Confirman nuevos testimonios que se vulneró la seguridad del refugio para mujeres

Nuevos testimonios de usuarias que estuvieron en el Refugio para Mujeres Víctimas de Violencia Extrema, revelan que se vulneró la seguridad de las instalaciones, cuya ubicación debe permanecer en secreto, y que se utilizó como bodega para guardar despensas entre agosto y septiembre de 2017.
Según los indicios, las despensas pudieron haber sido distribuidas durante las elecciones de delegados en Acapulco, donde al menos dos usuarias habrían sido llevadas por la directora del refugio, Luz del Carmen Torreblanca Palacios, a votar con credenciales que no eran suyas.
Al respecto, la secretaria de la Mujer, Mayra Martínez Pineda aseguró que el gobierno del estado está tomando todas las precauciones para la seguridad y la atención de las usuarias, como evacuar a todo el personal y resguardar el sitio con policías estatales con perspectiva de género que reportan cada anomalía.
De las irregularidades que involucran a la directora del refugio, dijo que otras instancias van a disipar lo sucedido, y adelantó que “próximamente” la representante de la Red Nacional de Refugios hará supervisiones de la situación de vulnerabilidad del refugio, para corregir lo que sea necesario.
En la edición de El Sur del 19 de abril, otras usuarias denunciaron amenazas, maltratos y acoso en el refugio, y organizaciones consideraron que el lugar había dejado de ser seguro.
Vía telefónica, dos mujeres más hablaron por separado de su estancia en el refugio, adonde fueron canalizadas desde las oficinas de Ciudad Mujeres en Tlapa.
La primera de ellas dijo que, cuando salió del refugio, el 13 de septiembre de 2017, quería denunciar los malos tratos que sufren las mujeres en ese lugar, pero se sintió sola y con miedo, “ahora ya supe que somos varias, por eso decidí hablar”.
Explicó que entró el 16 de junio del mismo año, y luego de unas semanas, en agosto, las usuarias hicieron limpieza de una de las villas, pensando que llegaría otra mujer, pero en la noche, se dieron cuenta que entró un camión de volteo del que descargaron despensas y sillas de rueda.
Luego, dijo que personas ajenas al refugio entraban de día a sacar despensas de las villas que se usaban como bodega, y que a ella la sacaron del refugio y la llevaron a una cancha a votar por una planilla verde. No supo determinar de qué tipo de elección se trató, pero notas periodistas indican que en ese periodo hubo elección de delegados de colonias en Acapulco, sede del refugio.
“El lugar se supone que es seguro, nadie puede saber dónde estás, cuando estuve no parecía ser un refugio, parecía un almacén, había despensas, entraban y salían personas para llevarse las despensas, cuando estuvo la elección, llegó un volteo de despensas”, recordó la mujer.
Fuera de la entidad, la segunda testigo indicó que desde que llegó al refugio, el 17 de marzo de 2017, quiso salir del lugar. La dejaron ir después de cinco meses, en agosto de ese año.
Recordó que se escapó de su casa y llegó sangrando, a causa de los golpes de su agresor, a Ciudad Mujeres, y de inmediato la trasladaron al refugio, pero no recibió atención médica especializada, sino mucho después, cuando iba a cambiar de albergue, pero sí recibió tareas de limpieza y en la cocina, además maltratos si se quejaba.
Confirmó que la comida era insuficiente para las usuarias, una de ellas embarazada, y comían mangos de los árboles, “era nuestra comida”, dice.
Aseguró que la directora participó en una campaña, “de hecho en una villa del refugio metió despensas, nos obligó a ir a votar, en ese momento yo estaba bien nerviosa, me sacó dos veces (del refugio) para votar”.
Aclaró que la credencial que usó no le pertenecía, y sentía miedo de verse descubierta, pero no tenía otra opción más que obedecer.
La joven advirtió que otras compañeras suyas no recibieron la carta de permanencia en el refugio, y eso les impide acceder a una red de apoyo institucional, y que las autoridades le den seguimiento a sus asuntos legales.
La mayoría de las víctimas presentan denuncias penales contra su agresor, con la esperanza de que sea detenido y ellas regresen a sus hogares.

