
Óscar Ricardo Muñoz Cano
El arquitecto Sául Ramos Alarcón, que preside la delegación Acapulco del Colegio Guerrerense de Arquitectos, se sumó a las críticas del proyecto actual del Jardín del Puerto que desarrolla la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Acapulco que, de corte únicamente comercial, no consideró, dijo, ninguna de las propuestas vertidas en los foros ciudadanos que el gobierno organizó en abril pasado.
“En lugar de tiendas de salud y belleza, proponemos transformar este espacio en un jardín permeable, con zonas recreativas, un centro cultural, y hasta una cineteca que celebre nuestro Cine de Oro mexicano y muestre al mundo lo que Acapulco representa”, comentó en charla telefónica quien es además parte del colectivo Recuperemos el Jardín del Puerto y que llamó a los diferentes colegios de arquitectos, a la sociedad civil, no sólo sumarse a la defensa del jardín sino a presentar otros proyectos que sí beneficien a los acapulqueños.
Así, y tras socializar dichas propuestas en las redes sociales en días pasados, señaló que el proyecto actual no está considerando las opiniones de la ciudad, muchas de ellas vertidas en los foros y reuniones llevadas a cabo durante el primer trimestre de este año y organizadas por el propio gobierno federal “y está viendo sólo la parte comercial que ya vimos no funciona, por lo que es totalmente incongruente”.
Ese espacio, recordó, fue creado a mediados de los años 30 como un tipo de alameda arbolada junto al muelle; “era efectivamente un jardín que iba desde lo que ahora va a ser la estación del Maribús junto al Malecón, hasta el Parque de la Reina; hay películas, una de (Germán Valdés) Tin-Tán, donde se ve precisamente el muelle y todo un jardín”.
Al paso del tiempo, lamentó, se construyó la estructura actual del muelle, comiéndose toda la vegetación, todo el jardín, y se levantaron algunas construcciones, muchas de ellas comerciales que no funcionaron.
“Ya está visto que ese lugar para el uso que le quieren volver a dar, no funciona”, por lo que indicó, hay que voltear a ver a la ciudadanía y a sus necesidades reales.
“Realmente, una ciudad necesita al menos un 9 por ciento de área verde y Acapulco tiene menos del 2 por ciento, incluyendo al parque del Veladero, para tener una ciudad sustentable”.
Así, opinó que “es necesario construir una zona ajardinada, sí mantener el edificio central que antes fue un (restaurante) 100% Natural, que viene en el proyecto de la Asipona como un espacio cultural, mantener el ágora para otro tipo de actividades también de cultura y por qué no, algunas otras construcciones para comercios, pero sí mucho más área permeable, mucho más área verde que no está considerada en un jardín que no lo es porque sólo incluye unos cuantos espacios delimitados”.
De hecho, en días pasados hizo pública esta propuesta a través de sus redes sociales, propuesta que tiene su origen –y es compartida– en el colectivo Recuperemos el Jardín del Puerto al que pertenecen personalidades como la ambientalista Kay Mendieta Marsalis o el vicepresidente de región 5 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), Manuel Ignacio Ruz Vargas.
No es que uno esté peleado con el proyecto de la Asipona, acotó el arquitecto Ramos Alarcón, pero aseguró, sí hay antecedentes de que se puede trabajar en ese sentido, pues recordó el caso de La plaza del Heroísmo, en el puerto de Veracruz, donde el año anterior se logró que unas bodegas de la Asipona Veracruz fueran convertidas por la propia Asipona en un espacio público y de disfrute para la ciudadanía.
Llamó a los diferentes colegios de arquitectos, a la sociedad civil, no sólo a sumarse a la defensa del jardín, sino a presentar otros proyectos que sí beneficien a los acapulqueños; “no sólo hay que criticar, también hay que empezar a proponer”.
Durante la mañana de este miércoles, se retiró la malla ciclónica que estaba cubierta con una tela que impedía la visibilidad al interior del Jardín del Puerto, y fue sustituida por otra que permite ver el interior del jardín.
En la parte frontal, que da al muelle, fueron colocados paneles de madera, excluyendo los locales que están terminados y que servirán de muestras a los interesados en rentar un espacio comercial en el lugar.
