Y se pudo

Qué más empoderado puede estar el pueblo de México que superó, además de la mayoría imbatible que fue el PRI durante muchos años, los mitos creados por la clase dominante acerca de una supuesta imposibilidad de cambiar la correlación de fuerzas debido al poder del Estado que tenía el control social del pueblo de México.
En poco tiempo la creencia se terminó con la idea dominante de que era obra del destino nacer y morir pobre porque así lo quiso Dios quien al parecer tenía sus preferidos para disfrutar la riqueza generada con el trabajo de la mayoría, la cual debía resignarse a esa situación por una recompensa que recibiría después de la muerte.
Las falsedades con las que los panistas se desgañitaban gritando desde el púlpito de la iglesia fueron insuficientes contra una mayoría consciente que decidió hacer uso de sus facultades constitucionales para cambiar su forma de gobierno, como dice el artículo 39.
Ese cambio en la manera de pensar que condicionaba la forma de ser del mexicano, humilde, callado, obediente y acomplejado, a los primeros que sorprendió en las elecciones del 2 de junio fue precisamente a los beneficiarios de aquel estado de cosas cuando se supo que el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador con 30 millones de votos era contundente e irreversible.
Por eso la propia oposición que tiene de vocero en la televisión a Carlos Alazraki y compañía se pregunta la razón de que los juniors que invadieron la sala del Senado se hayan manifestado tan tarde contra la reforma al poder judicial cuando a la hora de votar estuvieron ausentes de las urnas.
Esos mismos voceros de la derecha recalcitrante se contestan diciendo que no fueron a votar porque ninguno lo consideró necesario. Todos los herederos y familiares que cobran bajo las siglas de ese poder creían que su futuro era inamovible, que seguirían heredando las plazas de sus familiares porque el control de ese poder estaba alineado a los intereses de los grupos de poder, de los de cuello blanco y de los otros.
A los opositores del PRIAN les parecía inconcebible la idea de perder la elección porque distanciados del pueblo nunca supieron leer lo que estaba ocurriendo en la sociedad. La locomotora del cambio les pasó por encima y cuando se dieron cuenta ya estaban en la lona, y lo que más coraje les produjo fue que el derrotado de siempre, el indio provinciano y pata rajada hubiera ascendido al poder con el rotundo apoyo del voto popular. El pueblo inculto, pobre y oprimido había decidido cambiar la historia de nuestro país.
Ahora se cuenta como una anécdota lo ocurrido en el debate donde Morena hizo mayoría calificada, cuando PRI y PAN cuidaban a sus grupos parlamentarios como rebaño de ovejas para que ninguna se desbalagara a la hora de la verdad.
Otra vez Alazraki, prototipo de los fachos, sugería a sus partidarios que trataran de comprar algún senador de izquierda porque estaba seguro que en sus filas habría alguien susceptible de venderse, sabida la necesidad en la que viven.
Mientras en el Senado se acercaba la hora de la verdad, todo mundo se devanaba los sesos concluyendo que era menester sumar 86 votos de la izquierda para alcanzar la mayoría calificada necesaria para el cumplimiento del plan C. Faltando un voto para hacer posible el cambio, la realidad se desenvolvió con la expectación que se produjo cuando el PAN anunció que su senador por Veracrúz había dejado de contestar el teléfono. Y la historia posterior ya se conoce. Llegó a la sesión el suplente de Miguel Ángel Yunes Márquez, su padre Miguel Ángel Yunes Linares, un viejo militante del PAN que hizo carrera en el PRI y llegó a gobernar Veracruz convertido en panista. Muy temprano habían surgido dudas sobre la conducta del suplente y todo mundo recordaba que siendo enemigo jurado de Andrés Manuel López Obrador, era difícil que cambiara su voto a favor del PAN, a menos que se hubiera dado una negociación para salvar su pellejo y el de su familia frente a serias acusaciones que pendían en su contra.
Pero lo cierto es que ese día martes la situación se comenzó a aclarar cuando se supo que había otro Senador, el de Campeche, Daniel Castañeda del partido Movimiento Ciudadano del que se decía que estaba desaparecido porque con su ausencia bajaba a 85 el numero de votos requeridos para hacer mayoría calificada. Pero ese voto no fue necesario ante la llegada del senador suplente de Veracruz.
Muchos se burlan de la mirada con la que irrumpió en el pleno el suplente Miguel Ángel Yunes Linares, unos dicen perdida, pero más bien fija, en un objetivo o en las consecuencias de una decisión que sin duda sería histórica. Ignorando los gritos de linchamiento proferidos por los hasta entonces miembros de su partido Yunes Linares dijo lo que tanto se esperaba, que votaría en conciencia mirando por el bien de la nación antes que por un partido y luego de rechazar la acusación de que fuera traidor agradeció el cobijo de los senadores de Morena y pasó a ocupar un lugar dentro de las filas del partido guinda. Así se convirtió en el voto número 86 que permitió a la coalición Sigamos haciendo Historia alzarse +con la mayoría calificada y en una votación histórica derrotar a la oposición reaccionaria para continuar con la reforma al poder judicial.
Este triunfo de la izquierda para modificar las leyes no ha sido puramente cuantitativo a pesar de la hazaña del voto 86. Lo más importante del triunfo fue que se construyó superando el complejo de inferioridad que durante todo el período neoliberal nos mantuvo entumidos y ensimismados.
Ningún nuevo intento de parte de la Suprema Corte ni de los grupos violentos que manejaron entre los trabajadores pudieron detener la marcha del Plan C que consiste básicamente en quitarle a los poderes fácticos el manejo faccioso de los juzgados para que en adelante se privilegie la justicia para los oprimidos, nada más pero nada menos.
Ya en la implementación de los cambios para la reforma se verá que hasta la carrera judicial que tanto defendía la oposición era una farsa porque ha salido a relucir que apenas el 11 por ciento de los jueces tienen ese antecedente, pues la inmensa mayoría son producto de las recomendaciones y el dedazo, incluida la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Norma Lucía Piña quien en una entrevista confesó que cuando fue designada funcionaria carecía en absoluto de experiencia.
A la distancia de aquel debate en el Senado suena cada vez más hueco el razonamiento panista de la senadora Lily Téllez quien desde la tribuna razonaba que la reforma al poder judicial no era una demanda perentoria del pueblo sino un capricho del presidente de la república que a toda costa quería destruirlo. Así de distante se encuentra el PAN de lo que piensan y quieren los electores.
Por otro lado, nada más sencillo de entender que la propuesta de que sea el pueblo quien elija a jueces ministros y magistrados como lo hacen los ejidatarios con la elección de su comisariado y en los municipios con los ayuntamientos.
Y para quienes en contra argumentan que el pueblo no sabe y que se va a equivocar en la elección, no hay más ejemplo en contra que lo sucedido ahora con la presidencia de la república, el pueblo no se equivocó y si en el futuro se equivoca, también tiene derecho a rectificar, pero en todo caso nadie dudará de que será la primera vez en la historia del mundo que el pueblo mexicano se da la facultad de transformar un poder judicial corrompido al servicio de una minoría rapaz por otro que le garantice la justicia gratuita y expedita.
Quienes siguen defendiendo al Poder Judicial que la mayoría quiere que cambie, aducen que se quiere destruir dicho poder y tienen razón, ya no queremos un poder corrompido, que está al servicio de los poderosos. Ahora queremos un poder judicial que esté de lado del pueblo, que no se les olvide a sus integrantes que se deben a quienes los nombraron y que no se repetirá la historia de que el pueblo les paga y los poderosos les mandan.
Mientras tanto celebremos en paz esa nueva hazaña de un pueblo empoderado.

