El agua de Cacahuatepec se bombea a la zona urbana y turística de Acapulco, pero aquí no llega

Vecinos de la comunidad de Rancho Las Marías llenan botellas de regrescos con agua de un pozo para tomar Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Rancho las Marías

Segunda parte y última

María Pineda Guadalupe lava la ropa de su familia en el río Papagayo, también se baña y acarrea agua de ahí porque no cuenta con el servicio en su hogar. Unos kilómetros más abajo, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) bombea el agua para el municipio.
Es la paradoja de la mayoría de las comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec: vivir tan cerca del río y no tener agua en sus hogares. Para el vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa la Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, esto es un “crimen” porque los ricos y los turistas se bañan y tiran el agua que les llega desde Cacahuatepec, mientras que a los pobladores de esta zona del Acapulco rural no les llega una “sola gota”.
El biólogo Octavio Klimek dice que la falta del servicio en esta parte de Acapulco es una decisión tecnocrática de cómo se ha gestionado el agua, pero también política por la oposición de los pobladores al proyecto hidroeléctrico del gobierno federal.

“Se siente uno triste sin agua, se desespera”

A pesar de que la tubería llega hasta las casas de Rancho las Marías, el agua no sube del pozo de la comunidad desde hace varios años. “Se siente uno triste sin agua, se desespera”, expone María, quien habla con el cuerpo sudado por el calor de las 12 del día de este jueves 18 de mayo; acaba de acarrear agua con una cubeta arriba de la cabeza y un bote en la mano.
Empieza normalmente desde las 6 de la mañana porque a las 8 ya está haciendo tortillas para el almuerzo de sus hijos. Son cuatro o cinco viajes que realiza diariamente al río Papagayo para luego almacenar el agua en un bote. Así ha sido durante toda su vida, “por eso están acostumbrados mis pies”.
Utiliza el agua para lavar el nixtamal, los trastes y su ropa y la de su familia cada tres días. También usa el río para bañarse en las mañanas “porque nos sirve para la fiebre, como que despierta el alma. Otra vez a las 6 de la tarde ya estamos allá bañando y regresamos ya oscureciendito”, ese momento en el que su papá se refería en náhuatl-mexicano le dice María-, “que ya están cantando los grillos, las ranas”.
“Bonito es el campo, yo me gusta mucho y me sigue gustando, nomás ahorita dicen el dicho, uno se siente mal porque con la enfermedad ya no es igual”, cuenta quien padece diabetes. La causa, asegura la paciente, fue la detención de su hijo Manuel Estrada Pineda tras el tiroteo en La Concepción el 7 de enero de 2018.
Al principio se resignó cuando se enteró de los hechos, “ni modo, digo, mi hijo ya le tocó y los vine a ver a ellos”, en referencia a Rosa, su vecina que también participó en el recorrido de El Sur y cuyo esposo era policía comunitario. “Vámonos, acompáñenme”, le pidió María a Rosa, pero ya no llegaron ese día y se fueron hasta “la Coca, allá los encontramos, pero ya después lo trasladaron al penal” de Las Cruces. El hijo de María fue uno de los 25 presos del Cecop.
“Yo me vi de la muerte, bien delgadita, yo sentía que el mundo ya lo iba a dejar. Y yo me acongojaba porque mi hijo estaba allá y a uno lo tenía aquí, al más chico”, expone la mujer sexagenaria de tez delgada, quien le pide ahora ayuda a sus hijos para traer agua porque “me voy a morir caminando”. Hay días en los que “me acobardo”, dice, porque siente el cuerpo entumecido. Va al doctor, pero también le dijeron que tiene “mucho espanto” que la está afectando.
María estudió hasta el segundo año de primaria y es viuda porque le mataron a su esposo. Originaria de Huamuchitos, vive ahora con dos de sus hijos en una de las 80 casas que conforman Rancho las Marías. En total tiene cuatro, quienes concuerdan en no dejarla trabajar “tanto a la milpa porque dicen, si me llego a lastimar, dicen, ya no me voy a componer”.

