Derechohabientes con enfermedades renales del IMSS, se quejaron de la inadecuada atención que reciben en la clínica privada de hemodiálisis Santa Lucía, subrogada por el instituto, donde tienen que esperar en la calle, entre el polvo y la basura que hay.
La clínica, ubicada en la esquina de la calle Vasco Núñez de Balboa y Sebastián Vizcaíno, tuvo fuertes afectaciones en su fachada, de donde se rompieron los vidrios de las ventanas y desde la calle se aprecian los consultorios. Se observó a trabajadores retirando escombros.
En la calle, unas 40 personas, entre familiares y pacientes que necesitan una hemodiálisis, esperan entre el polvo, la basura y los escombros que dejó el impacto del huracán Otis.
La señora Azalia de la Rosa de los Santos, procedente de la colonia Generación 2000, llevó a su esposo a recibir el tratamiento a la clínica privada Karin, ubicada en la avenida Santa Cruz, que quedó destrozada y sin poder dar el servicio.
Dijo que luego del impacto del huracán y los daños que provocó en la ciudad, durante una semana su esposo no recibió el tratamiento que le corresponde, debido a que en el hospital Vicente Guerrero el servicio está saturado.
Pero dijo que en la clínica privada la demanda es bastante, que la gente llega desde las 2 de la madrugada para pasar primero al nosocomio, que cuenta con 28 aparatos, “está oscuro aquí (en la calle), porque no hay energía eléctrica”.
La mujer denunció que a pesar de estar formada, a la clínica llega gente no está en la fila y entra para recibir el tratamiento, sin respetar su turno, pues llegaron antes y esperan su pase.
Además, dijo que sólo le están dando dos horas de tratamiento a los pacientes subrogados, cuando el tratamiento habitual es de tres horas.
Comentó que en otras clínicas, como Papagayo, el servicio pasó de costar mil 200 a 2 mil 500 pesos, lo que se le hace injusto, porque la necesidad es bastante y más por la actual emergencia. (Jacob Morales Antonio).
Mientras los trabajos de limpieza sobre la avenida Costera van avanzando, en calles secundarias apenas a un lado, como la Cristóbal Colón, cerca de Galerías Acapulco, la situación es distinta: grandes montones de escombros y basura, así como el abandono, aún son la regla.
No obstante, y de la mano de los propios vecinos y comerciantes aledaños, en los últimos días la situación pretende mejorar.
Durante un recorrido este viernes al mediodía, se pudo observar que entre las calles Wilfrido Ruiz Massieu y Doctor Ignacio Chávez, la Cristóbal Colón luce con poca gente, con decenas de negocios cerrados y casas solas, pero con algunos atisbos de la búsqueda de la normalidad.
Así, desde la calle Ignacio Chávez, que hace esquina con avenida Universidad, a partir de la CFE, negocios como lavandería Speed Wash o una estética ya ofrecen sus servicios.
Más delante, pasados los escombros de lo que fue la cancha de futbol rápido de la Universidad Americana, empleados del afamado restaurante Buzo’s ya iniciaron la limpieza del lugar, asegurando que pretenden abrir lo más pronto posible.
“Estuvo cabrón lo que pasó”, dijo uno de ellos, “pero pues ya hay que trabajar, si no, no hay para comer”.
A continuación, hospederías como Suites Vicky ya limpiaron su frente, al igual que el hotel Tulipán, aunque continúan arrojando escombros a la calle.
En una esquina, mientras la tienda de impermeabilizantes ya trabaja, personal del súper Neto inició con los trabajos de limpieza y aunque rechazaron dar declaraciones, adelantaron que están a la espera de que les informen para cuándo van a abrir, indicando que en su caso no hubo tantos destrozos.
Una cerrajería, un negocio de copias fotostáticas, donde en ambos casos sus encargados celebraron que no hubo saqueos, y la popular lonchería La Tiendita ya están de regreso.
Ahí, media decena de comensales ya degustaban alimentos calientes tras el huracán.
A la par, en el edificio amarillo contiguo, en el que se encuentran despachos y consultorios, estaba sin actividad mientras que el edificio gris, enfrente, el laboratorio clínico y un consultorio de oftalmología ya estaban abiertos y ofreciendo servicio.
