La vecina de la colonia Nuevo Mirador Floriberta Castañón, muestra el lugar donde se desplomó uno de los muros de la vivienda que construye la Sedatu Foto: Jessica Torres Barrera
Rosendo Betancourt Radilla
Chilpancingo
Ayer en la madrugada el viento derribó un muro de una vivienda que construye la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) para damnificados de las tormentas Ingrid y Manuel, reubicados en la colonia Nuevo Mirador de esta ciudad.
A las 6:30 de la mañana la damnificada Floriberta Castañón Gaspar relató ayer que salió de su vivienda, un cuarto de madera de unos 3 metros de largo por 2 de ancho con techo de lámina que tiene hojas pegadas en la fachada, en las que se lee “Se vende pozole jueves y domingo”.
Según fuentes extraoficiales de la Sedatu, el muro aún no estaba confinado, es decir que estaba levantado sin unirlo a las columnas y las vigas, y por eso se presume que el viento lo tiró.
A las 8 de la mañana circuló en grupos de WhatsApp un video en el que Floriberta Castañón graba y dice, “ahí están las casas que está haciendo la maestra Aurora Martínez Muñoz, vengan antes de que vengan a levantarla”, en referencia a la coordinadora operativa de la Coordinación General de Gestión Integral de Riesgo de desastres de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez.
En el video se ve el muro desplomado en el suelo, quien graba solloza, después se supo que esa es la vivienda que estará debajo de la que le asignaron, recorre el lugar y dice “esta es la primer barda que echaron, la primer barda del primer departamento”.
Consultada en el lugar a las 12 de la tarde contó que la barda medía un metro con 70 centímetros de alto y unos 3 metros de largo.
“El problema es que yo soy la que va a vivir ahí, ese departamento es en donde yo vivía antes (pero fue demolido debido a una mala construcción), esa es mi preocupación, con qué confianza me voy a meter a vivir ahí con mi familia”, expuso.
“Ya se cayó, y cómo va a creer que todavía le van a poner otro departamento arriba que es en donde yo voy a vivir, en el segundo piso, y vea”, dijo señalando el área en donde se construyen las viviendas, pero que tienen las labores detenidas debido a protestas de los beneficiarios, que exigen mejor calidad de los materiales de construcción.
La señora de unos 56 años tomó unos trozos de cemento caído en el suelo, y sin dificultad lo partió entre sus manos.
Se le preguntó si tembló, llovió o pasó algo extraordinario, y respondió que sólo la lluvia de la noche anterior, “cómo crees que ese muro iba a cargar mi casa, ese es mi coraje”.
Denunció que la funcionaria Aurora Muñoz la acusa de que no deja trabajar en la construcción, y que le ha dicho que no se queje porque “esto es regalado, pero regalado no, el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no nos está dando nada, porque es de nuestros impuestos”.
Denunció que un albañil la agredió porque se paró en un tabicón y le dijo que no le permitiría que levantara los tabicones caídos, hasta que llegaran reporteros y tomaran fotos, “agarró el tabicón, lo levantó y me andaba tumbando, no se vale que hagan eso”.
Llamó a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y al senador de la República, Félix Salgado Macedonio a que fueran al lugar para que vean lo que se está construyendo.
“¿Para qué lo están haciendo así, se quieren guardar el dinero o qué?”, reclamó.
El monumento a la Bandera o monumento a la Consumación de la Independencia en el corazón del centro histórico de Iguala fue vandalizado y destruido un pináculo. El monumento se encuentra a unos metros del Palacio Municipal Foto:?El Sur
Redacción
Iguala
El Monumento a la Bandera o Monumento a la Consumación de la Independencia fue vandalizado el lunes; le destruyeron un pináculo a la emblemática e histórica obra del centro de Iguala.
Este martes por la mañana, vecinos e integrantes del Comité Ciudadano Pro Rescate del Centro Histórico de Iguala, denunciaron a través de redes sociales que desde la noche del lunes ya estaban los daños al monumento que se construyó en cantera rosa, el 28 de septiembre de 1942 por iniciativa del presidente Manuel Ávila Camacho.
En su página de Facebook del Comité Ciudadano Pro Rescate del Centro Histórico de Iguala, informó la caída de elementos escultóricos (capiteles) del Monumento a la Bandera. “Una situación complicada si se toma en cuenta que la SEDATU realizó trabajos de mantenimiento a este símbolo de los igualtecos”.
En la publicación hacen referencia a las versiones de testigos que señalan que fue un estudiante de la secundaria nocturna Juan B. Salazar quien lo derribó.
El monumento no sólo ha sido blanco de vandalismo con grafitis, algunas veces lo utilizan como basurero y baño público por personas en situación de calle que duermen en este lugar.
Personal del Ayuntamiento de Iguala rodeo con una cinta amarilla el monumento para evitar el paso y que le causen mayores daños.
Según la historia, la construcción del monumento se debe a que la ciudad de la región Norte fue el sitio donde se usó por primera vez la bandera del Ejército Trigarante, una vez promulgado el Plan de Iguala.
