Promesas sin cumplir, burlas y engaños provocaron la retención del alcalde de Tlacoachistlahuaca

Zacarías Cervantes

Juquila Yucucani, Tlacoachistlahuaca

(Segunda de tres partes)

Promesas incumplidas, engaños y burlas del presidente municipal de Tlacoachistlahuaca, Juan Javier Carmona Villavicencio, del Partido del Trabajo, fueron la causa de que indígenas na savi de Juquila Yucucani, la mayoría mujeres, lo retuvieran el 27 de marzo en la comisaría municipal, y lo liberaron cuando firmó un acta en la que se compromete a entregar un millón y medio de pesos “para beneficio de la propia comunidad”. El texto fue escrito a mano y firmado por el alcalde.
En una entrevista este miércoles 5 de abril, ante la presencia de Principales (ex comisarios, que son autoridades tradicionales) del pueblo en la comisaría de la localidad, el comisario Juan Perfecto Aguilar y el líder Benito Zeferino Sánchez aclararon que el dinero lo utilizarían para construir un albergue comunitario, que también les servirá como comisaría municipal, obra que el alcalde se comprometió hacer en 2016 pero incumplió.
La versión de los representantes del pueblo se dio en medio de la polémica que provocaron las declaraciones de Carmona Villavicencio, en el sentido de que los habitantes de este pueblo lo retuvieron en la cárcel de la comisaría y lo liberaron cuando firmó un acta en la que se compromete a pagarles un millón y medio de pesos, como indemnización por los plantíos de amapola destruidos por el Ejército en días recientes.
Con la ayuda del traductor Miguel Ortiz Ortega, el reportero platicó con el comisario Juan Perfecto Aguilar y el líder de Juquila Yucucani, Benito Zeferino Sánchez, quienes acompañados por los Principales del pueblo narraron el origen del conflicto con el alcalde Carmona Villavicencio, quien después de su detención ha emprendido una campaña en contra de este pueblo al que acusa de exigirle un millón y medio de pesos como indemnización por la amapola destruida por los militares.
Zeferino Sánchez explicó de entrada que a diferencia de los anteriores alcaldes, quienes apoyaron con obras o con dinero en efectivo a esta comunidad, Carmona Villavicencio los engañó desde que anduvo en campaña.

Juquila Yucucani, era una colonia de Santa Cruz Yucucani

Por diferencias partidistas Juquila Yucucani se separó de Santa Cruz Yucucani de la que era una colonia a principios del año 2005. Entonces nombró a un comisario propio y sus habitantes comenzaron su gestoría de manera independiente para tener su propia infraestructura social.
Santa Cruz se encuentra en la parte alta de una loma y las casas de Juquila están asentadas en la parte baja, ambos caseríos están separados por una carretera de terracería que cruza a la mitad y por la que se puede llegar en dos horas en vehículo a Putla de Villa Guerrero, Oaxaca.
En el año de la independencia de Juquila de Santa Cruz, el presidente municipal panista Eloy Salmerón Díaz (quien gobernó el periodo 2005-2008) construyó en Juquila Yucucani las dos primeras aulas de la escuela Miguel Hidalgo y Costilla. También les donó una camioneta de 3 toneladas y les construyó la cancha de básquetbol.
El siguiente alcalde, el priista Oswaldo Salmerón Guerrero (2009-2012) construyó el techado de la cancha, introdujo la red de agua potable y pavimentó 100 metros de la calle principal.
El también priista Amando Ramos Brito, quien sustituyó a Oswaldo Salmerón y que gobernó el 2012 al 2015, construyó las otras dos aulas de la escuela primaria y dio a la comunidad 50 mil pesos en efectivo para un terreno que ahora les sirve para usos múltiples.
Zeferino Sánchez contó que en cambio, el petista Juan Javier Carmona Villavicencio, electo para el periodo 2015-2018, es el único que en año y medio que lleva como alcalde no les ha hecho ninguna obra, y que por el contrario los ha engañado y se ha burlado de ellos.
Dijo que los habitantes de Juquila Yucucani no le pidieron nada, y que fue el propio edil quien cuando andaba en campaña les prometió en una primera visita la construcción de la comisaría municipal, la iglesia y un comedor comunitario.
En una segunda visita se reunió con las mujeres de la localidad y se comprometió a comprarles un terreno para construir un centro de salud, les dijo que les donaría una ambulancia para el traslado de los enfermos a Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, o a Ometepec.
Incluso les anunció que “habrá tanta obra” que la gente de la comunidad que se fue de jornalera a los estados del norte del país, “va a regresar porque yo les daré empleos aquí en las obras”, mencionó Zeferino Sánchez.
Desde entonces a algunos habitantes del pueblo les pareció que las del alcalde eran mentiras y que se estaba burlando de ellos, pero le dieron el beneficio de la duda, sobre todo cuando en su discurso de toma de posesión en septiembre del 2015, Juan Javier Carmona dijo que iba a gobernar sin distinción de personas.
“A todos les voy a servir parejo”, dijo entonces el alcalde según los recuerdos del comisario Juan Perfecto quien estuvo en la ceremonia, cuando además, el recién ungido anunció especialmente al contingente que fue de Juquila que a partir del 15 de octubre de 2015 les enviaría a dos maestros pagados por el Ayuntamiento, como lo hizo el anterior alcalde.

