Saliva, sudor y suela

No importa. Llegaré.
Claudio Rodríguez.

Florencio Eduardo Salazar Albarrán y Fernanda Salazar Martínez son candidatos de la Alianza Fuerza y Corazón por México (PRI-PAN-PRD), a diputados locales. Florencio por el Primer Distrito Local de Guerrero y Fernanda por la reelección por el Primer Distrito Local de Colima.
Cada uno de ellos ha encontrado ruta para desarrollar su vocación política y aplicarse en una tarea de servicio. Desde que nacieron oyeron hablar de política y tuvieron oportunidades de asistir a eventos, conocer dirigentes partidistas, legisladores, gobernadores, presidentes.
Florencio desde niño me acompañaba a mi oficina en el CEN del PRI y se hizo de la simpatía del personal del presidente Adolfo Lugo, a tal grado que me llamaban para luego hacer la aclaración de que buscaban al niño. Adulto joven, en diferentes campañas político-electorales fue responsable de la colocación de propaganda, de actividades logísticas y de celebrar acuerdos con dirigentes territoriales. Siempre con puntualidad y buenos resultados.
Inquieto, fue perfeccionando su vida. Afrontó desafíos en los que incurren no pocos jóvenes al suponer que la vida se puede beber con dos hielos. Su voluntad lo reencauzó y desde hace 10 años dejó la adicción y es permanente apoyo en los programas de rehabilitación.
Lo he visto recorrer con enorme entusiasmo el distrito –dentro del municipio de Chilpancingo– conectando con la gente. Sus traslados son frecuentes en motocicleta. Entre broma y veras sus amigos le inventaron el lema: “Saliva, sudor y suela”. Su ánimo es enorme y le permite caminar, hablar con los ciudadanos y conectar con la claridad de la conversación, fuera del discurso demagógico que, con razón, rechazan los ciudadanos.
Florencio llega por su propio esfuerzo apoyado por el PAN y su dirigente Eloy Salmerón. A pesar de ser esta su primera candidatura, tiene diferentes experiencias en la administración pública. Lo más importante es que quiere ser, se ha preparado para ser y se esfuerza en alcanzar su meta.
Por su parte, en Fernanda afloró su creatividad como dibujante. Su maestra de artes dijo que en los 20 años que tenía de docente no había tenido alumna más talentosa que Fer. Le recomendó tareas: bocetear todo el tiempo, aplicarse en las diferentes técnicas de la pintura y observar las obras de los grandes maestros. Fue enfática al recomendarle no caer en el consumo de drogas bajo el supuesto de ser “inspiradoras”.
Siendo estudiante de artes en la Universidad de Colima se involucró en la política estudiantil. Abandonó la carrera y se inclinó por la licenciatura de Administración; también ha concluido dos maestrías. A sus 30 años ha demostrado ser una diputada sobresaliente en el debate, gestora eficaz, buena comunicadora y apegada a su distrito.
Numéricamente, la bancada de Morena es una aplanadora en el Congreso de Colima, vence en la votación pero no convence en el debate. Fernanda ha exigido medicamentos para el abandonado sistema de salud pública. Para refutar a las autoridades, recorrió hospitales en horarios diurno y nocturno, habló con el personal médico y administrativo, con pacientes y sus familiares, acreditando lo que el gobierno de aquel estado insiste en desmentir.
No obstante las evidencias, el gobierno local mantuvo el modesto presupuesto para salud. Fernanda, entonces, contactó organizaciones civiles de Estados Unidos y ha recibido medicamentos por 5 millones de pesos, que ha entregado a los hospitales de la capital. También puso en marcha el programa “Reuniendo familias”. Obtuvo visas temporales para que pudieran reunirse migrantes indocumentados con sus padres, padres con sus hijos, entre hermanos, que no se habían visto en 20 años o más. ¿Qué les digo de cómo han sido los dos encuentros?
Su actividad como coordinadora de Narices Rojas de apoyo a niños con cáncer, le mereció el Premio de la Juventud. Es satisfactorio advertir que ella cumple en los frentes de su familia y el ejercicio legislativo. Las imágenes de Fer en la tribuna con su hijo en brazos han hecho que llamen a Jorge Jesús el diputado número 26. Pero sus resultados causan celo político, faltaba más. A pesar de ser la única diputada panista por el principios de mayoría, el PAN no la registró para la relección. El PRI le tendió el puente. En política siempre se aprende.
Colocarse en el aparador de la cosa pública implica cuidar la imagen. Asumir una conducta transparente. El prestigio es resultado de congruencia, capacidad, honestidad, conducta moral y comportamiento ético, que blindan ante el rumor y la intriga. No debe olvidarse que a los ojos de la sociedad nada es oculto. Como dijo don Manuel Garza González: “Las paredes oyen, pero también hablan”.
El ciudadano tiene repudio por la política y los políticos porque generalizan las conductas degradantes. Si en los particulares la falta de virtudes expande su mala fama, en la política la expansión es huracanada. Florencio Eduardo, hombre maduro, y Fernanda, joven hiperactiva, ven en la política la oportunidad de contribuir a recuperar a Guerrero, Colima y México del desastre que implica el régimen de Morena. En esta hora definitoria todos debemos participar.
En lo particular, creo en las propuestas y los compromisos de Florencio y Fernanda.
Les pido desde el fondo de mi corazón votar por ellos.