Dicha obra se ejecutó en la manzana del costado sur de la parroquia de San Francisco de Asís, el sitio exacto donde estaba la casa habitada por Agustín de Iturbide al momento de realizarse la firma del Plan de Iguala.
También el pasado 27 de septiembre, un grupo no identificado apedreo? y prendio? fuego al monumento dedicado al estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa, Julio Ce?sar Mondrago?n Fontes, torturado, desollado y asesinado en esa misma fecha hace nueve an?os en esta ciudad.
Comerciantes del mercado del PRI se toman una foto con la alcaldesa de Chilpancingo Norma Otilia Hernández Foto: Jessica Torres Barrera
Redacción
Chilpancingo
Luego de que comerciantes denunciaron retrasos en las obras de la Feria de Navidad y Año Nuevo, la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, confirmó que se detuvieron los trabajos debido a una auditoría, que paró el flujo de recursos.
Sin embargo, señaló que se tiene el “compromiso firme” de la Secretaría de Desarrollo, Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) de entregar la obra del Recinto Ferial de Chilpancingo el 15 de noviembre con un 90 por ciento de avance, para organizar los trabajos de la feria tradicional de la capital.
Si el municipio puede esperar la entrega al 30 de noviembre, la obra estará más adelantada, con algunos detalles, reconoció.
Estimó que ahora, el avance de los trabajos es de 70 por ciento, “hemos tenido reuniones con Sedatu, (y) me dicen que están en proceso de auditoría, por eso no había liberación de pagos, pero ya liberados se entrega toda la carga de trabajo”.
En otro tema, informó que todavía espera que le notifiquen el resolutivo de la queja que presentó en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) por posibles actos de violencia política contra el secretario General de Gobierno, Ludwig Marcial Reynoso Núñez y dirigentes de partidos que plantearon en declaraciones públicas su salida del gobierno municipal, por una reunión que trascendió en redes sociales con un presunto líder de un grupo delictivo.
Así como de la investigación de la Fiscalía que está deslindando responsabilidades por esa reunión, “estos procesos tienen caducidad, esperaremos los tiempos para poder emitir un comentario al respecto.
De los bloqueos por falta de agua, reconoció que a pesar de estar en temporada de lluvias, han sido escasas y los mantos acuíferos no se han alimentado. “Tenemos el problema del estiaje que se ha prolongado, el lunes vamos a exponer el tema. Se prevé que el próximo año será la misma situación y se contempla hacer unos dos pozos con los que se pueda aminorar el problema”.
En construcción el Teatro del Pueblo del Recinto Ferial Foto: Jessica Torres Barrera
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) se comprometieron ayer a “intensificar” los trabajos de la obra de la Feria de Navidad y Año Nuevo (Recinto Ferial) “y generar los espacios adecuados” para que los vendedores puedan desarrollar las actividades comerciales el próximo diciembre.
Los funcionarios de la dependencia federal se reunieron ayer en el Palacio Municipal con los dirigentes de los comerciantes que el miércoles bloquearon los accesos a las instalaciones de la Feria de Navidad de las 7 de la mañana a la una de la tarde en protesta porque la obra va retrasada y creen que las instalaciones no van a quedar terminadas para diciembre.
En la reunión a puerta cerrada, estuvieron también la directora de Gobernación, Janet Gil Barragán y el Secretario de Obras Públicas, Carlos Leyva Vázquez.
Los dirigentes de los comerciantes que el miércoles bloquearon las instalaciones, ayer ya no quisieron hablar con los medios de comunicación, el dirigente Mario García ya no contestó las llamadas telefónicas, a pesar de que se comprometió a informar de los acuerdos después de la reunión.
Sin embargo, uno de los funcionarios que estuvieron en la reunión, informó que no hubo el compromiso de los representantes de la Sedatu, (de los que no dio sus nombres y cargos) de terminar las instalaciones antes de diciembre, pero que se comprometieron a apresurar la construcción para que en diciembre dejen el espacio y puedan ocupar las instalaciones aun con las obras inconclusas.
Mientras que en un boletín de prensa del Ayuntamiento se informó que “es interés” de la presidenta municipal Norma Otilia Hernández Martínez de contar “con este importante espacio para la celebración de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo, ya que esto permite la reactivación económica”.
Se informó que los funcionarios de Sedatu se comprometieron a intensificar los trabajos, “y así generar los espacios adecuados para que puedan desarrollar las actividades comerciales”.
Se informó en el boletín de prensa que se llevó a cabo la firma de una minuta de acuerdos entre la Sedatu, el Ayuntamiento y los representantes de los comerciantes del recinto ferial.
Se dijo que en el documento “se establece la integración de un comité de vigilancia y seguimiento a los trabajos que se llevan a cabo en el recinto ferial, al que se rendirá un informe semanal sobre los avances de los trabajos”.
De acuerdo al boletín, los integrantes del Comité de los comerciantes “expresaron su agrado y orgullo por contar con nuevas instalaciones en el recinto ferial”.
