Desconocen vecinos de la colonia Santa Lucía si serán reubicados y dónde

Vecinos de la colonia Santa Lucía, ubicada a orillas del río de La Sabana, aún viven entre los escombros de las casas que colapsaron durante el desbordamiento provocado por las fuertes lluvias del huracán John en septiembre del año pasado Foto: Carlos Carbajal

Daniel Velázquez

Vecinos de la colonia Santa Lucía afectados por la creciente del río La Sabana que derribó sus viviendas durante las lluvias del huracán John informaron que no saben si serán reubicados porque no se ha presentado ninguna autoridad.
Durante las lluvias del huracán John en septiembre del año pasado, el río La Sabana aumentó su caudal y la corriente carcomió los cimientos de 11 viviendas que fueron derrumbadas y actualmente permanecen sobre el cauce, en ruinas, como memoria de lo que sucedió hace siete meses.
Los vecinos cuentan diferentes historias sobre su estancia en el lugar, la señora Micaela Navarrete Albarrán, una mujer adulta mayor, contó que ella perdió su terreno donde sembraba árboles frutales y hortalizas, ahora su terreno que tenían unos 60 metros de largo quedó reducido a unos cuatro metros donde pasan los días calurosos, pero en las tardes el hedor de las aguas negras que escurren al río es insoportable.
Contó que durante el huracán John su hija fue a sacarlos de la vivienda, a ella y a su esposo para refugiarse en otra casa y no supo cuando la corriente del río creció y se llevó su terreno.
Su nieto que vive a un costado perdió una parte de su vivienda, el caudal del río se llevó parte de la casa y la parte que quedó de pie construyeron un muro y rellenaron con tres carros de tierra, con la intención de reforzar la tienda para que no quede expuesta.
Su hermana y su cuñado que vivían a un costado, ambos jubilados que trabajaron en Estados Unidos, llegaron a vivir a la colonia Santa Lucía en 2009, construyeron su casa pero 2024 el río la derrumbó y ya no viven en el lugar.
Sobre la reubicación, contó que sólo a su nieto le ofrecieron la reubicación, a ella sólo la censaron y le dieron apoyo para la reconstrucción pero no le dijeron que sería reubicada.
La señora Micaela con su esposo contaron que ellos vivieron en Ciudad Renacimiento muchos años rentando, pero cuando supieron de la venta de terrenos en la colonia Santa Lucía compraron cuatro predios juntos para construir su casa, eso fue en 2006, se fueron a vivir en 2009.
En 2013, después del huracán Ingrid y Manuel les dijeron que en el margen izquierdo del río, donde está la colonia iban a construir un bordo con rocas y tierra para evitar el desbordamiento del río, pero no lo hicieron, considera que eso se debe a que ocurrió la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el gobierno federal suspendió todos los trabajos en Acapulco, recuerda que estaba Ángel Aguirre de gobernador y Rosario Robles en la Sedesol y por esa obra que no se hizo es que perdió su terreno y sus familiares perdieron sus casas.
Por separado Omar Ávila González, otro vecino afectado por la creciente del río La Sabana, quien vive en la colonia desde hace nueve años contó que su familia dejará su vivienda esta temporada de lluvias para irse a rentar para evitar riesgos, su casa quedó a un metro del socavón que hizo la corriente del río, contó que cuando los censaron les dieron el folio y les dijeron que serían reubicados, pero hasta ayer no les han llamado o visitado para informarles dónde serán reubicados.
Por separado, Sergio Silvestre, otro de los vecinos afectados, indicó que de la reubicación a los vecinos afectados no les han dicho nada, sólo recibieron la ayuda por el censo, pero ninguna autoridad ha acudido al lugar, su casa fue socavada por la corriente del río, lo que hizo fue recoger piedras que el río arrastró y las usó para construir un piso sobre la parte socavada para evitar que las próximas lluvias la tierra se lave y debilite su vivienda, donde vivía desde hace 18 años.
La colonia Santa Lucía se ubica sobre el margen izquierdo del río La Sabana frente a la colonia La Máquina, el caudal del río afectó 11 viviendas, se llevó cuatro y quedaron derribadas siete, de acuerdo con testimonios de los vecinos.

