Bienvenidos al Piroceno

El reconocido científico y autoridad sobre la historia del fuego el profesor emérito Stephen J. Pyne de la Universidad Estatal de Arizona, acuñó el neologismo Piroceno como un eslogan en un ensayo de 2015 titulado La era del fuego publicado en Aeon (https://aeon.co/essays/how-humans-made-fire-and-fire-made-us-human). Desde entonces comenzó a usarlo con regularidad y en 2019 comenzó a proponerlo como un principio informativo (en un sentido literario) mediante el cual entender el mundo que ha creado nuestro pacto con el fuego. Durante mucho tiempo había considerado todo el Holoceno como un Antropoceno. Desde la perspectiva del fuego, Pyne considera el Antropoceno como un Piroceno de los últimos 10 mil años.
Así, Pyne ha criticado la propuesta de la época del Antropoceno por enfatizar el dominio de una sola especie sobre el medio ambiente. En cambio, aboga por una “época del Piroceno” definida por el uso del fuego por parte de la humanidad, opuesta a la Edad de Hielo de la época del Pleistoceno.
Básicamente, el concepto dice que estamos en una Era del Fuego de escala comparable a las Edades de Hielo del Pleistoceno. Su premisa central es que hicimos una alianza con el fuego nos llevó a la cima de la cadena alimenticia, y ahora amenaza con desquiciar el planeta.
Desde que el hombre utilizó el fuego, el fuego también ha dado forma a su entorno. Ecosistemas como los bosques templados de coníferas y las sabanas han evolucionado para depender de incendios recurrentes. Esto no incluye sólo todas las áreas desarrolladas para la caza, el cuidado de pastos y el cultivo mediante agricultura de tala y quema. El progreso tecnológico e industrial de la humanidad se basa en la combustión primordial de hidrocarburos, que modifican el clima. Y esto, a su vez, conduce a condiciones climáticas extremas que dan a los incendios una potencia desenfrenada: las olas de calor, las sequías y las tormentas aumentan el riesgo de incendios forestales devastadores.
El papel del fuego en los ecosistemas es muy diverso y esta complejidad es el tema de la ecología del fuego. Examina el fuego como influencia en diversos ecosistemas, pero también considera su importancia cultural, histórica y agrícola para los humanos y evalúa sus efectos sobre el medio ambiente y el clima. Los investigadores de la ecología del fuego también analizan el papel del ser humano como causante, combatiente y agente de la prevención de los incendios forestales.
No son sólo los grandes incendios que acaparan los titulares en México, Brasil, Canadá, California o Australia los que hacen que estas preguntas sean cada vez más importantes a medida que avanza el cambio climático. La interacción que se refuerza a sí misma entre el calentamiento global y los incendios forestales también agrava la situación de peligro en el planeta. De hecho, en el 2013, un grupo de 50 miembros de renombrados científicos internacionales encabezados por el profesor Pyne advirtió en un libro blanco dirigido a las Naciones Unidas sobre el aumento de los incendios en un entorno global que cambia rápidamente (https://gfmc.online/wp-content/uploads/Vegetation-Fires-Global-Change-UN-White-Paper-GFMC-2013.pdf).
Es una realidad, que un bosque que ha sido afectado por un largo y caluroso período seco se incendiará más rápidamente y provocará incendios violentos y difíciles de extinguir. Por otro lado, en algunos lugares el riesgo de que los rayos provoquen incendios aumenta a medida que aumentan las tormentas. Sin embargo, en nuestros bosques y selvas se producen incendios principalmente porque la gente provoca incendios. Pocos incendios se atribuyen a causas naturales, es decir, a rayos. La mayor parte de los incendios forestales en México son causados por el hombre, principalmente son incendios provocados o simple negligencia.
La historia de la humanidad está entrelazada con la del fuego, que se encendió con nuestros primeros intentos de controlarlo. En los siguientes miles de años, aprendimos a manipular con éxito el fuego para impulsar el progreso, al tiempo que hemos intentado eliminar los incendios forestales incontrolados de nuestro paisaje modificado por el hombre. Es importante indicar que diversos pueblos indígenas se adaptaron a los ecosistemas donde vivían, desarrollando prácticas de gestión que transformaron los paisajes propensos a incendios en otros más seguros y productivos. Los pueblos aborígenes de Australia utilizaron prácticas de quema cultural para promover la salud de las plantas deseables y limpiar la tierra, lo que resultó en un paisaje de mosaico más resistente y diverso. En muchas partes del África subsahariana se utilizaron ampliamente pequeños incendios para apoyar la agricultura. En México, la tala selectiva y la eliminación de combustible por parte de los pueblos indígenas ayudaron a mantener los incendios forestales más pequeños y menos destructivos. Durante gran parte del Piroceno, el fuego del paisaje ha sido un componente esencial de las comunidades humanas sostenibles y la renovación ecológica.
Sin embargo, el irracional crecimiento de la era industrial en el siglo XX y XXI ha visto cómo el uso humano de la tierra se extendía e intensificaba rápidamente, con consecuencias complejas para los incendios. De hecho, para proteger los recursos naturales y los crecientes asentamientos humanos, a principios del siglo XX las políticas de manejo del fuego en tierras forestales en Europa y América del Norte defendieron estrategias de prevención y extinción de incendios forestales, que resultan no ser tan exitosas como se pensaba. Décadas después, la acumulación de combustible vegetal ha hecho que en muchos casos estos ecosistemas forestales sean aún más catastróficamente inflamables en tiempos de cambio climático. Mientras tanto, el crecimiento de las áreas urbanas y suburbanas se ha extendido aún más, poniendo en riesgo a más comunidades cuando los incendios forestales arden sin control. Es decir, no sólo nuestros esfuerzos han fracasado a menudo, sino que las obras y actividades humanas han aumentado la probabilidad y el riesgo de incendios, así como su potencial destructivo. Se debe discutir en la sociedad si se persiste en mantener los costosos esfuerzos por controlar y suprimir esta fuerza de reacción elemental, que es el fuego, o adaptarnos y ajustarnos, cambiando la forma en que se manejan nuestros bosques y selvas, así como las tierras agropecuarias. Hasta ahora, el aspecto destructivo del fuego sigue presente. El cambio climático antropogénico y la modificación del paisaje están cambiando los regímenes de incendios hacia estados nuevos y desconocidos. En el Piroceno, la pregunta es: ¿Qué se necesita para escribir una historia más sostenible para las personas y el fuego de nuestros bosques y selvas en los territorios donde se encuentran?

 

Llamada a una política de restauración contundente (en Europa)

El pasado 17 de junio de 2024, la denominada Ley de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea (UE) superó el último obstáculo. Tras la aprobación del Consejo de Medio Ambiente de la Unión Europea, ahora es seguro que esta Ley entrará en vigor. Su objetivo es garantizar que los ecosistemas biodiversos y resilientes de las zonas terrestres y marinas de la Unión Europea se recuperen a largo plazo y de forma sostenible (ver artículo sobre dicha Ley en El Sur del 15 de julio de 2023).
En Alemania tratan de garantizar que la nueva Ley se aplique rápidamente. Al respecto, en abril de 2024 fue publicado un amplio posicionamiento denominado Renaturalización: Fortalecimiento de la biodiversidad, gestión sostenible de la tierra, que fue preparado conjuntamente por tres consejos federales de expertos: el Consejo Asesor Alemán sobre el Medio Ambiente (acrónimo en alemán SRU) y los Consejos Asesores Científicos sobre Biodiversidad y Recursos Genéticos (WBBGR) y Política Forestal (WBW). En dicho posicionamiento presentan información y recomendaciones sobre cómo se puede lograr esto frente a de los conflictos existentes y futuros sobre el uso de la tierra en Alemania (https://www.umweltrat.de/SharedDocs/Downloads/DE/04_Stellungnahmen/2020_2024/2024_04_Renaturierung.pdf?__blob=publicationFile&v=37).
Considero que muchas de sus reflexiones y puntos de vista pueden ser considerados en las políticas de restauración en México, finalmente numerosos ecosistemas en México se siguen deteriorando, incluso pese a los esfuerzos de conservarlos. Con base en el texto de resumen del propio documento, así como el de la revista alemana Naturaleza y Paisaje de este mes de julio (https://www.natur-und-landschaft.de/online-ausgabe/) presentó sus principales aspectos.
En el documento, se utilizan los términos “renaturalización” y “restauración” en un sentido amplio que incluye formas de gestión más respetuosas con la naturaleza y la adaptación de los ecosistemas al cambio global. Los ecosistemas deberían evolucionar hacia estructuras más naturales para que puedan proporcionar una amplia gama de servicios a largo plazo. Como se señala en el texto, la degradación de los ecosistemas es el resultado de formas de uso, cambios en el uso de la tierra o intensificación en la agricultura, la ordenación forestal y la pesca, así como el aumento de las áreas de asentamiento y transporte. Estos factores directamente relacionados con el uso de la tierra se ven exacerbados por la eutrofización, los insumos contaminantes, las especies invasoras y el cambio climático. Las consecuencias son graves, también para nosotros, los humanos. Los ecosistemas dañados solo pueden proporcionar muchos de sus servicios de forma limitada o no proporcionarlos en absoluto, como la producción de alimentos, el almacenamiento de carbono o la regulación del equilibrio hídrico. También son menos capaces de amortiguar las perturbaciones, como los incendios forestales o la inmigración de especies exóticas. Los eventos extremos causados por el cambio climático, como sequías o lluvias intensas, aumentan estos riesgos. Por lo tanto, se necesitan urgentemente medidas de restauración para promover la resiliencia y la adaptabilidad de los ecosistemas y crear sinergias con la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo. Esto se aplica dentro y fuera de las áreas protegidas e incluso a ecosistemas que están lejos de la naturaleza, como las tierras cultivables o los parques urbanos. Como regla general, esto requiere cambios en las prácticas de uso de la tierra. Sin embargo, la renaturalización no siempre requiere reducir o incluso minimizar la influencia humana, a menudo es precisamente un cierto tipo de gestión respetuosa con la naturaleza que asegura diversos ecosistemas.

