El feminicidio de la indígena na savi y agente de Tránsito municipal, Leuteria Reyes Benito, ocurrido en la cabecera municipal de Alcozauca, conmocionó a la población por la saña utilizada por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio, quien le asestó cerca de 30 puñaladas.
Sobre todo, porque éste no mostró algún gesto de arrepentimiento cuando lo aprehendieron policías municipales organizados por la dirección de Seguridad Pública para su búsqueda, luego de responder al llamado de auxilio de la vecina que le rentaba la casa a Leuteria y a quien encontraron herida, señalando al responsable.
A Herminio la gente lo vio en el Zócalo. Estaba bailando con la música de viento que aún permanecía en el lugar, porque ese día tomaron protesta los delegados y comisarios del municipio.
Nadie le prestó atención a su aspecto, un borracho más por la fiesta. Su pantalón negro no mostró nada, pero su camiseta azul, tenía las huellas de la sangre. Las botas color café se veían rojas.
Dicen que en los separos, lo que dijo fue que Leuteria se lo buscó y lo hecho ya estaba hecho. Y así se mantuvo hasta que fueron por él elementos de la Fiscalía. Eso fue en la tarde del 5 de enero.
Aunque días más tarde la Fiscalía informó en un boletín que lo detuvieron en Tlapa, en la Mona, es decir, cerca de barandilla. El 8 de enero.
Herminio de Dios atacó a Leuteria en el interior de su vivienda, con rastros del forcejeo que ocasionaron que saliera de ella y terminara en la entrada, en el suelo, con las heridas hechas con navaja por su compañero de trabajo porque era policía y ella elemento de Tránsito. Ambos estaban de descanso. Fue el domingo 5 de enero. Como a las 6 de la tarde.
Víctima de las deficiencias en salud
De acuerdo con las fuentes consultadas a Leuteria la llevaron al hospital de Alcozauca donde la recibieron, pero perdió tiempo porque no llegaba ningún familiar para hacerse responsable y tampoco les brindaron las facilidades para trasladarla en la ambulancia, porque el municipio no cuenta con ninguna.
Fue hasta las 10 de la noche cuando la sacaron de Alcozauca al hospital de Tlapa, donde les dijeron que estaba muy grave, que la recibían pero no le darían la atención oportuna porque no había anestesiólogo y cirujano en ese horario, tampoco sangre, contó un familiar.
Les dijeron que la aceptarían en Chilpancingo por lo que fue trasladada a esas horas. Leuteria ya no resistió por la pérdida de sangre y tiempo, murió en el camino, a unos kilómetros del Hospital de Chilpancingo, hasta donde llegaron pero ya no la recibieron y los hicieron volver a Tlapa, contó el papá. Ya eran las 6 de la mañana.
Leuteria fue ingresada nuevamente al hospital de Tlapa directo a la morgue, ya eran como a las 12 del día y fue cuando se presentaron agentes del Ministerio Público para decirles que enviaría el cuerpo al Semefo, nuevamente en Chilpancingo.
Su padre recordó que se negó porque venían de allá, pero aceptó que se la llevarán para la necropsia que confirmó más de 30 puñaladas y una herida en el cuello. Fue por eso que recogió su cuerpo la madrugada del 8 de enero.
Sin ninguna relación con su agresor
Leuteria entró a trabajar en el Ayuntamiento de Alcozauca en la administración de Crispín Agustín a quien le ayudó en su campaña. En sus primeros meses se desempeñó como policía municipal, al igual que Herminio.
Luego fue cambiada al área del comedor del Ayuntamiento, según las fuentes porque su marido con quien peleaba la custodia de sus cuatro hijos le dijo que como policía corría muchos riesgos y menos se los daría ni la dejaría verlos y que por eso optaron por dejarla en ese trabajo.
Sin embargo, Leuteria compartió su inquietud de que estaba triste porque en el comedor no podía ver a sus hijos, al menos de lejos y pidió que la regresaran como policía, pero mejor le ofrecieron que se quedara como agente de Tránsito, lo cual aceptó porque eso le permitía ver a sus hijos.
Los compañeros de trabajo contaron que no observaron ningún tipo de acoso o relación entre Herminio y Leuteria, se saludaban como todos. En el trabajo ella mostraba disponibi-lidad y lo hacía bien, era un buen elemento.
Leuteria insistió en quedarse en ese trabajo porque al separarse de su marido, por violencia familiar, no tenía casa o dinero para poder mantener a sus hijos y enfrentaba el asunto legal con su marido que no le dejaba verlos.
Contaron que al tener trabajo y llegar a acuerdos con su marido tenía dos fines de semana de convivir con sus hijos, por eso rentaba en Cruz Verde, cerca de donde vivían. Dijeron también que hizo diversas peticiones de apoyo a la Dirección de la Mujer, donde le brindaron ayuda.
De Herminio de Dios, se dijo que es de la comunidad de Ahuejutla del mismo municipio, es padre de ocho hijos, porque su primera esposa murió, la segunda está desaparecida y con la tercera hay violencia familiar y que esa información surgió luego de que cometiera el feminicidio y fueran a realizar las investigaciones.
