Plantean la vulnerabilidad de Acapulco ante futuros fenómenos por el cambio climático

Imagen en el paseo Las Palmas de la zona Diamante tras el devastador paso del huracán Otis Foto: Lenin Ocampo Torres / archivo

Yee Trujillo

En el conversatorio La adaptación al cambio climático y la recuperación de Acapulco, Guerrero por el huracán Otis, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representantes de organismos, dependencias y sociedad civil que intervinieron en la contingencia coincidieron en la necesidad de crear resiliencia y reconstruir con un enfoque multisectorial ante un mayor riesgo, la vulnerabilidad existente construida socialmente y los futuros impactos que no tienen vuelta atrás, y destacaron que las experiencias y trabajo conjunto ha servido para atender desastres posteriores.
En la transmisión en internet que reunió a los especialistas desde distintos puntos vía Zoom y duró poco más de dos horas, la coordinadora de la Alianza Mexicana-Alemana de Cambio Climático GIZ, Ana Lorena Gudiño Valdez, consideró que es el momento perfecto para que Acapulco se reconstruya en infraestructura, nuevas políticas y acciones, pero también en el aspecto social, de apropiación, con soluciones basadas en la naturaleza y comunidades, recuperación de manglares, ecosistemas costeros, lagunares y arrecifal, con una propuesta actualizada para adaptarse y evitar que sigan estos impactos, y reconocer que la infraestructura tiene que visualizarse desde otra perspectiva.
Agregó que la planeación de Acapulco tiene que reconsiderar los impactos inminentes que no tienen vuelta atrás como el mar de fondo, vientos de más de 350 kilómetros por hora, la cantidad de lluvia “impresionante”, porque no se puede seguir creciendo con un cambio de uso de suelo por asentamiento humano que va a provocar reblandecimientos y deslaves que han sido constantes en los últimos 30 años.
Subrayó que no hay financiamiento que alcance cuando se tiene el impacto inminente. Recordó los desastres desde 1997 con Paulina que dejó un impacto enorme, en 2013 Max, 2019 Narda, 2021 Rick, 2023 Otis, 2024 John, que ya existía un patrón latente entre septiembre y octubre que no permitía la recuperación, y que con Erick en junio cambió el patrón de intensidad y frecuencia, que aunado a los daños este mes en cinco estados son una alerta y deberían prepararnos para ser más resilientes ante un mayor riesgo.
Contó que cuando ocurrió Otis todavía estaba activo el proyecto Adaptación al Cambio Climático basada en Ecosistemas con el Sector Turismo y se instaló la mesa de emergencia de la que surgió la elaboración de una guía de reconstrucción, que no terminaría ni en tres o cuatro años porque no es sólo la infraestructura sino todos los demás aspectos.
Gudiño Valdez expresó que la segunda lección es que además de ser un proceso intersectorial se debe trabajar la acción climática o resiliencia estatal de la mano y en tres niveles: con marcos habilitadores, que son instrumentos legales y de política pública; el marco soporte enfocado en el desarrollo de capacidades y proceso financiero; y el de implementación en el territorio para identificar qué se necesita.
También dijo que aún hay mucho por hacer en sistemas de alerta temprana, llamó a replantear los fondos para atención a desastres, porque el sector privado no puede apoyar solo, y el fortalecimiento de los seguros.

