
Ramón Gracida Gómez
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impartió ayer en Acapulco un taller de fomento a la organización ciudadana ante desastres naturales al que acudieron vecinos de comunidades periféricas como La Sabana, Tres Palos, Ciudad San Agustín y el Kilómetro 30, fuertemente afectadas por los huracanes Otis y John.
El taller promovido por el colectivo Guerrero es Primero fue hecho en un salón de la Preparatoria Popular General Emiliano Zapata, ubicada en el crucero de El Cayaco, donde el coordinador de Recuperación de la agencia internacional, Gontrán Villalobos Sánchez, ofreció el Taller de Gestión de Riesgos ante Desastres por Fenómenos Naturales.
Ante unas 30 personas, la mayoría relacionadas con las parroquias de las comunidades participantes, explicó la necesidad de crear planes comunitarios con el fin de reducir “pérdidas de las amenazas que afectan a mi comunidad…si no nos organizamos, no vamos a lograrlo y ésa es la estrategia de un plan, organizarnos”.
La primera etapa es la organización comunitaria y participación; la segunda es el “autodiagnóstico comunitario” que debe ser hecho por los propios pobladores, “ustedes deben hacer una reflexión de su territorio”.
La tercera es la identificación de las “amenazas y vulnerabilidades”; y por último, buscarles soluciones de manera comunitaria.
El representante del PNUD ahondó en la evaluación de daños y análisis de necesidades hecha por los propios damnificados para tener datos certeros sobre las afectaciones.
Aceptó que la organización es un “reto” y criticó que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador generó “individualidad” con la promoción de los programas sociales y el pago directo, mientras dejó a un lado a las organizaciones.
La figura a crear es un “comité de riesgo” en las comunidades en el que se planee “una respuesta organizada frente a los riesgos y desastres, el comité se integra con personas que cuenten con habilidades y capacidades frente a la emergencia de la comunidad”, con base en la inclusión y la representatividad.
El comité de riesgo está integrado por un coordinador, un secretario y diversas brigadas especializadas en seguridad y vialidad, comunicación, prevención de incendios, entre otros.
Durante el taller de más de tres horas, las intervenciones de algunos vecinos mostraron la situación de descontento que se vive en algunas colonias desde el paso de los huracanes Otis y John, una vecina de San Agustín, atrás del hospital de El Quemado, criticó que cuando compró su casa en esta área no le mencionaron que antes era un río, causa por la que varias viviendas quedaron dañadas en septiembre de 2024.
“Nosotros como personas, como comunidad, no somos conscientes dónde estamos comprando o dónde estamos construyendo”.
Una vecina de la colonia La Libertad comentó que el huracán John destrozó varias viviendas, pero los no afectados quisieron aprovechar la ayuda prometida para también integrarse al censo, “muchas” personas están rentando porque perdieron sus casas, pero no han sido contemplados en el censo porque otros fueron incluidos.
Un vecino del Kilómetro 30 lamentó que los precios para la reconstrucción de viviendas se dispararon después de Otis y hasta un “herrero cobraba el triple”, lo que complicó el restablecimiento de los hogares.
Asistió, entre otros, el biólogo marino Juan Barnard Ávila, quien ha ofrecido pláticas en algunas de estas parroquias sobre cambio climático, con el apoyo de Guerrero es Primero y el Comité Acapulco-Coyuca, este último creado a unos días del desastre del 25 de octubre de 2023 para coordinar parte de la ayuda humanitaria a los damnificados y para promover acciones de reconstrucción del tejido social, como la atención a la salud mental.