La reforma del Poder Judicial

Entre mis amigos hay la percepción, después de las recientes manifestaciones juveniles de los universitarios a favor del Poder Judicial, que hace falta emprender una campaña masiva que explique las razones que sustentan la necesidad de la reforma, pues las respuestas en pro y en contra que se escuchan son de una elemental comprensión.
Cierto que la reforma quiere incidir en la vida del Poder Judicial para que este tome conciencia de lo alejado que está del pueblo, el cual, en última instancia, es al que se debe la erección de ese tercer poder. El desprestigio del Poder Judicial es un hecho claro para la mayoría que no está satisfecha con la administración ni impartición de justicia. Bastante desprestigio cargan, principalmente los jueces por el trato preferencial que otorgan a los narcotraficantes y organizaciones criminales de cuello blanco y, como se ha descubierto últimamente, también a los empresarios reacios a pagar sus impuestos como lo marca la ley.
En ese poder la corrupción es un hecho cotidiano que se expresa en el dicho aquel de que la justicia cuesta y solo está al alcance de quienes tienen dinero. Los vulnerables simplemente se desechan. Para ellos no hay justicia ni la habrá si las cosas siguen como están.
Claro que develar la vida de privilegio que se dan y los ingresos que perciben los ministros y magistrados explica por sí solo el por qué de la oposición a que esos cargos se voten. Lo interesante es que a pesar de los privilegios de jueces, magistrados y ministros que ganan sueldos superiores a los que recibe el presidente de la República han logrado levantar el apoyo de la mayoría de los trabajadores. La reforma que debía ser tersa porque pondrá a salvo los derechos laborales se convirtió en alharaca porque el PRIAN se ha alineado públicamente con ese poder poniendo en evidencia lo que antes hacían a escondidas. Lo más avanzado que vemos es la argumentación sobre los problemas técnicos que tendrá la elección de jueces para quienes prevén un alud de participantes, que de ser así sobran especialistas que darán buenos resultados.
Para no abundar en el comportamiento racista y clasista que han exhibido muchos de los jueces, habría que referirnos a los secretarios de acuerdo y hasta las secretarias quienes con un salario miserable se sienten a gusto por la oportunidad que tienen en el Poder Judicial para hacer trapacerías. Es todo un maridaje en los órganos que integran el Poder Judicial, empezando por la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Electoral, los Tribunales de Circuito, los juzgados de Distrito y el Consejo de la Judicatura Federal.
Todos se sienten poderosos, hasta los choferes y los barrenderos porque todos salen ganando con la corrupción porque todos participan del cochupo.
Conozco la experiencia del secretario de una jueza quien lo primero que hacía con los casos que había de atender, era entrevistarse con cada una de las partes, y no tenía escrúpulos en involucrar a la propia jueza en el supuesto arreglo del caso. Cobraba a las dos partes la supuesta extorsión de la jueza.
Aunque su salario era de miseria el secretario manejaba el mejor auto del año, con terrenos aquí y allá, solícito en las tareas del juzgado. Esa era su minita de oro que desde luego los jueces conocen pero ninguno ha estado dispuesto a combatir.
Podríamos hacer un catálogo de hechos documentados sobre la podredumbre en el Poder Judicial. Pero cuidado, otra institución totalmente contaminada es la Fiscalía ese órgano que depende del Poder Ejecutivo. En general es una banda de delincuentes que esos sí hacen uso de la “charola” para delinquir.
Los casos se repiten de policías corruptos que protegen delincuentes porque los mandan a robar.
Un amigo me platicó que por razones de vecindad estaba un día en la calle con un muchacho ampliamente conocido como ratero y atestiguó el preciso momento en que llegaba una patrulla y se baja un policía directamente hacia su vecino. Con señas y claves que no entendió, el ratero le explicó que el policía le había encargado un radio de auto y un reloj de pulsera. Sorprendido mi amigo le preguntó que por qué le hacía ese trabajo y le respondió que a veces el policía le hacía “paros” con la ley.
Pero la reforma al Poder Judicial va. Se trata de un mandato del pueblo que senadores y diputados deben llevar hasta sus últimas consecuencias.
El presidente de la mesa directiva del Senado, Gerardo Feránandez Noroña nos tiene informados de que a más tardar el martes de esta semana la reforma al Poder Judicial será aprobada por la mayoría calificada. Entonces podremos festejar a gusto con la inauguración interminable de obras sembradas por todo el país.
Mientras tanto y para que el estrés no afecte más a mis amigos les digo que confíen en la conducción del proceso encargado al partido Morena y a sus diputados y senadores de ellos y sus aliados.
Pues así como pasamos por encima de la intromisión de los jueces que quisieron detener el proceso de reforma sin tener facultades para ello.
Si confiamos en la rectitud y decencia de los diputados y senadores de la coalición Juntos hacemos Historia, es seguro que ellos llevarán a buen término la reforma judicial.
Entonces festejaremos el Tren Maya terminado en su totalidad para dar vuelta a la península, listo para conectarse al tren interocéanico y con posibilidades de que llegue hasta el vecino país de Guatemala. El tren interoceánico que hará las veces del canal de Panamá con carga y pasajeros que se embarquen en Salina Cruz y por carretera y en pocas horas arriben a Coatzacoalcos.
Las presas y distritos de riego de Sinaloa y las abominables islas Marías de mazmorras convertidas en lugar de cultura y recreación. La planta solar más grande del mundo instalada en Puerto Peñasco, la más grande de Latinoamérica y la quinta a nivel mundial en Sonora. Y aquí en este mismo estado la reivindicación de las tribus originarias de los yaquis a quienes se les ha recuperado sus tierras y dotado de agua para el consumo humanos y el riego.
El nuevo Acapulco en Guerrero cuyos habitantes han recibido los apoyos suficientes para una vida de disfrute de los encantos y las bellezas que antes solo veían de lejos y como trabajadores al servicio del turismo. Casas nuevas pintadas a gusto de sus dueños.
El parque ecológico de Texcoco y la ampliación del bosque de Chapultepec que lo convirtió en el parque más grande del mundo.
La siembra de millones de árboles forestales y frutales que han cambiado la vida de millones de familias que mientras sus plantas crecen, van consumiendo las hortalizas y quelites cultivados en su traspatio para venderlos en tianguis que se han hecho populares en la mayor parte del país.
Todo lo anterior sin dejar de lado el AIFA construido en tiempo récord con los ingenieros del Ejército en primera línea.
La refinería de Dos Bocas en Tabasco que ya refina el 20 por ciento de la producción nacional y nos lleva a la autosuficiencia y autonomía. Así que confiemos en Gerardo Fernández Noroña y su desempeño patriótico como presidente del Senado.

 

