Costeñismos III

Esta tercera y última parte de costeñismos rebaza con mucho el enfoque localista de las expresiones comunes habladas en ambas costas de Guerrero. Se abordan hoy los vocablos populares con territorialidades más amplias, aunque sin rebasar los límites de nuestro país.
Modismos, dichos, proverbios y refranes cuya franqueza, aun con su enorme carga de humor y picardía, podrían resultar prejuiciosos. Se entrega al final de la columna una vieja colección de pensamientos relacionados con Acapulco, firmados en las redes sociales. Por vidita de Dios, tales cuales

Modismos

Los siguientes son algunos de los modismos hablados por los acapulqueños:
Caray, Quiúbole, Órale, Qué pedo, No mames, Chingao’, No chingues, Chido, Chale, Bájale de huevos, Estirar la pata, Me vale madres, Te crees muy chingón, ¡Híjole!, ¡Ay güey!, Hacerse pendejo, ¡Puro rollo!,
¡Ya chole!, ¡Ya merito!, ¡Sepa la bola! ¡Móchate!, Movida chueca, ¡Te pasas de lanza!, ¡Wáchala!, Cuál duda, ¡Qué gacho!, ¡De tocho morocho!, ¡Qué oso, carajo!

A

Atole con el dedo: promesas incumplidas.
A todo meter: muy bueno.
A troche y moche: acción disparatada.
A darle que es mole de olla: Prisa.
Argolludo: miedoso.
¡A veinte! la tuya.
Ai’muere: fin a la discusión.
A la goma: vete.
A las quinientas: A deshoras.
Apapachar: consentir.
Apipizca: ave de ojos pequeños.
A güevo: por la fuerza.
Andar a ráis, desnudo.
Achicopalado: desanimado.
Ainos vidrios: nos vemos luego.
Armar un pancho: un lío.
A medios chiles: un poco ebrio.
A chaleco: por la fuerza.
¡Aguas!: advertencia.

B

Barajéamela más despacio: explícate mejor.
Brujez: indigencia.
Buscarle tres pies al gato: complicación.
Braguetazo: casarse con una millonaria.
Balín: falso.

C

Caer el veinte: comprender.
Caló: jerga.
Canijo: malvado.
Cantón: casa.
Camellar: caminar.
Capar: castrar.
Cacúmen: cerebro.
Cafre: mal conductor de autos.
Cara de what: sorprendido.
Con una chingada: orden perentoria.
Como el perro de las dos tortas: resultado de una indecisión
Culero: cobarde.
Cuarentaiuno: homo.

Ch

Chacharear: mercadear.
Chaquetero: partidista chaquetero, onanista.
Chis: orinar.
Chido: bonito.
Chingada: a la que se envía a los de allá mismo.
Chévere: magnífico.
Chingadazo: golpe fuerte.
Chingaquedito: que molesta mucho.
Chingón: el mejor entre los mejores.
Chucha cuerera: habilidoso.
Chingadera: lo mismo de siempre.
Chupó faros: murió.
Chochero: homeópata.
Chorrillo: diarrea.
Chispolitos: frijoles.
Chueco: ilegal.

D

Darle vuelo a la hilacha: divertirse.
Detalle: dar calabazas: engañar.
Dar el gatazo: malo por bueno.
De a grapa: gratuito.
De a seis: perplejo.
De mil amores: con mucho gusto.
Doña Manuela: masturbación.
Doblar el pico: fallecer.

E

Echar carrilla: molestar.
Echar la firma: orinar.
Enchilarse: enojarse.
En un dos por tres: rápido y fácil.
El que es perico: virtud.
Está cañón: muy difícil.
Entre azul y buenas noches: indefinido.
Emperifollar: exceso de arreglo personal.

F

Fajo: trago de licor.
Fajarse: liarse a golpes.
Fregar: molestar.
Fusca: arma de fuego.
Fiambre: cadáver.

G

Gacho: desagradable
Gatazo: aparenta lo que no es.
Gandalla: indigno.

H

Hacer de chivo los tamales: engaño.
Hacerse pendejo: desentendido.
¡Hernia!: sorpresa.
Hostia: golpe.

I

Incróspido: atontado por el alcohol.
Impermeable: preservativo.
Impío: falto de religión.
Intruso: que ha penetrado sin permiso.
Indigno: sin mérito.

J

Jodón: listo, hábil
Jícara: recipiente de arcilla

K

Kiko: beso.

L

Lángaro: listo.
Lenguaraz: hablador.
Licar: mirar, ver.
Ligar: conquistar.

M

Mal tercio: estorbar.
Malora: mala persona.
Mocharse: compartir.
Mero petatero: el jefe.
Movida chueca: adulterio.
Mustio: hipócrita, taimado.

N

No hay quinto malo: añalalales.

O

¡Órale!: aprobación y ánimo.
Ojete: cajete.

P

Pinche: despreciable.
Pelar gallo: huir.
Pilguanejo: insignificante.
Poner un cuatro: trampa.
Penamaste: piedra.

Q

Qué pedo: ¿como estás?
Qué hay: saludo.
Qué pex: saludo
Quelite: concubina
Quiúbole: saludo afectuoso

R

Rajado: cobarde

S

¡Saco! flatulencia.
Sépalabola: no sé.
Zonzo: quien dice tonterías.

T

Te chilla la ardilla: sobaco.
Tompiates: testículos.
‘Ta grueso: complicado.
Totole: guajolote

V

Venirse en seco: eyacular.
Vale madres: ¡nada!
Violar: infringir una ley.

W

¡Wacha!: mira.

Y

Ya clavó el pico: duerme.
Yoli:el coñac de los acapulqueños.
Ya ni la amuelas, carajo!: excedido.
Ya se pasaron el chicle: novios.

Z

Zaguán: cerrado
Zacatón: cobarde
Zafio: tosco, vulgar
Zacazonapa: canción mexiquense.

 

Costeñismos II

Va de nuez

La Real Academia Española ha sido doblegada ante el asedio del habla popular, obligada por ello a aceptar un sinnúmero de palabras y expresiones negadas secularmente a formar parte del su culto Diccionario. Entre ellas estarían particularmente los modismos y regionalismos, llamados aquí costeñismos, hablados en ambas costas con el eficaz arbitraje de Acapulco. Formas de expresión con raíces autóctonas y expresiones de lenguas extranjeras, destacando los idiomas malayo, producto del trasiego de la Nao de Manila , y el africano de sus esclavos laborantes.

He aquí la segunda entrega:

A

Apoquinar: pagar.
Argolludo: miedoso.
Alcanzar: igualar en una carrera; tomar algo alejado.
Atosigar: presionar, insistir.
Avispado: audaz, inteligente.
Añuñios: apretujados.
A la bulla de los cocos: sin analizar.

B

Bochinche: trifulca.
Baldado: inválido.
Barañas: ramas secas.
Bembo: tonto.
Balona: ayuda.
Bule: calabaza acinturada para contener agua.

Bonote: cáscara de coco seco.
Bololo: conversación ruidosa .
Bulluranga: ruido escénico.
Billuyo: billete, dinero.
Bullanguero: alborotador, fies-tero.

C

Comuque: sazón.
Cambujo: negro.
Cuzuco: armadillo.
Cáido: cabaña de palapa.
Cacomixtle: ladrón.
Cocol: papalote.
Cócono: pavito.
Guanco: indígena.
Campamocha: luciérnaga.
Culeco: feliz, emocionado.
Cachaco: no costeño.
Cachetoso: adinerado.
Cipote: niño.
Calilla: fastidioso.
Carrangandanga: exageración.
Chipeto: borracho.
Crespo: chino.
Cochito: pan de carbonato, “aquellito”

CH

Chambaleque: libélula peque-ña.
Cholenco: lagartija.
Cucucha: paloma enana.
Chichicuila: ave nocturna.
Chicurro: pájaro negro.
Chela: cerveza.
Chacalín: camarón muy pe-queño.
Cholenco: falto de una extre-midad.
Chapuza: trampa, engaño.
Choya: cabeza
Chiquitiar: tragos pequeños de licor; sodomizar.
Chito: carne secada al sol.
Chuchar: punzar.
Chichicuilote: pajarito gracio-so con patas altas y delgadas.
Chipe: niño enfermizo ante la llegada de un hermanito.
Chévere: bonito, elegante.

D

Desparpajar: decir sus verda-des a alguien en su cara.
Desmigajar: hacer migajas, añicos.
Desnarisorejarse: hacerse daño al caer.
Desguanzado: débil.

E

Endoco: langostino de río.
Encandilar: emocionar, enganchar.
Encanallar: corromper.
Encasquetar: meter a fuerzas una cosa
Empanochada: pan con pilon-cillo.
Empavado: tener mala suerte o atraerla.
Embotado: aturdido.
Emputado: enojado, enfure-cido.
Emperifollado: excedido de indumentarias y adornos.
Embotado: aturdido.

F

Fofo: blando, de poca consis-tencia.
Fatuo: presumido, vanidoso.
Fogón: cocina de leña.
Floripondio: homosexual.

G

Gañote: garguero, gaznate.
Gálico: enfermo de sífilis.
Güilo: atontado.
Gandio: glotón.
Guacho: militar.
Guinatán: pescado cocinado con leche de coco.
Güinza: meretriz.
Guiguile: cosquillas.
Guaca: mentira, simulación, gracejo.

J

Jullir: huir.
Jetón: enojado, dormido.

L

Limbo: orla de la vestidura.

M

Micho: gato.
Memela: tortilla gruesa.
Mecate: cordel.
Mercar: comprar.

N

Nejayote: agua de nixtamal.
Nito: hermanito.
Nejo: sucio.

Ñ

Ñango: de escasa fuerza y vi-gor.
Ñero: compañero.
Ñonga: Miembro viril.

O

Oquis: gratis.

P

Pabellón: bandera, raspado de hielo, cubierta de tul o manta de cielo sobre la cama.
Picota: camarón de río.
Puchunco: pelo chino.
Pipián: mole verde con semllas de calabaza, ajonjolí y ca-cahuate.
Payanque: maíz tierno bien molido.
Pateco: patizambo.
Pérpera: pobre.
Pepeixtle: asiento de hojas para cocer arroz.
Picha: cobija.
Pipiliste: enclenque.
Puchuncho: pelo ensortijado.
Purgación: gonorrea.
Piripituche: insignificante, que no sirve para nada.
Pelusa: gente corriente.
Puchinque: pedazo pequeño.

R

Realengo: vago.

S

Sin traza: desordenado.
Supón: suposición.
Sobaco: axila.

T

Totole: guajolote.
Tirincha: morral grande.
Tundo: guajolote.
Tepalcate: fragmento de barro.