Rompen “relaciones de amistad” con el presidente municipal

El 15 de marzo de 2016 acudió a la Presidencia Municipal una comisión para recordarle al alcalde sus compromisos con Juquila Yucucani, pero entonces el presidente municipal Carmona Villavicencio les respondió que él no podía construir la comisaría, porque los gobiernos federal y estatal no le autorizan recursos para ese tipo de obras.

Para los indígenas el albergue en el que planean que también tenga un espacio grande para su comisaría es la obra prioritaria de su pueblo, porque la actual, construida de bloc por ellos mismos, es insuficiente.
Por la respuesta negativa del alcalde desde ese 15 de marzo, los indígenas se desmoralizaron y rompieron “relaciones de amistad” con Carmona Villavicencio.
“Levantamos un acta que remitimos al gobernador Héctor Astudillo Flores para enterarlo de que el presidente municipal nos dijo que no construiría la comisaría”, contó Benito Zeferino.
El comisario Juan Perfecto Aguilar informó que ha acudido cuatro veces al Palacio de Gobierno en Chilpancingo para gestionar la construcción de la comisaría.
También mostró un oficio de fecha 14 de febrero de 2017 enviado al presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Heriberto Huicochea Vázquez a quien le piden su intervención ante el gobernador Héctor Astudillo Flores, para que el gobierno del estado les construya el albergue comunitario de 30 por 15 metros dentro del cual se incluya la comisaría, “porque el presidente municipal no quiere hacernos obras para nuestra comunidad”, dice el escrito.
Como reacción de sus gestiones ante el gobierno estatal y ante la dirigencia estatal del PRI, el presidente municipal visitó Juquila Yucucani el 14 de marzo pasado y pidió platicar con los habitantes para planear las obras comprometidas, pero como los habitantes ya habían acordado suspender relaciones con él, el comisario le pidió que regresara después porque primero iba a consultarlo con la gente.
Convinieron entonces que Carmona Villavicencio regresara el 26 de marzo. Ese día la mayoría de los vecinos se reunieron en la comisaría para esperar al presidente municipal. Había un ambiente festivo, pero Carmona Villavicencio no llegó.
En su lugar el alcalde mandó a dos ingenieros del Ayuntamiento, quienes sin consultar a los habitantes ni al comisario se dispusieron a medir la actual comisaría municipal, y cuando el comisario Juan Perfecto les preguntó qué hacían, los empleados le contestaron que sacaban las medidas para “armar el proyecto” de la nueva comisaría y que la obra comenzaría el próximo año, “cuando salga el nuevo presupuesto”.
Una mujer se acercó a los ingenieros y les dijo: “no quedamos así, quedamos que el presidente iba a venir hoy, pero vienen ustedes y no quedamos en ese acuerdo”.
El comisario contó que ese día había reunidas como 70 mujeres, aparte los hombres, juntos pasaban de 100. Las más enojadas eran las mujeres y fueron las que sometieron a los dos ingenieros y a otra persona que los acompañaba y los metieron a la cárcel que se encuentra en una esquina de la comisaría.
Contó que a uno de los retenidos le permitieron salir para que fuera a la caseta telefónica que está en Santa Cruz Yucucani y llamara al presidente municipal, para que le dijera que necesitaban verlo a él para que les informara qué obra va a iniciar.
Cuando regresó el empleado les dijo que le contestó una hermana del presidente, y más tarde lo volvieron a mandar a hablar y al regresar esta vez les informó que le contestó un sobrino del presidente y que iría a darles una explicación.
Pero entonces la irritación de los pobladores aumentó, sobre todo entre las mujeres quienes, según Benito Zeferino, tomaron como una burla la información del ingeniero.
A las 2 de la tarde del mismo 26 de marzo llegó a Juquila un sobrino del presidente municipal, acompañado por el director de Seguridad Pública, Jesús Grandeño López, y el secretario general del Ayuntamiento, Arturo Mejía Cristóbal, resguardados por 14 policías municipales.
Las mujeres ya estaban exaltadas y reclamaron a los funcionario por qué no fue el presidente municipal, “en la campaña bien que vino a gritar hasta con aparato (altavoz) para hacer su promoción, ¿y ahora por qué en vez de él manda a su secretario y a su director de seguridad?”.
La gente agarró al secretario del Ayuntamiento y lo metió a la cárcel y sacaron a los dos ingenieros y a su acompañante, “ustedes no van a pagar por culpa de otros”, les dijeron y los dejaron que se fueran.
En seguida le reclamaron al director de Seguridad Pública por qué bajó sólo y no llevó la patrulla, el jefe policiaco les explicó que la había dejado con el chofer arriba, en Santa Cruz Yucucani y las mujeres le ordenaron que fuera a traerla.
Un grupo de mujeres lo siguió, pero luego el director les dijo que la patrulla no se había quedado con el chofer y que él traía las llaves y las mujeres le reclamaron, “por qué andas contando mentiras, no somos tu calzón para que nos andes contando lo que tú quieras”, le reprocharon e intentaron someterlo, pero el funcionario intentó echarse a correr y sacó su pistola en medio de las mujeres.
Las mujeres quisieron quitarle el arma, pero el director de Seguridad Pública la entregó a uno de sus policías, al que se la quitaron después, mientras el jefe policiaco era llevado a la cárcel.
Durante la noche los policías municipales se quedaron en la comisaría de Santa Cruz Yucucani.
Al día siguiente, el 27, permitieron que los dos funcionarios salieran a almorzar a las 10 de la mañana y le pidieron al comisario que los dejara libres, para que fueran a informarle al presidente municipal que querían hablar con él, pero el comisario y los principales les dijeron que no, porque la gente del pueblo se iba a enojar con ellos.
En cambio, les fueron a comprar fichas de Internet a la comunidad vecina para que se comunicaran desde dentro de la cárcel. Ese día se presentó molesto el alcalde y fue detenido y encarcelado por los vecinos.

Juquila Yucucani, el pueblo que encarceló al alcalde de Tlacoachistlahuaca

Zacarías Cervantes

Juquila Yucucani, Tlacoachistlahuaca

(Primera de tres partes)

