Señalan que Fonatur se brinca las leyes con la excusa de la reconstrucción

Las obras de Fonatur en la calle Tadeo Arredondo, en dónde señalizaciones, ni espacios para que los transeúntes puedan caminar Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El coordinador del Comité Técnico del Consejo Municipal de Desarrollo y Vivienda, Aurelio Néstor Mayo Casanova, afirmó que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) tiene “carta abierta a hacer lo que quiera” en Acapulco bajo la excusa de que está invirtiendo y no tramita licencias de construcción para las obras que está realizando en el municipio como parte de la reconstrucción impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo tras el paso de los huracanes Otis y John.
En entrevista, también denunció que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas (SDUOP) municipal alteró los documentos aprobados el 7 de octubre de 2025 por el Cabildo del Plan Parcial de Desarrollo Urbano de la Costera Pie de la Cuesta-Barra Vieja y del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Acapulco, que incluyeron los reglamentos y normas complementarias no presentados ante el Consejo Municipal con anterioridad.
Consultado por separado, el vicepresidente regional del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) Mexicano asociado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Manuel Ignacio Ruz Vargas, dijo que el Fonatur debería seguir los planes parciales, pero se mantiene el problema histórico del municipio turístico en el que “las inversiones son las que dirigen y definen los planes de desarrollo urbano”.
Solicitudes de información realizadas por El Sur revelan que ambos planes parciales no han sido turnados al gobierno estatal para emitir la opinión de congruencia a casi seis meses de su aprobación en Cabildo el 7 de octubre del 2025, y después sean publicados en el Periódico Oficial del Estado y en la Gaceta Municipal.
La titular de la SDUOP del Ayuntamiento de Acapulco, María Melida Campos García, no respondió a la solicitud de entrevista que se le envió por teléfono para conocer el porqué de la falta de aprobación.
Después de ser aprobado por Cabildo, establece La Ley Número 790 de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de Guerrero, un instrumento de desarrollo urbano como el Plan Parcial debe ser turnado al gobierno estatal para que emita la congruencia, es decir, establecer favorablemente que la elaboración del documento cumplió con los lineamientos y las leyes municipales, estatales y federales, explicó Mayo Casanova en su oficina ubicada en el centro de la ciudad.
En el actual trienio municipal, el arquitecto especialista en urba-nismo es coordinador del Comité Técnico del Consejo Municipal de Desarrollo y Vivienda, el sector ciudadano del Consejo conformado también por funcionarios; estos últimos mayoritearon a los ciudadanos para emitir una opinión favorable de los planes parciales, acusó Mayo Casanova.
De forma minuciosa, explicó las diversas irregularidades del proceso de aprobación de los planes parciales financiados por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en 2024, empezando por la falta de respuesta a los planteamientos vertidos por los ciudadanos para mejorarlos y el incumplimiento de los tiempos oficiales para avanzar en las distintas etapas establecidas.
El también integrante del Colegio de Ingenieros Arquitectos del Estado de Guerrero (CIAEGAC) sostuvo que los colegios de profesionistas no fueron escuchados, “si no es incluyente en las opiniones de los ciudadanos que transitamos día a día la ciudad, pues se generan inconsistencias”.
Especificó que como legislación secundaria, un Plan Parcial debe cumplir con los usos de suelo del Plan Municipal de Desarrollo Urbano vigente, que en el caso de Acapulco es de 2020, cuando él era el director de Desarrollo Urbano y Vivienda del gobierno de Adela Román Ocampo (2018-2021).
Sin embargo, en el proceso de consulta pública de 2025, los planes parciales fueron integrados con usos de suelo del proyecto del Plan Municipal 2024, proyecto anunciado desde el inicio del primer trienio de Abelina López Rodríguez en octubre de 2021.
Además, el proyecto de 2024 fue cancelado y uno nuevo fue iniciado en noviembre de 2025, “y son otros usos de suelo, por lo tanto va a haber una incompatibilidad de los usos de suelo que tienen los planes parciales que fueron turnados al gobierno del estado”, advirtió Mayo Casanova.
El Plan Municipal de 2020 fue publicado en el Periódico Oficial del Estado el 28 de septiembre de 2021, pero fue plasmado en la Gaceta Municipal hasta el 15 de julio de 2024 porque el gobierno de Abelina López no lo quiso aplicar argumentando problemas y daba licencias de construcción con base en el Plan Municipal de 2001, afirmó el arquitecto.
Acusó al Ayuntamiento de tolerar las invasiones en áreas verdes, como en Las Cruces donde se construyeron locales; la construcción de edificios de varios niveles sin cobrar la densificación; y permitir otros sin contar con un estacionamiento.
Además, apuntó, el Comité Técnico no recibió los reglamentos de los planes parciales, fundamentales para la ciudadanía para que apliquen los planes, y sólo supieron de ellos cuando el Cabildo aprobó los documentos porque los incluyó y aumentaron el número de páginas.
Además, los reglamentos y las normas complementarias se realizaron con información contenida en el mismo tipo de documento de Tlapa de Comonfort, incluso el nombre del municipio de la región indígena de la Montaña aparece en los documentos de Acapulco.
Dijo que los planes parciales son importantes porque implican un ordenamiento a mayor detalle, pero “se continúan haciendo proyectos aislados o que no son congruentes en conjunto”.
Criticó que las obras del Fonatur en la avenida Costera y en el Centro Histórico no forman parte de un plan que les haya sido presentado, los planes parciales sólo contienen propuestas.
Además, afirmó el coordinador del Comité Técnico, Fonatur no tramita licencias de construcción y “tienen un desaseo en sus obras en las banquetas. Si un particular apertura un tramo de banqueta, tendríamos encima a todos los inspectores, pero la Federación es intocable, puede hacer y deshacer porque está invirtiendo en la recuperación de Acapulco, ésa es la bandera”.
Sostuvo que la mayoría de los profesionistas relacionados al desarrollo urbano del municipio considera que “hay carta abierta a hacer lo que se quiera porque se está invirtiendo en Acapulco”.