En la comunidad de Cruz Fandango, Alcozauca amigos y familiares enterraron a Leuteria Reyes Benito, la agente de Tránsito asesinada a puña-ladas, y su padre exigió la pena máxima al responsable para que no salga y vuelva a hacer lo mismo con otra mujer y ayuda para sus cuatro nietos huérfanos. Feministas demandaron que el alcalde Crispín Agustín Mendoza sea sancionado por no atender las denuncias de acoso Foto: Carmen González Benicio
Sepultan en Alcozauca a Leuteria, la agente de Tránsito asesinada por un policía municipal
Pide el padre de la víctima que le den la pena máxima al responsable para que no salga y vuelva a hacer lo mismo con otra mujer. “Es lo único que pido y si la autoridad quiere ayudar a mis cuatro nietos que lo haga, no puedo decir más, tengo mucho dolor”
Carmen González Benicio
Cruz Fandango, Alcozauca
–¡Mamá levántate, no te vayas mamá!–, gritaba entre sollozos Ángel mientras el ataúd de su madre, Leuteria Reyes Benito se perdía entre los bloques de concreto de su tumba. Fue quien más externó el dolor por el feminicidio de su madre.
Ángel y sus tres hermanos fueron cobijados por los brazos de su padre y su tía paterna. Estuvieron al lado de su ataúd cuando lo abrieron para colocar sus pertenencias personales, como es la costumbre na savi. Por lo que no pudo evitarse, ver el rostro pálido de Leuteria, antes de que la mezcla cayera sobre la cimbra sellándola.
Leuteria era elemento de Tránsito municipal y fue asesinada a puñaladas por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio. Ambos trabajaban en el Ayuntamiento de Alcozauca.
La tarde de ayer los cohetes silbaban y tronaban en el cielo por intervalos que quemaban dos jóvenes y arreciaron en el panteón.
En el panteón la banda de viento cambió los sones de rezos por piezas musicales mientras la familia se despedía del cuerpo de la mujer de 31 años, atacada a cuchilladas el 5 de enero, muriendo horas después desangrada por la lenta atención y burocracia en salud.
El cuerpo de Leuteria fue trasladado del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo a Cruz Fandango durante la madrugada del miércoles 8 de enero, llegando al mediodía a la casa de sus padres en la comunidad, donde fue velada por unas horas.
A su casa llegaron los vecinos y vecinas, con veladoras y flores como bugambilias, adelfas y pascuas que hay en sus patios y otras flores silvestres.
Como a las 3 de la tarde se inició el recorrido de la casa de sus padres al panteón del pueblo, a la salida, donde se pone el sol, que dejaba ver su luz entre las nubes. Los familiares y amigos varones fueron los encargados de llevarla en hombros. Le colocaron dos palos atravesados a la caja para aguantar su peso.
La llevaron a la iglesia donde la presentaron en la puerta y como se hace por costumbre entraron para caminar con el ataúd a su alrededor y salir nuevamente a la calle entre los rezos del principal y la quema de copal.
Poco a poco las calles con cemento desaparecieron, la tierra tomó su lugar; los sembradíos de milpa aparecieron y los pinos. Al final del caminar lento aparecieron las tumbas del cementerio a campo abierto.
Al centro estaba la fosa donde sería sepultada Leuteria. Los costales de arena, cemento y agua que acarrearon estaban listos. Nuevamente, antes de bajar la caja, los acompañantes rodearon el perímetro del panteón.
El silencio acompañó el recorrido. Los comentarios que se hacían eran de incredulidad por la saña en que su compañero de trabajo, el policía Herminio, la lastimó y arrebató la vida, así como encontrar una respuesta del porqué.
El féretro fue colocado en la tierra mientras el rezandero hacía su última oración. Luego pidió a los familiares que se acercaran para despedirla.
Los hombres le quitaron los palos y cargaron la caja para meterla en la fosa. Con esta acción los sollozos aumentaron. Las lágrimas afloraron en más de uno de los asistentes. Sus cuatro hijos permanecieron cerca. El más grande, de 11 años le pidió que se levantara, que no se fuera; el segundo, de 10, solo lloró y los dos más pequeños de seis y cuatro, parecieron no saber qué pasaba.
A Arturo Vergara, su marido y padre de sus cuatro hijos, con quien vivió un poco más de 10 y de quien se separó hace 10 meses por violencia familiar, según dijo su familia, también le ganó el sentimiento.
Se hizo acompañar de su hermana para llevar a los niños a despedir a su madre, pues ellos viven en la cabecera municipal de Alcozauca.
Luego de sepultarla, la familia agradeció el acompañamiento. También a la comitiva del Ayuntamiento encabezada por la síndica y regidores, quienes les llevaron un apoyo económico recabado entre los trabajadores.
El padre de Leuteria, don Zacarías, al retirarse del panteón pidió a las autoridades que no dejaran en libertad a su homicida, que le dieran la pena máxima para que no saliera y volviera hacer lo mismo con otra mujer. “Es lo único que pido y si la autoridad quiere ayudar a mis nietos que lo haga, no puedo decir más, tengo mucho dolor”, dijo mientras su voz se quebraba.
La noche había caído, la gente empezó a dejar el panteón, el padre de sus hijos se encaminó con los niños, seguido de su hermana, quien brevemente dijo que en redes sociales se decían muchas cosas.
Confirmó que Leuteria dejó huérfanos a cuatro menores. Que en el mes de marzo cumpliría un año de haberse separado de su hermano, pero que no podía decir que vivió violencia, “solo ellos saben cómo vivieron, ahorita ella ya no está”, dijo.