Donde viven los ricos nunca falta el agua: Marco Suástegui

En los Bienes Comunales de Cacahuatepec se vive en la “miseria”, dice Suástegui Muñoz, porque sus pobladores, particularmente las mujeres, “tienen que caminar metros inclinados en terrenos agrestes, en terrenos difíciles, para poder llevar la gota de agua a sus casas, agua cruda del río y así beberla. No solamente es un problema grave, sino es un problema de salud también”.
El vocero del Cecop habla a lado de un pozo ubicado en la comunidad La Parota, de donde sus habitantes recogen el agua para beberla. Mientras exponía el tema, una familia, el padre, la madre, jóvenes, y dos niños, caminaban con un burro que cargaba los más de 10 botes de refresco y garrafas que serían llenados de agua con una jícara. Cuentan que van diariamente a surtirse. A unos 200 metros una casa muestra un letrero que anuncia que “se realizan trabajos para buscar agua venas subterráneas”.
Salvo Agua Caliente, que sí tiene agua por ser la “más combativa” hace unas décadas y donde se encuentra el pozo Ranney de Capama, la mayoría de las comunidades, como Apalani, Campanario, Garrapatas, viven la misma situación que Rancho las Marías: tubería sin agua. El caso más “emblemático”, dice Suástegui Muñoz, es Salsipuedes, donde se ubica el sistema de captación de agua Papagayo II, y tampoco tienen agua en sus casas. Mientras que otras comunidades como Arroyo Verde, Pochotlasco, Cabeza de Tigre, no tienen ni drenaje, “ésas están muy jodidas, peor que en la Montaña”.
Es increíble, dice el vocero del Cecop, “que hace más de 60 años que vinieron por el agua para llevársela a Acapulco, –se hacen 40 kilómetros de distancia–. El agua, sobre todo en la zona Diamante, en la zona Costera, en la zona hotelera, en la zona residencial de las Brisas, en fraccionamientos donde viven los ricos, nunca falta el agua”.
Al igual que lo señalaron en la asamblea del domingo 21 de mayo y de la que El Sur informó al día siguiente, Suástegui Muñoz repite que el proyecto de agua para esta zona de Acapulco de la alcaldesa Abelina López Rodríguez fue un “robo” porque “supuestamente hicieron un pozo nuevo y nunca lo hicieron. Donde supuestamente meterían tubería nueva y nunca la metieron, para llevar agua desde Cacahuatepec, el Cantón, Espinalillo, Huamuchitos y Apanhuac. Nunca llegó el agua”.
La crisis del agua también se extiende al empleo, lo que provoca migración hacia Estados Unidos. Y es que el maíz que se siembra es comprado por los “coyotes” a 3 o 4 mil pesos por tonelada, “imagínate, ni siquiera lo que uno invierte saca. Entonces vender maíz no es un negocio. Hubiera de ser un negocio que el maíz estuviera a 9 mil, 10 mil, 12 mil pesos la tonelada, pero imagínate, te la pagan a 3 mil, 4 mil pesos, una miseria”. Son los cacicazgos que revenden la tonelada en 10 mil pesos en el crucero de Cayaco, “sin invertir nada, más que en transporte”.
La solución para revertir los abusos es unirse en torno al agua, que se convierta en “factor de unidad”, dice el vocero del Cecop, para que las autoridades “nos meta agua, no solamente para tomar, no solamente agua doméstica para las mujeres, sino que también agua para un buen sistema de riego. Donde hay agua, hay vida”, concluye.

Buscar otra forma de gestionar el agua, pide Octavio Klimek

El biólogo y doctor en ciencias forestales Octavio Klimek, dice que la visión de cómo se ha manejado el agua es “muchas veces, muy tecnocrática, sobre todo porque los que están a cargo de la política de la gestión del agua, pues son gente que no entiende de la complejidad de la gestión del agua, no están preparados para eso. Entonces, son proveedores de infraestructura”.
Hay límites biofísicos, explica, por los que “no puedes tomar agua apostándole a una sola canasta. Y ha sido el caso de Acapulco que se les hace fácil traer el agua del Papagayo, una visión tecnocrática y como le llamamos, de tuberías, de infraestructuras, y no entienden este tema de la gestión, que hay un límite de crecimiento. Y le han apostado a no equilibrar esa gestión y tú ves el crecimiento indefinido de la mancha urbana, por ejemplo, de Acapulco, ya lo proyectan ahora hacia San Marcos, como si fuera infinito”.
El también titular del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren) en el gobierno interino de Rogelio Ortega, recuerda que “una de las grandes mentiras de una presa hidroeléctrica” como La Parota es que serviría para suministrar agua a Acapulco. Sin embargo, tal vez habría que considerar la presa reguladora que estaría en Los Ilamos, “mucho más pequeña, pudiera ser una solución para tomar el agua y guardar un poco de agua para Acapulco y los desarrollos de San Marcos. Como no se hizo presa La Parota, pues se canceló la otra pequeña, la de Los Ilamos”.
El ambientalista pide “cabeza fría” para “revisar a futuro cuánta agua vamos a tener, sobre todo esas comunidades que están siendo castigadas, y además, por un asunto político. O sea, yo creo que fue el deterioro ahí de la comunidad de Cacahuatepec tiene que ver con el castigo de que no quisieron ceder sus tierras para la presa de La Parota y no ha cambiado esa actitud. Los dejaron en la pobreza y bajo la presión de múltiples factores, incluyendo la violencia”.