 

La lluvia de este martes vuelve a destruir los pasos provisionales en Tierra Caliente

Un puente hamaca construido por vecinos en el río Omitla?n luego de los destrozos del huracán John que dejó incomunicadas a varias comunidades del municipio Juan R. Escudero. En la gra?fica un sen?or cruza cargando un tanque de gas Foto: Jessica Torres Barrera
Habilitan puente Hamaca por la caída de la mitad del puente Omitlán por el Huracán John que dejo incomunicadas a varias comunidades del municipio Juan R. Escudero. En la gráfica un señor cruza cargando un tanque de gas. Foto: Jessica Torres Barrera

Israel Flores

Ciudad Altamirano

Las veredas que se hicieron de forma provisional durante la semana, para permitir el cruce de vehículos y la comunicación entre los pueblos de Tierra Caliente, se volvieron a destruir, con la lluvia de la madrugada de este martes.
En el municipio de Ajuchitlán se reportó que la creciente del río Las Truchas se llevó de nuevo el terraplén del puente, debido a que también también la presa Las Garzas ha estado desfogando de manera continua.
Se trata del lugar en donde un brazo pequeño del río Las Truchas se abrió hacia el lado derecho, río abajo, y se llevó el terraplén del puente, donde días antes sólo colocaron unos tubos y echaron tierra encima para permitir el paso de vehículos de manera temporal, sin embargo, la nueva creciente destruyó este cruce.
Esto impidió el cruce de la gente de ocho comunidades cercanas, que estaban llegando a la cabecera municipal desde el pasado domingo y otra vez quedaron bloqueados.
En Coyuca de Catalán construyeron un camino de piedra sobre el brazo del río Cuirio, por donde pasan vehículos, pero este martes el agua también tapó esta zona y llegó a subir hasta la altura de las llantas de una camioneta, de forma que los vehículos pequeños no cruzaban.
El transporte público tampoco se animó a cruzar el río y permaneció parado hasta las 9 de la mañana, cuando bajó el nivel del agua.
Mientras, profesores que dan clases en varias comunidades no pudieron cruzar y se regresaron a sus casas, sólo algunos tomaron la decisión de dar la vuelta por Tlapehuala, lo que representa un recorrido de más de 40 minutos extras.
Los estudiantes esperaron hasta después de las 7 de la mañana para intentar cruzar en motocicletas. Algunos lo lograron. Tuvieron que quitarse los zapatos y subirse los pantalones del uniforme para cruzar.
El Colegio de Bachilleres en Coyuca de Catalán habilitó su transporte escolar, para cruzar a los estudiantes de un lado a otro durante la mañana, para que pudieran llegar a clases.

Llegan las primeras colchonetas del gobierno estatal

Después de 10 días de que inició la creciente del río Balsas, que afectó a varias viviendas, llegaron este martes las primeras colchonetas a los albergues de la región; sin embargo, varios de ellos ya no funcionan porque las personas regresaron a sus hogares, a pesar de la destrucción.
Personal de Protección Civil en compañía de la delegada de Gobierno, María Asunción Santamaría Jiménez, comenzó un recorrido por comunidades de Coyuca de Catalán, San Miguel Totolapan y Pungarabato, para entregar una colchoneta por familia en pueblos y colonias. No hay camas en la zonas afectadas.
En Ciudad Altamirano, de las 140 familias que llegaron a estar en albergues, sólo permanecen siete, pues sus casas no han terminado de limpiarse o siguen muy húmedas para ser habitadas.
Aquellos que ya volvieron a sus viviendas están durmiendo en los patios y sólo en caso de lluvia se meten a las habitaciones.
Las localidades más afectadas están en el municipio de Coyuca de Catalán, entre ellas, San Juan Chámacua, Las Juntas del Río, Chiquito y Amuco; así como Santo Domingo.
Otro de los funcionarios, que se mantuvo al pendiente de las peticiones de los alcaldes, fue el director del Colegio de Bachilleres, Jesús Villanueva, quien fue comisionado a recorrer el distrito 17, para conocer las necesidades en nombre del gobierno estatal.

