En los últimos detalles los trabajos de la nueva estatua de la Virgen de los Mares en la isla de la Roqueta en Acapulco; en la imagen, el oficial mayor de la Secretaría de Finanzas y Administración del gobierno del estado, Ricardo Salinas Méndez; el padre de la parroquia de Covadonga, Marco Antonio Manuel Galeana Olea; y el empresario, Alejandro Martínez Sidney Foto: Jesús Trigo
Jacob Morales Antonio
En uno de los miradores la isla de La Roqueta se levantó una escultura monumental de la Reina de los Mares, que incentivará el turismo religioso y será una embajadora de la paz, el cuidado del medio ambiente y la esperanza, será inaugurada a finales de mes, informaron impulsores del proyecto.
La mañana de este jueves el oficial mayor de la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado, Ricardo Salinas Mendez, junto al sacerdote del barrio de Tambuco y Covadonga, Marco Antonio Manuel Galeana Olea, y el secretario de la Asociación Prodefensa y Conservación de la Isla de la Roqueta, Alejandro Martínez Sidney, hicieron una visita a la escultura, ubicada en dirección a las rocas donde está sumergida la primera escultura.
El sacerdote Galeana Olea informó que el proyecto fue a iniciativa de la Iglesia, pero también de los propios prestadores de servicios turísticos y las organizaciones ambientales, y que la escultura de la virgen pretende ser una atracción turística religiosa. Pero también para “animar la fe de nuestra ciudad”.
Agregó que además de atraer a más visitantes, es un símbolo de esperanza, y la fe que genera paz, contribuyendo a la reconstrucción del tejido social. Anunció que será a finales de mes cuando se efectúe el acto de bendición por parte del arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González.
El escultor encargado de la obra, Froilán Centeno, explicó que ésta mide siete metros con 20 centímetros de altura, en su interior tiene una estructura de acero, para soportar los vientos huracanados, y el exterior es de fibra de vidrio, que este jueves estaba terminado de ser pintado con un colorante especial que se asemeja al oro. Comentó que la obra tardó cuatro meses en ejecutarse y fue una odisea su traslado a la isla.
El integrante de la Asociación en Defensa de la Isla de La Roqueta, Martínez Sidney, agradeció el respaldo del gobierno del estado para hacer posible la colocación de la virgen, y subrayó que pasó por todos los procedimientos ambientales de Semarnat y Profepa, y ahora es un emblema de la conservación de la isla.
Recordó que el aire donde fue colocada la escultura, era un mirador y que ya había sido intervenido por los humanos. Ahora también se establecerán mecanismos y una reglamentación estricta porque estará prohibido llevar veladoras, y en cambio se solicitará a las personas que acudan llevar plantas para poder reforestar la isla.
Dijo que es necesario limitar el acceso de las mascotas, sobre todo los perros, para que no impacte en la fauna nativa de la isla y la prohibición del acceso de plástico de un solo uso. También solicitó la presencia de la Policía Ecológica del Estado, para que supervise que se cumpla lo establecido en la ley.
El empresario informó que continúa la limpieza de los senderos con la ayuda del gobierno del estado, y eso también coadyuvar para limpiar una gran parte de los caminos obstruidos por los troncos de los árboles que cayeron durante la devastación que provocó el huracán Otis.
El oficial mayor Salinas Méndez indicó que la contribución del gobierno del Estado se hizo con mucho respeto y fe hacia la población católica, y también informó que hay un proyecto que se dará a conocer muy pronto por parte de la Secretaría de Turismo del estado, respecto a los senderos de la isla.
El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, dijo que en los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz en México y Guerrero, no se puede prescindir de los ancianos, y reclamó la falta de proyectos para que este sector pueda vivir con plenitud.
En su mensaje y comunicado dominical, en el contexto de la tercera jornada mundial de los abuelos y las personas mayores, y la jornada mensual de oración por la paz en México, dijo que la vejez es un don y los ancianos son el eslabón entre generaciones, para transmitir entre los jóvenes la esperanza de la vida y la fe.
Insistió en que las generaciones jóvenes han recibido mucho de los ancianos y que no son “extraterrestres”, que dentro de poco tiempo todos llegaremos a ese momento.
González González señaló que los abuelos son olvidados pero guardan una gran riqueza, a pesar de que se les tiene en el olvido y que donde no hay honor para los ancianos, no hay futuro para los jóvenes, pues su abatimiento quita amor y esperanza a todos.
Recordó las palabras del Papa Francisco, de que los jóvenes deben alegrar el corazón de los ancianos y adquirir la sabiduría de sus vivencias, “pero que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como desgraciadamente sucede frecuentemente”.
Expresó que “las personas mayores entregan al presente un pasado que es necesario para construir el futuro. Este ha sido el camino de la humanidad y se vive en alianza entre generaciones”.