 

Costeñismos I

Para el lingüista Luis Fernando Lara, investigador de El Colegio de México, autor del Diccionario del español usual en México, el nuestro es un idioma con varios pisos. Mientras que el piso alto lo constituye la lengua culta literaria en la que no hay diferencia. A García Márquez, a Fuentes, a Borges los entendemos bien en los países de habla hispana
En el siguiente piso están las aportaciones de las lenguas nacionales, ligadas a las instituciones sociales del país. Estas lenguas son muy unidas y no tenemos dificultad para que las entiendan un guerrerense o un regiomontano, por ejemplo.
Después, anota Lara, viene el uso de las lenguas de las regiones y es entonces cuando empezamos a decir, “estos son guerrerenses”, “estos veracruzanos”. Finalmente, viene el piso de las regiones más pequeñas y entonces decimos son guerrerenses de la Costa Grande o de la Costa Chica.
Los regionalismos en general, llamados costeñismos en Acapulco y ambas costas, Grande y Chica, son formas de expresión con raíces autóctonas y de idiomas extranjeros. Entre estos estarían el malayo durante el trasiego de la Nao de Manila y los dialectos africanos traídos por los esclavos. Algunas voces son las originales y otras deformaciones de aquellas con sus significados diversos o bien creaciones de los propios hablantes
He aquí una primera relación de costeñismos :

A

Atemperado: alocado.
Achicopalarse: acobardarse.
Al chás chás: pagar al contado.
Argüendera: chismosa.
Atilincar: poner tensa una cuerda.
Amoricelo: preparado de alcohol con miel de palo.
Atufado: mal encarado.

B

Bajial: tierras bajas.
Bajareque: vivienda construida con carrizo y lodo.
Balotán: montón, persona obesa.
Bastimento: provisión alimenticia para llevar al trabajo.
Bolo: machete viejo y sin filo, obsequios de un padrino de bautizo.
Balde: recipiente para agua; en balde: en vano

C

Culimiche: cobarde.
Caqueistle : trampa de carrizos para palomas.
Cacareco: picado por la viruela.
Correchepe: alcahuete.
Culeco: orgulloso por algún logro personal; gallina culeca.
Cicirisco: ano.

Ch

Chancaiste: residuos en la olla de café.
Chandera: mala jugada, suciedad.
Chanfaina. guisado de vísceras.
Chaneque: duende nocturno.
Choquío: olor desagradable.
Chimeco: cara sucia.

D

Desbalagado: realengo, fuera de su tierra.
Dilatar: tardar, alargar.
Destartalado: descompuesto, sin orden.
Dita: deuda pequeña.
Desconchiflado: deteriorado, estropeado, roto.
Desguanzado: sin fuerza ni vigor.

E

Endenantes: hace rato.
Enduto: ano.
Encandilar: Deslumbrar con promesas falsas.
Entrambulicar: confundir.
¡Épale!: expresión de reclamo.
Enteco: flaco, seco

F

Fachoso: mala facha, pedante.
Físico: habla rebuscada.
Frastero: extranjero, fuereño.
Fúchila: expresión de desagrado, asco.
Forzar: someter, violar.
Farez: Juárez

G

Guëvón: flojo, holgazán.
Galleta: fuerza.
Güacarear: vomitar.
Güegüenche: que padece bocio.

I

Indicción: Inyección.
Infúndia: grasa de la molleja de gallina.

J

Jambao: hambriento.
Jondiar: lanzar.
Juaneado: sin dinero.
Jongote: vasija.
Jondo: hondo.
Jotero: antro gay.

L

Lángaro: astuto, falto de equidad.
Linogao: postre de arroz con panocha.
Lurio: tonto, chiflado.

M

Macán: agua fresca de arroz con piña.
Mojiganga: disfraz estrafalario para carnavales.
Molquite: mazorca de maíz mal formada.
Mojo: moho.
Melarchía. Melancolía, nostalgia.

N

Nejo: muy sucio, tamal de ceniza.
Nixcome: proceso del maíz para hacer tortillas.
Neque: labio leporino.
Nigüindo: excremento de gallina.

O

Otate: carrizo fuerte.
Oscurana: cuando cae la noche.

P

Petacona: mujer de glúteos generosos.
Pinganillas: pararse con la punta de los pies.
Pichichi: pato.
Pachón: pelo abultado.

Q

Quinto: virgen
Quebranche: asesino, matón
Querida: amante

R

Realengo: vago
Requiáque: hace mucho tiempo.
Ráis: desnudo.
Resolana: sol fuerte.

S

Surumuta: migaja del pan.
Soliviantar: inquietar o alterar a alguien.

T

Tompiates: testículos, tanates.
Tequereque: reptil más pequeño que la iguana.
Totole: guajolote

Y

Yumba: destino de los papalotes sueltos.
Yagual: rodete de tela que usan las damas para llevar peso sobre la cabeza.

Z

Zarangola: papalote.
Zoquete: altanero, soberbio, mala traza.
Zaragate: pendenciero.
Zambaripao: morisqueta.

Una Semana Santa

Nada de nadar

Antes de que el turismo se apoderara de Acapulco para vivir a su manera la Semana Santa, la gente del puerto lo hacía conforme el proceso establecido por la Iglesia católica. Recordar con dolor el sacrificio de Cristo por la humanidad y celebrar con alegría su resurrección
Una tradición en la que los niños, por lo menos los de Acapulco, eran sometidos a estúpidas prohibiciones como la de no meterse al mar durante la semana ¡so pena de volverse pescados! El premio será una garrotiza el Sábado de Gloria para para que no dejen de crecer.
–Pero, má:
–¡Nada de peros, el traje de baño se guarda una semana! ¡Que se bañen los frasteros que quieran terminar convertidos en ceviche! Es cosa muy de ellos aspirar a sirenas. ¡Yo, mi’ja, no tengo dinero para comprar peceras para criarlos a ustedes! ¡Y Dios me ampare si en un descuido mi Fernandito se convirtiera en tiburón, o tú, mi gordita linda, en una ballenita! ¡Y no te rías , por favor, que es cosa seria! ¡Nada de mar por ahora, ya se abrirá la Gloria!

Leopoldo Díaz Escudero

Don Leopoldo Díaz Escudero era un pastor hecho a la medida de los acapulqueños. Tez blanca, nariz aguileña, figura arrogante y grandes talentos. Su grave y potente voz se dejaba escuchar hasta el malecón, haciendo vibrar las fibras más sensibles de los parroquianos. Las transportaba, según fuera el tema, de la euforia al llanto pasando por destellos de reflexión profunda. La bonhomía del santo varón le redituará muchos dividendos cariñosos de la población
El sacerdote Díaz Escudero acostumbró los domingos de reuniones sociales en el curato de la parroquia de La Soledad. Ello después de las dos únicas misas dominicales, una rezada y la otra cantada. Reuniones en las que la conversación era el eje, aunque nunca faltaron las ricas viandas de la región, una botellita de mezcal y una guitarra para acompañar la atenorada voz del padrecito.

La Pasión representada
por la gente

El pasaje del lavatorio se celebraba cada Jueves Santo y consistía en que el párroco Díaz lavaba los pies a un grupo de lancheros y pescadores reclutados por don Perfecto Rodríguez y don Pillo, seglares encargados de escoger a los apóstoles y demás personajes de la Pasión. El de Judas, por ejemplo, rechazado por todos, fue sin embargo solicitado por don Serapio Mejía, del barrio de La Poza, al que nadie en Acapulco volvió a llamar Serapio.

El Reparto

Don Salvador Valle fue Simón Cireneo; Tomás Lepe, el hijo del carnicero, fue Santiago de Galilea; el alijador Baudelio Durán representó a Poncio Pilatos; Gerardo H. Luz fue Tiberios; Chendo el Boga, el Moro Capitán; y finalmente Chema Rico, el Diablo Mayor.

Las procesiones

Las procesiones circulaban por la calles adyacentes de la parroquia de Nuestra Señora de La Soledad, una casona de madera con techo de láminas de zing, representación teatral a cargo de actores improvisados con tanta fuerza dramática que hacían llorar al público femenino.

La Gloria

A los chamacos que durante los días de la Semana Santa habían padecido la prohibición de bañarse en el mar y participar en juegos de cartas, incluso el de la Lotería del gallito, les llegaban con el Sábado de Gloria sus reivindicaciones
¡Mangos!
Daba paso a una de las más crueles canalladas enmarcadas en la religión: “Golpear a los niños y jóvenes en las piernas para que no dejaran de crecer”, tortura presentada como un alegre juego sacado de alguna leyenda medieval.
–¡Para que crezcan cabro-nes y no se queden enanos! –era la sentencia entre carca-jadas de mucho padres de fami-lia, empeñados en la golpiza.
El Sábado de Gloria era necesariamente un día de baño obligatorio luego de estar prohibido toda una semana. Los aguadores de Acapulco, Maco y Chuy García, no se deban abasto con sus entregas, lo mismo que las recuas de los burreros Yuyo Castrejón, Hermilo Hurtado y Cleto Frías. Ora que muchos acapulqueños se desplazaban hasta el Río Grande (La Fábrica) para refrescarse con sus aguas zarcas. Al grito de “la cáscara guarda el palo”, a otros tantos se les bañaba a cubetazos en plena calle.

La Guerra Cristera

Nuestro conocido Leopoldo Díaz Escudero será una de las primeras víctimas de la Guerra Cristera (1926-1929). Su curato, a un lado de la parroquia, donde celebraba fiestas todos los domingos, es incautado por orden del propio presidente de la República, Plutarco Elías Calles. Ello en respuesta a una solicitud, también telefónica, de don Rosendo Pintos Carballo, vecino del templo, proponiendo el curato para ubicar en él a la escuela primaria Manuel M. Acosta, sin edifico propio. La orden presidencial será cumplida en 24 horas por el presidente municipal. (hoy, Biblioteca Alfonso G. Alarcón).
El sacerdote Díaz Escudero tendrá como curato un cuarto ofrecido por una feligresa, doña Lupita García, en la misma calle de La Quebrada.

