22 de abril Día Internacional de la Madre Tierra

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a través de su Resolución N.º 63/278, declaró a propuesta de Bolivia, el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra, para recordar al ser humano la obligación de preservar y respetar la riqueza natural con la que se comparte el planeta.
Conocido también como el Día de la Tierra, su lema de este año es “El planeta contra los plásticos”. Así se reconoce la amenaza que los plásticos suponen para la salud humana. Por ello, del 23 al 29 de abril de 2024, gobiernos y ONG de todo el mundo se reunirán en Ottawa para seguir negociando los términos del Tratado Mundial de las Naciones Unidas sobre el Plástico. En donde los activistas defienden una reducción de al menos 60 por ciento en la producción de plásticos para 2040.
La citada resolución de las Naciones Unidas advierte que la Tierra y sus ecosistemas son “nuestro hogar”, por lo que el ser humano debe llegar a un equilibrio justo entre la naturaleza y las necesidades económicas.
El origen del Día de la Tierra tiene su antecedente en 1970, hace 54 años cuando precisamente un 22 de abril, más de 20 millones de ciudadanas y ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica se movilizaron para acrecentar la escasa conciencia sobre la fragilidad del planeta.
Dicho acto fue promovido por organizaciones sociales, siendo nombrado Día de la Tierra, y puede considerarse como el nacimiento del moderno movimiento ecologista.
Lamentablemente después de tantos años no se ha logrado el objetivo primario de iniciar un cambio de rumbo en la Tierra, que permita construir un mundo más justo, seguro, próspero y sostenible.
En especial, la sostenibilidad debe ser un referente obligado para planificar un nuevo modelo de desarrollo económico. Se tiene el imperativo ético de la sostenibilidad, es decir, la convicción de que toda la gente del planeta, del presente y del futuro, tiene el mismo derecho a la calidad ambiental como condición básica para garantizar su salud y el progreso de la humanidad.
En estos tiempos se debe recalcar que, valores como justicia, igualdad, libertad, fraternidad y solidaridad adquieren una nueva dimensión, que, en concordancia con los conocimientos científicos actuales, alertan cotidianamente ya sobre las graves consecuencias ambientales y sociales del actual modelo de crecimiento, así como sobre las consecuencias económicas negativas que ya está teniendo el deterioro de los ecosistemas en buena parte de la Tierra.
Por ello, se deben impulsar que todas las políticas y programas de gobierno se encaminen a una gestión integral y sostenible de la naturaleza y sus elementos naturales.
Se requiere promover y fortalecer de manera urgente una nueva conciencia de vivir en armonía con la naturaleza en la ciudadanía, tanto en el consumo como en la producción, garantizando la preservación de elementos básicos como la biodiversidad, el agua, aire y suelo. Además de hacer énfasis de que México y en especial Guerrero, deben ya enfrentarse al reto del cambio climático, dado que se es sumamente vulnerable a sus impactos.
Por ello, se debe orientar para avanzar en México y Guerrero hacia un modelo de desarrollo más sostenible, impulsando una profunda reorientación de políticas y programas en temas como la transición energética, el uso sostenible de la biodiversidad, la gestión sostenible del agua, la conservación y restauración de los suelos, entre tantos asuntos a transformar.
Se debe lograr que México y Guerrero sean ejemplo de vivir en armonía con la madre Tierra, hay que asumir ese compromiso en lo posible.

 

La llegada de Humboldt a México

El pasado 22 de marzo se cumplieron 221 años de la llegada del barón Alexander von Humboldt a Acapulco, entonces puerto de la Nueva España del camino de Asia. Poco más de un mes antes, el 17 de febrero de 1803 Humboldt, acompañado del médico y botánico Aimé Bonpland había partido del puerto de Guayaquil hacia Acapulco en la fragata Orue. Humboldt permanecería en México casi exactamente un año, desde marzo de 1803 hasta marzo de 1804. En Acapulco realizó mediciones de todo tipo, trazando un mapa de la bahía, y colectó plantas con Bonpland. En tanto enviaba una carta al virrey José de Iturrigaray anunciando su llegada al territorio de la Nueva España. El turismo o recrearse meramente con el paisaje no era el propósito de su visita, como a continuación se escribe.
Una semana después, el 29 de marzo, partió con 21 mulas (13 de ellas llevaron el equipaje) desde aquí hacia la Ciudad de México. Viajó por el llamado camino de Asia –que conducía de la Ciudad de México a Acapulco y de allí a Filipinas. Cruzó por el valle de Chilpancingo, luego el río Balsas por Mezcala, para llegar a Taxco en el mes de abril, luego vendría el viaje a Cuernavaca y Huitzilac. Finalmente, el 11 de abril estaría visualizando y entrando el 12 de abril a la Ciudad de México.
El 15 de abril, Humboldt fue recibido por el virrey Iturrigaray, él le solicitó el permiso de consultar todos los archivos que le pudieran servir. A lo cual sin mayor inconveniente el virrey accedió a su petición. Este hecho sería la base fundamental para la realización de uno de los libros más importantes publicados sobre Nueva España, y fundamental en las ideas del desarrollo nacional posterior el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España publicado originalmente en 1811. Para comprender el México del pasado, del presente y el futuro hay que leer el Ensayo, que es un estudio integral, que aborda la geografía, la historia, la economía, la naturaleza del país. Este libro desde su aparición fue objeto de múltiples lecturas y citas. En enero de 1804 entrega al virrey Iturrigaray en forma de manuscrito las Tablas geográfico políticas del reino de Nueva España, que contenían información estadística para contribuir al buen gobierno del país y que serían el origen de su famoso y trascendente Ensayo.
Humboldt se establece en la Ciudad de México hasta enero de 1804. Varias excursiones lo llevaron a visitar desde minas de plata en Guanajuato e Hidalgo. También se preocupa de las circunstancias en las minas coloniales, escribe un amplio informe sobre la minería e intercede a favor de los trabajadores. Visita el tajo de Nochistongo, el desagüe de las aguas del valle de México en el municipio de Huehuetoca y escribe sobre su penosa construcción, lamenta sobre todo las inhumanas condiciones de trabajo para los indios. Además sube el 19 de septiembre de 1803 a la cumbre del Jorullo, un volcán de Michoacán que había nacido hacía 44 años antes. Sus historias sobre el volcán se difunden rápido en Europa y atraen numerosos aventureros que quieren experimentar por si mismos lo que ha descrito Humboldt en sus textos. El Jorullo se volvió el volcán más conocido entre los científicos.
Además, estuvo muy activo en la Ciudad de México, planeó perfiles geológicos, atendió exámenes del Colegio de Minería y visitó varias instituciones y eruditos.
El 20 de enero de 1804 salieron Humboldt y Bonpland de la Ciudad de México en dirección a Veracruz, donde llegaron el 18 de febrero. Visitó en su camino Puebla, Cholula y Jalapa. Durante su viaje mide el Popocatépetl, el Iztaccihuatl y escala el Cofre de Perote. La medición de los volcanes es una evidente prioridad de su viaje, en particular el Pico de Orizaba, que Humboldt midió sólo de lejos; esto tiene una importancia para los navegantes que se acercaban a la costa mexicana. El día 7 de marzo se embarcaron en la fragata La O rumbo al puerto de la Habana. De ahí posteriormente se trasladaría a Estados Unidos, para retornar luego a Europa, con un cúmulo de información de todo tipo que daría pie a sus obras sobre América.
Alexander von Humboldt es uno de los hombres de ciencias más famosos de la primera mitad del siglo XIX. Cuando llega a la Nueva España apenas tenía 33 años, había nacido el 14 de septiembre de 1769 en Berlín, y ya era un científico reconocido. Es simplemente lo que para las condiciones de esa época realizó en la Nueva España, en el tiempo de un año.
Mucho tuvo que ver sus estudios previos. En los años del 1787 al 1792 estudia en las ciudades de Frankfurt (Oder), Berlín y Göttingen. Su educación fue diversa en ciencias naturales, geología, botánica, hasta economía y griego clásico. En Göttingen, el centro del conocimiento de Alemania en este tiempo, conoce a Georg Forster quien acompañó a James Cook en su segunda navegación alrededor del mundo. En el año 1790 viajan Humboldt y Forster juntos de Mainz a Colonia, Bruselas, Amsterdam e Inglaterra.
Decide, estimulado por Forster, recorrer el mundo. El sueño de su vida parece cumplirse en 1796. Con la muerte de su madre, recibe suficiente dinero para financiar sus investigaciones, así que empieza a hacer preparativos para su viaje.
El rey español Carlos IV le asegura el acceso a las colonias, completa la libertad de acción y el apoyo de las autoridades. Así, en el año 1799 Humboldt viajó acompañado de Aimé Bonpland hacia las colonias españolas del Nuevo Mundo. Los dos europeos viajan por los países actuales de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba y México, ambos recolectan y exportan plantas, hacen mediciones e investigan la cultura indígena. Los conocimientos que ganó en sus expediciones vuelven famoso a Alexander de Humboldt. Su viaje por la ahora Latinoamérica se reconoce como el primer viaje realizado sólo por razones científicas.
Cuando en agosto de 1804 –después de cinco años de viaje– Alexander de Humboldt regresa con su material científico a París y es recibido y celebrado por 10 mil personas. El tiempo siguiente lo pasa en París analizando sus resultados, en 1807 se muda a esta ciudad.
Debido a que sus viajes y las publicaciones resultan costosas, se disminuyen sus bienes. En 1827 regresa a Berlín para recibir el apoyo financiero del rey prusiano. Dos años después, en 1829 –30 años después de su viaje a Latinoamérica– sale de nuevo a un gran viaje por Siberia hasta la Muralla China.
Por sugerencia del editor Cotta empieza en 1834 a escribir el saber de su época en el Kosmos (Cosmos). Una tarea que lleva hasta el fin de su vida –muere el 6 de mayo del 1859 en su departamento en la calle Oranienburg en Berlín, escribiendo el quinto tomo de su obra. De manera casual, en noviembre de ese mismo año, se publica El origen de las especies de Charles Darwin. Aunque Darwin no alude a Humboldt en su libro es un hecho que su viaje en El Beagle alrededor del mundo fue resultado de alguna forma del viaje de Humboldt por las colonias españolas.
Sin duda con su muerte concluyo una época. Para mí es el ejemplo del hombre universal, del científico comprometido con el conocimiento del todo en la naturaleza, hoy en mucho perdido en el reduccionismo científico. Entusiasmó y cautivó a la gente con su curiosidad y su saber. Por ello, me da satisfacción saber que México fue el objeto de su trabajo, así que no olvidemos a Alexander von Humboldt, un científico universal excepcional, que visitó Acapulco junto con Bonpland, impulsando el conocimiento de un nuevo mundo.

