
Ramón Gracida Gómez
Durante un conversatorio el miércoles en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) por el tercer aniversario de la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia, su representante, Socorro Gil Guzmán, llamó a los asistentes a solidarizarse con los familiares que buscan a sus desaparecidos porque se están “normalizando” las desapariciones y los asesinatos.
El acto se llevó a cabo en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UAG en Acapulco donde acudieron decenas de alumnos de la licenciatura y activistas y escucharon por casi una hora el testimonio de la madre buscadora de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, detenido-desaparecido por policías municipales el 5 de diciembre de 2018, quien narró conmovida que su hijo había estudiado en esta escuela, pero no había concluido el trámite para obtener su título.
Relató que el día que lo desaparecieron Jhonatan iba a jugar futbol con su amigo Carlos Ignacio Rojas Monte de Oca, quien le había pedido ayuda al hijo de Gil Guzmán “porque tenía problemas en el trabajo, al muchacho lo estaban obligando a vender droga y le pidió a mi hijo que lo ayudara, quería demandar a su patrón porque no quería seguir trabajando en ese lugar y quería que le pagaran un finiquito; ya llevaba alrededor de cinco años trabajando en ese hogar”.
Jhonatan le comentó a su mamá y a dos, tres días los desaparecieron, Carlos fue torturado y asesinado, su cuerpo fue encontrado al día siguiente de la desaparición; la Secretaría de Seguridad Pública encontró un video en el que se ven policías tirando el cuerpo de la víctima atrás de la sucursal de Kentucky de Hornos Insurgentes.
Los policías fueron citados el 30 de enero de 2019, pero el fiscal canceló la diligencia y le comentó a la familia que tenía un testigo que acusaría a los policías, pero nunca apareció y Gil Guzmán y su hija Nadia lo siguieron buscando, pero empezaron a sufrir persecución para dejar de presionar al fiscal y en febrero huyeron de Acapulco; la amenaza era directamente contra María del Socorro.
Fueron tres años de desplazamiento forzado, cuando fue notificada que la carpeta de investigación fue trasladada a Chilpancingo, pero cuando la vio “todas las pruebas fueron desaparecidas de la carpeta, no había nada, no hay cómo probar que ahora lo que decimos es cierto”.
Gil Guzmán invitó a la exposición fotográfica del Zócalo mañana para conmemorar el tercer aniversario de la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia, y a solidarizarse con el movimiento.
“Todo mundo parece que está normalizando las desapariciones, los asesinatos que vivimos todos los días y eso no es normal; no podemos, como dicen por ahí, romantizar el trabajo de las madres buscadoras, no es bonito escarbar la tierra para encontrar a nuestros hijos, es lo peor que nos puede pasar a nosotros como seres humanos”, dijo entre lágrimas.
La representante de la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia compartió los problemas que se originan al estar de lleno en la lucha por los desaparecidos, perder los cumpleaños y la convivencia dentro de la misma familia.
“Todo el tiempo estamos de aquí para allá, ya no tenemos una vida como muchos que salen de su trabajo y regresan, hace mucho que no somos los mismos, después de que se llevaron a mi hijo, nos convertimos en tres personajes desconocidas, por mucho tiempo llegábamos a la casa donde vivíamos y cada quien se encerraba en su cuarto a llorar o hacer alguna otra cosa, menos a platicar”.
El ex coordinador del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), Raymundo Díaz Taboada, recordó que no han sido sancionados los responsables de las desapariciones de las décadas de 1960 y 1970, impunidad que permite que siga habiendo desapariciones.
A los estudiantes de Derecho les dijo que México es el único país que creó el delito la desaparición por particulares, el cual no existe en el derecho internacional, “si ustedes estudiando para mantener la impunidad de las personas, no hagan lazos comunitarios, no apoyen a las personas, pidan dinero, sobornen, extorsionen, al fin y al cabo mucha gente ha pasado por estas escuelas para aprender las herramientas de cómo aplicar las leyes en beneficio de particulares”.
En sus intervenciones, algunos asistentes expresaron su solidaridad con los familiares de desaparecidos y apoyaron económicamente al grupo de familiares de desaparecidos introduciendo dinero en una alcancía de la organización.
El acto fue presentado por Marisol Alcocer y apoyado por el estudiante de la maestría en Ciencias Políticas, Hugo Ozuna. En el presidium estuvieron los estudiantes de maestría en Violencias, Darío Velasco y del doctorado en Violencias, Adalid Ortega, quien leyó aquellos versos de Martin Niemöller que dicen: “Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista… luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”.