Y nos llevó el tren

Lo vimos avanzar frente a nosotros como caballo de fuego para una exhibición. Era una mañana de agosto y estábamos todos tan despiertos y expectantes en el andén de la estación de Cancún que cuando llegó fuimos los primeros en abordarlo buscando inmediatamente el número de los asientos a ocupar.
El primer viaje en el Tren Maya lo hicimos desde Cancún a la estación Chichen Itzá de Yucatán. La amabilidad del personal que cuida y administra el Tren Maya es lo primero que sorprende gratamente, como si todos estuvieran deseosos de mostrar al mundo la obra magnífica en la que trabajan. Son hombres y mujeres, la mayoría jóvenes, todos con uniformes de la Guardia Nacional, seleccionados y capacitados para el servicio.
Es cierto que la obra no está terminada y que en todas las estaciones hay trabajadores ultimando detalles para su inauguración, pero lo que ya funciona de maravilla es el tren, moderno, silencioso, puntual, cómodo y funcional que corre desde Chiapas hasta Cancún porque el tramo a Tulum está en construcción.
Para nosotros esta obra que disfrutamos es la más clara expresión de la talla de gigante que tiene quien la ideó. Así como tuvo imaginación para ponerle el segundo piso a la capital del país pensando en el futuro que todos deseamos, con el Tren Maya como obra emblemática de Andrés Manuel su impacto será ilimitado para el desarrollo de la península.
Es un atractivo ver la cantidad de personas de la tercera edad que viajan felices en el tren seguramente gastando sus ahorros de la Pensión Universal para darse el lujo de pasear con su familia disfrutando parte de lo que lograron conquistar con su lucha tenaz a lo largo de tantos años para hacer posible la transformación de México en una potencia mundial con un gobierno que manda obedeciendo.
Mirando esta obra magnífica del tren e imaginando su costo, no se puede menos que maldecir a quienes durante tantos años le robaron a la nación. ¿Cuántos trenes? ¿Cuántas refinerías? ¿Cuántos aeropuertos? ¿Cuántas carreteras? ¿Cuántos distritos de riego? ¿Cuántas pensiones y becas y árboles sembrados, toneladas de fertilizante gratuito?
Pero paseando por el sureste, disfrutando del recorrido con tantas cosas que ver, resulta difícil imaginar el tamaño de la osadía, en su doble acepción de atrevimiento y resolución de Andrés Manuel para darnos a los mexicanos esta herencia material que es afrenta para quienes saqueaban la riqueza del país y construían bardas semejando refinerías.
Para nosotros los abuelos el viaje fue una oportunidad para enseñar a nuestras nietas la riqueza que guarda nuestro suelo y el valor de lo construido que ellas y su generación tienen la obligación de cuidar y acrecentar para sus descendientes. En eso insistimos al viajar por tres de los cinco estados que ahora estarán más cercanos y se beneficiarán de lo que gaste el casi millón de visitantes que arribarán cada mes a estas tierras.
En nuestro viaje aunque el quinto tramo del tren que llega a Tulum no está terminado, hicimos parada en esa ciudad de casi el doble de habitantes que tiene Zihuatanejo para conocer el moderno aeropuerto que la Sedena construyó en tiempo récord.
La carretera para llegar a esa terminal es una obra magnífica, amplia y limpia en medio de la selva, sin los escombros ni desaseo que es común en las construcciones nuevas.
Los anuncios de que es la Sedena la responsable de las obras de infraestructura nos obliga a reconocer el acierto del presidente para involucrar al Ejército en estas tareas. Su saber constructivo ha creado un estilo arquitectónico único, sobrio, iluminado de manera natural, amplio y fuerte que se ve en su estructura y la calidad del material, distinto a las obras de relumbrón en las que se roban hasta el cemento.
No tuvimos ningún problema para llegar y recorrer todo el edificio de la terminal de Tulum, pasear por los jardines, detenernos en las fuentes rodeadas de pasto bien cuidado y reconocer a Felipe Carrillo Puerto hecho estatua en su papel de educador.
Me gustó la obra arquitectónica de la terminal cuyos espacios y su entorno invitan al descanso, la lectura y la meditación. Hay muchos lugares para sentarse y disfrutar con la vida de la selva, tan natural como ver un tejón, muchas iguanas, palomas y chachalacas en torno de las fuentes.
El tramo en construcción para conectar Tulum es un hervidero de trabajadores. Cientos de camiones de volteo de gran capacidad trabajan día y noche con acceso a las vías a cada trecho de la carretera llevando el material en el que descansarán los durmientes. Hay personal que cuida y vigila para evitar accidentes.
No perdí tiempo preguntando las opiniones de la gente local respecto a esta obra monumental, y la idea general es que el Tren Maya tendrá tal impacto que ya ahora cada quien tiene una opinión al respecto. No hay quien la ignore, aunque no falta gente de los pueblos alejados que no ven todavía algo tangible que les diga las bondades del tren.
En Bacalar, entre los prestadores de servicios turísticos hay la idea de que su vida es mejor como están porque tienen segura la llegada de los extranjeros que pagan bien y buscan la tranquilidad y el aislamiento. Sucede lo mismo que en Zihuatanejo donde los hoteleros, comerciantes y restauranteros se quejan de la llegada masiva del turismo nacional de bajo poder adquisitivo.
En contra de esa opinión está la mayoría de los entrevistados, desde las mujeres que han sido contratadas para el servicio del tren, contentas de tener un trabajo y el seguro social que agradecen, “primero a Dios y luego a nuestro presidente” porque ha cambiado su vida.
En la estación Teya de Kanasín en Mérida, conocí a Alex, un mexicano criado en Texas convertido en pastor presbiteriano que vino a Campeche a una reunión para coordinarse entre iglesias protestantes. Entusiasmado confiaba en las bondades del tren y el cambio que observaba en la gente de las comunidades que visitó y de la buena opinión que hay sobre el actual gobierno de México en Estados Unidos.
En la ciudad de Mérida donde hicimos una pausa en nuestro recorrido, la mayoría de la gente nota los cambios que trajo el Tren Maya, no todos positivos porque hay un auge en la renta de casas y departamentos por extranjeros que afecta a la demanda local por el aumento de precios. En el recorrido de la ciudad el cronista nos muestra dos residencias que han cambiado de dueño por grandes fortunas. Una de ellas vendida en ocho millones de dólares que está sin ocupar, y otra en 4.2 millones ya ocupada.
La remodelación de inmuebles en la perspectiva de rentarlos es ahora uno de los principales negocios en la ciudad. Para ese fin se están remodelando las plazas principales. En los anuncios se lee que la inversión es del gobierno federal: 166 millones de pesos que mejorarán el atractivo de la ciudad.
En Chichen Itzá donde por años se ha registrado un flujo sostenido de visitantes extranjeros, originando un vasto número de guías que se alquilan por su cuenta, seguramente el Tren Maya será la panacea porque se espera un incremento superior al millón y medio de visitantes que llegaron en el primer semestre del año pasado según el periódico El Universal.
El estado que seguramente verá mayores cambios con la moderna obra de comunicación será Campeche porque ahora en sus campos se registra un auge petrolero que la remonta a los viejos tiempos con una oferta de empleo que no satisface la demanda local.
Entre las anécdotas del viaje se encuentra la que vivimos en Campeche. El hombre venía de Tabasco y bajó en Tenabo. En el trayecto ocupó el asiento vecino de nosotros, pasillo de por medio. Su nombre, José Damián.
Iniciamos la plática preguntándole si se dirigía a trabajar porque vestía ropa de campo, pero no, dijo que iba de paseo, que se había tomado unos días para visitar a su familia en algún pueblo de Campeche.
Nos dijo que era beneficiario del programa Sembrando Vida en Tabasco y estaba contento porque recién les habían informado que el nuevo gobierno continuará apoyándolos, y nos presumió que los cedros y caobas que sembró hace casi seis años, eran ya árboles grandes y que de sus frutales ya cosechaba naranjas, guayabas, saramuyos y aguacates.
Se trata de un campesino emprendedor que asociado con su hermano siembran maíz, lo cosechan y lo venden hecho tortillas gracias a la adquisición de un molino y una tortilladora. José Damián nos presumió que era seguidor de la causa de Andrés Manuel desde que empezó su lucha, y así como nos sorprendió gratamente quedamos que en un futuro viaje visitaremos Pomuch donde dice que hacen el mejor pan artesanal y Hecelchakan famoso por su cochinita pibil.

Viaje a la península del sureste

 

(Segunda parte)

Es importante repetirlo, el turismo puede potenciar sus efectos positivos en el desarrollo si incorpora a sus bellezas naturales, clima y hospitalidad la riqueza cultural que nos identifica como pueblo. Nunca había tenido tan claro lo anterior hasta que conocí el programa México Espectacular en Xcaret como repaso de nuestra historia contada mediante la danza, el canto, el baile y la música por 300 artistas que hacen inolvidable la visita de quienes acceden a ese parque de Quintana Roo que se localiza a poco más de una hora de Cancún.
El sonido del caracol como instrumento musical en medio de la selva y las danzas prehispánicas en todo su esplendor son un espectáculo único cuya experiencia de quien lo vive es suficiente para justificar un viaje hasta la península.
Mi hija, como muchos de los presentes, se emocionó hasta las lágrimas mirando la representación del origen del mundo según las creencias de nuestros ancestros, y su modo de vida, la conquista española y la imposición de su religión a los pueblos originarios, luego la lucha por la independencia, la revolución y hasta el México actual con lo mejor de su folclor que nos identifica como pueblo.
El programa comienza con la presentación de los Voladores de Papantla, el ceremonial totonaco de la petición de lluvia que ejecutan 4 danzantes en la punta de un poste de madera, a 20 metros de suelo, desde donde descienden como pájaros al ritmo de la flauta, simulando la caída de la lluvia que propicia la fertilidad del suelo.
Aquí también se aprecia el juego de pelota mesoamericano con la técnica de pasarla por el aro de piedra utilizando únicamente la cadera, y el balón de fuego que en llamas se juega con una vara como bastón con la que se controla y acarrea para encestarla en una olla donde hierve el chapopote.
Son diversas las emociones que despierta el espectáculo, a cual más aleccionador porque facilita la interpretación y comprensión de la evolución de nuestro país para valorarlo y apreciarlo.
Los visitantes disfrutan dos horas del original espectáculo que derrocha energía y creatividad con el empleo de moderna tecnología, en un espacio techado, con las tribunas protegidas de la lluvia y del sol, una plataforma que se oculta y levanta para cambiar el escenario con rapidez dando agilidad al programa.
Aunque supongo que la mayoría de espectadores son nacionales, aquí disfrutan de los más notables de cada estado como los tamborileros de Tabasco, los jaraneros de Yucatán, el Mayapax de Quintana Roo y la Muerte de los mayas.
Los espectadores ríen, bailan, cantan y aplauden todo el tiempo, y se sorprenden con los Viejitos de Michoacán quienes después de ejecutar su baile por más de media hora con enjundia y sobrada agilidad se presentan sin la máscara y entonces reciben un aplauso atronador porque todos ellos efectivamente son unos viejitos. Nosotros como la mayoría del auditorio nos quedamos con esa idea de su sorprendente vitalidad hasta que una de nuestras nietas descubrió la treta que celebramos entre risas.
Lo que realmente sucede es que los jóvenes actores al terminar se cambian por otros de avanzada edad en un momento en que desaparecen del escenario y hacen el cambio con una rapidez pasmosa para regresar nuevamente al escenario donde se muestran como ya lo he dicho. Ese truco ingenioso hace que los espectadores lo celebren con entusiasmado y emocionado aplauso.
La experiencia de México Espectacular confirma las bondades de incorporar la riqueza cultural de nuestro folclor a un modelo de turismo que conozca y valore lo que somos.
Con ello no solo aumentaría el catálogo de las ofertas para los visitantes, sino que se crearía una alternativa nueva de ocupación profesional para tantos jóvenes de provincia con habilidades artísticas que carece de oportunidades de trabajo para desarrollarse y destacar haciendo lo que les gusta.
El turismo que es una actividad que crece en el país estaría canalizando toda la energía y creatividad de los pueblos que por falta de recursos van perdiendo sus fiestas y tradiciones. Ese es el cercano caso de la danza del Cortés en Zihuatanejo y el baile de Artesa en Coahuayutla.
Quien no disfrutaría mirando que las mujeres pobres pueden beneficiarse de sus trabajos de bordado y costura que ofrecen y mal venden como si se tratara de un producto ilegal ofrecido a discreción como sucede en Mérida con las vendedoras de servilletas y pañuelos.
El turismo como destino. Cancún, capital de Quintana Roo es hoy el principal destino turístico del país. Tiene la misma edad y parecido que el modelo de Ixtapa Zihuatanejo. De hecho los dos destinos fueron obra del Fonatur y casi al mismo tiempo, durante el gobierno de Luis Echeverría y aunque sus dimensiones y espacios no sean comparables, cuando Cancún inició su desarrollo en Zihuatanejo se decía que era una competencia desleal, que casi casi se había inventado aquel desarrollo en la península para darle en la cabeza a nuestro joven destino, pero su viabilidad comenzó a ser tan notoria que ahora recibe el 45 por ciento de los turistas que llegan al país y el último dato oficial que se dispone dice que en el último año Cancún recibió 8 veces más turistas que Ixtapa Zihuatanejo.
Pero en ambos casos estamos hablando del mismo turismo excluyente cuyo desarrollo nunca comienza por la integración de los pueblos originales, provocando un modo particular de protesta y rechazo parecido mucho a la indolencia y el conformismo que se expresa en la afirmación de los lugareños de que aquello pertenece a los extranjeros.
Pongamos por ejemplo Tulum y Bacalar que crecieron de manera dispar con Cancún en la zona oriental de la Riviera Maya.
Ambos lugares tienen un crecimiento explosivo en el que los llamados desarrolladores han impuesto su ley como en el resto del país. No hay orden y tampoco cuidado de la imagen urbana, la infraestructura y servicios públicos.
Igual que Acapulco, tanto Cancún como Mérida dan muestra de envejecimiento con tanto edificio abandonado que las afea. No sé a qué se deba el abandono de tanta obra moderna, quizá tenga que ver con el incumplimiento de sus dueños en el pago del impuesto predial y los servicios públicos, permitiendo que los embarguen, pero en todo caso falta la autoridad que cuide la imagen urbana. Sobre el mismo caso pero a la inversa podríamos hablar de San Francisco de Campeche, el bello puerto que mira al golfo de México con una población de un cuarto de millón de habitantes. Todo su centro histórico se ve el mejor conservado que Cancún y Mérida, lástima del ínfimo turismo que recibe porque es un lugar de gran atractivo con su malecón espectacular de poco más de 5 kilómetros, por su arquitectura barroca y su amurallada construcción militar.