Otis desnudó vulnerabilidades de décadas: Cenapred y PNUD

El director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Enrique Guevara Ortiz, consideró que Otis representó uno de los mayores desafíos y encontró condiciones prexistentes de vulnerabilidad física, económica, social, ambiental, “de todo tipo”, que se construyeron a lo largo de décadas, y que revertirlo “no es algo sencillo” sino que requiere enfoques multisectoriales para reducir daños y pérdidas, con coherencia en las políticas públicas, para tener conocimiento del riesgo, diseñar estrategias y tomar decisiones no sólo ante huracanes sino sismos o inclusive actividades humanas que representen un retroceso.
Expresó que “los desastres no son naturales sino son construcciones sociales, hay que entender qué significa la construcción social del riesgo, no es nada más una frase, no es nada más algo de moda, es entender dónde subyacen los factores causales del riesgo”, en las políticas de desarrollo social, ordenamiento territorial, salud, medio ambiente, y que ahora se agravan con el cambio climático que “ya no es reversible, ya está aquí” y sus escenarios comprometen la seguridad humana en todas sus dimensiones, hasta la alimentaria por sequías o lluvias, y con un clima cada vez más extremo “vamos por el camino, pero requerimos echarle más ganas todos”.
Expuso que con Otis se contabilizaron 800 mil pobladores afectados, 52 personas fallecidas, 31 localizadas, 300 mil viviendas dañadas, mil escuelas, 126 unidades de salud, daños y pérdidas por 84 mil millones de pesos, con un impacto generalizado: 26 por ciento en sectores sociales, 31 en turismo, comercio agricultura y medio ambiente, 10 en infraestructura económica, y 32 en otros rubros, que confirman que el trabajo debe ser multisectorial y la recuperación resiliente a largo plazo con enfoque humanista y social.
Llamó a utilizar el Atlas Nacional de Riesgo que cubre el 60 por ciento de la población y añadió que vinculando todo esto está el decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum para el desarrollo económico de Acapulco para que se tome en consideración la gestión de riesgo y no repetir errores del pasado.
El coordinador de proyectos de resiliencia y reducción del riesgo de desastres del PNUD en México, Xavier Moya García, coincidió en que el riesgo subyacente se construye socialmente, que la infraestructura había sido construida en la segunda parte del siglo XX, los 70’s, en el sector turístico, y el tejido social eleva los niveles de riesgo porque es de reciente llegada de distintos lugares por trabajo. Reconoció que ya se estaban tomando medidas preventivas, pero el huracán “desnudó estas necesidades construidas durante décadas” y las experiencias recabadas se han compartido inclusive en otros países.
Indicó que el organismo contribuyó a solicitud de los gobiernos federal y estatal, que hubo una gran coordinación y diálogo, que la reconstrucción era una oportunidad para reducir los riesgos en la infraestructura y se hicieron el decreto de los Lineamientos para la Construcción y el Manual de Reconstrucción Resiliente, y se pasó del intercambio de información con autoridades a la co-creación de soluciones con acciones que continuarán, y que el tema de inclusión e igualdad se retomó priorizando a quienes iban a tener menos atención o eran en su mayoría mujeres. Además, se ha trabajado en fortalecimiento institucional con Ayuntamientos, barrios o comunidades y el sector hotelero para estar listos cuando haya una alerta.
El secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil estatal, Roberto Arroyo Matus, dijo que con la federación, instituciones y asociaciones que se volcaron a ayudar.

La ayuda alimentaria, económica e internacional

La coordinadora de Proyectos especiales del Centro Mexicano para la Filantropía, Adriana de la Peza Vignau, contó que la intervención en Guerrero consistió en entender cómo estaba organizada la sociedad civil para conectar a los actores locales con organismos nacionales e internacionales para hacer llegar la ayuda humanitaria, encontrar a las personas desaparecidas, y que está impresionada por la rapidez con que se dieron muchos procesos, aunque todavía se deben mejorar muchísimos indicadores de respuesta y manejo de residuos.
Detalló que en Guerrero se crearon 10 mesas de trabajo con 238 organizaciones para las fases de recuperación y reconstrucción que se han fortalecido para atender las emergencias de Priscilla y Raymond, así como John y Erick; que México es el segundo país con mayor riesgo socioclimático, se debe estar mejor preparados y todavía hay mucho por hacer. Acentuó que se enteraron de que Acapulco no había tenido una actualización de ordenamiento territorial desde 1980 y ni siquiera llevaba las palabras ecológico o ambiental, y que la deforestación por Otis causó un pico “altísimo” en incendios en 2024 y 2025.
La directora de Fomento Social Banamex, Ana Vanessa González Deister, explicó que se canalizó ayuda económica para las personas y de alimentación en las zonas rurales, en Cacahuatepec, con el Fondo Amuzgo para llevar el maíz en grano disponible a comunidades y algunas despensas, y posteriormente se enfocó en la fase de recuperación con el mercado de La Diana porque no iba a recibir recursos federales ni estatales, que el techo es anti huracanes, recolecta agua, se reforzaron columnas y se ayudó a la reactivación económica de 350 locatarios.

