Permanecen todavía los estragos del huracán Otis en inmuebles de la Costera

El hotel Dreams, a más de un año del impacto del huracán Otis. Sus propietarios anunciaron desde entonces que por a magnitud de los daños no tenían fecha para su reapertura Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

A un año y siete meses de que el huracán Otis, categoría 5, impactó en Acapulco y dañó la infraestructura turística, negocios, viviendas de la ciudad, todavía hay estragos en inmuebles de la avenida Costera y hay estructuras de espectaculares caídos.
Durante un recorrido por la zona turística, desde la Base Naval al Zócalo de Acapulco en algunas banquetas hay tramos dañados, alcantarillas en mal estado, inmuebles que todavía tienen ventanas rotas, plafones colapsados.
El 25 de octubre del 2023, impactó con fuerza el huracán Otis y causó daños en la mayoría de hoteles, casas, negocios, restaurantes y plazas. Varios inmuebles ya avanzaron en la reconstrucción de sus fachadas, pero hay negocios que faltan mejorarse.
Aunque varias plazas ya están en operación luego de varios meses de trabajos de reconstrucción que hicieron, en el caso de Galerías Diana todavía le falta rehabilitar el tercer piso, donde se encontraba el área del cine.
De los inmuebles que fueron afectados severamente con el meteoro, se encuentran las instalaciones de la desaparecida Universidad Americana de Acapulco a la que ya le quitaron los vidrios rotos, así como el plafón dañado en el área del auditorio.
A un costado de la Universidad Americana estaba una sucursal bancaria, que ya no está en función, a la estructura le quitaron los vidrios y plafón dañado, nada más quedaron los cimientos.
Frente a la universidad hay un edificio donde antes había unas oficinas federales, que aún sigue con los daños provocados por el huracán, no tiene vidrios, el plafón está colapsado y no hay trabajos para rehabilitarlo.
Después del restaurante 100% Natural hay un edificio que aún tiene vidrios rotos y la estructura dañada, se encuentra abandonado. Frente a este inmueble, atrás del restaurante Sanborns Café el área de condominios había trabajadores rehabilitando los vidrios.
En el área de La Condesa trabajadores hacer labores de reconstrucción, como fue el caso del hotel Romano Palace y en el hotel Tortuga.
Unos metros antes de la gasolinería de La Condesa hay un edificio abandonado que tiene los vidrios rotos, con grafitis y el techo está colapsado, también hay una estructura de un espectacular tirado por los fuertes vientos ocasionados por el huracán. Otros inmuebles nada más tienen colocadas lonas y tablas, como es el caso del hotel Fiesta Inn, y el Dreams, que está en la Base Naval, los cuales no han abierto servicios al turismo y no se han iniciado los trabajos de mejoramiento.
En el fraccionamiento Club Deportivo, la barda del Club de Golf todavía no ha sido rehabilitada, hay un tramo que está dañada; en esa misma zona la discoteca que se llamaba VIP ya no está, fue afectada con el huracán y retiraron todo lo dañado.
Varios inmuebles ya han arreglado sus fachadas tras la devastación del huracán, y hoteles ya aumentaron el número de cuartos rehabilitados. Siguen trabajos en algunas áreas como es el caso del parque Papagayo, que está siendo remodelado tras los daños en la infraestructura y en la vegetación.
En las calles de la avenida Costera hay algunas banquetas en mal estado, las alcantarillas se encuentran deterioradas, y hay baches, también escurrimientos en algunos tramos como en la calle Juan de la Cosa, entre el hotel Emporio y Playa Suite.
Como se ha mencionado en estas páginas, turistas han dicho que ven un Acapulco más rehabilitado en cuanto a su estructura turística, pero de la vegetación que resultó dañada con el huracán categoría 5 aún está en recuperación.