No se aprueban los planes parciales por “un conflicto de intereses”: Ruz Vargas

Ruz Vargas, académico del Centro de Gestión del Desarrollo (CGD) de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) y promotor junto con su colega arquitecto Luis Ramos de la Declaración del Centro Histórico con el fin de promover su incorporación a programas de la UNESCO, afirmó que la tardanza en la aprobación de los planes parciales se debe a “un conflicto de intereses”.
“Por parte del estado tratan de imponer unas normas establecidas y por parte del Ayuntamiento un desconocimiento también del tema de la normativa”, especificó.
“Ahorita este gobierno del estado se ha preocupado por actualizar normas y hacer más leyes, pero no hay un seguimiento… el principal problema de Acapulco ha sido el seguimiento y la evaluación de los planes de desarrollo, y la no aplicación de la norma porque no es vinculatorio”.
El vicepresidente regional de ICOMOS México expuso que desde 1976 Acapulco cuenta con planes municipales y parciales, enfocándose estos últimos en las áreas de La Sabana y el Anfiteatro, “pero no han tenido continuidad, que es el grave problema a nivel municipal o a nivel estatal”.
Un Plan Parcial regula el ordenamiento urbano, pero también el desarrollo económico, es el caso del Centro Histórico, donde se busca “repuntar por el tema del desastre ocasionado por el tema de Otis, pero éste es como una especie de adaptación porque éstos estaban propuestos antes del Otis”, explicó el especialista.
El también integrante del Consejo Consultivo de la Bahía Histórica dijo que ambos Planes Parciales deben ser tomados en cuenta en las acciones de Fonatur, sin embargo, se repite la “planeación vertical donde ya hay una propuesta que se aplica y en ocasiones para democratizarla se consensa con la población, se hacen talleres, se hacen foros, pero realmente vienes viendo que es simulación porque no son vinculatorios”.
Indicó que “los planes de desarrollo están sujetos a intereses principalmente, (en) los sitios turísticos, lo que más vale es el suelo, entonces tiene que ver con el desarrollo económico. Aquí las inversiones son las que dirigen y definen los planes de desarrollo urbano. El desarrollo económico, la inversión y obviamente el interés político”.
Una consecuencia visible de la que se ha hablado desde hace décadas, y particularmente después de las grandes inundaciones por huracanes como Ingrid y Manuel en septiembre de 2013 y John en el mismo mes de 2024, es la construcción sobre humedales, donde no se debió cambiar el uso de suelo por su misma naturaleza, dijo el doctor en Desarrollo Regional, cuya tesis fue precisamente sobre el desarrollo inmobiliario en Llano Largo.
“Ése es el problema más grave, aquí se ha ido compensando, se ha ido legalizando por temas políticos y económicos, suelos que no son aptos para el desarrollo urbano, y las consecuencias están evidentes con el huracán Otis”.
A falta de reservas territoriales que un Plan Municipal debiera delimitar, la “gente por sí sola se va asentando donde puede y con el tiempo va ganando un concepto de legalidad porque ya llevan mucho tiempo en ese espacio”, indicó Ruz Vargas.
El especialista apuntó un segundo problema: “nada más se piensa en el desarrollo turístico como el principal desarrollo de la ciudad”. Desde la época de intervención en la planeación de Acapulco por parte del famoso arquitecto Mario Pani a mediados del siglo XX, se habló de la necesidad de diversificar la economía, pero no se ha llevado a cabo ningún proyecto al respecto, lamentó.