El gobierno estatal, con una deuda pendiente en cambio climático: Semaren

El director de Recursos Naturales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales estatal (Semaren), Pedro Nava Aguilera, reconoció que el gobierno del estado tiene una deuda pendiente con la sociedad guerrerense en cuanto a instrumentos de política de cambio climático, que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda instruyó atender el tema desde varias vertientes, que en la dependencia se abocaron a establecer alianzas con organismos internacionales y nacionales, y que hubo una convocatoria para el Consejo Consultivo de Cambio Climático y se comenzarán a tomar decisiones políticas con base científica.
Destacó que la GIZ está financiando e implementando un proyecto sobre gases de efecto invernadero, un diagnóstico de vulnerabilidad, otro de marcos habilitadores, y además apoyará a elaborar la Estrategia Estatal de Cambio Climático y el Programa Especial de Acción. Añadió que la Embajada británica está actualizando la Ley 845 que incluirá temas como pérdidas y daños; que la Agencia Francesa de Desarrollo acaba de financiar un proyecto de conectividad ecológica para que todas las dependencias puedan incidir de forma transversal, y hay otro con Cenapred y la Coordinación Nacional de Protección Civil para adaptación al cambio climático y reducción de riesgo en Tixtla, Chilpancingo, Acapulco y Coyuca.

 

Se previeron inundaciones por Otis, pero no daños por el viento y el actuar de la sociedad: Bomberos

Raúl Noyola Rocha, encargado de despacho de la Dirección de Bomberos de Acapulco, relata su experiencia durante y después del Otis en su oficina Foto: Ramón Gracida Gómez

Ramón Gracida Gómez

El encargado de despacho de la Dirección de Bomberos de Acapulco, Raúl Noyola Rocha, acuarteló a sus trabajadores en la estación central en la tarde del 24 de octubre para conformar las brigadas que saldrían después del paso del huracán Otis. Previó inundaciones, pero no afectaciones por el viento y la sociedad. “Otis no fue el desastre, fue lo que vino después”, contó a El Sur este sábado.
Acudió a la 1 de la tarde a una reunión en Cabildo con la presidenta, Abelina López Rodríguez, para distribuir a los trabajadores en el municipio con maquinaria pesada, camiones de volteo y motosierras. De 6 a 8 de la noche se hicieron perifoneos para informar de la proximidad del huracán y de los refugios temporales, “eso fue lo que ayudó a que no hubiera tanta víctima, créame, como en Paulina”.
Raúl Noyola tiene 46 años, es voluntario de la Cruz Roja desde los 17 y hace 22 años se hizo bombero. Se certificó en Riverside, California, Estados Unidos y es uno de los dos capacitados en Acapulco para hacer peritajes de incendios.