Comentó que los menores estaban con su papá en su casa en Alcozauca “que mi cuñada dejó, ya va ser un año, quién sabe quién le calentó su cabeza”, remarcó.
Pidió que no se mal informara y que no se hablara de los niños para no afectarlos. Terminó la plática diciendo que se hacía tarde y que debían volver a la cabecera y estaba lejos.
El cuerpo de Leuteria no llegó en carro hasta el pueblo porque un conflicto agrario entre la comunidad de Cuyuxtláhuac y Cruz Fandango mantiene desde hace cuatro meses el cierre del camino donde hicieron zanjas. Aunque Cuyuxtláhuac permitió el paso hasta donde se pudo.
Asesinato con saña, negligencia médica y
un historial de violencia en el caso Leuteria
Carmen González Benicio
Alcozauca
El feminicidio de la indígena na savi y agente de Tránsito municipal, Leuteria Reyes Benito, ocurrido en la cabecera municipal de Alcozauca, conmocionó a la población por la saña utilizada por su compañero de trabajo, el policía municipal Herminio, quien le asestó cerca de 30 puñaladas.
Sobre todo, porque éste no mostró algún gesto de arrepentimiento cuando lo aprehendieron policías municipales organizados por la dirección de Seguridad Pública para su búsqueda, luego de responder al llamado de auxilio de la vecina que le rentaba la casa a Leuteria y a quien encontraron herida, señalando al responsable.
A Herminio la gente lo vio en el Zócalo. Estaba bailando con la música de viento que aún permanecía en el lugar, porque ese día tomaron protesta los delegados y comisarios del municipio.
Nadie le prestó atención a su aspecto, un borracho más por la fiesta. Su pantalón negro no mostró nada, pero su camiseta azul, tenía las huellas de la sangre. Las botas color café se veían rojas.
Dicen que en los separos, lo que dijo fue que Leuteria se lo buscó y lo hecho ya estaba hecho. Y así se mantuvo hasta que fueron por él elementos de la Fiscalía. Eso fue en la tarde del 5 de enero.
Aunque días más tarde la Fiscalía informó en un boletín que lo detuvieron en Tlapa, en la Mona, es decir, cerca de barandilla. El 8 de enero.
Herminio de Dios atacó a Leuteria en el interior de su vivienda, con rastros del forcejeo que ocasionaron que saliera de ella y terminara en la entrada, en el suelo, con las heridas hechas con navaja por su compañero de trabajo porque era policía y ella elemento de Tránsito. Ambos estaban de descanso. Fue el domingo 5 de enero. Como a las 6 de la tarde.
Víctima de las deficiencias en salud
De acuerdo con las fuentes consultadas a Leuteria la llevaron al hospital de Alcozauca donde la recibieron, pero perdió tiempo porque no llegaba ningún familiar para hacerse responsable y tampoco les brindaron las facilidades para trasladarla en la ambulancia, porque el municipio no cuenta con ninguna.
Fue hasta las 10 de la noche cuando la sacaron de Alcozauca al hospital de Tlapa, donde les dijeron que estaba muy grave, que la recibían pero no le darían la atención oportuna porque no había anestesiólogo y cirujano en ese horario, tampoco sangre, contó un familiar.
Les dijeron que la aceptarían en Chilpancingo por lo que fue trasladada a esas horas. Leuteria ya no resistió por la pérdida de sangre y tiempo, murió en el camino, a unos kilómetros del Hospital de Chilpancingo, hasta donde llegaron pero ya no la recibieron y los hicieron volver a Tlapa, contó el papá. Ya eran las 6 de la mañana.
Leuteria fue ingresada nuevamente al hospital de Tlapa directo a la morgue, ya eran como a las 12 del día y fue cuando se presentaron agentes del Ministerio Público para decirles que enviaría el cuerpo al Semefo, nuevamente en Chilpancingo.
Su padre recordó que se negó porque venían de allá, pero aceptó que se la llevarán para la necropsia que confirmó más de 30 puñaladas y una herida en el cuello. Fue por eso que recogió su cuerpo la madrugada del 8 de enero.
Sin ninguna relación con su agresor
Leuteria entró a trabajar en el Ayuntamiento de Alcozauca en la administración de Crispín Agustín a quien le ayudó en su campaña. En sus primeros meses se desempeñó como policía municipal, al igual que Herminio.
Luego fue cambiada al área del comedor del Ayuntamiento, según las fuentes porque su marido con quien peleaba la custodia de sus cuatro hijos le dijo que como policía corría muchos riesgos y menos se los daría ni la dejaría verlos y que por eso optaron por dejarla en ese trabajo.
Sin embargo, Leuteria compartió su inquietud de que estaba triste porque en el comedor no podía ver a sus hijos, al menos de lejos y pidió que la regresaran como policía, pero mejor le ofrecieron que se quedara como agente de Tránsito, lo cual aceptó porque eso le permitía ver a sus hijos.
Los compañeros de trabajo contaron que no observaron ningún tipo de acoso o relación entre Herminio y Leuteria, se saludaban como todos. En el trabajo ella mostraba disponibi-lidad y lo hacía bien, era un buen elemento.
Leuteria insistió en quedarse en ese trabajo porque al separarse de su marido, por violencia familiar, no tenía casa o dinero para poder mantener a sus hijos y enfrentaba el asunto legal con su marido que no le dejaba verlos.