Entre las 54 localidades del municipio de Tlacoachistlahuaca, Juquila Yucucani era, hasta antes del 27 de marzo, una comunidad desconocida. Desde ese día se dio a conocer mediante una fotografía en la que el presidente municipal, el petista Juan Javier Carmona Villavicencio, está tras las rejas de una reducida celda de la comisaría municipal de ese pueblo.
Sobre el caso hay dos versiones. La del alcalde que dice que los pobladores lo detuvieron para exigirle el pago de 2 millones de pesos como indemnización por la destrucción de plantíos de amapola por militares en días recientes, y la del comisario y representantes del pueblo que aseguran que lo encerraron porque no cumplió con obras prometidas, entre éstas un albergue que también serviría para su comisaría municipal.
Juquila Yucucani es una comunidad de 800 habitantes que hasta antes del 2005 era una colonia de Santa Cruz Yucucani asentada en la falda de un “cerro alargado”, el significado en tu’ un savi (la lengua del pueblo na’ savi) de Yucucani.
Juquila y Santa Cruz Yucucani son dos de las localidades más alejadas de Tlacoachistlahuaca. Se encuentran ubicadas en la parte alta al noreste de la cabecera municipal, en las colindancias con el vecino estado de Oaxaca, a las que se llega en 3 horas y media o en cuatro en vehículo (según la pericia del conductor), partiendo desde Tlacoachistlahuaca, la cabecera del municipio.
La mitad del tramo carretero de la localidad Rancho Viejo a Santa Cruz y Juquila Yucacani, (unos 80 kilómetros) se transita por una accidentada y sinuosa carretera.
Por la distancia y la dificultad para transitar el camino de terracería las actividades económicas de los habitantes de Juquila Yucucani las realizan en Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, que se encuentra a dos horas en vehículo.
Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informan que en Juquila Yucucani hay 89 viviendas. De ellas el 82.46 por ciento cuenta con electricidad, el 87.72 tiene agua entubada, el 1.75 tiene excusado o sanitario, el 17.54 tiene radio, el 22.81 televisión, el 14.04 refrigerador, el 5.26 lavadora, el 8.77 automóvil, nadie tiene computadora personal, el 8.77 por ciento tiene teléfono fijo, y nadie cuenta con teléfono celular ni con Internet.
En esta comunidad el 100 por ciento de sus 800 habitantes es na’ savi (mixteco) y carecen de un centro de salud, médicos y medicamentos, mientras que un sólo maestro que va de vez en cuando, atiende a los 64 niños de primaria.
En el centro de la localidad se encuentra la escuela primaria Miguel Hidalgo y Costilla, es de cuatro aulas construidas de concreto. La mañana del miércoles 5 de abril la escuela estaba cerrada, tres de las cuatro aulas son utilizadas como bodegas y las butacas yacen amontonadas en los rincones.
“El maestro tiene 54 niños de primaria pero muy poco viene, llevamos dos años solicitando al gobierno estatal y al municipio por lo menos dos o tres maestros más, pero no nos responden”, contó el comisario Juan Perfecto Aguilar, mediante el traductor Miguel Ortiz Ortega, mientras mostraba el abandono en que se encuentran los salones y los niños jugando en los patios, o trabajando en el campo con sus padres.
Declaró que han gestionado ante el gobierno del estado una escuela de calidad, pero que les contestó que “no hay recursos de ese programa para comunidades como ésta”.
Los habitantes de Juquila Yucucani no cuentan, además, con un jardín de niños y sólo algunos de los padres llevan a sus hijos a Santa Cruz Yucucani, la comunidad vecina, en donde además siete maestros atienden a 400 alumnos de primaria.
Tampoco hay aquí un centro de salud, y desde hace dos años los habitantes no han recibido respuesta a su solicitud para que les manden cuando menos un enfermero o enfermera y medicamentos.
El comisario denunció que el centro de salud que está en la comunidad de Santa Cruz Yucucani, casi siempre está cerrado porque el médico va dos o tres días por semana y se regresa, e incluso hay semanas que definitivamente no va, “y aunque esté sólo da la consulta, no hay medicamentos”.
Las mujeres embarazadas, los niños con diarrea o vómito, que son lo común en Juquila y Santa Cruz Yucucani, son trasladadas a Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, entre los dolores que les provocan los tumbos que dan las camionetas que atraviesan el cerro por una accidentada carretera sin pavimentar.
A pesar su ubicación alejada de las zonas urbanas y de difícil acceso, los habitantes de Juquila Yucucani no parecen vivir en la pobreza extrema. La mayoría de las casas son construcciones de concreto y hay muchas de dos y hasta tres plantas. En las calles estorba al paso de los vehículos el material de construcción amontonado de las familias que construyen modernas viviendas.
–¿De qué vive la gente aquí, de dónde obtienen sus ingresos?
–Vivimos de la siembra de caña, maíz y frijol, aquí todos nos dedicamos a la agricultura–, responde el comisario mientras recorre con la vista los cerros aledaños desmontados. En los descampados se alcanzan a ver, a lo lejos, plantaciones verdes, difícil de reconocer qué tipo de sembradíos son.
El comisario explicó que antes se dedicaban a la ganadería pero que ahora cada campesino tiene su parcela y ya no quieren que haya ganado suelto, porque provocan daños a los cultivos.
Otro campesino le dijo al traductor que les hace falta una buena carretera para poder sacar a vender sus productos. Contó que el actual presidente municipal, Carmona Villavicencio les aseguró que en marzo del 2016 comenzaría la pavimentación del tramo carretero de Rancho Viejo a Santa Cruz Yucucani, “y ya cumplió un año y no se ve nada”.
Agregó que por eso sus actividades económicas las realizan del lado de Oaxaca, en Putla Villa de Guerrero, que les queda más cerca en comparación con su cabecera municipal, Tlacoachistlahuaca.
En esta comunidad las familias están desprovistas de los apoyos que dan los gobiernos federal y estatal a través de los programas sociales.
El comisario Juan Perfecto explicó que viven muy alejados como para viajar a la capital del estado a hacer los trámites.
“Además no sabemos cómo ni dónde gestionar, sabemos que hay programas sociales para los campesinos y que los adultos mayores reciben apoyos de los gobiernos federal y estatal, pero no sabemos a dónde ni con quien ir”, se quejó el comisario.