 

Premio Tyler a Johan Rockström

El pasado 29 de febrero fue anunciado que el ganador del premio Tyler de este año 2024 es el investigador sueco Johan Rockström. El premio Tyler es considerado como “el Nobel del Medio Ambiente”. Johan Rockström se hizo conocido principalmente por su trabajo en las fronteras o límites planetarios. Se trata de una serie de procesos interrelacionados que amenazan de seguir dañándolos la estabilidad del planeta Tierra, que la humanidad conoce, y que incluyen a nueve límites planetarios, que son: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, nuevas entidades químicas, el agotamiento del ozono estratosférico, la carga de aerosoles atmosféricos, la acidificación de los océanos, la alteración de los ciclos biogeoquímicos, el uso de agua dulce y los cambios en los sistemas terrestres.
Rockström junto con el economista Ottmar Edenhofer, dirige desde septiembre de 2018 el muy reconocido Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania. Además, es profesor de Ciencias del Sistema Terrestre en la Universidad de Potsdam y profesor de Sistemas Hídricos y Sostenibilidad Global en la Universidad de Estocolmo. Rockström también cofundó el Centro de Resiliencia de Estocolmo y fue director ejecutivo del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.
En el año 2009, un equipo de 29 prestigiados investigadores encabezados por Johan Rockström entonces en la Universidad de Estocolmo, publicaron dos artículos que en sus textos propusieron nueve límites planetarios para circunscribir la actividad humana dentro de márgenes seguros. Dentro de estos límites ambientales, la humanidad puede seguir prosperando en el futuro previsible. Más allá de estos límites, la capacidad del planeta para autorregularse se verá amenazada con consecuencias potencialmente catastróficas. Un trabajo se publicó en Nature en versión reducida y el otro en Ecology and Society en versión extensa (Rockström et al.: Nature 461, 472-475 (https://www.nature.com/articles/461472a.pdf); Ecology and Society 14(2): 32 (http://www.ecologyandsociety.org/vol14/iss2/art32/)) (ver artículos El Sur de 29 de enero de 2022, 2 de junio de 2023 y 29 de enero de 2024 sobre estos temas).
En su estudio del 2009, Rockström y su equipo fueron enfáticos al señalar que sus límites propuestos son aproximados, sólo estimaciones iniciales, rodeados de grandes incertidumbres y lagunas de conocimiento. Llenar estos vacíos requiere grandes avances en los conocimientos del funcionamiento del planeta. El concepto propuesto de “límites planetarios” sienta las bases para cambiar nuestro enfoque de gobernanza y gestión, lejos de los análisis esencialmente sectoriales de límites al crecimiento destinados a minimizar las externalidades negativas, hacia la estimación del espacio seguro para el desarrollo humano. Los límites planetarios definen, por así decirlo, los límites del “campo de juego planetario” para la humanidad si se quiere estar seguro de evitar un cambio ambiental importante inducido por el hombre a escala global. Así, que ha partir de este trabajo sobre la ciencia del planeta se han ido desarrollando nuevos hallazgos.
En el 2023, se publica en la prestigiada revista Nature un nuevo estudio que se titula Límites del sistema de la Tierra seguros y justos. Dicho nuevo artículo fue encabezado también por Rockström con un equipo científico internacional de la Comisión de la Tierra, integrado por más de 40 investigadores. Lo que concluyen es que los humanos están asumiendo inmensos riesgos por el futuro de la civilización y los seres vivos del planeta. La Comisión de la Tierra es parte del programa internacional de investigación Tierra Futura (Future Earth) y una piedra angular de la Alianza Global para los Bienes Comunes (Global Commons Alliance). El artículo puede encontrarse en la página electrónica: https://www.nature.com/articles/s41586-023-06083-8
Recientemente, se actualizó el estudio de Rockström y colaboradores de 2009, que tuvo una primera actualización en 2015 (https://www.science.org/doi/full/10.1126/science.1259855). Dicho estudio fue publicado en la revista Science Advances en septiembre de 2023 dirigido por Katherine Richardson de la Universidad de Copenhague en el que también participó Rockström. Su conclusión es que en seis de las nueve áreas examinadas, la humanidad ya ha abandonado el “rango operativo seguro” del planeta y ha superado los llamados “límites planetarios”, es decir, umbrales por encima de los cuales la civilización y la biosfera corren un gran peligro. El artículo puede encontrarse en la página electrónica: https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.adh2458.
La ciencia de los puntos de inflexión también está en el corazón del trabajo de Rockström porque es una métrica clave utilizada para determinar los límites planetarios seguros (ver artículo El Sur de 17 de febrero 2024). En la actualidad se busca conocer en qué momento puede suceder el colapso de un sistema de soporte de la vida en la Tierra que se conoce, los denominados puntos de inflexión. De acuerdo con Rockström, se estima que existen cuando menos 16 puntos de inflexión identificados que cumplen dos criterios: son importantes sistemas de regulación del clima y más allá de un límite crítico caen en otro estado, a menudo de forma abrupta e irreversible. Es muy probable que se alcancen cinco de estos puntos de inflexión si la Tierra se calienta 1.5º C. Se trata de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental, los arrecifes de coral tropical, la circulación de vórtices subpolares en el Atlántico norte y las regiones del permafrost. A Rockström le preocupa además la selva amazónica debido a la deforestación, que la puede llevar rápidamente a un punto de inflexión que cambie de manera fundamental su estado y funciones (entrevista en Die Zeit, de 20 de marzo de 2024).
Al difundir la investigación sobre los límites planetarios, Rockström ha influido en debates de alto nivel sobre el cambio climático, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y ha tenido un impacto considerable tanto en las comunidades científicas como en las de formulación de políticas.
Rockström es además un científico de campo comprometido que realizó extensos estudios para su doctorado en Ecología de Sistemas y Gestión de Recursos Naturales. Durante un período de cuatro años, investigó la agrohidrología y abordó la crisis de rendimiento del Sahel en Níger, donde las devastadoras sequías del país del África subsahariana diezmaron las cosechas. Posteriormente dedicó más de 25 años a la investigación aplicada del agua en las regiones tropicales. Tiene más de 150 publicaciones de investigación en campos que van desde la gestión aplicada de la tierra y el agua hasta la sostenibilidad global.
Las contribuciones de Rockström han sido reconocidas con numerosos premios, entre ellos el Premio al Cambio Climático Príncipe Alberto II de Mónaco (2020), la Academia Alemana de Ciencias, el Premio Hillary del Instituto Hillary de Liderazgo Internacional (2017), la distinción francesa Caballero de la Legión de Honor (2016), el Premio Medioambiental Alemán (2015), el Premio Internacional Cosmos (2015), el Premio de la Sociedad Zoológica de Londres a la Innovación en la Conservación (2015), el Premio Medioambiental Lawrence Huntington del Centro de Investigación Woods Hole (2014), el Premio Marsh para la Investigación del Cambio Climático, la Sociedad Ecológica Británica (2013), Agrónomo del Año, Asociación Sueca de Científicos Profesionales (2013), Persona más influyente en el medio ambiente de Suecia, MiljöAktuellt (2012, 2013) y Sueco del Año de la revista FOKUS (2009). También fue nombrado como una de las personas más influyentes de 2023 por la revista Time.
Rockström es un gran divulgador, recientemente protagonizó junto al destacado naturalista inglés Sir David Attenborough el documental de Netflix Romper los límites. La ciencia de nuestro planeta (Breaking Boundaries). También apareció junto al actor Leonardo DiCaprio en el documental Before the flood (2016).
Sin duda, la influencia de Rockström en los debates políticos y su capacidad para cerrar la brecha entre la investigación y las políticas lo han convertido en una persona de influencia clave en el ámbito de la sostenibilidad global. Su compromiso para tender puentes entre la ciencia y política pública es innegable. Es asesor de las Naciones Unidas, en especial en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas copresidente de la Comisión de la Tierra, entre otros encargos. También es miembro de la Academia Alemana de Ciencias (Leopoldina), la Real Academia Sueca de Ciencias, el grupo de expertos de la Comisión Europea (Mission Board para la adaptación al cambio climático, incluida la transformación social) y científico jefe de Conservación Internacional.
El próximo 17 de mayo Rockström hará una presentación pública sobre su trabajo en la Universidad de Potsdam en Alemania, y esa misma tarde se le entregará el Premio Tyler de 250 mil dólares, que es administrado por la Universidad del Sur de California.

