La secretaria de Desarrollo Urbano, Obras Públicas y Ordenamiento Territorial, Irene Jiménez Montiel, señaló que Acapulco es ejemplo de lo que no debe pasar en ningún lado, menos en Guerrero, por la construcción de zona habitaciones en zonas de manglares, donde estaba prohibido, con relación a la zona Diamante.
Durante una sesión informativa en línea, con acceso controlado a algunos medios de comunicación, la funcionaria estatal indicó que los ayuntamientos no toman en cuenta lineamientos, leyes ni materiales que se van actualizando.
Dijo que este gobierno, desde el huracán Otis, ha pedido que se incremente la participación en los consejos municipales, para que la sociedad exija el cumplimiento de los lineamientos de construcción.
Enfatizó que las autoridades deben hacer valer sus reglamentos y leyes, porque hay mucha gente afectada en zonas federales, en zonas de riesgo que no son habitables.
“En Acapulco, por ejemplo, hay muchísimos desarrollos habitacionales en manglares, en donde obviamente hubo muchísima inundación, a pesar de que el Plan de Desarrollo Urbano decía que ahí no iba a crecer. Ahí es cuando los mismos funcionarios violan esa reglamentación, y como ciudadanos también tenemos la obligación de vigilar que se cumplan lo que hay para nuestros espacios”.
Insistió en que todos somos corresponsables de ordenar el territorio, y que cada vez la calidad de vida sea mejor.
También señaló que hay gestores y líderes políticos que incentivan a estar en un lugar no apto para vivienda, o que no están listos los espacios para ser habitados.
Indicó que el plan de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial tiene un plano de riesgo sobre lo que pasó con Otis. Reconoció que la secretaría apenas estaba en la atención de las afectaciones del huracán John, y llegó Erick. (Lourdes Chávez / Chilpancingo):
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Urge un especialista agrícola a hacer un diagnóstico de los manglares del puerto
Es importante que la iniciativa surja de la comunidad, debe definirse qué tipo de aprovechamiento podría tener, si turístico o de explotación de maderas, dice Juan Ignacio Valdez
Aurelio Peláez
Al considerar a los manglares como una parte importante del sistema ecológico en las costas del país, el investigador Juan Ignacio Valdez Hernández urgió a las comunidades y a las autoridades a hacer un diagnóstico de los que se tienen en el puerto, para definir qué tipo de aprovechamiento podrían tener, si turístico o de explotación de maderas.
Valdez Hernández, profesor investigador del Colegio de Postgraduados de Ciencias Agrícolas, en Montecillos, estado de México, ofreció ayer una conferencia en la sala de Cabildos de la presidencia municipal a integrantes de organizaciones ecológicas y autoridades del municipio, encuentro al que asistieron unas 40 personas.
Ahí, recomendó a las autoridades normar la descarga de aguas negras en la zona de los manglares, que se hace en lugares como las lagunas de Tres Palos y Coyuca, pues aunque aclaró que éstas en sí no son contaminantes, sino hasta fertilizantes de este ecosistema, el riesgo es que a estas descargas se añadan elementos químicos y detergentes que afecten la flora y la fauna.
Ello, al responder a los señalamientos de algunos asistentes de que estos lugares estaban siendo contaminados por aguas negras. Incluso recordó que hace dos años, cuando visitó manglares en Tres Palos, éstos se encontraban hasta más grandes que otros: “El problema no es de los manglares, ahí el problema es con la laguna”, dijo.
Sostuvo que actualmente existe la tecnología que evita que químicos y detergentes puedan ser eliminados de la descarga de aguas negras.
El acto fue organizado por el regidor Alejandro Carabias, presidente de la Comisión de Ecología y dirigente municipal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quien no asistió. La presentación de Valdez Hernández la hizo Robin Sidney, secretaria técnica de la comisión.
El investigador del Colegio de Montecillos ofreció la ponencia Manejo y Aprovechamiento de Manglares, y presentó como ejemplo su participación con el ejido de San Blas, Nayarit, el cual tiene el permiso para el aprovechamiento de madera de mangle, en una superficie de mil 500 hectáreas de extensión, programa que ha resultado exitoso.
