Plantean la vulnerabilidad de Acapulco ante futuros fenómenos por el cambio climático

Imagen en el paseo Las Palmas de la zona Diamante tras el devastador paso del huracán Otis Foto: Lenin Ocampo Torres / archivo

Yee Trujillo

En el conversatorio La adaptación al cambio climático y la recuperación de Acapulco, Guerrero por el huracán Otis, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representantes de organismos, dependencias y sociedad civil que intervinieron en la contingencia coincidieron en la necesidad de crear resiliencia y reconstruir con un enfoque multisectorial ante un mayor riesgo, la vulnerabilidad existente construida socialmente y los futuros impactos que no tienen vuelta atrás, y destacaron que las experiencias y trabajo conjunto ha servido para atender desastres posteriores.
En la transmisión en internet que reunió a los especialistas desde distintos puntos vía Zoom y duró poco más de dos horas, la coordinadora de la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático GIZ, Ana Lorena Gudiño Valdez, consideró que es el momento perfecto para que Acapulco se reconstruya en infraestructura, nuevas políticas y acciones, pero también en el aspecto social, de apropiación, con soluciones basadas en la naturaleza y comunidades, recuperación de manglares, ecosistemas costeros, lagunares y arrecifal, con una propuesta actualizada para adaptarse y evitar que sigan estos impactos, y reconocer que la infraestructura tiene que visualizarse desde otra perspectiva.
Agregó que la planeación de Acapulco tiene que reconsiderar los impactos inminentes que no tienen vuelta atrás como el mar de fondo, vientos de más de 350 kilómetros por hora, la cantidad de lluvia “impresionante”, porque no se puede seguir creciendo con un cambio de uso de suelo por asentamiento humano que va a provocar reblandecimientos y deslaves que han sido constantes en los últimos 30 años.
Subrayó que no hay financiamiento que alcance cuando se tiene el impacto inminente. Recordó los desastres desde 1997 con Paulina que dejó un impacto enorme, en 2013 Max, 2019 Narda, 2021 Rick, 2023 Otis, 2024 John, que ya existía un patrón latente entre septiembre y octubre que no permitía la recuperación, y que con Erick en junio cambió el patrón de intensidad y frecuencia, que aunado a los daños este mes en cinco estados son una alerta y deberían prepararnos para ser más resilientes ante un mayor riesgo.
Contó que cuando ocurrió Otis todavía estaba activo el proyecto Adaptación al Cambio Climático basada en Ecosistemas con el Sector Turismo y se instaló la mesa de emergencia de la que surgió la elaboración de una guía de reconstrucción, que no terminaría ni en tres o cuatro años porque no es sólo la infraestructura sino todos los demás aspectos.
Gudiño Valdez expresó que la segunda lección es que además de ser un proceso intersectorial se debe trabajar la acción climática o resiliencia estatal de la mano y en tres niveles: con marcos habilitadores, que son instrumentos legales y de política pública; el marco soporte enfocado en el desarrollo de capacidades y proceso financiero; y el de implementación en el territorio para identificar qué se necesita.
También dijo que aún hay mucho por hacer en sistemas de alerta temprana, llamó a replantear los fondos para atención a desastres, porque el sector privado no puede apoyar solo, y el fortalecimiento de los seguros.