Se agudiza la escasez de agua; continúan los deslaves, socavones y la falta de luz

Montones de basura ayer en la mañana en la avenida Ruiz Cortines, frente a la Facultad de Turismo de la UAG Foto: Argenis Salmerón

Argenis Salmerón

Socavones, montones de basura en diferentes calles, semáforos dañados, deslaves en distintas vialidades, la suspensión de energía eléctrica en algunas colonias, son los estragos del impacto del huracán John en Acapulco.
La ciudad sigue sin el servicio de agua potable, así que vecinos han comprado agua en pipas o tinacos y se quejaron del costo, y algunos han buscado arroyuelos para lavar u obtener el agua y llevarla a sus casas.
En Acapulco han ocurrido 12 fallecimientos por las lluvias según un informe el domingo de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.
Uno de los fallecimientos es el que se conoció ayer de la niña Yanet Isabel Lira Zamora, de 7 años, que ocurrió el pasado jueves cuando un deslave de piedras y lodo sepultó la vivienda en la que se refugiaba junto a su mamá.
En la colonia Glorieta de Puerto Marqués los vecinos dijeron que el domingo fueron desenterrados dos cuerpos en el cauce que se formó, aunque no dieron más detalles.
Otros decesos registrados por El Sur son el de una niña de 4 años quien falleció en La Sabana; un niño en la colonia Ecologista en La Venta; un hombre en la colonia Lomas La Esperanza; dos mujeres y un hombre en la colonia Lázaro Cárdenas y dos personas (no una como se informó inicialmente) en la colonia Ampliación La Libertad. Del resto de personas fallecidas no se conoce el lugar donde murieron.
La calle Cristobal Colón, en el fraccionamiento Magallanes, a una cuadra de la avenida Costera, fue cerrada a la circulación de vehículos debido a un socavón.
Policías viales cerraron los dos sentidos de la vialidad, porque el socavón se formó en medio de la vialidad.
El socavón mide aproximadamente 3 metros de diámetro y 5 de profundidad, y ocupa los dos sentidos de la vialidad.
Los agentes viales dijeron que el socavón se formó por las lluvias del huracán John y que por seguridad de los conductores se cerró la vialidad.
Otro socavón se formó entre la avenida Ejido y la calzada Pie de la Cuesta, cerca del puente vehicular que conecta las dos arterias viales.
El boquete está en medio de la carretera y las personas colocaron costales con tierra, pedazos de láminas de fierro y troncos de madera para advertir a los conductores.
El socavón mide dos metros de diámetro aproximadamente, y medio metro de profundidad.
Otro hoyo se ubica en la avenida Ejido, en la calle 12, frente a la colonia Juan R. Escudero.
El hoyo mide medio metro de diámetro por uno de profundidad y solamente tiene una lámina de fierro para taparlo y advertir a los conductores.

Abarrotadas las banquetas de basura y sin agua en las colonias

Las principales vialidades y colonias están saturadas de basura por la falta de recolección.
El Ayuntamiento argumentó que el puente del poblado El Kilómetro 21 se partió por el impacto del huracán John, e impide el acceso al relleno sanitario en Paso Texca.
Afirmó que esta situación afecta “de manera temporal” la recolección de basura en la ciudad por parte de la Coordinación de Servicios Públicos, pero que se atiende para regularizar el servicio a la brevedad.
Llamó a la población a no tirar basura en las avenidas de la ciudad para evitar acumulamientos que “podrían generar problemas de salud o afectar la ciudad en caso de nuevas lluvias”.
En la avenida Ruiz Cortines, frente a la Unidad Académica de Turismo hay un enorme cúmulo de basura.
Los desechos desprenden malos olores en una zona muy concurrida. Los automovilistas arrojan su basura en la banqueta.
En la avenida Bernal Díaz del Castillo de la colonia Progreso, en cada cuadra hay montones de basura, al igual que en la avenida Baja California, atrás de la Unidad Deportiva Acapulco.
En la colonia Aguas Blancas, en la calle Del Mercado aumentaron los desechos arrojados en la banqueta, incluso hay animales muertos envueltos en bolsas o tapados en cajas de cartón.
En la calzada Pie de la Cuesta, desde la tienda Chedraui hasta el panteón San Francisco hay montones de basura en la banqueta.
Además, en la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, en la colonia Nueva Era se está formando un gran depósito de basura.
Los desechos prácticamente están cerrando un acceso de la colonia Nueva Era, en un tramo de unos 10 metros de largo aproximadamente.
Asimismo en un recorrido por la zona turística frente a la bocana, se constató la prsencia de montones de desechos en la banqueta desde playa Dominguillo hasta playa El Morro.
Principalmente los desechos son palapas, troncos de madera, mangueras y cables.
Por otro lado, vecinos de las colonias asentadas en la parte alta y zona poniente compran pipas o tinacos con agua para abastecer sus casas.
Los vecinos se quejaron de que tienen que comprar pipas con agua en mil 200 pesos y los tinacos en 500 pesos.
Había pipas con agua surtiendo en las colonias Progreso, fraccionamiento Hornos Insurgentes, Vista Alegre, Bella Vista, fraccionamiento Mozimba y Jardín Azteca.
Los colonos urgieron a la presidenta municipal, Abelina López Rodríguez a restablecer el servicio para evitar gastos adicionales en la contingencia por John.

