Imparte el PNUD taller de organización ciudadana ante desastres naturales

El coordinador de Recuperación del PNUD, Gontrán Villalobos Sánchez, en el Taller de Gestión de Riesgos ante Desastres por Fenómenos Naturales, qué convocó la asociación Guerrero es Primero en la preparatoria popular Emiliano Zapata de El Cayaco Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impartió ayer en Acapulco un taller de fomento a la organización ciudadana ante desastres naturales al que acudieron vecinos de comunidades periféricas como La Sabana, Tres Palos, Ciudad San Agustín y el Kilómetro 30, fuertemente afectadas por los huracanes Otis y John.
El taller promovido por el colectivo Guerrero es Primero fue hecho en un salón de la Preparatoria Popular General Emiliano Zapata, ubicada en el crucero de El Cayaco, donde el coordinador de Recuperación de la agencia internacional, Gontrán Villalobos Sánchez, ofreció el Taller de Gestión de Riesgos ante Desastres por Fenómenos Naturales.
Ante unas 30 personas, la mayoría relacionadas con las parroquias de las comunidades participantes, explicó la necesidad de crear planes comunitarios con el fin de reducir “pérdidas de las amenazas que afectan a mi comunidad…si no nos organizamos, no vamos a lograrlo y ésa es la estrategia de un plan, organizarnos”.
La primera etapa es la organización comunitaria y participación; la segunda es el “autodiagnóstico comunitario” que debe ser hecho por los propios pobladores, “ustedes deben hacer una reflexión de su territorio”.
La tercera es la identificación de las “amenazas y vulnerabilidades”; y por último, buscarles soluciones de manera comunitaria.
El representante del PNUD ahondó en la evaluación de daños y análisis de necesidades hecha por los propios damnificados para tener datos certeros sobre las afectaciones.
Aceptó que la organización es un “reto” y criticó que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador generó “individualidad” con la promoción de los programas sociales y el pago directo, mientras dejó a un lado a las organizaciones.
La figura a crear es un “comité de riesgo” en las comunidades en el que se planee “una respuesta organizada frente a los riesgos y desastres, el comité se integra con personas que cuenten con habilidades y capacidades frente a la emergencia de la comunidad”, con base en la inclusión y la representatividad.
El comité de riesgo está integrado por un coordinador, un secretario y diversas brigadas especializadas en seguridad y vialidad, comunicación, prevención de incendios, entre otros.
Durante el taller de más de tres horas, las intervenciones de algunos vecinos mostraron la situación de descontento que se vive en algunas colonias desde el paso de los huracanes Otis y John, una vecina de San Agustín, atrás del hospital de El Quemado, criticó que cuando compró su casa en esta área no le mencionaron que antes era un río, causa por la que varias viviendas quedaron dañadas en septiembre de 2024.
“Nosotros como personas, como comunidad, no somos conscientes dónde estamos comprando o dónde estamos construyendo”.
Una vecina de la colonia La Libertad comentó que el huracán John destrozó varias viviendas, pero los no afectados quisieron aprovechar la ayuda prometida para también integrarse al censo, “muchas” personas están rentando porque perdieron sus casas, pero no han sido contemplados en el censo porque otros fueron incluidos.
Un vecino del Kilómetro 30 lamentó que los precios para la reconstrucción de viviendas se dispararon después de Otis y hasta un “herrero cobraba el triple”, lo que complicó el restablecimiento de los hogares.
Asistió, entre otros, el biólogo marino Juan Barnard Ávila, quien ha ofrecido pláticas en algunas de estas parroquias sobre cambio climático, con el apoyo de Guerrero es Primero y el Comité Acapulco-Coyuca, este último creado a unos días del desastre del 25 de octubre de 2023 para coordinar parte de la ayuda humanitaria a los damnificados y para promover acciones de reconstrucción del tejido social, como la atención a la salud mental.

 

Crece el temor y los daños entre vecinos de Casas Palenque por el colapso de viviendas

Viviendas de la Unidad Habitacional Casas Palenque, que colapsaron por el reblandecimiento del terreno, en los días de lluvia qué provocó el huracán John Foto: Carlos Carbajal

Redacción

Casas Palenque en Ciudad San Agustín, del poblado de El Quemado, se encuentra en peligro latente de que más viviendas colapsen por el peligro que han dejado las socavaciones y deslaves por la creciente del río.
El lunes tres casas cercanas al canal terminaron por caer y con ello crecen los daños, así como el temor de las demás familias a que sus propiedades se pierdan como ha sucedido con las otras seis que se derrumbaron días anteriores por las lluvias ocasionadas por el huracán John.
Además de las casas que ya se cayeron, 11 más están en riesgo, debido a que el suelo está socavado, tienen grandes grietas y además están inclinadas hacia los márgenes del canal pluvial.
Los vecinos del fraccionamiento Casas Palenque, ubicado en la unidad habitacional San Agustín, del poblado de El Quemado, viven en la zozobra ante la amenaza de que el riesgo siga avanzando y ocurra la destrucción de más viviendas, sobre todo de quienes viven en las calles Atún y Salmón, donde han ocurrido la mayor parte de los colapsos.
La mayoría ha optado por buscar cerca un espacio para guardar parte de sus pertenencias, y principalmente las familias damnificadas, que están a la espera que las autoridades puedan reubicarlos, porque aseguraron no tener dónde ir.
Algunas familias ya han sido censadas, ya hay calcomanías en las fachadas y en algunos de los restos de las casas que se desplomaron, sin embargo, los vecinos siguen sin poder atender el llamado de las autoridades a evacuar la zona de peligro, con la esperanza de poder rescatar la mayor parte posible de sus pertenencias, ser reubicados o recibir algún apoyo económico para pagar la renta en alguna otra parte.
La mayoría de los propietarios ya terminaron de pagar sus casas al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), por lo cual la dependencia les ha informado que ya no tiene responsabilidad con respecto a la cobertura o pago de algún seguro o responder por haberles permitido comprar en zona de alto riesgo, explicó la vecina de calle Salmón, Gloria Hernández Gatica, quien perdió su casa, la de su mamá y la de su hermano está en riesgo también.
Iván Romero Pérez vive junto a su esposa e hijos en la calle Atún, y de no ser por los esfuerzos que hace todos los días y noches, su casa pudo haber caído también con la lluvia de la madrugada de ayer, pero a pesar de que el agua ha socavado la base de su casa, él, su familia y sus vecinos han puesto costales de arena para contener el poco suelo que mantiene la casa de pie, y ponen barreras para desviar el paso del agua y no siga carcomiendo el suelo.
Su desesperación surge de la simple “observación, eso es lo que sólo vienen a hacer las autoridades, y no nos resuelven nada, no nos dicen nada, sólo nos dicen que nos salgamos y seguimos preocupados porque el temporal sigue activo, hay lluvias, sigue corriendo el agua”, lamentó con evidente cansancio físico Iván Romero.
En ambas calles, además de las casas caídas, las otras están cuarteadas de sus paredes, columnas, castillos y trabes, así como las que ya presentan declives que amenazan su caída, también placas del pavimento de la calle han colapsado, los tubos de drenaje se han descubierto y han puesto en evidencia las descargas de drenaje al canal.
Además temen por las infecciones en vías respiratorias, en la piel y gastrointestinales, debido a que los tubos siguen expulsando las aguas residuales y en parte del arrastre de la corriente, también sale la basura y por ello piden la atención de los servicios municipales básicos.