Otis desnudó vulnerabilidades de décadas: Cenapred y PNUD

El director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Enrique Guevara Ortiz, consideró que Otis representó uno de los mayores desafíos y encontró condiciones prexistentes de vulnerabilidad física, económica, social, ambiental, “de todo tipo”, que se construyeron a lo largo de décadas, y que revertirlo “no es algo sencillo” sino que requiere enfoques multisectoriales para reducir daños y pérdidas, con coherencia en las políticas públicas, para tener conocimiento del riesgo, diseñar estrategias y tomar decisiones no sólo ante huracanes sino sismos o inclusive actividades humanas que representen un retroceso.
Expresó que “los desastres no son naturales sino son construcciones sociales, hay que entender qué significa la construcción social del riesgo, no es nada más una frase, no es nada más algo de moda, es entender dónde subyacen los factores causales del riesgo”, en las políticas de desarrollo social, ordenamiento territorial, salud, medio ambiente, y que ahora se agravan con el cambio climático que “ya no es reversible, ya está aquí” y sus escenarios comprometen la seguridad humana en todas sus dimensiones, hasta la alimentaria por sequías o lluvias, y con un clima cada vez más extremo “vamos por el camino, pero requerimos echarle más ganas todos”.
Expuso que con Otis se contabilizaron 800 mil pobladores afectados, 52 personas fallecidas, 31 localizadas, 300 mil viviendas dañadas, mil escuelas, 126 unidades de salud, daños y pérdidas por 84 mil millones de pesos, con un impacto generalizado: 26 por ciento en sectores sociales, 31 en turismo, comercio agricultura y medio ambiente, 10 en infraestructura económica, y 32 en otros rubros, que confirman que el trabajo debe ser multisectorial y la recuperación resiliente a largo plazo con enfoque humanista y social.
Llamó a utilizar el Atlas Nacional de Riesgo que cubre el 60 por ciento de la población y añadió que vinculando todo esto está el decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum para el desarrollo económico de Acapulco para que se tome en consideración la gestión de riesgo y no repetir errores del pasado.
El coordinador de proyectos de resiliencia y reducción del riesgo de desastres del PNUD en México, Xavier Moya García, coincidió en que el riesgo subyacente se construye socialmente, que la infraestructura había sido construida en la segunda parte del siglo XX, los 70’s, en el sector turístico, y el tejido social eleva los niveles de riesgo porque es de reciente llegada de distintos lugares por trabajo. Reconoció que ya se estaban tomando medidas preventivas, pero el huracán “desnudó estas necesidades construidas durante décadas” y las experiencias recabadas se han compartido inclusive en otros países.
Indicó que el organismo contribuyó a solicitud de los gobiernos federal y estatal, que hubo una gran coordinación y diálogo, que la reconstrucción era una oportunidad para reducir los riesgos en la infraestructura y se hicieron el decreto de los Lineamientos para la Construcción y el Manual de Reconstrucción Resiliente, y se pasó del intercambio de información con autoridades a la co-creación de soluciones con acciones que continuarán, y que el tema de inclusión e igualdad se retomó priorizando a quienes iban a tener menos atención o eran en su mayoría mujeres. Además, se ha trabajado en fortalecimiento institucional con Ayuntamientos, barrios o comunidades y el sector hotelero para estar listos cuando haya una alerta.
El secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil estatal, Roberto Arroyo Matus, dijo que con la federación, instituciones y asociaciones que se volcaron a ayudar.

La ayuda alimentaria, económica e internacional

La coordinadora de Proyectos especiales del Centro Mexicano para la Filantropía, Adriana de la Peza Vignau, contó que la intervención en Guerrero consistió en entender cómo estaba organizada la sociedad civil para conectar a los actores locales con organismos nacionales e internacionales para hacer llegar la ayuda humanitaria, encontrar a las personas desaparecidas, y que está impresionada por la rapidez con que se dieron muchos procesos, aunque todavía se deben mejorar muchísimos indicadores de respuesta y manejo de residuos.
Detalló que en Guerrero se crearon 10 mesas de trabajo con 238 organizaciones para las fases de recuperación y reconstrucción que se han fortalecido para atender las emergencias de Priscilla y Raymond, así como John y Erick; que México es el segundo país con mayor riesgo socioclimático, se debe estar mejor preparados y todavía hay mucho por hacer. Acentuó que se enteraron de que Acapulco no había tenido una actualización de ordenamiento territorial desde 1980 y ni siquiera llevaba las palabras ecológico o ambiental, y que la deforestación por Otis causó un pico “altísimo” en incendios en 2024 y 2025.
La directora de Fomento Social Banamex, Ana Vanessa González Deister, explicó que se canalizó ayuda económica para las personas y de alimentación en las zonas rurales, en Cacahuatepec, con el Fondo Amuzgo para llevar el maíz en grano disponible a comunidades y algunas despensas, y posteriormente se enfocó en la fase de recuperación con el mercado de La Diana porque no iba a recibir recursos federales ni estatales, que el techo es anti huracanes, recolecta agua, se reforzaron columnas y se ayudó a la reactivación económica de 350 locatarios.