Los comerciantes que el miércoles expresaron su enojo y fuertes críticas no sólo por el retraso de la obra, sino por los desperfectos que constataron en un recorrido, ayer, después de la reunión, manifestaron, según el boletín de prensa, que: “la gente que visite la feria se van a llevar una buena expresión, tendremos una feria de excelencia y a la altura de una capital”.
Una vecina de la colonia Nuevo Mirador de la Manzana 1 A damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel señala los castillos de la reconstrucción de sus viviendas donde fueran reubicados, y los cuales aseguran que son de mala calidad Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Rosendo Betancourt Radilla
Chilpancingo
Vecinos del fraccionamiento Nuevo Mirador de la Manzana 1-A donde se construyen viviendas para damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel que azotaron la entidad en 2013, pararon la construcción de viviendas a cargo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), porque consideraron que las edificaciones son de mala calidad.
La dirigente Frida Martínez Hernández informó que tras la protesta de ayer no tuvieron una respuesta de las autoridades federales, pero que ya está programada una reunión con la coordinadora operativa del Plan Nacional de Reconstrucción de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez, para este sábado a las 6 de la tarde.
Informó que los colonos pararon las labores de construcción porque no son como se las ofrecieron, “nos dijeron que iban a estar reforzadas, pero están metiendo material que no aguanta el peso”.
En la colonia señaló que los departamentos que se están construyendo son más chicos de los que tenían anteriormente, que fueron demolidos debido a que estaban resquebrajados
Una vecina comentó que la construcción está mal desde los cimientos, ya que están a una profundidad de 30 centímetros cuando tienen que ser más.
Además, a las viviendas las separará sólo un muro, cuando deberían de ser dos, uno por cada casa, explicó.
Comentó que el encargado de la obra les dijo que se cumplen las especificaciones técnicas de seguridad, “pero ellos no van a vivir aquí, están haciendo departamentos muy pequeños, nos dijeron que iban a ser más grandes”.
Frida Martínez informó que, así como van estas construcciones se oye todo el ruido de un departamento a otro, porque así estaban los que les dieron antes y se tuvieron que demoler, además, estos serán cuatro en un área de 42 metros cuadrados.
“La Sedatu nos dijo que iban a ser más grandes, con material más resistente, por eso estamos inconformes todos los de esta manzana, pero el problema son los castillos que están poniendo porque son frágiles y no están enterrados”, agregó.
Informó que cada familia tiene depositados 576 mil pesos, “ese dinero es suficiente para que se hagan más resistentes las casa, un albañil nos dijo que mínimo se tienen que enterrar medio metro los cimientos”.
Señaló falta de cumplimiento de la Sedatu de los acuerdos, “nos quieren hacer una cocina de un metro por dos, eso no se vale, piensan que uno no va a decir nada y quieren sacar ventaja”.
Exigió una obra de buena calidad, “el dinero que se le depositó a Sedatu lo puso el presidente Andrés Manuel López Obrador para la construcción de las casas, nuestras quejas son que las casas anteriores estaban mal construidas y ahora van peor”.
Dio a conocer que vivirán en el lugar 50 familias y que todas están inconformes porque temen que las viviendas se caigan, y aún si no colapsan el espacio es muy reducido y será incómodo vivir ahí.
Los comerciantes de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo durante su recorrido por las obras inconclusas Foto: Jessica Torres Barrera
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Comerciantes de la Feria de Navidad y Año Nuevo tomaron ayer las instalaciones y pararon durante casi seis horas la obra de la reconstrucción de lo que ahora se llama Recinto Ferial, en protesta porque los trabajos de la construcción van retrasados y suponen que no podrán utilizarlas por segundo año, este próximo diciembre.
Los comerciantes cerraron las instalaciones a las 7 de la mañana e impidieron la entrada a los obreros que laboran en la construcción, y las liberaron hasta a la una de la tarde cuando llegaron funcionarios federales y municipales y les ofrecieron a los inconformes una reunión para este jueves.
Mario García Venancio, presidente del Comité de los Comerciantes, informó que el año pasado les dijeron que las instalaciones estarían listas para diciembre, pero les mintieron, después que las terminarían en julio de este año y actualmente, de acuerdo al cálculo de los comerciantes, la obra no lleva un avance ni si quiera del 50 por ciento.
Los manifestantes realizaron un recorrido por las instalaciones donde se realiza la obra y constataron que la mayoría de las áreas están inconclusas y otras apenas fueron iniciadas.
Uno de los comerciantes informó que los trabajadores se quejan de que les van pagando el salario “en abonos” y que no les entregan con oportunidad el material para avanzar como quisieran.
La obra está a cargo de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) del gobierno federal.
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda y el secretario de Sedatu, Román Meyer Falcón, dieron el banderazo de inicio de la construcción y remodelación del Recinto Ferial el 20 de abril de 2022, entonces se dijo que tendría una inversión de 269 millones de pesos.