È 21

La SRU, la WBBGR y la WBW proponen cinco puntos de partida para una política de renaturalización eficaz que son particularmente relevantes desde su punto de vista.

1.- Promover la aceptación del cambio paisajístico y fortalecer el desarrollo regional.

La renaturalización en un grado ecológicamente deseable sólo es posible si grandes sectores de la sociedad, especialmente los propietarios y usuarios de la tierra, están convencidos de la utilidad de los cambios asociados. En la práctica, se ha demostrado que los agricultores y silvicultores rechazan los proyectos de renaturalización, especialmente si como resultado de ello pierden tierras agrícolas, el uso de la tierra se restringe, las oportunidades de financiación ya no están disponibles o el precio de mercado de la tierra podría disminuir. Sin embargo, es más probable que apoyen las medidas si se ofrece apoyo financiero a largo plazo o el intercambio de tierras. La aceptación del público local puede aumentar si las medidas de renaturalización aumentan el atractivo de una región, crean nuevas oportunidades recreativas y deportivas o promueven la identificación con el paisaje. Sobre todo, se puede esperar una mayor aceptación si el resultado son desarrollos económicos regionales positivos, por ejemplo, si se crean nuevas cadenas de valor. Además, la equidad procesal en las decisiones oficiales influye en la aceptación. Por lo tanto, los gobiernos federal y estatal deberían garantizar que los actores relevantes siempre participen desde el principio y utilizando formatos adecuados.

2.- Establecer objetivos para
una política estatal de
renaturalización

La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE exige que los estados miembros de la Unión Europea elaboren planes nacionales de restauración dentro de los dos años posteriores a su entrada en vigor. En estos planes deben registrar cómo pretenden alcanzar los objetivos y obligaciones de la Ley. El gobierno federal y los gobiernos estatales deberían acordar objetivos de restauración cuantitativa específicos de cada estado en un proceso informal y cooperativo para distribuir tareas y cargas de manera justa. Los resultados de este proceso de votación podrían registrarse en una ley de implementación de la Ley o en otro reglamento legal. Los objetivos de restauración cualitativa, como la representatividad, la conectividad o los valores de conservación de la naturaleza de las áreas, deben seguir principios ecológicos básicos y generales y también tener en cuenta las incertidumbres y los procesos dinámicos, especialmente en el contexto del cambio climático. La planificación del paisaje desempeña un papel preparatorio central en la implementación regional y local de estos objetivos. Los objetivos y el contenido de La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE se superponen en parte con los planes, estrategias, programas y requisitos legales existentes. El plan nacional de restauración, así como la ley nacional aquí recomendada, ofrecen la oportunidad de interconectar bien estos diversos procesos, para evitar contradicciones en el contenido, minimizar la burocracia y garantizar la creación de redes entre los actores relevantes. La implementación del plan de restauración podría incluir la protección natural del clima, que puede garantizarse mediante un programa de acción a largo plazo. Sin embargo, las medidas de renaturalización no deberían limitarse a la función de protección climática de los ecosistemas. También son necesarios instrumentos de financiación coordinados adicionales relacionados con el espacio y el uso de la tierra, como los que generalmente están disponibles en la Política Agrícola Común (PAC) y en el Fondo de Cohesión de la Unión Europea o en la financiación del desarrollo urbano.

3.- Coordinar la renaturalización y otros usos de la tierra y mantener los éxitos a largo plazo

Los instrumentos de planificación pueden determinar qué áreas deberían utilizarse o protegerse para medidas de renaturalización, por ejemplo, designando áreas prioritarias. Estos últimos priorizan las medidas de renaturalización en determinadas zonas, pero en general no excluyen otras formas de uso. Esto hace posible especialmente trabajar hacia un uso multifuncional del espacio. Las normas de ordenación del territorio influyen inicialmente en la renaturalización de las zonas públicas. La ordenación del territorio también es especialmente importante para la coordinación temprana de las medidas de renaturalización con los municipios y para la transferencia de las especificaciones del plan de restauración al nivel municipal. Sin embargo, su influencia en la gestión agrícola y forestal es limitada, por lo que los incentivos financieros, así como los instrumentos informativos y cooperativos desempeñan un papel importante en su gestión.

4.- Convencer a los usuarios de la tierra para la renaturalización mediante mejores condiciones marco

Debido a su gran participación en el uso de la tierra en Alemania, la agricultura y la gestión forestal tienen una responsabilidad especial en la renaturalización. Para que sean más conscientes de ello, se necesitan condiciones marco adecuadas, incluidas normas reglamentarias fiables, la compensación de las cargas especiales derivadas de las medidas de renaturalización y la recompensa por los servicios ecológicos. El margen de diseño del segundo pilar de la PAC es especialmente adecuado para este último. Se debe establecer un régimen de financiación coherente para la gestión forestal que, además de financiar medidas de restauración a relativamente corto plazo, proporcione instrumentos de financiación a largo plazo para el desarrollo y mantenimiento de los bosques restaurados.

5.- Mejorar los requisitos
organizativos y legales para las medidas de renaturalización por parte de los actores estatales

El alcance de la tarea de renaturalización exige que también se apliquen medidas bajo responsabilidad del Estado y que se establezcan estructuras organizativas adecuadas para este fin. En algunos casos, existen estructuras que funcionan para ello, como asociaciones de gestión del agua y empresas forestales estatales, que pueden asumir esta tarea dentro de sus áreas de responsabilidad. En caso de faltar estructuras adecuadas, los estados federados y los municipios podrían crear nuevas empresas de renaturalización. Serían responsables de coordinar eficazmente las medidas y podrían, entre otras cosas, También se encargará del cuidado a largo plazo de las zonas renaturalizadas, ofrecerá oportunidades educativas y de asesoramiento, gestionará las asignaciones de fondos y participará en el seguimiento de los efectos de las medidas de renaturalización. Las medidas coordinadas por las empresas de renaturalización deberían llevarse a cabo principalmente en terrenos públicos. En casos individuales puede ser necesario acceder a zonas de propiedad privada. Sin embargo, por regla general no es necesario retirarlos de la propiedad privada. A menudo es suficiente conceder derechos de uso específicos sobre el terreno correspondiente (por ejemplo, inscribiendo una servidumbre personal limitada en el registro de la propiedad), posiblemente mediante una tarifa. En casos individuales, también se puede considerar la posibilidad de apropiarse de tierras mediante el intercambio de tierras (principalmente), la compra o la expropiación a cambio de una compensación acorde con el mercado. Con este fin, los países deben aplicar una política de reserva de suelo con visión de futuro.
Finalmente, se concluye señalando, que restaurar ecosistemas degradados es una tarea generacional. La Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE fija un horizonte temporal de hasta 2050 únicamente para planificar y poner en marcha medidas adecuadas. Por lo tanto, lo que se necesita es un marco social y legal que permita una política de renaturalización a largo plazo y cree la seguridad de planificación necesaria. Para que los hábitats naturales vuelvan a un estado de conservación favorable y para que haya ecosistemas eficientes a largo plazo disponibles como base para los medios de vida de las personas, la renaturalización debe convertirse en una parte integral del uso de la tierra. Para lograrlo, debe valer la pena la participación de los usuarios de la tierra en las tareas futuras. La renaturalización también traerá consigo conflictos sobre el uso de la tierra, aspectos económicos y comportamiento del consumidor que deberán ser moderados y decididos. La aceptación social es un prerrequisito importante para legitimar e implementar la política de renaturalización. Cuando se pueden conciliar diferentes demandas sobre un área, los usos multifuncionales pueden mitigar o resolver conflictos de intereses. Básicamente, es crucial utilizar el recurso finito del espacio con moderación, es decir, utilizar el espacio con cuidado y eficiencia. Se requiere desarrollar una política de renaturalización en diálogo entre los diferentes órdenes de gobierno y otros actores sociales que cree sinergias entre la conservación de la naturaleza y los intereses del uso de la tierra y minimice los objetivos conflictivos. Este desafío debe verse como una tarea de asegurar ecológicamente los medios de vida en interés de las generaciones actuales y futuras y debe incorporarse en una ley general y vinculante de restauración o renaturalización, que se debería también impulsar en México.