Dijo que en algunas partes del mundo hay planes de asistencia, pero en muchas no hay proyectos para ayudarles a vivir en plenitud y este es un desafío que requiere del compromiso de los jóvenes.
“Las instituciones encargadas de garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes, tienen una grande responsabilidad sin la cual no es posible construir la paz en la sociedad, pero también hay un artesanado de la paz que nos involucra a todos. Todos podemos colaborar en la construcción de un mundo más pacifico”, afirmó.
Agregó que “uno de los caminos para lograrlo, es el diálogo entre las diferentes generaciones. Fomentar todo esto, entre las generaciones, significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión. Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria, los mayores, y los continuadores de la historia: los jóvenes”.
También pidió por las personas víctimas de la violencia y sus familias, y a quienes son extorsionados, que se restaure la justicia dañada y que conforme a derecho, las personas que cometieron los delitos sean apoyados para ya no repetirlos.
En la foto de arriba el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González lava los pies a un feligrés como parte de la celebración del Jueves Santo en la misa de Lavatorio de Pies celebrada en la plaza cívica de la capital a la que asistieron ayer cientos de católicos Fotos: Jesús Eduardo Guerrero
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Por las condiciones de violencia e inseguridad, con familias y comunidades enteras secuestradas, sobre todo en Tierra Caliente, el obispo de Chilpancingo, José de Jesús González Hernández, alertó que hay condiciones para el inicio de una sublevación o levantamiento social.
En entrevista después de que encabezó la solemne celebración de la Cena del Señor o Lavatorio de Pies, en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, el prelado urgió a un diálogo con todos los sectores, incluidos los grupos generadores de la violencia.
Antes, durante la misa, llamó a los feligreses a vivir estos tres días finales de la Semana Santa, viernes, sábado y domingo, a fortalecer la esencia de la fe, de la doctrina y a “vivirlos intensamente”, recordando la muerte, la sepultura y resurrección de Jesucristo.
En su homilía ante unos mil feligreses, frente a los que lavó y besó los pies de las 12 personas que representaron a los apóstoles, pidió por la libertad de quienes están privados de ella, así como por la justicia, la seguridad y la paz.
Durante la entrevista, en el curato de la catedral de la Asunción de María, dijo que esta Semana Santa es propicia “para perdonarnos y consolarnos los unos a los otros, fomentar la fraternidad y hacer la caridad a ejemplo de Dios”.
–En su homilía pidió ofrecer el ayuno de Viernes Santo por las libertades, la justicia y la seguridad, ¿por qué?– se le preguntó.
–Hay que sacar frutos de estos tres días santos, estamos tan necesitados. Es Jesús nuestra medicina, nuestro doctor, él vino por los enfermos y pecadores, muriendo nos dio su vida.
“Al hacer el ayuno, la meditación y la caridad, queremos unirnos con fuerte voz a Dios y, exactamente, pedir por la paz en nuestro territorio. Hay mucha guerra interna, mucho odio, mucho rencor, resentimiento, mucha gente sufre y no hay quien les consuele, quien les haga justicia, no hay quien les ofrezca un salario digno. No hay quien pueda salir al encuentro de los más débiles y frágiles. Hay mucho dolor en el corazón”.
Dijo que su invitación es a toda la comunidad: católicos y no católicos, a todas las instituciones, a ofrecer estos tres días en silencio, oración, ayuno “y pedir a Dios que nos consuele, que nos ilumine nuestros pensamientos, que nos dé la fortaleza y la voluntad de remediar los males que tenemos, decirle que estamos arrepentidos de haber permitido tantos males en nuestra sociedad, en nuestras familias y que ahora queremos remediar lo que descosimos o permitimos que se descosiera todo el tejido social”.
No obstante, aclaró que la iglesia sólo pone un granito de arena, pero que a quien le corresponde restablecer la paz social en Guerrero es al gobierno y a la sociedad.
–¿Las autoridades deberían sumarse a este ayuno, a este sacrificio, y a la postura de resarcir el tejido social?– consultó otro reportero.
–No les haría mal. Es decir, no están obligadas, pero a las que se profesan cristinas y católicas les caería muy bien sumarse al ayuno, a la oración y hacer la caridad, ya sea de manera institucional o a título privado. Esto no es otra cosa que vivir en la paz, en la libertad y pedir que no nos falte lo necesario, tratar de buscar la igualdad y la dignidad para todas las personas.
“Ojalá se pudieran unir estas fuerzas en el sentimiento del corazón. Pedir a Dios perdón, porque no hemos hecho bien nuestro trabajo, porque vemos como se ha desgarrado el país, el estado, los municipios, las comunidades y nuestras familias”.
“Todos nos sentimos frágiles, rebasados. Entonces no nos haría mal sacar fuerza espiritual de la voluntad y del entendimiento, razonamiento y de la apuesta en común. No le hace mal al gobierno, a las autoridades pensar en estos tres días santos del año”.