Contaron que al tener trabajo y llegar a acuerdos con su marido tenía dos fines de semana de convivir con sus hijos, por eso rentaba en Cruz Verde, cerca de donde vivían. Dijeron también que hizo diversas peticiones de apoyo a la Dirección de la Mujer, donde le brindaron ayuda.
De Herminio de Dios, se dijo que es de la comunidad de Ahuejutla del mismo municipio, es padre de ocho hijos, porque su primera esposa murió, la segunda está desaparecida y con la tercera hay violencia familiar y que esa información surgió luego de que cometiera el feminicidio y fueran a realizar las investigaciones.
La tarde de este miércoles fue el sepelio de Leuteria Reyes Benito, la agente de Tránsito de Alcozauca que fue asesinada por un compañero de trabajo la tarde del domingo, crimen por el que el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachino-llan exigió justicia y calificó como el primer feminicidio de este 2025 en la Montaña de Guerrero.
Leuteria Reyes de 31 años, era originaria de la comunidad na’ savi Cruz Fandango, municipio de Alcozauca, y el pasado domingo fue asesinada con arma blanca por Herminio “N”, quien fue puesto a disposición del Ministerio Público la tarde del martes, informó la Fiscalía General del Estado (FGE) ayer.
En un comunicado, Tlachi-nollan narra la violencia de género que vivió Leuteria Reyes en el ámbito personal, familiar y laboral, que culminó con su feminicidio.
“Desde que era niña vivió sumida en la pobreza y a pesar de la falta de maestros logró terminar la primaria. Fue creciendo en medio de los huracanes de la violencia, en espacios donde es inaceptable que una mujer indígena se desenvuelva laboralmente entre los hombres. El machismo arraigado en las comunidades indígenas ha dejado una estela de feminicidios en esta región montañosa”, se lee.
La tarde del domingo 5 de enero avisaron a los padres de Leuteria, Zacarías y Catalina, que fueran de inmediato al Hospital Comunitario de Alcozauca porque habían las-timado a su hija y alrededor de las 8 de la noche llegaron justo cuando era trasladada en ambulancia al hospital de Tlapa por la gravedad de las 30 lesiones de arma blanca.
En Tlapa dijeron a la familia que Leuteria tenía que ser trasladada al Hospital General de Chilpancingo porque su estado de salud era muy grave y en el viaje falleció.
El martes los padres de Leuteria acompañados por Tlachinollan pre-sentaron la denuncia ante el Minis-terio Público en Tlapa, y después de la necropsia, alrededor de las 8:30 de la mañana llegó a Cruz Fan-dango, su pueblo natal, el cuerpo.
De acuerdo con Tlachinollan, Leuteria nació el 26 de enero de 1993. Era la mayor de nueve hermanos, tres mujeres y seis hom-bres. Nunca tuvo vicios, gozaba de buena salud. Durante 10 años vivió con Arturo en la colonia Cruz Verde de la cabecera municipal de Alcozauca. Tuvo cuatro hijos de 11 años, 10 años, 6 años y seis meses y 4 años con dos meses.
“Sin embargo, ante los arranques de celos y la violencia física que ejercía su esposo, Leuteria decidió separarse en marzo de 2024. Fue a la Sindicatura de Alcozauca para exigir la guarda y custodia de sus hijos pero Arturo no se lo permitió. Acudió con el juez de Paz de la cabecera municipal y consiguió dinero prestado para pedir ayuda en Tlapa. Finalmente llegaron a acuerdos de que podía tener a sus cuatro hijos. Sin casa Leuteria acordaron que los niños se quedaran con el padre en lo que buscaba un espacio”, informó.
Leuteria buscó trabajo para la manutención de sus cuatro hijos. Se fue a vivir con sus padres en Cruz Fandango y cada ocho o 15 días bajaba a la cabecera a ver a sus hijos, les lavaba ropa y les hacía de comer.
A sus padres les contó que en la casa de Arturo la trataba mal su familia y que en varias ocasiones la corrieron, pero que “aguantó los maltratos por el amor a sus hijos”.
Durante el proceso electoral del 2024, Leuteria participó acti-vamente en la campaña del hoy alcalde Crispín Agustín Mendoza, con la esperanza de conseguir un trabajo estable y poder construir una casa para ella y sus hijos.
Al ganar, Agustín Mendoza le dio trabajo como policía municipal en la Dirección de Seguridad Pública, espacio donde sufrió vio-lencia y acoso de sus compañeros hombres, decía que tenía problemas en su trabajo porque le decían que era una loca y que entró como policía porque le gustaba andar con hombres. Le tocó realizar guardias con el policía Herminio de Dios Bautista (el presunto feminicida), en las noches siempre la molestaba.
“A pesar de que Leuteria le decía que trabajaba porque tenía necesidades para mantener a sus hijos, Herminio la seguía mo-lestando y hostigando; le decía que si quería andar con él. La acosaba mirándola de pies a cabeza mientras pasaban las horas de guardias”, se lee en el escrito de Tlachinollan.
Leuteria habló con el alcalde sobre el acoso y el hostigamiento que sufría, las ofensas que le profería Herminio y de aquella ocasión cuando le dijo que renunciara al trabajo. “Después del 15 de noviembre de 2024 le llamó a sus padres para decirles que ya había hablado con el presidente municipal. Las autoridades locales no le hicieron caso. Además se suma que ni siquiera le pagaban puntual y que el raquítico salario se lo pasaba a Arturo para que sus hijos tuvieran para comer”.