Los anuncios ambientales del nuevo gobierno

El pasado jueves 20 de junio fue comunicada por la presidenta electa Claudia Sheinbaum Pardo la designación de la maestra Alicia Isabel Adriana Bárcena Ibarra como futura secretaria de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del gobierno federal, en adelante Alicia Bárcena. La designación fue recibida en general de manera favorable por la comunidad relacionada con el quehacer del sector de la Semarnat. El primer mensaje es que se designa a una persona de reconocida trayectoria no sólo a nivel nacional, sino internacional para dirigir una dependencia clave del presente y futuro del país. Dado, que el marco institucional de los mandatos legales de la Semarnat es sumamente amplio y complejo, por decir lo menos, si se quiere atenderlos con responsabilidad se requiere designar personas que conozcan a profundidad el lenguaje de lo ambiental.
La crisis ambiental del país y a nivel global no permite que la dependencia sea sujeta a que la manejen personas que llegan a aprender sobre el quehacer de la dependencia, como ha sucedido en momentos infortunados para el país. En ese sentido, Alicia Bárcena tiene una trayectoria tanto en la academia, como la administración publica federal e internacional de gran relevancia. De acuerdo con los datos biográficos de la página de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la que actualmente es titular, es licenciada en biología por la UNAM, con maestría en la UNAM y Harvard. Fue subsecretaria de Ecología en la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología de 1982 a 1986, y posteriormente fue directora general del entonces Instituto Nacional de Pesca de 1988 a 1990. En el Sistema de las Naciones Unidas se desempeñó en múltiples puestos, seguramente uno de los más relevantes es el de haber sido secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). A lo largo de su vida ha recibido un sinnúmero de reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos la presea Sentimientos de la Nación por el H. Congreso del Estado de Guerrero en 2017. En su mensaje videograbado durante la entrega de la presea la entonces secretaria ejecutiva de la Cepal indicó: “el trabajo en el que he empeñado mis esfuerzos se funda en la visión que reconoce a la igualdad como valor fundamental en la articulación del modelo de desarrollo de nuestras sociedades, una visión que emerge con creciente fuerza y urgencia en un mundo que no logra encontrar una dirección en la gobernanza global y regional de problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a todos”. Asimismo, “afirmó estar convencida que el desarrollo con igualdad se fundamenta en asegurar al mismo tiempo crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental” (https://www.cepal.org/es/noticias/alicia-barcena-es-galardonada-mexico-presea-sentimientos-la-nacion-otorgada-congreso). Se le reconoce que durante su gestión como secretaria ejecutiva de la Cepal fue impulsora fundamental del denominado Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, suscrito en 2018 por representantes de 24 países de América Latina y el Caribe reunidos en Escazú, Costa Rica, por lo que coloquialmente se le denomina Acuerdo de Escazú (ver artículo El Sur de 14 de julio de 2018). De hecho, el secretario ejecutivo de la Cepal es quien ejerce las funciones de Secretaría del Acuerdo. Esto da ánimos para pensar que México a través de la Semarnat atenderá con puntualidad dicho acuerdo en los próximos años.
Sus primeras declaraciones indican que tiene claro, qué política ambiental va a realizar, señala en una entrevista el mismo día del anuncio de su designación como secretaria de Semarnat: “Creo que se está cambiando el paradigma económico, el modelo económico que precisa, justamente, de una mirada mucho más integral, donde el medio ambiente y los recursos naturales, debemos movernos del extractivismo a la sustentabilidad, de la cultura de los privilegios a la cultura de la igualdad”. Continúa: “Yo creo que uno de ellos (retos) va a ser el agua, yo creo que la gestión integral del agua en todo el país es un gran dilema, por suerte contamos con la Comisión Nacional del Agua, que es un órgano desconcentrado… Yo diría que estamos en una era de restauración ecológica, este país requiere una gran cruzada de restauración para combatir la deforestación, los incendios forestales, la destrucción, la contaminación, o sea hay una enorme labor que debemos hacer en la restauración del medio ambiente”, abundó (https://diario.mx/nacional/2024/jun/20/hay-que-moverse-de-extractivismo-a-sustentabilidad-barcena-1016713.html).
En lo personal, considero que, para atender estos y otros retos, tiene que fortalecerse al sector de la Semarnat con un mayor presupuesto tanto en gasto corriente, como de inversión. Se requiere fortalecer las capacidades técnicas y operativas de organismos desconcentrados como la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los institutos de investigación como el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), el propio Sector Central de la Semarnat. Pero no sólo en oficinas centrales, sino en las representaciones en las entidades federativas. En general existe una erosión de personal técnico y medios a lo largo y ancho del país para operar la cuestión ambiental.
Además, la secretaria Bárcenas deberá ser muy sabia en seleccionar a los titulares de los diferentes organismos enunciado y sus cuadros de apoyo. Las tasas de cambio en los últimos años de directores general y comisionados en muchos organismos de la Semarnat es verdaderamente alarmante. Eso habla de falta de claridad y perfiles deseables para los puestos designados. No es cosa sencilla. La secretaria requiere gente no sólo de su confianza, sino personas técnicamente capaces, que además conozcan la realidad ambiental del territorio mexicano. Además, es muy fácil perderse de la realidad en reunión tras reunión en las oficinas centrales de la Ciudad de México, y suponer que todo va muy bien, hasta que estallan los problemas en algún lugar del país. Al respecto, se requiere con urgencia iniciar un proceso de descentralización de la gestión ambiental hacia los gobiernos de los estados, para reducir la visión tan centralista del país que ha prevalecido en la cuestión ambiental. De hecho, los gobiernos estatales y en general también la ciudadanía, más allá del discurso, participa poco en el diseño y aplicación de políticas públicas del sector Semarnat. Ahí es donde urge aplicar en los hechos el Acuerdo de Escazú.

 

Riesgos de la Tierra

 

(Segunda parte y última)

En el punto cinco del documento emitido en la Cuarta umbre de Aviación de Berlín 2024, una de las razones por las que las observaciones en el océano son tan preocupantes es que se observan señales similares en otros sistemas de la Tierra que amortiguan los impactos del calentamiento global. Los sistemas de permafrost en Siberia se están descongelando rápidamente, liberando metano y carbono; Las capas de hielo polares y los glaciares interiores se están derritiendo rápidamente, lo que provoca cambios en la reflectividad de la radiación solar entrante (cambio en el albedo hacia colores superficiales más oscuros) que absorben más calor del Sol; los grandes sistemas forestales, como la parte brasileña de la Amazonía, pasan de ser sumideros de carbono a ser fuente de carbono, es decir, en lugar de contribuir a enfriar el planeta, son parte del calentamiento. Todos estos son signos de un planeta bajo estrés. Un planeta que está perdiendo resiliencia.
En el punto 6, se menciona que el gran riesgo de perder resiliencia es que se crucen puntos de inflexión. Científicamente, se han mapeado 16 sistemas de elementos de inflexión climáticos, confirmados en el IPCC (IPCC AR6 WG1 Tabla 4.10, 2021). Estos elementos de inflexión son grandes sistemas biofísicos en la Tierra que contribuyen a regular el estado del sistema climático, y tienen evidencia de múltiples estados estables: si se les empuja demasiado lejos, cruzarán los umbrales físicos (cuando la dinámica de retroalimentación que gobierna su funcionamiento cambie de dirección), y el sistema cambiará irreversiblemente (imparablemente) hacia un nuevo estado. El “drama” es que todos los sistemas de elementos de inflexión están configurados (en el Holoceno, el estado del planeta desde que se sale de la última Edad de Hielo hace 18 mil años) de manera que amortiguan/reducen el calentamiento causado por el estrés. Si se cruzan los puntos de inflexión, las retroalimentaciones pasan de amortiguación/enfriamiento a amplificación/calentamiento. Tómese un ejemplo, la capa de hielo de Groenlandia. En su estado estable del Holoceno, refleja alrededor del 90 por ciento de la radiación solar entrante hacia el espacio (gracias a su superficie blanca). En un estado fundido, en un punto dado, la superficie “líquida” más oscura absorberá más calor del que refleja. Se cruza un punto de inflexión y la capa de hielo entra en un modo de “autoderretimiento” imparable. La ciencia ha mapeado los 16 elementos de inflexión climática, e incluso ha podido evaluar el TMMS cuando es probable que crucen sus puntos de inflexión físicos. Es probable que los siguientes elementos de inflexión crucen los puntos de inflexión ya a 1.5 grados de TMMS: La capa de hielo de Groenlandia (GIS); la capa de hielo de la Antártida Occidental (WAIS); el deshielo abrupto del permafrost; la pérdida de todos los sistemas de arrecifes de coral tropicales, y el colapso de la corriente del Labrador.
Solo el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia tiene un potencial de aumento del nivel del mar de 7.4 metros (NSIDC, 2023). No inundaría el mundo en un tsunami, en el momento en que se cruza el punto de inflexión, pero la tasa de derretimiento aumentaría y, sobre todo, el derretimiento sería imparable. Se estaría entregando, a todas las generaciones futuras, un planeta cada vez menos habitable. Esta es la razón por la que la ciencia puede ser muy clara hoy en día. 1.5 grados no es un objetivo ni una meta. Es un límite físico. Debes hacerse todo lo posible para mantener este límite climático como planetario.
En el séptimo punto, se menciona que la última evaluación (junio de 2024) muestra que el presupuesto mundial de carbono restante para tener posibilidades de mantener el límite de 1.5 grados ha disminuido rápidamente de aproximadamente 500 GtCO2 en el IPCC AR6 (presupuesto para el año 2020), a un presupuesto restante de solo 200GtCO2 en la actualidad (MCC-Berlín, Carbon Clock). La razón de esto es que el mundo no está progresando (a pesar de todos los compromisos jurídicamente vinculantes del proceso de la COP/UNFCCC). Las emisiones mundiales siguen aumentando (aunque “sólo” a un ritmo de aproximadamente 1 por ciento anual), cuando es necesario reducirlas en más del 7 por ciento al año. Esto significa que seguimos emitiendo aproximadamente 40 GtCO2/año por la quema de petróleo, carbón y gas, lo que nos da solo 200/40 = 5 años al ritmo actual de emisiones, hasta que se agote el presupuesto (y se pierda la posibilidad de mantener 1.5 grados). Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones aumentaron alrededor de un 1.1 por ciento en 2023 (IEA, 2024). Porque una eliminación ordenada de los combustibles fósiles, dentro del presupuesto restante, es lo que se traduce en las vías científicas de reducir las emisiones globales en un 50 por ciento para 2030, y continuar reduciendo las emisiones al menos a la mitad cada década, para alcanzar una economía mundial neta cero a más tardar en 2050 (Rockström et al. 2017). Este es el mínimo absoluto requerido. Aun así, incluso si la humanidad se mantiene dentro del presupuesto global de carbono restante, inevitablemente se está acercando al rebasamiento.
El punto 8 remarca que “esto significa que, incluso en el mejor de los casos (eliminar gradualmente los combustibles fósiles para 2050, detener la degradación de la naturaleza, eliminar gradualmente los gases que no son CO2 y no cruzar ningún punto de inflexión), inevitablemente se superara los 1.5 grados y se tendrá un período de sobre impulso de 3 a 4 décadas (superando 1.5 grados con aproximadamente 0.1-0.3 grados) antes de volver a aterrizar potencialmente a 1.5 grados de TMMS a finales de este siglo (año 2100) (Warszawski et al, 2021). Esto es lo que muestran los únicos escenarios realistas del IPCC. Lo mejor que se puede lograr es 1.5 grados con sobre impulso. La razón de esto es que ya se ha cargado tanta energía/calor en el sistema de la Tierra, que incluso si se detuviera todas las emisiones hoy, ya se está comprometido con un calentamiento superior a 1.5 grados.

Surgen tres ideas clave:

9.1.

Se sabe con un 100 por ciento de certeza, que esto significa un aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos extremos. Por lo tanto, el mensaje para el mundo es el siguiente: “abróchense el cinturón” porque inevitablemente la humanidad se enfrenta a 30-40 años de aumento de los daños climáticos en las sociedades de todo el mundo. Incluso en el mejor de los casos, empeorará antes de mejorar.