Tomará la Semujer acciones para mantener el sitio seguro, dice

En consulta telefónica, la secretaria insistió en que van a tomar acciones para mantener un refugio seguro en Guerrero, donde las mujeres víctimas de violencia extrema reciban atención profesional.
Consideró que las “posibles usuarias” que denunciaron los casos de abuso, tienen que asegurar una red de apoyo firme, para evitar otros riesgos, pues “cada caso de violencia procede de situaciones muy delicadas”.
En cuanto a las denuncias contra la directora, dijo que serán investigadas, y en función de los resultados, se harán los cambios pertinentes, “toda situación está sujeta a un litigio y deben agotarse los procesos”, afirmó.
Ratificó que el personal del refugio será certificado, y que el procedimiento implica una inversión importante del gobierno del estado, y de los recursos públicos que aporta la federación para el funcionamiento del Centro.
Antes, aclaró que se hará una nueva evaluación interna del personal, que siga siendo seguro, rentable para la naturaleza para lo que fue creada, “es un legado de otras administraciones y es una buena práctica mantenerlo, atender las situaciones emergentes y mejorarlo”.
Lamentó que la existencia del refugio haya trascendido a la opinión pública, pero añadió que “estamos procurando dar todas las medidas de seguridad”.

 

Se niegan la secretaria de la Mujer y el de Gobierno a hablar del caso del refugio para mujeres

 

El secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame y la secretaria de la Mujer, Mayra Gloribel Martínez Pineda se negaron a hablar del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, ubicado en Acapulco, del que organizaciones sociales advirtieron que no cumple los protocolos de seguridad debido a los abusos y amenazas de la directora, Luz del Carmen Torreblanca Palacios.
Según víctimas y trabajadores del lugar, la directora del refugio se mantiene en el cargo pese a las quejas por la protección de la esposa del gobernador, Héctor Astudillo Flores, Mercedes Calvo Elizundia.
Los funcionarios estatales acudieron al conversatorio del Tribunal Superior de Justicia Buenas prácticas en la procuración e impartición de justicia en el delito de feminicidio en Guerrero, en las acciones estatales de la Alerta de Violencia de Género, que se decretó el 22 de junio de 2017.
Salazar Adame reconoció que los feminicidios en Guerrero son un tema sensible, y para hacerles frente es necesario un bloque común de toda las instancias responsables de sancionar y prevenir el delito, “para dar en el menor tiempo posible los mejores resultados”.
Aceptó que Guerrero tiene muchos problemas y que las autoridades “sabemos lo que necesitamos y lamentablemente no todo lo tenemos disponible, y lo que se tiene que hacer no siempre se ejecuta de manera adecuada”.
Precisamente ayer en El Sur se publicaron testimonios y denuncias formales sobre el incompetente manejo del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, y de la respuesta que dio la secretaria de la Mujer, de que van a certificar a la directora no obstante los antecedentes de maltrato a las usuarias.
El funcionario destacó en su discurso que existe un lenguaje común en los tres órdenes de gobierno y con las organizaciones sociales y activistas para que puedan ir disolviendo la cultura de la violencia, “una tradición repetida durante siglos, y la desigualdad que también es un hecho cultural”.
Cuestionó “las descalificaciones ociosas” que no toman en cuenta los resultados, aún modestos, pero añadió que los alertan “que no hacemos las cosas como es debido”.
Consultado sobre los conflictos del refugio para mujeres que si no reciben atención oportuna pueden ser víctimas de feminicidio, subrayó que el compromiso del gobierno del estado es aplicar las políticas necesarias “para ir convirtiendo este delito deleznable e impulsemos todo aquello que permita la igualdad de género”.
Aseguró que desconoce la situación del refugio pero recomendó que la secretaria de la Mujer se encargara de responder las preguntas.
Sin embargo, la funcionaria que aceptó hablar del tema al concluir el acto que estaba moderando se retiró de inmediato del lugar al término del evento, antes que la invitada, la comisionada de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, Ángela Quiroga Quiroga.