Doctor Frans de Waal, in memoriam

El pasado 14 de marzo falleció el doctor Frans de Waal en Atlanta, Georgia, a la edad de 75 años. Con su muerte, el mundo pierde a uno de los principales biólogos del comportamiento y primatólogos del mundo. Fue un pionero en el campo de la investigación sobre la inteligencia social de los primates y escribió varios libros que ayudaron a difundir este campo en todo el mundo. El doctor Frans de Waal estableció paralelismos entre el comportamiento de los humanos y otros primates, como en las áreas de empatía, pacificación, moralidad y cultura.
Francisco Bernardo María de Waal, nació en la localidad holandesa de Bolduque en una familia de seis hijos. De pequeño criaba animales en el jardín de su casa y estudió biología y etología en las universidades de Nimega y Groningen. Casado con Catherine Marin, no tuvieron hijos. Obtuvo su doctorado en 1977 en la Universidad de Utrecht, donde también recibió un doctorado honoris causa en 2013 y fue nombrado profesor universitario entre 2013 y 2018.
Fue profesor de sicología en la universidad estadunidense de Emory, Atlanta (Georgia), y profesor emérito y exdirector del Centro Living Links para el Estudio Avanzado de la Evolución Humana y de los Simios en el Centro Nacional de Investigación de Primates Emory en Atlanta (Estados Unidos).
También miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, la Academia Estadunidense de Artes y Ciencias y la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos. En 2007, la revista Time lo nombró una de las personas más influyentes del mundo y en 2011 la revista Discover lo designó como una de las 47 “Grandes mentes de la ciencia (de todos los tiempos)”.
Fue un autor muy prolífico, publicó libros sobre la existencia humana, las emociones, la inteligencia o la religión. También en revistas científicas como Nature y Science. Todos sus libros fueron exitosos, desde su innovador libro de 1982 Chimpanzee Politics: Power and Sex Among Great Apes, (La política de los chimpancés, Alianza Editorial, 1993) que comparaba las charlas e intrigas de los chimpancés involucrados en luchas de poder con las de los políticos humanos. hasta su libro más reciente de 2022 “Different: Gender Through the Eyes of a Primatologist, (Diferentes: Lo que los primates nos enseñan sobre el género, Tusquets, 2022) su último libro. Escribe en su prólogo “Vivimos en una época en la que algunas personas exageran sistemáticamente las diferencias entre los sexos, mientras que otras intentan borrar todas las diferencias”. Al hacerlo, intervino en el debate de género y en el tan debatido tema de “naturaleza” versus “crianza”: ¿Los rasgos de comportamiento típicos de hombres y mujeres son innatos o adquiridos? ¿Qué tan diferentes somos unos de otros? Quienes se aventuran en este campo minado son valientes.
Según De Waal, todas las emociones que conocemos existen de alguna forma en otros mamíferos, sólo que difieren en su intensidad y matices. Demostró las raíces de la naturaleza humana en nuestros parientes vivos más cercanos a través de sus estudios sobre resolución de conflictos, reconciliación, cooperación, empatía, justicia, moralidad, aprendizaje social y cultura en chimpancés, bonobos y monos capuchinos.
De Waal, fue un hábil artista visual y fotógrafo, grababa experimentos en video de forma rutinaria, mucho antes de que se convirtiera en una práctica común en los laboratorios. desarrollar el famoso estudio sobre la equidad del pepino y la uva. Un video de Waal filmado sobre uno de los experimentos causó sensación en los medios. Dos monos capuchinos estaban situados en recintos uno al lado del otro. Un investigador les pide que realizaran una tarea y, si la lograban, les daría un premio. El problema era que un mono siempre era recompensado con un trozo de pepino, mientras que el otro mono a veces recibía un trozo de pepino y otras una uva, un regalo preferido entre los monos capuchinos. El mono que recibió sólo un pepino parece perfectamente feliz hasta que ve a su compañero recibir una uva. Entonces su comportamiento cambia. Acepta el siguiente trozo de pepino y se lo arroja de nuevo al investigador, golpeando la superficie frente al recinto y sacudiendo sus paredes de plexiglás. ¿Quién no se ha sentido como ese mono que sólo come pepinos? Su investigación mostró algo sobre la evolución del sentido de justicia humana.
En sus propias palabras, Frans de Waal fue alguien que acercó un poco más a los simios al hombre y al hombre un poco más a los simios. Su muerte nos trae una gran pérdida y estamos agradecidos por todos sus esfuerzos por enseñarnos sobre el comportamiento y las similitudes entre las muchas especies de primates en nuestra rama de la evolución.
Con Frans de Waal perdemos a una persona que trabajó incansablemente para comprendernos mejor a nosotros mismos y a los demás animales.

 

El gobierno debe invertir en brigadas de tiempo completo para prevenir incendios: Octavio Klimek

Ramón Gracida Gómez

El doctor en ciencias forestales, Octavio Klimek Alcaraz, indicó que los tres órdenes de gobierno deben invertir en brigadas de tiempo completo para prevenir los incendios en Acapulco, porque los residuos que quedaron después del huracán Otis son el “material combustible perfecto” para que cualquier incendio se extienda.
El articulista de El Sur dijo vía telefónica que el incendio de los últimos días “es una crónica anunciada, todos sabíamos”, y recordó que desde los primeros días después de la catástrofe escribió que venían dos grandes problemas, uno eran los residuos y el otro era la vegetación forestal afectada en los grandes polígonos de El Veladero, el parque Bicentenario y la isla de La Roqueta.
Indicó que se está entrando al periodo de estiaje, en el que los residuos son el “material combustible perfecto para que cualquier incendio se magnifique, se haga más extenso, y eso significa que se tiene que hacer mucha prevención”.
El también delegado federal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de 2001 a 2003, previó un estiaje hasta junio, cuando se registren las primeras lluvias, aunque advirtió que “los tiempos que nosotros teníamos acostumbrados con siembra, etcétera, pues no son los mejores”.
Ante este panorama, destacó que se tienen que hacer “esfuerzos extraordinarios, es decir, el tema es que necesitan más brigadas, en este momento habría que capacitar más gente, contratar más gente”.
A pesar de que las autoridades dicen tener 350 brigadistas combatiendo los incendios, a “muchos de ellos les falta preparación, hay que equipar a la gente, hay que darle todo el avituallamiento necesario; la gente toma agua, come, necesita movilidad, necesita radio, necesita equipos. Y eso significa inversiones cuantiosas para los tres órdenes de gobierno”.
Indicó que el monitoreo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) reporta actualmente en Acapulco 13 “puntos de calor”, cifra que tendría que ser respondida con igual número de brigadas, “pero yo parto de que no hay suficiente personal para atacar 13 puntos”.
Las brigadas, puntualizó Octavio Klimek, tendrían que ser de “tiempo completo en este momento y es todavía tiempo, pero para eso, insisto, se necesitan recursos extraordinarios, mucha transparencia, mucha información a la sociedad”.
Cuando no haya incendios en áreas de difícil acceso de El Veladero, las brigadas deben de trabajar en la prevención de éstos y el doctor en Ciencias Forestales ejemplificó con la instalación de guardarrayas para prevenir que el fuego no se extienda más allá de un punto.
Dijo que la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del estado (Semaren) tienen brigadas históricas, pero una o dos brigadas no son suficientes para Acapulco por “tanta vegetación combustible que hay”.
Criticó que los incendios sean reducidos a un problema de protección civil: “no es un asunto nada más de atender en función de los daños en situación de desastre a las personas, es una situación de desastre a los ecosistemas protegidos que tenemos ahí”, porque son selvas bajas y medianas.
A pesar de que El Veladero es un Área Natural Protegida (ANP) y la responsable de conservarlo es la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), el especialista añadió que otro problema son las invasiones “y más en tiempos electorales”.
Hizo un llamado a las autoridades para castigar a quien provoque los incendios porque los daños a la biodiversidad son “numerosos, ya se había golpeado la vegetación, y luego te vas contra la fauna: aves, reptiles, pequeños mamíferos. Todo tipo de animales que están ahí pues son presas fáciles del fuego, entonces estamos viendo casi un ecocidio en esas zonas”; además el gobierno no debe olvidar los siniestros de otras partes del estado, remarcó.
El titular del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren), en el gobierno interino de Rogelio Ortega (2014-2015), advirtió que los suelos pueden quedar erosionados después de los incendios y “muy lastimados, que cuando lleguen las lluvias no va a haber vegetación para amortiguar estas lluvias”.