Los trabajos durante el huracán

A las 10 de la noche hubo un reporte de un árbol caído en el Club de Golf que bloqueaba la avenida Costera. Fueron seis bomberos a cortarlo antes de que entrara el huracán, entre ellos Ricardo Chávez Reducindo, quien tiene 31 años y el 4 de marzo cumple 10 como bombero.
A las 11:30 de la noche empezaron los vientos huracanados y un tronco casi le cayó encima a un bombero. Se guarecieron en el restaurante Terra Luna, en la entrada del Club de Golf, pero caían colchones de los hoteles, y regresaron a la camioneta para refugiarse en las oficinas de CAPTA, frente al Oceanic 2000.
Raúl Noyola recibió la última llamada a las 11 de la noche, una vecina de la colonia María de la O pedía que rescataran a su hija que le había caído una barda encima y se estaba ahogando por el agua. Los bomberos ya no pudieron salir porque los postes de luz bloquearon la calle Cañada de los Amates, a un costado de la tienda Sam’s Club de la avenida Farallón.
Unos 15 bomberos se refugiaron en la oficina del jefe, tuvieron que sostener la puerta para que no volara y vieron los estragos por un pequeño cristal. Otros 10 trabajadores no pudieron cruzar el patio por el viento y se quedaron en otra oficina.
Sus otros compañeros llegaron a las oficinas de CAPTA, donde se refugiaba el personal. El ambiente “era tenso porque no era seguro”: los ventanales se reventaron, empezó a oler a gas LP y más objetos azotaban en el pavimento.
Los bomberos regresaron a la avenida Costera y rescataron a un señor y su hija que se volcaron dentro de su Wolksvagen cerca del Centro de Convenciones. En uno de los hoteles que recorrieron recogieron a un herido que se desangraba del vientre, y 100 metros más adelante a otro que salió del mar y se le veía el hueso del cráneo por una herida en la ceja.
Acudieron a la clínica 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la avenida Cuauhtémoc para dejar a los dos heridos, pero fueron rechazados porque no había material ni luz. Fue hasta las 7:20 de la mañana que llegaron al hospital Vicente Guerrero y los internaron, pero no saben qué pasó después.
Raúl Noyola y los demás bomberos habían quitado un poste de Telmex, uno de ellos se tuvo que sujetar de éste porque volaba con el viento. Salieron a las 4 de la mañana en camionetas y se encontraron en la avenida Universidad a Abelina López en una patrulla de la Policía Preventiva; la alcaldesa le preguntó al jefe de bomberos qué hacer y él le contestó abrir los accesos.
Raúl Noyola abrió camino con una retroexcavadora y cruzó el Maxitúnel, de donde sacó a gente que se quedó a dormir. Llegó al hospital de Ciudad Renacimiento para dejar a un herido de cortes de láminas que llegó solo a la estación de Bomberos, pero el nosocomio era un “caos” porque el diésel para la planta de luz se iba acabando.
Los bomberos despejaron la entrada de la autopista, donde ya había una fila de carros de turistas que se prolongaba hasta la Vacacional. “Todo mundo habla de los héroes de la CFE (Comisión Federal de Electricidad), pero nadie habla de la gente que les abrió el paso”. Policías estatales les ayudaron a remover los espectaculares caídos.