El gobierno estatal, con una deuda pendiente en cambio climático: Semaren

El director de Recursos Naturales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales estatal (Semaren), Pedro Nava Aguilera, reconoció que el gobierno del estado tiene una deuda pendiente con la sociedad guerrerense en cuanto a instrumentos de política de cambio climático, que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda instruyó atender el tema desde varias vertientes, que en la dependencia se abocaron a establecer alianzas con organismos internacionales y nacionales, y que hubo una convocatoria para el Consejo Consultivo de Cambio Climático y se comenzarán a tomar decisiones políticas con base científica.
Destacó que la GIZ está financiando e implementando un proyecto sobre gases de efecto invernadero, un diagnóstico de vulnerabilidad, otro de marcos habilitadores, y además apoyará a elaborar la Estrategia Estatal de Cambio Climático y el Programa Especial de Acción. Añadió que la Embajada británica está actualizando la Ley 845 que incluirá temas como pérdidas y daños; que la Agencia Francesa de Desarrollo acaba de financiar un proyecto de conectividad ecológica para que todas las dependencias puedan incidir de forma transversal, y hay otro con Cenapred y la Coordinación Nacional de Protección Civil para adaptación al cambio climático y reducción de riesgo en Tixtla, Chilpancingo, Acapulco y Coyuca.

 

Imparte el PNUD taller de organización ciudadana ante desastres naturales

El coordinador de Recuperación del PNUD, Gontrán Villalobos Sánchez, en el Taller de Gestión de Riesgos ante Desastres por Fenómenos Naturales, qué convocó la asociación Guerrero es Primero en la preparatoria popular Emiliano Zapata de El Cayaco Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impartió ayer en Acapulco un taller de fomento a la organización ciudadana ante desastres naturales al que acudieron vecinos de comunidades periféricas como La Sabana, Tres Palos, Ciudad San Agustín y el Kilómetro 30, fuertemente afectadas por los huracanes Otis y John.
El taller promovido por el colectivo Guerrero es Primero fue hecho en un salón de la Preparatoria Popular General Emiliano Zapata, ubicada en el crucero de El Cayaco, donde el coordinador de Recuperación de la agencia internacional, Gontrán Villalobos Sánchez, ofreció el Taller de Gestión de Riesgos ante Desastres por Fenómenos Naturales.
Ante unas 30 personas, la mayoría relacionadas con las parroquias de las comunidades participantes, explicó la necesidad de crear planes comunitarios con el fin de reducir “pérdidas de las amenazas que afectan a mi comunidad…si no nos organizamos, no vamos a lograrlo y ésa es la estrategia de un plan, organizarnos”.
