exigió que el director y los regidores que acompañaron en la marcha, Carlos Mesino y Osmayra Nava Santos, sean portavoces de la demanda de que se concluya la obra, porque el cáncer es una enfermedad que ataca a ricos y pobres, y es necesario combatirlo.
Lamentó que se sigan pisoteando los derechos humanos de las mujeres, algunas asesinadas, otras presas, para las que piden justicia.
Familiares de enfermos de cáncer que participaron en la marcha urgieron que se entregue la clínica porque, dijeron, es doloroso ver a sus familiares y tener que salir del municipio sin recursos para atenderse en otros lugares.

Entregan el reconocimiento Hilda Flores, a tres años de haberlo suspendido

Asimismo, como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, las inconformes se trasladaron al Zócalo de Atoyac para acompañar a dos mujeres que recibieron el reconocimiento instituido en honor de la luchadora social Hilda Flores, que se retoma después de tres años de haber sido cancelado por el anterior gobierno municipal.
Por primera vez, el reconocimiento se entrega a dos mujeres al mismo tiempo: a Patricia Galeana Luna, empresaria local que se ha caracterizado por apoyar las campañas de salud, particularmente de la Cruz Roja, y a Gloria Olmedo Silva, de la comunidad serrana de San Vicente de Benítez, quien fue propuesta por las organizaciones sociales, ante su apoyo a ese poblado y atender partos de emergencia en momentos de contingencia, como los padecidos en la tormenta Manuel.
Las organizaciones sociales demandan que se mantenga este reconocimiento, cumpliendo su deber de reconocer el trabajo de las mujeres en la sociedad “y no por amiguismo”.
Asimismo, piden que se cumpla con la entrega de la medalla y el apoyo económico, que era de 10 mil pesos, el cual en esta ocasión no se entregó, sino sólo un reconocimiento que dio el cabildo en ausencia del alcalde Dámaso Pérez Organes.