“El 20 de diciembre de 2024 Leuteria fue a ver a sus padres y les comentó que la habían cambiado de trabajo como cocinera del albergue del DIF municipal cerca de una semana. Luego la cambiaron a Tránsito municipal. Herminio no paró de hostigarla y acosarla. La violencia escaló el 5 de enero cuando fue agredida con mucha saña. El feminicida fue detenido. Con el dolor en el corazón, los familiares exigen justicia”.
La FGE informa la detención del presunto feminicida
En un comunicado la FGE informó sobre la detención de Herminio N, “quien se desempeñaba como policía municipal, por su probable responsabilidad en el delito de feminicidio en agravio de su pareja sentimental en Alcozauca”.
“Al activarse los protocolos de investigación con perspectiva de gé-nero, el Ministerio Público realizó los actos de investigación corres-pondientes, que confirmaron la par-ticipación del imputado y llevaron al juez a girar una orden de aprehen-sión en su contra”, indicó la FGE.
En un video difundido en Face-book, el alcalde de Alcozauca ase-guró que Herminio fue detenido por sus compañeros el mismo día del feminicidio de Leuteria y que el 7 de enero se puso a disposición del MP.
Apoya el PBG al edil de Alcozauca,
El Partido del Bienestar Guerrero (PBG), respaldó al alcalde de Alcozauca, Crispín Agustín Mendoza, por la detención del presunto feminicida de la policía municipal Leuteria Reyes Benito.
A través de un comunicado, el PBG lamentó el feminicidio y exhortó a las autoridades correspondientes a “realizar una investigación exhaustiva y garantizar el castigo al culpable”.
También reafirmó su respaldo al gobierno municipal “destacando la importancia de fortalecer los esfuerzos en la lucha contra la violencia de género y en la prevención de este tipo de delitos”.
Finalmente, llamó a la población de Alcozauca “a trabajar por la convivencia pacífica y el respeto al Estado de derecho”.
El PBG no logró la votación requerida para mantener su registro local, y sólo obtuvo una alcaldía, por lo que está en proceso de liqui-dación.
Moretones de los golpes de Ramón Donato Cabañas Solís contra su madre Irma Solís Nogueda, su hermana Marlén Cabañas Solís y su sobrina Mairi Marlén Rivero Cabañas Foto: Ramón Gracida Gómez
Ramón Gracida Gómez
Tres mujeres, una de ellas de 80 años, fueron golpeadas por un familiar suyo, incluso a una de ellas amenazó de muerte, dentro de la casa de la adulta mayor, las víctimas pidieron auxilio al número 911, pero ninguna patrulla llegó porque el 26 de diciembre pocos policías estaban trabajando.
En el Ministerio Público de la colonia Progreso, agentes les dijeron que no procedía la denuncia por intento de feminicidio porque el agresor era familiar suyo, entonces el delito fue tipificado como violencia familiar. También les dijeron que no existía un refugio para mujeres violentadas, pese a que sí existe, y que la Secretaría de la Mujer (Semujer) sólo les puede ofrecer ayuda sicológica y que la investigación es lenta porque están de vacaciones.
Agentes de la Guardia Nacional las resguardaron para sacar sus pertenencias y les recomendaron hospedarse en el hotel Centro Vacacional SNT Bienestar de la avenida Gran Vía Tropical, pero un par de días después de su estancia les dijeron que ya no podían quedarse más tiempo con el precio bajo que les ofrecieron al principio porque iba a empezar la llegada masiva de turistas.
Como habitualmente lo hacen, el 25 de diciembre pasado Marlén Cabañas Solís y su hija Mairi Marlén Rivero Cabañas viajaron de la Ciudad de México, donde radican, a Acapulco para visitar a la mamá de la primera, Irma Solís Nogueda, quien vive en la calle Campo de Tiro, colonia Ampliación San Isidro, cerca de la tienda Bodega Aurrerá de Pie de la Cuesta.
Al día siguiente, uno de los hermanos de Marlén, Ramón Donato Cabañas Solís, su esposa y sus dos hijas también llegaron a la propiedad de Irma Solís, en la que vive desde hace más de 30 años junto con su esposo Odilón Cabañas.
Apenas pasaron 30 minutos cuando a las 10:30 de la noche del 26 de diciembre, Ramón Cabañas, su esposa y sus hijas agredieron a Irma, Marlén y Mairi, a esta última Ramón la amenazó de muerte con pistola en mano; las agredidas, quienes enseñaron sus moretones en los brazos y las piernas ayer a El Sur, salieron de la casa a refugiarse con los vecinos.
“Yo me sentí sola y vulnerable, entonces corrí con una vecina que está al lado”, relató Mairi, quien estudia Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y tras la agresión llamó al número 911 para pedir auxilio, pero las víctimas esperaron una hora y media afuera de la casa y nunca llegó una patrulla.
Le otorgaron el folio de la denuncia 26795648, pero en la segunda llamada el operador le dijo a la joven de 23 años “que lamentablemente por las fechas que había menos unidades y que a lo mejor iban a tardar, pero que no tenía un tiempo estimado. Me dieron largas y nunca llegó”.