La primera etapa es la organización comunitaria y participación; la segunda es el “autodiagnóstico comunitario” que debe ser hecho por los propios pobladores, “ustedes deben hacer una reflexión de su territorio”.
La tercera es la identificación de las “amenazas y vulnerabilidades”; y por último, buscarles soluciones de manera comunitaria.
El representante del PNUD ahondó en la evaluación de daños y análisis de necesidades hecha por los propios damnificados para tener datos certeros sobre las afectaciones.
Aceptó que la organización es un “reto” y criticó que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador generó “individualidad” con la promoción de los programas sociales y el pago directo, mientras dejó a un lado a las organizaciones.
La figura a crear es un “comité de riesgo” en las comunidades en el que se planee “una respuesta organizada frente a los riesgos y desastres, el comité se integra con personas que cuenten con habilidades y capacidades frente a la emergencia de la comunidad”, con base en la inclusión y la representatividad.
El comité de riesgo está integrado por un coordinador, un secretario y diversas brigadas especializadas en seguridad y vialidad, comunicación, prevención de incendios, entre otros.
Durante el taller de más de tres horas, las intervenciones de algunos vecinos mostraron la situación de descontento que se vive en algunas colonias desde el paso de los huracanes Otis y John, una vecina de San Agustín, atrás del hospital de El Quemado, criticó que cuando compró su casa en esta área no le mencionaron que antes era un río, causa por la que varias viviendas quedaron dañadas en septiembre de 2024.
“Nosotros como personas, como comunidad, no somos conscientes dónde estamos comprando o dónde estamos construyendo”.
Una vecina de la colonia La Libertad comentó que el huracán John destrozó varias viviendas, pero los no afectados quisieron aprovechar la ayuda prometida para también integrarse al censo, “muchas” personas están rentando porque perdieron sus casas, pero no han sido contemplados en el censo porque otros fueron incluidos.
Un vecino del Kilómetro 30 lamentó que los precios para la reconstrucción de viviendas se dispararon después de Otis y hasta un “herrero cobraba el triple”, lo que complicó el restablecimiento de los hogares.
Asistió, entre otros, el biólogo marino Juan Barnard Ávila, quien ha ofrecido pláticas en algunas de estas parroquias sobre cambio climático, con el apoyo de Guerrero es Primero y el Comité Acapulco-Coyuca, este último creado a unos días del desastre del 25 de octubre de 2023 para coordinar parte de la ayuda humanitaria a los damnificados y para promover acciones de reconstrucción del tejido social, como la atención a la salud mental.