 

Viaje a la península del sureste

(Primera de dos partes)

Desde el aire se tiene mejor idea de las particularidades de la península de Yucatán, un territorio extenso, selvático, poco habitado y con escasa comunicación.
En la época de lluvia, conforme las nubes se dispersan, se descubre desde el aire el paisaje verde y plano con enorme cantidad de agua almacenada en lagos y marismas cerca del litoral. La selva originaria es atractiva en sí misma, no muy alta pero diversa y abigarrada, con plantas y árboles que crecen compitiendo por el espacio y los rayos de sol, en un terreno pobre, calizo y pedregoso en el que, sin embargo, se desarrolló la nación maya, una de las sociedades más portentosas frente al mundo.
Vuelvo a la península después de casi diez años. El viaje es un regalo de cumpleaños, y aunque no fue puebleando por carretera para conocer los caminos artesanales de Oaxaca, las obras del tren interoceánico que va de Salina Cruz a Coatzacoalcos y la refinería Olmeca en Tabasco, me doy por satisfecho llegar en avión, en una de esas modernas líneas aéreas puntuales pero incómodas y austeras porque viajamos apretujados, con el equipaje reducido al máximo para ahorrarse tiempo y dinero suprimiendo el servicio de los maleteros.
Volamos en la madrugada desde la Ciudad de México y en dos horas arribamos a Cancún. Gracias a que estaban por terminar las vacaciones escolares no vivimos aglomeraciones en el aeropuerto y en ningún otro sitio de los estados de Quintana Roo, Yucatán y Campeche.
El clima caluroso ha aumentado notablemente en los últimos años según el sentir de los lugareños, y en ese ambiente suceden cosas que resultan más visibles para un recién llegado que para los que viven el día a día local.
El turismo, por ejemplo, ya es la actividad económica principal en toda la península, subordinando y subsumiendo la vida de todos conforme a los intereses de las grandes empresas trasnacionales, pues bajo la vieja idea de que es la inversión de capital la solución a la falta de empleos, los gobiernos siguen ofreciendo todas las facilidades para que lleguen los capitales a radicarse en el territorio nacional sin mayor obstáculo legal, así sea pasando por encima de los derechos que tienen los pueblos originarios.
Con el aliento de la inversión pública en el Tren Maya toda la península es un hervidero de trabajadores venidos de todos lados que han dejado en el pasmo a la mayoría de los peninsulares quienes todavía no ven si les toca jugar algún papel con la llegada masiva de turistas.
En Mérida, a fuerza de preguntas, el chofer del Uber tuvo que reconocer un cambio que viene con el Tren. “Ahora hago más de tres viajes a la estación del tren cada día”, dice asombrado. En la capital de Campeche la llegada del tren creó la necesidad de abrir una nueva ruta de camiones urbanos para recoger, llevar y traer a los viajeros que arriban a la terminal San Francisco de Campeche mientras un restaurante en la esquina del hotel no se daba abasto para atender a tantos comensales que llegaron a desayunar.
El impacto de la inversión pública en las obras del Tren Maya se está viviendo cada día y pienso que quizá sea el nuevo paradigma de la 4T en materia de desarrollo frente al conocido modelo neoliberal que promovió los empréstitos impagables del BID y del FMI, conseguidos bajo estrictas cartas de “intención”.
Claro que para los cambios que vienen depende mucho la iniciativa que tengan los gobernantes de cada estado y aquí mi reconocimiento para Layda Sansores, la gobernadora de Campeche quien se ha esforzado no solamente en conseguir la extensión de la ruta del tren lo más cerca de la ciudad capital, sino que pronto inaugurará un nuevo servicio de transporte conocido localmente como tren ligero que servirá para conectar a la ciudad con la estación del ferrocarril de manera moderna y segura que será, además, una alternativa para agilizar la comunicación local.
El sello del turismo, sobre todo extranjero, está impreso en el extenso territorio peninsular, pero más en su litoral y la zona arqueológica. El atractivo de su clima, la selva y sus aguas caribeñas, mansas y tibias.
Nuestro paseo comenzó al sur de Cancún, bajamos hasta Bacalar para volver a ver al cenote sagrado y saciar nuestro deseo de bañar en la laguna Azul o de los siete colores. Después nos quedamos en Tulum para conocer su moderno aeropuerto construido con el sello de “Infraestructura a cargo de la Sedena” que se repite a lo largo de la recientemente terminada carretera.
Tulum es el puerto que desde mediados de los setenta del siglo pasado quise conocer. Un compañero de trabajo me habló de las únicas pirámides en el mundo construidas mirando el océano, levantadas sobre la blanca y fina arena de la playa en honor de Kukulkán, el dios del viento.
Ahora tuve el privilegio de caminar sus andadores y subir los montículos para admirar cada una de las edificaciones de piedra que formaron el centro de poder del pueblo maya quizá con la idea de ver aparecer en el océano al dios que había anunciado su regreso, ahora convertido en santuario de iguanas que se pasean asoleándose amigables entre los miles de visitantes.
Después pasamos todo un día en el parque Xcaret disfrutando de la selva y del río subterráneo que conecta cenotes con el mar y es el hábitat de mapaches, tejones, venados y monos. Un gran tapir que un paisano mío describió como un “anteburro” se asomaba detrás de un tecorral con su enorme cabeza alargada.
Más tarde volvimos a vivir el repaso artístico del origen del mundo según la visión de nuestros ancestros y el recorrido por la historia patria mediante las ceremonias religiosas, la danza, el baile, la música y el canto. El folclor cultivado en la provincia que nos define como nación y despierta nuestras emociones.
Esa manera tan eficaz de contar artísticamente la historia con el recurso de la tecnología es el mejor ejemplo de la alianza que se debe buscar entre la cultura y el turismo. No sé si en el caso de Xcaret es una compañía contratada para realizar cada día la representación que a todo mundo atrae, pero pienso que se trata de uno de los espectáculos que compite con los mejores del mundo, con artistas de primera, entregados a su arte. El modelo de ese grupo de artistas de Xcaret, independientemente de lo depredador que haya sido con su creación, creo que debería reproducirse por cientos con recursos del propio turismo. Así se crearía un semillero de artistas con suficientes recursos que encauzaría a tanto joven artista para desarrollarse y vivir de su arte reuniendo el folclor de las festividades y danzas de los pueblos en todos los lugares posibles.