La Soledad durante
la conflagración

El párroco Florentino Díaz Martínez suple a su sobrino Leopoldo Díaz Escudero. Celebra los actos de la Pasión de Cristo únicamente en el interior del templo, ahora rodeado con poderosos muros de piedra y techado aun con lá-mina. Atiborrado, todo conjura contra los parroquianos: el calor, los malos humores, el humo de las velas y el copal. Todo fuera de la luz del sol.
Prohibido por el gobierno cualquier acto religioso en público, el curita no deseaba ser reconvenido por la autoridad, como ya había ocurrido. cuando unos monaguillos jugaban en la calle, les permitió hacerlo al interior del templo. Las mujeres de la parroquia vestían todas de negro y arrebozadas, y sólo unos pocos hombres cumplían con el luto riguroso.
El párroco Díaz contaba con el apoyo y la colaboración de muchos católicos porteños. Entre ellos:los integrantes del coro, el sacristán Valeriano Espinosa, el organista Juan Manzanares, Juan Balboa, Perfecto Ramírez y los coristas Filiberto M. Arredondo y José Agustín Ramírez. Las damas Enedina Fierro Margarita y Marianita Altamirano, Guadalupe Catalán viuda de Ríos, Mamita González, Otilia Liquidano, María Luisa Balboa y Anita Ávila. Algunas disponían de reclinatorios con sus nombres

Garito

A diez años de la Cristiada, 1936, se instala en el zócalo de la ciudad un casino formal bajo tiendas de campaña, donde se jugará de todo y sin medida. El párroco de La Soledad encabeza a un centenar de hombres, mujeres y niños que elevan sus protestas por tamaña ofensa a Cristo y su sacrificio.
–¿Pretenden acaso jugar a los dados bajo el manto de Jesucristo? –preguntó indignada Jovita Becerra, rezandera del barrio de El Teconche.
–Es falso, pero si nos traes el auténtico, ¡ahí vamos! –fue la respuesta.
Se conocerá más tarde que el organizador del garito se llamaba Jorge Martínez, quien los instalaba en ferias por órdenes del gobernador, general Gabriel R. Guevara y cuyos beneficios iban directamente a las fuerzas federales.

 

Una reina con nombre de sopa: Cuando Juliana de Holanda paseó por Acapulco

La Reina Juliana de Holanda estuvo en Acapulco como extensión de su visita a la Ciudad de México, donde fue recibida con boato por el presidente Adolfo López Mateos y su esposa Eva Sámano. Aquí fue atendida, como lo dispone algún manual de la diplomacia, por el alcalde Ricardo Morlet Sutter y su esposa Conchita Macho.
La soberana venía acompañada por su esposo, el príncipe Bernardo, quien prefirió el anonimato para dejar a la Soeverein disfrutar de la recepción entusiasta de los porteños, al parecer un viejo acuerdo entrambos. La seguridad mexicana de la Regina no fue capaz de guardar la secrecía del sitio donde Bernardo pasó todo aquel tiempo: la Quinta Rebeca. Un lupanar de hermosas “princesitas”, al que en un viaje anterior, tripulando su propio yate, lo había llevado Hilario Martínez, El Perro Largo.
Durante la recepción en el aeropuerto, aquel abril de 1964 , “la Monarca con nombre de sopa”, según bautizo popular, fue recibida con gran algarabía por parte de los porristas del PRI, lanzadas no bien digeridas:
–¡Vivan los reyes de la República de Holanda!
–¡No jodan, advierte raudo el líder del grupo: Holanda no es República, es reino!
Obedientes, los porristas atenderán la corrección de inmediato:
–¡Vivan los presidentes del reino de Holanda!
–¿Saben qué?, advierte el líder al tercer viva, griten lo que chingaos quieran! ¡Yo renuncio!
La sopa Juliana es a base de verduras cortadas en espiral, creada por un chef llamado Julien.

Zozobra

Cuando el ciclón Tara sepulte el poblado costagrandino de Nuxco (11 de noviembre de 1961), perteneciente al municipio de Tecpan de Galeana, se llevará auxilio marítimo por estar destruida la vía terrestre. Un diputado de la región coordinaba tales acciones, con problemas personales por padecer un leve pero notorio tartamudeo.
Acude éste a la comandancia de la Octava Zona Naval de Acapulco donde es informado sobre el contenido del primer envío para los damnificados, abordo, por supuesto, de una unidad naval. El capitán de la nave le detalla la carga y sus montos. “Llevamos dos toneladas de víveres y medicinas, mil litros de agua y no más…
–Sese me hace muy muy poco para el tamaño del de desastre –interrumpe el señor diputado. Yo diría que hay que agregarle unos 500 kilos de cada cocosa…
–¡Con todo respeto, señor diputado, el barco lleva la carga justa: ¡un gramo más y zozobra!
–¡Pos de eso, se trata, señor capitán, de que zozobre pero que tampocoe fafalte!

Caritino Maldonado

El locutor radiofónico Paco Calleja se estrenaba como maestro de ceremonias en mítines políticos, particularmente en la campaña electoral del profesor Caritino Maldonado Pérez, candidato priista al gobierno de Guerrero (1967-71) Para apantallar a la paisanada, Calleja había hecho acopio de sentencias contundentes y pensamientos revolucionarios, tomados de textos del maestro Jesús Reyes Heroles.
“La Revolución Mexicana y el pensamiento de sus caudillos serán inspiración de nuestro candidato para enfrentar los rezagos de Guerrero”, se entrena en un mitin celebrado en Iguala de la Independencia:
¡Compañeros de partido… señoras y señores, pueblo todo de Iguala, cuna de la Bandera tricolor…! con ustedes nuestro candidato ¡Ca ta ri no Maldonado Pérez!
(“¡Caritino!, ¡Caritino!”, voces desesperadas procedentes de todas partes).
¡Perdón, perdón, señor , perdón… Caritino Maldonado Pérez!

De pendejo a pendejo

–¿¡Quien fue el pendejo que le dio el micrófono a otro más pendejo que él?!, indaga molesto el Jefe Cari, como lo llamaba todo mundo. No exterioriza ninguna otra contrariedad porque la multitud festeja ruidosamente el gazapo y el autor se disculpa.
–Es buen locutor, lo que pasa es que está nervioso pues es su primera vez, comentan amigos del maestro de ceremonias. A estos, el candidato les parecerá exagerado cuando anuncie que un error más no se lo perdonará y será echado del convoy.
Y así fue:
Calleja no tendrá perdón de Dios ni de nadie más cuando yerre nuevamente, esta vez en Chilpancingo llamando Catarino a Caritino, con la novedad de que el candidato le arrebata el micrófono para lanzar la más sonora mentada de madre que registra la historia de la entidad : –¡Catarina tu chingada madre, pinche panista infiltrado!

Don Catarino

Caritino Maldonado tenía muy presente a un cómico de carpa de los años cuarenta llamado Don Catarino, maestro del albur y el retruécano, personaje además de tiras cómicas. Temía entonces que aquella trasposición lo estigmatizara para siempre.

Plantígrado

El ingeniero agrónomo Darío L. Arrieta Mateos, gobernador sustituto de Guerrero en relevo de Alejandro Gómez Maganda (1954) era un apasionado al beisbol, deporte que practicaba ocasionalmente. El Oso, como se le conocía por su corpulencia y abundante pilosidad, formaba parte de un oncena local que nunca le negó el montículo.
Un domingo que lanzaba el ingeniero, futbolista y gobernador fue escogido por un espectador para molestarlo lanzada por lanzada, entrada por entrada:
–¡Tan malo como gobernador que como pitcher ¡Buuuuuu, saquen a ese Oso escaldado! ¡El gobernador lo mismo roba bases que presupuesto! ¡Lentes para el plantígrado cegatón!– Etcétera, etcétera.
Arrieta no volvía la mirada a las tribunas en ningún episodio del juego y era que, desde el primer momento, sus muchos ayudantes habían localizado a la voz detractora de aquél partido. Voz a la que él mismo silenciará con un derechazo en pleno rostro, empujado por más de cien kilogramos de su peso.
¡Santo remedio!

El pequeño gigante

El senador tlalchapeño, Filiberto Vigueras Lázaro, líder máximo de la CTM en Guerrero y aspirante a la gubernatura de la entidad, recibe en sus pequeñas oficinas locales a quien le ha ganado la partida y ya es precandidato del PRI a ese cargo: José Francisco Ruiz Massieu. Le ofrece:
“Nuestra poderosa central de trabajadores es la primera de las tres grandes columnas de nuestro partido, el PRI, en hacer suya la candidatura de un acapulqueño de gran prosapia, al gobierno de Guerrero. A un intelectual que diseña con talento e inteligencia una nueva forma de hacer política en México y cuya trayectoria revolucionaria es impresionante no obstante su juventud. ¡Me refiero, compañeros cetemistas, al licenciado… al licenciado!”.
Vigueras Lázaro, rostro atónito, perlado de sudor, labios temblorosos, finge un ataque de tos para preguntar a su vecino el nombre de aquél individuo. ¡Chingada madre, si apenas hace un momento lo tenía en la punta de la lengua!
–¡Cof, cof, cof –simula un ataque de tos –hablo, por supuesto del… del licenciado… Uno de los suyos lanza un viva para el licenciado Francisco Ruiz Massieu! ¡Efectivamente se trata del candidato de los trabajadores de Guerrero a la gubernatura de Guerrero! ¡Con él ganaremos!

Candidato oficial

Convertido ya en candidato oficial del PRI, con la anuencia de los tres sectores del institucional, Ruiz Massieu volverá a las oficinas de la CTM para una suerte de confirmación de su candidatura y borrar el embarazoso olvido anterior. Vigueras estará armado este vez con un discurso de su jefe Fidel Velázquez, de esos en que se desnudaba ante el presidente de la República, zalamero y ramplón con un final moderno que estremecerá a la concurrencia , además de darle sustancia para un titipuchal de ácidos comentarios

De Vigueras a José Francisco

–Quiero decirle, compañero y amigo José Francisco Ruiz Massieu, que es usted el pequeño gigante de la política en Guerrero. ¡Sí, señor, el pequeño gigante de la política de nuestra entidad!
Tal fue el cierre del discurso viguerista comparando a Ruiz Massieu con un cantante brasileño del momento que el mismo será tema de una amplia discusión entre el candidato, su equipo de trabajo y sus mejores amigos, particularmente cuando algunos de estos últimos noten que El Jefe ya piensa diferente sobre el líder cetemista, siendo que él había dispuesto mantenerlo a raya.
–¡Son envidias tuyas!, acusa Ruiz Massieu al amigo que le reprocha tener a Vigueras como gente decente, luego de todo lo que ha ocurrido.
–¿Envidias mías, mías, Pepe? ¡Que la vanidad no te ciegue, Pepe! ¡Sólo faltó que el calentano de mierda te mentara la madre, con perdón de Cuquita.
–¡Explícate, carajo, eres tan tortuoso que nadie del equipo te entiende!
–¡Puta… que lentos de pensamiento son todos ustedes! ¿No entendieron acaso el significado de la última frase del puto de Vigueras? ¡Vean si no tengo razón! ¿A quién llaman en todo el mundo “el gigante de la canción? ¡A Nelson Ned, ¿no? ¿Y quién es Nelson Ned? ¡Un cantante brasileño que canta bonito.
Un cantante que apenas levanta del piso un metro con diez centímetros !
¡Un pinche enano, pues!
¿Todavía no agarras la onda, Pepe? ¡El ojete de Vigueras te dijo enano en tu propia cara risueña! ¡Enano! ¡Sí Pepe, enano!