 

La sociedad confusa

El Bien es la capacidad de ver claro. Platón.

La vida va pasando poco a poco, sin darnos cuenta. Como el agua del río con sus precipitaciones, embalses y angosturas. Pasamos de la infancia a la adultez, y entonces –en el último tramo– recordamos la adolescencia, la juventud, la madurez. Caen los recuerdos en cascada: unos aplastan, otros nos llevan a los límites de la imaginación.
Si observamos bien la memoria es caprichosa. Presenta ante los ojos vivencias olvidadas y remacha su verdad sobre lo erróneo de lo que pensamos. La memoria es veleidosa. Y si a esa condición agregamos la displicencia, entonces podemos creer que los hechos, que significan nuestra experiencia, pueden ser un sueño.
Hay varios factores que hacen posible asumir la certeza de nuestro pensamiento. El primero es el ego, pues resulta inaceptable que un asunto cualquiera pueda atreverse a afectar lo que se supone somos o representamos; el segundo es la confianza excesiva; el tercero, la argumentación en la disputa; y el cuarto, creer en la imposibilidad de los hechos.
Para efectos de corroborar el contexto de la existencia, nada mejor que sumergirse en las novelas históricas, o historias noveladas. ¿Cómo puede Santiago Posteguillo, por ejemplo, trasladar los diálogos de Escipión, Aníbal y Julio César e imaginar a los personajes, las escenas bélicas, las intrigas políticas?
Las novelas históricas son todo un lujo de erudición. Para abordar la vida de los personajes –gentes, costumbres, gobiernos– se debe penetrar a profundidad, en este caso, de la antigua Roma. A partir de los datos históricos, se pueden llenar los huecos, con un indispensable sentido lógico, sobre lo que necesariamente debió ocurrir. No hay que estar ahí para conocer los hechos.
La imaginación es solo un auxiliar de lo que la realidad enseña. Un hombre infiel, por ejemplo, si falta los fines de semana a su casa, llega con besos coloridos en la camisa y aliento alcohólico; aunque tenga una carta de buena conducta del Papa los hechos lo desmienten. Es el calibre de la lógica.
Así ocurre en nuestro acontecer. Lo que importa es que tengamos los elementos que dan sustancia a la vida, como factores sustantivos para tener claridad en el devenir. La mayoría de los filósofos coinciden en determinar que la vida es sufrimiento, dolor, tristeza. La llamada felicidad es un relámpago, una instantánea de las desaparecidas Polaroid.
No obstante, importa que el ser humano decida lo que quiere ser y conserve lo que asume como núcleo vital y se desprenda de todo aquello que es tóxico, de las constantes mentiras, de la simulación permanente. Pensemos en el mundo que vivimos; protestamos por la falta de agua y las olas de calor, pero somos sus causas.
Creímos que el siglo presente sería distinto. La globalización, la robótica y luego la inteligencia artificial serían alivios para la pobreza y la desigualdad. Nos hemos equivocado. Hoy miramos en videos mensajes sin rubor: desde el consumismo exacerbado hasta la migración sangrante y la pública convocatoria para romper el pacto de la pareja.
La sociedad está confusa. Al parecer los únicos que saben lo que quieren son las grandes corporaciones propietarias de las redes. Por si fuera poco, el populismo y demócratas enmascarados, nos dicen, una y otra vez, que el destino es el despeñadero. De ahí que decidir con responsabilidad, cuando aún podemos hacerlo, puede hacer la diferencia.
Ignorar es una cosa; reconocer los hechos, otra.

Una buena narrativa

Los ojos de la historia miran hacia nosotros.
Amanda Gorman.

