
Daniel Velázquez
Decenas de mesas vacías, cientos de sillas inclinadas sobre esas mismas mesas, meseros sentados en las bancas, prestadores de servicios caminando sobre la playa y escasos vacacionistas. Ese es el paisaje en Barra Vieja, donde se une la laguna con el mar.
Barra Vieja es una zona de playa ubicada más allá de la zona Diamante, casi en la zona rural de Acapulco. Es mar abierto, la zona de playa es espaciosa, la arena es fina, el terreno aún tiene la marca de la intensidad de las olas que empujaron la arena hacia la playa durante el huracán John, lo que hace que esté a desnivel.
Aquellos que visitan está zona de Acapulco pueden disfrutar del agua de la laguna, que a decir los prestadores de servicios el agua no está sucia y el sonido de las olas del mar desde una hamaca, mientras la brisa los arrulla o recostados en la arena.
Esta zona de Acapulco está del centro de la ciudad a unas dos horas, en transporte público. Primero se tiene que llegar a la glorieta de Puerto Marqués y de ahí tomar otro transporte, ya sea urvan o taxi colectivo.
Este jueves, a las 2 de la tarde, la playa estaba completamente vacía y los trabajadores de la zona esperanzados a que este viernes, sábado y domingo las cosas serán mejoren.
El relato de la experiencia de la temporada vacacional de fin de año de este 2024, es la misma entre los prestadores de servicios turísticos de Barra Vieja, quienes hacen paseo en lancha sobre la laguna de Tres Palos, los que rentan cuatrimotos, los que ofrecen paseos en caballo y las masajistas, que evitan decir que la temporada es mala, pero todos coinciden en que está floja.
Los vendedores informales, de hamacas, de chicharrones, de dulces y de ostiones también cuentan la misma historia: Las ventas no son buenas, no hay visitantes y es la temporada de fin de año.
Entre los restauranteros pasa lo mismo, aún no ven la temporada de fin de año, pues sus mesas están vacías. Recuerdan que antes de los huracanes Otis y John, en la temporada vacacional de fin de año, a las 2 de la tarde la playa estaba llena y este año todo está vacío.
Los prestadores de servicios turísticos y los restauranteros consideran que los turistas ya no llegan porque hay mucha competencia antes de llegar a Barra Vieja, que se quedan en las zonas de playa que están antes que ellos.
Esperanza en el fin de semana
Los restauranteros consultados sobre la temporada vacacional, dijeron que tienen esperanza en que este fin de semana mejore la afluencia de vacacionistas, porque la temporada de fin de año empezó “floja”.
Ellos miden la afluencia de visitantes de acuerdo con la hora de cierre y en años anteriores los restaurantes cerraban a las 9 de la noche, pero en estos días a las 7 ya está todos limpio y cerrado. Eso indica que no hay visitantes.
Otro indicador es que en años anteriores el retraso de la salida de los turistas se debía al tráfico que se generaba, pero este año no hay tráfico a la hora en que se retiran.
En el restaurante Beto Godoy, una trabajadora dijo que la temporada va muy floja. Este jueves en el restaurante sólo había seis mesas ocupadas, que en los días que van de la temporada no han tenido llenos totales.
Confió en que “ojalá” esta semana lleguen más visitantes, porque está muy solo.
Otra restaurantera contó que la temporada va “mal” porque hay poca gente, el 25, dijo, sólo atendió una mesa y en esa misma situación vio a otros restaurantes.
Del restaurante Juan y Eva opinaron que la temporada no cumple las expectativas, que hace un año hubo más visitantes en estos días y que no se ve que sea la temporada de fin de año.
La encargada del restaurante Brisa del Mar dijo que los días han estado bien, pero espera que el fin de semana sean mejores.
La encargada del restaurante Sol y Mar dijo que en años anteriores vendía hasta 200 kilos de pescado a la talla, pero este año, la primera semana de vacaciones estuvo baja. Confió en que la siguiente semana sea más fuerte.
El encargado del restaurante Genarita opinó que la temporada está muy floja, consideró que los bloqueos, las noticias de la falta de servicios por los huracanes y la inseguridad, influyeron en la poca presencia de visitantes.
Prestadores
El prestador de servicios turísticos, Felipe Salas, quien realiza paseos en lancha por la laguna de Tres Palos, indicó que después de Otis y John, la afluencia de vacacionistas disminuyó. También disminuyó el nivel de la laguna, donde se une con el mar, la parte que antes estaba cubierta de agua, ahora sólo se ven piedras y arena.
Contó que sus paseos son de una hora, por el interior de la laguna, para ver los manglares y algunas especies de aves como patos, garzas y gaviotas, que llegan hasta una isla donde se concentran muchas aves. En la temporada de invierno se pueden ver patos canadienses, que llegan del norte del continente a pasar la temporada en la laguna de Tres Palos.
Indicó que antes de los huracanes, en temporada de fin de año podían hacer hasta 10 paseos al día, mientras que este jueves a las 2 de la tarde sólo habían hecho un paseo, pero tenía confianza en que podría hacer hasta tres recorridos.
“No viene mucho turista. Ya está lleno de palapas después de Tres Vidas”.
Otro prestador de servicios dijo que lo que ha notado es que las personas ya no vienen con ánimo de pasear, sólo acuden a comer y se retiran.
Los prestadores de servicios que rentan las cuatrimotos indicaron que antes de los huracanes, en la temporada vacacional de fin de año, podían rentar los vehículos seis u ocho veces al día, pero en esta temporada la renta es de cuatro o cinco ocasiones.
Una temporada muy mala
Los vendedores informales fueron los más directos en sus apreciaciones sobre la temporada de fin de año, pues consideran que está “muy mal, baja”. Ubican que desde el huracán Otis vino el declive, en 2023, después estuvo más o menos, pero este año después de John, está muy mal.
Una vendedora informal consideró que la temporada va “más o menos, pero no como años anteriores”.
Contó que los días fuertes en esta temporada vacacional que son el 25 de diciembre y el 1 de enero, pero esta vez, la primera fecha no fue un buen día, “uno como vendedor siempre esperas el 25, el primero”, contó que en años anteriores ese día vendía hasta 2 mil pesos al día y éste apenas vendió 700 pesos.
Una vendedora de ostiones dijo que el 25 de diciembre vendió apenas seis docenas de ostiones, cuando antes vendía hasta 20 docenas al día.