 

La sociedad de Acapulco y Coyuca debe estar en los comités de Protección Civil, plantean

La reunión sobre la reconstrucción que se llevó a cabo este viernes en la Universidad Loyola del Pacífico Foto: Cortesía de Guerrero es Primero

Ramón Gracida Gómez

La sociedad civil debe tener un espacio permanente en los comités estatal y municipales de Acapulco y Coyuca de Benítez de protección civil, propusieron los representantes de asociaciones que asistieron ayer a la reunión convocada por la organización Guerrero es Primero para revisar la reconstrucción después del huracán Otis.
Al acto que se llevó a cabo en una sala de la Universidad Loyola del Pacífico, acudieron integrantes de distintas dependencias de gobierno estatal y municipal y agencias internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
En un comunicado, Guerrero es Primero y los participantes plantearon que “hoy estamos en un momento caracterizado por la necesidad de trabajo permanente y colaborativo, de previsión y prevención ante riesgos por posibles fenómenos naturales, y por la esperanza fundada de un nuevo Acapulco y Coyuca y sus sueños”.
“Pasar de la emergencia a proyectos y programas de desarrollo, pero no igual al de antes de Otis, sino que sigamos realizando acciones colaborativas para prevenir riesgos en Acapulco y Coyuca”, propusieron.
Indicaron que en la reunión de ayer “revisamos el trabajo realizado por todos y todas e identificamos qué y cómo estamos implementando acciones de reconstrucción, en especial las relacionadas a la gestión integral de riesgos y a la promoción de la organización de las comunidades”.
A partir de “una revisión autocrítica de las acciones de respuesta al huracán, ubicamos dónde las estamos en Acapulco y Coyuca y permitiendo a su vez la posibilidad de identificar a actores estratégicos o aliados clave para conjuntar esfuerzos, así como los mecanismos de articulación que podrán sostener la vinculación y la acción”.
En el comunicado se reconoce “las amplias formas de adaptación local frente a los impactos del cambio climático, como la decisión de las comunidades urbanas y rurales para organizarse en prevención y combate de incendios forestales; la actualización de actores locales en prácticas para la restauración de suelos y reforestación de zonas afectadas, el saneamiento de cuerpos de agua, y de la generación y análisis de datos del calentamiento del mar como alertas tempranas ante posibles fenómenos hidrometeorológicos”.
Asimismo, “el tener planes para saber qué hacer ante dichas alertas, y otras capacidades adquiridas para la gestión de riesgos; la importancia de atender la salud mental de las víctimas de desastres naturales, la seguridad alimentaria y la transición agroecológica en el campo, y la construcción de paz, cultura, memoria histórica, entre otras iniciativas”.
Los participantes invitaron “a las autoridades responsables de la recuperación y reconstrucción, así como a las instituciones públicas coadyuvantes a un diálogo permanente, constructivo y colaborativo, convocatorias, consejos, convenios y todo lo que sume a la construcción del andamiaje institucional necesario”.
“Proponemos que la sociedad civil tenga un espacio permanente en los Comités Municipal y Estatal de Protección Civil, y que construyamos modelos de escucha de la población para que se involucren en la planeación”.
El comunicado avisa que la próxima reunión será el próximo 25 de octubre de 2024, cuando se cumple el primer año del paso de Otis, “para analizar nuestras lecciones aprendidas y los resultados obtenidos; compartir nuestros aprendizajes por un Acapulco y Coyuca mejores y finalmente para consolidar la red permanente de colaboración social ante tiempos de cambio climático en México”.
Asistieron la secretaria de Fomento y Desarrollo Económico del estado, Teodora Ramírez Vega, y representantes de la Secretaría de Gobernación (Segob), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural de Guerrero (Sagadegro), el director de Ecología municipal, Jesús Castillo Aguirre, y el coordinador del Programa de Apoyo a la Reducción de Riesgos de Desastres del PNUD en México, Xavier Moya García.
También el párroco de La Sabana, Jesús Mendoza Zaragoza; el biólogo marino Juan Barnard Ávila; el director del grupo teatral La Gruta, Manuel Maciel Campos y la universitaria Rosa María Gómez Saavedra, entre muchos otros.
Acudieron integrantes de Unesco México, de distintas escuelas de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la Fundación Sertull, Transparencia Mexicana, Cáritas, Red de Mujeres Agraristas, Plataforma Acapulco, Reforestamos México y Habla Bien de Aca.

