Discuten la pertinencia de la lucha armada en la presentación de un libro en Chilpancingo

En la presentación del libro La revolución imposible del periodista Julio César López el autor observa al ex comandante Antonio del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Jacobo Silva, en el Palacio de la Cultura de Chilpancingo este martes Foto: Jessica Torres Barrera

Luis Daniel Nava

Chilpancingo

La presentación en Chilpancingo del libro La Revolución Imposible de Julio César López Arévalo, fue la ocasión para debatir acerca de la pertinencia de la lucha armada, en el contexto de un presidente de México “socialdemócrata”, del pragmatismo de Morena y del control de organizaciones criminales sobre la vida de la mayoría de las regiones de Guerrero.
“El hartazgo de la gente tiene límites, es muy posible”, replicó el ex guerrillero Jacobo Silva Nogales, quien en la clandestinidad era conocido como comandante Antonio, fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
Mencionó la lucha de José Luis Orbe Mesino, también conocido como Omar Guerrero Solís, o comandante Ramiro del ERPI, quien fue el precursor de la lucha de los pueblos contra las organizaciones criminales en la entidad, quien “logró que en su región no entrara el crimen organizado”.
El comandante Ramiro fue asesinado por paramilitares en 2009.
A las 12:15 horas de este martes en la sala principal del Palacio de la Cultura de Chilpancingo, se presentó el libro del periodista chiapaneco Julio César López Arévalo La Revolución Imposible (Grupo Azul, 2023).
“Es una novela de amor y guerra, así como el reconocimiento a los luchadores sociales que han arriesgado su vida para cambiar las condiciones de vida de una sociedad pobre y abandonada”, calificó el autor.
Al caluroso espacio llegaron alrededor de 100 estudiantes, periodistas, académicos, profesores, ex militantes de izquierda y de la guerrilla.
Por curiosidad hasta llegaron políticos de Morena, ahora funcionarios del gobierno del estado.
También estuvo el estudiante sobreviviente de Ayotzinapa, Luis Uriel Gómez, colaborador de otro normalista, el diputado plurinominal de Morena, Manuel Vázquez Arellano.
López Arévalo cubrió la primera conferencia de prensa que se dio en 1996, un año después de la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas el 28 de junio de 1995.
La obra fue comentada por Jacobo Silva Nogales, el moderador fue el fotoperiodista de El Sur, Lenin Ocampo. Al final el fotógrafo José Luis de la Cruz, también trabajador de esta casa editorial, regaló fotografías al escritor y al ex guerrillero.
Jacobo Silva de 66 años es oriundo de Miahuatlán, Oaxaca, e hijo del carpintero Florentino Silva.
Estudió en una preparatoria vocacional del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México y se incorporó a la guerrilla a los 18 años. Luego de tres meses de intentar sin éxito armar columnas armadas en otra entidad, junto a sobrevivientes de la lucha de Lucio Cabañas, se trasladó a Guerrero en 1979.
Permaneció y luchó en la clandestinidad 20 años como militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), integrante del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y fundador del ERPI.
El comandante Antonio fue detenido y torturado el 29 de octubre de 1999. Fue recluido durante 10 años en el penal de alta seguridad de Almoloya de Juárez.
Del autor de La Revolución Imposible, Jacobo Silva dijo que es hermano de dos militantes de izquierda, uno de ellos también periodista, Fredy, asesinado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas en 2021, y otro hermano, José López Arévalo, personaje del libro y quien murió a causa de un cáncer.
Dijo que Julio César López se destaca porque en el periodismo se dedicó a escribir sobre el movimiento armado radical.
“Se enfoca a cubrir lo que el Estado llamó la guerrilla mala, por contraposición a la guerrilla negociadora del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.
Dijo que cuando surgió el EPR, el EZLN ya tenía dos años de haber aparecido.
“Con el EZLN se podía negociar, platicar, dialogar, y con el EPR no, así que se hizo tajante la división entre la guerrilla”.
La obra, dijo, revela datos interesantes e intrigas de la izquierda del movimiento armado, “es rico en información y sirve para futuras investigaciones académicas”.
“Es un libro con un abordaje periodístico, no académico. Interesante porque no se limita a dar voz a un solo protagonista, sino que presenta versiones encontradas de líderes acerca de lo que se vivía en la clandestinidad”.
Dijo que la narración también ofrece una lectura entre líneas que un lector con un poco de reflexión entenderá su significado.
El libro, añadió Jacobo Silva, se centra en el comandante Toño (Antonio) y en una musa llamada Helena, “es un entrecruzamiento de historias de lucha, conflicto interno y amor”, apuntó.
El autor del libro expresó que conoció al Comandante Toño con el rostro cubierto, “estoy nervioso por tanta felicidad”.
Dijo que siendo estudiante de sociología intentó sin éxito ingresar al PROCUP.
Lo rechazaron, dijo, porque su hermano José López Arévalo a quien en el libro describe como “gordito de espejuelos” recién había declinado a su militancia.
“Serví más como periodista, de militante no hubiera aguantado”, consideró.
El título del libro, reveló, es pretencioso y provocador a las diferencias internas de las organizaciones de izquierda en el país, o dicho en palabras chiapanecas, “así no se pinches puede”.
También dijo que se sorprendió al conocer que el país precursor de los vuelos de la muerte para exterminar a simpatizantes e integrantes de la guerrilla de los 60 y 70, fue México.