 

A los gobiernos municipales no les interesa el medio ambiente, señala académico

Ramón Gracida Gómez

Durante el foro Estrategias de Seguridad ante eventos de la naturaleza organizado por el Ayuntamiento de Acapulco y colegios de profesionistas, el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, señaló a los gobiernos municipales de cambiar el uso de suelo por los beneficios de la inversión de las constructoras, sin importarles el medio ambiente.
El académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Autónoma de Guerrero indicó ayer en al auditorio del Ayuntamiento del Centro que tras el paso del huracán Otis se dijo que Acapulco está mal planeado, pero el municipio ha tenido a lo largo de su historia 49 planes de desarrollo, y “cada vez que hay un ciclón tenemos consecuencias negativas”.
Frente a la secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, María Mélida Campos García, Ruz Vargas señaló que las inmobiliarias “le venden la famosa zanahoria al gobierno municipal: uy, es una inversión que va a generar fuentes de empleo, te van a dar impuestos y eso te va a generar un beneficio”.
“Entonces no importa el medioambiente, no importa la población, vamos a cambiar el uso de suelo”.
Ante unos 40 asistentes, la mitad de ellos jóvenes, el integrante del Colegio de Arquitectos de Guerrero alertó de una “sobrepoblación” de Directores Responsables de Obra (DRO), “sobre todo muchos muy jóvenes que se dejan seducir muy fácil”, en el sentido que aprueban proyectos con datos cambiados, por lo que les pidió tener “ética”.
El doctor en Desarrollo Regional recordó la regularización de viviendas construidas dentro del parque nacional El Veladero cambiando el uso de suelo, y señaló que hay corrupción en la que están involucradas “muchas personas, desde empresarios, desde la autoridad y desde el DRO y el constructor que está trabajando”, y “nadie quiere pagar la supervisión”.
Expuso que un problema de las licencias de construcción consiste en que “muchas veces, y es lo que más ocurre, es mejor pedir perdón que pedir permiso, gano una licencia para un uso con menor densidad y de repente te encuentras con otro tipo de construcción, y dices, bueno, vamos a pagar la diferencia porque ya está en marcha”.
Indicó que el crecimiento de la mancha urbana hacia Ciudad Renacimiento, con el desplazamiento de los vecinos de las colonias altas del Anfiteatro, y hacia Diamante trajo consigo la deforestación.
Reprochó a Miguel Alemán por permitir la construcción del hotel El Presidente pegado a la playa, pero se hizo lo mismo en la zona Diamante décadas después, “¿no se supone que primero es la playa, la vialidad y después las construcciones?”
Indicó que el huracán Paulina de 1997 rompió el “mito” de que el municipio estaba protegido de este tipo de fenómenos meteorológicos por la cordillera del Anfiteatro, a raíz de la catástrofe de cientos de personas muertas o desaparecidas se llevaron a cabo mesas de trabajo con especialistas, lo que tuvo de resultado, entre otros, un Atlas de riesgo.
Pero ocurrieron los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel en 2013, Otis en 2023 y John en 2024, entonces el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I habló de los efectos del cambio climático y las “vulnerabilidades” de Acapulco, una de ellas la física por las construcciones “en sitios no adecuados, en altas pendientes, en zonas de inundación, en zonas vulnerables”.
La ciudad también padece la vulnerabilidad social, relacionada con la cuestión económica, y es que “gran parte de la población se asienta donde puede”, en tanto que dos de cada tres casas “son autoconstruidas, sin asesoría técnica”, de acuerdo con información de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.
El integrante del Colectivo Ciudadano de Recuperación del Jardín del Puerto dijo que “Otis demostró que no se puede seguir construyendo de la misma manera” y mencionó la importancia de que se aplique el nuevo reglamento de construcción, aún en proceso de actualización.