 

Policrisis. Cuando una crisis rara vez llega sola

Generalmente, en aras de la simplificación, se está acostumbrado de manera habitual a la presentación de gráficos relacionados con el clima global, se muestran líneas que aumentan constantemente con el contenido de CO2 (dióxido de carbono) o de la temperatura en la atmósfera. Esto lleva a pensar que la civilización humana tendría que ser capaz de adaptarse de manera paulatina a un cambio gradual de estos contenidos.
Pero existen muchos artículos de la ciencia en donde investigadores advierten que estos cambios graduales no continuarán. Todo indica, que existe el riego de una “policrisis”, en la que varias funciones vitales del sistema terrestre pueden fallar al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando las temperaturas aumentan repentinamente o cuando los ecosistemas que son importantes para las cosechas globales fallan rápidamente y luego de manera permanente. En tal policrisis, varios cambios ambientales provocados por el hombre interactuarán fatalmente, incluido el clima, la trágica pérdida de biodiversidad, hasta la escasez de agua y alimentos para el consumo humano. Es decir, problemas particulares en el sistema terráqueo no sólo se acumulan, sino que se reforzarán mutuamente, haciendo sinergias.
Una escalada climática y ecológica de este tipo podría hundir a las sociedades humanas en el caos, por ejemplo, cuando millones de personas sufren sed en verano debido a la falta de agua y las olas de calor hacen que las ciudades sean casi inhabitables. También podría provocar nuevos conflictos si los alimentos esenciales escasean o si los residentes costeros debido al incremento de la violencia de las tormentas tropicales se ven obligados a huir hacia el interior y otras regiones del mundo.
En un texto anterior escribía sobre los denominados puntos de inflexión o umbrales críticos en diversos subsistemas de la Tierra, en la biosfera, la criosfera y en la circulación del océano, más allá de los cuales se producen cambios fuertes y, a veces, imparables e irreversibles (El Sur, 17 de febrero de 2024).
En los informes se advierte sobre una inminente “cascada de puntos de inflexión”. El resultado final podría ser un planeta que sea irreconocible para los que vivimos hasta ahora. Se puede uno imaginar en el próximo siglo XXII, tal vez un mundo mucho más cálido, con grandes territorios inhabitables para los seres humanos. Como una película de ciencia ficción.
Por ejemplo, en 2018, un grupo de investigadores de diversas instituciones académicas, encabezados por el reconocido profesor Will Steffen, fallecido en 2023, y otros reconocidos investigadores del sistema terrestre, como el profesor Johan Rockström y la profesora Katherine Richardson, publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un artículo clásico en el que exploraron el riesgo de que retroalimentaciones autorreforzadas puedan empujar al sistema terrestre hacia un umbral planetario que, si se cruza, podría impedir la estabilización del clima en aumentos intermedios de temperatura y causar un calentamiento continuo en una vía de “Tierra Invernadero” incluso cuando se reducen las emisiones humanas. Cruzar el umbral conduciría a una temperatura promedio global mucho más alta que cualquier interglaciar en los últimos 1.2 millones de años y a niveles del mar significativamente más altos que en cualquier otro momento del Holoceno, en donde la especia humana ha sido dominante. Ellos examinaron la evidencia de que tal umbral podría existir y dónde podría estar. Si se cruza el umbral, la trayectoria resultante probablemente causaría graves perturbaciones en los ecosistemas, la sociedad y las economías. Por ello proponían una acción humana colectiva para alejar al Sistema Tierra de un umbral potencial y estabilizarlo en un estado habitable similar al interglacial. Dicha acción implica la gestión de todo el sistema terrestre (biosfera, clima y sociedades) y podría incluir la descarbonización de la economía global, la mejora de los sumideros de carbono de la biosfera, cambios de comportamiento, innovaciones tecnológicas, nuevos acuerdos de gobernanza y valores sociales transformados (https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1810141115).
Este texto, puede padecer para mucha gente más que un modelo científico, una visión de distopía del futuro. Sin embargo, el riesgo existe por lo que debería de ocuparnos, y no pedir a un gran poder supremo que no suceda, para que se mantenga el clima del Holoceno.
Antes de ese artículo de 2015, el profesor Will Steffen fue particularmente conocido por participar en el artículo de Nature de 2009 Un espacio operativo seguro para la humanidad (https://www.nature.com/articles/461472a), que introdujo el marco conceptual clave de los “límites planetarios”. Junto con Johan Rockström, Katherine Richardson y otros colegas, identifican nueve procesos u áreas a escala planetaria que regulan la estabilidad del sistema terrestre, junto con umbrales que, si se cruzan, podrían conducir a puntos de inflexión ambiental a gran escala (ver artículos relacionados en El Sur de 29 de enero de 2022 y de 2 de junio de 2023).
En la actualidad se considera que, en seis de las nueve áreas examinadas, la humanidad ya ha abandonado el “rango operativo seguro” del planeta y ha superado los llamados “límites planetarios”, es decir, umbrales por encima de los cuales la civilización y la biosfera corren un gran peligro. Este fue el resultado de un estudio publicado en la revista Science Advances en septiembre de 2023 dirigido por Katherine Richardson de la Universidad de Copenhague en el que también participaron los antes citados Will Steffen y Johan Rockström (https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.adh2458).
El nuevo estudio marca la segunda actualización desde el citado artículo de 2009 y la primera vez que los científicos incluyen indicadores numéricos para cada límite, un avance muy significativo. Desde su presentación inicial, el modelo de límites planetarios ha recibido elogios por presentar los diversos factores entrelazados (más allá del solo cambio climático) que influyen en la habitabilidad de la Tierra.
Se han cruzado límites en los niveles de carbono en la atmosfera cuya consecuencia es el cambio climático; cambios en el uso de la tierra expresada como deforestación; la pérdida de biodiversidad y el aumento de la producción primaria en donde los humanos han cooptado alrededor del 30 por ciento de la producción primaria para sus propios fines, efectivamente a través de los alimentos que se cosechan y comen. Antes de la revolución industrial, era sólo el 2 por ciento; la generación de productos químicos sintéticos “eternos”, incluidos los plásticos expresados en la contaminación química; el agotamiento del agua dulce, y el exceso en el uso de nitrógeno y fosforo, especialmente como fertilizantes cultivos, que se vierten libremente en los ecosistemas, causando estragos. Ninguna de estas fronteras está aislada; por ejemplo, los cambios en el uso de la tierra pueden afectar la biodiversidad y el dióxido de carbono afecta la acidificación de los océanos, entre otras conexiones.
Las tres áreas en donde los humanos aún no han superado los límites planetarios definidos por los investigadores: acidificación de los océanos, carga de aerosoles atmosféricos y agotamiento de la capa de ozono. Sólo el último de ellos va en la dirección correcta, gracias al raro éxito del Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional. En virtud de este pacto, los países han reducido el uso de sustancias químicas que agotan la capa de ozono, permitiendo que se recupere la capa protectora de ozono en lo alto de la atmósfera
En conclusión, la actividad humana está convirtiendo a la Tierra en un mundo que tal vez ya no soporte adecuadamente las sociedades que se han construido. No existe fundamento para aseverar que los trastornos en el sistema terrestre sólo se producirán gradualmente y con tiempo suficiente para que los humanos se adapten. Tenemos que prepararnos para impedir una policrisis.

P. D. Ser maestro es un privilegio, ya que se deposita en ellos la guía para desarrollar mejores generaciones que la nuestra. Por ello, los maestros deben ser ejemplo de conducta ante sus alumnos y la sociedad.