El dirigente de los comerciantes García Venancio, denunció ayer que el año pasado debido a las obras inconclusas la feria estuvo “desastrosa” y muchos no vendieron.
Dijo que las autoridades les aseguraron que los trabajos terminarían antes de diciembre del año pasado, surtieron y se les quedó la mercancía porque no quisieron ocuparlas así como estaban.
“Y hoy vemos que sigue la lentitud, ya casi son dos años y vemos como que no hay mucho interés, ya viene la próxima feria y vean como está”, dijo a los reporteros mostrando la obra que sigue sin avances.
En estas circunstancias explicó que prevén que nuevamente no estarán en condiciones para el próximo diciembre “para que la feria se realice como debe de ser y eso va a traer consecuencias otra vez en nuestra economía”.
Durante el recorrido por las instalaciones se vio que en algunas áreas solamente se han levantado los cimientos y en las que van avanzadas el deterioro salta a la vista por el abandono en que visiblemente se encuentran.
Además, después de terminada la obra continuaría la pavimentación de los pasillos y la introducción de los servicios, como la instalación eléctrica, los baños, el agua entubada, y los comerciantes no creen que todo esto lo terminen en dos meses, porque los primeros días de diciembre los comerciantes comienzan a trasladar su mobiliario y mercancía.
El representante de los comerciantes informó que hace dos meses platicaron por teléfono con el encargado de la obra y le dijeron que estaban planeando hacer una acción como la de ayer para exigir la agilización de los trabajos, pero que primero querían platicar con él “para que nos pusiéramos de acuerdo y nos dijeran en qué tiempo tienen pensado entregar la obra”.
Agregó que el funcionario les respondió que les iba a hablar porque estaba en México para que les dijera cuando se iban a reunir “pero ya nunca nos habló”, se quejó Mario García Venancio.
Informó que ayer decidieron tomar las instalaciones y parar la obra para presionarlo a que tengan una reunión “porque de lo contrario vamos a tomar definitivamente las instalaciones para que nos instalemos así como están porque nuestra necesidad es grande, nos dedicamos únicamente a eso, al comercio, y tenemos que llevar diario la papa a la gente que depende de nosotros”.
Informó que son aproximadamente 700 comerciantes los que se instalan cada año en la Feria de Navidad y Año Nuevo, y aseguró que el año pasado por los trabajos inconclusos no se instalaron ni si quiera el 30 por ciento.
“Y hoy nuevamente no van a estar terminadas, de eso estamos seguros, y queremos que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sepa que con esta obra se están haciendo pachorra, no sé si se necesita que haya más trabajadores o que cambien al responsable”.
Un comerciante declaró que trabajadores dijeron que el retraso se debe a la falta de recursos, puesto que hasta los salarios se los pagan en “abonos” y el material no les llega suficiente ni con oportunidad.
García Venancio informó que después de la presión el medio día llegó un funcionario de la Sedatu y el secretario de Obras del Ayun-tamiento, Carlos Leyva Vázquez y les ofrecieron una reunión para las 11 y media de la mañana de este jueves y por ello levantaron el bloqueo a las una de la tarde.
El lugar donde se encontraba la manzana 1-B de departamentos del fraccionamiento “Nuevo Mirador” Foto: Jessica Torres Barrera
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Diez años después de que la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid los dejó sin hogar, aún no se resuelve el problema de vivienda de cientos de familias damnificadas que fueron reubicadas en el fraccionamiento Nuevo Mirador, al lado de la Autopista del Sol, al sur de Chilpancingo.
El gobierno los sacó de una zona de riesgo para traerlos a otra igual, lamentan.
Actualmente, 42 edificios con 176 departamentos están en proceso de demolición porque eran inhabitables, y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador planeó construir nuevas viviendas en el mismo lugar, que se entregarán en diciembre próximo. Pero algunos damnificados, entrevistados el pasado sábado, dudan de que esa promesa se cumpla, por la lentitud en las obras.
Algunas familias se encuentran hacinadas en casas construidas con desechos de material en un área verde del mismo fraccionamiento.
Explican que las viviendas que les construyó el anterior gobierno federal resultaron “inservibles”, y a 10 años de la tragedia, la actual administración los sacó para reconstruirlas pero ahora están en la incertidumbre porque no saben si se las van a entregar o cuándo.
Los 42 edificios y 176 departamentos que son demolidos forman parte del complejo de 582 viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador; todos desde el principio presentaron cuarteaduras y fallas estructurales.
En junio del 2018, 32 viviendas del mismo fraccionamiento ya habían sido demolidas por las mismas fallas. En este caso, sólo fueron habitadas 13 días, –del 23 de diciembre de 2015 al 5 de enero de 2016– y las 32 familias también tuvieron que ser desalojadas.
El fraccionamiento forma parte del Plan Nuevo Guerrero que el gobierno de Enrique Peña Nieto implementó después de los daños con una inversión de mil 431 millones 780 mil pesos para la construcción de 10 mil 413 viviendas en 45 fraccionamientos ubicados diferentes regiones de la entidad.