En las elecciones presidenciales es indispensable organizar equipos de campaña con elementos experimentados. Sin embargo, nunca faltan los parientes, recomendados y aquellos por los que tienen afecto los tomadores de decisiones, competencias aparte. Un caso para sustentar lo anterior, es lo ocurrido en la nocturna visita de Xóchitl Gálvez a Coyuca de Benítez, próximo a Acapulco, los días siguientes al paso destructor del huracán Otis. A esa población costera, acudió un ex gobernador. No fue posible el contacto con Xóchitl porque su colaborador, de apellido holandés, a gritos, dijo que no querían a ningún político, que Xóchitl quería comunicarse con la sociedad civil. En Guerrero la sociedad civil es una franja muy angosta de escasa participación. Por ignorancia y sobrada soberbia de su cercano colaborador, Xóchitl perdió a un posible operador experimentado.
No obstante, a veces en la proximidad de un candidato hay personas que no aparecen o participan en la sombra. Ese puede ser el caso de la maestra Eréndira Gálvez Ruiz, hermana mayor de Xóchitl. El viernes recién pasado, la maestra Eréndira estuvo en Chilpancingo, en una reunión organizada por Lenin Carbajal, Alicia Zamora, el presidente del PRI Alejandro Bravo Abarca y Jesús Fuentes Blanco, secretario de Asuntos indígenas del PRI Nacional. Después de los infaltables discursos de bienvenida, intervino la maestra Eréndira. Su narrativa abordó tres temas: el testimonio familiar, el compromiso de Xóchitl de servicio a la sociedad y la vertebración de su oferta programática en contraste con los resultados del gobierno federal y lo que se propone el partido en el poder. En su intervención se advirtió que Eréndira Gálvez es de las maestras que han estado frente al grupo: didáctica, clara, emotiva. En una palabra, convincente. Deja el mejor ejemplo de una mujer sensible y preparada.
Estando cercana la meta de la carrera presidencial, Xóchitl debe aprovechar a su hermana mayor para que asista a las principales plazas a repasar la importancia del triunfo opositor, del conocimiento que ella tiene del país, así como de su visión de lo nacional y global. Es decir, de su capacidad para gobernarnos. La contribución de la maestra Eréndira, en lo que puede ser la campaña sin candidata (en su momento, implementada por Colosio), ayudaría a convencer a los que no han decidido su voto. En una campaña, y más en esta, se necesitan todos los votos, pues puede ser mínima la diferencia en los resultados.
Algunos analistas han dicho que si vota el 65 por ciento del padrón electoral, gana la Alianza Opositora (PRI, PAN y PRD). Joaquín López Dóriga ha informada que el INE dispone de un padrón electoral de 98 millones, 329 mil, 591 electores. En las elecciones de 2012 y 2018, votó el 63 por ciento del padrón y AMLO triunfó con 30 millones de votos. Para ganar en esta próxima elección se requieren más de 31 millones de votos.
En la encuesta del 1 de mayo de Massive Caller, Xóchitl obtiene la mayoría de votos con un 40.1 por ciento, quedando Claudia Sheinbaum con 39.2 por ciento. Por primera vez, Xóchitl es puntera; si bien se debe reconocer, de acuerdo al margen de error de la medición, que ambas candidatas están en empate técnico. Pero ahora Xóchitl crece en credibilidad como posible jefa de la nación y puede deslizarse con mayor velocidad para ampliar la distancia con la candidata oficial. Como en cualquier competencia, esto se acaba hasta que se acaba. No sobra recordar que caballo que alcanza gana. Por lo mismo, es urgente disponer de todas las baterías para convencer a los electores. Sin duda, la maestra Eréndira Gálvez sería eficaz jefa de artillería.

 

Alcances del debate

 

Evitar que el Estado sea asaltado por políticos, demagogos y ladrones. Platón.

Para cuando se publique esta colaboración habrá pasado el debate entre Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum. El anterior fue el no debate: plano, sin énfasis, sin sangre. Xóchitl tuvo al menos tres oportunidades de sacudir en la yugular a la candidata del oficialismo, pero la dejó ir viva. No insistió en la medicina para ratas usadas para atacar el Covid en la Ciudad de México y las tragedias del Colegio Rébsamen y la Línea 12 del Metro. Xóchitl declaró hace unos días que en este último encuentro iba a ser ella misma, sin asesores que le cambiaran su personalidad.
El debate es fundamental en la práctica parlamentaria. Se asume que Xóchitl al ser Senadora de la República, debe tener una mayor experiencia en estas lides que su opositora. El caso es que se esperaba, para ayer domingo, un encuentro épico, en el que cada una de las aspirantes a la silla del águila pondría su resto.
Fuera de la comentocracia, ignoramos el efecto real del debate en el electorado. Se miden los impactos y se hacen encuestas que indican quién ganó el debate (el post debate es más intenso que el debate).  Pero todo eso son artificios. El debate por la Presidencia de la República no llega al pueblo sabio, no decide la voluntad de las élites y tampoco sabemos qué tanto mueve a la clase aspiracionista en términos de amplitud informativa y acción política.
A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, en México el debate político no es definitivo para mover al electorado. Yo espero que Xóchitl haya logrado la emotividad y el contenido para entusiasmar a quienes somos seguidores de la libertad. México necesita asegurar su ruta a la democracia, es decir, al mantenimiento de los derechos civiles, a la protección de las leyes, al equilibrio de Poderes y al respeto a la Constitución.
Sin exageración, estamos ante una tremenda disyuntiva: democracia o dictadura. Habrá a quienes les parezca exagerado el planteamiento. Así ocurre cuando las sociedades no han experimentado la falta de libertad. Y las actuales generaciones de mexicanos ignoramos lo que significa vivir baja el poder concentrado y despótico de una sola persona.
Los discursos de Andrés Manuel López Obrador son idénticos a los de Hugo Chávez; sobran videos. Es cosa de ver cómo viven los venezolanos, que fueron la segunda potencia petrolera del mundo. Hoy, Venezuela es pobreza, migración y está en manos de un mediocre político, como Nicolás Maduro. ¿Qué necesitamos los mexicanos para darnos cuentas de la realidad que nos circunda?
El debate presidencial, sin oportunidad a la espontaneidad, a la contundencia del los argumentos, a la respuesta agresiva, no deja de ser una caricatura. Sin embargo, es un ejercicio que tiene la atención de los medios. Ojalá que Xóchitl Gálvez haya superado sus deficiencias y su figura se consolide como la líder que México necesita.
Ojalá.

 

Camila

El temor es el miedo a la muerte. José Antonio Marina.