 

Puntos de inflexión en la Tierra

El calentamiento global plantea grandes riesgos para la humanidad, incluido el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, como el calor, las sequías, las lluvias extremas y las tormentas tropicales más fuertes, el aumento del nivel del mar y la pérdida de ecosistemas. Estos impactos climáticos pueden provocar pérdidas de cosechas con hambre, propagación de enfermedades, numerosas muertes, migraciones masivas y, en el peor de los casos, conflictos internacionales, así como la desestabilización de los Estados. La mayoría de estos riesgos aumentan gradualmente con un mayor calentamiento, aun sin puntos de inflexión definidos. En la actualidad se busca conocer en qué momento puede suceder el colapso de un sistema de soporte de la vida en la Tierra que se conoce, los denominados puntos de inflexión.
Teóricamente se dice que los puntos de inflexión ocurren cuando el cambio en un sistema de inflexión (también conocido como elemento de inflexión) se vuelve autosostenible una vez que se supera un umbral de fuerza, lo que lleva a un cambio de estado cualitativo (por ejemplo, un cambio de régimen ecológico) impulsado por una o más retroalimentación positiva/amplificadora. Por ejemplo, algunos subsistemas del sistema terraqueo, por otro lado, tienen ciertos puntos de inflexión o umbrales críticos, más allá de los cuales se producen cambios fuertes y, a veces, imparables e irreversibles. Una metáfora simple: si empujas una taza de café sobre el borde de tu escritorio, no pasa nada hasta que llega a un punto crítico en el que cae y se estrella.
En los pronósticos científicos habituales sobre el clima global se muestran líneas que aumentan constantemente con el contenido de CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera sin grandes fluctuaciones. Esto lleva a pensar y creer que la civilización humana puede ser capaz de adaptarse de manera paulatina a un cambio gradual. Pero no se debe pensar así, en especial, el sistema climático es complejo y por tanto muy variable. En sistemas complejos es difícil determinar valores límite precisos, dado que existen múltiples interacciones de causas y efectos. Eso significa que se trata más de estimaciones y probabilidades con diversas incertidumbres.
Por ello, el concepto de puntos de inflexión se basa en la observación de que los sistemas complejos no se comportan linealmente, es decir, pueden desarrollar dinámicas completamente nuevas con un pequeño cambio desde el exterior. La teoría detrás de esto fue descrita por el matemático Henri Poincaré a finales del siglo XIX. En el caso de primer estudio exhaustivo sobre los puntos de inflexión climáticos apareció en 2008 hace casi 16 años en un estudio clásico del profesor Tim Lenton y otros colaboradores (https://www.pik-potsdam.de/%7Estefan/Publications/Journals/lenton_etal_PNAS_2008.pdf.).
En dicho sentido, es importante comunicar, que el pasado 6 de diciembre de 2023, se presentó el Informe sobre puntos de inflexión globales en la COP 28 en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Dubai. El Informe denominado Global Tipping Points Report 2023 fue dirigido por el citado profesor Tim Lenton del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter con el apoyo de más de 200 investigadores de más de 90 organizaciones en 26 países. El informe es una evaluación autorizada de los riesgos y oportunidades de los puntos de inflexión tanto negativos como positivos en el sistema Tierra y la sociedad. Se considera como la “visión más completa de los puntos de inflexión en el sistema terrestre hasta la fecha” (ver Informe en https://global-tipping-points.org/).
De acuerdo con el Informe el mundo corre el peligro de cruzar en los próximos años múltiples puntos de inflexión que son importantes para el clima global. En especial, si el calentamiento global alcanza los 1. 5º C en la década de 2030. Así, se tienen ya cinco eventos posibles de puntos de inflexión en los derretimientos de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental, el deshielo abrupto generalizado del permafrost, el colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico Norte y la muerte masiva de los arrecifes de coral tropicales. Los tres sistemas que pueden verse con puntos de inflexión a partir de la década de 2030 incluyen los bosques boreales del norte, los manglares y las praderas marinas.
Existen, además, las señales de alerta temprana, que a veces pueden indicar que un sistema está perdiendo resiliencia y por lo tanto puede estar acercándose a un punto de inflexión, como son los derretimientos en partes de la capa de hielo de Groenlandia, las alteraciones en Circulación Meridional de Retorno del Atlántico Norte y la sequía en la selva amazónica, que muestran tales señales de alerta temprana, lo cual es consistente con estos sistemas acercándose a puntos de inflexión. Sin embargo, estas señales no muestran con certeza cuando se producirá un punto de inflexión de manera determinista.
En el Informe se identifican más de 25 partes del sistema Tierra que tienen puntos de inflexión, basándose en evidencia de registros paleoclimáticos, observaciones, teorías y modelos informáticos complejos, que determinan que existen puntos de inflexión en todo el sistema Tierra: los sistemas interconectados que sustentan la vida en este planeta, incluida la criosfera (sistemas unidos por el hielo), la biosfera (el mundo vivo), el océano y la atmósfera. A menudo se supone que los sistemas ambientales responden de manera relativamente lineal a las presiones impulsadas por el hombre (como el cambio climático, la destrucción del hábitat y la contaminación). Sin embargo, en algunos sistemas, la presión más allá de un umbral hace que pasen a un estado muy diferente, a menudo de forma abrupta o irreversible, como resultado de retroalimentaciones autosostenidas: pasan a un punto de inflexión.
En la criosfera, existen pruebas de puntos de inflexión a gran escala en los derretimientos de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, y de deshielos localizados en glaciares y permafrost.
En la biosfera, se presentan puntos de inflexión en una variedad de ecosistemas, incluida la extinción regresiva de los bosques amazónicos, la degradación de las sabanas y las tierras secas, la eutrofización de los lagos, la extinción de los arrecifes de coral y los manglares, y el colapso de algunas pesquerías.
En las circulaciones océano-atmósfera, hay evidencia de puntos de inflexión en los océanos Atlántico y Austral, así como del monzón de África occidental.
Se señala que múltiples factores están desestabilizando estos sistemas. El cambio climático es un factor clave para la mayoría, así como la pérdida de hábitat (por ejemplo, deforestación), la explotación (por ejemplo, sobrepesca) y la contaminación (por ejemplo, aerosoles o nutrientes), particularmente en la biosfera.
De acuerdo con el Informe estas amenazas podrían materializarse en las próximas décadas y con niveles de calentamiento global más bajos de lo que se pensaba anteriormente. Podrían ser catastróficos, incluida la pérdida de capacidad a escala global para cultivar importantes cultivos básicos. Desencadenar un punto de inflexión del sistema terrestre podría desencadenar otro, provocando un efecto dominó de daños acelerados e inmanejables. Los puntos de inflexión muestran que la amenaza general que plantea la crisis climática y ecológica es mucho más grave de lo que comúnmente se cree.
Algunos sistemas de inflexión climática interactúan estrechamente, y la mayoría de las interacciones tienden a una mayor desestabilización, lo que hace posible los efectos en cascadas. Hay grandes incertidumbres alrededor de estos efectos cascadas, pero el calentamiento se está acercando a niveles donde se están volviendo posibles.
Así, exceder los sistemas de puntos de inflexión podría “provocar cambios fundamentales y a veces abruptos”. Estos podrían “determinar irreversiblemente el destino de partes importantes del sistema terrestre durante los próximos cientos o miles de años”.
En el Informe también se indica, que se puede lograr la escala y el ritmo de acción necesarios para mitigar las amenazas de un punto de inflexión, en parte porque en las sociedades existen dinámicas de inflexión similares que pueden funcionar en favor de la humanidad. Estas oportunidades positivas de punto de inflexión pueden aprovecharse, mediante las cuales intervenciones estratégicas coordinadas pueden generar beneficios desproporcionadamente grandes y rápidos que aceleren la transición de las sociedades hacia la sostenibilidad. Esto ya está sucediendo en algunos casos. Por ejemplo, las acciones específicas de innovadores, gobiernos, inversores y empresas han creado economías de escala que ahora están impulsando la adopción exponencial de energía renovable en todo el mundo, que ha alcanzado o superado la paridad de costos con la generación de energía con combustibles fósiles.
Así un punto de inflexión positivo puede desencadenar otros, creando un efecto dominó de cambio. Por ejemplo, a medida que los vehículos eléctricos pasan un punto de inflexión positivo para convertirse en una forma de transporte dominante, se reducen los costos de la tecnología de baterías. Las baterías de menor costo, a su vez, proporcionan una capacidad de almacenamiento esencial para reforzar el punto de inflexión positivo hacia la energía renovable, lo que puede desencadenar otro punto de inflexión en la producción de amoníaco verde para fertilizantes, transporte, entre otros efectos.
En el Informe se concluye que se necesita una comprensión más profunda de los puntos de inflexión, pero sin retrasar la acción. Así, mejorar la comprensión de las amenazas y oportunidades de los puntos de inflexión tanto en la naturaleza como en las sociedades es una prioridad urgente para apoyar la gobernanza y la toma de decisiones, con el objetivo de limitar los daños y apoyar las transformaciones hacia la sostenibilidad. Pero esta búsqueda de conocimiento no debe retrasar ni ralentizar la acción. Se sabe lo suficiente como para identificar que la amenaza de los puntos de inflexión del sistema terrestre exige una respuesta urgente. De hecho, los mejores modelos probablemente subestiman los riesgos del punto de inflexión. En gran medida, el mundo está volando a ciegas ante esta enorme amenaza.
Pero todo este conocimiento acumulado, no debe distraer la atención de lo que ya está sucediendo en la Tierra. Finalmente, durante mucho tiempo se han producido cambios graves en el sistema climático que están provocando calor extremo, sequías o lluvias intensas. La realidad ha demostrado desde hace tiempo que la gente no puede permitirse los daños causados por la crisis climática, ni siquiera sin no conocer sobre los puntos de inflexión.