Las boletas electorales

A su tiempo , aparecerán los costales de boletas electorales chamuscadas, cargados por Félix Salgado Macedonio y con ellas la humillantes derrota de Fi-liberto Vigueras a una diputación federal en las cuestionadas elecciones de 1988.
¡¡¡ A –la- tri-qui -ti -triqui!!!
¡Raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!

 

La Secundaria Federal No. 22

La instrucción elemental

La escuela “real” Miguel Hidalgo y Costilla , primaria sólo para varones, fue fundada en Acapulco a finales del Siglo XIX y a partir 1906 correrá pareja con la también elemental Ignacio M. Altamirano, para mujeres, fundada por la maestra Chita Jiménez. Cuando la primera desaparezca se habrá consolidado en México el sistema escolar mixto.
Dominado por extranjerías rampantes, Acapulco se negará a proporcionar a su niñez la instrucción básica durante más de cuatro décadas. Privilegio reservado sólo para las familias acomodadas con capacidad económica para cubrir matrículas foráneas en Chilpancingo, la Ciudad de México e incluso de Estados Unidos. Recuérdese el caso del líder Juan. R. Escudero, nuestro héroe civil, quien estudió en el colegio Saint Mary’s , de Oakland.
La nostalgia no tendrá distancia para los niños y niñas matriculados en el Colegio Wallace, de Chilpancingo, por ejemplo. Con frecuencia formaban coros para entonar el “qué lejos estoy del suelo donde he nacido”, dejado atrás apenas una hora antes. Entre ellos: Tere y Alfonso Argudín, Consuelo Orbe, Manuel Añorve, Guillermo Sabah, María Guadalupe, César y Ramiro Torreblanca, Enrique Uruñuela, Erasmo Romero, José Sthepens, Arturo García Mier, Donaciano Luna, Vicente Sánchez Arenal, Donaciano Salas y Minerva Anderson, la musa de José Agustín Ramírez para su Acapulqueña linda.

La secundaria

La primera escuela secundaria de Acapulco nace el 19 de marzo de 1939, a escasos 20 meses de que concluya el gobierno cardenista y sepultada con él la Revolución Mexicana como doctrina humanista.
El número 22 correspondía al número de instituciones de ese nivel en todo el país. Una institución que respondía a los reclamos más sentidos de la juventud porteña durante cuatro décadas y a la demanda persuasiva de la sociedad toda. La encabezaban promotores tenaces como el exalcalde José López Victoria, su hijo, el cronista del mismo nombre, la profesora Chita Jiménez, el periodista José O. Muñúzuri, don José Tellechea, el hotelero Carlos Barnard, don Juan Gómez y, por supuesto, el interés y la fina sensibilidad del secretario de Educación Pública del presidente Lázaro Cárdenas, Gonzalo Vázquez Vela.
Gobernaba entonces la entidad el general Alberto F. Berber y fungía como alcalde de Acapulco Baltazar Hernández Juárez.
Con la promesa oficial de un edificio propio en el corto plazo (cumplida hasta 20 años más tarde), la secundaria de Acapulco queda instalada en una vieja casona de las calles La Quebrada y Madero, este antiguo callejón Del Piquete (no de moscos ni alacranes, de verduguillos), otrora oficinas de Correos y Telégrafos. La SEP designa como director del plantel al profesor Eduardo Ramírez Jiménez y como subdirector al profesor Vidal Gutiérrez, ambos procedentes de las célebres Misiones Culturales de la propia secretaría.

Eduardo Ramírez Jiménez

El maestro Ramírez Jiménez militaba en el Partido Comunista Mexicano cuando fue electo presidente municipal de Zimapán, Hidalgo, y más tarde diputado federal. Tan sólida su formación académica como genuina su vocación por el trabajo docente.
Tuvo como especialidades las Matemáticas, la Física, la Química y la Literatura, además de una extraordinaria aptitud para el aprendizaje de lenguas originarias, llegando a hablar media docena de ellas. La música fue otra de sus pasiones con la ejecución de varios instrumentos. Fue él, por cierto, quien musicalizó el Himno a la Secundaria Federal 22, con letra del alumno Gilberto León Berdeja, más tarde excelente maestro, creador de un centro cultural en La Quebrada, mismo que incluía el teatro Domingo Soler, aún en servicio..

En honor de la escuela querida
que cimienta en la frente el saber,
entonemos un himno de vida
que haga eco triunfal por doquier.

Las primeras

La nueva propuesta educativa no generará los tumultos esperados, particularmente de varones dispuestos al sacrificio de quemarse las pestañas con el estudio. Serán ellas, las damitas, las que tomen la iniciativa. Muy formalitas, las hermanas Villalobos estarán ante la mesa de inscripción para hacer valer por primera vez sus certificados de primaria. Hijas del muy querido maestro César Villalobos, ambas conservarán por siempre el orgullo de sus primeras matrículas en la Secundaria 22. Lidia, la primera, Evelia, la segunda.
Otras jovencitas seguirán sus pasos rompiendo los atavismos trasnochados que negaron por siglos el abc para las mujeres: Gloria Pano de la Barrera, Tere Vela Alvizu, Eloísa Soberanis, Elidé Barrera, Evelia y Sara Pedroza, Victoria Muñoz, Celia Ramírez, Aurora Barrientos, Alicia Liquidano, Evelia García, Gloria Barrientos y Cristina Galeana.

Ellos

Ricardo Morlet Sutter, Emilio Karam, Alberto Batani, Francisco Ayerdi, Miguel Ángel Lepez Vela, Carlos Buenfil, Francisco Vela, Luis Martínez, Carmelo Alarcón, Padro Orbe, Daniel Catalán, Graciano Bello, Roberto Galeana, Manuel Meza, Juan Izabal Merckley, Virgilio Gómez Moharro, Martín Heredia Mercley.
Pasado un mes, la inscripción en la Secundaria 22 alcanzaba los sesenta alumnos de ambos sexos y con ellos decide el director iniciar el año escolar de 1939. Su planta docente fue calificada por los propios alumnos como preparada, inteligente y dinámica. La integraban profesores de reconocido prestigio como Eugenio Miranda Fonseca, Edmundo Villalva (Español y Geografía), Eva Martínez de León (inglés), Osvaldo Olvera (Civismo), Julio Vélez (Carpintería), Mauricio González, don Güicho (Música), Vidal Gutiérrez (subdirector).

La Dirección

En 1941, una vez encauzada la institución, el maestro Eduardo Ramírez entrega la dirección del plantel al profesor chilapeño Eugenio Miranda Fonseca, relevado un año más tarde por el maestro J. Guadalupe Lozano. El profesor Eduardo Vega Jiménez la asume, finalmente, para conservarla hasta el año de 1964.

La tragedia

La tragedia sobreviene tres lustros más tarde. Luego de una semana de lluvias torrenciales, un fuerte temblor de tierra sacude la ciudad (domingo 3 de septiembre de 1953), provocando el colapso de los añosos muros de la Secundaria 22. El movimiento afecta toda la estructura pero el taller de carpintería resulta destruido totalmente. Un segundo movimiento, la noche del 15 de septiembre y un tercero durante el desfile del 16, convertirá la enorme casona de adobe en una montaña de cascajo.

La Crónica

Don Rosendo Pintos, cronista de la Ciudad, cuyos talleres tipográficos se vieron afectados por su vecindad con la Secundaria, escribe en el diario Trópico una crónica sobre sobre la visita del secretario de Educación Pública, José Ángel Ceniceros, a las ruinas de la institución. Lo acompaña el alcalde de Acapulco, Donato Miranda Fonseca.
A su llegada, lo primero que mira el titular de la SEP es una manta portada por los estudiantes. Reza con grandes caracteres: “Exigimos edificio nuevo”, lo que provoca en él un enojo evidentísimo. Entripado que lo llevará a treparse, no sin dificultad, a uno de los muchos montones de escombro de aquél escenario desolador. Grita con voz de tiple aunque enronquecida por el malestar:

El presidente Ruiz Cortines

–¡A ustedes, jóvenes exi-gen-tes, debo decirles que el señor presidente de la República, don Adolfo Ruiz Cortines, no necesita que le exijan porque él es un hombre que sabe cumplir con sus deberes y obligaciones. Ténganlo muy presente, jovencitas y jovencitos exi-gen-tes! ¡Tan no necesita exigencias que fue él quien me ordenó venir a ofrecerles un nuevo plantel, con la aclaración de mi parte que será en otro sitio porque este, me dicen, no es apropiado!

Los exigentes

Virginia Hurtado, Mercedes Vanmeeter, Elvira Oscos, Martina Roque, Cuauhtémoc Lobato, Luis Castañeda, Manuel Linares, Tadeo y Ervey Arredondo, Héctor Mújica, Cristina Cristerna, Jaime y Luis Muñoz, Violeta Zúñiga, Guillermo González, Olga Navarrete, Francisco Ruiz Martha Rodríguez, Marha Durán, Eduardo Salinas, Elia Rita Vega, Ulises Vargas, Luis de la Peña, Armando Ruiz Massieu, Raúl Reducindo, Ezequiel Ramírez, Alejandro Arzate, Magdaleno Monroy, Cuauhtémoc Rivera y el arriba firmante.

Trashumancia

La Secundaria Federal 22 apestará arrimada en las primarias Manuel Ávila Camacho, frente al mar, y en la José María Morelos, en pleno Mercado Central. Si “el muerto y el arrimado apestan al tercer día”, es cosa de imaginarse una trashumancia de dos años. La 22 cumplirá sus 15 primaveras en ambas condiciones y ello no será impedimento para que no baile su primer vals. Lo hará a los compases de la entonces famosa orquesta capitalina de Venus Rey, durante un grandioso festejo organizado y pagado por el alumnado. El reinado primaveral lo personificará la hermosa alumna Emma Graef.
Cuando inaugure la escuela Secundaria de Acapulco (ahora Número 1), el presidente Ruiz Cortines lamentará no haber contado con recursos suficiente para consumar su proyecto original, un centro educativo nunca intentado en el país. “Lástima!, Margarito”, comentará él mismo.