El general hecho monumento

Reivindicado por la 4T como un militar revolucionario de sólida formación teórica, partidario del apóstol de la democracia, don Francisco I. Madero, inclinado a negociar con las fuerzas zapatistas en vez de la confrontación violenta con ellas, como en su tiempo lo hizo el chacal Victoriano Huerta, y finalmente aliado de Francisco Villa como jefe de artillería en el Ejército de la División del Norte, ahora ese héroe nacional nacido en el estado de Hidalgo, ha refinado su brillo con la fama que se ha ganado al dar su nombre al nuevo aeropuerto internacional AIFA el cual forma parte de la triada de obras emblemáticas de la 4T.
Como ya se ha dicho de manera reiterada en las conferencia mañaneras y el presidente López Obrador lo cuenta en su libro más reciente, Gracias! luego de tomada la decisión de miles de mexicanos que votaron por cancelar el proyecto de Texcoco porque a ojos vistos se trataba de un fraude mayúsculo y transexenal, tuvo que enfrentarse a la disyuntiva de dónde y cómo hacerlo a corto plazo.
Conociendo al general Cresencio Sandoval resulta creíble lo que cuenta el presidente que sucedió cuando a sugerencia de alguno de sus colaboradores le dijo que le propusiera la obra al Ejército.
–Oiga general, ¿cree que el Ejército pueda construir el nuevo aeropuerto?
–Sí, claro que podemos –respondió solícito el general.
Esa solución fue también un notable descubrimiento del presidente López Obrador porque con la competencia del Ejército la obra pública dejó de ser el gran negocio de las empresas de radio, prensa y televisión que tenía comprados el gobierno federal que les pagaba mediante contratos jugosos.
El general Felipe Ángeles inauguró después de muerto una nueva era también en las grandes construcciones y en adelante su fama se acrecentará como la afluencia de vuelos en su terminal.
Como se sabe, el general Felipe Ángeles se ha hecho conocido y reconocido a raíz de que el gobierno federal canceló el proyectado aeropuerto de Texcoco, planeado por el gobierno priísta como la obra del sexenio de Enrique Peña Nieto porque había proyectado también un gran desarrollo inmobiliario asegurando su éxito con el cierre del aeropuerto Benito Juárez.
La cancelación de ese proyecto, el de mayor envergadura para transferir recursos públicos al capital privado mediante el método tradicional y corrupto que consiste en saquear los recursos del pueblo invirtiendo el presupuesto en obras que al final pasan a formar parte del osario de elefantes blancos del régimen neoliberal, significó un ahorro de miles de millones de pesos.
En el presente sexenio se dejaron de hacer los grandes hospitales que no pasaron de ser edificios sin uso por la falta de equipamiento o porque se construyeron en lugares de riesgo durante el régimen neoliberal. Refinerías que no pasaron de la barda perimetral como la que simuló en su período Felipe Calderón. Carreteras como en la Montaña de Guerrero que nunca se terminaron y simularon su encarpetamiento utilizando pintura para aparentar el asfalto con una foto para su inauguración.
El AIFA junto con el Tren Maya en la península de Yucatán y la refinería Olmeca en Tabasco, son las obras emblemáticas de la 4T que se construyeron con el aporte del Ejército y definen el nuevo modelo en la obra pública sin corrupción, un parteaguas en la historia moderna de México por el papel que ha jugado el cuerpo de ingenieros del Ejército mexicano que se ha revelado como excelente constructor de obras monumentales, magníficamente cimentadas, funcionales y sin ostentación, entregadas con puntualidad y sin incrementos injustificables del presupuesto.
Nada más útil que ver aprovechados para el desarrollo del país los enormes recursos técnicos y humanos del Ejército que muchos mexicanos ni siquiera tenían idea de que existían.
Con la construcción del AIFA en los llanos de Santa Lucía vemos al militar hidalguense que se yergue orgulloso como jinete revolucionario para incorporarse al cambio por la vía pacífica.
Ahora, gracias a esa gran visión de la 4T hemos pasado a un estadio superior en el desarrollo del país incorporando el conocimiento, la disciplina y creatividad de los ingenieros militares y el trabajo de los soldados, para construir obras de tal envergadura en tiempo récord y con un costo competitivo en el mercado.
Las tres obras emblemáticas mencionadas, todas ellas como parte de la estrategia de desarrollo, le han ahorrado millones de pesos a las arcas públicas. La existencia del AIFA a mí me consta que es real, no tiene nada que ver con la inteligencia artificial, efectivamente funciona las 24 horas del día, manejada por personal capacitado del Ejército, algunos de ellos más entregados a la disciplina castrense que a resolver los problemas de los usuarios, pero la mayoría con la disposición para cumplir con eficacia las labores del servicio.
Desde su inauguración quise conocer esa terminal aérea que tantos elogios y críticas recibió en los medios tradicionales y en las redes sociales donde había la idea de que todo era una farsa, hasta que vimos que el presidente norteamericano Joe Biden la utilizó.
Hace apenas hace unos días tuve la oportunidad de conocer esa terminal aprovechando un viaje de Zihuatanejo al AIFA para hacer conexión con otro vuelo.
Por problemas de horario perdimos el vuelo, pero la experiencia nos sirvió para conocer como usuarios las bondades y defectos de esa terminal.
La obra es monumental y un alarde de ingeniería donde no se ve ningún ahorro que demerite su solidez. Es tan extensa, con el defecto de todos los aeropuertos que no han resuelto la movilidad para que sus usuarios puedan recorrer descansadamente sus largos pasillos. Quizá le faltan señalizaciones más visibles y fáciles de entender.
El aeropuerto es elegante, con mucha luz, natural y artificial, de día y de noche. La vigilancia a cargo de la Guardia Nacional se hace notar para dar confianza a los usuarios.
La infraestructura que se ha construido para llegar al AIFA cambió radicalmente el entorno de esa parte del Estado de México. Amplias avenidas bien alumbradas y señalizadas, puentes y glorietas de primera, dan idea de un nuevo país. Sólo la falta de aglomeraciones en los pasillos de la terminal y en las tiendas contrasta con el aeropuerto Benito Juárez, pero para nosotros provincianos guerrerenses nos hizo sentir bien, aunque auguramos que cada vez será mayor la afluencia en esta terminal que fue construida pensando en el futuro promisorio en el que seguramente también pensó Felipe Ángeles.