 

Trazan ONG un mapa virtual de sus acciones en la reconstrucción tras Otis

Ramón Gracida Gómez

Asociaciones civiles crearon un mapa virtual de sus acciones de reconstrucción de Acapulco, Coyuca de Benítez y San Marcos después de la devastación causada por el huracán Otis, principalmente la reparación de viviendas y escuelas, la reforestación y la reactivación económica.
Las asociaciones respondieron así a una convocatoria conjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Guerrero es Primero, el Centro Mexicano para la Filantropía, el Equipo Humanitario de Openstreetmap y el Centro Nacional de Apoyo para Contingencias Epidemiológicas y Desastres-Unidos por Ellos.
El coordinador del Programa de Apoyo a la Reducción de Riesgos de Desastres del PNUD en México, Xavier Moya García, planteó cabildear “para que también haya mejores programas de la parte del gobierno”, además de que se busca que en Guerrero haya una “sociedad civil más fuerte, más organizada” con aliados locales e incluso el establecimiento de oficinas de las asociaciones externas en el estado.
Fernando Terrazas, de Guerrero es Primero, comentó que el taller de este viernes tiene el objetivo de “recopilar en un solo mapa el conjunto de acciones y actividades que se están realizando en Acapulco y en Coyuca, pero también en Guerrero”.
Adriana de la Peza, del Centro Mexicano para la Filantropía, comentó que “todavía hay situaciones en Guerrero que se pueden considerar de emergencia y que todavía requieren de asistencia humanitaria”.
Indicó que el huracán Otis convocó a las asociaciones civiles para que ayudaran al estado y se han ubicado las necesidades de la población y también se ha impulsado la vinculación entre las organizaciones locales y externas, “la estrategia de respuesta a la crisis humanitaria y ambiental ha sido trabajar unidos, trabajar en una intersectorialidad con el sector privado, donantes, organizaciones locales, universidades y centros de investigación”, y con los tres órdenes de gobierno.
Explicó que existen 11 mesas de trabajo como continuación al Retiro Estratégico de finales de enero en Cuernavaca y en el que participaron muchos de los que se conectaron ayer al taller de la mañana de este viernes y que precisamente corresponde a la mesa de mapeo, comunicación y transparencia.
Vía Zoom, el taller fue impartido por Céline Jacquin, del Equipo Humanitario de Openstreetmap, que “realiza acciones de soporte a instituciones y organizaciones con datos geográficos colaborativos y métodos de captación de datos, en toda la región”.
Expuso que la falta de coordinación entre asociaciones puede generar problemas de inversión en lo mismo, una falta de dimensión de las necesidades, duplicación de esfuerzos y el abandono de ciertas áreas de la ciudad porque las organizaciones se concentran en otros puntos.
Los participantes llenaron un formulario para alimentar la base de datos y visualizar las acciones de las asociaciones en los puntos específicos donde están trabajando, y tienen la posibilidad de dar más información hasta el 8 de junio.
En el mapa interactivo se puede consultar, por ejemplo, que World Vision Mexico, busca mejorar las condiciones de las escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez con el equipamiento de espacios comunitarios, como comedores escolares y espacios “amigables”; y también busca restaurar los medios de vida de las comunidades para “apoyar la economía local”.
Reforestamos México, la Coordinadora de Comisariados, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el programa Sembrando Vida, la Iglesia católica y vecinos de La Sabana buscan reforestar áreas específicas del río.
Las asociaciones que reconstruyen viviendas de manera parcial con techos o completamente son Cadena, Construyendo Comunidades Integrales, Fundación Origen, Corazón Urbano, Banorte y Asociación Gilberto.
Red de Mujeres Agraristas de Guerrero busca “propiciar la producción de alimentos sanos y diversificados en grupos de mujeres rurales afectadas por el huracán Otis mediante la reactivación e instalación de huertos integrales sustentables de traspatio que desde un enfoque agroecológico y de escuelas-huerto contribuya a la autosuficiencia alimentaria y a la economía social”.
En los Bienes Comunales de Cacahuatepec, Cooperación Comunitaria recupera “las prácticas campesinas en torno a la milpa y el cuidado del monte, desde en enfoque agroecológico para transitar a la soberanía alimentaria”, y Water Saves Lives lleva agua a comunidades marginadas.
También participaron, entre otras asociaciones, Habla Bien de Aca, Fondo Semillas, Adra México, México Unido contra la Delincuencia, Rejil de Interculturalidad, Salud y Derechos AC, Cooperación Comunitaria, Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, XA Vive, Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior Inversión y Tecnología Guerrero, un Kilo de Ayuda y Transparencia Mexicana.
Asimismo, integrantes del Instituto Tecnológico de Acapulco y estudiantes de la Maestría en Economía Social y de la Facultad de Turismo de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).

 

Apoyará el PNUD al Cecop con el servicio de agua en las casas y la reconstrucción tras Otis

