
Ramón Gracida Gómez
Un mensaje anónimo condujo a Samantha Valeria Colón Morales a buscar ayer a su esposo Vicente Iván Suástegui Muñoz, integrante del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop) desaparecido hace más de cuatro años, dentro de una huerta abandonada de la localidad de San Antonio, de los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
El inicio de la jornada de búsqueda organizada desde hace un mes se retrasó casi cuatro horas porque la Unidad Canina de la Fiscalía General del Estado (FGE) no tiene un vehículo en Acapulco, entonces se tuvo que trasladar una camioneta de Chilpancingo, un agravio “pésimo”, criticó la esposa del activista desaparecido.
Puntualizó que la camioneta de la Unidad Canina está descompuesta desde noviembre pasado tras una búsqueda precisamente de Vicente Suástegui, “siento que nos están revictimizando, es una falta de respeto”.
La cita fue a las 8 de la mañana en el estacionamiento del supermercado Soriana de la avenida Farallón, pero el convoy partió hacia San Antonio hasta casi las 12 de la tarde, fue el primer día de seis de la jornada de búsqueda.
Poco después de la 1 de la tarde, un integrante de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) voló un dron para hacer una inspección aérea porque el terreno es amplio, colinda con la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, a unos minutos en automóvil de la entrada de San Pedro Cacahuatepec.
Agentes de la Policía Estatal, Guardia Nacional y Secretaría de Marina (Semar) resguardaron el amplio perímetro que conforma la huerta de mangos, un campo seco lleno de matorrales.
Una superficie negra con rastros de incendio por las cenizas fue el lugar donde integrantes de la CEBP y la Unidad Canina introdujeron algunas varillas adecuadas para la búsqueda de desaparecidos, pero sólo en algunos puntos la tierra era lo suficientemente blanda para alcanzar algunos centímetros del subsuelo.
Otro integrante de la CEBP sobrepuso el georradar en algunos metros de superficie para buscar indicios de tierra removida por debajo de ella mientras que Colón Morales y otros familiares de desaparecidos buscaban indicios de alguna fosa clandestina en otras partes, el calor era incesante.
A un costado del terreno inspeccionado se encuentra un corralón en el que decenas de carros abandonados están abandonados, es un amplio terreno donde ayer parecía no tener ningún movimiento de personas, pero tiene antecedentes de hallazgos de cuerpos, comentó Colón Morales.
Relató que el año pasado recibió un mensaje anónimo que su esposo fue enterrado en esta huerta de mangos, a unos cuantos kilómetros de distancia de otro corralón similar de la comunidad 10 de abril, donde Juan Carlos Valenzuela Herrera, alias El Brillo, el primero de los cuatro detenidos por la desaparición Vicente Suástegui, apuntó como lugar del entierro clandestino de su cuerpo.
El corralón está cerca del motel de Tres Palos, lugar a donde fue trasladado la noche del 5 de agosto de 2021 después de ser sustraído de la colonia Ciudad Renacimiento, cerca de su casa.
“Desgraciadamente no habíamos tenido la oportunidad de acceder, ya habíamos intentado obtener el permiso, se nos había dicho que no, que los dueños no vivían aquí”.
Comentó que la esperanza de hallar algún indicio porque el terreno forma parte del área de la laguna Tres Palos, donde tenía influencia la Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), acusada de desaparecer al integrante del Cecop.