En la mayoría se detectaron irregularidades por la inestabilidad de los terrenos, falta de certeza jurídica y fallas estructurales.
Por las irregularidades, solamente dos ex funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), a cargo del programa en la entidad, enfrentaron sanciones administrativas; el ex delegado Héctor Vicario Castrejón y la ex coordinadora de delegaciones, Sheila Karin Ortega Muciño, quienes fueron inhabilitados por la Secretaría de la Función Pública (SFP) por 10 años para ocupar cargos públicos.
A ambos funcionarios se les sancionó con base al expediente 0061/2017, cuya fecha de resolución fue el 9 de agosto de 2017.
La mayoría de las familias damnificadas por las lluvias del 13, 14 y 15 de septiembre del 2013, siguen sufriendo precariedad en sus viviendas a pesar de que el entonces presidente Enrique Peña Nieto les prometió una vivienda digna.
Frida Martínez Hernández, vivía antes del fenómeno meteorológico en la colonia Javier Mina, al norte de la ciudad, y su casa de madera se vino abajo durante las lluvias del 2013.
Personal de Protección Civil le avisó que ya era inhabitable la zona y junto con varios de sus vecinos se la llevaron al albergue que se instaló en la Escuela Primaria José Martí de la colonia Caminos.
El engaño comenzó desde el principio
Contó que después los trasladaron a unas instalaciones “en muy malas condiciones” de un Boliche, al sur de la ciudad, por lo que le pidieron al entonces alcalde, Mario Moreno Arcos que los cambiara a otro lugar y los llevaron a las instalaciones del CREA (hoy Unidad Deportiva Chilpancingo), de donde un año después quisieron desalojarlos con policías municipales, pero lo impidieron con el apoyo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG).
Resistieron hasta el 2015, cuando las aproximadamente 50 familias que estaban ahí fueron las primeras que llegaron al Nuevo Mirador y se instalaron en la manzana 1-A.
“Desde que llegamos todas las casas estaban cuarteadas, y con el tiempo se fueron deteriorando más. No estaban como nos las prometieron, nos dijeron que serían viviendas dignas, que estarían en las mejores condiciones pero fue mentira”, se quejó a ocho años de que recibió su vivienda.
El edificio que le tocó era de tres niveles y desde el tercero –en el que no vivía nadie porque la persona que lo habitaba murió al poco tiempo de que los reubicaron–, se filtraba el agua al segundo y de este al suyo que estaba en la planta baja.
“Eran chorros, tenía yo que poner cubetas. Además, de las paredes donde pasaba el cable de luz también escurría el agua, se veían las líneas por donde se metía y toda la pared se humedecía”.
Explicó que desde afuera, las viviendas lucían bien, “estaban bien pintaditas de distintos colores, pero desde dentro las cuarteaduras estaban a la vista por todos lados”.
Dijo que con el tiempo la pintura se fue descascarando y con los temblores las grietas se fueron abriendo y fueron más visibles, hasta que ya fue imposible vivir en ellas.
En junio pasado, de pronto, les dijeron que se tenían que salir porque se las iban a reconstruir, por órdenes del presidente Andrés Manuel López Obrador, “pero nomás nos dijeron sálganse sin ningún respaldo de que nos las iban a devolver”, dijo Martínez Hernández.
Informó que les dieron un mes para que se salieran, sin que les entregaran un documento que les garantizara ni la construcción ni que se las devolverían.
Aun así muchas familias comenzaron a salirse, y los primeros, en cuanto les dijeron que se salieran, fueron los de la manzana 1-B.
“Nosotros fuimos los últimos porque ya no confiamos en las autoridades, no nos queríamos salir así nada más, queríamos un documento, con una fecha establecida de cuando nos las van a entregar”, declaró doña Frida entrevistada el 8 de septiembre.
Informó que la mayoría de las familias de la manzana 1-A son las que improvisaron sus chozas en el área verde del fraccionamiento, contra la voluntad de las autoridades, porque son de escasos recursos y no pudieron pagar los 2 mil o 2 mil 500 pesos que cobran de renta.
La vivienda de doña Frida se encuentra en medio de la maleza, bajo árboles de guamúchil y cazahuates y es de piso de tierra, desde lejos parece abandonada, y aunque como el resto de sus vecinos es de madera, lámina y desechos de material de construcción, a simple vista es la mejor de todas.
Diez años después de los daños provocados por Ingrid y Manuel, lamentó que los hayan sacado de una zona de riesgo para traerlos a otra igual.
Dijo que fue la causa de que muchas familias damnificadas apenas recibieron su casa, las vendieron y se fueron. Otros las rentan aún en las malas condiciones en que se encuentran.
Los primeros dos meses de vivir aquí, las familias carecían de servicio de transporte, tenían que caminar hasta la colonia La Cinca o al bulevar Chilpancingo-Petaquillas, aproximadamente a un kilómetro y medio para abordar el transporte y llevar a los niños a la escuela a Chilpancingo o los adultos a sus trabajos.
