A los gobiernos municipales no les interesa el medio ambiente, señala académico

Ramón Gracida Gómez

Durante el foro Estrategias de Seguridad ante eventos de la naturaleza organizado por el Ayuntamiento de Acapulco y colegios de profesionistas, el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Manuel Ignacio Ruz Vargas, señaló a los gobiernos municipales de cambiar el uso de suelo por los beneficios de la inversión de las constructoras, sin importarles el medio ambiente.
El académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Autónoma de Guerrero indicó ayer en al auditorio del Ayuntamiento del Centro que tras el paso del huracán Otis se dijo que Acapulco está mal planeado, pero el municipio ha tenido a lo largo de su historia 49 planes de desarrollo, y “cada vez que hay un ciclón tenemos consecuencias negativas”.
Frente a la secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, María Mélida Campos García, Ruz Vargas señaló que las inmobiliarias “le venden la famosa zanahoria al gobierno municipal: uy, es una inversión que va a generar fuentes de empleo, te van a dar impuestos y eso te va a generar un beneficio”.
“Entonces no importa el medioambiente, no importa la población, vamos a cambiar el uso de suelo”.
Ante unos 40 asistentes, la mitad de ellos jóvenes, el integrante del Colegio de Arquitectos de Guerrero alertó de una “sobrepoblación” de Directores Responsables de Obra (DRO), “sobre todo muchos muy jóvenes que se dejan seducir muy fácil”, en el sentido que aprueban proyectos con datos cambiados, por lo que les pidió tener “ética”.
El doctor en Desarrollo Regional recordó la regularización de viviendas construidas dentro del parque nacional El Veladero cambiando el uso de suelo, y señaló que hay corrupción en la que están involucradas “muchas personas, desde empresarios, desde la autoridad y desde el DRO y el constructor que está trabajando”, y “nadie quiere pagar la supervisión”.
Expuso que un problema de las licencias de construcción consiste en que “muchas veces, y es lo que más ocurre, es mejor pedir perdón que pedir permiso, gano una licencia para un uso con menor densidad y de repente te encuentras con otro tipo de construcción, y dices, bueno, vamos a pagar la diferencia porque ya está en marcha”.
Indicó que el crecimiento de la mancha urbana hacia Ciudad Renacimiento, con el desplazamiento de los vecinos de las colonias altas del Anfiteatro, y hacia Diamante trajo consigo la deforestación.
Reprochó a Miguel Alemán por permitir la construcción del hotel El Presidente pegado a la playa, pero se hizo lo mismo en la zona Diamante décadas después, “¿no se supone que primero es la playa, la vialidad y después las construcciones?”
Indicó que el huracán Paulina de 1997 rompió el “mito” de que el municipio estaba protegido de este tipo de fenómenos meteorológicos por la cordillera del Anfiteatro, a raíz de la catástrofe de cientos de personas muertas o desaparecidas se llevaron a cabo mesas de trabajo con especialistas, lo que tuvo de resultado, entre otros, un Atlas de riesgo.
Pero ocurrieron los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel en 2013, Otis en 2023 y John en 2024, entonces el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I habló de los efectos del cambio climático y las “vulnerabilidades” de Acapulco, una de ellas la física por las construcciones “en sitios no adecuados, en altas pendientes, en zonas de inundación, en zonas vulnerables”.
La ciudad también padece la vulnerabilidad social, relacionada con la cuestión económica, y es que “gran parte de la población se asienta donde puede”, en tanto que dos de cada tres casas “son autoconstruidas, sin asesoría técnica”, de acuerdo con información de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.
El integrante del Colectivo Ciudadano de Recuperación del Jardín del Puerto dijo que “Otis demostró que no se puede seguir construyendo de la misma manera” y mencionó la importancia de que se aplique el nuevo reglamento de construcción, aún en proceso de actualización.