Cuadro de honor

Un grupo de docentes respetados y muy queridos formaron el cuadro de honor de maestras y maestros de la Secundaria 22, todos ellos inolvidables:
Gloria Carro Mancilla (Biología), María de los Ángeles Serratos (inglés), Socorrito Pérez de Vega (Talleres), Alfredo Beltrán Cruz (Física e Historia), Arturo Horta Miranda (Civismo), Eduardo Vega Jiménez (Literatura), Teófilo Moyado (Matemáticas), José Luis Córdova (Química), David Malváez (Biología), (José Flores (Talleres), Alejandro Ayala (Educación Física), Mauricio González, don Güicho, (Música), Julio Vélez (carpintería)

En honor de la Escuela querida.

 

Felipe Valle: El Colegio Acapulco

Gobernador de Colima

Tras un fuerte altercado verbal con el presidente de la República, Álvaro Obregón, el gobernador de Colima, profesor Felipe Valle, abandona ese encargo para desempeñare en 1923 como director de la Aduana Marítima del Acapulco. Hombre de pocas pulgas, Valle había sufrido cárcel no obstante poseer fuero constitucional, tan sólo por mentarle la madre al golpista Victoriano Huerta, asesino de su jefe y amigo Francisco I Madero.
Con tales antecedentes y actitudes, Valle gozará aquí de fama de “güevudo y nada rajado”, mismas que confirmará muy pronto al unirse a una revuelta contra el presidente Álvaro Obregón. La encabeza Adolfo de la Huerta y por ello conocida como “la rebelión delahuertista”. Rebelión encabezada aquí en el ámbito civil por el profesor Silvestre H. Gómez (padre del doctor Virgilio Gómez Moharro) y el joven Carlos E. Adame, quien tiene como trinchera su periodiquito El Liberal. Nada extraño será, por otra parte, que todos los titulares de las oficinas federales estén comprometidos con la causa.
Ahora que el quid del asunto era bien sencillo: Adolfo de la Huerta quería ser presidente de la República, pero su ex jefe Obregón había decidido entregarle el poder a su paisano Plutarco Elías Calles. (Nótese que El Manco no escoge como sucesor a un pendejo, como luego será invariable práctica los prianista).
La conjura no podía tener mañana. Será aplastada con un baño de sangre en todo el país. El Manco no se tentará el corazón para inmolar amigos, compañeros de armas e incluso parientes –la crème de la crème de los generales de la Revolución–Y entre ellos: Salvador Alvarado, Manuel García Cavazos, Manuel M. Dieguez y Fortunato Maycotte (este había perdonado la vida del sonorense en Chilpancingo, cuando huía disfrazado de maquinista de ferrocarril.

El paredón

El general Rodolfo Sánchez Tapia llega al puerto con órdenes presidenciales de no dejar títere con cabeza. Carlos Adame ha logrado huir, pero en San Marcos se entera de que sus compañeros han sido capturados y que pronto serán fusilados. Y, sin pensarlo dos veces, regresa a Acapulco con la firme decisión de entregarse como único responsable del conflicto.
El paredón de fusilamiento se instala en el patio de la Aduana Marítima, en la plaza Álvarez, habilitada como cuartel militar. Ello facilita la concentración de parientes y amigos dentro y fuera de la parroquia de La Soledad, implorando el perdón para los suyos.

¡Fusílenme a mí!

El clarín de guerra se escucha dramático provocando un intenso clamoreo de la multitud allí reunida, misma que, sin que nadie lo pida u ordene, abre un caminito por el que transita libremente una persona: es Carlos E. Adame, quien se dirige al cuartel para entregarse como único responsable. El recién llegado es llevado inmediatamente ante el general Sánchez Tapia, quien reprende groseramente a sus soldados por presentar ante él a un sentenciado sin ninguna atadura. El propio Adame explica que no ha sido atado porque nadie lo ha capturado, que él está allí porque se viene a entregar motu proprio. Le explica:
–Estoy aquí, señor general, para suplicarle a un distinguido y valiente soldado de la Revolución Mexicana que no fusile a mis compañeros presos. Ello, por la sencilla razón de que son inocentes y son inocentes porque no han cometido delito alguno. Tal vez uno, si lo fuera, el dejarse engañar por mis palabras, por mi adoctrinamiento. Conociendo su limpia trayectoria como soldado de mi Patria, quiero recordar en este momento las palabras de Don Guillermo Prieto frente a un pelotón de soldados apuntando al pecho del presidente Benito Juárez: ¡los valientes no asesinan!
–¡No me vengas con pendejadas, chamaco caguengue! ¡Ahorita mismo te vas a morir tú y tus compañeros por alzarse contra el supremo gobierno, por asesinar a defensores de la patria.
–¡Un momento, señor general… ¡eso sí no! ¡No matamos moscas siquiera, mi general, porque nunca usamos armas, ni largas ni chicas! ¡Nuestras únicas armas de fuego fueron los discursos y los lemas contra un gobierno opresor, mi general!
La fusilata

Afuera, en el patio, se ha formado el cuadro de fusilamiento ante una gruesa pared horadada de adobe, cacareca por tanto impacto de bala. De frente, los 18 sentenciados a muerte y entre ellos: Imeldo Cadena, Luis Mayani, José Trinidad Serrano, Silvestre H. Gómez, Isaías Acosta, Francisco Torres, Felipe Valle, y por llegar, Carlos Adame.
Adentro, el general Sánchez Tapia ha llegado a un acuerdo final con Carlos Adame. De los 18 sentenciados sólo uno irá al paredón, él. Ambos salen al patio para anunciar la última decisión del militar, quien deberá esperar a que el joven esté frente al pelotón para perdonarlo. Lo abraza y lo saluda como a un valiente.

Candidato presidencial

Rodolfo Sánchez Tapia aspira a candidatura presidencial durante la sucesión cardenista, pero esta favorece al también general Manuel Ávila Camacho. Sánchez renuncia al PRM y lanza su candidatura independiente. Los votos todos de Acapulco serán para él. ¡A hueso!, se dirá

El Colegio

No obstante haber vivido aquí experiencias tan amargas, el profesor Felipe Valle se queda a vivir en Acapulco. Está decidido a servir a sus jóvenes a través de la docencia. Le preocupa el hecho de que una generación de acapulqueños no pueda cursar más allá de la primaria, salvo los contados que se pueden pagar escuelas en el exterior, incluso en Estados Unidos. Funda por ello, con su esposa Rafaela Ibarra y su hija Fela, una institución educativa a la que llaman Colegio Acapulco.
Aunque atenderá básicamente la instrucción elemental, el Colegio Acapulco ofrece a los jóvenes porteños la posibilidad de ir más allá de la primaria. No será necesariamente la secundaria ni la preparatoria. Uno, porque no se ajustaba a los programas oficiales, y dos, por no estar autorizado para ello.
–Fue así como cursamos la enseñanza superior y otra que se llamó pasantía, recuerda Concha Hudson en su libro Del Acapulco de antes.
Ella misma enumera las materias del curso equivalente a secundaria: Lengua nacional, Aritmética, Álgebra, Geometría, Ciencias físicas y naturales, Historia, Instrucción cívica, Geografía, Caligrafía, Dibujo y trabajos manuales, Gimnasia y Canto. En el año de pasantes o preparatoria se añadían Gramática castellana, Álgebra, Retórica, Poética y Teneduría de libros.
Jorge Joseph Piedra, periodista y ex alcalde de Acapulco, recordaba a sus compañeras de clase:

Las más hermosas acapulqueñas

Alicia, Orfelina y Etelvina García Mier, Ernestina y Tere Argudín, Stela Acosta, Crisantema Estrada, Conchita y Lila Hudson, Esther Stephens, Colacha y Marre Hudson, Tive y María Campos, Celia, Josefina y Malicha Medina, Hortensia Caballero, Raquel Sánchez Morales, Gloria, Aurora y Luz Amelia Jiménez; Pelancha y Olga Tellechea, María Beltrán, Hilda Gómez Maganda, Conchita Campos , Elvira Galeana y Solfina Martínez.
Lilia Apac, Angelita y Chevita López Victoria, Eli Montano, Adelina y Alicia Lobato, Luchy H Luz, Carmen Tapia, María Luisa y Bertha Muñúzuri, Elo y Bertita Panburg, Cornelia Aguirre, Noemí Caballero, Irene López, Amelia Bello, Perla Basterra, Eugenia, Elena y Angelita Pintos, Manuela y Petra Rojas, Tere, Tita y Amparito Escudero, Sara Liquidano, Raquel, Leonor y Rebeca Olívar; Concha, Luz y Eugenia Vargas, Rosa Flores y María Luisa Morales, “la mejor basquetbolista de México”.

Cuadros de Honor

En su periódico Acción Social del 22 de noviembre de 1925, Concha Hudson nos da a conocer los cuadros de honor del Colegio Acapulco:

Primer año

Ángela Aguilera, Martha Pangburn, Eduardo Leyva, Carmen Leyva, José Lozano, Antonio Córdova y Luis Martínez.

Segundo año

Wilfrido Valverde, Margarita Adame, Berta Panburng, Raúl Manzanarez, Íñigo Soberanis, Pomposo Lacunza, Pedro Sarabia, Rosario Arjona, Teresa Argudín, María Huerta Teresa Valencia, Pedro Berdeja, Nicolasa Sutter, Leonila Sthepens, Rebeca Olivar, Jovita Muñúzuri, Ignacio Tellechea y Carmen Soberanis.

Tercer año

Félix Muñúzuri, Ofelia García, Esperanza Tellechea, Rodolfo Galeana, Rodolfo Yavale, José Urioste, María Lozano, Francisco Retteg, Leticia Córdova, Enrique López, Federico Medina, Plutarco Suástegui, Arturo Escudero y Consuelo Obé

Cuarto año

María Sotelo, Ernestina Argudín, Marialuisa Muñúzuri, Ernestina Aguilar, Petra Rojas, Crisantema Estrada, Aurora Leyva, Felicidad de los Santos, María Valverde, Josefina Medina, Celia Medina, Eloisa Panburng, Flavia Mariscal, Luz Vargas, Solfina Martínez, Minerva Anderson y Manuela Rojas.
Luis Loranca, Raúl Muñúzuri, José Flores, Ignacio Lacunza, Manuel Sabah, Daniel del Moral, Carlos Retteg, Federico Pintos, Juan Curd, Hipólito Muñoz, Luis González, Gilberto Bello, Gabriel Leyva, Enrique Pintos, Jesús Galeana, Félix Galeana, Ernesto Escudero, Jesús Apac, Rosendo Pintos, Herminio Diego.
Moisés Adame, Domingo Leyva, Abacúc Cuevas, Benito Fernández, Jesús Guesso, Jesús Arenales, Antonio Pinzón, Juan Urbano, Jesús Manzanarez, César Torreblanca, Vicente Sánchez y Antonio Pérez.