Reserva de la Biosfera Sierra Tecuani

El pasado 8 de enero de este 2023, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el “Decreto por el que se declara área natural protegida, con la categoría de reserva de la biosfera, el sitio Sierra Tecuani, ubicado en los municipios de San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Tecpan de Galeana, Coyuca de Catalán y Atoyac de Álvarez, estado de Guerrero, y que abarca la superficie de 348,140-97-37.42 hectáreas.” Dicho Decreto fue expedido por el titular del Ejecutivo federal.
No es una superficie insignificante para Guerrero, ya que esas 348 mil 140 hectáreas representan el 5.5 por ciento de su superficie total (si se estima una superficie total de 6.3 millones de hectáreas para la entidad). En Guerrero, el gobierno federal solo había decretado 8 áreas naturales protegidas con un total estimado de 15 mil 426 hectáreas. Además de tener la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas el registro de 86 mil 779 hectáreas certificadas como áreas destinadas a la conservación en el estado. Nada que ver con esta superficie ahora decretada. Además, su importancia geopolítica es crucial: abarca cinco municipios de la región de la Sierra, Costa Grande y Tierra Caliente. Son 236 localidades con 17 mil 768 personas las que se ubican dentro de la Reserva de la Biosfera, lo que indica la enorme dispersión de la población. Es en un área históricamente marginada por la inversión pública, y muy castigada por los flagelos de la pobreza, desigualdad e inseguridad.
A continuación, presenta algunas reflexiones personales con datos derivados del estudio previo justificativo para el establecimiento de la Reserva de la Biosfera y del propio Decreto (https://www.conanp.gob.mx/pdf/separata/EPJ-RB-SierraTecuani.pdf) . En comillas, presento las citas textuales de ambos textos.
Las consecuencias reales en la superficie bajo decreto es que su destino es orientado a privilegiar la conservación de la naturaleza, su biodiversidad y sus contribuciones, conocidos como servicios de los ecosistemas. La clave es que de aquí en adelante se deben privilegiar las inversiones en favor de la naturaleza frente a aquellas que las destruyen.
Así, por ejemplo, conforme al artículo 46 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) con la nueva Reserva de la Biosfera quedan de tajo prohibidas obras y trabajos de exploración, explotación y beneficio de los minerales o sustancias a que se refiere la Ley de Minería. Esto es de suma relevancia, ya que cierra esa zona a una actividad minera en gran escala con enormes impactos ambientales adversos, y que ha generado verdaderas guerras por el territorio donde existen minerales entre grupos armados en Guerrero.
En el Decreto se señala, que el relieve del área natural protegida “esta caracterizado por una morfología de abruptas sierras, barrancas profundas y valles intermontanos, en el que se encuentran ocho tipos de vegetación como bosque de pino-encino, bosque de encino, selva baja caducifolia, bosque de encino-pino, bosque de pino, bosque mesófilo de montaña, bosque de Abies y bosque de galería, que son ecosistemas de alto valor ecológico y en buen estado de conservación”.
La Reserva de la Biosfera Sierra Tecuani “alberga y salvaguarda 1,879 especies nativas de las cuales 499 son endémicas y 150 se enlistan en alguna categoría de riesgo en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo” y de su modificación, publicadas en el DOF el 30 de diciembre de 2010 y el 14 de noviembre de 2019, respectivamente. Asimismo, en la Sierra Tecuani se registran 25 especies consideradas prioritarias para la conservación en México conforme al “Acuerdo por el que se da a conocer la lista de especies y poblaciones prioritarias para la conservación” publicado en el DOF el 5 de marzo de 2014.
Es decir, su importancia para la conservación de la biodiversidad es innegable, en especial de especies endémicas que sólo se encuentran en el país y Guerrero.
Considerando que la mejor forma de salvaguardar dicha biodiversidad es conservar sus espacios de vida, para ello, se encuentra en el Estudio Justificativo algunos datos interesantes, en especial los de su Tabla 5, sobre sus tipos de vegetación y uso de suelo. Realizando algunas sumas, se tienen 262 mil 472 hectáreas de bosques, que representan el 75.4 por ciento del total de la superficie de la reserva y 40 mil 211 hectáreas de selvas bajas caducifolias, que representan el 11.6 por ciento de la superficie total de la reserva. Las áreas no forestales son 45 mil 457 hectáreas, que representan el 13.1 por ciento de la superficie total de la reserva, en su mayor parte áreas agropecuarias.
Es importante el señalar que existe una superficie importante de bosque mesófilo de montaña bajo protección (21 mil 145.7 hectáreas; 6.0 por ciento del total de la reserva). Si se estima que en Guerrero, de acuerdo con el Inventario Nacional Forestal y de Suelos de 2022, no existen más de 150 mil hectáreas de bosque mesófilo de montaña con diferentes grados de naturalidad, se estarían protegiendo alrededor de 14 por ciento del total de superficie de tan preciado ecosistema, debido a su alto nivel de diversidad biológica y endemismo. Lo mismo se puede decir de los bosques de coníferas, como los bosques de pino (28 mil 924 hectáreas; 8.3 por ciento del total de la reserva), y los bosques de Abies (oyameles) 18 mil 61 hectáreas; 5.2 por ciento del total de la reserva). En el Inventario Forestal se estima en alrededor de 178 mil hectáreas de bosques de pino para todo Guerrero, no identificando el Inventario los bosques de Abies, cada vez más escasos. Por ello, se puede inferir que, sumando ambos tipos de bosques de coníferas, se protegerían alrededor del 26 por ciento de los bosques de coníferas existentes en la entidad.
La demás superficie de bosques lo componen bosques mixtos de pino-encino (95 mil 90 hectáreas; 27.3 por ciento del total de la reserva); bosques de encino-pino (37 mil 378 hectáreas; 10.7 por ciento del total de la reserva); bosques de encino (61 mil 171 hectáreas; 17.6 por ciento del total de la reserva), y bosques de galería (700 hectáreas; 0.2 por ciento del total de la reserva).
En ese orden de ideas, los tipos de vegetación señalan las prioridades clave de que se debía priorizar para las áreas núcleo, las áreas de reserva más estrictas, donde no deben existir actividades humanas de carácter extractivo y se dejan que los procesos ecológicos corran su curso sin intervención human en lo posible. Me salta, que finalmente se decretan dos zonas núcleo, una es La Sangrinaria con 386 hectáreas y otra es la denominada 200 Años, con mil 225 hectáreas, para un total de mil 611 hectáreas, es decir: ¡sólo el 0.5 por ciento del área total decretada se destina a zona núcleo! Esto, en mi opinión, significa un problema de diseño de la Reserva de la Biosfera, dada la poca superficie que se decreta en su zonificación a la reserva estricta. Además, se observa que la propuesta del Estudio Previo Justificativo incluso fue reducida de 3 zonas núcleo a sólo 2 con menor superficie. En la propuesta original de zona núcleo se destinaba a La Sangrinaria 2 mil 340 hectáreas; a la zona núcleo denominada Filo Mayor, 2 mil 79 hectáreas, y una tercera zona núcleo, denominada Pocitos, 890 hectáreas. Entre las 3 zonas núcleo se daba un total de sólo 5 mil 311, que también representaban el 1.5 por ciento del total de la reserva de la biosfera, demasiado bajo para el tamaño de la Reserva.
Me queda la impresión de que no fue posible convencer, en la premura de los tiempos, para la declaratoria a las dirigencias y demás habitantes de los ejidos y comunidades que se encuentran en la nueva Reserva de la Biosfera, de las posibles bondades y/o compromisos de tener mayores superficies de zonas núcleo. Por el contrario, se redujeron. Muchas de los ecosistemas que quedan en las zonas de amortiguamiento (346 mil 529 hectáreas) y que son posiblemente sujetas a algún tipo de aprovechamiento, como el forestal, será necesario proteger o cuidar por su rareza intensamente en Guerrero. Estoy señalando en concreto a los bosques mesófilos de montaña, los bosques de pino y de Abies, que suman un gran total de 68 mil 130 hectáreas, que representan alrededor del 20.0 por ciento del total de la Reserva de la Biosfera. Hay que trabajar ahora en el programa de manejo para que en estos tipos de vegetación se tomen las previsiones para su protección y/restauración de manera especial, posiblemente a través de la subzonificación en la zona de amortiguamiento. Además, seguramente con programas de subsidios públicos y nuevas formas de manejo sostenible se puede apoyar a las comunidades que decidan cuidar estos tipos de vegetación en la Reserva. Recuérdese, que el programa de manejo debe ser expedido conforme al artículo 65 de la LGEEPA en el plazo de un año a partir de la declaratoria.
Dado que es la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) es la responsable de administrar la nueva Reserva de la Biosfera, tendrá en los tiempos por venir la formulación no sólo del programa de manejo, sino también el nombramiento del director responsable de administrar la Reserva, esperemos apoyado por un equipo mínimo de colaboradores, dotados de presupuesto en suficiencia para operar su manejo. Además, se debe instalar un Consejo Asesor de la Reserva. En fin, se ha dado un buen primer paso, ahora hay que fortalecer el desarrollo optimo de la Reserva de la Biosfera Tecuani.