9.2.

Se está excediendo el umbral probable cuando elementos de inflexión como todos los sistemas de arrecifes de coral, las grandes capas de hielo (GIS/WAIS) y el deshielo del permafrost, cambien de estado de “bueno” a “malo”. ¿Podrán estos elementos de inflexión hacer frente a un período de rebasamiento? No se sabe. Será un periodo muy arriesgado. Se requiere ciencia para evaluar los riesgos de punto de inflexión durante el rebasamiento, la pregunta es: ¿Cuánto tiempo puede sobrepasar, por ejemplo, la zona de amortiguamiento GIS, sin cruzar permanentemente un punto de inflexión?

9.3

¿Qué es lo que hace que la Tierra vuelva a 1.5 grados después de un sobre impulso? Lo que muestran los modelos climáticos es que una vez que se reducen las emisiones de GEI, las temperaturas disminuirán gradualmente, ya que el carbono se absorbe en la biosfera en la tierra y en el océano. ¿Es probable que esto suceda? ¿Se puede contar con la resiliencia de la Tierra, la salud del planeta, para continuar con este comportamiento de “enfriamiento”? La respuesta simple es que no se sabe. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que la única oportunidad de aumentar el potencial del sistema de la Tierra para mantener este servicio de amortiguamiento para la humanidad es regresar al espacio operativo seguro de todos los Límites Planetarios.

10

Este se convierte en el mensaje clave para la humanidad. La única forma de resolver la crisis climática, para volver a 1.5 grados a finales de siglo después de su rebase, es (i) descarbonizar la economía mundial a un ritmo récord, y (ii) volver con todos los límites planetarios que proporcionan la resiliencia de la Tierra, su capacidad de amortiguar el estrés, el shock y el calentamiento.
De los nueve procesos de límites planetarios científicamente establecidos (que en conjunto regulan la estabilidad, la resiliencia y el soporte vital en la Tierra), seis han sido evaluados como rebasados (Richardson et al 2023). No solo se está rompiendo los límites climáticos, sino que también se está rompiendo los límites del cambio de uso de la tierra, el uso del agua dulce, la pérdida de biodiversidad, la sobrecarga de nutrientes (nitrógeno y fosforo) y la sobrecarga de nuevas entidades (contaminantes químicos creados por el hombre). En resumen, esto significa que, en medio de la crisis climática, se está socavando la capacidad de la biosfera viva para amortiguar la tensión causada por el desequilibrio energético mundial impulsado por los gases de efecto invernadero.
Esto también significa que, para cualquier sector de la sociedad, ya sea la aviación, el transporte terrestre, la industria alimentaria, el comercio minorista y la tecnología, todos deben alinear los modelos de negocio y las cadenas de valor dentro de límites científicamente definidos que cubran todo el sistema terrestre. No basta con centrarse únicamente en la eliminación gradual de los combustibles fósiles, aunque el enfoque sea “sólo el clima”. En el caso de la aviación, esto significa, por ejemplo, lo que hay que tener en cuenta para los biocombustibles de los aviones, ante un posible sustituto “verde” de los combustibles convencionales para aviones, como sería la necesidad de contabilizar el uso de agua dulce, la pérdida de biodiversidad, el uso de la biomasa y el cambio de uso de la tierra (no solo sus impactos positivos en la reducción de las emisiones de CO2).
También se ha llegado a un momento transformador. El cambio lineal ya no es una opción. Como se ha mencionado al principio de este breve resumen, la velocidad y la escala son las únicas monedas que cuentan hoy en día. Además, los cambios tienen que ser sistémicos y producirse en toda la economía mundial a un ritmo récord. Para ello es necesario que los sectores, con mercados maduros e instituciones que operen en la economía mundial, como la aviación, colabore en acuerdos precompetitivos que establezcan “reglas del juego” globales, como un precio global del carbono (de más de 100 USD/tonelada de CO2), fecha de eliminación gradual de los combustibles convencionales, inversiones en investigación y desarrollo para vías de innovación hacia nuevas alternativas: combustibles alineados con los límites planetarios, etc. Dado el ritmo y la escala del cambio requerido, la única manera de tener éxito es garantizar que la “oferta” sostenible sea más atractiva en términos de prosperidad y equidad. Curiosamente, los datos muestran que esto es posible. Las soluciones “verdes” no solo son buenas para el planeta, sino que son cada vez más competitivas (sin subvenciones), más avanzadas tecnológicamente y, por tanto, “modernas” y atractivas, y tienen beneficios bien establecidos para la salud, la seguridad y la estabilidad social. Hacer el camino hacia un aterrizaje seguro dentro de los límites planetarios, creo que es la narrativa más importante requerida para dar rienda suelta a las innovaciones, el liderazgo y compromiso civil necesarios para inclinar la balanza hacia la sostenibilidad global.

 

Riesgos de la Tierra

 

(Primera de dos partes)

La Cuarta Cumbre de Aviación de Berlín 2024 es el evento de referencia para dar forma al futuro de la aviación e impulsar la aviación sostenible. El evento es organizado por la Asociación Alemana de Industrias Aeroespaciales (BDLI) y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), el objetivo es fomentar la aviación sostenible a todos los niveles. Los líderes mundiales que representan a la industria, la política, las finanzas, el gobierno y la investigación comparten cómo son pioneros en un futuro sostenible y próspero para la aviación. El pasado 4 de junio el profesor Johan Rockström, que es director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y profesor de Ciencias del Sistema Terrestre en la Universidad de Potsdam, participó de manera significativa en la apertura de dicha cumbre. Rockström es un científico reconocido internacionalmente en temas de sostenibilidad global y líder en el desarrollo del marco de Límites Planetarios para el desarrollo humano en la era actual de rápidos cambios globales (ver artículo El Sur de 30 de marzo de 2024). A continuación, me permito presentar una transcripción de parcial del discurso del profesor Rockström, que trató de su última evaluación científica de los crecientes riesgos de la Tierra. Las referencias se encuentran en el documento del discurso (https://www.pik-potsdam.de/members/johanro/240604_jr_script-aviation-summit.pdf).
1). La conclusión científica es hoy inequívoca y clara, una transformación global a un ritmo récord puede alejar al mundo de los impactos ambientales globales inaceptables en las personas de todo el mundo, y de condiciones potencialmente inmanejables para las generaciones actuales y futuras en la Tierra. La única “moneda” que cuenta hoy en día es “velocidad y escala”, para devolver al mundo dentro del espacio operativo seguro de los Límites Planetarios. Se presenta un resumen de los últimos datos científicos y evaluaciones del aumento de los riesgos de la Tierra.
2). Se ha alcanzado un aumento de la temperatura media mundial de la superficie (TMMS) de 1.2 °C (WMO, 2024). Esta es la media de 10 años, y la referencia en relación con el Acuerdo de París, donde todos los países del mundo han acordado limitar el calentamiento a 1.5 grados de TMMS. 1.2 °C es la temperatura más cálida de la Tierra en los últimos 100 mil años (IPCC AR6, 2021), y este calor está empezando a causar importantes impactos sociales y económicos en todo el mundo.
En 2023, debido a un fenómeno de El Niño reforzado por el hombre, experimentamos una temperatura récord de 1.48 grados, nunca experimentada. En junio de 2024, la WMO mostró que el TMMS en los últimos 12 meses ha sido de > 1.5 grados (WMO, 2024). Esto significa que, por primera vez, se ha experimentado un “mundo de 1.5 grados”. Y los costos son enormes. Sólo en 2023, las facturas atrasadas por el planeta, a través de sequías, inundaciones, olas de calor, incendios, tormentas reforzadas, acumulan hasta 250 mil millones de dólares por desastres naturales en todo el mundo (Munich Re, 2024).
Una tendencia adicional, muy preocupante, es que la tasa de calentamiento global se está acelerando. De 1970 a 2008, el TMMS aumentó 0.18 grados/década. A partir de 2010, la tasa ha aumentado hasta 0.3 grados/década (Forster et al., 2024). La ciencia no tiene la explicación para esto, pero es una señal preocupante de la inestabilidad del sistema Tierra. Esta preocupación se ve acentuada por las observaciones actuales en el sistema estabilizador más importante de la Tierra: el océano.
3). Análisis económicos recientes (Kotz et al., 2024), muestran que, ya hoy en día, se tiene comprometido una pérdida de ingresos del 19 por ciento de la economía mundial para 2050, lo que corresponde a 38 billones de dólares. El coste social del carbono (CSC), la estimación de los daños causados por el cambio climático hoy en día a las personas asciende a una estimación media de 185 USD/tonelada de CO2 (Rennert et al., 2022). Esto debe compararse con el precio de mercado más alto del mundo sobre el carbono de 80-100 USD/tonelada de CO2 en el EU ETS.
4). El océano funciona como el principal proveedor de resiliencia de la Tierra. El 90 por ciento del calor causado por las emisiones humanas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) no está en la atmósfera, sino que se absorbe en el océano. El 25 por ciento del dióxido de carbono está secuestrado en el océano. Estos son los factores de amortiguación (enfriamiento) más grandes de la Tierra. En los últimos 50 años, con el creciente desequilibrio energético debido a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, las temperaturas de los océanos han aumentado alrededor de 0.6 grados en las últimas cuatro décadas y alrededor de 0.9 grados desde el nivel preindustrial (Copernicus, 2023) Se trata de un indicador preocupante de que los sistemas marinos están cada vez más sometidos a estrés, pero que se comprende bien y se refleja en los modelos climáticos mundiales. Entonces, de repente, algo sucede en 2023. La temperatura de la superficie del mar (TSM) salta de los gráficos. El calentamiento repentino de los océanos aumenta casi 0.3 °C en sólo un año (Copernicus, 2023). Y luego, en 2024, la tendencia continúa, incluso más lejos de las tendencias históricas. ¿Qué pasa? La respuesta honesta (científica) es que no se sabe. Los modelos climáticos no han predicho nada como esto, y aún no hay explicaciones claras. ¿Podría ser que el océano esté empezando a mostrar signos de inestabilidad? No se sabe. Lo que sí se sabe es que esto debe tomarse como una señal de advertencia.