Ante la falta de respuesta, un vecino condujo a las tres mujeres al área de Urgencias del hospital Vicente Guerrero de la avenida Ruiz Cortines debido a que las tres cuentan con seguro, pero la atención tardó porque no llevaban sus documentos y no encontraban su número de seguro social.
Irma Solís empezó a sentirse mal, “se nos estaba poniendo muy fría, como que se nos desmayó”, contó su hija Marlén Cabañas de 59 años.
Las tres mujeres fueron dadas de alta a las 7 de la mañana del 27 de diciembre, levantaron un reporte en el área social del IMSS, pero ahí les dijeron que tenían que presentar una denuncia en el Ministerio Público, entonces se trasladaron a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (FGE), que se encuentran a un costado de la dirección de Tránsito municipal, en la colonia Progreso.
Las víctimas querían presentar una denuncia por intento de feminicidio, pero se les dijo que primero tenía que ser por violencia familiar porque el agresor es su pariente.
Irma Solís ya había intentado poner una denuncia contra su hijo Ramón Cabañas por violencia sicológica, pero el Ministerio Público no la aceptó argumentando lo mismo: el presunto agresor era su propio familiar.
Las víctimas preguntaron por un refugio, pero les contestaron que no existía, les sugirieron que acudieran a la Secretaría de la Mujer, donde sólo les podrían brindar ayuda sicológica, y les entregaron un folleto del Centro de Justicia para las Mujeres.
Una familiar de las víctimas las auxilió para recoger sus pertenencias y en el camino encontraron a agentes de la Guardia Nacional, a quienes les pidieron ayuda para ir a la casa de Irma porque tenían “miedo”.
El teniente coronel Reséndiz accedió a acompañarlas, “pero que no podía entrar al domicilio porque es propiedad privada y pueden hacer una denuncia ellos de que entró un guardia nacional a la casa”, contó Mairi.
El teniente coronel les sugirió a las víctimas hospedarse en el hotel Centro Vacacional SNT Bienestar porque conseguiría que la noche costara 200 pesos; sólo se quedaron dos noches “porque iba a ser Año Nuevo, iba a haber mucho turismo, nos dijeron que no nos podían seguir apoyando”.
Mairi le preguntó a la Guardia Nacional si había algún refugio gubernamental “y me dijeron que no había, entonces sí nos pusimos un poco desesperadas porque como tenemos que seguir aquí por la demanda”.
Actualmente, las tres mujeres habitan en la casa de otro familiar, aún viven con temor porque Ramón Cabañas hirió a su hermano José Luis hace cuatro años y éste apenas está recuperando la capacidad de caminar.
Un agente del Ministerio Público les comentó que la carpeta de investigación fue trasladada a la agencia de Jardín Mangos y el 1 de enero se comunicó con Mairi para notificarles de una protección vigente por 30 días para evitar que el presunto agresor las moleste.
También le dijo “que como ahorita todo mundo está de vacaciones, pues ahorita están tardando un poco más en la Fiscalía para que sigan la investigación” y les pidió a las víctimas esperar a la “licenciada Fátima” para proseguir con el caso.
Marlén Cabañas y su hija no se pueden quedar mucho tiempo en Acapulco, el Ministerio Público les dijo que no podían levantar una demanda en la capital del país porque los hechos violentos ocurrieron en Acapulco.
De enero a noviembre, en Guerrero se tienen contabilizadas 21 mujeres que fueron víctimas de feminicidio, mientras que 175 han sido víctimas de homicidio doloso, informó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
En el reporte, con corte de información de enero a noviembre, Guerrero tiene una mujer víctima de feminicidio en noviembre, de enero a octubre la cifra era de 20 mujeres que sufrieron este delito.
Guerrero ocupa el lugar 14 nacional con mayor número de mujeres que han sido víctimas de feminicidio en 2024. En el país se reportaron 762 mujeres víctimas, con el Estado de México como la principal entidad donde se comete el delito, con 69 mujeres víctimas de feminicidio.
El secretariado presenta un listado de los 100 municipios con presuntos delitos de feminicidio en el país en lo que va del año. En el caso de Guerrero, aparece Acapulco en la posición 17, al tener siete mujeres víctimas de feminicidio y con una población de 413 mil 99 personas, lo que indica una tasa de 1.69 feminicidios por cada 100 mil mujeres.
A falta de los datos de diciembre, 2024 ya es el año con mayor número de feminicidios desde que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda encabeza la administración. En 2022 fueron 13 mujeres víctimas y en 2022 la cifra fue de 16 mujeres víctimas.
El secretariado recopila información sobre seguridad desde 2015, desde ese punto de partida, el año en el que hubo más feminicidios en Guerrero fue 2018 con 35 mujeres víctimas. El 2024 ya es el segundo año con mayor número de víctimas, al igual que 2016 y 2017, que tuvieron 21 víctimas de feminicidio.
De enero a octubre, Guerrero registraba 160 mujeres que habían sido víctimas de homicidio doloso en el estado. En noviembre fueron 15 las mujeres víctimas de homicidio doloso en Guerrero, con lo que llegó a 175 en lo que va del año.
Guerrero se mantiene como el cuarto estado en el país con mayor número de mujeres que han sido víctimas de homicidio doloso, por debajo de Guanajuato, con 332 víctimas; Baja California, con 235, y el Estado de México con 184 víctimas.