Demanda la ANP la libertad de los presos del Cecop; seguirá la lucha por los 43, acuerda

La Asamblea Nacional Popular (ANP) exigió la libertad inmediata del vocero del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), Marco Antonio Suástegui Muñoz, de su hermano Vicente y otros 23 integrantes de esa organización.
Representantes de organizaciones sociales estatales y nacionales se reunieron en el Comedor Estudiantil de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa en Tixtla para determinar las acciones de la jornada de lucha, a 43 meses de los ataques en Iguala donde fueron desaparecidos 43 estudiantes.
En la reunión se informó a los representantes de las organizaciones sociales de la investigación en Estados Unidos que indica que sicarios de Guerreros Unidos dieron órdenes desde Chicago para involucrar a policías municipales de Iguala, Cocula y Huitzuco en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como de otro número indeterminado de personas. al menos 60, según los mensajes.
La ANP acordó difundir la información para que las autoridades profundicen esa línea de investigación debido a que podría ser “una oportunidad real de dar con el paradero de los 43 (normalistas)” según el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra.
Rosales Sierra informó que la ANP se pronunció por la libertad de los hermanos Suástegui Muñoz y de los integrantes del Cecop que fueron encarcelados como presuntos responsables de homicidio calificado “en agravio de habitantes” de la comunidad La Concepción, municipio de Acapulco. Además exigió a las autoridades que se respeten los tratados de derechos humanos para que los presos políticos no estén aislados.
La ANP acordó continuar la lucha por la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, así como la construcción de un frente que sea “una oposición política bastante objetiva” y que el proceso electoral no desarticule la unidad de las organizaciones sociales.
En el plan de acción se acordó que la jornada de lucha Te buscamos 43 por 43 iniciará con una manifestación el 26 de abril que las organizaciones sociales replicarán en sus estados, seguida del paro laboral el 1 de mayo que promueve la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en contra de la Reforma Educativa, así como otra protesta el 19 de junio a dos años de los desalojos violentos en Nochixtlán, Oaxaca.
La jornada de lucha se extenderá hasta el 26 de septiembre cuando se cumplen cuatro años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y concluirá con la conmemoración de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre.
Rosales Sierra precisó que para los 43 meses de los ataques y la desaparición de los estudiantes que se cumplen este abril habrá manifestaciones los días 19 y 20, una jornada cultural en la Ciudad de México del 23 al 25 y una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo el 26, y una marcha el 27 en Iguala para conmemorar a los normalistas asesinados Julio César Mondragón Fontes, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava. Las acciones serán replicadas por los integrantes de la ANP en los estados donde tiene presencia.

No ha detenido del todo la CFE la construcción de la presa La Parota, dicen organizaciones