 

Los jóvenes exigen una educación de calidad sobre el cambio climático

Aunque ya se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) a fines del año 2023 en Emiratos Árabes Unidos, algunos informes anteriores de la COP27, que tuvo lugar en noviembre de 2022 en Sharm el-Sheikh (Egipto), siguen siendo de gran vigencia. En la COP27, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) organizó y participó en un conjunto de eventos sobre educación relativa al cambio climático.
En la COP27, la Unesco recalcó el papel clave que desempeña la educación para hacer frente al cambio climático, y en particular cuando la Unesco presentó su informe de encuesta mundial, Youth demands for quality climate change education (Los jóvenes exigen una educación de calidad sobre el cambio climático). La Unesco organizó la encuesta y un conjunto de consultas con más de 17 mil jóvenes de 166 países que sirvió de base a este informe. Posteriormente en 2023, la Unesco presentó su traducción al español dicha encuesta. Considero pertinente, presentar sus principales resultados (https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000383615_spa)
De acuerdo con los resultados de la encuesta:
“La calidad de la educación actual sobre el cambio climático está en entredicho. El 70 por ciento de los jóvenes encuestados afirma que no puede explicar el cambio climático, o sólo puede explicar los principios generales, o no sabe nada al respecto, lo que pone en tela de juicio la calidad de la educación sobre el cambio climático en nuestras escuelas hoy en día”.
“Cuanto más jóvenes son los encuestados, mayor es el nivel de satisfacción de sus experiencias de aprendizaje en materia de educación sobre el cambio climático”.
“Las chicas tienen menos confianza que los chicos a la hora de abordar el cambio climático en función de lo que aprendieron en la escuela”.
“Respecto al primer hallazgo encontrado, al desglosarse, la encuesta reveló que el 27 por ciento de los participantes no puede explicar qué es el cambio climático, el 41 por ciento sólo puede explicar los principios generales, el 2 por ciento no sabe nada al respecto, y sólo un 30 por ciento dice que sabe mucho sobre el cambio climático y puede explicarlo bien. Uno de cada cinco encuestados afirma que no se siente preparado para el cambio climático en función de lo que ha aprendido en la escuela”.
Los jóvenes también se aburren con el aprendizaje pasivo y la “creación de afiches sobre el cambio climático”. El 60 por ciento de los jóvenes encuestados indicaron que aprenden sobre el cambio climático en gran medida en las aulas. Muchos quieren ir más allá del recinto escolar para aprender mediante actividades experienciales y basadas en proyectos, fundamentalmente por medio del trabajo con organizaciones y especialistas locales, y menos mediante la “creación de afiches y pinturas sobre el cambio climático”. El 77 por ciento está completamente de acuerdo en que el cambio climático debe ser enseñado por personas de diversos orígenes, para poder abordar la complejidad de este tema.
Los jóvenes también expresaron su deseo de aprender sobre quién tiene la responsabilidad histórica del cambio climático. Asimismo, están interesados en conocer los últimos debates llevados a cabo sobre las soluciones climáticas, que van desde cómo responder a los desastres y ayudar a restaurar la naturaleza, hasta el aprendizaje sobre los sistemas económicos alternativos, como la economía circular, que podrían ayudarles a hacer frente a la crisis climática. Para luchar contra la ansiedad ecológica generalizada, los jóvenes sugieren que las escuelas incorporen una pedagogía más diversa, el arte, la música, las representaciones culturales locales y los relatos en los planes de estudio.
De manera textual del informe se presentan las exigencias de los jóvenes:
“Una educación sobre el cambio climático que los ayude a comprender, a actuar mejor en relación con el cambio climático y a reconocer el lugar del ser humano en la naturaleza”.
“Enseñanza sobre los diversos aspectos del cambio climático en todas las asignaturas de manera interdisciplinaria para abordar la complejidad y las interrelaciones”.
“Formas de aprendizaje centradas en el estudiante, basadas en la experiencia y reflexivas para que la educación sobre el cambio climático sea más amena, basada en soluciones y orientada a la acción”.
“Que sus docentes reciban un buen apoyo que los prepare para enseñar sobre el cambio climático”.
“A los jóvenes les preocupa que los docentes no tengan la suficiente confianza y dispongan de recursos limitados para enseñar sobre el cambio climático”.
“Que las escuelas sean espacios de aprendizaje importantes en relación con el cambio climático”.
“Mayor participación en la adopción de decisiones relativas a la acción relacionada con el cambio climático en la escuela.
Una educación sobre el cambio climático contextualizada mediante la interacción con la comunidad local”.
“Deben tenerse en cuenta las especificidades de sus contextos geográficos y demográficos. Los jóvenes procedentes, en particular, de pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) y de países menos adelantados (PMA), exigen más educación sobre el cambio climático de la que se ofrece actualmente”.
Seguramente este tipo de encuestas conectan a los jóvenes con los formuladores de políticas y brindarles a estos últimos información confiable sobre si los jóvenes consideran el cambio climático una emergencia y cómo les gustaría que sus países respondieran. Así, se tiene acceso a información recopilada y analizada sistemáticamente sobre la opinión de los jóvenes sobre el cambio climático y las posibles soluciones políticas.
Con lo anterior se indica en el informe, que “la Unesco se propone conseguir que todos los alumnos estén preparados para el cambio climático apoyando los esfuerzos de los estados miembros por incorporar la educación sobre el cambio climático de forma integral a la política y la práctica educativas. Basándose en las exigencias de las jóvenes presentadas en este documento, la Unesco y sus asociados trabajarán para plasmar las exigencias de los jóvenes en una guía curricular destinada a los responsables de formular políticas y a los educadores”.
Sólo para concluir, anteriormente en 2021, se presentó propiciada por la Unesco la Declaración de Berlín sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), en la que se hacía un llamamiento para que “la acción climática fuera un componente básico de los planes de estudio”. (https://www3.ugto.mx/ugsustentable/images/declaracion-de-Berlin-UNESCO.pdf). Así, que hay que trabajar muy fuerte y orientados a que estos mandatos globales sobre la educación y cambio climático se hagan realidad desde la educación básica hasta la profesional y de posgrado.

 

Día Mundial del Medio Ambiente 2024

El próximo miércoles 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Seguramente es como cada año el evento ambiental más importante de la Organización de las Naciones Unidas. El Día Mundial del Medio Ambiente nos indica la importancia crítica de proteger nuestro medio ambiente, fomentando la acción global y el aumento de la conciencia por el ambiente ante las crisis ambientales globales que amenazan el futuro de la vida humana que conocemos.
El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido hace 50 años por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1972, coincidiendo con la primera cumbre mundial sobre medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, ganando año con año relevancia.
Este 2024, el Día Mundial del Medio Ambiente se centra en restaurar las tierras, detener la desertificación y fortalecer la resiliencia a la sequía bajo el lema Nuestras tierras. Nuestro futuro. Somos la #GeneraciónRestauración. La premisa es que no se puede retroceder en el tiempo, pero sí es posible hacer crecer los bosques, revitalizar las fuentes de agua y restaurar los suelos. Finalmente somos esta generación la que puede hacer la paz con las tierras. El país anfitrión y organizado es Arabia Saudita.
Como indican los datos más adelante en el texto, la sequía y la desertificación están amenazando ecosistemas fundamentales en todo el planeta, incluidos los ecosistemas de agua dulce y el suelo. La naturaleza que conocemos esencial para la vida humana está seriamente perturbada.
Por ello, mucho del motivo del lema del Día Mundial del Medio Ambiente tiene que ver con los 30 años de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, de la que México es parte. Al respecto, citando información de dicha Convención se indica que hasta el 40 por ciento de las zonas terrestres del planeta están degradadas, lo que afecta directamente a la mitad de la población mundial. El número y la duración de los períodos de sequía han aumentado un 29 por ciento desde el año 2000 y, si no se toman medidas urgentes, las sequías podrían afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial en 2050. Lo que es un escenario terrible (https://www.un.org/es/observances/environment-day).
Hay que recordar además que la restauración del suelo es un pilar fundamental del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), que busca fomentar la protección y la revitalización de los ecosistemas en todo el mundo, un aspecto fundamental para intentar alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia el 2030.
Siempre es muy recomendable consultar la información de la página electrónica del Día Mundial del Medio Ambiente 2024, que básicamente patrocina el PNUMA y el gobierno anfitrión de este día (https://www.worldenvironmentday.global), de ahí citare con algunas modificaciones buena parte de la información de este texto sobre porque los ecosistemas terrestres y terrestres son únicos:

El suelo y el agua

Casi el 60 por ciento de todas las especies viven en el suelo, lo que convierte a la tierra en el hábitat más biodiverso del planeta.
Los suelos sanos almacenan enormes cantidades de carbono que, de liberarse, provocarían un enorme aumento del calentamiento planetario.
Sólo el 0.5 por ciento del agua de la Tierra es agua dulce utilizable y disponible. El cambio climático está afectando peligrosamente a ese suministro.
En las últimas dos décadas, el almacenamiento de agua en tierra –incluida la humedad del suelo, la nieve y el hielo– ha disminuido a un ritmo de un centímetro por año, con graves ramificaciones para la seguridad hídrica y la producción de alimentos.

Zonas áridas

Las tierras secas (zonas con gran escasez de agua) cubren el 41 por ciento de la superficie terrestre y el 78 por ciento de los pastizales del planeta.
Las tierras secas generan el 44 por ciento de los cultivos mundiales, son la fuente de alimento de la mitad del ganado del mundo y sustentan la vida y los medios de subsistencia de más de 2 mil millones de personas.
A pesar de lo que sugiere su nombre, las tierras secas albergan más de una cuarta parte de los bosques del mundo, un tercio de las zonas críticas para la biodiversidad mundial y proporcionan puntos esenciales de migración para las aves.