Mejor que se quede

Cuando faltan escasos dos meses para el relevo constitucional en la Presidencia de la República y mientras continúa su gira de despedida entregando obras inimaginables para el bienestar popular, continúa el debate acerca del futuro del líder de la 4T.
–¿Aceptamos que se vaya?
–¿Lo convencemos de que se quede?
Quienes apoyan o justifican su decisión de retirarse definitivamente de la política piensan en el derecho que tiene Andrés Manuel López Obrador de descansar de la estresante vida militante a la que dedicó medio siglo, para dedicarse al descanso merecido en su refugio de Palenque, rodeado de naturaleza, donde podrá dedicarle tiempo al ocio, pero también al estudio y la investigación, tareas intelectuales que seguramente le proporcionarán paz y tranquilidad, salud física y mental y, como define el ex presidente uruguayo Pepe Mojica al método para ser feliz, haciendo lo que a uno le gusta y le da placer.
Sin duda un ejemplo de desprendimiento o desapego del poder, difícil de llevarlo a la práctica por los miembros de la clase política de hoy en día, pero esa es la congruencia de la que parece estar hecho el líder tabasqueño demócrata de “nación”, como dicen los costeños, quizá como medida para taparles definitivamente la boca a sus detractores que lo imaginan gobernando tras bambalinas.
No en vano se ha manifestado como seguidor de León Tolstoi, el noble escritor ruso que después de alcanzar la fama como autor de las encumbradas novelas de Guerra y Paz y Ana Karenina, al final de sus días se desprendió hasta de su familia, convencido de que el amor es un estadio superior al que cada quien puede llegar de manera individual, entregado a hacer el bien al prójimo, poniéndose siempre al lado del débil.
Pero frente a esa postura hay otra que sostiene que un político de sus dimensiones no tiene derecho al descanso, que debe seguir entregado a la causa, vigilante como figura decisiva para que la 4T mantenga su rumbo y vigencia. Sostienen que es su obligación aportar todo el bagaje intelectual y estratega que acumuló en la oposición y luego como gobernante extraordinario para que el movimiento transformador siga su curso sin desviaciones hasta consolidar a nuestro país como la potencia mundial que emerge.
Se entiende que quienes sostienen esta postura lo hacen desprendidos de toda influencia machista frente a la madurez y suficiencia de Claudia Sheinbaum, pues la propia presidenta electa, consciente de lo que representa López Obrador como un activo del movimiento, ha hecho pública su propuesta de encontrarle un lugar adecuado en su gobierno que le permita estar pendiente de la vida nacional para dar una opinión o un consejo.
Ha hablado incluso de la experiencia del ex presidente Lázaro Cárdenas quien después de entregar aceptó hacerse cargo de la vocalía de la Comisión del Tepalcatepec durante el gobierno de Adolfo López Mateos y después de la Comisión del Río Balsas, sin dejar de participar en la vida pública como miembro del Movimiento de Liberación Nacional junto con líderes como el ingeniero Heberto Castillo, Rubén Jaramillo, Heriberto Jara y el intelectual Pablo González Casanova.
Hasta su muerte el general Lázaro Cárdenas fue un personaje respetuoso del gobierno en turno y sus decisiones y sin embargo tenía su propia agenda, ejerciendo sin restricciones su derecho a la libre expresión, sobre todo en el terreno internacional, de apoyo a los perseguidos y a la libre determinación de los pueblos. Recordemos que él ayudó a recibir al perseguido León Trotski y estuvo a favor de la revolución cubana, siendo defensor a ultranza de los jóvenes que participaron en el movimiento estudiantil de 1968, ubicado ideológicamente a la izquierda hasta su muerte.
Recordemos que el general Cárdenas aceptó esos cargos públicos para darle continuidad a su política de mantenerse cercano a la gente con su enorme visión de desarrollo del país, por eso los pueblos de esta región del país le guardan respeto y cariño, tareas con las cuales también Andrés Manuel aprendió a relacionarse con los chontales de su natal Tabasco, y aunque su respuesta frente a Claudia ha sido negativa, el presidente ha dejado entrever su disposición de atender su llamado cuando se le requiera.
Pero aunque su decisión ya está tomada y se entiende que la ha madurado en el transcurso de muchos años, hay razones de peso para que deje de pensar en el ostracismo voluntario, por muy valiosa que sea la investigación que se propone sobre la influencia del México prehispánico en la cultura actual.
Quizá el presidente deba repensar su papel y el peso que tiene en el ánimo nacional y no dejar que sea la espontaneidad popular la que a la hora de la despedida le quiera imponer un papel distinto a lo que ya decidió, pues aún está por verse el nivel que puede alcanzar en popularidad cuando el plan C de la reforma al Poder Judicial está en marcha junto con la inauguración de la obra pública que su gobierno ha sembrado por todo el país con una inversión de recursos apenas imaginada.
Y es que después de haber puesto en su lugar a la oposición política partidista, reducida a su mínima expresión, el presidente aún nos está instruyendo sobre la dimensión que tenían los poderes fácticos adueñados del poder, del presupuesto y de los recursos naturales que explotaban de manera inmisericorde apoyados por una red de intelectuales cuyo carisma hacía creer a la gente que hablaban con la verdad, que eran objetivos, expuestos ahora como verdaderos bufones, aduladores, venales y prevaricadores, exhibidos con sus obscenos sueldos y modos de vida envueltos en la corrupción.
Pero sin duda nos conviene creer en su afirmación de que para no equivocarse hay que preguntar porque al final de cuentas la verdad también es algo relativo, una relación dialéctica que no vale para siempre pero que se construye entre todos, unos a favor y otros en contra.
Lo cierto es que en México ahora tenemos obra pública para el bienestar de todos y sin deuda, desde los caminos artesanales para comunicar a los pueblos hasta los grandes hospitales para la atención de la salud.
Somos una potencia mundial, una de las economías más importantes de acuerdo con el propio Fondo Monetario Internacional que nos ubicó el año pasado en el treceavo lugar. Somos más soberanos e independientes, más autosuficientes en energía eléctrica, en producción de combustible, ahora con la refinería Olmeca y sus 270 mil barriles diarios de gasolina con lo que casi somos autosuficientes. Tenemos menos corrupción y más presupuesto que rinde para atender todas las necesidades del país. Nuevos y modernos aeropuertos como el Felipe Ángeles en el Estado de México y el Felipe Carrillo Puerto de Tulum, dos ferrocarriles, el Maya y el Interoceánico que cambiarán en poco tiempo la faz del sureste. Hay menos inseguridad aunque la violencia no se acaba (hay que ver la serie de El Chapo en la que se retrata el papel de Genaro García Luna, la guerra de Felipe Calderón y la infiltración del narcotráfico).
Pero independientemente del debate sobre su futuro, Andrés Manuel entregará buenas cuentas, dejará el gobierno y un pueblo empoderado y agradecido, con más salud y bienestar. Mejor que se quede.

 

Kamala Harris, la Claudia norteamericana

Después de vivir el apabullante triunfo electoral de Claudia Sheinbaum en México todos podemos pensar en que algo similar suceda en Norteamérica, que la rebeldía de la 4T pueda contagiar a nuestros vecinos y que en el futuro próximo veamos a Kamala Harris despachando en la Oficina Oval de la Casa Blanca igual como lo hará desde el Palacio Nacional nuestra presidenta.
Creo que después de la renuncia de Joe Biden de continuar en la competencia para su reelección, vista su avanzada edad y su no muy envidiable estado de salud, las condiciones están dadas para que su compañera de partido, la actual vicepresidenta Kamala Harris gane la candidatura demócrata y con ello abone a la unidad de ese partido cuyos principales líderes, empezando por el propio presidente Joe Biden, la poderosa Nancy Pelosi que lleva en su historial haber sido la primera mujer presidenta en la Cámara de Representantes, así como el matrimonio de los Clinton quienes fueron los primeros en haberle manifestado su apoyo, y los Obama.
Desde el primer momento en que Kamala Harris aceptó convertirse en el relevo de Biden en la candidatura demócrata, bajo su propio método de ganar primero el apoyo de la base, en pocos días logró reunir el número suficiente de delegados para la Convención en la que será ungida oficialmente como candidata.
La popularidad de Harris y el acierto de su candidatura se mostró de inmediato con la cantidad de recursos recaudados dos días después de haber aceptado jugar en las elecciones: más de cien millones de dólares de donantes entusiasmados por su aceptación, mientras el candidato republicano, dos días después de haber sufrido el atentado en un mitin de Pensilvania, anunciaba que reunió 25 millones de dólares.
Pensar en que la próxima presidencia del país más poderoso de la tierra pueda estar en manos de una mujer, no es algo ocioso ni ilusorio y todo apunta a que la mayoría del pueblo norteamericano podría estar pensando en la importancia de participar en la continuidad de la política social del gobierno de Biden, al que despectivamente el candidato republicano ha llamado izquierdista y socialista.
Como todos sabemos, el gobierno demócrata de Joe Biden incorporó a su programa demandas sociales muy sentidas de la izquierda como la ley de atención médica “asequible” iniciada en el gobierno de Barak Obama y que consiste en ampliar la cobertura de los seguros médicos y servicios preventivos contra el cáncer a los miembros de la familia, así como el plan de recuperación económica que resulta más radical que el de AMLO porque incluye un impuesto a las grandes fortunas de las empresas trasnacionales para financiar los programas sociales. Más de 800 mil millones de dólares para ampliar la clase media norteamericana.
Kamala Harris, doctora en Derecho, politóloga y economista que gana a Donald Trump hasta en la juventud, tiene 59 años de edad, 23 menos que su contrincante republicano que alcanza los 78.
Mujer afrodescendiente que se levantó desde abajo mirando siempre por el bien de los demás, acumuló amplia experiencia como fiscal de distrito en San Francisco y luego como fiscal general en California, después como senadora y ahora como vicepresidenta. Tiene el perfil para derrotar al engreído fascista Donald Trump y lo está haciendo con clase al declarar que un migrante sin papeles no es un delincuente, sino una persona con derechos, contradiciendo al republicano quien sigue acusándolos de prácticamente todos los males que padece la sociedad norteamericana porque asegura que los sin trabajo son quienes llevan la droga a su país y por eso los causantes de los cientos de miles de muertos por fentanilo, la droga más mortífera que se conoce.
Relajada, la candidata demócrata ha dicho lo que es casi imposible escuchar de un político en campaña, que será divertida, y comienza por reírse de la avanzada edad de su contrincante y de ese modo desquitarse de quien hace poco hacía chistes pesados contra la avanzada edad del presidente Joe Biden, tres años mayor que él.
Por eso Donald Trump comienza a darse cuenta de que su futuro se ve complicado frente a Kamala Harris que conoce minuciosamente los delitos que el millonario ha cometido.
En adelante cada declaración o acusación sin fundamento de Donald Trump será contraproducente, se le revertirá como sucedió en México cuando Xóchitl Gálvez tuvo el atrevimiento de decirle mentirosa y narco candidata a Claudia Sheinbaum, creyendo que de esa manera se haría más popular y se anotaría puntos a su favor.
Ya sabemos de la inclinación belicista de Trump, proclive a las amenazas y a la descalificación de sus adversarios con sus ruidosas declaraciones, y también de la infalible eficacia de quienes saben evitar las provocaciones y salir al paso de las bravuconadas que a veces parecen ser de temeridad pero resultan insostenibles cuando chocan con el carácter recio y sereno del oponente, exactamente lo que vimos en el debate del año 2000 entre el panista Diego Fernández de Cevallos contra el entonces perredista Andrés Manuel López Obrador.
El furibundo político panista se vio disminuido cuando López Obrador se burló de él diciéndole que no se creyera el apodo de Jefe Diego porque todos sabían que el verdadero jefe mafioso era Carlos Salinas y que él era un simple sirviente de aquel.
Kamala Harris tiene la ventaja de ser una mujer carismática y preparada, con una visión del mundo mucho más avanzada que la de su rival. Sus ventajas para ganar son vastas. Su origen viene de lejos y desde abajo a pesar de que sus padres fueron lumbreras en sus campos. Su padre Donald Harris de origen jamaiquino y profesor de economía y su madre la doctora Shyamala Gopalan nacida en la India, investigadora del origen del cáncer. Un dato para la anécdota de la relación de la vicepresidenta y candidata demócrata norteamericana con México. Ocurrió en su primera visita el 8 de julio del año 2021, en plena pandemia. López Obrador fue el único que no usó cubrebocas en aquella ceremonia ocurrida en Palacio Nacional haciendo crecer la leyenda de su inmunidad por sus estampitas. Todos los que miraron la escena recuerdan que el presidente recibió a la vicepresidenta confundiéndola de cargo.
–Bienvenida presidenta –le dijo y luego se equivocó en el nombre–- Kabala Harris.
De allí surgió el dicho de que el presidente mexicano “sabía cosas” y por eso pudo adelantarse a los hechos que hoy estamos viviendo.
Pero más allá de la anécdota lo cierto es que se inició una buena relación entre los dos personajes, sobre todo respecto al tema de los inmigrantes en el que la candidata ha mostrado mayor sensibilidad compartiendo la interpretación local de que en su tratamiento y solución es conveniente ir a la raíz del problema que se genera por la falta de oportunidades de trabajo en los países expulsores.
En términos generales no se sabe de discrepancias en el modo de apreciar el desarrollo que tendrían las dos mujeres para sus respectivos países, y más que ver el caso de la creciente presencia de China como un enemigo ideológico a combatir al estilo trumpista, mediante la imposición de aranceles a sus productos, las dos optarían por fortalecer la integración económica trilateral como lo ha propuesto el presidente López Obrador. De allí que nos convenga que también en Estados Unidos se repita el fenómeno de Claudia en las elecciones de noviembre.