Vialidades en pésimas condiciones

En diferentes vialidades de la ciudad todavía continúan los deslaves de tierra y lodo y ahora polvareda, además de semáforos dañados.
En la calzada Pie de la Cuesta persisten los escombros en la vialidad, en el fraccionamiento Mozimba, El Derrumbe y frente al mirador de la colonia Jardín.
En la avenida Costera, frente a galerías Acapulco, hay todavía tierra, que los automóviles en movimiento levantan la polvareda.
En la avenida Cuauhtémoc, en Las Anclas, todavía sigue la corriente de agua y tierra en la vialidad. Además los semáforos están funcionando pero con destellos.
Además, hay tierra en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, frente a la colonia Navidad de Llano Largo, y en el bulevar Vicente Guerrero lodo desde la entrada de Ciudad Renacimiento hasta la Central de Abasto.
Los semáforos no funcionan en la calzada Pie de la Cuesta, en el fraccionamiento Mozimba, calle 8 en Ejido, Bernal Díaz del Castillo y Cuauhtémoc.
Los vecinos de las colonias Emiliano Zapata, Ciudad Renacimiento (en algunas calles), Los Manantiales, La Libertad, Juan R. Escudero, Moctezuma y Lázaro Cárdenas, no tienen el servicio eléctrico desde hace cinco días.
El servicio de transporte público continúa parcialmente trabajando y reducido su horario de 6 de la mañana a 8 de la noche y el sistema de Transporte Acabús, comenzó a circular a las 6 de la mañana y culminó a las 9 de la noche.
Las farmacias, supermercados y tiendas de conveniencia, excepto Oxxo, cierran a las 8 de la noche por la contingencia del huracán John.

Llegan 33 toneladas de despensas para los damnificados

Ayer llegaron 33 toneladas de despensas en siete aviones a la 27 Zona Militar, ubicada en Pie de la Cuesta, para los damnificados del huracán John.
Arribaron siete aviones, seis de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y uno de la Guardia Nacional.
Las cajas de cartón contienen atún, frijoles refritos, cochinita, ensalada de legumbres, sardinas, shampoo, cubiertos de plástico, leche en polvo, galletas, amaranto, duraznos en almíbar y gel antibacterial.
En declaraciones a reporteros, el inspector general del 50 batallón de la Guardia Nacional, Omar Alberto Cabello Zarazus, informó que son los primeros vuelos que salieron del Estado de México, en total son 33 toneladas de despensas.
“Llegaron despensas de la Ciudad de México del gobierno federal, para atención de la población más necesitada del puerto de Acapulco, son artículos de primera necesidad para cubrir lo indispensable”, sostuvo.
En otro caso, el conductor de un tráiler regaló a las personas bultos de cemento para aligerar la carga de una plataforma de un tráiler, que quedó varado, en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, frente a la colonia Navidad de Llano Largo.

Lluvia ligera ayer en la noche en Acapulco

Ayer en la noche hubo lluvias ligeras en Acapulco, debido a dos zonas de baja presión en el océano Pacífico.
La coordinación de Protección Civil del municipal informó que hay dos zonas de baja presión, una con un 30 por ciento de probabilidad para desarrollo ciclónico en el pronóstico a dos días y se ubicó a 210 kilómetros al sur de Punta Maldonado, Guerrero, y se desplazó hacia el oeste-noroeste.
Indicó que la otra zona de baja presión se ubicó a 205 kilómetros al sur-sureste de Bahías de Huatulco, Oaxaca, y presentó 70 por ciento de probabilidad para desarrollo ciclónico en el pronóstico de dos a siete días.
Recomendó a la población manterse informado en espacios oficiales del desarrollo de estos fenómenos y tomar precauciones y si has sido notificados de habitar zonas de riesgo o tu casa se encuentra en peligro, es necesario salir y acudir a un sitio seguro.