Pasantes

Concepción Hudson, Stela Acosta, Concepción Campos, Irene Leyva, Jesús Escudero, Teresa Escudero, Natividad Campos, Matías Arjona, Francisco Torres, Alfredo Pintos, Alfredo Stephens, Jesús Jiménez, José Batani, Isaac Bello, Adalberto Muñúzuri, Rafael Muñúzuri Clark, Teófilo Moreno, Alejandro Hudson y José Manuel López Vitoria, el Cronista de la ciudad.

Felipe Valle

Aquel domingo 2 de junio de 1928, el profesor Felipe Valle pidió a su esposa un desayuno especial porque para él era un día de fiesta. Y cómo no, si ese día recuperaba sus derechos políticos suspendidos por su participación en la Revuelta Delahuertista, mismos que reestrenaría en las elecciones de ese mismo día.
Escoge para ese día un traje crema y para acompañarlo una corbata roja, “Si, roja, roja, para escandalizar a esos miserables hijos de puta”, se dice mientras intenta anudarla. No lo logrará porque cae como regla, tocado por un infarto fulminante.
Acapulco lo recordará dando su nombre a una calle en el centro de la ciudad.

 

La plaza Álvarez

La decisión para que Acapulco tuviera su espacio social, cultural y religioso (su plaza principal) fue unánime, a pesar de que el sitio era una ínsula formada con los escurrimientos de los cerros hacia la Pinzona, Las Iguanas y el fuerte de San Diego. Decisión en un principio rechazada unánimemente, pero aprobada más tarde, cuando se compruebe que tal cuerpo de agua infecta la salud de la muy escasa población del puerto.
Alejandro Von Humboldt, naturista, geógrafo y explorador, arriba a Acapulco el 23 de marzo en 1802 y sorprende gratamente a los porteños cuando se quita los botines para caminar descalzo sobre la playa, elogiando la tersura de su arena. Se manifiesta impresionado por la bahía y no duda en calificarla como La más bella conocida por él.
El sabio germano define la situación geográfica de Acapulco, dimensiona la bahía, de norte a sur, de seno 2 mil 800 metros y oriente poniente 4 mil 852 metros. También investiga la penetración de los vientos dominantes: suroeste durante el día y noreste por las noches.
Humboltd se manifestará orgu-lloso de saber que un explorador como su tocayo, Alejandro Malaspina, haya opinando muchos años atrás lo mismo que él, ello en torno al sitio buscado para el asiento final de Acapulco.
Digamos, finalmente, que el elogio de Acapulco como El más bello de todos los que hay en el océano Pacífico, no fue sólo de palabra. Humboldt lo dejó gra-bado para la eternidad en su En-sayo sobre el Reino de la Nueva España.

Acapulco, su centro

Con el visto bueno de dos celebridades universales como Malaspina y Humboldt, el centro de Acapulco tendrá como origen los primeros asentamientos organizados en los barrios (La Candelaria, La Pinzona, La Quebrada, Tepetates, El Teconche, Inalámbrica, El Hospital, Puente Alto y Tambuco) ubicados alrededor de ese punto con un trazo común. Siguen la forma de la bahía en semicírculos concéntricos de oriente a poniente y con perspectiva al mar; sus playas del paseo costero, del Barrio de la Playa, del Rincón, Manzanillo, Playa Honda, Playa Larga, los muelles de madera, el Fiscal y el del Carbón, y el jardín Álvarez.

La plaza

La abertura de este espacio, que es un rectángulo que mide aproximadamente de ancho 70 metros, oriente a poniente, y de largo 150 metros, ocupando plaza y jardín el 40 por ciento para el peatón y el restante para la circulación vehicular; circundando el trozo de tierra peatonal y otro buen porcentaje para estacionamiento. Como esto daba mayor jerarquía a la máquina que al ser humano, a partir de los años sesentas se hace conciencia para humanizar el centro de reunión pública, cultural y religioso, los edificios se envuelven y delimitan el sitio tanto en su volumetría como en su funcionamiento, lo mismo que su mobiliario urbano: bancas, casetas telefónicas, sillones de boleros y quioscos.

Frame Balloon

Revela el urbanista Domingo García Ramos que, en los inicios de siglo XX, la plaza Álvarez estaba envuelta por edificaciones significativas a través de la calle San Diego (hoy Jesús Carranza) Una serie de “casas de alto”, construidas en dos niveles que se edificaban con una técnica constructiva llamada Frame Balloon, consistente en un esqueleto de madera rellenado posteriormente con adobe, tabique o madera, cubiertas a dos o cuatro aguas y corredores fortificados.
Sobresalían la Casa Vulcanovich y Cía, en cuya planta baja funcionaba una tienda comercial muy importante, haciendo esquina con el Zócalo. En su planta alta estaba el Casino de Acapulco, con sus mesas de billar, dominó, damas, ajedrez, salones privados para los juegos de baraja y ruleta, además de un salón de baile, en el que semanalmente se organizaban alegres tertulias en las que los acapulqueños cantaban, bailaban, recitaban y actuaban. Ello, hasta 1906, cuando fue devorado por un voraz incendio
También en la actual Jesús Carranza se localizó la Botica Acapulco, fundada en los albores del siglo XX por el médico hispano cubano Antonio Butrón Ríos, exhibientosus hermosos tarros con sus contenidos medicinales. Una farmacia que operará más de cien años. Su último propietario fue el amigo Josafat Cortés, exempleado por muchos años de farmacia Moderna.
También sobre el oriente, se localizaba “La Casa Municipal”, cuya organización se regía por un elemento central que era “La Sala Capitular”, lugar de reunión del Cabildo, misma que se complementaba con el área de justicias integrada por juzgados, el escribano público y los lugares de audiencia. La Casa Municipal de dos niveles tenía en su planta baja un portal corredor donde se daban a conocer los edictos, además de los espacios de justicia y audiencia y, finalmente, el escribano.
En la planta alta, una galería en cuyo espacio central estaba el balcón donde se celebraba el Cabildo Abierto, rematado con un torreón con campana para convocar al pueblo. La Sala Capitular, donde en reunían los regidores, estaba en el interior junto una pequeña capilla. En el norte de la Plaza, junto a la iglesia de La Soledad, operaba el “mercado viejo”.
Por el poniente delimitaba con un galerón donde la compañía de teatro Tezzier presentaba semanalmente sus obras de diferentes géneros, y fue donde se llevó a cabo la primera función de cine y mismo sitio donde se instalará más tarde el Cine Salón Rojo. Cerrando esa arteria se encontraban dos construcciones de una planta, una era un estanquillo donde vendían de todo y la otra pertenecía a la Casa Fernández, que era una bodega donde se almacenaba gran parte de la producción que llegaba de las dos costas
Y al sur , la playa con el muelle y la caseta fiscal.

Las catástrofes

Atrás de la iglesia se ubicó el Teatro Flores, propiedad del gobernador del estado, Matías Flores, y cuyo incendio, un 14 de febrero de 1909, constituye la más impactantes catástrofe habida en Acapulco. Se habla de 300 víctimas.
Ahora que, el 80 por ciento de estas edificaciones que delimitaban el Zócalo y la Plaza Álvarez fueron colapsadas en la primera década del siglo XX, por los terremotos de los años de 1902 y 1907, así como el devastador tsunami del 31 de julio de 1909.

Kiosco, regalo de don Porfirio

En 1810, el presidente Porfirio Díaz regala al puerto un kiosco con características chinas para que Acapulco celebrara el Centenario de la Independencia, el 16 de septiembre de ese año. Se instaló en la Plaza Álvarez.

Otro donativo de don Porfirio

Poco antes de exiliarse, el presidente Díaz ordena un donativo de 6 mil pesos para pagar la expropiación del antiguo convento de San Francisco. Fundado en 1602 por la orden religiosa de Los Francisanos, se localizaba en el cerro del Teconche, con acceso directo a la plaza principal, dotado con un claustro principal y una capilla dedicada a la virgen de La Guía de Manila, Filipinas. Sus muros rodeaban un gran espacio enjardinado y un pozo profundo que abastecía de agua a la población y a la Nao de Manila. Durante el sitio del Generalísimo Morelos al puerto, la población total se refugia en el Fuerte de San Diego, incluidos los frailes.
En 1910, al convertirse en Palacio Municipal, al ex templo franciscano se le suma al frente un torreón de 10 metros de alto, para contener un reloj obsequiado por los hermanos italianos Nicola y Rómulo Allegreti, avecindados en el puerto. Un suceso que, junto con la inauguración del kiosco chino, dio marco a la celebración del Centenario de la Independencia Mexicana. El terreno que ocupó la Casa Municipal fue adquirido por el empresario hispano Obdulio Fernández en 3 mil 400 pesos.

Vino la Revolución y nos alevantó

El kiosco chino desaparece como por encanto y su lugar es ocupado por otro, pero este circular de dos pisos y techado con teja de barro. En la planta baja había una refresquería y en la segunda tocaba la Banda Municipal todos los miércoles. A la plaza se le dotó de bancas de cemento e iluminación eléctrica.

1912

Un huracán devastador derriba la torre de Palacio Municipal y hace añicos su reloj, privando a los porteños de conocer la hora cotidiana hasta 1927. Se construye ese año una nueva torre en paralelepípedo, con tabique espesor de 28 centímetros, de una altura de 12 metros, con un estilo neoclásico, columnas dóricas pareadas, alquitrabe y frontón, rematado por un cubo cubierto de madera a cuatro aguas. La carátula del reloj era de 1.50 metros de diámetro, en los cuatro costados.
El reloj de Palacio fue un hito urbano durante 50 años, pues regulaba el tiempo de la vida de los acapulqueños.

Siglo XX

La Plaza de Acapulco fue envuelta durante las tres primeras décadas del siglo XX por edificaciones y actividades disímbolas a las de una plaza cívica, cultural, y religiosa. Entre ellas, la terminal de autotransportes Acapulco-Iguala, una gasolinera, la famosa cantina La Marinita, de Doroche Lobato, y por el lado poniente el primer cine Salón Rojo; uno de los primeros restaurantes, El Miramar, y la cancha de frontón de Chamón Funes. La iglesia cambia su fachada por una neoclásica con frontón griego, el mercado viejo se cambia a la calle Escudero, frente a la casa Alzuyeta (mercado Zaragoza) que luego se trasladaría a la calle Galeana.