López Obrador no es de izquierda, sino un nacionalista revolucionario

La discusión se abrió cuando se dio participación al público. Sergio Morales Carmona, del Partido Popular Socialista preguntó acerca de una táctica ante la llegada de Claudia Sheinbaum al poder.
En ese momento el escritor del libro mostró su simpatía con la política del presidente Andrés Manuel López Obrador, que dijo no es de izquierda sino un nacionalista revolucionario.
Dijo que ahora el Ejército ya no reprime y que ve esperanzas en la elección del 2 de junio cuando por primera vez México tendrá a una mujer presidenta, que viene de una militancia de izquierda.
El maestro de la CETEG, Filemón Sánchez y el estudiante de sociología, Carlos Fonseca se refirieron al ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, quien se asume como guerrillero de la década de los 70.
Lo calificaron como un oportunista que llegó a ser nombrado gobernador interino gracias a la tragedia de los estudiantes de Ayotzinapa de 2014.
El periodista Sergio Ocampo Arista preguntó al autor y al ex guerrillero, si es pertinente una lucha armada en la actualidad con un país militarizado, miles de desaparecidos, un presidente que no cumplió a los padres de Ayotzinapa y el acecho de las mineras y los grupos criminales en la mayor parte del territorio del estado.
“La revolución siempre es posible porque siempre es necesaria. Ahora mucho más que antes porque hoy es difícil identificar al enemigo”, contestó el comandante Antonio.
Añadió que hace 50 años había mil 500 desaparecidos y ahora existen más de 100 mil personas de las que se desconoce su paradero, además de cientos de miles de asesinados.
“La violencia se justifica y es necesaria. Es parte de la necesidad de defenderse, antes te reprimían, ahora te matan, te desaparecen, prostituyen y venden tus órganos. La necesidad de armarse ahí está, pero es más difícil, es más peligroso”.
“Si estuviera en mis buenos tiempos, estuviéramos ahí”, dijo Jacobo Silva.
También se abrió un espacio para que el ex guerrillero hablara de la vida y lucha del comandante Ramiro a quien conoció cuando tenía 14 años, junto al adolescente Miguel Ángel Mesino, en una reunión en la sierra en 1987.
Narró su trabajó en la Tierra Caliente haciendo conciencia y reclutando gente a su causa, además de la participación de las mujeres en la guerrilla.
“Sólo una región se defendió del narco, la del comandante Ramiro, que aunque sólo tenía estudios de primaria vio y entendió que era necesario defenderse de un nuevo enemigo”.