En el delito de lesiones dolosas, Guerrero acumula mil 451 mujeres víctimas en 11 meses de 2024 y ocupa la posición 15 nacional con mayor presencia de víctimas por esta situación.
Hasta octubre no había registro de mujeres que fueran víctima de secuestro en el estado, en noviembre se reportaron dos mujeres que presuntamente fueron víctimas de dicho delito.
De enero a noviembre, Guerrero registra 2 mil 593 mujeres víctimas de delitos de violencia familiar, 316 mujeres víctimas de violación, 62 víctimas de extorsión, cinco mujeres víctimas de corrupción de menores y una víctima de tráfico de menores.
En lo que va del año se han realizado 11 mil 934 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres, 4 mil 561 han sido llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar y 4 mil 141 son llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia de pareja.
De igual forma, 2 mil 986 llamadas han estado relacionadas con incidentes de violencia contra la mujer, 143 fueron llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de acoso u hostigamiento sexual, 59 fueron llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de abuso sexual y 44 son llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violación.
El cuerpo tapado con una sábana de la estudiante del Colegio de Bachilleres (Cobach) asesinada a balazos la mañana de este lunes en el centro de Chilpancingo, en la calle Quintana Roo, cerca del río Huacapa Foto: Jessica Torres Barrera El cuerpo tapado con una sábana de la estudiante del Colegio de Bachilleres (Cobach) asesinada a balazos esta mañana en el centro de Chilpancingo, en la calle Quintana Roo, cerca del río Huacapa. Foto: Jessica Torres Barrera
Luis Daniel Nava
Chilpancingo
Una joven recién egresada del Colegio de Bachilleres (Cobach) fue asesinada a balazos la mañana de ayer en la zona centro de Chilpancingo, la capital del estado.
En el primer semestre de 2024 la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres registró 88 homicidios dolosos contra mujeres con presunción de feminicidio, en un estado que el presente gobierno prometió convertir en un santuario para ese género.
La víctima de este lunes fue identificada como Ana Paulina Pichardo Almazán.
En una esquela el Colegio de Bachilleres Plantel 1 lamentó el feminicidio de Ana Paulina, egresada en 2023 de la institución.
“Con profundo pesar, nos unimos al dolor que embarga a la familia y amigos. Su partida deja una profunda huella en nuestras almas.
“Nos unimos a su familia y amigos en este difícil momento de duelo y ofrecemos nuestro más sentido pésame”, asentó el plantel.
A las 9:40 horas fue reportado al reportado al número de emergencias 911 una persona herida por arma de fuego en la calle Quintana Roo, esquina con paseo Alejandro Cervantes Delgado, a unos metros del salón Cuicalli.
En el lugar la Policía Municipal localizó a una persona tirada en el pavimento que presentaba manchas de sangre y solicitó servicios.
Los paramédicos de la Cruz Roja llegaron después de 40 minutos para corroborar la muerte de la joven.
También arribó la policía estatal, ministerial y agentes de la Guardia Nacional para resguardar el área y cerrar la calle.
En lugar fue hallada una credencial del Colegio de Bachilleres de la víctima, un teléfono celular y una cartera de color negro.
Peritos de la Fiscalía realizaron las diligencias y ordenaron el traslado del cuerpo al Semefo.
El hombre herido con arma blanca el 25 de junio pasado en el fraccionamiento Las Playas, murió en el hospital al arrojarse desde una ventana.
Las hijas en redes sociales señalaron que su papá mató a su mamá ese mismo día, y que fue un feminicidio.
De acuerdo con las primeras investigaciones ministeriales, el hombre atacó a su esposa hasta matarla con un cuchillo y después él se lesionó con la misma arma blanca.
El herido, presunto responsable del feminicidio, fue trasladado al hospital general de El Quemado y después se arrojó por una ventana al vacío y murió. El agresor tenía custodia policiaca.
Las hermanas Paola y Tania compartieron una publicación en Facebook y afirmaron que su papá Raúl cometió el delito de feminicidio contra su mamá Angélica.
Precisaron que no se trató de un asalto, tampoco ajustes de cuentas, no salieron del motel y que no fue una infidelidad.
Informaron que el martes 25 de junio su papá Raúl esperó que saliera de trabajar su mamá y el agresor atacó a su esposa en un lugar “estratégico” porque un camión tapaba la cámara de seguridad del C-4.
“En ese momento él sacó un cuchillo y comenzó a atacar a nuestra mamá, ella trató de pedir ayuda gritando, por lo que algunas personas pudieron presenciar el acto”, puntualizó el texto.
Añadió que “acto seguido Raúl comienza a autolesionarse con el mismo cuchillo en repetidas ocasiones”.
“Lamentablemente no pudimos hacer justicia, porque este ser cobarde en el hospital y al saberse perdido legalmente, decidió saltar de la ventana del hospital y terminar con su vida”, concluye la publicación que compartieron las hermanas. (Redacción).
Familiares y amigos acompañan el cuerpo de María Margarita Vargas Florentino Foto: Antonia Ramírez Marcelino
Sepultan en Copanatoyac a la mujer asesinada por su ex esposo; imploran familiares justicia
Pide la mamá de María Margarita Vargas Florentino sumarse a su exigencia porque en ese municipio “han matado a las mujeres y no hay justicia”.