La recuperación de cuerpos

Empezó la recuperación de cuerpos, de los primeros fueron los de la colonia 20 de Noviembre. “Hemos perdido la capacidad del asombro durante todos estos años al ver víctimas, pero eso sí te pega: una madre tratando de proteger a su bebé, eso te mata”, compartió Raúl Noyola, quien empezó a sufrir ansiedad y toma medicamentos para controlarla.
Luego fueron las víctimas de las colonias Nueva Era, Pancho Villa, San Isidro y Pedregoso, un adulto y un niño que les cayó encima una torre de mercancía durante la rapiña de una sucursal de MerzaPack, y un cadáver en la playa El Morro y otro en Tamarindos. En el Club de Yates no los dejaron entrar “por ser zona federal y zona protegida”.
Los bomberos de Acapulco reportaron 47 de los 52 muertos que se tienen contabilizados oficialmente hasta ahora, pero el jefe de la dirección considera que hay un subregistro de fallecidos que no llegaron al Servicio Médico Forense (Semefo). Por ejemplo, en la funeraria Ruiz, enfrente de la subestación de Bomberos en la colonia Ciudad Renacimiento, vio que un hombre velaba el cuerpo sin preparación de su hijo de 11 años. Supone que el Registro Civil pueda tener el total de muertos por las actas de defunción que él calcula en 300.
“En todos los fenómenos perturbadores hay etapas: la primera es la del desastre, la segunda es la rapiña, la tercera es robo en casa-habitación, la última etapa es el abuso sexual y el suicidio”, y tardan más de un mes para que transcurran. En Acapulco fue en una semana.
La rapiña ocasionó muertos, lesionados y quemados en las gasolinerías de Ejido y la Y griega. Luego empezaron los robos en casas de las colonias Zapata, Progreso, Costa Azul y en Caleta, principalmente; y después registraron 14 casos de abuso sexual, algunos de ellos violaciones, en la Emiliano Zapata, Ciudad Renacimiento, Progreso y Coloso, donde “hubo bastante”.
Registraron un número similar de suicidios de jóvenes entre 18 y 22 años, y personas de más de 40 años, que se ahorcaron; y la violencia de género “se duplicó” por disputas dentro de las parejas por los enseres y los apoyos en efectivo.
Raúl Noyola durmió un mes y medio en su oficina, sólo avisaba a su familia que estaba bien. Llegaron bomberos de los estados de Morelos, Estado de México, Zacatecas, Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, y del mismo Guerrero, que salían con guías para dialogar con los delincuentes y no los asaltaran. Les quitaron dos motosierras.
Ricardo Chávez también se quedó a dormir una semana, visitó a su familia una vez para ver que estaban bien. “Era muy pesado, pero no nos sentíamos cansados ni el hambre ni la sed”. Sólo comían galletas y pan.
La oficina de Raúl Noyola se convirtió en un consultorio, él casi muere por neumonía que contrajo porque se acostaba mojado, no se cambiaba de ropa porque no había y fuma “demasiado”. Ahí se recuperó un trabajador diabético que le cortaron el dedo del pie porque se enterró un clavo, y hubo 2 mil consultas de dengue e infecciones respiratorias. Registraron cólera en el poblado de La Testaruda.
Acapulco cuenta con 160 bomberos, sólo cuatro son mujeres, el 30 por ciento son jóvenes y cinco tienen 80 años. Acuden 15 voluntarios que se van “escueleando” para conseguir una plaza posteriormente. Todos están cansados, pero desde el 15 de diciembre lidian con los incendios de pastizales que suman 115 y han afectado a 21 casas y unos negocios.
Raúl Noyola lleva un año como encargado de despacho y previó que en abril y mayo “se va a poner terrible”. Actualmente apilan el pastizal y los árboles para evitar la propagación del fuego y consideró que están bien equipados por la actual administración, recibieron un bono y cuentan con seguro de vida.

 

Crearán Acnur y Unicef brigadas de salud mental para mitigar los efectos emocionales