El servicio de agua entubada lo tuvieron sólo tres meses, después la red colapsó y ahora compran a 120 pesos el rotoplás de mil 200 litros.
El drenaje funcionó los primeros meses, después comenzaron a taparse las coladeras y actualmente el problema es frecuente, cada vez que colapsa tienen que llamar a personal de Protección Civil.
Según les han dicho a los vecinos, las más de 500 casas tienen que ser demolidas en etapas por fallas estructurales, las primeras fueron las 176 de los 42 edificios de la manzana 1-A.
La coordinadora del Plan de Reconstrucción de la Sedatu, Aurora Muñoz Martínez y el delegado de los programas federales Iván Hernández Díaz, les dijeron que se terminarán de construir las nuevas casas en diciembre, pero creen que será otro engaño, “porque van muy lentos y no creemos que terminen, una sola máquina está trabajando y aún no terminan de demolerlas”, dijo Frida Martínez.
María Andrés Tolentino fue otra de las damnificadas en el 2013. Vivía en la colonia Los Tanques, al noreste de Chilpancingo.
Su casa quedó aplastada por un derrumbe y el Ayuntamiento ya no la dejó vivir ahí porque le dijeron que era peligroso.
Con dos hijas y tres nietos fue a parar al albergue del CREA y un año después, junto con todos los alojados los reubicaron al fraccionamiento Nuevo Mirador.
“En las primeras lluvias vimos que las casas eran unas coladeras, todos nos mojábamos, las casas no sirvieron”, reprochó.
Recordó la promesa del ahora ex presidente Enrique Peña Nieto cuando los visitó días después de Ingrid y Manuel en las instalaciones del CREA, “nos dijo que íbamos a recibir vivienda digna, pero no sirvieron, eran unas coladeras”.
Contó que cuando su vecina de la planta superior lavaba su piso, el agua se filtraba a su departamento “todo el tiempo olía bien feo a húmedo, las casas eran armazones con relleno”.
María Andrés y sus hijas viven ahora en una choza de palos y techo de láminas usadas en al área verde del fraccionamiento. En la entrada, sobre la tierra, colocó un fogón donde cocina.
Dijo que cuando les pidieron que se salieran del fraccionamiento para demoler el edificio, les dijeron que se fueran a rentar, “¿pero de dónde?, no tenemos, por eso nos quedamos aquí, a esperar hasta que hagan nuestra casa, pero mire, no le echan ganas”.
Frente a su choza permanece el escombro abandonado de los edificios demolidos, ningún trabajador se ve en el área, la escena es de desolación y en ruinas.
Diez años después de los daños provocados por Ingrid y Manuel, lamentó que los hayan sacado de una zona de riesgo para traerlos a otra igual.
Otra de las damnificadas, Floriberta Castañón Gaspar, vivía en la calle Encino de la colonia Vista Hermosa, al poniente de la ciudad, parte de su casa se cayó por un derrumbe y la mandaron al refugio de la Escuela Nicolás Bravo ubicada en esa colonia.
El Ayuntamiento que presidía entonces Mario Moreno cerró el albergue días después cuando el grupo de vecinos seguían adentro y tuvieron que pedir auxilio a un grupo de soldados que pasó por ahí y los trasladó al albergue del CREA, y un año después los reubicaron al Nuevo Mirador.
“Pero nomás eran una finta de casas porque por todos lados se les trasminaba el agua, por eso, ahora, las están destruyendo porque en realidad no servían”.
Se quejó que el delegado de los programas del Bienestar, Iván Hernández les dijo que les iba a dar apoyo para la renta, pero no cumplió.
“Nos aseguraron que en diciembre nos van a entregar nuestras nuevas casas, pero ya ve, estamos en septiembre y las siguen demoliendo todavía”.
Jorge Alberto Castro Hernández, es otro de los damnificados de Ingrid y Manuel y tenía su casa entre la colonia Lomas de Xocomulco y Sección Séptima, al poniente de la ciudad, ahora vive en la zona verde del Nuevo Mirador con 11 personas de su familia, las mismas que cohabitaban hacinados en la vivienda que demolieron.
Dijo que espera que, aunque no sea más amplia la casa que les van a hacer, “cuando menos que sea una buena obra, no como las que nos entregaron.
Contó que desde un principio les dijeron que las viviendas (que demolieron) tendrían una durabilidad de 10 años y que después de este tiempo se iban a empezar a caer”.
Declaró que actualmente no saben si se las van a entregar y cuándo, también porque las lluvias se les meten en la choza que habitan actualmente. “Sé que estamos bajo nuestro propio riesgo, pero es porque no tenemos a dónde ir, por eso les pido a las autoridades que le metan empeño y agilicen la construcción antes de que se vaya el presidente Andrés Manuel”.
En el tercer día de trabajos de demolición de tres manzanas del Nuevo Mirador, con una máquina recogen escombros para sacarlos del fraccionamiento Foto: Lourdes Chávez
Lourdes Chávez
Chilpancingo.