La modernidad

Acapulco entra a la modernidad entre 1936 y 1939, cuando se construye el hotel La Marina, proyecto del arquitecto Carlos Lazo , quien conceptualizó la obra con los postulados del movimiento racionalista funcionalista: la edificación sobre pilotes (columnas), fachada libre, planta libre y roof garden (terraza jardín).
La cubierta del edificio se resolvió con doble losa de 1.20 metros, con la finalidad de que durante la temporada de lluvias el agua se captara a través de los intersticios de las piezas del piso en la terraza jardín. Acapulco no tenía infraestructura de agua potable y al hotel nunca le faltó.
La Marina fue el primer edificio con elevador en Acapulco y fue demolido en 1958, perdiendo el puerto otra obra de calidad arquitectónica, parte de la fisonomía de su identidad.

El edificio Pintos

En la década de los 40, los edificios que envuelven la plaza cambian sus características arquitectónicas. En la parte oriente, en la esquina de Jesús Carranza y Plaza Álvarez, el arquitecto Joaquín Medina Romo ejecuta el edificio Pintos en estilo art-decó, en tres niveles. En la planta baja se estable La Moda , de gran prestigio durante décadas. En los dos siguientes el Casino de Acapulco, espacio para el juego de cartas y gran espacio libre para eventos sociales, artísticos, culturales y políticos.

La Costera

Desde el Casino de Acapulco, el presidente Miguel Alemán Valdés inaugura la Costera que lleva su nombre, a las 19:30 horas del 28 de febrero de 1949, columna vertebral del desarrollo turístico y económico de Acapulco.
La nueva iglesia de la Soledad inicia el proceso de transformación de su envolvente y formal estilo bizantino, obra del arquitecto Jorge Madrigal Solchaga.
Por el poniente, el bar La Bavaria, el cine Salón Rojo con su nueva imagen, el hotel restaurante El Colonial, el hotel Alameda, proyectado por el arquitecto Pedro Pellandini Cusi, pionero de la arquitectura en Acapulco. Surgen en el área nuevas tiendas de prestigio; La Siesta, La Cita, Ricardos y la desaparición del hotel La Marina.

Concurso

En 1971, se convoca a un concurso para cambiar la imagen y funcionamiento de la Plaza Álvarez, ganado por los arquitectos Ives Stoopen Romisti, José Gutiérrez Muñúzuri y José Fuentes. Se cierra la circulación vehicular, se cambia la textura del piso, se diseñaron las bancas con textura martelinada, se instalan luminarias, casetas telefónicas y un proscenio para representaciones.

Kiosco colonial

Durante los ochenta y parte de los noventa se instala el kiosco colonial, réplica del de Tlaquepaque, Jalisco. Se construyen escalinatas para integrar el Palacio Municipal con la plaza, y se cambian las bancas, se integra la Plaza con el Malecón, se hacen funcionar La Fuentes, en fín, se trata de actualizar la imagen del corazón del puerto.

Juan N. Álvarez

El general Juan Nepomuceno Álvarez, atoyaquense, toma Acapulco en 1821 y permanece como comandante militar del puerto hasta 1823.

 

Al rescate de la zona tradicional de Acapulco

Hoy, por primera y única vez cedemos este espacio que nos reserva cada semana El Sur y lo hacemos sin ningún recelo por tratarse el ocupante momentáneo de un viejo compañero de trabajo. El es Daniel Velázquez, sagaz e inteligente reportero de este diario.
Se trata de su espléndido reportaje sobre la toma de posesión del empresario Carlos Slim , como presidente del Consejo Consultivo de la Zona Tradicional de Acapulco, celebrada aquí el 27 de febrero de 2012
Tal reproducción no es ninguna celebración por el aniversario del aquel suceso, tampoco para ponderar la eficacia de las instituciones que cuidan la salud del puerto y mucho menos para dar cuenta de un acto político en el que no se exalta la figura presidencial, sencillamente porque ni siquiera se le menciona (¿?).
Lo que realmente pasó en nuestro caso fue que, hurgando un archivero se vino abajo un rollo de Sures y entre ellos uno fechado el 28 de febrero de 2012 con una gran fotografía atraída por la mirada. Allí estaba yo ocupando la primera silla de las 15 lineales que formaba el presídium de aquella ceremonia. Y entonces , sin darme tiempo para sorprenderme, reconocí a cada uno de los fotografiados: las mujeres y los hombres en aquél momento más poderosos de México y Guerrero, en aquél momento. Todos ellos, menos el Mero Mero, apenas desempacado. Fue entonces que saludé a mi vecino de silla, el señor Arzobispo de Acapulco, Monseñor Carlos Garfias Melo. ¡Y yo sin saberme el Padre Nuestro!

Zona que va del parque Papagayo a Caleta

Daniel Velázquez

Durante la instalación del Conse-jo Consultivo para el Rescate del Acapulco Tradicional, el gobierno federal y el gobierno del estado presentaron proyectos distintos para lo que llamaron “el rescate de la zona que va del parque Papagayo a Caleta”.
Allí, el gobernador Ángel Aguirre Rivero informó que se hará una “combinación” de los dos proyectos.
En el restaurante del hotel Boca Chica , el gobernador tomó la protesta al empresario Carlos Slim como presidente del Consejo Consultivo para el Rescate del Acapulco Tradicional, integrado por ochenta miembros de la sociedad civil.
Los integrantes del Comité Ejecutivo son el gobernador, la secretaria de Turismo federal, Gloria Guevara Manzo; el alcalde Manuel Añorve Baños; el presidente del Grupo Las Brisas, Antonio Cossío Ariño; la empresaria Susana Palazuelos, el arquitecto Felipe Leal Fernández, los empresarios Olegario Vázquez Raña, Miguel Alemán Velasco y Miguel Rincón Arredondo, quienes se encargarán de coordinar, elaborar, ejecutar y dar seguimiento a los trabajos.
Los integrantes del Comité Operativo son Adrián Pandal González; la secretaria de Fomento Turístico de Guerrero, Graciela Báez Ricardez; la secretaria de Turismo Municipal, Erika Lührs Cortés; el coordinador de proyectos estratégicos del estado, Ernesto Aguirre Gutiérrez y la directora del IGC, Alejandra Frausto.
El proyecto del rescate de Acapulco está inspirado en el modelo de rescate del centro histórico del Distrito Federal y su función será recuperar, rescatar, restaurar y proteger de manera coordinada dicha zona.
El gobierno federal y el gobierno del estado presentaron sus proyectos pero no se habló de la inversión ni de la fecha de inicio.
Allí, la secretaria de Turismo, Gloria Guevara Manzo, entrega al gobernador Ángel Aguirre dos carpetas que éste transfiere al alcalde Manuel Añorve Baños, provocando en ella un inocultable enojo, manifestado con gestos y miradas dramáticas. Iracunda, pues.
Guevara Manzo afirmó que el rescate del Acapulco Tradicional debe traducirse en logros concretos que, si se llevan a cabo bajo estas recomendaciones, permitirá la a Zona Tradicional aumentar la afluencia de visitantes y la ocupación hotelera en un 30 por ciento, así como generar una derrama económica de 4 mil 600 millones de pesos, generar divisas por 55 millones de dólares y lograr más de 6 mil empleos directos.
En su discurso, Gloria Guevara destacó que el proyecto se basa en la experiencia de los Centros Integralmente Planeados por Fonatur y mencionó que los cinco ejes estratégicos de la propuesta son el desarrollo turístico y mobiliario , ordenar el transporte, la renovación del Malecón, recuperación del espacio público, los cuales se lograrán con 31 líneas de acción que se ejecutarán en cuatro proyectos:

Centro de la biodiversidad

El primer proyecto es el Centro de la Biodiversidad, en el parque Papagayo, con la inclusión de un museo del niño, una feria, juegos infantiles, restablecimiento del teleférico. Sala de exposiciones audiovisuales, auditorio al aire libre, vivero, planetario, zona comercial y gastronómica. Fuentes danzantes, canchas deportivas, albercas, rehabilitación del lago, andadores peatonales y conservación de las áreas verdes y la integración del parque con la playa con una explanada de convivencia.

Centros recreativos

Caleta y Caletilla para abrir la vista al mar, convertir la Plaza de Toros en un centro de espectáculos, la construcción de una cineteca, un mercado gastronómico, zona artesanal y áreas verdes que se integren a las playas con fuentes danzantes

Museo Marino Interactivo

Se construirá dónde está el Mundo Marino, el cual tendrá salas de robótica y animaciones, paisaje submarino, tienda temática y muelle para embar-caciones que van a la isla de La Roqueta, así como una alberca flotante, mirador, terrazas y restaurantes.

Corredor comercial

La Angostura-Manzanillo, con el cual se pretende integrar ambas playas con el parque Ernesto (García) Moraga y la recuperación del Paseo del Pescador.
Para apoyar su proyecto la funcionaria federal presentó un video de seis minutos en el que se señala que el deterioro de esa zona es la causa de la pérdida de turismo y explica que “se tiene potencial para nuevos productos turísticos de naturaleza cultural, premium, salud y para consolidar el turismo de sol, playa y cruceros”.

Zócalo

Entre las acciones están la ampliación de la plaza cívica del Zócalo, los usos peatonales y mixtos en las calles del primer cuadro, cambios de uso del suelo para privilegiar los centros comerciales como cafés, galerías. restaurantes. Reordenar la estructura vial, crear estacionamientos, crear un taxi náutico que integre a Caleta, Caletilla y Puerto Marqués y la reconversión de la terminal marítima para recibir exclusivamente turismo por cruceros.

La Roqueta

La isla de La Roqueta puede ser explotada como parque natural de selva baja con senderos peatonales y miradores como parque de aventuras, indicó Guevara Manzo.

Malecón

A nombre del gobierno del estado, el arquitecto Felipe Leal Fernández presentó el proyecto de rescate de 4.1 kilómetros del Malecón, desde la playa de Manzanillo hasta el parque Papagayo.
Como causa del deterioro de esa zona, el arquitecto mencionó la falta de servicios como el de recolección de basura.
La propuesta del gobierno del estado consiste en construir una ciclovía, regenerar espacios con sombra, explotar el paisaje, cambiar el mobiliario urbano, instalar bancas, ordenar la vegetación para dejar libre la vista al mar y colocar fuentes interactivas

Carlos Slim

En su turno, el empresario Carlos Slim dijo que le daba gusto que en el Consejo Consultivo trabajarán juntos los gobiernos federal, estatal y municipal con asociaciones públicas en el rescate del puerto. “Acapulco, que fue centro del turismo mundial y ahora centro del turismo popular al que han visitado personalidades de todo el mundo”.
Anunció el empresario que en el Acapulco Tradicional se van a establecer los programas de la Fundación Telmex y entre ellos las cirugías gratuitas, educación temprana en aulas digitales , exposiciones temporales y actividades deportivas como futbol y voleibol de playa, natación y recorridos por la playa de La Roqueta.