Ramón Gracida Gómez

La Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), y la organización de Atención Psicológica en Desastres (Apside), capacitarán a sicólogos y voluntarios para realizar brigadas de salud mental en colonias periféricas de Acapulco y mitigar los efectos emocionales tras el paso del huracán Otis.
Cristina Blanco Organista, encargada del área de salud mental de la organización Guerrero es Primero, aseguró que después de la atención de las primeras necesidades de asistencia de los damnificados, es momento de atender las condiciones de afectaciones por salud emocional.
Explicó que la formación está dividida en tres fases: la primera es la contención, la segunda es la capacitación y por último la intervención. Los sicólogos y los no sicólogos tomarán el curso de forma separada, pero en el primer día, que es el próximo lunes, trabajarán juntos.
En esta parte de contención se podrá ver “emocionalmente cómo se encuentran los voluntarios que van a participar y que ellos mismos, a partir de esta intervención, puedan valorar si están en condiciones de atender a la población o requieren ellos mismos una atención emocional para ofrecérselas también”, expuso Cristina Blanco.
Indicó que la formación para psicólogos será impartida por la organización Apside, que tiene un programa de atención sicológica en situaciones de emergencia y con una larga experiencia en México y América Latina, y puso de ejemplo la atención que ofrecieron a mexicanos que estuvieron en los atentados de las Torres gemelas en Nueva York, Estados Unidos, en septiembre de 2001.
Son dos protocolos que serán ofrecidos a psicólogos, el primero consiste en intervenciones en situaciones de desastre y se llevará a cabo el próximo martes en dos sesiones, de 10 de la mañana a 2 de la tarde, y la segunda de 3 a 5 de la tarde.
El segundo protocolo es de sicoterapia breve en situaciones de desastre y se impartirá el miércoles de 10 de la mañana a 2 de la tarde, y de 3 a 7 de la tarde.
Los voluntarios que no son psicólogos- tendrán el martes una sesión de capacitación con Acnur de 10 de la mañana a 2 de la tarde, y al día siguiente con Unicef en el mismo horario.
“Estamos muy contentos de poder ofrecer a las organizaciones, a la gente que tiene ganas de hacer algo, para atender ahora ya que estamos en posibilidad de atender las condiciones de afectaciones por salud emocional”, dijo Cristina Blanco, psicóloga de profesión.
Debido a que ya se están atendiendo las primeras necesidades de asistencia de los damnificados, agregó, “ahora creemos que es momento de entrar al tema de salud mental y creo que ésta es una buena manera de, no solamente contar con la intención y la buena intención de los voluntarios, sino con el apoyo de los expertos para hacerlo de una manera eficaz, que realmente ayuda a la mitigación de los efectos emocionales que nos ha dejado Otis”.
Después de la capacitación, se formarán grupos de trabajo para atender la salud mental de damnificados en las colonias de las “zonas más periféricas”, dijo la integrante de la red Guerrero es Primero, que articula a distintas organizaciones locales, nacionales e internacionales.
Cristina Blanco mencionó que la Iglesia Católica es su aliada para llegar a las colonias y “a lugares y espacios seguros, y ahí se pueda realizar la intervención. Una vez que se realice la intervención, regresamos a la contención para poder mantener cíclicamente qué funcionó, qué no funcionó, cómo se encuentran nuestros voluntarios, quién más se suma”.
La sicóloga explicó que realizarán una intervención “prolongada, a largo plazo, hasta que logremos ir abarcando todo el territorio o la mayor cantidad de territorio, siempre también considerando que contamos con otros actores que ya están haciendo algo, no somos los únicos”.

 

Toma posesión como director de la Normal Urbana un maestro de la misma escuela

El secretario de Educación, Marcial Rodríguez Saldaña, tomó protesta como nuevo director de la Normal Urbana Federal Rafael Ramirez al maestro de la misma escuela, Alfredo Bartolo López.
De acuerdo con el boletín de la dependencia, el docente tiene másde 20 años de experiencia como docente. El nombramiento, se otorga en el año en que esta normal ha vivido una serie de protestas y paro de labores, tanto de estudiantes como docentes. Los primeros para demandar plazas y materiales de apoyo, y los segundos por promociones internas.
Por otro lado, la SEG anunció la toma de protesta como directora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) con sede en Tlapa, de la docente Ailsa Casiano González.
El secretario convocó a ambos “a concentrarse en las actividades académicas y a formar docentes de excelencia, que contribuyan a elevar los indicadores educativos en Guerrero”. (Lourdes Chávez / Chilpancingo).

 

Les niega la SEG su participación en un concurso por una plaza, denuncian maestros