Definió a los Manglares como humedales arbóreos intermareales, ubicados en las costas protegidas de los trópicos y subtrópicos del mundo. Es decir, zonas cubiertas de agua de manera estacionada, de no más de seis metros de profundidad, que pueden tener vegetación o no y que son zonas de inundación de la marea, no integradas a los trópicos. Sirven también para proteger la línea costera de la erosión, y son una especie de dique contra los huracanes.
Los manglares integran una fauna diversa de agua y tierra, que pueden no pertenecer exclusivamente a los manglares, además de una propia, como peces, crustáceos, moluscos y aves. Sostuvo que estas zonas tienen un potencial forestal y de recreación turística, mismas que con una buena planeación puede aportar beneficio a los pobladores del lugar.
No obstante, destacó el riesgo que, para los manglares, representa la construcción de presas y caminos y otras obras de infraestructura, sobre todo la eléctrica, en donde afectan o cortan afluentes pluviales al no construir alcantarillas en los lugares de trabajo; está igualmente la contaminación con residuos químicos, el turismo no regulado, la sobre explotación de recursos naturales y el cambio de uso de suelo, ya que los constructores no suelen respetar el entorno ecológico.
Se refirió además a las presas que –señaló– son un gran problema para los mangares existentes en las regiones donde se construyen, al retener el sedimento del que se alimentan estos ecosistemas. A pregunta de algunos grupos de cómo afectaría el proyecto de la presa La Parota a los manglares de Pie de la Cuesta, afirmó que habría que conocer primero dicho proyecto.
Resaltó que, en casos como el del ejido de San Blas, en Nayarit, se ha logrado un equilibrio entre el aprovechamiento de la madera del mangle y de la pesca, con beneficio para los ejidatarios y sin afectar al ecosistema, lo que ha sido posible gracias a estudios realizados a la flora y fauna, y a la planeación de la explotación.
Entrevistado al final del acto, reiteró que los manglares pueden ser aprovechados con sus productos, “inclusive la extracción de madera, siempre y cuando esté regulado, siempre y cuando tenga un plan de manejo, que avale técnica y ecológicamente la extracción de esta madera, o de cualquier otro producto: extracción de camarones, extracción de peces, extracción de taninos, extracción de medicinas. Si no hay un plan de manejo, técnica y ecológicamente justificado, entonces sí no podemos saber si el aprovechamiento va a ser sustentable.
Añadió que “la conservación del manglar es fundamental lograrla mediante el aprovechamiento, pero mediante el aprovechamiento sostenido, el aprovechamiento sustentable. Así estaríamos generando empleos para la gente, obteniendo un beneficio económico y de esa manera la gente lo ve como un beneficio, pero a la vez, dentro de la legalidad. Con un plan técnico de manejo”.
Contó que hace dos años visitó Acapulco y entonces se habló de la necesidad de realizar “un buen diagnóstico” de los manglares existentes en el municipio para “ver la calidad del agua, de ver la fauna , la flora, de ver la estación que tenemos todavía de manglar y las especies que todavía tenemos por aquí y de los productos. Entonces podríamos hablar de esos recursos, es decir puede ser ecoturístico, puede ser de investigación, puede ser científico, puede ser de funcionamiento de miel o de medicinas”.
Sostuvo que este diagnóstico, “lo mejor sería que naciera de la comunidad, o sea que la comunidad estuviera interesada y que se apoyara la comunidad, vía el municipio, vía la Semarnat o vía la Organizaciones no gubernamentales, los grupos ecologistas o cualquier otro grupo ambientalista que esté interesado. Pero que sea de la comunidad, porque si no nace de la comunidad, normalmente no se identifican con ese proyecto y lo pueden desdeñar, no lo van a aplicar, eso sería lo ideal. Pero no nos vamos a esperar todos los años para que nazca de ahí. Pueden las autoridades fomentar esto para que nazca de las regiones, y que las cooperativas, las comunidades participen y vean para qué puede ser ese manglar, primero ver si está sano o está enfermo, si está sano hay que mantenerlo sano”.