 

El tsunami de 1979 en Zihuatanejo

Me da mucho gusto que los asociados del Eco tianguis Zanca de Zihuatanejo se ocupen de promover la resiliencia comunitaria para prevenir y enfrentar los fenómenos naturales que pueden ocasionar daños de diferente tipo a la sociedad.
Me invitaron a platicar mi experiencia de fenómenos naturales en la costa y comencé el sábado pasado con aquel tsunami ocurrido en 1979 a pocas semanas de haber llegado a vivir en el puerto.
Para precisar la fecha del fenómeno que apunté en mis notas como sucedido en octubre, recurrí al registro de tsunamis de la Secretaría de Marina, pero me asaltó la duda sobre aquella experiencia vivida en octubre, porque en la relación oficial de tsunamis, luego del ocurrido el 4 de marzo de 1979 cuando se colapsó el edificio de la universidad Iberoamericana, no hubo otro registrado antes del 11 de septiembre de 1985 cuando se produjo el terremoto de 8.1 grados que causó tanto estrago en la capital de la república.
El tsunami del que cuento y del cual no hay registro en las estaciones mareográficas de Acapulco y Manzanillo, pudo haber sido solo el rumor provocado en las oficinas del Fonatur ante un supuesto sismo cuyo epicentro se habría registrado cerca de la desembocadura del río Balsas. Refuerzo esta afirmación sobre la fecha porque yo había llegado para residir en el puerto de Zihuatanejo en septiembre de 1979 y fue en el mes siguiente cuando sucedió lo que cuento.
Hace 44 años, en 1979, llegué a Zihuatanejo procedente de la Cdmx por la ruta de Michoacán. Venía con un grupo de compañeros de trabajo contratados para la elaboración del plan regional de desarrollo urbano de la desembocadura del río Balsas que abarcaba cinco municipios de Michoacán y tres Guerrrero, Coahuayutla, la Unión y Zihuatanejo, del lado guerrerense.
Para dicho trabajo había dos oficinas en la región. Una en el poblado de La Mira, en el campamento de la SCT, y la otra en Zihuatanejo, en la calle Nicolás Bravo, por el rumbo del muelle municipal, de cara a la bahía.
Diez años de vivir en la Cdmx me había acostumbrado al clima frío, de manera que el primer choque recibido fue el caluroso ambiente de la costa que me cortaba la respiración y me hacía transpirar con profusión. En recompensa me deleitaba con los intensos colores de la costa, con el intenso azul del mar y su orla blanca y verde del litoral.
La población de ciudad Lázaro Cárdenas era un gigantesco campamento de obreros que vivían sin sus familias hacinados en el populoso pueblo de Guacamayas y trabajaban construyendo el puerto industrial y explotando la mina de hierro de Sicartsa.
Zihuatanejo era el contraste en cuanto a ocupación laboral, la mayoría de los empleados lo hacían en el lujo y confort de los grandes hoteles de aire acondicionado en Ixtapa ocupando la vista privilegiada del mar.
En la entrada a Zihuatanejo me sorprendió gratamente el diseño de los edificios blancos de techos rojos de teja construidos bajo las palmeras. Pensé equivocadamente que en ellas vivían los trabajadores hoteleros, pero después supe que se trataba de las oficinas del Centro de Adiestramiento para la Industria Hotelera (CAPIH) del IMSS y las oficinas estatales del Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo.
Recuerdo que en la primera noche de estancia en el puerto llovió con intensidad y fuerte viento. Se fue la luz y por el cielo nublado se hizo más intensa la oscuridad. La carretera para ir al aeropuerto estaba tapizada de palapas caídas con el viento.
Al otro día bajo el Sol radiante se olvidaba la noche de la tempestad. Esa era desde entonces la vida de la costa.
El palacio municipal de Zihuatanejo estaba ubicado en la playa principal, a un costado de la cancha de basquetbol y la ciudad eran apenas cuatro calles que iban de norte a sur, 5 de Mayo, Cuauhtémoc, Hermenegildo Galeana y Benito Juárez. El censo de población para esos años era de 3 mil habitantes en la cabecera municipal y el turismo se había convertido en la primera actividad económica.
Era presidente municipal el finado Armando Federico González y gobernaba el estado Rubén Figueroa Figueroa, en la época del presidente José López Portillo.
El tsunami ocurrió en el mes de octubre, y ahora caigo en la cuenta que ni siquiera hubo temblor, sino una incorrecta interpretación de lo que escuchó la telefonista de la oficina del Fonatur y lo propagó como cierto en el puerto de Zihuatanejo dando la voz de alarma para que la población de Zihuatanejo tomara sus previsiones porque el tsunami que se acercaba había generado olas que posiblemente llegarían a los 15 metros de altura, lo cual provocaría la inundación de la ciudad.
Yo vivía en la esquina donde inicia la calle Adelitas, junto al hotel Caracol, en la colonia la Madera y en ese día del mes de octubre en que el mar estaba “tirado” (como se dice cuando amanece exhausto de hacer olas) no se preveían grandes acontecimientos.
En la mañana me habían buscado en la oficina dos amigos venidos de la sierra de Tecpan y me esperaban junto al muelle, eso fue lo que me informó la secretaria y bajé de la oficina para verlos. Uno de ellos se admiró de la obra del Capricho del Rey que nos quedaba enfrente, al otro lado de la bahía.
–Se ve que el dueño sí es caprichoso, dijo mi amigo en tono un tanto burlón sorprendido del edifico que parece colgado de la roca.
Después de dejar a mis amigos volví a la oficina donde me sorprendió que tanto la secretaria como la administradora se ocupaban nerviosas de poner masking tape a los vidrios de las ventanas, supuestamente para asegurarlas contra el golpe de las olas que ya esperaban aparecer por la bocana de la bahía. Me dio la noticia de la presencia de un tsunami propalada desde la oficina del Fonatur para que la población se pusiera a salvo porque se tenía noticia de que venía con dirección a la costa que afectaría a Zihuatanejo.
Incrédulo porque venía yo de la playa y me constaba la tranquilidad del mar me resistía a secundarla en sus previsiones y en esas cavilaciones estaba, resistiéndome a dejar la oficina, cuando más alarmado que la administradora, llegó su marido que recién había dejado la dirección del Fibazi y lo acababan de nombrar con un cargo parecido en Huatulco. Venía corriendo y agitado el finado y siempre tranquilo Agustín Reynoso. Entró a la oficina urgiendo a su mujer de que se fueran y como ella continuara encintando los vidrios le gritó. “Olguita, son olas de 15 metros las que vienen, la cinta masking no servirá de nada. ¡Vámonos! Entonces la tomó de la mano y salió corriendo con ella en dirección al cerro más cercano, supuse.
Yo seguía incrédulo dominado por la tranquilidad que se respiraba junto a la playa y como habíamos cerrado la oficina caminé por las calles del centro donde el rumor de la llamada telefónica había hecho estragos. Vi señoras corriendo por las calles gritando por sus hijos que estaban en la escuela.
Ante ese espectáculo me regresé a la oficina por mi vehículo y dudando sobre lo más inteligente que podía hacer decidí, por sí o por no, también ponerme a salvo sin dejar la oportunidad de ver aquel espectáculo de las grandes olas que se avecinaba. Calculé que en el mirador de la carretera a la playa de la Ropa, metros abajo del Partenón estaría a salvo y me dispuse a esperar.
Me estuve sentado mirando en lontananza hasta que se me ocurrió prender la radio para escuchar la única estación de radio disponible que entonces se llamaba Radio Variedades, propiedad de don Mario Morales. Estaba como locutor el periodista Arturo Barajas que se hizo famoso por su programa Dígalo sin Temor, quien en ese momento anunciaba que el ex presidente fulano de tal, muy cercano del gobernador Figueroa estaba por llegar a la estación para dar una noticia importante a la población sobre el tsunami.
En efecto, llegó el personaje y luego de saludar al auditorio dijo que venía de hablar telefónicamente con el gobernador y que nos mandaba un saludo afectuoso.
–Dice el gobernador que dejen de preocuparse del “junami” Me dio su palabra de que corre de su cuenta que no llegue a Zihuatanejo.
Aunque parezca cuento de ciencia ficción, con esas palabras de la radio volvió la calma chicha al puerto.
Lo ocurrido nos enseñó la importancia de estar informados de los fenómenos naturales que ocurren sin previo aviso, y también de la importancia que tiene desarrollar nuestra capacidad de adaptación a los nuevos tiempos frente a la cambiante realidad de lluvias torrenciales, fuertes ventiscas, ríos crecidos, temblores y huracanes destructivos. Esa es desarrollar la resiliencia.