Un grupo de vecinos, de un negocio cercano señalaron, que la gente del antiguo Edificio Trébol, ya en esquina con Ruiz Massieu, y donde hay consultorios de médicos especializados, contrató un camión para que sacara su escombro, lamentando que el Ayuntamiento aún no haya podido traerles equipo para avanzar con la limpieza de las calles.
Mientras, la papelería La Crayola ya cambió de giro y ahora vende tacos de cochinita, y el auto lavado El Manguito ya abrió sus puertas para trabajar, negándose a comentar sobre cómo es que ya tiene agua.
En las calles cercanas, Segunda de Cristóbal Colón, Tercera de Cristóbal Colón y las demás, el movimiento es mayor, a pesar de los escombros y la insalubridad; prácticamente la actividad comercial ha regresado en medio de la basura que se acumula desde el impacto del huracán.
Ahí, desde la tortillería, la barbería, la ferretería y hasta el puesto de reparación celulares, que están en el callejón que dirige a la gente hasta la avenida Cuauhtémoc, están abiertos, al igual que el popular callejón del antojo, donde varios negocios ya abrieron y hasta están buscando meseras, cocineros y repartidores. Tal es el caso de La Sazón de Alina.
Más atrás, en otra de las cerradas, se encuentran los Laboratorios Medimagen que ya está en operación. Éste ya opera de 8 de la mañana a 2 y media de la tarde, ofreciendo promociones especiales debido al huracán.
Afectaciones que dejó dentro del parque Papagayo el paso del huracán Otis Foto: Carlos Carbajal
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Debido al impacto del huracán Otis sobre el puerto de Acapulco, el parque Papagayo quedó devastado, a tal grado que es posible mirar de extremo a extremo el lugar y sus casi 220 mil metros cuadrados de superficie.
Este jueves por la tardem y en un breve recorrido, se observó que cientos de árboles, palmeras y arbustos fueron arrancados del suelo por la violencia del huracán, dejando una superficie totalmente llana, plagada de escombros y basura.
Aun así, se puede ver desde la avenida Costera a la avenida Cuauhtémoc, el otro extremo, donde La Piñata continúa milagrosamente en pie.
Del mismo modo, es posible ver los restos del galeón sobre el ahora fangoso lago, así como el cerro que albergó al restaurante El Nido, desaparecido por la fuerza del huracán y, a su alrededor, todavía es posible ver algunas iguanas y hasta aves buscando comida entre los escombros.
Adiós a los árboles frondosos, las flores coloridas y los animales que el parque tuvo. Adiós al otrora llamado “pulmón verde” de Acapulco.
Además, a esta destrucción se suman las toneladas de escombro que se depositan en sus calles aledañas, Juan Sebastián El Cano y Manuel Gómez Morín, donde están sus oficinas y que sí está abierta a la circulación.
De hecho, es por esta calle por donde se entra y sale gente para laborar en las tareas de limpieza del parque, ya que el resto de los accesos al parque están cerrados.
De manera aislada se pudieron ver algunas cuadrillas de trabajadores, unos limpiando del lado de Cuauhtémoc y los más del lado precisamente de Gómez Morín.
Antes, por la mañana y hasta la tarde, se pudo observar cómo una grúa retiraba escombros metálicos de donde estuvo el roller, sobre la avenida Costera.
No obstante, el gobierno estatal a través de diversos comunicados informó que desde hace algunos días se trabaja en la limpieza del lugar.
No fue posible hablar con su director, Abel Luvio Villanueva, quien a decir del guardia de la entrada en Gómez Morín, no se encontraba en el lugar, pero aseguró que las oficinas del parque están funcionado, al igual que las oficinas del ISSSPEG, cuyo personal, añadió, no acudió este jueves a trabajar pero que montará guardias más adelante.
También fue posible observar a algunos concesionarios que ya iniciaron la limpieza de sus restaurantes, ubicados sobre ese mismo lado del lugar.
El parque, cuyo nombre oficial es Ignacio Manuel Altamirano, recién fue objeto de una millonaria remodelación.
Fue en 2019 que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la remodelación del parque en el que, finalmente, se invertirían 460 millones de pesos, 40 por ciento gobierno del estado y 60 por ciento gobierno federal.
En octubre de 2021 el presidente entregó la obra.
Acumulación de basura en el camellón de la avenida Costera frente al condominio Los Cocos Foto: Jesús Trigo
Jacob Morales Antonio
En la Costera, avenida Cuauhtémoc, Farallón, viaducto México-Acapulco y el bulevar Vicente Guerrero, hay decenas de escombros, y desechos sólidos que no han sido retirados como en el acceso de la colonia Benito Juárez.