Barrio de San Francisco

Me considero un creyente en el mensaje de amor a la naturaleza de San Francisco de Asís, santo patrono de los ecologistas, al que se le ha encomendado el nombre de mi barrio y su iglesia en Chilpancingo. Mi familia y un servidor hemos vivido desde hace generaciones en el barrio de San Francisco. Sus calles y el jardín de San Francisco fueron el sitio de juegos de mi infancia. También de estudios, asistí al jardín de niños, a la primaria y la secundaria en las escuelas públicas del barrio. Sigo teniendo familia y amistades en muchos hogares del barrio. Muchos amigos de la infancia son hoy profesionistas, académicos, maestros, artistas o comerciantes, que cuando de vez en vez nos encontramos, nos saludamos con afecto.
Nuestros alimentos básicos los procuramos en su pequeño mercado, famoso por su comida de antojitos, aunque relativamente reciente en su construcción. Ahí hasta hace unas décadas había un gran tecorral, que nos decía del trabajo de campo de la mayoría de sus habitantes. Todavía conocí las trojes para almacenar el maíz y los establos con animales del campo en varias de sus casas.
Durante los años de infancia asistí cada domingo a misa en la iglesia acompañando a mi abuela. Mi madre fue mayordoma del barrio. Ahora, por razones de la vida cotidiana, asisto ya poco a sus eventos colectivos, en su mayoría religiosos y culturales. Con todo esto quiero decir que mis raíces se encuentran profundamente arraigadas en mi amado barrio, no siento ser un extraño a él.
En lo personal he visto la transformación del barrio desde el siglo pasado. Conocí las calles del barrio donde jugábamos de niños sin preocupaciones por ser atropellados. Se imaginan jugar a la pelota en Ignacio Ramírez el día de hoy, esto es posible sólo cuando se encuentra bloqueada por manifestantes. Además, nos sentíamos seguros de andar en la calle, ya que la violencia era algo extraordinario. Mi madre me hacía usar ropa abrigada ante el fresco de las tardes. Pero las cosas cambiaron de manera acelerada. Hoy es imposible salir a jugar con la pelota a la calle, además ante la violencia cotidiana, los niños salen poco o por lo general son acompañados a la calle por algún familiar mayor. Dejamos de usar ropa abrigada por el ahora habitual clima caluroso en Chilpancingo, en mucho debido a la falta de sombra arbolada en las calles y el avance del concreto.
En las casas del barrio existían amplios patios con árboles de ornato y frutales, y en las calles se tenía arboles diversos desde huamúchiles, guajes y otros árboles nativos, hasta árboles exóticos como jacarandas, tulipanes o casuarinas, entre otros. Pero se fueron tirando muchas casas todavía de teja con todo y árboles, y construyendo edificios de concreto de tres o cuatro pisos para oficinas o departamentos, sin patio o jardines para los árboles. Los viejos árboles fueron cortados, ya sea porque alzaban las banquetas o porque iban a tirar las paredes. En fin, cualquier pretexto fue bueno para acabar con los árboles del barrio. En las aceras de las calles fueron sustituidos en el mejor de los casos por árboles de ficus, que además son cotidianamente deformados al ser mochados de manera salvaje y recurrente para dejar libres a los horribles tendidos de teléfonos o cable. Me admira a veces nuestra filia por los animales de compañía, pero somos poco empáticos con los árboles de nuestro entorno.
Seguramente existe un cambio en el barrio, que ahora es más comercial y de oficinas. Ahora es un buen negocio en él derribar una casa y destinar el terreno arrasado a estacionamiento de vehículos. Muchos de sus ocupantes no viven ya en este, sino en alguna colonia de la periferia de Chilpancingo. Los que ahora viven en departamentos, o trabajan en los comercios, ya no los conozco, ni me conocen, y mucha gente se siente o asume de paso, sin sentir pertenecer a este barrio. Así sucede en muchas zonas céntricas de las ciudades con el desplazamiento de sus habitantes originales, el cambio de forma de vida de la gente, que entiendo se refiere a ese fenómeno generalmente caótico y diverso denominado gentrificación.
Pero uno se resiste al deterioro del barrio, que conoció en su infancia. Señalaré un par de cambios urgentes y viables. Es necesario concluir la obra del cableado subterráneo en la avenida Alemán. Observó a las empresas eléctrica, cablera y telefónica muy cómodas con su contaminación y daño visual. Si entiendo, se hicieron los trabajos para ello desde hace más de seis años. Me extraña que administraciones municipales van y vienen, y no concluyan la obra, entiendo, con una gran inversión inicial. Si se concluye dicha obra daría una imagen urbana espectacular a la ciudad. Además, hay que ir por más, se requiere ampliar el cableado subterráneo en calles del barrio, así como generar espacios en la calle para sembrar árboles nativos, que son una necesidad urgente, ya que se trata de dar sombra y frescura al peatón en las ahora permanentes ondas de calor. Además, esto le daría al barrio parte su belleza deteriorada. No hay que sembrar árboles en las microbanquetas de nuestras calles, simplemente, se trata de que algunos lugares que ocupan los autos en las calles del barrio pueden ser ocupados por jardineras con árboles.
Se requiere volver a restaurar el jardín de la iglesia de San Francisco, ahora convertida en plazoleta. Aunque muchos no lo crean, había un jardín enfrente de la iglesia de San Francisco. Había múltiples y grandes árboles de casuarina, tulipanes y arbustos diversos, una fuente con agua de vez en vez. Los niños jugaban en el jardín, en sus bancas las parejas de jóvenes novios se encontraban y los adultos mayores también. Ahora existe una plazoleta árida y sin sombra, con un par de espacios verdes reducidos y un pequeño kiosco. Tengo además la impresión de que al construirse un arco para entrar a la ahora plazoleta se han derribado más árboles con la reciente remodelación. En el área se han hecho esfuerzos magníficos como el Centro Cultural Arcadia, de Florencio Salazar, que debe ser apoyado con un bello jardín en el entorno de éste. Obvio, hay seguramente otros enfoques que prefieren la plazoleta para reuniones multitudinarias, que se dan de vez en vez. Pero en el balance estoy cierto de que se gana más con un jardín, frente al concreto de la plazoleta. Necesitamos inversiones públicas realizadas con amor a nuestro viejo Barrio de San Francisco, de menos letras de oropel como su nombre ahora impuesto sobre una pared de la plazoleta.