 

Toman ejidatarios de La Zanja terreno donde la Sedena construye viviendas

En el predio ubicado en el bulevar Las Palmas, y que pertenece al ejido de La Zanja, se construye una unidad habitaciónal para integrantes de la Guardia Nacional y de la Sedena, y ayer fue tomado por ejidatarios que exigen el pago de una indemnización Foto: Carlos Carbajal

Redacción

Ejidatarios de La Zanja reclamaron cerca de una hectárea de terreno que no le fue pagado al ejido y actualmente es usado por el gobierno federal para la construcción de las unidades habitacionales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Con la toma del acceso al terreno en que ya están avanzados los trabajos de construcción, los ejidatarios pidieron la indemnización por el uso del suelo que aseguraron no les fue ni solicitado ni se les indemnizó.
La mañana de este miércoles, cerca de 30 ejidatarios en su mayoría adultos mayores, en representación de los 56 ejidatarios que conforman La Zanja, actualmente conocido como La Poza, tomaron el acceso a la obra y no permitieron que siguieran entrando transporte con el material ni maquinaria para la edificación.
El comisario ejidal de La Zanja, Moisés Ozuna Mújica, declaró en entrevista que se mantendrán en plantón indefinido para defender la tierra y que, por la vía legal, desde hace dos meses iniciaron el juicio de reivindicación de la propiedad, por lo que los trabajos de construcción no deberían estar activos, hasta que haya una resolución.
La acción reivindicatoria consiste en la promoción de un juicio que exige la devolución de una casa al afirmar que es de su propiedad.
“La Sedena se está adjudicando un predio que corresponde al ejido de La Zanja, el cual nosotros tenemos con qué acreditar la propiedad. Con nuestra carpeta básica, nuestro plano definitivo de dotación de tierras, plan interno y unas escrituras inscritas en el Registro Público de la Propiedad”, indicó Ozuna Mújica.
Como comisario, demandó la indemnización al ejido por el terreno ubicado en bulevar Las Palmas, lote 1, manzana 55, el cual se pretende sea usado por el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas.
En la entrada al terreno hay una lona que describe la obra e indica que se trata de un proyecto de viviendas para las familias de las dos corporaciones.
El comisario reconoció que “este juicio ya tiene muchos años, pero la verdad siempre ha habido cierto temor, siempre hemos estado haciendo las cosas conforme a la ley, pero el temor es de algo que nos pudiera suceder a cualquier ejidatario”, pero al ver que los trabajos ya están muy avanzados, decidieron plantarse y esperar respuestas.
“Que nos den la cara y que nos digan ¿Qué procede? Si nos van a dar indemnización o algo. Porque los dueños somos nosotros”, reclamó Ozuna Mújica.
Hasta las 7 de la noche de ayer miércoles, los ejidatarios continuaban en la toma del acceso al terreno. Después del mediodía trabajadores de Sedena se acercaron al lugar, pero de acuerdo con el comisario, no resolvieron nada y sólo les informaron que continuarán con los trabajos de construcción, debido a que ellos como institución no han sido notificados al respecto.
Ejidatarias explicaron que el predio siempre se mantuvo baldío, pero que desde finales del año 2023, después del impacto del huracán Otis, la Secretaría de la Defensa Nacional, comenzó a construir sin papeles que les acrediten la propiedad.
“Así llegaron a construir, sin previo aviso. Se lo adjudican”, señaló el comisario ejidal, que también agregó que los ejidatarios ya metieron un juicio reivindicatorio, por lo que ya son dos veces en que se envían a México el exhorto para que dé respuesta, pero siguen sin tenerla, mientras que “ellos ya van a terminar prácticamente”, recalcó Ozuna Mújica.
De igual manera, explicó que se ha buscado el diálogo, pero que a pesar de que el trato siempre ha sido en paz y con cordialidad, La Zanja sigue sin respuesta.
“Ya venimos en dos ocasiones, en que queremos entablar un diálogo con ellos y no tenemos respuesta de nadie. Ellos ya van a terminar de construir, entonces todos los ejidatarios y algunos pobladores venimos a plantarnos aquí”, puntualizó el comisario.
La entrada al predio ubicado cerca de la playa, entre lujosos condominios, es resguardado por cuatro agentes de la Guardia Nacional.