A pesar de que el servicio eléctrico se restableció en las principales avenidas de la zona, el alumbrado público no sirve en algunas partes.
En un recorrido por la Costera, desde el fraccionamiento Las Playas hasta La Diana, y la avenida Farallón, se observó en las banquetas y en partes de las avenidas la acumulación de escombros, que incluyen anuncios de aluminio, plásticos, vidrios, cancelería de aluminio de ventanas y hasta tinacos aplastados.
En montones aún se pueden ver los escombros y tierra, y en algunas partes de estas avenidas hay desechos sólidos, que todavía no despiden olores nauseabundos, mismos que, al parecer, fueron tirados recientemente, porque desde el lunes se observó una intensa jornada de limpieza de trabajadores, que con apoyo de camiones pesados retiraron la basura que apestaba.
Sin embargo en la avenida Cuauhtémoc, desde el centro de la Ciudad y su continuación como viaducto México-Acapulco, además de los escombros que hay en frente de los locales y negocios, hay basura que huele feo, como la montaña que se ha formado en la lateral de la avenida, saliendo del Maxitúnel, en dirección a las Cruces; así como en la intersección con la avenida Farallón, donde prácticamente la basura ocupa un carril en el sentido al centro.
Un poco más adelante, en la esquina con la avenida Rancho Acapulco, se observa la misma imagen y solo en la entrada de la colonia 20 de Noviembre la montaña de basura fue retirada. Ahí, se observó a personal de la Comisión Federal de Electricidad realizando trabajos de reconexión de los cables.
Al bajar de La Cima hacia las Cruces, unos metros antes de llegar a la entrada de la colonia Benito Juárez, hay una gran fuga de aguas negras, que ha generado que en el pavimento se formen baches. En esa área también hay escombros y basura amontonada.
En la entrada de esa colonia, un carril y medio del viaducto, en el sentido hacia el centro, está ocupado por desechos sólidos. Al pasar, el olor nauseabundo es insoportable.
Bajo el puente del trébol de las Cruces se observó que la basura acumulada estaba siendo retirada por trabajadores, con la ayuda de un camión de volteo.
A lo largo del bulevar Vicente Guerrero también se pueden observar zonas donde la gente sigue amontonando la basura, y el lodo continúa, en las laterales, en el sentido hacia el centro, frente a la Unidad Médica del IMSS de la Zapata y al Hotel Quatros, en la esquina con la calle 14 de la Zapata, al igual que en la esquina de la avenida El Quemado, entrenado a la Central de Abasto.
Por las noches, a pesar de que en todas las avenidas el servicio se ha restablecido, porque hay casas y negocios con focos prendidos durante la noche, las lámparas de los camellones, que son parte del alumbrado público, no funcionan y lo que ayuda por momento a las personas es la luz de los automóviles que transitan.
Un grupo de vecinos de la colonia Nopalitos limpió y abrió paso en el acceso principal debido a la gran cantidad de basura que la gente ha ido a aventar y se acumuló Jacob Morales
Jacob Morales Antonio
Toneladas de basura, escombros y lodo continúan en las avenidas y calles de las colonias de la zona suburbana de Acapulco, donde también los vecinos padecen la falta de energía eléctrica en sus casas y de agua potable.
Pero el alivio llegó 15 días después, al menos en las calles principales de Ciudad Renacimiento, donde desde muy temprano una brigada de trabajadores enviados por el gobierno estatal, con ayuda de retroexcavadoras y camiones de volteo, retiraron parte de los escombros, la basura y el lodo.
En la central de abasto se observó una mayor movilidad de personas y desde este martes todos los locales están abiertos, así como las carnicerías, donde el kilo de res pasó de 190 a 220 pesos, y el huevo comenzó a bajar de 120 pesos el casillero a 90, en algunos puestos.
El transporte público continúa con tarifas ilegales, a pesar del llamado que ha realizado a la Dirección de Transportes estatal, para regularizar las tarifas, sobre todo en la tarde-noche, donde los colectivos amarillos cobran hasta 50 pesos, cuando la tarifa es de 20. Los camiones urbanos cobra 15 pesos de la zona suburbana a la avenida Costera, pese a que su tarifa es de 12 pesos.