El vocero del Cecop Marco Antonio Suástegui se dirige a los representantes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, ayer en la comunidad de Cacahuatepec Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop) se reunieron el domingo con representes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para apoyarlos con acciones para mejorar el servicio de agua en sus hogares y reconstruir luego de los daños que sufrieron por el huracán Otis.
En la reunión que se efectuó en la comunidad de Cacahuatepec, que se ubica del otro lado del río Papagayo, en la zona rural de Acapulco, el encargado del PNUD, Gontrán Villalobos Sánchez, explicó que acudieron a esa zona con una estrategia para la mejora de los recursos hídricos, para que los vecinos tengan en sus hogares y se conserven en el río.
“Venimos aquí porque después del huracán Otis nos juntamos algunas organizaciones y empezamos a buscar ayudas para traerles a ustedes despensa y maíz” dijo, los cuales ya se les hizo llegar y ahora están para ayudarlos con el abasto de agua.
Recordó que como organización después de desastres naturales “acudimos a las comunidades para ayudarles… a que recuperen su economía y sus recursos naturales”.
Entre las acciones es escuchar a los vecinos de las comunidades de cómo le hacen para tener agua en sus hogares y darle seguimiento a los filtros que ya se les entregaron para que tengan un agua filtrada que la puedan consumir.
Sobre la presa La Parota, Villalobos Sánchez dijo que desconocía quien haya hablado de Naciones Unidas sobre ese proyecto, “pero les aseguramos que de este momento no vamos a mencionar eso, no estamos por vender ni regalar la tierra porque es de ustedes”.
En su intervención el vocero del Cecop, Marco Antonio Suástegui, dijo que les hace falta un sistema de riego, “porque ni siquiera hay agua para tomar, ahorita antes de su llegada estaba explicando que el agua se toma cruda, a qué me refiero con eso, que se va a traer directo del río y así se la toma, y no pasa por un proceso de limpieza ni nada de eso”.
Abundó que la “poca agua que llega a las tuberías allá arriba es de esa manera y quiero decirle que nuestros pozos históricos hoy en día están contaminados, porque mucha gente utiliza agroquímicos que llegan a los manantiales y los contaminan, no contamos con drenaje”.
Sostuvo que llevar el agua a comunidades que están en la parte alta como El Cantón, Apanhuac, Cabeza del Tigre, Huamuchitos, Barrio Nuevo de los Muertos, Cruces de Cacahuatepec, Apalani son comunidades alejadas del agua y ese derecho “se nos ha negado”.
“Los gobiernos sabemos que dotar de agua para las comunidades es su obligación, pero qué han hecho, nos han engañado, Abelina López, la presidenta municipal dijo que iba a invertir 75 millones de pesos, sí los invirtió, pero para sus bolsillos, se robaron esos 75 millones y no hicieron llegar el agua a las comunidades, las comunidades siguen sin agua, pero hoy andan haciendo campaña y pidiendo el voto otra vez”, señaló el vocero.
En la reunión estuvieron representantes de 21 comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec y ahí enfatizó el vocero que “la tierra no se vende y el agua no es una mercancía y decirles no compartimos la visión de los políticos que han venido a engañarnos”.
Agradeció a los representantes del PNUD que estarán en las comunidades haciendo una evaluación de las necesidades que tienen en la comunidad y se les dirá cómo hacer para que mejoren el servicio de agua en sus hogares y el sistema de riego en sus comunidades.
Antes del encuentro con los representantes, el vocero del Cecop informó los apoyos que recibieron de organizaciones después del impacto del huracán, entre ellos 11 plantas purificadoras, 150 filtros que se entregaron a vecinos y que se obtiene a través de sistema de captación de agua de lluvia y de pozos.
También recibieron maíz y 3 mil equipos de limpieza, además de medicamentos que fueron entregados a los centros de salud, además se dijo que están por rehabilitar 10 pozos de agua, se entregaron láminas galvanizadas y se apoyó a 500 viviendas.
En la asamblea también se informó que del 3 al 5 de junio próximo una comisión del Cecop acudirá a la empresa Tosepan, que se ubica en Puebla, para aprender cómo ser autosuficientes, para que las comunidades florezcan y pueda llegar el desarrollo. También se indicó que se pretende formar el Consejo Indígena y Mestizo del Desarrollo Rural y Ambiental de los Bienes Comunales de Cacahuatepec (Coimdra).

 

Otis hizo daño porque la infraestructura en la zona turística y colonias pobres era muy vulnerable: ONU