 

Se va otra vez la energía eléctrica en calles del centro; “estragos” de Otis, dice trabajadores

Ayer otra vez fue suspendido el servicio eléctrico en una amplia área del centro de Acapulco, sin que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) resuelva el problema.
Los trabajadores de la CFE justificaron que la falta de energía eléctrica son parta de los “estragos” del huracán Otis .
La energía eléctrica fue interrumpida desde ayer a las 4 de la mañana en una amplia zona del centro de la ciudad. Regresó unas tres horas después, pero comerciantes que abrieron a las 8 de la mañana dijeron que no tuvieron luz hasta las 2 de la tarde.
Las calles afectadas por la falta de luz fueron 5 de Mayo, Hermenegildo Galeana, Parián, Velázquez de León y Tadeo Arredondo, de acuerdo con un recorrido.
Los comerciantes se quejaron que por la falta de energía eléctrica disminuyeron sus ventas hasta un 50 por ciento y que cerraron antes del horario habitual de las 6 de la tarde, se fueron a las 5 de la tarde.
Los trabajadores del taller donde se imprime este periódico informaron que el servicio eléctrico fue suspendido a las 4 de la madrugada y regresó en algunas calles a las 7:30 de la mañana.
Los trabajadores de la CFE dijeron que la falta de energía constante se debe a los “estragos” del huracán Otis. Manifestaron que atienden los reportes de los usuarios y que resuelven, pero salen después más “detalles”.
Añadieron que hay un tramo de una obra de pavimentación en la calle 5 de Mayo, que complica el servicio eléctrico.
En enero, en dos ocasiones el servicio eléctrico fue suspendido por una “falla en el circuito” en la colonia Centro. (Argenis Salmerón).

 

Muestra aún el barrio de La Guinea los estragos que dejó a su paso el huracán Otis