En la Nopalitos, vecinos limpian el acceso a la colonia
Durante un extenso recorrido realizado este miércoles, por las colonias de la zona suburbana, se constató que hay calles que siguen igual que como amanecieron el 25 de octubre, luego del impacto del huracán Otis, con árboles caídos y basura.
Pero en otras, como en el acceso a la colonia Nopalitos, ubicada a unos metros del retorno de Paso Limonero, en la carretera México-Acapulco en dirección a las Cruces, la gente ha formado una montaña de desechos orgánicos que emiten olores nauseabundos.
Ahí, un grupo de vecinos agarró las palas de sus casas y con mucho esfuerzo, bajos los rayos de un intenso sol, despejaron un carril de la calle, para que tuvieran acceso los camiones de las despensas que entrega el Ejército y subieran a la parte alta.
El señor Sergio Montes solicitó al Ayuntamiento enviar un camión para poder retirar toda la basura acumulada, que han dejado vecinos y personas de otras colonias que llegan a aventarla en esa calle, que queda un metro por debajo de la carretera México-Acapulco.
El hombre comentó que la mayor parte de la basura son desechos sólidos y no hay tanto escombro, que la pestilencia impregna toda esa área hasta la colonia, cuando el viento sopla fuerte.
Dijo que la colonia ya tiene electricidad, aún falta el agua entubada y mucho apoyo con despensas, porque muchas personas perdieron los techos de sus viviendas, de lámina de aluminio, y se han preocupado por primero tratar de arreglarlas, antes que ir a buscar alimentos.
En la Zapata y el bulevar Vicente Guerrero sigue la basura
En el bulevar Vicente Guerrero, que es la principal vía de acceso desde la caseta La Venta hacia Acapulco, en la lateral del lado de la colonia Emiliano Zapata, desde la esquina de la Calle 3 hasta la 14, hay cerros de lodo y escombros amontonados, mientras que en los carriles centrales la constante es el polvo que queda del lodo que se secó.
Al entrar a la colonia Zapata, por la Calle 14, a un costado del cadena de comida rápida KFC, aún hay tierra lodosa y basura. Por todo el camellón central, hasta llegar a las canchas de la colonia, hay basura, ramas de árboles caídos y desechos sólidos en bolsas que la gente ha ido aventando.
En los alrededores de las canchas continúa el incendio de la basura acumulada, pese al auxilio de los vecinos. Ninguna autoridad ha enviado camiones o maquinaria para retirar los desechos.
Otra zona de la misma colonia, que continúa con lodo y basura, es la Calle 2 y su continuación como calle José Gervacio, a un costado de la unidad médica del IMSS. Incluso, en frente del nosocomio hay lodo y basura que no ha sido retirada.
En las calles cercanas también siguen los montones de basura y la pestilencia. En el recorrido se observó a gran cantidad de personas con cubrebocas, y otras, al pasar por los lugares pestilentes, cubrían su nariz con la playera o apretaban con sus manos la nariz.
Obstruido, el acceso a la central de abasto
En la avenida El Quemado sólo hay circulación en un sentido, donde se habilitó un carril de contraflujo, porque de un lado fue colocada la tierra y basura que fue retirada de las calles del fraccionamiento Arboledas, que quedó inundado.
Esta situación provoca en la avenida un intenso tráfico en la horas pico de la mañana y tarde; además, dificulta el acceso de los camiones con verduras y frutas que llegan desde la madrugada.
En la avenida los mismos vendedores del mercado siguen aventando y dejando los desechos orgánicos en medio del camellón. Además, en la calle aún hay agua saliendo de las alcantarillas, lo que genera lodo con la tierra que quedó, provocando que la gente que acude a comprar se manche el calzado.
En esa misma avenida, en el acceso a la colonia Industrial, la situación es semejante, pues a pesar de que fueron retirados dos automóviles, que la corriente arrastró, así como dos postes de alta tensión, en la vía quedó un montón de tierra y basura orgánica, que además del polvo, mantiene reducido a un carril el tránsito.
En Renacimiento una brigada peina las calles
La situación en Ciudad Renacimiento comenzó a tener otro rostro. Desde este lunes llegaron trabajadores del gobierno estatal, con retroexcavadoras y camiones de volteo, a los que poco a poco se han ido sumando más, y este miércoles hubo varias cuadrillas en una amplia zona.