El coordinador del Programa de Apoyo a la Reducción de Riesgos de Desastres en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Xavier Moya Garcia (al centro), durante la reunión del subcomité regional Acapulco del Copladeg, que se realizó en el Tecnológico de Acapulco Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El coordinador del Programa de Apoyo a la Reducción de Riesgos de Desastres del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, Xavier Moya García, indicó que en el paso del huracán Otis se conjuntaron la vulnerabilidad de la infraestructura de las zonas pobres y de la zona turística, y la fuerza del meteoro del 25 de octubre.
“No necesariamente un fenómeno, por muy fuerte que sea, causaría el daño y las pérdidas que causó el Otis”, dijo el integrante de la agencia internacional, quien participó en la primera sesión del subcomité regional Acapulco del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Guerrero (Copladeg), e informó de la publicación de una guía especializada de recomendaciones técnicas de reconstrucción.
El acto se llevó a cabo este miércoles en el salón de usos múltiples del Instituto Tecnológico de Acapulco (ITA) y Moya García dijo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estuvo presente desde los primeros días después del paso del meteoro del 25 de octubre por la solicitud del gobierno de México, “para apoyar con acompañamiento técnico y, en lo posible, también financiero, las tareas de recuperación y reconstrucción”.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lideró esta etapa y a finales de diciembre comenzó la etapa de recuperación y reconstrucción, que incluyen cinco líneas de trabajo: reconstrucción resiliente de la infraestructura turística de Acapulco; seguridad y resiliencia hídrica; recuperación de las pequeñas economías locales; reforzamiento de los sistemas y protocolos de protección civil y gestión de riesgos; y coordinación con sociedad civil y sector privado para apoyar los esfuerzos de reconstrucción gubernamentales.
Expuso que la construcción principal de Acapulco fue en la segunda mitad del siglo XX, “cuando había mucha menos información sobre los temas climáticos, entonces, si bien las estructuras de los edificios antiguos resisten los sismos porque fueron construidos con ese enfoque, pero no estaban preparados para los huracanes”.
“Entonces lo que teníamos es una ubicación muy expuesta a estos fenómenos; y una gran vulnerabilidad, no sólo de las zonas más pobres, de las zonas marginadas o rurales, suburbanas, etcétera, sino también de la infraestructura turística, que es donde se concentra la inversión”.
Recordó que Otis fue atípico porque se desarrolló de manera muy rápida, entonces “se conjuntaron esa vulnerabilidad, previa a esa exposición, con la llegada de un fenómeno muy fuerte”.
Enfatizó: “no necesariamente un fenómeno, por muy fuerte que sea, causaría el daño y las pérdidas que causó el Otis”, pero que también es una oportunidad para reconstruir la ciudad con menor vulnerabilidad y una mayor gobernanza y mayor participación para reducir ese nivel de riesgo, el cual “sí podemos manejar nosotros, lo que no podemos manejar es la fuerza de los fenómenos naturales”.
Dijo que el ser más o menos vulnerables ante estos fenómenos cada vez más frecuentes por el cambio climático “depende de políticas públicas, de voluntad política, de voluntad de los actores privados también, de los inversores, y finalmente conciencia de la población”.
Las autoridades les pidieron a PNUD, la cooperación técnica alemana GIZ, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), “una guía especializada con recomendaciones técnicas” de reconstrucción para casas, que por muy precarias que sean, pueden tener techos fijados de forma anticiclónica.
Pero el documento tiene más detalles para los hoteles, los condominios y los restaurantes sobre los paneles, paredes, techos, pisos, estacionamientos, antenas en los techos y paneles solares.
Moya García comentó que este documento se ha actualizado cada mes con los constructores y probablemente en junio la guía ya tenga un diseño presentable; informó que, junto con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, “se han dado muchísimas pláticas de cómo aprovechar este dinero que está dando el gobierno federal a través de Bienestar para mejorar la casa”.
Un nuevo proyecto de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) va a ayudar a las viviendas más pobres, lo cual es prioritario “porque está en juego la vida y el patrimonio de las familias”.
El coordinador del Programa de Apoyo a la Reducción de Riesgos de Desastres del PNUD dijo que les interesa que la infraestructura y que la recuperación económica no sean tan vulnerables, porque “se pierde mucho más en lo que son pérdidas económicas, es decir, en lo que dejas de vender” y que afecta a una gran cadena de trabajadores, como la falta de turismo en Acapulco.
A pesar de que ya casi se cumplen seis meses del paso del huracán categoría 5, Moya García consideró que todavía están a tiempo de aplicar esta guía especializada de recomendaciones porque el 90 por ciento de los hoteles, restaurantes y condominios apenas se están reconstruyendo.
Hoy se firmará un convenio en la Convención Bancaria para que el sistema financiero coadyuve con la reconstrucción dando créditos no tan caros y hay pláticas con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) para que las pólizas nuevas pidan cumplir con los nuevos lineamientos de construcción; también se planea para el segundo semestre de 2024 una revisión de los códigos de construcción del estado, de la ley de planeación y del reglamento de construcción de cinco municipios costeros.