Carmen González /Antonia Ramírez
Copanatoyac
La tarde del lunes sepultaron en el panteón de la cabecera municipal de Copanatoyac a María Margarita Vargas Florentino, víctima de feminicidio quien murió por asfixia a manos de su esposo, Pavel Bernabé Rosendo Cisneros, según han señalado sus familiares.
En el panteón, luego de ser sepultada su mamá imploró: “Les pido justicia, échennos la mano porque haya justicia porque aquí han matado a las mujeres y no hay justicia”.
En el municipio se han registrado varios feminicidios.
En la casa paterna, donde velaron el cuerpo, luego de ser traído del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo donde le hicieron la necropsia, llegaron vecinos del poblado a dejar sus flores y velas.
Al salir hacia el panteón, a las 5 de la tarde, les repartieron globos morados a los asistentes, quienes caminaron en silencio. Seguidos de la banda de viento.
El cuerpo de Mago fue llevado a la iglesia para despedirla con una misa. Los acompañantes aumentaron poco a poco, en el recorrido por las calles rumbo a la casa donde vivía y donde, dicen los familiares fue asesinada por su esposo, quien la golpeaba continuamente, sobre todo cuando se alcoholizaba o consumía drogas. Vivía violencia continua en su matrimonio.
Para los familiares fue un feminicidio y no un suicidio como pretenden manejar ahora desde el Ayuntamiento de Copanatoyac, donde los policías municipales fueron unos de los primeros que llegaron al lugar y que la trasladaron con sus familiares a buscar ayuda médica en Copanatoyac y luego al Hospital General en Tlapa, versión que los familiares de Bernabé Rosendo también andan diseminando en el pueblo.
En el lugar donde la encontraron, en su casa, está una barda de piedra que la separa del río donde creen que corrió para escapar y salvarse, pero ya no lo logró.
Ahí su mamá dejó flores, velas y con agua bendita la llamó para llevársela al panteón y su alma pueda descansar, según la creencia.
Después de ahí, siguieron el camino al panteón y en el trayecto se sumaron otras mujeres, una de ellas portó un cartel morado con letras blancas que decía: “Justicia para Mago”.
Luego de sepultarla su papá Luis Vargas, en un breve mensaje, agradeció la solidaridad de sus vecinos, amigos, compadres y familiares y dijo que su hija estaba bien, no estaba enferma, estaba en su casa y luego entre las 12 y la una de la madrugada del domingo pasó lo que pasó y que ojalá mañana o pasado se esclarezca lo que ocurrió y si hay un culpable.
Al tomar la palabra, la mamá de Mago, Guadalupe Florentino Guzmán dijo: “Gracias porque me acompañaron en este momento, este día es muy doloroso para mí, haber encontrado a mi hija muerta, ella no estaba enferma, nada más de un ratito a otro le arrebataron la vida”.
“Les pido justicia, échennos la mano porque haya justicia porque así han matado a las mujeres y no hay justicia”.
De ahí los familiares se regresaron a su casa, diciendo que van a esperar que el Ministerio Público actué y se haga justicia.
El pasado viernes una mujer indígena na savi fue asesinada a balazos por su yerno en la localidad de Pueblo Viejo, municipio de Cochoapa el Grande.
De acuerdo a información oficial el presunto feminicida llegó acompañado de otros dos hombres hasta el local de venta de cerveza de Paulina, en donde permanecieron y después su yerno repentinamente se acercó a ella y le disparó en varias ocasiones.
Indicaron que el agresor se encuentra prófugo mientras que algunos vecinos del pueblo junto con autoridades comunitarias lograron detener a sus acompañantes quienes están detenidos en el pueblo hasta que se resuelva su situación. (Antonia Ramírez Marcelino /Tlapa).
Una mujer fue asesinada a golpes por su esposo adentro de su casa, en la colonia Paraíso, ubicada en la zona suburbana de la ciudad.
El crimen fue reportado minutos antes de las 8 de la mañana en la avenida Radio Koko, informaron policías ministeriales.
Testigos dijeron a la policía que encontraron a la mujer muerta y desangrándose de la cabeza en su cama, y que el agresor fue su esposo, de quien se desconoce el paradero.
Afuera de la casa encontraron un automóvil azul de la marca Jetta con rayones a los costados y en el parabrisa con la leyenda “soy celosa tipo Laurita Garza y el Jetta es mío”. El agresor está prófugo.
La mujer asesinada se llamó Alma Delia de 33 años, de acuerdo a la declaración ministerial de los familiares.
Peritos de la Fiscalía Regional de Acapulco, informaron que la mujer tenía golpes contusos en el cuerpo. Al parecer la discusión fue verbal y después hubo golpes entre los esposos.
El crimen ocasionó un fuerte despliegue policiaco de soldados, Guardia Nacional, estatales y municipales.
La Fiscalía de Feminicidio abrió una carpeta de investigación por el crimen, mientras que los agentes policiacos realizaron un recorrido para buscar al agresor, pero no tuvieron éxito.
Después de las diligencias, el cuerpo fue trasladado a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo).
En un boletín de prensa, la Fiscalía General del Estado inició carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado, en contra de quienes resulten responsables, en agravio de Alma Delia por el hecho ocurrido en la colonia Paraíso.
Explicó que agentes de la Policía Investigadora Ministerial y Servicios Periciales acudieron al lugar de los hechos, para llevar a cabo los actos de investigación correspondientes que permitan obtener los datos de prueba necesarios, a fin de esclarecer el ilícito.