Ramón Gracida Gómez

La Guinea, uno de los barrios históricos de Acapulco, refleja aún los estragos del huracán Otis con casas derrumbadas, muros caídos y techos dañados que no han sido reparados después de más de tres meses, y testimonios de vecinos dan cuenta de la precarización después del meteoro.
Enclavado en un punto alto del centro del municipio, en el cerro de La Mira, este barrio histórico del municipio es un laberinto de callejones históricos y casas antiguas, que esconden la pobreza de sus habitantes, quienes padecieron los fuertes vientos del huracán categoría 5 y aún experimentan sus consecuencias.
Es el caso de Juan Pablo Atrisco, su esposa y sus dos hijas menores de edad que vivieron el Otis en otra casa y cuando regresaron a su hogar al día siguiente vieron que un muro del cuarto que es a su vez recámara, sala y cocina, se cayó y el techo de láminas voló hacia alguna parte que no ubican.
La cama está en un rincón y funge también como sala, y la pared pudo haber caído encima de ellos si hubieran estado ese día, resaltó la esposa de Juan. Otros vecinos, añadió, también salieron huyendo mientras arreciaba el huracán y se tenían que abrazar para que no se los llevara el viento.
Y es que la bahía se ve de frente, sin ningún edificio que tape la ventisca, lo que permite tener un momento fresco y no caluroso como en otras partes de Acapulco, que sufre el sol, aún más después de la pérdida de árboles a lo largo del municipio, sobre todo en las zonas cercanas al mar.
Juan Pablo ha reconstruido poco a poco su casa, pero enfatizó en diversas ocasiones durante la plática de ayer que el material es escaso y no ha podido completar su cometido, y en los días que llovió después del meteoro del 25 de octubre se volvieron a mojar sus pertenencias y todos los integrantes de la familia.
Juan Pablo agregó que otro problema que se añade a la falta de material es el cansancio que siente en su cuerpo porque tuvo o tiene dengue; lo adjudicó a que su casa aún sigue muy abierta sin una pared y algunas partes del techo siguen descubiertas: sin una intención de por medio, un cuadro se forma como una ventana para mirar la inmensidad del océano Pacífico.
El Sur recorrió algunas calles y andadores y se encontró con una operación policial que se llevó a cabo mientras trabajadores del Ayuntamiento de Acapulco avanzaban en su labor de prevención del mosquito del dengue, como parte de la campaña para reducir la incidencia que se percibe en la cantidad de enfermos.
Fue apenas el lunes pasado que la alcaldesa, Abelina López Rodríguez, recorrió esta zona del Acapulco Tradicional para dar inicio a la fumigación y abatización del mosquito que genera dengue; pero resulta difícil el control cuando el servicio de agua potable no llega.
La esposa de Juan Pablo ni se acordó cuánto tiempo llevan sin el servicio, sólo alcanzó a decir que son aproximadamente dos semanas.
Sin algún hecho violento reciente, el mote de zona insegura es perceptible en el andar por caminos estrechos y solitarios de los barrios históricos; sólo se pudo ver una pequeña tienda que reunía a vecinos para tomar una cerveza o platicar sobre los problemas que les aquejan, sentados bajo una sombra de una pequeña lona.
Un mural color azul, con unas figuras que dan la impresión de seres humanos y con un letrero que dicta Barrios La Guinea y Los Tepetates, ambos colindantes, muestra un intento de identidad de estos barrios históricos, renombrados por mantener la parte más antigua del Acapulco urbano.
En la calle Puebla, una vivienda destaca por su fachada antigua, el cuidador de la edificación dijo que por lo menos tiene 100 años, es conocida como La Iglesita, y sufrió algunos daños por el temblor de 2021. El adulto mayor sólo alcanzó a decir que se sintió fuerte el huracán Otis.
Las investigadoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), María Elisa Velázquez y Ethel Correa, sugieren en su ensayo Negros, morenos y chinos en Acapulco colonial: diversidad cultural y perspectivas de análisis, que posiblemente el barrio La Guinea deba su nombre a la Nueva Guinea, isla de Oceanía, en el contexto de tráfico de esclavos Filipinas-Acapulco en el periodo de la Colonia.
Juan Pablo prevé que la situación económica se puede complicar, él trabaja como prestador de servicios turísticos en playa Icacos; “ya le dije a mi mujer que aunque sea vamos a comer arroz y frijoles”. Acudió por sus 12 despensas y aún no recibe los enseres domésticos.
Juan Pablo calculó unos 15 minutos caminando desde su casa para llegar al Fortín Álvarez, almacén de pólvora construido a finales del siglo XVIII y escenario de la defensa de Acapulco en la segunda intervención francesa en 1863, por parte del general Diego Álvarez Benítez, hijo del general Juan Álvarez Hurtado.
El vecino del barrio de La Guinea afirmó que su hermano, ya difunto, tenía una de las tantas balas de cañón que aseguran tener vecinos de la zona, y señaló las piedras que pertenecen al camino original que conduce al Fortín, pero que en perspectiva sólo son una pequeña porción frente al cemento impuesto sobre el callejón.
Después de Otis, los callejones eran depósito de basura, láminas y árboles; en conjunto, autoridades y habitantes despejaron las vías peatonales en las primeras semanas, aunque todavía se ven apiladas las láminas y escombros de las casas afectadas.
Desde siempre, los vecinos de los barrios históricos queman su basura porque no hay recolección, Juan Pablo separa la que le prende fuego, principalmente papel, y lleva cerca del Ayuntamiento del Centro los botes de plástico que evita quemar.
Hubo poco movimiento de vecinos a mediodía de este miércoles, sólo unos cuantos adultos mayores se encontraban en su casa, resaltó una señora que veía la televisión sentada en un sillón y la puerta abierta; su vivienda es un rectángulo más largo que ancho, pero aún estrecho y con escasas pertenencias.
Cerca se encuentra la primaria donde acude una de las hijas de Juan Pablo, la escuela Felícitas V. Jiménez, en honor a la profesora tlixtleca fundadora de la escuela Ignacio Manuel Altamirano en 1906; alrededor hay unas de las tantas casas dañadas por el huracán Otis, una está totalmente derrumbada.