El crimen aprendió de la guerrilla

Jacobo también puntualizó la diferencia entre la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) que ­–dijo– obedece a un pueblo y a una asamblea, y a las autodefensas que surgen de manera improvisada y son las que más infiltración tienen de criminales.
“El crimen aprendió de la guerrilla. Cumple las necesidades del pueblo, pero luego los somete y crea sus propios grupos de autodefensa”, dijo.
También habló de las 17 características del ideario del maestro normalista y comandante guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, fundador del Parrtido de los Pobres (Pdlp) conocidas como El Cabañismo o El Pobrismo que llegó a reclutar hasta 150 comunidades.
Entre ellas destacan la formación de columnas armadas, la creación de asambleas y comisiones y el espíritu conciliador entre los pueblos, no así con el Estado.
En otra parte de las intervenciones Hugo Herrera, de la organización Hacia el Poder Popular, consideró al presidente Andrés Manuel López Obrador como un “socialdemócrata”, “que es la cara bonita del capitalismo y que ha retrasado la revolución porque mucha gente le cree”.
El escritor y ex militante del PRD, José Francisco García González, describió aspectos de la situación actual que se vive en los pueblos, y consideró que si esta situación no se detiene podría haber una guerra civil.
“El hartazgo de la gente tiene límites, es muy posible”, replicó el comandante Antonio.

Enviaron el CNI y el EZLN 12 toneladas de víveres para afectados por Otis en Coyuca

A partir del 29 de octubre, damnificados por el huracán Otis en Tepetixtla, Barrio Nuevo, Pueblo Viejo, Las Salinas y la cabecera de Coyuca de Benítez recibieron comida preparada y despensas con alimentos enviados por el CNI y el EZLN Foto: Cortesía de la OCSS

Redacción

Ante la fata de apoyo del gobierno a campesinos serranos y vecinos de la parte baja de Coyuca de Benítez damnificados por el huracán Otis, el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) enviaron 12 toneladas de víveres para abastecer 10 comedores comunitarios en la cabecera municipal.
Según un comunicado de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) también armaron paquetes de despensas que se repartieron en algunos pueblos como Tepetixtla, Barrio Nuevo, Pueblo Viejo y Las Salinas en donde el meteoro dañó la mayoría de las casas.
La OCSS denunció que las autoridades siguen sin llevar apoyo a comunidades de la sierra de Coyuca de Benítez en donde el viento se llevó los techos de las viviendas, ni a la costa en donde la mayoría de las casas tuvo daños. Agregó que en ambos casos los damnificados continúan sin luz e Internet.
Indicó que tras las afectaciones del huracán, el CNI y el EZLN convocaron a las organizaciones sociales del país a donar víveres para los campesinos damnificados de la Sierra y Costa Grande, porque “el gobierno de la Cuarta Transformación concentró los apoyos en los grandes hoteleros y comerciantes del puerto de Acapulco”, y se olvidó “de las miles de familias pobres, principalmente campesinas”.
Informa que las organizaciones instalaron un centro de acopio en la Ciudad de México y llamaron a hacer depósitos y transferencias bancarias para los damnificados en las comunidades.
Dijo que tras la convocatoria, las organizaciones llamaron a la OCSS para recoger las 12 toneladas de víveres el 29 de octubre. Precisaron que entre éstas hay arroz, frijol, Maseca, atún, papel higiénico, toallas sanitarias, agua, entre otros.
La OCSS mencionó que trasladó a Guerrero los víveres con apoyo de la organización Oxfam.
Detalló que durante ocho días repartieron los productos, “en su mayoría a los comedores comunitarios, se abastecieron más de 10, y otro poco en Tepetixtla, Barrio Nuevo, Pueblo Viejo y Las Salinas en donde la mayoría de los habitantes perdieron todo y sus casas están dañadas”.
Mencionó que la preparación de los alimentos, la hicieron los mismos damnificados.