Alertan sobre posible derrumbe de 150 casas en la unidad El Quemado-Casitas

Jacob Morales Antonio

Vecinos de la unidad habitacional El Quemado-Casitas, pidieron ayuda a las autoridades para evitar el derrumbe de 150 casas, que han quedado al borde del río de La Sabana luego de que el afluente se llevó unos 50 metros de sus patios.
Pero no es la única con afectaciones, la unidad habitacional San Agustín podría quedar incomunicada debido al derrumbe de la mitad de la avenida que es el acceso principal, y del lado que conecta con la colonia Izazaga, el puente colapsó por el caudal que bajó de la colonia Sinaí y que también inundó casas.
La unidad habitacional El Quemado-Casitas, de unas 750 casas, fue construida para las personas que fueron reubicadas luego de la devastación provocada por el huracán Paulina en 1997 en una extensa zona en los márgenes del río de La Sabana, cerca de la caseta de La Venta de la Autopista del Sol.
El señor Javier Nava Ramírez recordó que cuando su familia y él llegaron a vivir a la zona, muchas familias damnificadas no alcanzaron una de las pequeñas casas que se construyeron que constaban de una recámara, un espacio que compartía la cocina, sala y el comedor, y fueron ubicadas en los márgenes del río de pasaba a unos 200 metros de las casas.
Dijo que conforme han pasado los diferentes fenómenos naturales y el caudal del río ha crecido, poco a poco el margen que tenían se ha reducido por la corriente del río, y durante el huracán Otis quedó de unos 50 metros, mismos que fueron devorados por las corrientes que provocó el huracán John.
El hombre denunció que las casas materialistas son responsables de que el río haya cambiado su cauce, debido a que han estado sacando arena, en un área aledaña a la carretera federal México-Acapulco, para evitar adentrarse al extenso campo que hay de pura arena, y eso provocó que parte del muro de contención que había se haya colapsado, y el agua se llevara sus patios.
Nava Ramírez indicó que son unas 150 viviendas construidas todas de muros, paredes y losa de concreto. El hombre expresó que no imaginó que después de la reubicación provocada por el huracán Paulina, ahora nuevamente están en riesgo de ser desalojados de sus viviendas.
Informó que antes del último cambio del director de Invisur, se había hecho y aceptado y una solicitud para continuar con la construcción de un muro de contención y evitar que el río se llevara más terreno, pero con los cambios en la institución, los directores que han llegado no le han dado seguimiento.
Los vecinos afectados durante el día están en sus casas, cuidándolas, y durante las noches las mujeres y los niños acuden al refugio que han instalado en la capilla de la unidad habitacional donde este martes fueron atendidos por una brigada de salud, y se les dio comida.
Pero no es la única unidad habitacional afectada por las lluvias, el acceso principal a la unidad habitacional San Agustín, Casas Homex y Palenque, tiene colapsado la mitad de la avenida, y sólo se mantiene un sentido que está socavado y que podría dejar incomunicados a los vecinos de esa zona. En los márgenes del afluente, cruzando el arroyo, hay casas colapsadas y otras por derrumbarse.
En el acceso que sale a la colonia Izazaga, tampoco hay paso, el puente reconstruido en 2017 y que costó 2.5 millones de pesos colapsó ante la fuerte corriente del afluente que baja de la parte alta de la colonia Sinaí y que inundó al menos unas 20 casas ubicadas en los márgenes del arroyo.

 

Sigue saturado el Acabús, a pesar de la creciente normalización del transporte

Jacob Morales Antonio

A pesar del reinicio del servicio del transporte público en todas sus modalidades, el sistema Acabús sigue saturado y la gente que llega a las 5 de la tarde a las estaciones, sólo ve pasar los camiones llenos y al final optan por subirse a un taxi colectivo que, en gran medida, mantiene un cobro ilegal de 25 ó 30 pesos cuando la tarifa autorizada es de 20 pesos.
Son las 5 de la tarde, a la estación llegaron las estudiantes Julisa Raquel y Paola Itzel que venían de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero, pero 15 minutos antes de que pasara el último camión del Acabús a las 6 de la tarde, se salieron y optaron por tomar un taxi colectivo hacia Las Cruces debido a que los camiones pasaban llenos.
Julisa Raquel vive en la colonia Parque Ecológico Viveristas, cerca del aeropuerto, y en los últimos días se ha levantado a las 4 de la mañana para poder llegar a clases a la zona de hospitales a las 7, pero su traslado es toda una travesía.
La joven contó que sale de su casa, camina unos 2 kilómetros hasta llegar frente al Forum del Mundo Imperial para tomar una combi hacia Las Cruces, para después transbordar, si no hay bloqueos en la Costera opta por el camión que pasa por el Macrotúnel y la deja en la avenida Costera y de ahí camina a la avenida Cuauhtémoc, transborda a las camionetas para la zona de hospitales que suben por la colonia Barranca de La Laja.
Si hay bloqueo o alguna otra situación en la avenida Costera, opta por irse hasta Las Cruces, ahí baja de la camioneta y toma cualquier camión que vaya a la zona de hospitales, para poder llegar a la escuela. Pero en estos días la joven ha utilizado por la mañanas el Acabús, para transbordar en la avenida Cuauhtémoc.
Antes de la falta de transporte, ella se levantaba entre las 5:30 y 6 de la mañana, y tenía un gasto promedio de 70 pesos de viaje redondo, que pasó a 150 pesos, es decir el doble. El regreso a casa le ha tomado hasta tres y cuatro horas, cuando antes lo habitual era de dos horas.
En el caso de Paola Itzel contó que desde el jueves, primer día de la parálisis del transporte, salió de su casa en la colonia Ciudad Renacimiento alrededor de las 6 de la mañana, caminó un tramo hasta el bulevar Vicente Guerrero, donde buscó subirse a un taxi colectivo o al Acabús.
Al llegar a la parada de Las Anclas en la avenida Cuauhtémoc, bajó, y transbordó en una camioneta de pasajeros que la lleva a la avenida Ruiz Cortines, en la zona de hospitales donde está la escuela.
“Se me hizo muy complicado, porque el primer jueves que no hubo transporte no me di cuenta, y yo suelo agarrar el camión de la ruta Renacimiento-Hospital, y se me complicó”.
Dijo que durante la semana pagó más en transporte debido al alza de los precios de los pocos colectivos amarillos que circulaban, que cobraron hasta 50 pesos por persona, e incluso quienes daban un aventón pedían una cooperación superior al pasaje de 20 pesos de los colectivos, cuando en un viaje redondo en los camiones urbanos pagaba 24 pesos.
La estudiante comentó que en la escuela hubo cambios en los horarios, y por la misma razón sólo ha estado acudiendo a hacer exámenes y entregar trabajos.