María Avilez Rodríguez

Chilpancingo

Integrantes del Movimiento de Docentes Egresados Desempleados del Estado de Guerrero, denunciaron que la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) les niega su participación en un concurso por una plaza.
En conferencia en el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), en Chilpancingo, informaron que son egresados de las generaciones de 2014 a 2018, quienes en varias mesas de trabajo han solicitado a las autoridades estatales que les den solución a su petición, pero no han cumplido.
Denunciaron que de 2019 a la fecha, la SEG no les permite entrar a la convocatoria de examen y poder concursar por una plaza. Dijeron que son competentes y que, incluso, han cubierto interinatos.
Los maestros manifestaron que en la pasada administración estatal sí les renovaban sus contratos, pero con el actual, que encabeza Evelyn Salgado Pineda, se los niegan, con el argumento que no hay techo financiero.
Consideraron que es “incongruente” que el estado continúa padeciendo la falta de docentes en las comunidades y aun así, el gobierno estatal se niega a contratarlos, por lo que en varias ocasiones se han movilizado.
Además, indicaron que hace un año, en una visita al estado del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, le pidieron que interviniera y en esa ocasión el director de Gobernación Estatal, Francisco Rodríguez Cisneros, les ofreció una mesa de trabajo, pero no han llegado a ningún acuerdo.
Dijeron que Rodríguez Cisneros los envió a la Subsecretaría de Planeación Educativa de la SEG, pero de nuevo no se les dio la apertura para participar en un examen docente. Después, indicaron que les dieron la opción de esperar el proceso de jubilación, para que ocuparan los espacios vacantes, pero nuevamente los engañaron.
Los integrantes del movimiento informaron que por la falta de respuesta se movilizaron y fueron atendidos por la gobernadora Evelyn Salgado, quien recibió la lista de los 30 docentes afectados de diferentes licenciaturas en Educación Primaria, Intervención Educativa, Educación Especial, Educación Física entre otras, y se comprometió con resolverles, sin embargo, no cumplió.
Una de las egresadas, Nancy Morales García, detalló que también acudieron con el gobierno federal y les dijeron que tenían el derecho de participar por una plaza, pero agregó que desconocen porqué las autoridades de la SEG no les permiten participar.
Los maestros, quienes fueron acompañados por algunas organizaciones sociales, adelantaron que el próximo lunes se movilizarán, como medida de presión contra las autoridades educativas.

 

Toman maestros de Mochitlán oficinas de la SEG; protestan contra un supervisor

Maestros de la zona escolar 26, que integran 11 primarias de Mochitlán, tomaron las oficinas de Sectores Educativos, ubicadas en la colonia Unidad Deportiva, para protestar contra la imposición de un docente idóneo como supervisor, debido a que no cuenta con la clave ni la experiencia correspondiente.
Los cerca de 80 manifestantes exigieron la destitución del jefe de sector, Francisco Galíndez Araujo, a quien acusaron de imponer al profesor Gerardo Galindo Ozuna como supervisor, por encima de la maestra Lizeth Estrada Aureoles, cuya comisión que la avalaba como supervisora concluyó, sin que se renovara por órdenes de Galíndez Araujo.
Cerca de las 10 de la mañana, los inconformes desalojaron y cerraron las oficinas de Sectores Educativos, donde hicieron pintas y colocaron pancartas en las que se leyó: “Fuera Galíndez del sector 2”, “solución a las demandas de la zona 26” y “zona 26 en pie de lucha”.
El maestro Orvil Valadez Quiñones dijo que los trabajadores de las 11 primarias que conforman la zona escolar 26 apoyan a Estrada Aureoles, porque es originaria de la comunidad San Miguel, conoce el municipio y mantiene con ellos una relación laboral productiva, mientras que Galindo Ozuna es de Quechultenango, no conoce la zona y tampoco cuenta con una clave de director, la cual es necesaria para poder asumir la supervisión.
Acusó a Galíndez Araujo de no respetar los derechos laborales de Estrada Aureoles, quien fue autorizada y nombrada por el director general de Primarias de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Praxedis Mojica Molina, como supervisora, razón por la que los maestros decidieron suspender clases y manifestarse.
Una comisión se reunió con Mojica Molina, quien se comprometió a respetar el nombramiento de Estrada Aureoles y aseguró que Galíndez Araujo no tendrá injerencia en el proceso. La profesora recibirá el oficio correspondiente hoy, por lo que se reanudarán las clases de manera normal.
Valadez Quiñones resaltó que Mojica Molina mostró disposición para resolver el conflicto en favor de los manifestantes, lo que motivó a los manifestantes a liberar las oficinas cerca de las 4 de la tarde.