Era una niña linda. En su rostro ovalado sobresalían sus grandes ojos, serenamente cubiertos por sus cejas de curvatura de uva. La nariz ligeramente ancha y luego la boca hecha una sonrisa. El pelo cae sobre sus hombros con ligeras ondulaciones. Su mirada era optimista; el optimismo de la vida.
Camila tenía ocho años. Secuestrada por la madre de una amiga, que la invitó a una “albercada”. Unas horas después apareció su cuerpo a la vera de la carretera de Taxco. La secuestraron, no esperaron el rescate y murió por asfixia. La noticia se ha vuelto viral por la víctima y sus consecuencias.
Las cámaras de los negocios próximos al domicilio de los secuestradores dieron cuenta de los hechos. Los vecinos se agolparon frente a la casa, pidieron la intervención de las autoridades. Las horas pasan y se incremente la furia del grupo cada vez más numeroso, ante la presencia de policías impávidos.
Se agota la paciencia de Fuente Ovejuna. Entra la turba al domicilio de los secuestradores, los lincha; una mujer muere y sus dos supuestos hijos son golpeados sin miramientos. El alcalde taxqueño afirma haber buscado por teléfono, durante todo el día, a la gobernadora Evelyn Salgado, sin resultados. Dos días después, la gobernadora lamenta los hechos en X. No se sabe de una llamada a la madre de la inocente.
Con la telefonía celular se puede hablar prácticamente desde cualquier parte del mundo, a cualquier hora. ¿No informaron a la gobernadora para no molestarla? ¿Ella pidió no ser perturbada por hechos de esta naturaleza? Hay colaboradores que son un lastre. Creen que la mejor forma de servir es no alterar el descanso o las vacaciones del jefe. Hay registro de los costos de tales decisiones.
Pero la parálisis del equipo también puede ser consecuencia de la concentración excesiva del poder. Nadie hace nada si no es por orden expresa. Así los colaboradores se vuelven cortesanos. No desempeñan las atribuciones que les otorga la ley y, por lo tanto, tampoco cuidan la espalda de sus superiores. Su lema es: “No hacer olas”, aun cuando corran el riesgo de que todos sean ahogados por la tempestad.
Yo tengo a la gobernadora por una persona educada y de buena fe. Sin embargo, los gobernantes se miden por sus resultados, no por sus intenciones. Para que el desempeño del gobierno sea eficaz se debe actuar con prontitud y acierto. En el gobierno no se juega a la escuelita. En las manos de los gobernantes están los bienes y hasta la vida de los ciudadanos.
La muerte siempre sorprende por más que queramos hacernos los fuertes. Nadie se acostumbra al dolor de las pérdidas irreparables. Cuando se quita la vida a una persona se ejerce un poder supremo porque el hecho carece de retorno. No hay nada que mitigue. Solo la angustia, muchas veces soterrada, por la impotencia y el temor. Los guerrerenses tenemos miedo, pero también fatiga. Hay que evitar que esta última caiga en la desesperación y el arrebato.
La gobernadora Salgado ha recibido muchas muestras de malestar social, económico y político. Tiene todavía la oportunidad de recomponer su gobierno, rodearse de personas mejores que ella, que es como se hacen los buenos equipos. Algunos desconfían de la sobresaliente capacidad de sus colaboradores; olvidan que todo lo que ellos hagan le suma al jefe. No obstante, no hay que pasar por alto otra condición insustituible: el jefe es uno solo.
Recuerdo que, recién electa, el Dr. Eduardo López Betancourt, el senador Félix Salgado Macedonio y la gobernadora asistieron a una sesión del Grupo ACA. Ahí dijo López Betancourt que gobernaría una triunvirato: Evelyn, Félix y él. En ese momento –pensé– se cortó la cabeza el jurista, pues el poder no se comparte y no se comparte con nadie, así sea el padre o el esposo. El ejercicio del poder Ejecutivo es individual e indivisible. No se elige a una familia y la responsable es una sola persona. Hay que tener presente que el Ejecutivo es únicamente la gobernadora; los secretarios son sus auxiliares.
La mirada de Camila era ajena a los riesgos de la maldad. Ojalá su rostro nos inspire para comportarnos como los seres humanos que, se supone, somos. Y que ilumine a quien gobierna.

 