El convenio , un acto de justicia para el puerto: Angel Aguirre

En su discurso, Aguirre Rivero explicó que Acapulco genera el 70 por ciento del Producto Interno Bruto del estado y que el gobierno federal ha sido injusto con el puerto.
Destacó que el Consejo Consultivo para el Rescate del Acapulco Tradicional es un “paraguas” y un “acto de justicia”.
Aguirre Rivero agregó que el Consejo va funcionar muy bien porque está en manos de un empresario exitoso, que “quiere a Acapulco” y afirmó que el apoyo de Carlos Slim es lo que da certeza de que se trata de un paraguas. Después le tomó la protesta a los integrantes de los comités ejecutivo y operativo. También presentó los proyectos del Acabús y del túnel Chapultepec.
Por su parte, el alcalde Manuel Añorve, quien promovió en su Cabildo declarar persona “non grata” a la secretaria de Turismo, le dio la bienvenida a Gloria Guevara, con quien coincidía por primera vez en un acto público en Acapulco. Ello después de encabezar protestas acusando a la funcionaria federal de ser la responsable de llevarse el Tianguis Turístico.
Entre otros miembros del Consejo e invitados estuvieron la ambientalista Robin Sidney, el empresario panista Alejandro Martínez Sidney, el cantante Emmanuel, el colaborador de El Sur, Anituy Rebolledo Ayerdi; Rogelio Azcárraga, el arzobispo Carlos Garfias Merlos, el comandante de la Novena Región Militar, Guillermo Moreno Serrano, el comandante de la Octava Zona Naval, Sergio Lara Montellanos; el secretario general de Gobierno, Humberto Salgado; el encargado del despacho de la Procuraduría, Juan Manuel Herrera; el diputado federal Fermín Alvarado; el empresario Alejandro Burillo; la periodista Manú Dornbierer; la crotalista Sonia Amelio y el presidente del Grupo ACA, José Luis Gallegos Peralta.
El señor Slim llegó al puerto a bordo del yate Tango, acompañado de autoridades y guardaespaldas.

 

Y va de anécdotas

Juan García Jiménez

No era cosa que el paisano Juan García Jiménez , uno de los más grandes poetas costumbrista de México, rechazara el reto tertuliano de encontrarle consonante a la palabra PATIO, estando en juego un cartón de cerveza Sol.

Por decir Maravatío,
dije una vez Maravátio,
he ganado, señor mío,
le hallé consonante a patio

El poeta ometepequense reprodujo durante la mitad del siglo XX, las dieciochescas tertulias bohemias del legendario Negrito poeta. En ellas , los hombres tocados por las musas, históricamente juaneados, comían y bebían a costa del genio

–¡Un peso, Negrito, por una consonante de Cristóbal!

Un don Francisco Sandóval
(Sandovál, quise decir)
me acaba usted de pedir:
consonante de Cristóbal

Remigio y La Chacha Micaila

El autor de Remigio y La Chacha Micaila comparte una mesa con reporteros del diario Trópico en el popular Rincón Chino. El poeta avista entrando al salón al agente aduanal Fernando Acosta, personaje muy querido en el puerto, a quien invita a compartir la mesa. Mientras don Fernando se acomoda y pide algo que raspe una garganta adolorida, el poeta toma una servilleta de papel y escribe:

Buen viento nos trae Acosta,
viene a engrosar el corrillo,
¡Beberemos a su costa,
a costa de su bolsillo!

Un reportero de la mesa pide a García Jiménez que diga su Remigio, un poema con el que recuerda haber ganado un concurso de declamación en la Altamirano. Propuesta aplaudida por todos los presentes:

Órale, Remigio, ‘garre sus tiliches
y como de rayo se me va a lescuela.
Pero ya volando que si le hace tarde
y no sea la cosa que mi lo degüelvan.

Con estas “josefas” se va a la varilla
y con ellas algo ti mercas,
pero mita y mita con la chilpayata,
a entrarle macizo con lo que ti venga,
a escribir la plana, a ler la letura
y hacerme correctas las cuentas.

Ya le dije al maistro que le doy premiso
Pa’rrimarte sobas y darte tus felpas
si te vas de pinta por los tecorrales
o en casa e Calleja.

O qué, ¿ese chipote cómo jue… rezando?
¿O esa coronita que pareces cura?
¡Y luego ese diente!
No vas a decirme que jue el siñor maistro
que te dio en la jeta!
¿Y esos pantalones?
¡Válgame la virgen… vaya con su nana que le ponga un parche!

Y vamos, pero rápido: ‘garre sus tiliches y como de rayo se me va a lescuela.

Orden de captura

El alcalde de Coyuca de Benítez, don HH, no soporta más las hablillas e insultos que riega por las calles su compadre Eligio. Ello nomás por haberlo despedido de su empleo como “asesor en materia de popoyotes”, cuando tales peces ni siquiera existen en el río. Un día, aun contrariando a la Primera Dama, el presidente municipal toma la decisión de escribir de su puño y letra la orden de aprehensión contra el ruin compadre:
“A todos los policías de Coyuca de Benítez:
Se les ordena que detengan donde se encuentre y esté haciendo lo que esté haciendo, a Eligio “N”, por argu-mentativo, vociferamentoso, traicioneroso e hijo de la chingada”.
¡Sórdens, jefe!

Ezequiel Cisneros Cárdenas

Conocido popularmente como Cheque Cisneros, fue este un compositor originario del pueblo devoto de Petatlán, autor de una larga lista de hermosos boleros y entre ellos uno, Cerca del mar, que lo volvió acapulqueño. Como tal, Cheque atendió en Pie de la Cuesta un restaurante llamado Rincón Bohemio, con la exclusividad de su voz y, por supuesto, su propio y amplio repertorio.
Su gran temperamento y cordialidad lo convertirán muy pronto en protagonista de historias y anécdotas reveladoras de un notable ingenio. Una con varias secuencias:

La inspiración

–Don Cheque, aquí le traigo las letras, como quedamos –irrumpe un cobrador en el estudio donde el poeta dormita, al vaivén de su hamaca de seda.
–¡No es necesario que grites chamaco ruidoso, déjamelas sobre el piano y a’i cuando me asalte la inspiración les pondré música!

El acero

–No pues, don Cheque, eso me dice siempre que vengo. Le manda decir mi patrón que ya están vencidas…
–¡Ay, mi niño… ¡se vence el acero!

Compositor…

–No, de veras, don Cheque, dice mi patrón que le mande a decir cuándo, más o menos, se las pagará…
–¡Ya, chamaco, déjame dormir que estoy muy desvelado!… ¡Y meramente, recuérdale a tu patrón que soy compositor y no adivino!

La música de Cheque

Algunos títulos memorables del autor petatleco: No vuelvas más, Esta noche te espero, No lloraré, Zihuatanejo, Ometepec, El Caracol, Yo la besé y Cerca del mar. Esta última, Cerca del mar, forma parte del álbum de oro del legendario trío Los Dandys, además de Gema, Dos amores, Como un duende, Preciosa, Amor eterno y Tres regalos

Sobrino de su tío

Sergio Fernando Cisneros, sobrino de Cheque, grabó un disco dándole un nuevo enfoque romántico a la obra de su tio. Cubrió por temporadas diversos escenarios del puerto.

Secretos

Manuel Añorve López atiende el teléfono en la residencia metropolitana de su tío, el general Raúl Caballero Aburto, a la sazón comandante de la Zona Militar de Veracruz, Ver. Está por decidirse la gubernatura del estado de Guerrero y el militar ometepecano está en la jugada. La llamada esperada vendrá ni más ni menos que del Palacio Nacional.
¡Rinnnng!… Manuel no espera que termine el primer timbrazo cuando ya tiene la bocina en las manos
¡Bueno!
¡Raúl, Raúl, te habla el general Sánchez Hernández! (jefe del Estado Mayor del presidente Adolfo Ruiz Cortines) ¡Ya se te hizo, cabrón! ¡El señor quiere verte esta misma noche!… ¡aquí te espero, cabrón! ¡Ah, y felicidades, cabrón!
¡Bueno!, bueno!… señor general, habla el sobrino del general Caballero… él está por llegar!
¡Chingada madre!, ¿porque cabrón no se identificó usted antes….¡Oígame bien, sobrino de mi general Caballero: le ordeno que no vaya usted a revelar una sola palabra de lo que le he dicho esta noche!…¿me entiende?…¡es por el bien de su tío, cabroncito!
Angustiado al extremo, aún tembloroso, Añorve logra comunicarse con su tío, a quien le informa sobre la llamada de un general, lo que es bastante para que el general Caballero Aburto le ordene retirarse inmediatamente del teléfono y pedirle que por su madre no se le vaya ocurrir contarle a nadie lo sucedido.
¡Uta!, exclama Añorve al colgar el teléfono: ¡como si uno fuera mitotero!

Secretario Particular

Durante el gobierno de su tío, Manuel fue su secretario particular y ocupó un escaño en la Cámara de Diputados.

Los Testa

Teófilo Berdeja Aivar, abogado prestigioso, culto, sobrio y discreto, presumía conocer los troncos genealógicos de muchas familias de ambas costas de Guerrero y se emocionaba hablando de ello en tertulias familiares.
–El apellido Magadán, pontifica, no es africano como pudiera pensarse sino genuinamente azteca. Procede, al igual que Petatlán, de “un lugar de petates”.
–¿Y los Melo, señor licenciado?, pregunta el Notario Público Chanito Rivera, siempre simpático, siempre irreverente, en una de aquellas sesiones familiares.
–Bueno, responde Berdeja, sin abandonar su tono doctoral, los Melo tienen su raíz en Costa Chica y también los Peláez, aunque estos más bien son de Oaxaca.
–¿Sabe usted, maestro, si los Melo y los Peláez tienen el mismo tronco?
Berdeja capta enseguida el retruécano y entonces cambia de tema, ahora al de las familias de la Costa Grande. Recuerda con cariño a Manuelita Testa, a don Joaquín Testa y a Dulcita Testa.
Un silencio prolongado del expositor hace pensar a Chanito que la relación familiar de los Testa ha terminado, lo que lo lleva a preguntar por la abuela de aquellos
–¿Y a Mamá Testa, señor licenciado, llegó a conocerla?
Sin decir una sola palabra, Berdeja Aivar se pone de pie y con grandes trancos abandona el lugar .
–¿Qué le molestaría a don Teófilo? –pregunta una dama y nadie le responde.