Marcha Cipog-EZ en la Cdmx; señala violencia de grupos delictivos en sus comunidades

Integrantes del Consejo Indígena y Popular Emiliano Zapata durante la marcha de ayer en la Ciudad de México con motivo del Día de la Nación Pluricultural Foto: El Sur

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Miembros del Consejo Indígena y Popular Emiliano Zapata (Cipog-EZ) que tienen presencia en pueblos nahuas de Chilapa, marcharon la tarde de ayer en la Ciudad de México con motivo del Día de la Nación Pluricultural, y denunciaron la violencia que sufren de grupos delictivos en sus comunidades.
La dirigencia de la agrupación informó en un comunicado que participaron en respuesta al llamado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), para manifestarse, además en contra de la militarización en las zonas indígenas.
La mayoría del contingente de Guerrero fue de la comunidad de Alcozacán, municipio de Chilapa, donde tiene su sede el Cipog-EZ.
El dirigente de la agrupación, Jesús Plácido Galindo informó que en la marcha el contingente guerrerense exigió a los tres órdenes de gobierno el cese de la violencia en las comunidades, que se ejerce a través de grupos delictivos que tienen el respaldo de las autoridades.
Plácido Galindo agregó que independientemente de la violencia que sufren los pueblos indígenas de Chilapa, carecen de obras sociales.
Jesús Placido denunció que cientos de familias siguen esperando la justicia “porque el Estado no ha detenido a integrantes del grupo criminal Los Ardillos, quienes generan violencia y, este grupo criminal ha ganado terreno en ocho municipios de la Montaña y zona Centro”.
Denunció que los gobiernos de la Cuarta Transformación no resolverán los problemas de las comunidades indígenas con programas sociales, porque aún existen corrupción e inseguridad.
Agregó que, además, ayer se sumaron al objetivo de la marcha que fue la exigencia del cese a la militarización en Chiapas, donde han llegado en los últimos días grupos delictivos “y ahora el Estado mexicano intenta enviar al Ejército”.

Visita una misión pueblos de Chiapas del Cipog-EZ para instalar en Alcozacán una radio comunitaria

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Pobladores de comunidades de Chilapa, integradas al Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), recibieron a la segunda Misión de Observación de la Sexta Nacional e Internacional, en Alcozacán, para lanzar ahí la campaña de recaudación de recursos y materiales que les permita instalar la Radio Organizando la Lucha por la Autonomía (ROLA) en la región.
En consulta telefónica, el dirigente, Jesús Plácido Galindo indicó que el sábado llegaron a integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) y de Radio Zapote de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), y ayer, con unas 800 personas marcharon a la Casa de la Cultura, donde se ubicará la Radio Comunitaria por autodeterminación de los pueblos.
En su mensaje, el Cipog-EZ llamó a resistir en la lucha para construir un mundo mejor, frente a los narcotraficantes y paramilitares, “que se han dedicado desde hace varios años ya a aplastar cualquier intento de organización”, como esta iniciativa.
La primera Misión Civil de Observación de la Sexta en Chilapa, este año, documentó el asedio a los pueblos nahuas de este municipio, donde opera la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF), y el Cipog-EZ, los crímenes y violaciones a los derechos humanos que han padecido.
Este domingo, en un mitin, fijaron postura sobre un nuevo medio de comunicación para buscar justicia, verdad, democracia, libertad, desarrollo y respeto para los pueblos, su identidad y cultura.
“Sabemos que el sistema mundial pretende crear un pensamiento unidireccional, así como la imposición de su idea del mundo, donde todos y todas estemos sometidos. Sin alternativas, la única opción es rebelarse para crear un nuevo mundo en el que verdaderamente podamos existir como decidamos, no como alguien más nos diga”.
Señalaron que pueden construir lo que necesitan y destruir “aquello que nos mata”, en el entendido de no ser como los poderosos esperan.
“No queremos ser parte de la farsa electoral, de la falsa democracia, no queremos ser explotados por patrones, caciques o grupos delincuenciales. No queremos ser presas de los partidos, ni queremos la muerte en nuestras comunidades por enfermedades curables”.
Es decir, que las alternativas de sus hijos no sean ir a las filas del narcotráfico, ni del Ejército para reprimir al pueblo.
Defendieron la idea de la autodefensa de la vida, “porque el Sistema disfruta de ver muerte y destrucción, pues con ello se lucra, se ganan elecciones, se exterminan y desplazan comunidades, hasta que se impone un nuevo orden, el del vencedor: el sistema capitalista”.
Llamaron a construir colectivamente como los zapatistas en Chiapas, otro sistema de justicia, de educación, salud, de relacionarse con otras personas, y a resistir ante a las dificultades, porque mientras los pueblos del CNI gestan luchas a la izquierda, denunciaron que grupos narcotraficantes y paramilitares, “se han dedicado desde hace varios años ya, a aplastar cualquier intento de organización”.
Lametaron que la resistencia del Cipog-EZ ha costado vidas, pero destacaron coincidencias con las demandas de los pueblos del CNI para tener una Red y construir algo más grande y organizado.
“No sabemos aún cuál es la forma en la que puede funcionar algo más
grande, lo que sí sabemos es que este esfuerzo que inicia hoy, no será sólo nuestro, sino de colectivos y organizaciones de distintas partes del mundo”.
En esta iniciativa, la ROLA, voz de los pueblos, la voz de los sin voz, señalaron que será trascendental para fortalecer los lazos comunitarios, la autonomía y la cultura en lenguas indígenas, ñamnkué, me phaa, náhuatl y afromexicano, y en la lucha contra los grupos delincuenciales, que se reproducen a lo largo y ancho del país, contra la minería, contra el desprecio, el despojo y la explotación”.
Presentaron los nombres de las organizaciones que recibirán los fondos, en México, la asociación Raúl Romero Gallardo; en Estados Unidos el Colectivo Grietas, y en Europa, La Otra Europa, del 28 de agosto de 2022, al 31 de enero de 2023.
Reconocieron la solidaridad del CNI, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de la Misión Civil de Observación Sexta (MCO-S), de la Red Universitaria Anticapitalista, del colectivo Grietas Norte, de Global Majority Vs Campaign, y Radio Zapote, en la planeación de esta campaña solidaria.
Reconocieron también a quienes acudieron en 2018 a la Caravana Por la Vida y por el Agua, y quienes se manifiestan contra la violencia en nuestras comunidades, “esperamos seguir contando con ustedes en este nuevo proceso, con las Redes de Resistencia y Rebeldía Solidarias, con otras radios comunitarias de quienes necesitaremos su consejo, con los colectivos y demás organizaciones, con la Sexta Nacional e Internacional y con todos y todas cuyo corazón late abajo y a la izquierda”, finalizó.