Marginación en el pueblo que encarceló al alcalde

Una mujer y sus dos hijos en una calle de Juquila Yucucani donde el pasado lunes 27 de marzo pobladores de esa comunidad de indígenas nu’savi retuvieron al presidente municipal petista en reclamo de obras. Sus habitantes viven de la siembra de caña, maíz y frijol, dijo el comisario a enviados de El Sur. Sólo el 1 por ciento cuenta con sanitario. Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Una mujer y sus dos hijos en una calle de Juquila Yucucani donde el pasado lunes 27 de marzo pobladores de esa comunidad de indígenas nu’savi retuvieron al presidente municipal petista en reclamo de obras. Sus habitantes viven de la siembra de caña, maíz y frijol, dijo el comisario a enviados de El Sur. Sólo el 1 por ciento cuenta con sanitario. Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Una mujer na’savi con su hijo a un costado hace tortillas de maíz, en el interior de su casa en la comunidad de Juquila Yucucani, Tlacoachistlahuca .Foto: Jesús Eduardo Guerrero
Una mujer na’savi con su hijo a un costado hace tortillas de maíz, en el interior de su casa en la comunidad de Juquila Yucucani, Tlacoachistlahuca .Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Juquila Yucucani, el pueblo que encarceló al alcalde de Tlacoachistlahuaca

Viven de la siembra de caña, maíz y frijol, afirma el comisario. Sólo el 1 por ciento de sus habitantes cuenta con sanitario

Zacarías Cervantes

Juquila Yucucani, Tlacoachistlahuaca

(Primera de tres partes)