La limpieza se observó desde la entrada del poblado La Sabana, de donde se retiraron los desechos que estaban a un costado del arco, en el Circuito Interior. También se vio maquinaria pesada, con hombres y mujeres acomodando la basura, para ser subida al camión de volteo.
El eje central desde este miércoles lució casi limpio, debido a que en algunas esquinas quedaron montones de basura, o tal vez la gente volvió a sacar la de sus casas, porque en toda la avenida se retiraron los desechos.
Uno de los trabajadores comentó que desde el lunes comenzaron las labores de limpieza de las avenidas principales, pero al llegar a las vía más cercanas al río de La Sabana, los trabajos se han tornado lentos, debido que ahí no sólo es basura y escombro, también hay mucha tierra y lodo, porque las familias que ya tiene agua, han comenzado a lavar sus casas y todo lo han sacado a la calle.
Dijo que conforme avancen en las calles principales, irán adentrándose a las calles secundarias y callejones, como en Cerro Xonacatlán y la calle Nicolás Bravo, que lleva al hospital IMSS Bienestar Renacimiento, donde el camellón central de la avenida Juan R Escudero continúa con mucha basura, aunque la pestilencia es menor.
Llegó el agua y la luz en algunas colonias
En gran parte de Ciudad Renacimiento y la colonia Zapata hay agua entubada y la mayoría de las personas ya lavó sus casas, incluso hay autolavados funcionando.
Pero en las partes altas, como la colonia Simón Bolívar, el Sector 6, Sinaí, Alborada e Izazaga, al igual que en San Agustín, Los Órganos, Casas San Luis, Palenque y Casas Homex, la situación es la misma de hace días.
De igual modo, en colonias del centro de la ciudad, como Progreso, Alta Progreso, Loma Hermosa, Club Deportivo, Bella Vista, La Laja y El Roble, entre otras, según las quejas que se observaron en Facebook.
En esa misma red social, los vecinos reclaman la falta de electricidad en sus colonias. En una parte de Caleta no se ha restablecido el servicio, tampoco en la Jardín, en sus tres secciones; la colonia Bella Vista, algunas calles cercanas a La Cima, El Roble, La Laja, Campestre la Laguna y una parte del Circuito Interior de Renacimiento.
Tampoco hay electricidad en la colonia Bella Vista, en la avenida México, en la colonia La Máquina y en las cercanías de esa zona con el río de la Sabana, así como en calles de la colonia Emiliano Zapata, la colonia Altamira, una parte de la Guinea, Colosio, Las Parotas y colonias ubicadas atrás del penal de Las Cruces, una parte de San Pedro Las Playas, Santa Cruz parte alta, colonia Benito Juárez, Altos del Miramar, una parte de Cumbres de Figueroa, la parte alta de la Morelos, La Venta, Agrícola, 20 de noviembre y San Pedro Las Playas.
A una semana del impacto del huracán Otis sobre Acapulco, la gente de a poco busca retomar su vida, ya sea escombrando sus casas, salir a buscar comida o incluso acercarse a su lugar de trabajo para saber cómo le fue y qué es lo que sigue.
Es más, en algunos lugares se han apostado vendedores ambulantes de comida dando un respiro, y recibiendo uno, quienes todavía tienen dinero para continuar en medio del desastre.
No obstante, la situación sigue siendo la misma desde el primer día: no se ven brigadas médicas en las colonias populares, no se ve que haya reparto de alimentos o agua, escasea la gasolina y también la seguridad.
Sobre la avenida Ejido, por ejemplo, este martes por la mañana se observaron cientos de personas desfilando sobre el asfalto maltrecho, brincando árboles, rodeando postes de luz y anuncios espectaculares caídos.
Muchos, con garrafones para agua en mano y buscando algún lugar para conseguirla, y otros con apuro para llegar a sus centros de trabajo.
Tal es el caso de Karina, una oficinista que salió desde temprano para caminar hasta Caleta, donde dijo que está el despacho contable para el que trabaja; “quiero ir porque no sé nada de nadie, quiero saber qué se va a hacer con el trabajo”, aseguró y aclaró que ya es fin de quincena.
A lo largo de esta avenida ya se aprecian también algunos locales que comienzan a abrir sus puertas; ferreterías y pequeños tendajones, algunas de ellas.