–Hace cuatro días anunció la visita de los obispos de Guerrero al Papa Francisco y que le entregarán un diagnóstico de la violencia que se vive en Guerrero, ¿qué dice este diagnóstico? ¿Qué contiene?
–Que nos da pena el sentimiento del pueblo de Guerrero. Ha sido tanto el hartazgo que hay entre los ciudadanos que podrían haber casi un levantamiento, ya no se puede vivir. Cobran muchos impuestos, el gobierno y otros por ahí que ostentan tener el gobierno, y no le dejan nada al pobre ciudadano, hacer su vida en paz. Entonces amenazan, si no pueden defenderse por su propia fuerza, que muchos ya lo han hecho y (eso) los lleva a la muerte, entonces amenazan con hacer un levantamiento.
“Ya lo dijimos, nos sentimos colectivamente secuestrados. Lo dije, no solamente es una persona secuestrada, sino hasta familias, comunidades, si no secuestradas, pero empujadas a tener que abandonar sus casas, sus trabajos, sus bienes y tener que emigrar. Cuántos han estado emigrando por una cosa u otra y esto nos duele. Esto lo hemos dicho y lo sabe el Papa”.
–¿Con este diagnóstico pedirán al Papa que haga un pronunciamiento, que le pida al gobierno, por los canales diplomáticos, que se mejore la seguridad, que se atiendan las causas de la violencia?
–Alguna indicación se hará, primeramente a nosotros mismos, a la Iglesia, nos dará una indicación. Y si se nos pide el diálogo, tenemos que dialogar, tenemos que escucharnos. Los obispos de Guerrero escuchar al gobierno y el gobierno escuchar a los obispos.
“El Papa seguramente aplaude si llegamos a tener estos diálogos, y no solamente con el gobierno, sino con otros sectores. Ya nos lo ha dicho a los pastores, pero a los pastores nos hace falta abrirnos y también los otros sectores abrirse. Debe ser mutuo, para poder llegar a un diálogo, a un acuerdo y a compromisos mutuos”.
–¿Diálogo, incluso, con los grupos generadores de la violencia?
–Sí, principalmente con ellos. Sabemos que el gobierno no quiere hablar con los delincuentes, pero entonces ahí están latentes. Entonces ¿quién tiene que dialogar con ellos, si sabemos cómo nos sentimos secuestrados? ¿Quién va a venir? El Papa pues no ¿verdad?
–Usted ya dialogó con la gobernadora, después de unas declaraciones que hizo (cuando por primera vez dijo que estamos secuestrados colectivamente). ¿Vale la pena seguir dialogando con ella? ¿Logró algo? ¿Algún acuerdo?
–Por lo pronto, escucharle los intentos que está haciendo, porque también está buscándole. Ella o el gobierno no pueden solos. El Papa y los obispos solos no podemos. Los empresarios, las instituciones, la familia, solos no pueden. Tenemos que caer en la cuenta de que solo ninguno puede, pero entre todos sí podemos, tenemos que abrirnos al dialogo y tenernos confianza, de otra manera las cosas siguen latentes y en cualquier rato brotan violencias y manifestaciones, ya no solamente pacíficas, sino violentas.
“Urge, esa es una voz que llevamos a su Santidad y él, lleno del Espíritu Santo, podrá darnos indicaciones a la Iglesia y habrá de indicar algo a nuestros gobernantes, como jefe de Estado que es, dar unas indicaciones e invitarnos al diálogo, para que juntos podamos ofrecer mejor calidad de vida, porque esta de dar pena, y urge hacer algo digno y de no quedarnos así nomás contemplando. Hay muertes ¿y qué hacemos?
–Después de su reunión con la gobernadora, el gobierno emitió un boletín en donde se informó que usted le dijo que se tergiversaron sus declaraciones, en el sentido de que no declaró que estamos secuestrados colectivamente, ¿fue así?
–No. Yo le dejé un escrito personalmente a ella y allí está lo que dije. Lo dije en las redes.
–Usted señala que por las condiciones de la violencia podría haber un levantamiento social, ¿dónde ve que hay las condiciones para que los guerrerenses se subleven?
–En la Tierra Caliente hay familias enteras, comunidades enteras han sido desplazadas por la situación de inseguridad. Ya no se puede vivir y entonces se pueden sublevar. Ya urge una solución, no debemos dejar pasar esto.
El prelado agregó que esperan encontrar apoyo del Papa Francisco durante su visita, y que, seguramente, “tendrá alguna luz para indicarnos y trabajar sobre ella. Lo importante es que no perdamos esfuerzos, vidas, dinero, porque si no, nos desgastamos. Trabajar en sociedad, gobierno, Iglesia, hombres y mujeres de cualquier sector, deben sumarse para buscar esos inicios de paz.
“Dios quiera que nos sirva esta Semana Santa y de Pascua, y que dé frutos”, deseó el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.