Iván Oñate, poeta ecuatoriano

Sentí que su voz abarcaba de pronto
una dimensión más amplia.
Alejandro González

La Universidad Central de Ecuador es una casa llena de blasones. Fundada hace 404 años irradia conocimiento. Este día yergue su señorío al otorgar reconocimiento de Doctor Honoris Causa al polígrafo –en el sentido que se entrega a Azorín como talento múltiple de la escritura– a Iván Oñate (1948).
El poeta ecuatoriano ha escrito una docena de poemarios y es un profesor sobresaliente, que ha impartido cátedra en las más prestigiadas universidades de Londres, Texas, Florida Washington, Lovaina, Lieja, Lille, Nuevo León y UNAM, entre otras. Algunos poemas han sido musicalizados y sus cuentos llevados al cine.
No cometeré el absurdo de referir sobre la calidad de su obra. Prefiero recordar mis impresiones cuando lo vi, lo escuché y dialogamos a propósito del XXII Encuentro de Poetas Latinos, realizado en octubre del año pasado en la Ciudad de Aguascalientes, México.
En la lejana distancia de unos cuantos metros, en el recibidor del hotel del que fuimos huéspedes, Iván Oñate parecía una ciudad amurallada por la firmeza del rostro y la textura de la barba y la pelambre. En la proximidad física se mantiene esa imagen, pero ahora están levantados el puente levadizo y el rastrillo y se accede a una conversación alentadora.
La enseñanza de la semiótica, la interpretación de los símbolos literarios, la aventura de salir a flote con las botas cargadas de agua antes de que el mar versificara su poema sombrío. Escuchar en su voz las voces de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Y tener la verosimilitud para que su poesía se eleve, como Remedios La Bella, por las sábanas hacia el insondable universo.
Supongo, que en Iván Oñate, igual que en Patrick O’brian, las palabras “fluyen más rápido que la pluma” con largos estallidos de creatividad y largos periodos de silenciosa reflexión (The Paris Review, Vol. II, Acantilado, 2021). Se advierte: “Un sueño/ Sin la tentación de alcanzarlo/ Es un sueño olvidado/ un sueño muerto”. Y mantiene el discurso de poeta-filósofo: “Oh, noche/ pasos que van y vienen/ cuerpos/ que caen cansados para siempre”.
Es la poesía ensimismada en respuestas a la única pregunta que cuestiona a los seres humanos. De ahí lo notable de la poesía de Iván Oñate, despojada de artilugios; el rey desnudo que se sabe desnudo, que se surte en el lenguaje misceláneo: el tuyo, el mío y el de todos.
“El arte de la conversación quiere enseñarnos cada día que la verosimilitud de lo que se dice depende del grado de convicción de quien habla”, como afirma William Ospina. Por ese motivo, el retorno de Aguascalientes a la Ciudad de México, afortunadamente para mí más largo de lo previsto, ha sido un poderoso nutriente de Iván Oñate, un dignísimo Doctor Honoris Causa (a diferencia de esos dizque institutos y colegios que en México comercializan doctorados horroris causa).
Me siento sumamente honrado de que la Universidad Central de Ecuador, me haya solicitado estas palabras, para ser leídas en el evento académico. Solo quiero agregar que hay personas recientemente conocidas, pero cuya amistad nos ha acompañado apenas colapsaron las nebulosos y se produjo la creación. Así de antigua es mi amistad con este gran poeta.
He leído del ecuatoriano La nada sagrada y El ángel ajeno, cada uno de ellos con una cálida dedicatoria. Hemos hecho el compromiso de su asistencia a Arcadia Centro Cultural de Chilpancingo, para que comparta con esta luminosa nube de jóvenes poetas guerrerenses –destacadamente mujeres– el misterio de la poesía, que ha sido y será antes y después de la palabra.
Van magníficos los versos de Iván con la merecida toga.

*Al presente texto he agregado unas líneas más para adecuarlo a mi colaboración semanal. La ceremonia se realizó el 1º de marzo anterior.

 

Nuevo pacto social

A mi nieto Jorgito, a quien deseo todas las fortalezas de la vida.

Los modos de hacer política son tantos como los grupos humanos. De su práctica depende su riqueza conceptual, los valores que trasmite y su ética. Son sus actuales formas de ejecución motivos de los ciudadanos para alejarse de la política y que la democracia ya no sea satisfactoria.
Según Daniel Innerarity el objetivo de la política es que la voluntad popular sea la última palabra, pero no la única, que el juicio de los expertos se tenga en cuenta, pero que no nos sometamos a él, que las naciones reconozcan su pluralidad interior y se abran a redefinir y negociar las condiciones de pertenencia. Siempre ha habido problemas, pero ahora –afirma el pensador español– estamos perplejos, porque “el cálculo del futuro es especialmente incierto”.
En el año 2008 se publicó el libro Una mirada a nuestro mundo. 50 años en el futuro. Contiene las respuestas a la pregunta que el periodista Mike Wallace hizo a 60 “de las mentes más brillantes del mundo”. Los breves textos contienen la visión cultural, ambiental, científica y política de los participantes, de acuerdo con su especialidad. En términos generales, las respuestas son poco alentadoras: la población llegará probablemente a 9 mil millones de personas (ya somos 8 mil millones); el efecto invernadero descongelará Groenlandia; los alimentos serán insuficientes para satisfacer la demanda y avanzará la desertificación; la posibilidad de habitar la Luna o algún otro planeta es improbable; no obstante, se intentará y las naves espaciales contaminarán el espacio con óxido de nitrato afectando más la capa de ozono. Faltan 34 años para llegar al 2058. De hecho, ya padecemos algunos de esos tremendos efectos.
Contribuyen, además, a la construcción del indeseable escenario la protesta social, la violencia, el crimen organizado, el terrorismo, la migración, las guerras y la amenaza nuclear, el poder fáctico de las grandes corporaciones de comunicación digital y la incipiente autonomía de la inteligencia artificial. Este conjunto de factores está haciendo al Estado menos competente. Las estructuras del poder legal y la legitimidad de los gobernantes están en crisis e inclusive los organismos internacionales, como las Naciones Unidas y la Unión Europea, que no han sido eficaces en la solución de los conflictos en Ucrania y Gaza.La idea idílica de que el hombre pueda ser ciudadano del mundo se ha convertido en una triste utopía. Millones de seres humanos, en muchas naciones, están siendo reducidos por el miedo, la exclusión y la falta de derechos. Explica porqué los pueblos apoyan a líderes populistas, que surgen del hartazgo y la necesidad. La gente va a creer en la política cuando los políticos inspiren confianza y haya resultados de estabilidad y bienestar.
La pasividad no ayuda. Debemos explorar diversos mecanismos de entendimiento político. Gabriel Zaid (Reforma, 28/1/24), propone fórmulas para aprovechar “las ventajas de la monocracia y reducir sus peligros, desde la monarquía parlamentaria hasta el presidencialismo acotado por otros poderes soberanos y organismos autónomos. Las distintas fórmulas tienen elementos comunes: régimen de derecho, prensa libre, elecciones creíbles y un tiempo limitado en los cargos, con rendición de cuentas”.
En la pugna por la sucesión presidencial no se han abordado la Reforma del Estado y la posibilidad de promulgar una nueva Constitución democrática y republicana, temas en los que fue insistente Porfirio Muñoz Ledo. Se requieren cambios estructurales. Nuestro sistema político es disfuncional y la Constitución cada vez menos observada. Para afrontar los viejos y nuevos problemas nacionales y globales, necesitamos un nuevo pacto social. El actual ya no da para más. Hay que volver a la política.