Estado de las plantas y los hongos del mundo 2023

El quinto informe de State of the World’s Plants and Fungi 2023 (Estado de las plantas y los hongos del mundo 2023) elaborado por el Real Jardín Botánico de Kew (en adelante Kew o Kew Gardens), fue presentado el pasado mes de octubre. El quinto informe se titula Afrontar la emergencia del mundo natural: evidencias, falta de datos y prioridades. En dicho informe se expone la condición actual de las plantas y hongos del mundo. Está basado en el trabajo de 200 investigadores internacionales de 100 instituciones en 30 países, y abarca el contenido de más de 25 artículos científicos de vanguardia en sus 11 capítulos. El nuevo informe examina los ejes impulsores y patrones globales de la biodiversidad, lo que se conoce, y lo que no se conoce, sobre la diversidad de las plantas y hongos, componentes fundamentales de los ecosistemas, y la amenazas a las que se enfrentan (https://www.kew.org/science/state-of-the-worlds-plants-and-fungi).
Una base fundamental de este informe es que, en 2021, se terminó de compilar la primera versión completa de la Lista Mundial de Plantas Vasculares (WCVP), que reúne todas las especies confirmadas de plantas con flores, coníferas, cícadas, helechos y otras. La Lista Mundial surgió después de unos 35 años de investigación por parte del botánico belga Rafael Govaerts, director del equipo de nombres de plantas y hongos en Kew. El WCVP y proyectos similares como el Catálogo de Plantas Vasculares de Leipzig y World Flora Online, ayudan a sustentar gran parte de estos estudios de la biodiversidad de plantas.
Así, se estiman unas 350 mil especies de plantas vasculares ya conocidas por la ciencia. Los científicos consideran que hasta 100 mil más aún no han sido nombradas formalmente y ellos temen que el azar esté en su contra. Nuevas estimaciones sugieren que es probable que hasta 3 de cada 4 plantas vasculares no descritas ya estén en peligro de extinción. Es realmente una carrera contra el reloj describirlas y evaluar si podrán ser conservadas.
Los investigadores obtuvieron esta conclusión después de analizar los datos de la Lista Mundial de Plantas Vasculares (WCVP) junto con la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), para examinar los vínculos entre el año en que se describía formalmente una especie de planta y su riesgo de extinción. Los científicos hallaron una relación clara entre el año de descripción y el riesgo de extinción: más del 77 por ciento de las especies descritas en 2020 cumplían los criterios para ser evaluadas como amenazadas. De igual manera, encontraron que las especies descritas más recientemente tenían más probabilidades de cumplir con los criterios de una categoría de amenaza más alta. Es probable que más del 59 por ciento de las especies descritas en 2020 cumplan los criterios de “En Peligro” y el 24,2 por ciento los de “En Peligro Crítico”. Basándose en estos hallazgos, los científicos del informe de Kew demandan que todas las especies recientemente descritas sean tratadas como si hubieran sido evaluadas como amenazadas, a menos que se demuestre lo contrario.
En el caso específico de las plantas vasculares con flores ya conocidas, los investigadores cruzaron datos de la Lista Mundial de Plantas Vasculares con la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN. Extrajeron los datos de 53 mil 512 especies ya evaluadas, como base de las predicciones del modelo probabilístico para las 275 mil 4 plantas con flores no evaluadas o con datos deficientes. Estas nuevas estimaciones del riesgo de extinción, junto con una estimación de la incertidumbre para cada predicción, pintan una imagen más sólida que cualquier intento anterior de los niveles de amenaza que sufre la diversidad de plantas del planeta. Es alarmante, que las estimaciones indiquen que el 45 por ciento de todas las especies de plantas con flores conocidas podrían estar en vías de extinción. Las familias de plantas orquidáceas (orquídeas); piperáceas, que incluye la pimienta negra; bromeliáceas, que incluye la piña; y aráceas, que incluye muchos cultivos importantes, se encuentran entre las más amenazadas.
Pese a la pandemia de Covid, y que el consecuente confinamiento trastornó prácticamente todos los aspectos de la vida moderna, se ha continuado con el recuento de la biodiversidad global. Así, desde enero del 2020 a la fecha del informe, se habían nombrado más de 8 mil 600 especies de plantas nuevas para la ciencia, incluido el nenúfar gigante más grande del mundo, Victoria boliviana, que había estado escondida en el herbario de Kew durante más de 100 años y no fue descrita como una especie distinta hasta 2022.
Infortunadamente, muchas especies de nuevas plantas descritas ya están amenazadas o extintas cuando reciben su nombre formal y se las reconoce como nuevas para la ciencia, como la extinta “orquídea de las cascadas”, Saxicollela deniseae. Esta planta, que no pertenece a la familia de las orquídeas, sino a un grupo de plantas restringidas a cascadas y aguas rápidas y poco profundas, fue recolectada en Guinea en el 2018 a lo largo del río Konkouré, por la botánica Denise Molmou. Desgraciadamente, cuando la especie se publicó formalmente en mayo de 2022, las imágenes satelitales de noviembre de 2021 mostraban que las cataratas donde se encontró estaban inundadas por la construcción de una presa hidroeléctrica 30 kilómetros río abajo. Los investigadores suponen que Molmou fue la primera y posiblemente la última persona en ver la especie en estado silvestre.
Pero las plantas son sólo la mitad del panorama del informe. También se encuentran evaluado otro grupo taxonómico distinto a las plantas vasculares, que es el de los hongos. Aunque son tan cruciales para los ecosistemas como las plantas, se sabe muy poco sobre la diversidad de los hongos en comparación con la de plantas y animales, que han recibido un mayor interés científico a lo largo de los siglos. Así, sólo 155 mil especies han sido nombradas formalmente para la ciencia.
Hasta ahora, las estimaciones sobre el número total de especies de hongos han variado ampliamente. Pero los investigadores han sospechado durante mucho tiempo que el reino de los hongos es tan diverso, si no más, que los de las plantas y los animales. Actualmente, los investigadores han llegado a la estimación más precisa hasta la fecha, analizando información como la proporción de plantas y hongos en diferentes áreas del mundo, además de explorar datos de ADN tomados de muestras de suelo. La nueva estimación dice que el mundo alberga 2.5 millones de especies de hongos, lo que significa que apenas se ha descrito el 6 por ciento de ellos. Actualmente se nombran alrededor de 2 mil 500 especies al año, lo que significa que tomaría casi un milenio describirlas todas las especies de hongos. Por ello, los científicos recomiendan usar bases de datos de ADN para transformar la forma en que se identifican nuevas especies, logrando con esto la catalogación de 50 mil nuevas especies de hongos cada año a partir de muestras ambientales.
También, desde el 2020, los investigadores han nombrado más de 10 mil 200 especies de hongos nuevas para la ciencia, incluido el conspicuo erizo de la reina (Hydnum reginae). La especie, con sus características espinas blancas, recibió su nombre en honor a su Majestad la reina Isabel II y se encuentra en una sola zona de Gran Bretaña: los antiguos bosques de hayas de White Down en Surrey. Se la conocía como Hydnum albidum desde hace más de 130 años, pero la investigación genética realizada por Kew e investigadores asociados reveló que es una especie distinta de su pariente estadounidense. A pesar de estos avances recientes, los científicos advierten que todavía existe una necesidad urgente de acelerar el proceso de encontrar y nombrar nuevos hongos.
En el informe se debe destacar, un ambicioso proyecto emprendido por científicos y socios de Kew, que busca arrojar luz sobre las “zonas o puntos oscuros de biodiversidad” del planeta: áreas donde faltan datos geográficos y taxonómicos, lo que deja a los científicos en la ignorancia sobre su biodiversidad. Los investigadores examinaron dónde coincidían estas zonas oscuras con los 36 “puntos críticos de biodiversidad” reconocidos (regiones de flora rica y única que también está amenazada).
En el informe, los científicos revelan que han identificado 32 puntos oscuros de plantas en todo el mundo, donde menos se conoce sobre las identidades y distribuciones geográficas de las especies de plantas nativas. Uno de ellos se encuentra en México. Los científicos identificaron los siguientes puntos oscuros:
Asia-Tropical: Myanmar, Assam, Filipinas, Vietnam, Bangladesh, Nueva Guinea, India, Himalaya oriental y occidental, Tailandia, Sumatra, Laos, Malasia y Borneo (14 puntos).
América del Sur: Colombia, Perú, Venezuela, Bolivia, Norte de Brasil, Sudeste de Brasil, Ecuador, Costa Rica y Panamá (9 puntos).
Asia-Meridional: Centro-Sur de China, Turquía, Irán, Uzbekistán, Sudeste de China y Tayikistán (6 puntos).
África: Madagascar y provincias del Cabo (2 puntos)
América del Norte: Suroeste de México (1 punto; básicamente Guerrero, Oaxaca y Chiapas).
Nueva Guinea fue el único punto que no se superpuso con un punto crítico de la biodiversidad, pero su riqueza biológica es excepcional. Estos sitios brindan las mayores oportunidades para arrojar luz sobre las zonas oscuras de la diversidad de plantas en el mundo. Así, se otorga a los científicos una herramienta útil para determinar dónde es necesario realizar más trabajos de campo.
En síntesis, existen un gran número de especies de plantas y hongos que los científicos ni siquiera conocen, que corren el riesgo de desaparecer. Todavía hay regiones del planeta que son completos misterios botánicos. Y el ritmo al que se están descubriendo estos misterios es quizás demasiado lento por lo que se requiere un mayor esfuerzo de investigación botánica.
Sin embargo, el informe debe ser también un mensaje de esperanza. Al indicar lo que no se conoce, se orienta a mejores objetivos por los que trabajar. Los investigadores del informe tienen la esperanza de que estos nuevos hallazgos puedan guiar a los tomadores de decisión en políticas públicas, para lograr aumentar los esfuerzos de conservación para salvar las plantas y hongos que están al borde de desaparecer para siempre, acelerando las evaluaciones del riesgo de extinción de estas especies.
En conclusión, los autores de este informe provenientes de todo el mundo señalan un camino colaborativo para trabajar mejor juntos en el futuro, con objetivos compartidos y aprender qué, dónde y cómo se debe actuar para proteger la frágil biodiversidad del planeta tratando de brindar una comprensión aún más completa de las plantas y hongos del planeta.