 

En 20 años se ha agravado drásticamente la situación de los indígenas: Centro Morelos

 

A 20 años de su fundación, el Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), destacó que la situación en que viven los pueblos indígenas con los que trabaja se ha agravado de manera drástica, debido a que además de la pobreza y la miseria que padecían en ese tiempo, ahora, además viven inmersos en un contexto de violencia y de violación a los derechos humanos.
En un comunicado, el Centro Morelos reconoce que, a pesar de su trabajo, el contexto se ha agravado de manera “drástica”, ahora las comunidades viven no sólo en un ambiente de inseguridad alimentaria, sino de inseguridad social, y denuncia que se les sigue negando los más elementales derechos.
“Hoy las comunidades enfrentan otros retos que tienen que ver con la inseguridad provocada por el accionar de los grupos de la delincuencia organizada, que han roto el tejido social hasta en los lugares más apartados contando con la complicidad de las autoridades de todos los niveles”, denuncia el Centro Morelos, en el documento.
Menciona que en ese contexto, 20 años después, dos temas son los que ocupan su agenda, el desplazamiento forzado de las familias víctimas de la violencia y la desaparición forzada de personas por esa misma causa.
El Centro Morelos comenzó sus actividades en 1997, después de varios meses de pláticas informales con vecinos de diferentes comunidades, con quienes los promotores comenzaron a hablar del quehacer de cada uno en la lucha social en el contexto nacional y regional, “de las inquietudes que despertaban las injusticias, la pobreza y marginación que se vivía en los pueblos indígenas”, detalla el organismo en su documento.