Ganar el territorio

 

 

La conciliación es el arte
de llevar el zapato derecho
en el pie izquierdo.
Guy Mollet.

La semana pasada leí en El Universal sobre una reunión en Culiacán de Xóchitl Gálvez y algunas personas de la sociedad civil. En dicha reunión Francisco Labastida dijo que por motivo alguno la candidata estuviera cerca de los partidos. Conocer una opinión así de quien fuera secretario de Gobernación y candidato a la Presidencia de la República del PRI en el 2000, debió llamar la atención de la candidata del FAM.
He observado con frecuencia que las personas aceptan como verdad revelada las frases célebres (de figuras de la historia), así como de quienes tuvieron, o tienen, presencia relevante. Si lo dijo Platón o Paz necesariamente es verdad. Se deja de lado el razonamiento, el análisis crítico de la frase. Se olvida que las luminarias del mundo fueron de carne y hueso, aunque haya quienes crean que siempre escupían oro.
La opinión de Francisco Labastida es incorrecta. Gobernador durante el régimen del partido casi único, carece de experiencia política-electoral; y su paso por la Secretaría de Gobernación debió haberlo hecho comprender la importancia del sistema de partidos y lo indispensable que son estas instituciones para la democracia. Persona correcta y honorable evidentemente la política no ha sido lo suyo.
Los partidos son mucho más que sus dirigentes. El PRI es un partido histórico con presencia nacional. Para decirlo en términos de mercadotecnia: sus puntos de venta eran superiores a los de un refresco de cola; en el pueblo más lejano, en la colonia popular, en la pequeña o grande organización gremial, había priistas. El PAN tiene cada vez más presencia en conglomerados urbanos y se aproxima al medio rural; este partido ha dejado de ser un bufete de abogados para constituir la segunda fuerza política del país. Y, a pesar de haber sido desfondado por Morena, el PRD tiene influencia en entidades y municipios, especialmente del sur.
La ignorancia sobre la estructura y el desempeño de los partidos durante las campañas electorales, es inadmisible. Rechazar a militantes partidistas significa sabotear el tren de aterrizaje de la candidata opositora. Cerrar la puerta a quienes han sido, elección tras elección, representantes de casillas, responsables de la promoción del voto, de convocar a los vecinos, equivale a dejar a Xóchitl sin un numeroso cuerpo de expertos promotores del sufragio.
Obviedad necesaria: en municipios y distritos hay partidos predominantes. Toca a los representantes de la alianza tripartidista trabajar conjuntamente en todos los espacios, sin sus habituales recelos, para ganar todos los puestos electorales. Y esos estrategas deben estar en estrecha comunicación con los responsables de los grupos de la sociedad civil para hacer fuerza común. Me parece que sobran asesores abstractos y simbólicos y que faltan los realistas; los que saben quien es quien en cada lugar, cuáles sus virtudes y de qué pie cojean.
La campaña electoral equivale a una guerra convencional. Tiene comandante, estado mayor, y tres armas. Comandante, la candidata; estado mayor, líderes partidistas y cuarto de situación; aviación, orientada a ablandar el territorio del adversario (redes, medios electrónicos); artillería, trabajo de proselitismo, abrir brecha; infantería, tomar el territorio (propaganda, promoción del voto y organización para el Día “D”). Los gurús del marketing político en esto fundamentan sus atractivas propuestas.
Para conquistar el territorio se requiere, necesariamente, el ensamble entre sociedad civil y partidos, de manera que la intención del voto caiga en las urnas por la promoción de militantes y ciudadanos. El embudo que abren las redes tiene que asentar al ciudadano en su casilla. Sin esa conexión puede ocurrir como el tumulto de fanáticos que reciben a su ídolo en el aeropuerto pero no asisten al concierto.
No es suficiente martillar las virtudes de la candidata Xóchitl. Además del bombardeo mediático, dice Seth Godin, se requiere el consentimiento del elector. “El Marketing del Permiso es como salir con alguien. Convierte a los desconocidos en amigos y a los amigos en clientes perdurables”. Del aire a la tierra, de lo desconocido a lo conocido, ese es el desafío de la oposición.

Ciudadanía modorra

Los ciudadanos han asistido
a la creación de un
estado de opinión.
Alfonso Guerra.