 

Arrastra la creciente del río Amuco el terraplén del puente en Chámacua, Coyuca de Catalán

El terraplén del puente que une a San Juan Chámacua con el pueblo de San Juan de la Cruz, en el municipio de Coyuca de Catalán, fue arrastrado por la creciente del río de Amuco, la mañana de este sábado.
Vecinos de la comunidad contaron que llovió durante toda la noche y que además las fuertes tormentas en la parte de la sierra provocaron que mucha agua entrara al cauce del río de Amuco, lo que provocó que comenzara a crecer desde alrededor de las 5 de la mañana.
Se informó que, al amanecer el río ya se estaba llevando el terraplén del puente que cruza hacia el pueblo de San Juan de la Cruz, y también parte del camino de terracería que pasa a un lado del río y que se deslavó con la corriente.
Unos 150 metros del camino fueron deslavados, informaron vecinos, quienes se dijeron preocupados ante el fuerte caudal del río.
La gente del pueblo confirmó que la vivienda de un vecino, Gregorio Sánchez Torres, que se ubica en una parte baja, se inundó cuando creció el río, y alcanzó hasta 30 centímetros dentro de las habitaciones; todavía en la tarde de este sábado, el agua estaba encharcada en el patio, donde el vecino tiene varios animales de granja.
Sánchez Torres confirmó que alrededor de las 5:30 de la mañana se dio cuenta de que el agua estaba llegando hasta la cama donde duerme, y que fue en ese momento que empezó a llevar sus cosas a un sitio más alto dentro de la misma casa.
A las 3 de la tarde el nivel del agua en la casa ya había bajado en las habitaciones, pero todavía estaba anegado el patio.
A las 12 del mediodía llegaron al pueblo socorristas de Protección Civil para hacer una valoración. A las 2 de la tarde llegaron policías del estado y soldados que participan en el plan DN-III, quienes inspeccionaron la parte del río donde el agua se llevó el terraplén.
Se confirmó que San Juan de la Cruz tiene otra salida que conduce al pueblo de Amuco, pasando por Pungarabatito y el Rincón de la Virgen, por lo que no se consideró incomunicada la comunidad.
Sin embargo, la salida más rápida es hacia San Juan Chámacua, población con la que el poblado de San Juan de la Cruz está estrechamente ligado, tanto en lo comercial como en lo familiar, pues sólo los separa el río que la mayor parte del año tiene muy poca agua.
El pueblo de San Juan Chámacua se ubica a 20 minutos de recorrido desde la cabecera municipal, tiene unos 400 habitantes, y San Juan de la Cruz alrededor de 200.
El río solamente se llevó el terraplén, pero el puente se encuentra de pie y aparentemente sin daños.
Este cruce fue construido después de que, en septiembre de 2013 la creciente se lo llevó completamente. En 2014 la creciente arrasó con una parte del terraplén, pero vecinos de la localidad lo repararon, y también en 2015, cuando los daños fueron menores a lo que actualmente se observa.