Nueva denuncia contra el refugio

En una llamada telefónica a la redacción de El Sur una joven aseguró que fue usuaria del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, en Acapulco, del 6 de septiembre de 2016 al finales de noviembre del mismo año, con sus hijos de 8, 6 y 2 años y medio de edad.
Indicó que tiene 23 años y cuando ingresó le dijeron que estaría bien y que la iban a capacitar, “nada que ver con lo que me dijeron, el tiempo que estuve sí me trataron mal. Al principio sentía feo, nos limitaban la comida porque no había dinero, sentía feo por mis hijos”.
Dijo que los pequeños iban a la cocina a pedir un poco más de alimento y se los negaban, y tres o cuatro ocasiones la directora la mandó a limpiar su oficina, “decía que debíamos desquitar el taco que nos daba. A veces no daban frijoles acedos”.
Declaró que si la directora llegaba de mal humor las humillaba, y en una ocasión “mandaron a traer a la mayoría, a todos a la dirección y me dijo, ‘tú no sirves para nada, ni para hacer aseo’, decía que era obligación de nosotras”.
Una vez como castigo por acciones en las que no estaba implicada, la encerraron con sus hijos en una villa hasta 15 días. Hasta ahí los guardias les llevaban de comer en unas charolas.
Dijo que en cuanto pudo hacer una llamada le pidió a su mamá que fuera por ella a Acapulco, que iba a pedir su salida del programa, “no podía decir por qué, porque estaba ahí la trabajadora social”.
Regresó a su pueblo donde vive su agresor y está armado, “casi no salgo por miedo de que lo vuelva a encontrar, tengo miedo de que le vaya a hacer algo a mis hijos”.

 

Amenaza con levantarlas la directora del refugio de Acapulco, denuncian mujeres

El manejo incompetente del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, en Acapulco, derivó en abuso de poder de las autoridades a cargo, la revictimización de las usuarias y la certeza de que el centro de protección dejó de ser seguro para las víctimas.
Pese a las denuncias presentadas por activistas ante la Secretaría de la Mujer de la cual depende el albergue temporal para mujeres, no hay intención de corregir los graves problemas que se han suscitado, en los que se vincula al chofer de la directora del refugio, Luz del Carmen Torreblanca Palacios, de acoso sexual bajo el auspicio de ella.
Una usuaria que fue canalizada desde el Hospital General de Iguala donde estuvo internada por golpes de su pareja, reveló que estuvo a punto del suicidio en el lugar porque no encontró apoyo sicológico ni legal para recuperar a sus hijos, en cambio recibió maltratos y amenazas de Torreblanca Palacios de que la iba a desaparecer, a levantar, para que no denunciara las arbitrariedades que padeció durante cinco meses de encierro.
Aún con temor al salir llevó con otra víctima su queja a la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum), el 12 de marzo de este año.
El 22 del mismo mes el organismo recomendó a la secretaria de la Mujer, Mayra Gloribel Martínez Pineda un exhorto a la directora del refugio, “para que evite actos de hostigamiento, intimidación, discriminación y represalias”, como medida cautelar, mediante el oficio 193/2018.
Asimismo pidió que la servidora pública “ciña sus actos al estricto mandato de la ley, a fin de no consumar las amenazas proferidas a las quejosas”. Hacer este llamado en un plazo de 15 días a la directora fue la única medida de protección en favor de las víctimas que siguen vulnerables.
Antes, el 27 de noviembre en estas páginas una joven amuzga denunció que recibió amenazas y humillaciones en el periodo que permaneció en el Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, y confirmó que el chofer de la directora acosa a las usuarias del servicio. El caso fue presentado por la activista Hermelinda Tiburcio Cayetano ante autoridades estatales, sin que haya habido una intervención.