Al mismo tiempo, algunos taxis blancos con azul intentan servir de colectivos para trasportar a toda esa gente, limitando la ruta sobre la misma avenida.
Incluso, hubo quienes se acercaron a la maltrecha terminal de la Estrella Blanca, ubicada a la altura de la Calle 6, destruida por el huracán.
Otra de las avenidas importantes del puerto es la Niños Héroes, en la colonia Progreso, y también se observa movimiento.
Cerca del cruce de la avenida Baja California con Niños Héroes, mientras a la gasolinera de la esquina la sacan la última gota de combustible, una señora salió a vender chicharrón guisado antes de que se le echara a perder, aseguró.
Ya más abajo, un grupo de jóvenes con pancartas en mano anuncia que hay masa para vender y pasando Cuauhtémoc, cerca de la avenida Costera, en la gasolinera Papagayo, trabajan ya levantando los escombros al igual que en los negocios de la contra esquina que venden accesorios automotrices.
De hecho ya circulan mensajes del hotel El Presidente, ofreciendo trabajo a quienes puedan ayudarlos a recoger escombros y limpiar la hospedería.
Comerciantes afectados por el incendio del 31 de octubre en el área del tianguis del mercado Adrián Castrejón, en Iguala, bloquearon con escombro un carril de la calle Galeana para protestar contra la colocación de sellos de suspensión de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras públicas del municipio en cinco locales que están siendo reconstruidos por sus propietarios.
Los comerciantes se quejaron del escaso apoyo de las autoridades estatales y municipales, a solo unos días de que inicie la temporada alta para sus ventas, y señalan que los 10 mil pesos que les entregaron han sido insuficientes para reactivar sus negocios.
A la 1:30 de la tarde de ayer, empleados de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del municipio, acompañados por el administrador del mercado, Adrián Vilchis Cabrera, llegaron a colocar sellos de suspensión en cinco locales que están siendo reconstruidos por sus propietarios.
De acuerdo con información proporcionada por los empleados municipales, hubo un acuerdo con los comerciantes de que las construcciones en los locales serían de una altura de 1.20 metros y en la parte de arriba deberían llevar malla ciclónica, madera u otro material que no fuera concreto.
Antes de que llegaran los funcionarios para colocar los sellos de suspensión, los comerciantes informaron que su situación tras el incendio es complicada, ya que no tienen ventas porque los clientes no van a esa zona.
Unos 20 locatarios que venden ropa nueva y usada, calzado y artículos de temporada, se quejaron de que los 10 mil pesos que les entregó el gobierno del estado para reactivar sus negocios es insuficiente, ya que no alcanza para reponer la mercancía perdida y reconstruir sus locales.
Una mujer adulta mayor, que se dedica a la venta de ropa, dijo que en el incendio perdió mercancía que valúa en 70 mil pesos. Otra mujer que dijo ser jefa de familia, lamentó que, tras el incendio sus ventas de ropa llegan a 85 pesos al día, pero de ahí tiene que pagar pasajes, alimentación y la educación de sus dos hijos.
A pesar de la inconformidad de los comerciantes, los funcionarios, que eran acompañados por dos policías municipales, se abrieron paso y colocaron los sellos de suspensión en las obras de reconstrucción; sin embargo, y a pesar de esa acción, los albañiles continuaron trabajando en las obras por indicación de los locatarios.
Minutos después de que los empleados del Ayuntamiento abandonaron el lugar, unos 10 comerciantes empezaron a sacar escombro en carretillas y lo tiraron en uno de los carriles de la calle Galeana, en la esquina de la calle Villa Verde, frente al mercado, lo que afectó la circulación vehicular.
De acuerdo con uno de los afectados, sacaron el escombro a la calle porque han solicitado el apoyo del gobierno municipal para que les envíe un camión para sacar el cascajo de los locales derruidos, pero hasta ayer no habían tenido respuesta.
El 31 de octubre, tras una riña entre comerciantes, ocurrió un incendio que consumió en su totalidad 95 locales comerciales.
De acuerdo con el administrador del mercado municipal, Adrián Vilchis Cabrera, la acción de colocar sellos fue para evitar la construcción de locales comerciales, que “son ilegales”.
Indicó que la zona del tianguis es un área ilegal, que hace muchos años los comerciantes invadieron. Dijo que con ellos no hay ningún contrato, y que los más de 400 comerciantes sólo dan una aportación de tres pesos diarios.