La manzana 1-A del fraccionamiento Nuevo Mirador, una de las tres que fueron desalojadas para su demolición por fallas de origen, para la posterior reconstrucción, tiene en cada edificio una placa conmemorativa del Programa Nuevo Guerrero. Una vivienda más construida por el gobierno federal.
Fue el programa para la reconstrucción estatal en más de 36 municipios afectados por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel, con inversión total de 45 mil millones de pesos en el sexenio de Enrique Peña Nieto, para unas 14 mil acciones, según los informes de la época.
En esa manzana tiene su casa la señora Lorena Frida Martínez Hernández, activista desde el periodo de los damnificados tras la fuerte lluvia del 15 de septiembre de 2013. Fue parte del grupo de 42 familias capitalinas que se quedaron más de un año en el Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg), abierto como albergue, pese a que las autoridades estatales y municipales trataron de obligarlas a irse.
Persistieron ahí hasta la asignación de las viviendas, justamente en la manzana 1-A, la primera de la numeración.
En entrevista, la señora Lorena Frida aclaró que entonces había muchos rumores de que los departamentos serían dados a trabajadores del gobierno del estado, y quedarse, era una forma de presión para acceder a la vivienda.
Hoy, es parte de las 10 familias que instalaron viviendas provisionales en áreas verdes, mientras el gobierno del estado se encarga de la demolición de tres manzanas o 212 departamentos, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), con recursos del Comisión Nacional de Vivienda, hace la reconstrucción
Junto a su vivienda provisional, señaló la pila de escombros con la máquina pesada llenando de material de desecho un carro de volteo. “Están recogiendo los escombros, de la manzana 1-B, falta (demoler) la manzana 1-A, después la 2-A, y algunos edificios de tres niveles de la 3-D”, indicó.
De acuerdo con los vecinos, el viernes después de medio día comenzaron los trabajos de demolición, continuaron el sábado y este lunes.
Distinto a la mayoría de las familias que desalojaron sus viviendas para rentar mientras se realizan los trabajos, aclaró que quienes decidieron quedarse, no tenían dinero para los pagos del depósito, primera renta y mudanza, y no iban a reunirlo en el plazo de un mes que les dieron para dejar los edificios.
Además, quedarse también es una manera de presión, para ver qué avances hay, si se van a apurar a construir. “Que no nos engañen, porque no confiamos en las autoridades”.
Duda que los trabajos comiencen porque el periodo de lluvia más intenso es en agosto, pero cuando lo expusieron con las autoridades federales, les respondieron en que sí van a trabajar porque el compromiso es entregar esta etapa antes de que salga el presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Esperemos que ahora sí cumplan, y que las casas que van a construir sean mejores, que ya no estén en malas condiciones como éstas, que estaban muy cuarteadas, se filtraba el agua, teníamos goteras, teníamos que poner cubetas”.
Aseguró que todos los edificios del fraccionamiento tienen daños, y les dijeron que habrá otras etapas de reconstrucción, pero comenzaron con estas manzanas,que son inhabitables.
Antes del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel que impactaron en el estado, la señora Lorena vivía en un terreno que compró en una barranca junto a la colonia Javier Mina. La mañana del 15 de septiembre su tinaco se llenó de agua, se resbaló y rompió un poste de su casa de madera, que comenzó a irse de lado. Media hora después un bordo se deslizó y cubrió su vivienda.
“Estuvimos en el albergue de la primaria José Martí. Luego nos enviaron a un local que no nos gustaba. Nos llevaron al Indeg (que el gobierno del estado habilitó como albergue), donde estuvimos mucho tiempo, hasta quisieron corrernos de ahí. El alcalde Mario Moreno, declaró en la prensa que se gastaba 25 mil pesos diarios en comida para los damnificados, y era mentira”, dijo.
Añadió que estuvieron rodeados por policías y patrullas que trataban de amedrentarnos, “de hecho, nos llegaron comentarios de que estas casas que iban a hacer aquí, se las iban a dar a trabajadores de gobierno”.
Aclaró que no pudieron sacarlos porque el luchador social, Nicolás Chávez Adame, estuvo asesorándolos. “Desde entonces está con nosotros, porque cualquier decisión la consultamos primero. Confiamos más en Nicolás Chávez que en la gente de gobierno, por decir, en estas personas de Sedatu”.
Cuando recibieron las casas que construyó Sedatu, resultaron muy pequeñas, “en nuestros terrenos teníamos espacio. Aquí no, además de las goteras y las grietas que con los temblores se iban abriendo más. Cada año, estaban más dañadas”.
Casas deshabitadas y vendidas
Indicó que, especialmente los vecinos de la manzana 1-A, de unas 50 familias, eran los que se organizaban para ir a Sedatu y otras oficinas en la Ciudad de México, para insistir en la reparación de las viviendas.
Con este nuevo plan de reconstrucción, dijo que muchos de sus compañeros se fueron a rentar casas de la parte del mismo fraccionamiento, que estaban deshabitadas.