 

El tío José León Salazar

En el mes de marzo cumplió 88 años y es el menor de los hermanos, sobreviviente a tantas calamidades y pandemias, como su hermana mayor doña Guadalupe León, mi madre, quien en diciembre llegará a los cien años de edad.
Mi tío José León Salazar fue el hijo menor y el más querido de sus padres, y también el más rebelde, quien desde joven buscó su independencia apegado a la idea de que era mejor aprender uno mismo de sus propios errores que depender de otros, con eso quiero decir que desde niño manifestó su inconformidad de ser uno más de sus hermanos sin derecho de asistir a la escuela por la decisión reaccionaria de su padre que su abuela aceptó dócilmente.
Lo triste de su historia es que ninguno de los siete hijos pudo acceder a la “letra” por el argumento retardatario de que la “letra no se come”.
No sé si por esa juvenil rebeldía traducida en cierto desapego por sus padres influyó el trato especial que estos le tenían como heredero y beneficiario de los bienes que estaban negados a las mujeres.
El caso es que mi tío encontró en la ruda vida del campo el único espacio de libertad que lo hacía feliz.
Desde sus años mozos se distinguió por ser hombre de a caballo, un jinete audaz que aprendió a domesticar toda clase de animales.
De las pocas alegrías que le produjeron sus padres fue el regalo del primer caballo que escogió a su gusto, un moro bailador por el que mi abuelo pagó una fortuna. Con él corrió en el llano lazando yeguas mostrencas con gritos desaforados como se ven los apaches en las películas.
Recuerdo que mi madre nos tenía al tanto de los sucesos de su hermano y nos platicaba cuando por disputarse el amor de una muchacha se retó a muerte con el otro pretendiente, al grado que cuando la noticia llegó a oídos de mi abuelo diligentemente le puso una pistola en la mano con la cual le quitó la bravuconada al contrincante.
Un tiempo mi tío José fue el pastor de una partida de chivos que mi abuelo compró, y eso fue el pretexto para irse a vivir al campo donde llevó una vida de ermitaño.
Lo contrataban para domar bestias brutas, mulas, yeguas y caballos, sin faltar los toros bravos que de tan mansos desempeñaban labores de carga.
La gente presenciaba el paso de mi tío caminando por la calle con el toro cebú cargando a uno de sus hijos que agarrado de la giba lo dominaba como si fuera una bestia de carga. Bueno, tuvo un perro que también ayudaba con la carga formado en la fila que era digna de verse.
Entre las osadías de mi tío José me consta que casi lo mata un toro cerrero que quiso llevar, sin ayuda, de un rancho lejano hasta el pueblo para domarlo. Se salvó de milagro al caer en una barranca para evadir la embestida.
Lo trajeron cargando medio muerto, con heridas que casi le gangrenaban el cuerpo. Cuando eso sucedió recuerdo que nos mandaron a los sobrinos a capturar sapos en el río para usarlos como cataplasmas en las heridas, hasta que sanó.
Simpático y de fácil palabra mi tío era identificable porque usaba enormes sombreros de palma, su risa estruendosa y el lenguaje de entreveradas palabras altisonantes y bromas irreverentes.
Se divertía bailando y chanceando en las danzas populares como los “Viejos” una danza que reproduce con chistes la ceremonia de pedimento de la novia que termina en batalla campal entre las dos familias que van a emparentar. Mi tío vestía de mujer y hacía el papel de la novia, y era una de las estrellas en la danza de los “Moros” con sus combates memorables haciendo gala de su destreza y enorme vitalidad en el papel de Roldán, sobrino del emperador Carlo Magno peleando contra el moro Fierabrás.
La intrepidez de mi tío no tenía par. Un día lluvioso y de noche oscura, venía del campo montado en su caballo. Mi madre escuchó su paso por su grito que lo identificaba. Es mi hermano, dijo acongojada, mortificada porque era mucha el agua del río y se esperaba una creciente. Mi tío confiado en que podía pasar en su caballo se tiró para cruzar, con tan mala suerte que en ese momento venía la “punta” del río Huacapa crecido y caudaloso. Mi tío gritando para darse valor azuzaba al caballo que ya no podía volver atrás.
Los dos salieron de milagro a la orilla, el caballo sangrando por el golpe de las piedras.
De lejos oímos sus gritos y supimos que se encontraba a salvo.
Aunque nunca renunció a las creencias de sus padres mi tío no ha sido cercano a la Iglesia pero en momentos de pena o aflicción recurría a su madre, le daba algún dinero y le decía: “compre una veladora para que la ponga en su altar”. “¿Y a quién se la pongo?”, preguntaba mi abuela. “Póngasela al que le manda a todos los santos” y entonces doña Aurora prendía la veladora diciendo que era para el “Santísimo”.
Cuando mi tío se hizo casadero mi abuelo que tenía sus prejuicios muy arraigados le sugirió que buscara novia fuera del pueblo para que no fuera víctima de las habladurías que se tejían sobre las muchachas de la cabecera.
Así fue como se casó con mi tía Felipa, una mujer deveras trabajadora y “dueña de su casa”, tan sufrida que se adaptó a las peores condiciones de vida que le ofreció mi tío.
Hicieron una familia de dos mujeres y tres hombres. A todos los mandaron a la escuela y son personas de bien, dignos herederos de sus padres.
En mi larga vida no he conocido a nadie con carácter más desprendido que mi tío. Sus bienes materiales nunca lo envanecieron, antes al contrario, cuando ordeñaba sus vacas la gente sin dinero y con ganas de beber leche podía visitarlo en las mañanas seguro de que la obtendría regalada.
Mi tío José ha mantenido una relación muy cercana con mi madre, aunque hubo un tiempo que en son de reclamo decía de ella que era la secretaria de mi abuelo porque suponía que era la depositaria de las opiniones y secretos de su padre pero, a pesar de eso, toda su vida han tenido una relación estrecha y admirable.
Mi madre nos contó una vez que tenía un sentimiento como de duda o congoja por lo que miró un día en que mi tío José la citó en su rancho del Borbollón porque quería regalarle un becerro para que lo escogiera.
Mi madre quiso darle ese gusto y llegó acompañada de su hermana Adulfa. Las dos llegaron al lugar precisamente cuando mi tío llamaba al ganado con un grito peculiar. Las dos hermanas quedaron vivamente impresionadas por la manera como las vacas atendían el llamado llegando en tropel hasta rodearlo por completo y lo miraron desaparecer.
Las vacas se relamían con la sal y las mazorcas sin que ninguna se sobrepasara sobre mi tío. Después a cada hermana le pidió que escogiera un ejemplar, y todos se fueron contentos.
Mi madre más que presumir del becerro escogido nos repetía incrédula sobre la cantidad de animales reunidos.
Hace diez años presencié un nuevo encuentro cariñoso de mi madre con su hermano. Ambos lloraron emocionados recordando historias del pasado felices de verse.
Los dos decidieron ese día encompadrar o encomadrar como padrinos de la Santa Cruz. Mi madre siguiendo la tradición religiosa quiso festejar en grande el rito de la petición de lluvia al modo indígena y español, y desde entonces, cada 3 de mayo, honran el crucifijo que mis hermanos mandaron labrar de un trozo de nogal que un artista local decoró.
La celebración de la fiesta la hacen cada año en el campo de los Coscahuates, en un huerto donde caben todas las danzas propias de la petición de lluvias como los pescados (nitos), los tlacololeros, los Viejos y los Mecos.
Durante esa fiesta los dos hermanos se juntan y regocijan con la fraternidad comunitaria donde se come, se bebe y se baila.
Yo desde aquí celebro que mi tío José viva feliz entre tanta familia que lo aprecia.