Juan Pablo Atrisco y su familia en su casa en la parte alta del barrio de La Guinea, la cual fue severamente dañada por el huracán Otis Foto: Carlos Carbajal

La Costera, escaparate que muestra a la vez la recuperación y los estragos de Otis

Imagen de la fachada de Galerías Diana, en la Costera Foto: Jesús Trigo

Ramón Gracida Gómez

A tres meses del paso del huracán Otis, algunos hoteles y restaurantes de la avenida Costera de Acapulco se recuperan de la devastación con una parcial reactivación de sus actividades, pero otros conocidos establecimientos siguen cerrados.
El Sur hizo un recorrido por la principal vía turística que puede ser la imagen de la recuperación del municipio y al mismo tiempo la proyección de los estragos que aún no han sido reparados, además, el tránsito vehicular es difícil en ciertas horas, porque los semáforos no sirven y los agentes de Tránsito son insuficientes para cubrir cada cruce de calles.
Un punto importante de la avenida Costera es el parque Papagayo, donde dos grupos de zumba bailaban en la mañana del miércoles en la escasa sombra que los pocos árboles pueden dar; a contra esquina se encuentra el hotel Kristal, uno de los más dañados y que por ello aún se encuentra en reparación sin que ofrezca algún cuarto disponible, a diferencia de otros hoteles de la avenida Costera como el Bali Hai.
Se avanzó rumbo a la base Naval y Galerías Acapulco, antes Gran Plaza, que está tapizada y busca reactivarse principalmente con las ventas de la tienda departamental Liverpool, y otros negocios más pequeños que se encuentran dentro de un pequeño espacio, donde venden sus productos que no fueron tomados durante el saqueo de los primeros días después del huracán Otis.
El bar La Norteña está clausurado y destaca el ruido en la noche del bar restaurante La Cita, pero el movimiento principal de esta parte de la avenida Costera lo otorgan los comensales de los restaurantes 100% Natural y el Sanborns Café; alrededor está la clausurada Universidad Americana de Acapulco y el edificio federal que albergaba distintas dependencias y que no ha sido reparado a tres meses del huracán que lo devastó.
En el centro comercial Costera 125 se mueve el comercio por algunos establecimientos abiertos, pero la tienda Señor Frog’s está cerrada; los negocios de enfrente de El Pueblito están abiertos, aunque algunos todavía se ven afectados por la fuerza del huracán categoría 5.
El hotel Hotsson sigue en reconstrucción y el colindante Playa Suites ya está abierto; las tiendas, que alguna vez fueron criticadas porque no correspondían al nivel económico que tendría que dar la avenida Costera, como son Coppel y Waldos, volvieron a abrir sus puertas, y ahora son los comercios que mueven la economía en esta parte de Acapulco.
Luego está el hotel Emporio, parcialmente abierto con una parte incendiada recientemente, y Texas Ribs con su gran manta para anunciar su reinaguración; enfrente se encuentra Galerías Diana, con una gran lona blanca para esconder su reconstrucción y una parte descubierta, abajo está una manta que anuncia los negocios abiertos: Sasha, Burger King, la Casa de los Abuelos, y Fisher’s, este último sólo con el servicio para llevar.
La sucursal de la cadena de la comida italiana Italianni’s está devastada; a un costado se encuentra Vips, de los primeros restaurantes que anunció su reinaguración y enfrente el condominio Las Palmas, cuya fachada sigue igual de dañada desde el golpe del huracán Otis que rompió los ventanales.
Después de la glorieta de La Diana, destacan los daños de la tienda de ropa señor Frog’s, una parte está tapizada de madera, a un lado se encuentra en el mismo estado la sucursal de Tommy Hilfiger, de las grandes marcas que aún se mantienen en Acapulco, también cerrada.
La zona de fiesta la Condesa se medio recupera, el restaurante Bambú ya ofrece sus servicios, pero Tacos & Beer está destruido; la terraza de Sunset ya está abierta para el público, pero la estructura del Bungy se sigue derrumbado y ensombrece la recuperación de otros establecimientos de la Condesa, como los históricos Barbarroja y Paradise, con sus foquitos que dan luz en la noche.
El restaurante La Mansión, frecuentado por la clase media de Acapulco, no da ninguna señal de una posible recuperación, a diferencia del cercano Jaguar, igualmente tradicional de un sector de Acapulco, que ya abrió y que hasta diciembre fue una de las sedes de la iniciativa World Central Kitchen que alimentó a miles de acapulqueños en las primeras semanas del desastre, las más cruentas.
En frente se encuentra un devastado Club de Golf, una de las reservas naturales más importantes de la zona urbana de Acapulco, cuyos grandes troncos derribados son observados a simple vista desde la avenida Costera.
No fue posible ingresar a un ya clausurado hotel Elcano, aún sigue una planta purificadora del Ejército que tapa el carril de entrada, y de fondo había varías camionetas de la Guardia Nacional con agentes vigilando la entrada.
Más adelante está una devastada sucursal del supermercado Soriana, y un casi olvidado restaurante Toks, donde no es notorio ningún intento de reconstrucción. En contraste, cientos de damnificados intentaban entregar documentos a funcionarios del gobierno federal y recibir los apoyos del censo, que también tiene bastante movimiento por la instalación del hospital móvil del ISSSTE y la construcción del nosocomio de especialidades.
La sucursal de la tienda La Europea, donde se venden ultramarinos finos y vinos y licores de alta gama anuncia con una gran manta, como otros negocios, que ya abrió sus puertas después del paso de Otis. El Suntory, de los restaurantes más reconocidos y exclusivos que se especializa en comida de Japón, tuvo cerradas sus puertas el miércoles y el jueves.
Luego se encuentra otra tienda Soriana, saturada por los damnificados que cobran la tarjeta que les da el gobierno federal para gastar en algunos productos que se pueden encontrar en la sucursal; efectivos de la Guardia Nacional fungen como agentes de tránsito.
En esa zona el Centro Cultural Acapulco –ya sin Guardia Nacional– está devastado ,y más adelante, el restaurante Sanborns de Oceanic 2000 ya está funcionando. En esa parte de la Costera ya se observa bastante tráfico vehicular, porque los semáforos no sirven y sólo en ciertas horas agentes de Tránsito auxilian en el cruce de de las calles que entran y salen de la colonia Costa Azul.
Al final de la avenida Costera, con ciertas aglomeraciones en las paradas de camiones, se encuentra el devastado hotel Dreams, el abierto Casino Life y otros negocios pequeños que ya iniciaron actividades después del huracán.