Desiertos

Los desiertos cubren más de una quinta parte de la superficie terrestre y se encuentran en todos los continentes.
El Sáhara es el mayor desierto cálido del mundo, con una extensión de 9.4 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de Canadá.
A pesar de su fama de carente de vida, el desierto del Sahara alberga 500 especies de plantas, 70 de mamíferos, 100 de reptiles, 90 de aves y varios artrópodos, como arañas y escorpiones.
Muchos desiertos se están expandiendo debido al cambio climático, pero algunos países están contraatacando, entre ellos los 22 países de África que bordean el desierto del Sáhara, donde la iniciativa de la Gran Muralla Verde pretende restaurar 100 millones de hectáreas de tierra mediante un mosaico de paisajes verdes y productivos.

Bosques

Los bosques cubren el 31 por ciento de la Tierra, pero no están distribuidos por igual, ya que más de la mitad de los bosques del mundo se encuentran en sólo cinco países: Brasil, Canadá, China, la Federación Rusa y Estados Unidos de América.
Los bosques albergan más de la mitad de las especies terrestres de animales, plantas e insectos del mundo.
Más de 28 mil especies de plantas están registradas actualmente como de uso medicinal y muchas de ellas se encuentran en ecosistemas forestales.
Los microorganismos del suelo son importantes en la producción de antibióticos. La penicilina, por ejemplo, procede de un pequeño hongo que vive en el suelo.
El organismo más grande de la Tierra es un hongo de las Blue Mountains de Estados Unidos. Este hongo, que cubre unas 965 hectáreas de terreno, podría tener una antigüedad de hasta 8 mil 650 años, lo que le valdría un puesto entre los organismos vivos más antiguos del mundo.

Agua dulce

Los lagos, ríos y humedales contienen entre el 20 por ciento y 30 por ciento del carbono mundial, a pesar de ocupar sólo entre el 5 por ciento y 8 por ciento de su superficie terrestre.
El río Nilo es considerado la vía fluvial más larga del mundo. Nace en África Oriental, atraviesa 11 países y se extiende a lo largo de 6 mil 695 kilómetros.
Aproximadamente 1 mil 400 millones de medios de subsistencia en todo el mundo dependen directamente del acceso al agua dulce, incluidos los empleos relacionados con las industrias de la alimentación y las bebidas, la energía y el agua.

Tierras agrícolas

Cada cinco segundos se erosiona una superficie de suelo equivalente a un campo de futbol. Sin embargo, se requieren mil años para generar tres centímetros de tierra vegetal (la capa más superficial del suelo).
Cada año, más de 24 mil millones de toneladas de la valiosa capa superior del suelo son arrastradas por el agua o el viento en todo el mundo, a medida que la tierra se cultiva y pastorea en exceso y se talan árboles y bosques.
El mundo necesitará aumentar su producción de alimentos entre un 60 por ciento y un 70 por ciento para alimentar a una población humana prevista de 9 mil millones de personas en 2050, mientras la actual expansión agrícola sigue poniendo en peligro a los bosques y la biodiversidad.
Cerca del 75 por ciento de los cultivos de frutas y semillas del mundo dependen, al menos en parte, de los animales polinizadores, como las abejas.?Los polinizadores contribuyen al 35 por ciento de la producción mundial de cultivos, polinizando 87 de los 115 principales cultivos alimentarios del mundo.
A pesar de su importancia, los polinizadores están sufriendo un grave declive, debido principalmente a las prácticas agrícolas intensivas, el uso de plaguicidas, las especies invasoras, las enfermedades y el cambio climático.
En todo el mundo, al menos 2 mil millones de personas dependen del sector agrícola para su subsistencia, sobre todo las poblaciones pobres y rurales.

Ciudades

Las zonas urbanas ocupan el tres por ciento de la superficie terrestre de la Tierra, y sin embargo albergan a más de la mitad de la población mundial.
Representan el 75 por ciento del uso mundial de recursos y de energía, producen más de la mitad de los desechos mundiales y al menos el 60 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Más de un tercio de las mayores ciudades, como Barcelona, Bogotá, Nueva York y Tokio, obtienen una proporción significativa de su agua potable de alta calidad de bosques protegidos cercanos.
Los árboles en zonas urbanas pueden enfriar el aire hasta 5º C lo que reduce en un 25 por ciento la necesidad de usar aire acondicionado. Los árboles urbanos proporcionan múltiples beneficios para la salud, como un agua más limpia. Además, limpian el aire y reducen las inundaciones, entre muchos otros beneficios.
Los datos antes presentados son graves. Así, para brindarles a los jóvenes, a las generaciones futuras, un mundo en el que valga la pena vivir, debemos cambiar rápidamente a una economía respetuosa con la naturaleza. Se requiere promover la transición energética global y las soluciones basadas en la naturaleza para protección del clima, así como la aplicación de la economía circular, entre otras soluciones posibles. Se trata de utilizar menos recursos naturales. Sobre todo los no renovables, para no sólo contribuir a reducir drásticamente las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero, sino también para preservar la biodiversidad y proteger nuestra naturaleza.
En conclusión, los problemas identificados en 1972, cuando se instituyó el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente, son ahora crisis en toda regla. Existen límites planetarios para el crecimiento económico y poblacional, que estamos superando constantemente. No se puede seguir así durante los próximos años, ya no hay más tiempo. Si no estamos condenados a destruir por completo las redes de la vida que nos sustentan en el planeta.

 

Racha global de temperaturas récord

El Servicio de Cambio Climático Copérnico (C3S) a través del conjunto de datos meteorológicos de ERA5 del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF acrónimo en inglés), ha informado de una serie de récords de temperatura global en abril de 2024 (https://climate.copernicus.eu/copernicus-global-temperature-record-streak-continues-april-2024-was-hottest-record).
Abril de 2024 fue el abril más cálido a escala mundial desde que hay registros, con una temperatura media del aire en superficie de 15.3 grados, 0.67 grados por encima de la media de 1991-2020 para ese mes y 0.14 por encima de la temperatura de abril de 2016, que hasta la fecha ostentaba el récord de temperatura del cuarto mes del año. El mes fue 1.58 grados más cálido que la media estimada para abril de 1850-1900, el periodo de referencia preindustrial
La serie de récords ya dura 11 meses. En mayo de 2023, hace exactamente un año, las temperaturas medias en todo el mundo comenzaron a superar significativamente todos los máximos anteriores, tanto en tierra como en el océano. La temperatura media mundial de los últimos 12 meses (de mayo de 2023 a abril de 2024) es la más alta desde que hay registros, al situarse 0.73 grados por encima de la media de 1991-2020 y 1.61 por ciento por encima de la media preindustrial, de 1850-1900.
La temperatura media europea en abril de 2024 se situó 1.49 grados por encima de la media de abril en el periodo 1991-2020, lo que convierte al mes en el segundo abril más cálido registrado en el continente. Fuera de Europa, las temperaturas fueron más elevadas respecto a la media en el norte y noreste de Norteamérica, Groenlandia, este de Asia, noroeste de Oriente Medio, zonas de Sudamérica y la mayor parte de África.
La temperatura mundial de la superficie del mar (TSM) dentro de las coordenadas 60 grados sur-60 grados norte alcanzó en abril de 2024 una media de 21.4 grados centígrados el valor más alto de los registros para este mes y ligeramente inferior a los 21.7 grados de marzo de 2024. Se trata del decimotercer mes consecutivo en el que se registra la temperatura más alta en los registros del ERA5 del mes respectivo.
Uno de los factores que impulsan el aumento de la temperatura en los océanos del mundo es el fenómeno de El Niño en el Este del Pacífico ecuatorial, que se produjo en el Pacífico el año pasado. El Niño continuó debilitándose hacia condiciones neutrales, si bien las temperaturas del aire marino se mantuvieron en líneas generales en un nivel inusualmente elevado. Actualmente no está claro qué está impulsando este calentamiento en particular. Detrás de esto podrían estar efectos de retroalimentación entre el océano y la atmósfera que aún no se comprenden en detalle.
Respecto a las precipitaciones, abril de 2024 fue más húmedo que la media en regiones del centro, este y sur de Norteamérica, en la mayor parte del noroeste, centro y noreste de Europa en Asia Central, los países del golfo Pérsico, el extremo oriental de Asia, el este de Australia y el sur de Brasil. Las fuertes precipitaciones provocaron con frecuencia inundaciones. Asimismo, se observaron condiciones más secas de lo normal en zonas del norte de México, alrededor del mar Caspio y en la meseta tibetana. También fue un abril más seco que la media en la mayor parte de Australia.
En relación con el hielo marino, se comunica que la extensión del hielo marino en el Ártico se situó en torno a un 2.0 por ciento por debajo de la media, una anomalía negativa relativamente pequeña en comparación con las anomalías del mes de abril registradas en los últimos 10 años. Al igual que en marzo, las anomalías en la concentración de hielo marino mostraron distinto signo en todo el océano Ártico. Las concentraciones se mantuvieron por encima de la media en el mar de Groenlandia, una característica persistente desde el pasado octubre.
En el sur, la extensión del hielo marino del Antártico fue un 9.0 por ciento inferior a la media en abril, convirtiéndose en la décima extensión más baja para ese mes en el registro de datos por satélite, continuando así la serie de frecuentes y grandes anomalías negativas que se observan desde 2017. Las concentraciones de hielo marino más inferiores a la media se registraron en el norte del mar de Weddell y en el sector del mar de Ross-Amundsen, como ya ocurrió en febrero y marzo.
Articulado a este reporte de Servicio de Cambio Climático Copérnico, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó su informe sobre el Estado del Clima en América Latina y el Caribe 2023 (https://library.wmo.int/viewer/68895/download?file=1351_State_of_the_Climate_in_LAC_2023_es.pdf&type=pdf&navigator=1). Sus 10 mensajes principales, que se citan de manera textual son reveladores de nuestros avatares:
1.- En América Latina y el Caribe, 2023 fue el año más cálido del que se tiene constancia.
2.- El nivel del mar siguió subiendo a un ritmo superior a la media mundial en gran parte de la costa atlántica de la región, lo que amenaza el litoral de varios países y pequeños Estados insulares en desarrollo.
3.- El huracán Otis tocó tierra como ciclón de categoría 5 cerca de Acapulco (México), lo que ocasionó una gran pérdida de vidas e infraestructuras. De todos los huracanes que habían tocado tierra en la cuenca del Pacífico oriental, fue el más potente jamás registrado y uno de los que más rápidamente se intensificó.
4.- Las crecidas y deslizamientos de tierra provocados por las intensas precipitaciones causaron multitud de víctimas mortales y pérdidas económicas en toda la región. En São Sebastião (Brasil) se acumularon 683 milímetros de lluvia en 15 horas, lo que produjo un corrimiento de tierras que se saldó con el fallecimiento de al menos 65 personas.
5.- Los servicios climáticos son esenciales para mejorar la adopción de medidas y decisiones en diversos sectores. A pesar de los avances recientes y de varias iniciativas fructuosas, solamente el 38.0 por ciento de los Miembros de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en la región indicaron que ofrecían productos climáticos adaptados al sector de la salud.
6.- El calor extremo y las olas de calor tuvieron durante todo el año consecuencias para la salud, como el exceso de mortalidad. Entre 2000 y 2019 se produjo anualmente en promedio un exceso de mortalidad en la región, debido al calor, del orden de 36 mil 695 defunciones.
7.- Una sequía severa e intensa, agudizada por las olas de calor, asoló vastas extensiones de América Latina en 2023. Hacia finales de año, el 76 por ciento de México había padecido sequía en cierta medida.
8.- El caudal del río Negro en la Amazonia alcanzó un nivel excepcionalmente bajo, sin precedentes desde que comenzaron las observaciones en 1902. En el canal de Panamá, el tráfico marítimo se vio restringido desde agosto por el bajo nivel de agua.
9.- Las temperaturas, inusualmente altas, y las condiciones secas afectaron asimismo a la flora y la fauna silvestres. En el lago Tefé, en la Amazonia brasileña, la temperatura del agua alcanzó un máximo histórico, lo que se saldó con la muerte de más de 150 delfines de río (Boto-cor-de-rosa).
10.- Muchos países de la región sufrieron pérdidas agrícolas debido a fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, lo que agravó la inseguridad alimentaria, especialmente en las comunidades que dependían de la agricultura para subsistir.
En conclusión, más allá de la enorme responsabilidad por la crisis del cambio climático de los gobiernos de los países desarrollados, que son compartidas con los demás gobiernos de los países menos desarrollados de manera diferenciada, no queda más que adaptarse a esta realidad en lo local y buscar en lo posible la mayor resiliencia en nuestras comunidades.