La Comisión Federal de Electricidad (CFE), y los gobiernos federal y estatal, no han parado por completo las actividades de la construcción de la presa La Parota, se establece en el informe que entregó el lunes pasado la coalición de Organizaciones de la Sociedad Civil al Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos de la ONU.
El documento señala que antes que detenerse los trabajos en la presa, “por el contrario, parecen seguir avanzado, ya que la CFE y el gobierno del Estado de Guerrero han hecho diversas manifestaciones de continuar con su construcción y han realizado actividades para promover su realización, como es la publicación de convocatorias de licitaciones públicas internacionales en el Diario Oficial de la Federación, a efecto de que empresas se sumen a la construcción”.
Las agrupaciones advierten que “se siguen poniendo en peligro los derechos, territorios, viviendas y tradiciones” de comunidades de los municipios de Acapulco, San Marcos y Juan R. Escudero.
También denuncian que desde 2003, cuando se intensificaron las acciones, se han cometido abusos a derechos humanos, a los derechos indígenas, a la tierra y el territorio, a la vida digna; asimismo, señala que se han cometido acciones de intimidación y amenazas, criminalización, y detenciones arbitrarias y agresiones contra los miembros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (Cecop).
El proyecto de La Parota, en Guerrero, es uno de los 60 casos que organismos ambientalistas, de derechos humanos y organizaciones sociales incluyeron en su informe México: Empresas y Derechos Humanos, entregado al Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos de la ONU, y se encuentra en el apartado Energía (hidroeléctricas y eólica).
El informe menciona que la construcción del proyecto hidroeléctrico La Parota se viene planeando desde 1976, cuando se hicieron los primeros estudios técnicos, pero que es a partir de 2003 cuando la presa comienza a tomar mayor relevancia, “tanto por el nivel de insistencia por parte de la CFE, como por el nivel de rechazo y resistencia organizada a partir del CECOP”.
Se denuncia que a raíz de la lucha en contra del proyecto, varios de los integrantes del Consejo han sido sujetos de amenazas y criminalizaciones de diversos tipos, como los casos de Marco Antonio Suástegui Muñoz, María de la Cruz Dorantes Zamora y Julián Blanco Cisneros. Los dos primeros fueron acusados “injustamente” de delitos que no cometieron, y se evidenció “el uso faccioso” del sistema penal para incriminarlos.
En el caso de Suástegui, denuncian que al ser detenido fue trasladado “de manera ilegal” a un reclusorio de máxima seguridad en Tepic, Nayarit, “siendo que el delito por el que se le acusaba no aludía a que se le trasladará a un reclusorio con esas características, por lo que varias organizaciones nacionales e internacionales se pronunciaron y exigieron justicia para Marco”.
En el caso de Julián Blanco Cisneros, denuncian que fue víctima de agresiones directas de soldados del Ejército, quienes lo amenazaron de muerte a él y a su familia, “a tal punto que fue incorporado al Mecanismo de Protección a Personas Defensoras y Periodistas, dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Los organismos advierten que, ante la falta de una debida actualización de los riesgos, el gobierno le retiró las medidas otorgadas con dicho mecanismo, pese a que continúan las amenazas en su contra.
Refieren que, en la criminalización de los miembros del Cecop se han visto implicados tanto elementos de fuerzas de seguridad como el Poder Judicial del estado, “ya sea en detenciones ilegales como en la construcción de delitos en contra de los integrantes del Consejo”.
El documento advierte que los ataques contra los miembros del Cecop siguen latentes, debido a su oposición al proyecto. “Especialmente Julián Blanco ha expresado que le siguen llamando y dirigiendo amenazas en su contra y de su familia, inclusive de muerte, refiriéndole principalmente que se aleje de las actividades del CECOP”.
Aseguran que se ha intentado un diálogo con la CFE y parte de las comunidades afectadas, “pero no se han derivado resultados concluyentes”.
El documento recuerda que las actividades de defensa de las comunidades inician desde la creación del Cecop, en 2003, para promover una estrategia de defensa jurídica que inicio con el conocimiento de las afectaciones, además informa que el Cecop ha promovido la impugnación de las asambleas agrarias en las que la CFE había incurrido en diversas irregularidades, por lo que en el año del 2007, “se lograron nulificar 4 asambleas que se habían celebrado de esta forma por el Tribunal Unitario Agrario del distrito 41, que conoció del caso”.
Desde ese momento, la CFE ha intentado continuar con la construcción y ejecución del proyecto, pero la CECOP también ha promovido que no se haga efectivo.

La reacción del gobierno del estado frente a la construcción de la presa ha sido ambigua, señalan

Mientras tanto, las organizaciones se quejan que la reacción del gobierno estatal “ha sido ambigua”, dado que en los espacios de diálogo que ha abierto con los ejidatarios y comuneros opositores a La Parota, ha expresado su compromiso de no impulsar desde el gobierno estatal el proyecto, “sin embargo, reiteradamente se negó a firmar los Acuerdos de Cacahuatepec, documento que dejaría registro de su compromiso a respetar la decisión de los comuneros y a no promover ninguna acción que pueda detonar la reactivación del proyecto hidroeléctrico”.
Se menciona que en la construcción de la presa se han visto envueltas principalmente la CFE y el gobierno del Estado, así como el gobierno federal, “quienes han apoyado el actuar de la Comisión en todo momento, teniendo un carácter débil ante las exigencias de las comunidades y por el contrario, brindando las facilidades para la continuación del proyecto”.