Criticar es el tema de las campañas político-electorales. La polarización está alejando a los actores políticos del debate sobre el proyecto de nación. Efecto de la cuarta revolución industrial es el remplazo de la información por los datos digitalizados que, por sus características, provoca que las ocurrencias ocupen el lugar de las ideas. Emblema de lo que está ocurriendo es la imagen de cervezas y botanas y los desparpajados comentarios en el destape del candidato presidencial del Movimiento Ciudadano. La política pierde seriedad.
La tecnología es un medio que debe servir en la aplicación de estrategias innovadoras para llegar al electorado; pero no es todo. A la gran masa hay que enamorarla, cautivarla, hacerla parte del proyecto. Lograrlo requiere pasar de la emoción a la conciencia para obtener la aceptación; cerrar el círculo de la adhesión firme. Es decir, conmover-pensar-convencer. Si faltara alguno de los tres eslabones el enfoque quedaría en segmentos de intelectuales, de líderes y dirigentes, con las clases populares fuera del radar. La estrategia debe agrupar la tríada para escalar y envolver.
No obstante el voto duro (el histórico de los partidos y el ya decidido), se necesita que la efervescencia del mensaje pase al estado partidario linfático; lo cual se obtiene haciendo que la credibilidad, la imagen y la simpatía por determinada aspirante, se propague con la misma intensidad con la que se llena una represa; en toda su amplitud y niveles de profundidad. Esto es, organizar a los ciudadanos, concientizarlos de la importancia de su voto y comprometerlos para que salgan a votar. Implica organizar la operación política territorial. Llamo estado partidario linfático a la triada del conocimiento, la organización territorial y la inmunidad a la presión o amenaza que pueda tergiversar la intención del sufragio.
Como toda actividad humana la política es de buenos y malos contra malos y buenos. En El pez en el agua Mario Vargas Llosa relata su experiencia como candidato a la presidencia de Perú. Llegó a la campaña como agua fresca sumando a la gran mayoría de organizaciones y obteniendo numerosas simpatías ciudadanas. ¿Por qué perdió las elecciones? En alguna de las varias oportunidades que he tenido de conversar con él, le pregunté si haber rechazado acuerdos con los grupos políticos tradicionales, con la idea de no tener ataduras en su mandato, habría provocado el retiro de las fuerzas de apoyo, que voltearon hacia Fujimori. Me dio la razón. Por ello, los dirigentes partidistas y responsables de la coordinación de campañas electorales deben tener capacidad y experiencia sobre la utilidad de los cuadros políticos: para qué, cómo y en dónde son útiles. El político que no entienda que la realidad no es un paisaje celestial está fuera de lugar y con sus prejuicios puede hacer mucho daño a la causa que sirve. Se trata de dejarse ayudar sin perder el rumbo ni extraviar el objetivo. Como Odiseo, superar adversidades.
La figura del Tlatoani sigue vigente. La estructura autoritaria es necesariamente vertical. Se advierte en el sobrepeso del Poder Ejecutivo por encima del Legislativo y el Judicial; y se refleja en la falta de solidez de nuestras instituciones democráticas, que creíamos firmes y definitivas respecto a su misión y flexibles en su perfeccionamiento. Hoy el principal contrapeso al poder está en los medios y no, como muchos creen, en la sociedad civil. En Egipto el presidente Hosni Mubarak, después de 20 años en el poder, renunció en febrero de 2011 por la movilización de millones de ciudadanos protestando por la corrupción, la falta de libertades y el rechazo a un gobierno abusivo. Es la llamada Primavera árabe, que tuvo su punto nodal en la gran manifestación de la Plaza Tharir de El Cairo.
¿Qué ha pasado en México después de las masivas movilizaciones? Los ciudadanos han salido a defender al INE y a la Suprema Corte, sin resultados. Hoy el INE es proclive al poder y la Corte está sometida al ataque sistemático del Ejecutivo. En México los ciudadanos se organizan para acudir a la protesta, participan en el colectivo y luego regresan a sus casas a seguir su vida como siempre. Por ello, más allá del efímero protagonismo mediático, no ha habido consecuencias para el gobierno y este sigue actúando de acuerdo con sus propósitos. Somos una ciudadanía modorra.
Es un error suponer que la sociedad civil es suficiente para sacar adelante a la oposición. Los operadores políticos son indispensables para articular a los ciudadanos y militantes el día de las elecciones. Supongo que en Guerrero ya se dio por perdida la elección presidencial. A los representantes de la sociedad civil no se les ve ni se les conoce. Los partidos están en sus acuerdos. Urge un ajuste. Innovar no es improvisar; saturar de imágenes a los convencidos no es atraer más electores; alejar a los políticos profesionales –incluyendo a los tradicionales– no significa más sociedad civil. Una campaña que no suma, divide.
Y el tiempo vuela.

Por el bien de la República

El valor de gobernar está primariamente
en función de los futuros deseados. Daniel Innerarity.