“Hay personas que tienen su casita aquí, y no sueltan allá donde vivían. Otras vendieron y se regresaron a vivir donde estaba, porque sus casas están cuarteadas, porque no hay espacio, porque no hay privacidad, todo se escucha del otro lado de la pared”.
Recordó que cuando llegaron al fraccionamiento, en casas de la parte más alta, los nuevos inquilinos llegaban todos en automóvil particular, “se notaban personas con recursos. Nosotros no decíamos nada porque ya estaban ahí, en la manzana, ocupando el departamento”.
Ya no eran damnificados, tampoco estaban en una zona de alto riesgo, pero la obra del gobierno federal, volvió a colocarlos a sus familias en una situación de vulnerabilidad en la vivienda.
Por defectos en las remodeladas calles del Centro Histórico de Iguala, que con las primeras lluvias han presentado hundimientos y desprendimiento del empedrado estético que se le colocó, este martes otra vez fueron cerradas tres principales avenidas para realizar una nueva rehabilitación a la obra que realiza el gobierno federal mediante la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que no ha sido inaugurada.
Las calles cerradas nuevamente a la circulación vehicular son Bandera Nacional, Benito Juárez e Independencia en los tramos entre el Palacio Municipal y el kiosco, debido a que presentaron nuevamente hundimientos y desprendimiento de empedrado, aparentemente por la mala compactación del suelo y mala calidad de la mezcla utilizada para pegar la piedra.
El 6 de febrero un grupo de empresarios, comerciantes y políticos priistas protestaron en el Zócalo de la ciudad para denunciar los defectos y mala calidad en las calles que apenas habían sido abiertas al paso vehicular en noviembre, por lo que llamaban al alcalde David Gama Pérez (PRI), a no recibirla la obra con esas fallas.
El 22 de ese mismo mes, la empresa subcontratada por Sedatu, cerró nuevamente las calles para iniciar una primera rehabilitación en los tramos en las calles Juan Álvarez, Constitución y Benito Juárez, y las volvieron a abrir a la circulación vehicular a principios de junio pasado.
Unos 40 días después, nuevamente fueron cerradas al paso de vehículo las calles Benito Juárez, en el tramo frente al kiosco y el museo de la Bandera, también Hermenegildo Galeana en la cuadra del monumento a la Bandera y la cuadra de la calle Independencia junto al kiosco para realizar una nueva rehabilitación ante defectos que han surgido con las primeras lluvias.
Esas calles han sido abiertas a la circulación de vehículos a pesar de que no han sido inauguradas oficialmente, debido al clamor de comerciantes y empresarios de esa zona que han denunciado afectaciones en sus ventas y comercios ante la falta de consumidores por el cierre de las calles por la remodelación total del Centro Histórico.
Esta obra fue iniciada por el gobierno federal el 20 de abril de 2022 mediante Sedatu, con una inversión de más de 260 millones de pesos y una aportación del municipio cercana a los 50 millones de pesos para obras complementarias; contempla la demolición y reconstrucción del Palacio Municipal que ya fue entregado y está en operaciones, tres plazas y los tramos de nueve calles en el perímetro de estos sitios.
trabajadores del gobierno de Iguala trasladan mobiliario a las nuevas instalaciones del Palacio Municipal en el que se espera que este viernes comiencen operaciones Foto: El Sur
Alejandro Guerrero
Iguala
Entre el miércoles y ayer, las distintas áreas del gobierno municipal iniciaron el traslado de mobiliario, papelería y equipo a las instalaciones del nuevo Palacio Municipal, del que ya se hizo la entrega formal por parte de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), y se espera que para este viernes ya estén en funciones la mayoría de las oficinas.
Mediante un boletín de prensa, se informó que el martes, luego de un recorrido por el nuevo edificio, el alcalde priista David Gama Pérez y la síndica municipal, Nayeli Salmerón Mora, hicieron la entrega formal de cada oficina a los ediles, secretario, directores y jefes de departamento, para que a partir del miércoles iniciaran el traslado para ocupar el nuevo edificio sede del Ayuntamiento.
El miércoles de la semana pasada, el alcalde Gama Pérez y el director general de Obra de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Ulises Manzano López, firmaron el acta de entrega-recepción del nuevo Palacio Municipal, pero aún no han sido entregadas las tres plazas y las calles remodeladas.
A partir del miércoles los trabajadores y funcionarios de las distintas oficinas iniciaron el traslado de su equipo, papelería y mobiliario para ocupar sus nuevas oficinas.
En estos dos días se ha visto el acarreo que realizan los trabajadores de las instalaciones que ocuparon por más de un año en sedes alternas e improvisadas debido a la demolición y reconstrucción del nuevo edificio en el que el gobierno federal mediante Sedatu, invirtió cerca de 300 millones de pesos para la reconstrucción del Palacio Municipal y el centro histórico.
A partir de ayer, algunas oficinas como el Registro Civil, ya empezaron a operar y dar servicios, mientras que se espera que para este viernes ya la mayoría de ellas estén operando en el nuevo edificio y den servicio a los contribuyentes.