Entre las 54 localidades del municipio de Tlacoachistlahuaca, Juquila Yucucani era, hasta antes del 27 de marzo, una comunidad desconocida. Desde ese día se dio a conocer mediante una fotografía en la que el presidente municipal, el petista Juan Javier Carmona Villavicencio, está tras las rejas de una reducida celda de la comisaría municipal de ese pueblo.
Sobre el caso hay dos versiones. La del alcalde que dice que los pobladores lo detuvieron para exigirle el pago de 2 millones de pesos como indemnización por la destrucción de plantíos de amapola por militares en días recientes, y la del comisario y representantes del pueblo que aseguran que lo encerraron porque no cumplió con obras prometidas, entre éstas un albergue que también serviría para su comisaría municipal.
Juquila Yucucani es una comunidad de 800 habitantes que hasta antes del 2005 era una colonia de Santa Cruz Yucucani asentada en la falda de un “cerro alargado”, el significado en tu’ un savi (la lengua del pueblo na’ savi) de Yucucani.
Juquila y Santa Cruz Yucucani son dos de las localidades más alejadas de Tlacoachistlahuaca. Se encuentran ubicadas en la parte alta al noreste de la cabecera municipal, en las colindancias con el vecino estado de Oaxaca, a las que se llega en 3 horas y media o en cuatro en vehículo (según la pericia del conductor), partiendo desde Tlacoachistlahuaca, la cabecera del municipio.
La mitad del tramo carretero de la localidad Rancho Viejo a Santa Cruz y Juquila Yucacani, (unos 80 kilómetros) se transita por una accidentada y sinuosa carretera.
Por la distancia y la dificultad para transitar el camino de terracería las actividades económicas de los habitantes de Juquila Yucucani las realizan en Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, que se encuentra a dos horas en vehículo.
Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informan que en Juquila Yucucani hay 89 viviendas. De ellas el 82.46 por ciento cuenta con electricidad, el 87.72 tiene agua entubada, el 1.75 tiene excusado o sanitario, el 17.54 tiene radio, el 22.81 televisión, el 14.04 refrigerador, el 5.26 lavadora, el 8.77 automóvil, nadie tiene computadora personal, el 8.77 por ciento tiene teléfono fijo, y nadie cuenta con teléfono celular ni con Internet.
En esta comunidad el 100 por ciento de sus 800 habitantes es na’ savi (mixteco) y carecen de un centro de salud, médicos y medicamentos, mientras que un sólo maestro que va de vez en cuando, atiende a los 64 niños de primaria.
En el centro de la localidad se encuentra la escuela primaria Miguel Hidalgo y Costilla, es de cuatro aulas construidas de concreto. La mañana del miércoles 5 de abril la escuela estaba cerrada, tres de las cuatro aulas son utilizadas como bodegas y las butacas yacen amontonadas en los rincones.
“El maestro tiene 54 niños de primaria pero muy poco viene, llevamos dos años solicitando al gobierno estatal y al municipio por lo menos dos o tres maestros más, pero no nos responden”, contó el comisario Juan Perfecto Aguilar, mediante el traductor Miguel Ortiz Ortega, mientras mostraba el abandono en que se encuentran los salones y los niños jugando en los patios, o trabajando en el campo con sus padres.