Don Jesús Reyes Heroles (1921-85) fue legítimo heredero de los liberales del siglo XIX. Sus ideas están enraizadas en los principios republicanos sustentados en la democracia, los derechos políticos y la sujeción a la Constitución; pensador profundo, servidor público impecable y político con visión de Estado. Sus discursos políticos pronunciados como presidente nacional del PRI (1972-75), con el título Avancemos con la sonda en la mano, son vigentes. Como secretario de Gobernación (1976-79), impulsó la Reforma política que reconoció la pluralidad y creando condiciones para que pudieran acceder al poder, por la vía democrática, corrientes y organizaciones de izquierda, incluyendo al Partido Comunista Mexicano. Don Jesús Reyes Heroles llevó la política a momentos cenitales en nuestro país. A través del diálogo orientó al país hacia su plenitud democrática. Por su recia personalidad, los analistas políticos la llamaban Jesús del gran poder.
Para Reyes Heroles las instituciones son promotoras del cambio, ya que nuestra Constitución establece los mecanismos para sus reformas. Los cambios, sin embargo, exigen “la convivencia pacífica”, bajo el principio cardinal de que “el poder lo ejerzan aquellos que por decisión del pueblo lo representan”. Es decir, de aquellos que llegan al poder con legitimidad y lo ejercen de igual manera. Como señala Yuval Noah Harari: “Gobiernos en apariencia democráticos socavan la independencia del poder judicial, restringen la libertad de prensa y califican de traición cualquier tipo de oposición”. Por eso es fundamental la independencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues en la recurrencia de abusos del Ejecutivo, corresponde a la Corte poner las cosas en su lugar. Esa es la sabiduría del constituyente mexicano; establece el equilibrio entre los poderes para evitar que uno solo pretenda concentrarlo. Si el Legislativo se subordina al Ejecutivo, es facultad del Judicial la delicada tarea de mantener vigentes los principios constitucionales y sostener nuestro régimen democrático y republicano. De ahí la categórica afirmación de don Jesús Reyes Heroles: “Con las instituciones todo, incluso su cambio; contra ellas nada”.
Reyes Heroles advierte del riesgo de “caer en la vaciedad de quienes creen en los bruscos cortes, en la rupturas históricas, que la historia misma desmiente”. De ahí la importancia de que el político sea un sujeto con comprensión de la historia, a fin de que pueda alejarse de arrebatos y mesianismos. Somos plurales en lo político, pero también en lo étnico, económico y social. Nos hemos dado una República soberana y democrática; de instituciones consecuencia de nuestras grandes episodios nacionales. No debemos diluir la idea de lo que somos como comunidad nacional. México es una fina maquinaria de relojería, cuyo desajuste implicaría altos riesgos.
“Coloquio constante con todo –dice Reyes Heroles– piensen como piensen; confianza en nuestras ideas; ver con ojo escudriñador lo que nos rodea; leer con avidez, escribir y hablar, ganar la cátedra, conquistar todos los triunfos ideológicos, ir a las plazas, ser, si esto sirve, hasta predicadores dominicales; dialogar con los campesinos, con los obreros, con la amplia y ramificada clase media, para ser orientados y poder orientar. Llevar la política a todas partes, hasta a las academias, si es necesario; aprovechar al máximo la fuerza de la política, que es, en el fondo, nuestra mayor fuerza”. Para Reyes Heroles la acción política hace la diferencia entre el siervo y el ciudadano; el político y el politiquero; las convicciones y el oportunismo. Contundente señala: “Tenemos que elevar la contienda interna, ocuparnos de las ideas, alzar la mira: que todos los militantes que aspiren a las candidaturas luchen ante la base, convenzan a sus compañeros de partido, obtengan adhesiones por su conducta y su modo de pensar y se olviden de las antesalas y de los corredores de las oficinas de funcionarios o dirigentes. Soluciones en la base y con ella, no arreglos desde la cúpula”.
El ciudadano se mueve hacia la política por tres motivos principales: interés por la obtención de objetivos generales, incorporación a su actividad profesional y la influencia de sus alcances en el ejercicio del poder. Reyes Heroles veía –y actuaba– en su amplitud sin mojigatería, desde los principios hasta las legítimas aspiraciones. Expresó sin ambages: “No creo en los que dicen no tener ambiciones. La ambición legítima de hacer y de ser son móviles muy eficaces, y ojalá estemos llenos de ambiciosos que quieran ser y hacer”. Pero advertía: “La ambición de parecer, de simular, es una ambición de quinta categoría”, señalando que los que exponen, dicen lo que piensan y son vehementes hasta en el reconocimiento del error, “pueden llegar muy lejos en el servicio al país”.
Quienes creemos en la política como la constante acción pública para mantener intocadas las libertades ciudadanas y las instituciones de la República, tenemos en don Jesús Reyes Heroles un faro en estas horas de legítima preocupación por el futuro del país; de nuestro futuro. “La política demanda pasión, pero, a la par, mesura, sosiego interno, dominio de sí mismo, para no intentar dominar a otro u otros; aspirar a dominar las cosas y no a los hombres. Estamos al servicio de la libertad de todos: queremos hombres libres (…), hombres libres en los partidos, hombres libres en la sociedad”.
La voz de don Jesús Reyes Heroles es resonante “para descubrir las asechanzas que, en momentos como los actuales, pueden presentarse, y a enfrentarnos a ellas dentro de (la) política al aire libre, ejerciendo al máximo las actividades que nos corresponden para que impere la fuerza de la política y no medre la política de la fuerza; para que tengamos un México saludable”. Para ello, uno es el compromiso y una la tarea: “Hagamos política en todas partes”.