El impacto positivo de acciones de conservación

La disminución continua e importante de la biodiversidad mundial, así como las consecuencias negativas asociadas para el bienestar humano, se encuentran a la par del cambio climático, entre las crisis contemporáneas más apremiantes para la sociedad. Por lo tanto, los gobiernos han adoptado objetivos para abordar crisis de la pérdida de biodiversidad y sus impulsores, como son: las 20 Metas de Aichi para la Diversidad Biológica en el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2010-2020, a través del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Sin embargo, a pesar de la urgencia, ninguna de las metas de Aichi se cumplió plenamente. Ahora se tiene el Marco Mundial de Diversidad Biológica de Kunming-Montreal de 2022 del citado Convenio con cuatro metas para 2050 y 23 metas para 2030. Metas similares se reflejan en los 17 objetivos de desarrollo sostenible presentados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Habrá que ver si se cumplen las metas en el 2030 de Kunming-Montreal. Ya que a veces se observa que las respuestas a la actual crisis de biodiversidad son insuficientes e ineficaces o ambas cosas.
En general, puede existir la idea de que las respuestas a la actual crisis de biodiversidad son insuficientes, ineficaces o ambas cosas y que es probable que tampoco se alcancen los objetivos establecidos en el nuevo Marco Mundial de Diversidad Biológica de Kunming-Montreal. Pero, hay que promover que esto no suceda. Por ello, es importante evaluar si las acciones en materia de conservación de la biodiversidad están siendo eficaces hacia 2030. En consecuencia, existe la necesidad de una evaluación sólida de los objetivos de las políticas y una evaluación de si las acciones de conservación están funcionando, es decir, si tienen impactos positivos y proporcionan mejores resultados que la ausencia de éstas, a medida que los gobiernos comienzan a comprometer recursos e implementar el Marco Mundial de Diversidad Biológica de Kunming-Montreal.
Por ello, un nuevo estudio publicado en línea el pasado 25 de abril, en la revista científica Science proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que no sólo la conservación de la naturaleza es exitosa, sino que ampliar las intervenciones de conservación sería transformador para detener y revertir la pérdida de biodiversidad, una crisis que puede conducir al colapso de los ecosistemas y a un planeta menos capaz de sustentar la vida, y a reducir los efectos del cambio climático (Langhammer et al. 2024). The positive impact of conservation action. Science, 384 (6694), 453-458. En: https://www.science.org/doi/10.1126/science.adj6598).
El estudio fue concebido y financiado a través de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y dirigido por la organización conservacionista Re:wild con la participación de 33 investigadores de diversas universidades, gobiernos y grupos conservacionistas.
“Si nos fijamos sólo en la tendencia de la disminución de las especies, sería fácil pensar que no estamos protegiendo la biodiversidad, pero no estaríamos viendo el panorama completo”, afirmó Penny Langhammer, autora principal del estudio y vicepresidente de Re:wild. “Lo que mostramos con este estudio es que la conservación, de hecho, está trabajando para detener y revertir la pérdida de biodiversidad” (https://www.rewild.org/press/study-definitively-shows-that-conservation-actions-are-effective).
Aunque muchos estudios analizan proyectos e intervenciones de conservación individuales y su impacto en comparación con la falta de acción, estos artículos nunca se han incluido en un análisis único para ver cómo y si las acciones de conservación están funcionando en general. Para determinar si las diferentes medidas de conservación funcionaron, el equipo de investigadores examinó los resultados en un metanálisis de 186 estudios diferentes que examinaron diversas estrategias y evaluaron los resultados a lo largo del tiempo comparando que habría sucedido sin esas intervenciones. En total, hubo 665 métricas diferentes para calificar el resultado, porque cada estudio podría tener múltiples mediciones para evaluar el efecto sobre la biodiversidad (por ejemplo, los cambios en las poblaciones de varias especies). Estos estudios cubrieron más de un siglo de acciones de conservación y evaluaron acciones dirigidas a diferentes niveles de biodiversidad: especies, ecosistemas y diversidad genética.
El metanálisis encontró que las acciones de conservación, incluido el establecimiento y manejo de áreas protegidas, la erradicación y control de especies invasoras, el manejo sustentable de ecosistemas, la reducción y restauración de la pérdida de hábitat, mejoraron el estado de la biodiversidad o desaceleraron su disminución en la mayoría de los casos. Así, entre sus resultados encontraron que el 45 por ciento de esas 665 métricas mostraban una mejora en la biodiversidad, y otro 21 por ciento encontró que la intervención al menos había frenado su disminución.
En general, centrarse en especies invasoras y problemáticas mostró el mayor efecto. Por ejemplo, eliminar mapaches y cerdos salvajes, depredadores nativos invasores y problemáticos en dos de las islas barrera de Florida, Cayo Costa y North Captiva, resultó en una mejora inmediata y sustancial en el éxito de anidación de las tortugas bobas y los charranes menores, especialmente en comparación con otras islas barrera donde no se aplicó ningún manejo de depredadores.
En la Cuenca del Congo, la deforestación fue un 74 por ciento menor en las concesiones madereras bajo un Programa de Manejo Forestal (PMF) en comparación con las concesiones sin un PMF.
Se demostró que las áreas protegidas y las tierras indígenas reducen significativamente tanto la tasa de deforestación como la densidad de incendios en la Amazonia brasileña. La deforestación fue entre 1.7 y 20 veces mayor y los incendios provocados por el hombre ocurrieron entre cuatro y nueve veces más frecuentemente fuera de los perímetros de la reserva que en el interior.
La cría y liberación en cautiverio aumentaron la población natural de salmón chinook en la cuenca del río Salmon en el centro de Idaho con impactos negativos mínimos en la población silvestre. En promedio, los peces introducidos en el criadero produjeron 4.7 veces más crías adultas y 1.3 veces más crías adultas de segunda generación que los peces que se reproducen naturalmente.
En tanto, que tratar de fomentar el uso sostenible de especies, como la caza controlada, mostró signos de ganancias, pero no fueron estadísticamente significativos.
“Nuestro estudio muestra que cuando las acciones de conservación funcionan, realmente funcionan. En otras palabras, a menudo conducen a resultados para la biodiversidad que no son sólo un poco mejores que no hacer nada en absoluto, sino muchas veces mayores”, dijo Jake Bicknell, coautor del artículo y científico conservacionista de DICE, Universidad de Kent (https://www.rewild.org/press/study-definitively-shows-that-conservation-actions-are-effective).
La creación de áreas protegidas mostró beneficios, aunque fueron menores. El estudio también sostiene que debe haber más inversión específicamente en la gestión eficaz de las áreas protegidas, que siguen siendo la piedra angular de muchas acciones de conservación. En concordancia con otros estudios, este estudio encuentra que las áreas protegidas funcionan muy bien en general. Condición de ello, una buena gobernanza y la eficiencia en la aplicación de la ley. Ya que se señala, que cuando las áreas protegidas no funcionan, suele ser el resultado de una falta de gestión eficaz y de recursos adecuados, así como una aplicación de la ley deficiente. En síntesis, las áreas protegidas serán aún más efectivas para reducir la pérdida de biodiversidad si cuentan con buenos recursos y buena gestión.
También se descubrió los fracasos. Más del 20 por ciento de las veces los intentos de conservación parecieron hacer más daño que bien. Así, en algunos casos en los que la acción de conservación no logró beneficiar a la biodiversidad objetivo en comparación con ninguna acción en absoluto, otras especies nativas se beneficiaron involuntariamente. Por ejemplo, la abundancia de caballitos de mar fue menor en los sitios protegidos porque las áreas marinas protegidas aumentan la abundancia de depredadores de caballitos de mar, incluidos los pulpos.
Incluso en 12 por ciento, la conservación mejoró sin la intervención humana. Sin embargo, los investigadores se beneficiaron del conocimiento adquirido y pudieron perfeccionar sus métodos. En algunos casos la intervención humana es absolutamente negativa. Por ejemplo, en la India, la eliminación física de algas invasoras provocó su propagación a otros lugares porque el proceso las rompió en muchos pedazos, lo que permitió su dispersión. Los investigadores y tomadores de decisión ahora pueden implementar una estrategia diferente para eliminar las algas que tiene más probabilidades de tener éxito.
Esto también podría explicar por qué los coautores encontraron una correlación entre las intervenciones de conservación más recientes y los resultados positivos para la biodiversidad: es probable que la conservación se vuelva más efectiva con el tiempo. Otras posibles razones de esta correlación incluyen un aumento de la financiación e intervenciones más específicas.
Dados los resultados positivos generales, los autores señalan que una barrera importante para el éxito es ampliar el trabajo a una escala que satisfaga las necesidades de la conservación de la biodiversidad. Esto significa necesidades de inversión de entre 178 mil y 524 mil millones de dólares, centrada principalmente en países con niveles particularmente altos de biodiversidad. Hoy en día se invierten anualmente más de 121 mil millones de dólares en conservación en todo el mundo, y estudios anteriores han encontrado que la relación costo-beneficio de un programa global eficaz para la conservación de la naturaleza es de al menos 1:100. Es decir, de cada dólar invertido se recuperan 100 a través de las contribuciones de la naturaleza y su biodiversidad a los seres humanos.
En el futuro, los coautores del estudio piden más estudios rigurosos que analicen el impacto de las acciones de conservación frente a la inacción para una gama más amplia de intervenciones de conservación, como aquellas que analizan la eficacia del control de la contaminación, la adaptación al cambio climático y el uso sostenible de especies, y en más países, especialmente en los biodiversos.
En conclusión, el estudio demuestra que el trabajo de conservación está marcando una diferencia medible. Sin embargo, para que realmente funcione se necesita invertir como prioridad de supervivencia de la humanidad mucho más ahora y en los próximos años en conservación de la naturaleza y su biodiversidad.