Aún cerrados varios negocios que fueron víctimas de la rapiña tras el impacto de Otis

Aurora Harrison

Montones de basura hay todavía en la avenida Rancho Acapulco, así como en algunas calles del centro de la ciudad y en el bulevar Vicente Guerrero, donde además todavía hay negocios cerrados, que fueron “rapiñados” tras el impacto del huracán Otis.
A las 11 de la mañana, en un recorrido por la calle, se contaron al menos cuatro montones de basura. El último estaba en la carretera México-Acapulco, también en el mercado de la 20 de Noviembre, donde había basura que no había sido levantada.
A casi tres meses del huracán, hay lugares que tienen estragos de los daños. En el bulevar Vicente Guerrero hay tiendas de conveniencia, tiendas de ropa y zapaterías que siguen cerradas.
Uno de los puentes peatonales, que se quedó sin barandal, no se ha rehabilitado. Ahí, la Coordinación de Protección Civil colocó cintas amarillas de precaución, pero las personas siguen cruzando por ese lugar con el riesgo de algún accidente.
En colonias como Ciudad Renacimiento y Emiliano Zapata, los vecinos se quejan de que el servicio de recolección de basura y del agua potable que es irregular.
También comentaron que hay algunas calles y andadores que no tienen luz en las lámparas del alumbrado público, que hay algunos cables y postes tirados.
Por otra parte, en el fraccionamiento Solidaridad Milenia, por plaza Patio, los vecinos denunciaron que el drenaje está colapsado y que las autoridades de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) no atienden las quejas.
Una de las vecinas, que habló la Redacción de El Sur, dijo que ya han hecho escritos dirigidos a la presidenta Abelina López Rodríguez y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, para que se atienda, pero ninguna ha atendido su llamado, por ello están pensando en hacer una manifestación y bloqueo en la carretera, para que manden a desazolvar.
Detalló que los vecinos han hecho algunas labores, porque desde el huracán la situación en ese lugar empeoró. La calle tiene muchos baches y hay escurrimiento de aguas negras, niños, adultos y todos los habitantes tienen que caminar por ese lugar, soportando el olor a drenaje.