Declaró que han gestionado ante el gobierno del estado una escuela de calidad, pero que les contestó que “no hay recursos de ese programa para comunidades como ésta”.
Los habitantes de Juquila Yucucani no cuentan, además, con un jardín de niños y sólo algunos de los padres llevan a sus hijos a Santa Cruz Yucucani, la comunidad vecina, en donde además siete maestros atienden a 400 alumnos de primaria.
Tampoco hay aquí un centro de salud, y desde hace dos años los habitantes no han recibido respuesta a su solicitud para que les manden cuando menos un enfermero o enfermera y medicamentos.
El comisario denunció que el centro de salud que está en la comunidad de Santa Cruz Yucucani, casi siempre está cerrado porque el médico va dos o tres días por semana y se regresa, e incluso hay semanas que definitivamente no va, “y aunque esté sólo da la consulta, no hay medicamentos”.
Las mujeres embarazadas, los niños con diarrea o vómito, que son lo común en Juquila y Santa Cruz Yucucani, son trasladadas a Putla Villa de Guerrero, Oaxaca, entre los dolores que les provocan los tumbos que dan las camionetas que atraviesan el cerro por una accidentada carretera sin pavimentar.
A pesar su ubicación alejada de las zonas urbanas y de difícil acceso, los habitantes de Juquila Yucucani no parecen vivir en la pobreza extrema. La mayoría de las casas son construcciones de concreto y hay muchas de dos y hasta tres plantas. En las calles estorba al paso de los vehículos el material de construcción amontonado de las familias que construyen modernas viviendas.
–¿De qué vive la gente aquí, de dónde obtienen sus ingresos?
–Vivimos de la siembra de caña, maíz y frijol, aquí todos nos dedicamos a la agricultura–, responde el comisario mientras recorre con la vista los cerros aledaños desmontados. En los descampados se alcanzan a ver, a lo lejos, plantaciones verdes, difícil de reconocer qué tipo de sembradíos son.
El comisario explicó que antes se dedicaban a la ganadería pero que ahora cada campesino tiene su parcela y ya no quieren que haya ganado suelto, porque provocan daños a los cultivos.
Otro campesino le dijo al traductor que les hace falta una buena carretera para poder sacar a vender sus productos. Contó que el actual presidente municipal, Carmona Villavicencio les aseguró que en marzo del 2016 comenzaría la pavimentación del tramo carretero de Rancho Viejo a Santa Cruz Yucucani, “y ya cumplió un año y no se ve nada”.
Agregó que por eso sus actividades económicas las realizan del lado de Oaxaca, en Putla Villa de Guerrero, que les queda más cerca en comparación con su cabecera municipal, Tlacoachistlahuaca.
En esta comunidad las familias están desprovistas de los apoyos que dan los gobiernos federal y estatal a través de los programas sociales.
El comisario Juan Perfecto explicó que viven muy alejados como para viajar a la capital del estado a hacer los trámites.
“Además no sabemos cómo ni dónde gestionar, sabemos que hay programas sociales para los campesinos y que los adultos mayores reciben apoyos de los gobiernos federal y estatal, pero no sabemos a dónde ni con quien ir”, se quejó el comisario.