El refugio no es seguro: activistas

Hace un mes la Red de Incidencia para la Atención y Seguimiento de la Alerta de Violencia de Género en Acapulco, que conforman organizaciones civiles y feministas, denunciaron en un oficio dirigido a la secretaria de la Mujer que la directora del refugio no tiene el perfil académico ni institucional para dirigir un espacio tan importante en la prevención de la violencia extrema.
En el escrito fechado el 19 de marzo representantes de Grupo Amigos GAVIH, Colegio de Mujeres Abogadas, Renovación con Valores Red Estatal de Mujeres Surianas por la Equidad, la Igualdad y la no Violencia contra las Mujeres, y feministas señalaron que la directora presume que nunca será destituida porque fue nombrara y está apoyada por la esposa del gobernador Héctor Astudillo Flores, Mercedes Calvo, por ser militante del PRI. Incluso en redes se le identifica como líder de colonias en Acapulco y aparece en actos públicos como directora de la Mujer.
Las activistas subrayaron que el refugio ya no cumple con los protocolos de seguridad porque las usuarias y el personal se encuentran amenazados por la directora, “de que si ellas presentan una denuncia ella tiene personas en las colonias que pueden desaparecerlas”. Incluso revelaron que en fechas recientes una usuaria fue sacada del refugio por su agresor, sin que se presentara denuncia alguna.
A la letra se dice que “diferentes dependencias estatales y municipales de Acapulco que atienden violencias manifiestan que las usuarias que padecen violencia extrema están más seguras afuera que dentro del refugio, que debería ser su espacio de seguridad y protección”. Urgieron una pronta atención y solución inmediata a la demanda.
Dos días después la respuesta por escrito de Martínez Pineda fue que dio instrucciones para la certificación de la directora en una primera etapa, y en una segunda “se buscará la certificación y profesionalización de todo el personal”.
De manera extraoficial la secretaria Martínez Pineda confirmó que Torreblanca Palacios no sería removida de su puesto.
Según la página de la Secretaría de Gobernación (Segob), el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva transfiere recursos públicos para la operación de 25 refugios en el país, a través de instituciones estatales y privadas que presentaron proyectos.

Amedrentada al punto del suicidio

Después de un encuentro con la directora, Daniela atrancó la puerta de cristal con tres sillas y una mesa, en la villa (dormitorio) que le asignaron subió otra silla al lavadero del cuarto de servicio para alcanzar una fajilla del techo de madera, donde amarró una soga.
Estaba resuelta a lanzarse del lavadero con el lazo en el cuello para quitarse la vida pero los ruegos insistentes de sus compañeras y del personal de seguridad desde afuera de la villa lograron hacerla desistir. Una de ellas intuía sus intenciones pero no podía entrar para detenerla, relató Daniela sobre su estancia en el refugio, del 22 de agosto de 2017 al 8 de febrero de 2018.
“Me había dicho (la directora) que me iba a quitar todo, que no iba a poder recuperar a mis hijos. Ya no quería vivir tantas humillaciones, todo lo que pasé con mi pareja para venir al refugio, sin la esperanza de tener a mis hijos conmigo”. Estaba desesperada y con miedo pues la directora también la amenazó de muerte: “‘me haces un escrito, pero no vayas a decir nada porque yo con tronar los dedos te puedo levantar’”, relató que la amenazó.
Recordó que a mediados de enero hubo una visita de la secretaria de la Mujer, y la directora le obligó a tomar una pastilla, al parecer una droga para dormir, para evitar que hablara con la funcionaria. Reconoció que sus compañeras la ayudaron a mantenerse despierta echándole agua fría del refrigerador en la cara.
Con esfuerzos presentaron sus quejas a la funcionaria, y le dijeron que “el chofer enamoraba a las usuarias”, y para su sorpresa la secretaria opinó que “eso es normal”.

Buscaron incriminar a sus compañeras, dice otro testimonio

Cuando Daniela fue liberada una joven que ingresó con 16 años al refugio el 21 de octubre de 2017, le pidió que llevara una carta a sus familiares para que la sacaran de ahí.
“Le pedí de favor que le llevara esta carta porque no puedo hablar por teléfono, porque quiero que le diga a mi mamá, a mi papá o a los dos que no estoy bien, porque la mera directora nos trata mal… la directora a mi me trata como a la china porque no quise andar con su chofer. Tengo miedo de estar aquí”, dice el texto manuscrito en una hoja de cuaderno cuadriculada que se tuvo a la vista.
Por separado en una conversación telefónica desde su casa la joven explicó que cuando llegó al refugio todo estaba tranquilo, hasta que comenzó a llevarse con un grupo que era hostigado por la directora con quehaceres, malos tratos y castigos.
“Nos sacaban a pintar o a lavar su ropa de su casa, a lavar el piso de la escuelita, nos ponían a arrancar el monte y sembrar plantas en el rayo del sol, sino obedecíamos decía que nos iba a levantar reporte, un acta de que nos portábamos mal”, relató.