 

Aún hay muestras de los estragos que dejó Otis, pero avanza la rehabilitación de servicios

Aurora Harrison

Han transcurrido 83 días desde el huracán Otis y en la avenida Ruiz Cortines los contenedores de basura ubicados en las colonias Francisco Villa, Los Periodistas y en La Laja, frente al mercado ayer estaban saturados de desechos, además había varios puntos donde las banquetas tenían cables de luz y de telefonía tirados.
En esa avenida hay lámparas que están sin funcionar frente a la Secundaria Técnica 1 y en donde la barda se colapsó, metros más adelante en el semáforo que está frente a la tienda de comida rápida y hace esquina con la avenida Baja California no funciona, de manera que los vehículos que circulan por esa vialidad lo hacen con precaución.
Sobre esa avenida hay escurrimientos de agua potable, pero hay colonias que el servicio es irregular como el caso de la Francisco Villa y la Infonavit Alta Progreso, donde los vecinos en ocasiones tienen que comprar pipas con agua ante la falta del suministro.
Hay algunas tiendas de conveniencia que fueron saqueadas y que todavía no dan servicio a la población, hay casas dañadas, escuelas que los patios están sin techo, como es el caso del Colegio de Bachilleres de Ruiz Cortines, la primaria Francisco Villa; la Preparatoria 27 de la Universidad Autónoma de Guerrero, en la Secundaria número 7 Ignacio Chávez.
En el caso de los hospitales que resultaron con afectaciones todavía están los daños, pero en aquellos negocios donde hubo rapiña, como las farmacias, algunas ya están abiertas y dando servicio a la población, aunque no con todos los productos, pero ya están en operación.
Hay calles que están en proceso de pavimentación, como es el caso de la Solidaridad, cerca de la clínica número 2 del IMSS, en la calle 6 de Enero de la colonia La Laja, pero los vecinos dicen que van lentos, que son pocos los trabajadores que se presentan, y que apenas se retomaron porque cuando ocurrió el huracán se suspendieron.
A diferencia de los primeros días del huracán que eran cerros de basura, láminas tiradas y árboles, la vialidad está más limpia, pero en las zonas donde están los contenedores éstos están desbordados y ayer no había vigilancia policial como en otras ocasiones.
Como se ha informado en estás paginas, los servicios no se han restablecido en su totalidad y aún hay muestras de los estragos que dejó el huracán, pero ya hay más movimiento en las calles, algunos comercios se están activando, otros todavía siguen cerrados o están en proceso de rehabilitación.

Padecen trabajadores que cambian el asfalto en la Garita los estragos del calor

Argenis Salmerón

“Es doble el calor en este trabajo”, “se siente gacho el calor”, “usamos
ropa ligera y que cubra la mayoría del cuerpo”, “tomamos agua constantemente
para evitar la deshidratación”, fueron las expresiones de los trabajadores que colocan la carpeta asfáltica, frente a la colonia
Garita.
La obra de reecarpetamiento abarca los dos sentidos de la avenida Cuauhtémoc, aproximadamente un kilómetro.
El trabajo de reecarpetamiento comprende de la Y griega hasta la colonia la Garita, antes de la pavimentación de concreto.
Los trabajadores pertenecen a una empresa constructora de la Ciudad de
México y fue contratada por el gobierno municipal.
Las edades de los empleados comprende de los 20 a 30 años y su antigüedad apenas es de uno a dos años laborando para la empresa constructora.
El trabajador Andrés, que no dio sus apellidos, manifestó que el calor
es insoportable, “más porque trabajamos con material muy caliente”.
“Nosotros más que venimos de la Ciudad de México, sentimos el calor más gacho, incluso ya me salieron ronchas de tanto sudor”, expresó.
Contó que usa una camisa de manga larga y una playera, pantalón de mezclilla, sombrero y botas especiales para evitar quemarse la piel.
Añadió que los empleados toman agua constantemente, “·tenemos un termo
Grande”, sin embargo dijo que apenas apacigua la deshidratación.
“Todo el día en el sol, de 9 de la mañana a 5 de la tarde, terminamos totalmente cansados, deshidratados y quemados de la piel”, acotó.
Otro trabajador de nombre Pablo, indicó que el calor del ambiente y del material de la carpeta asfáltica, “es doble, tener que soportar altas temperaturas, hace un trabajo difícil”.
Incluso, dijo que ya hubo un trabajador que se desmayó por el calor, “se metió de lleno a la chamba y se deshidrató; ahora todos tomamos agua constantemente”.
Afirmó que los trabajadores usan ropa ligera que cubra todo el cuerpo,
“yo me pongo las botas especiales, una camisa de manga larga, playera,
pantalón de mezclilla y mi sombrero o gorra”.
Informó que el proceso de reecarpetamiento tiene dos fases, el retiro del viejo material y la colocación del nuevo.