Se paga a 26 educadores para suplir la falta de maestros, dice alcalde de Tlacoachistlahuaca

 

El alcalde de Tlacoachistlahuaca, Juan Javier Carmona Villavicencio afirmó que la falta de maestros en la comunidades de la sierra de ese municipio se debe a lo lejano y al difícil acceso para llegar a ellas, además añadió que el municipio paga a 26 maestros, tres intendentes y dos administrativos.
En declaraciones luego de acudir a la asamblea de la Casa de Justicia de Cochoapa, el alcalde indicó que el municipio paga a maestros municipales para suplir la falta de trabajadores de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).
El alcalde afirmó que otro problema es que hay sobrecupo en los salones y el maestro frente a grupo no se da abasto para atender a los estudiantes.
Agregó que los maestros a veces faltan por que las distancias son de hasta cuatro horas y media que viajar y caminar en carreteras de terracería para poder llegar a los salones. Dijo que es el caso de la comunidad de San José anexo de Santa Cruz Yucucani, de donde son algunos de los padres de familia que el martes pasado bloquearon la carretera Acapulco– Pinotepa Nacional para exigir a 15 maestros.
Carmona Villavicencio dijo que a pesar de la difícil situación económica del Ayuntamiento, el pago para los 31 trabajadores municipales que dan clases es de hasta 200 mil pesos al mes. Del total de maestros 20 tienen perfil y sus documentos han sido enviados a la delegación de la SEG en la Costa Chica para que sean considerados en el proceso de evaluación para obtener una plaza, porque son de las comunidades y difícilmente pedirían su cambio a otro municipio.
El alcalde reclamó que desde hace cuatro meses pidió a la SEG el envío de maestros al municipio, porque es un reclamo constante en las visita que hace a las comunidades, sin embargo hasta ayer no había obtenido respuesta de la dependencia. Además de que en las comunidades de la sierra el 90 por ciento de los habitantes es analfabeta.

No seguirá pagando el Ayuntamiento de Tlacoachistlahuaca a comunitarios, dice el alcalde

El presidente petista de Tlacoachistlahuaca, Juan Javier Carmona Villavicencio dijo que el Ayuntamiento no puede pagar a la Policía Comunitaria de la Casa de Justicia de Cochoapa, de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), porque el municipio tiene a sus propios elementos de seguridad.
En breves declaraciones por la noche, el alcalde dijo que la tarde de ayer se reunió con los representantes de la Casa de Justicia de Cochoapa, a la que pertenecen las comunidades del municipio de Tlacoachistlahuaca, para saber sus exigencias.
Indicó que el municipio sólo puede apoyar a los policías comunitarios con despensas, pero no con los 5 mil pesos como pago por dar seguridad, como lo hacía la administración anterior, porque tiene a su propia policía municipal.
El alcalde precisó que el problema que hay entre los grupos en la cabecera es que una parte de las comunidades quiere integrarse a la Casa de Justicia de la CRAC de San Luis Acatlán, y el resto quiere mantenerse en la Casa de Justicia de Cochoapa.
También informó que, en el Ayuntamiento los trabajadores laboran con normalidad y no se han visto afectados. El lunes, el representante de la CRAC de Cochoapa, Emiliano Morales Nicolás informó que unas 100 personas de siete comunidades de Tlacoachistlahuaca protestaron en la cabecera para exigir el pago de 5 mil pesos a 24 policías comunitarios de la guardia permanente. Se buscó a los policías comunitarios para consultarlos al respecto, pero no hubo respuesta a las llamadas.