Tratado de Plásticos 2024

Del 23 al 29 de abril de 2024, representantes gubernamentales de alrededor de 180 países negocian un nuevo acuerdo global contra los residuos plásticos en Ottawa, Canadá en una cuarta ronda de negociaciones del Comité Intergubernamental de Negociación (CIN-4). El denominado “instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluso en el medio marino” (ILBI), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra los residuos plásticos pretende ser jurídicamente vinculante y contribuir significativamente a mantener los océanos más limpios en el futuro y a reducir fundamentalmente el impacto ambiental del plástico. El acuerdo analizará todo el ciclo de vida de los productos plásticos, desde la producción de materias primas y el diseño de productos hasta los enfoques de prevención, reutilización y tratamiento de residuos. También se abordan los microplásticos y los problemas que crean en la naturaleza. Además, el acuerdo pretende contribuir al desarrollo de una economía circular no tóxica para los plásticos a nivel global. El pistoletazo de salida para las negociaciones sobre un acuerdo de la ONU se dio en marzo de 2022 en Nairobi en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA, acrónimo en inglés). La Asamblea adoptó la resolución 5/14 para “Poner fin a la contaminación plástica: hacia un instrumento internacional legalmente vinculante”. Desde entonces, el Comité Intergubernamental de Negociación se había reunido tres veces a nivel de las Naciones Unidas. Las negociaciones del ahora CIN-4 fueron precedidas de una reunión de alto nivel de ministros de medio ambiente en Ottawa, que concluyó el lunes 22 de abril con directrices claras para un acuerdo global de gran alcance de la ONU contra los residuos plásticos (ver artículo sobre el Tratado de Plásticos en El Sur de 24 de junio de 2023).
Las negociaciones se producen mientras transcurre una creciente crisis del plástico a nivel global. Desde la década de 1950 conforme al programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente se han generado 9 mil 200 millones de toneladas de plástico, de las cuales 7 mil millones de toneladas se han convertido en desechos, que abarrotan los tiraderos de basura y contaminan lagos, ríos, suelos y océanos. Se estima que cada año, entre 4.8 y 12.7 millones de toneladas de plástico llegan a nuestros océanos y mares en todo el mundo. Según los resultados de un estudio de la OCDE, la cantidad de residuos plásticos producidos en todo el mundo se triplicará aproximadamente para 2060 si nada cambia. La producción de plásticos se basa principalmente en el petróleo, aunque también se utilizan una serie de aditivos químicos tóxicos, dependiendo de la aplicación.
Es importante frenar la contaminación plástica en el ambiente, en especial en los océanos a nivel internacional, ya que esto no conoce fronteras nacionales. Incluso en las zonas más remotas, como la Antártida, se pueden encontrar microplásticos. La crisis de los residuos plásticos pone en peligro no solo la biodiversidad, sino también a los seres humanos. Los estudios demuestran que los microplásticos y las partículas nanoplásticas se propagan por todo el cuerpo humano. Incluso los niños muy pequeños y los bebés por nacer se ven afectados.
Sin embargo, también es importante tener en cuenta que este acuerdo no trata explícitamente de prohibir el plástico como tal, ni de demonizarlo. El tratado de la ONU contra los residuos plásticos tiene por objeto promover ciclos no tóxicos en todo el mundo, frenar la producción y el consumo excesivos de plástico nuevo, especialmente a partir de materias primas fósiles, y garantizar una gestión sostenible de los residuos para acabar con la contaminación ambiental, especialmente de los océanos.
Una cosa está clara: no se va a “reciclar” para salir de esta crisis, el número de posibles ciclos de reciclaje de plástico es demasiado pequeño para eso. Esto significa que un mejor reciclaje por sí solo no resuelve el problema, ya que el plástico debe eliminarse o incinerarse después de volver a reciclarse. De acuerdo con el Ministerio Federal Alemán del Ambiente (tres aspectos del acuerdo de la ONU son importantes:

1.- El acuerdo debe ser lo más vinculante posible desde el punto de vista jurídico e incluir todas las fuentes de residuos, incluidos los microplásticos procedentes del uso o la descomposición de los plásticos. Ya hay iniciativas, acuerdos regionales y acuerdos para limitar la contaminación de los mares y el medio ambiente. Sin embargo, los acontecimientos demuestran que las medidas voluntarias y las soluciones parciales no hacen justicia al problema mundial.
2.- El acuerdo debe abarcar todo el ciclo de vida del plástico. Esto comienza con la minimización de la producción y el consumo de plástico virgen. Hay que evitar el plástico innecesario y nocivo, el plástico que circula debe estar diseñado desde el principio para su reutilización y reciclaje. El acuerdo debe ayudar a cerrar los círculos para que el plástico se convierta en un recurso para otros usos, no en un residuo. Los residuos que aún se generan deben eliminarse adecuadamente y no deben terminar en el medio ambiente, ni causar otros daños ambientales.
3.- El acuerdo necesita un amplio apoyo. Será tanto más eficaz cuanto más participen los Estados nacionales. Muchos Estados ya han manifestado su apoyo. Es crucial que el acuerdo también proporcione recursos financieros para combatir la entrada de residuos plásticos en los océanos y el medio ambiente, de modo que ningún Estado, especialmente en el Sur Global, se vea abrumado por las tareas que tiene por delante. Los productores y minoristas también tienen una responsabilidad (https://www.bmuv.de/fileadmin/Daten_BMU/Download_PDF/Europa___International/plastikmuell_un-abkommen_bf.pdf).
Como se señalaba al principio, el Comité Intergubernamental de Negociación (CIN) ha celebrado tres rondas de negociaciones. La tercera reunión (CIN-3) tuvo lugar en Nairobi (Kenia) del 13 al 19 de noviembre de 2023. Los objetivos eran debatir y consolidar un primer borrador del acuerdo jurídicamente vinculante preparado previamente por el presidente del Comité. Este proyecto fue objeto de intensas negociaciones en Nairobi, y una versión enmendada de 76 páginas, llenas de corchetes, del proyecto servirá de base para las negociaciones en la reunión del CIN-4 en Ottawa. Luis Vayas Valdivieso (Ecuador) es el actual presidente de las negociaciones presidirá hasta el final del proceso. Puede encontrar más información y un borrador revisado del texto del acuerdo internacional jurídicamente vinculante contra los residuos plásticos en: https://www.unep.org/inc-plastic-pollution/session-4.
Una densa niebla como la de los incendios forestales en Chilpancingo, todavía oscurece el camino del acuerdo. En el CIN-4, la penúltima sesión para elaborar el acuerdo existe una fuerte discusión sobre cómo definir los detalles del mismo. Si bien algunos países sienten que esto quedó claramente establecido en la resolución 5/14 de la UNEA, para muchos otros, quedan cuestiones cruciales, como la definición del “ciclo de vida completo de los plásticos”. Surgen muchas preguntas: ¿Todos estarán de acuerdo con restringir la producción de ciertos plásticos? ¿Cuáles? ¿Quién fijará los “niveles sostenibles” de producción de plástico? ¿Se aplicarán los sistemas de responsabilidad ampliada del productor a nivel mundial o sólo a nivel nacional? ¿En qué momento el plástico se convierte en residuo? ¿Cómo abordará el mundo el comercio de residuos plásticos? ¿El tratado brindará protección a los recicladores? ¿Quién financiará todo? ¿Qué tipos de recursos financieros se pondrán a disposición para garantizar una implementación efectiva?
Con todas estas cuestiones pendientes, los miembros del Comité Intergubernamental deben estar conscientes de la escasez de tiempo. Se espera que la quinta ronda de negociaciones, programada del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 2024 en Busan, Corea, concluya el proceso de negociación del acuerdo global. En una conferencia de alto nivel que se celebrará en el primer semestre de 2025, el texto del acuerdo se adoptará definitivamente. Todavía no se sabe dónde se llevará a cabo. De acuerdo con esto, los Estados nacionales deben incorporar las disposiciones del acuerdo de la ONU en los programas o leyes nacionales. El alcance exacto de esta implementación depende de lo que se establezca en detalle en el acuerdo final.

PD. Los desastres socialmente construidos por la actividad humana como son los incendios forestales que nos agobian, merecen revisar nuestra conducta personal y de las instituciones frente a la naturaleza.