La militarización ante el surgimiento del EZLN y del EPR motivaron el interés en crear el organismo, recuerdan

Antes, en 1994 había salido a la luz pública el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y en 1996 en Guerrero surgió el Ejército Popular Revolucionario (EPR).
Los dos hechos motivaron el incremento de la militarización y la violación a los derechos humanos que se traducían en torturas, extorsiones y detenciones extrajudiciales, y fue lo que motivó el interés de crear un organismo de esta naturaleza.
Cuando los promotores lograron consolidar un grupo con un interés común, donde participaban sacerdotes, docentes, trabajadores de la salud, campesinos y estudiantes, pasaron a la siguiente etapa, en la que el párroco de La Villa de Chilapa, Bernardo Sánchez Cruz tuvo un papel fundamental. “Él, con el conocimiento de las injusticias que sufrían en las comunidades, abrazó la propuesta con mucho optimismo y así, después de varios meses de reuniones, decidimos constituirnos en un organismo de promoción y defensa de los derechos humanos, haciendo su presentación pública el 25 de enero de 1997, y posteriormente hicimos los trámites legales”, recuerdan en el comunicado.
El organismo destaca que, a 20 años, el Centro Morelos “es un organismo de la sociedad civil que llegó para quedarse”.
En los primeros casos que atendió comprobó que no había equivocación en el análisis de la violencia que los militares ejercían hacia la población que sitiaba comunidades indígenas, deteniendo, torturando, desapareciendo temporalmente a varios campesinos y violando a mujeres indígenas.
“Entonces, nos dimos cuenta de que no bastaban los buenos deseos ni las buenas intenciones, sino que, para poder cumplir con nuestra misión, teníamos que buscar incorporar licenciados en derecho con vocación, mística, convicción y, desde luego, buscar recursos económicos para cubrir los gastos”.
Las actividades del organismo durante los primeros 12 años giraron en torno a la promoción de los derechos humanos, organizando alrededor de 20 talleres, reuniones y recorridos permanentes en comunidades de los municipios de Ahuacuotzingo, Atlixtac, Zitlala y Chilapa.
En 2001, el Centro Morelos comenzó a acompañar a víctimas de desaparición forzada, como Faustino Jiménez Álvarez, caso que llegó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En 2007 realizó una campaña para promover la formación de la Policía Comunitaria en la región, organizando reuniones en varias comunidades, “pero no se tuvo eco porque la gente lo primero que preguntaba: ¿Cuánto van a pagar? y ¿las armas las va a dar el gobierno?”. El Centro Morelos menciona que por eso extraña que en la actualidad surjan tantos supuestos policías comunitarios.
Para 2010, el organismo publicó el diagnóstico, La situación de los derechos humanos de las mujeres indígenas y la violencia contra ellas en la región de la Montaña baja del estado de Guerrero, en el que se habla de la doble violencia ejercida sobre las mujeres indígenas.
Actualmente las comunidades enfrentan otros retos, “que tienen que ver con la inseguridad provocada por el accionar de los grupos de la delincuencia organizada que han roto el tejido social hasta en los lugares más apartados contando con la complicidad de las autoridades de todos los niveles, sufriendo una mayor vulnerabilidad cientos de jóvenes que, impulsados por la miseria, se involucran en los grupos delincuenciales”.
En estas condiciones, menciona que dos temas ocupan su agenda, el desplazamiento forzado y la desaparición forzada de personas.
Desde 2011, el Centro Morelos acompañó a 32 familias de La Laguna, municipio de Coyuca de Catalán, víctimas de desplazamiento forzado ante la delincuencia organizada.
En enero del 2016, comenzó a dar acompañamiento a 34 familias desplazadas de la comunidad indígena de Quetzalcoatlán de las Palmas, municipio de Zitlala, víctimas de hombres armados que irrumpieron en sus casas, dejando a seis vecinos muertos.
También ha acompañado a las madres y padres de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014.
Asimismo, después de la irrupción de civiles armados en Chilapa, en mayo del 2015, que dejó por lo menos 16 desaparecidos, “hemos caminado de la mano con el colectivo Siempre Vivos, conformado hasta ahora por familiares de más de 100 personas desaparecidos en el que se encuentran personas de comunidades de Chilapa y Zitlala”.
“Ppese a este panorama” el organismo se encuentra consolidado, “con una mayor experiencia” y se ha convertido en un “referente” en los temas de desplazamiento y desaparición, menciona.