Infierno en el paraíso: conflictos por el agua en Acapulco

A las comunidades en resistencia del Cecop. Toda nuestra solidaridad y acompañamiento.

El agua dulce en el planeta está distribuida de manera desigual. La cifra de la sobreexplotación de los mantos acuíferos es increíble: menos de 10 países controlan el 60 por ciento de los recursos de agua dulce globales. La concentración de este líquido vital se expresa en cifras desquiciantes: cerca de 260 cuencas hidrográficas y un gran número de acuíferos son compartidos por dos países. Por eso para el investigador Doctor José Esteban Castro, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina “la crisis del agua (es)una fuente creciente de conflictos a nivel internacional”.
Para estudiar los conflictos hidrológicos, el investigador nos dice que la crisis del agua es de carácter esencialmente político, porque está relacionada con la desigualdad, la pobreza estructural y los procesos de democratización. Estas cuestiones no se reducen al plano técnico, tampoco al plano físico-natural. Los problemas socio-ecológicos, abordados desde la perspectiva de la ecología política crítica no pueden reducirse a la dimensión tecnológica, el gran desafío es abordarlo desde la dimensión social y política. Las autoridades federales siguen tomando decisiones técnicas y políticas, lo más grave es que siguen priorizando los grandes negocios, los centros turísticos, a costa de la pobreza de los pueblos donde están los manantiales y los pozos que abastecen las ciudades.
El grave problema del abandono de los pueblos de la ribera río Papagayo es ancestral. Los comuneros y comuneras de Cacahuatepec han sobrevivido a las sequías y la aridez de la tierra. Las parvadas de zopilotes eran la señal funesta del hambre, de un ambiente inmundo. Aún se respira entre los terregales y aguas negras ese aire lúgubre. Las familias nunca han sucumbido, al contrario, siempre se han organizado para hacer sus pequeños pozos de agua. Tenía que alcanzar para tomar, lavar los trastes, la ropa y para dar a los animales de corral. En temporadas de secas la gente se arremolinaba en los escasos pozos que quedaban como charcos de lodo.
Sólo en tiempo de lluvias los comuneros pueden sembrar maíz, calabaza y jamaica. Quienes tienen tierras a orilla de río riegan con mangueras sus cultivos. El ganado vacuno y el caprino comen el pasto seco y la basura que encuentran en su camino. Algunas familias tienen que hervir el agua del río porque no tienen agua potable para tomar. La situación es más difícil en las comunidades alejadas del río. La tierra y los árboles parecen arder con el sol quemante.
En la asamblea de este domingo se pudo constatar la gravedad del problema que enfrentan las comunidades de Cacahuatepec, El Cantón, Huamuchitos, El Campanario, Apalani, Cruces Cacahuatepec, El Rincón, El Carrizo, Parotas, Rancho las Marías, Ilamos, Parotillas, Salsipuedes, La Concepción, Amatillo, Cabeza de Tigre, Garrapatas, Aguas Calientes, El Bejuco y Chanecas, que a pesar de estar asentadas en la ribera del río Papagayo no tienen agua.
Para llegar a la asamblea varias mujeres caminaron dos horas. Otros se desplazaron en camionetas de redilas (como es común en el Acapulco de los pobres) provenientes de Aguas Calientes, donde están construyendo los pozos radiales que cuentan con un presupuesto de 700 millones de pesos. También llegaron comuneros de la ruta Cacahuatepec, Huamuchitos y Apalani. La mayoría cruzó el río en las rudimentarias “pangas” del pueblo.
En la asamblea dominical estuvo presente el espíritu combativo de Marco Antonio Suástegui, “el tigre” del Cecop. Reavivaron su grito de batalla: “la tierra no se vende, se ama y se defiende”. Hasta después de medio día llegó el personal de CAPAMA y Conagua. El ambiente ya estaba candente: “No queremos promesas, queremos palabras firmadas en papel. Mentirosos, mentirosos”.
Las autoridades informaron sobre los proyectos aprobados para las comunidades de Bellavista Papagayo; Cacahuatepec que incluye El Cantón, Espinalillo y Huamuchitos; Los Ilamos, Rancho las Marías, Parotas, Parotillas, Barrio Nuevo de los Muertos, Garrapartas, Cruces de Cacahuatepec, Apalani, El Campanario y El Carrizo. Los comuneros de Salsipuedes junto con otras comunidades se molestaron porque no los tomaron en cuenta. Increparon a los funcionarios federales.
Los comuneros y comuneras exigieron que en marzo inicien los trabajos de los pozos que van a distribuir agua a las comunidades. Las autoridades respondieron que no era posible porque tenían que subir los proyectos a una plataforma de la Secretaría de Bienestar federal “donde les asignarán un folio y se licitarían, para iniciar los trabajos el 15 de junio”. Los reclamos afloraron: “llevamos más de 50 años sin agua y todo el tiempo alargan las fechas para que al final no hagan nada”. Sentenciaron “si no inician en marzo vamos a cerrar los pozos radiales”.
La asamblea acordó que para el próximo domingo los funcionarios llevarán una propuesta de fecha para iniciar la construcción de los pozos que beneficiarán a decenas de comunidades, además se van agregar las comunidades que están fuera de los cuatro proyectos presupuestados. Las comuneras y comuneros mostraron nuevamente la casta del Cecop: “Viva Marco Antonio”, “Zapata y Marco Viven”, “Si no hay solución habrá revolución” y “La tierra no se vende, se ama y se defiende”.
Martha Hernández Estrada comunera de El Cantón, rememoró que el problema del agua viene desde hace varias décadas, por la falta de este líquido nos hemos organizado y peleado con todos los gobiernos que nos discriminan y engañan. Antes del huracán Otis y John contábamos con una red que nos llevaba el agua del río Papagayo a las comunidades de Cacahuatepec, El Cantón, Espinalillo y Huamuchitos, pero con los huracanes se echó a perder porque la corriente se la llevó. Hace un año nos organizamos e hicimos un plantón en los pozos de la comunidad de El Rincón durante 8 días. No nos hacían caso, pero Marco Antonio nos ayudó. Con su intervención nos atendieron en las oficinas de la Promotora Turística de Guerrero (Protur). Estuvo la gobernadora Evelyn Salgado, la presidenta municipal Abelina, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg). También estuvo un representante de derechos humanos, otro de obras públicas y de Bienestar. Hicieron una rehabilitación muy pequeña, pero seguimos teniendo el mismo problema, porque es una red antigua que está muy deteriorada. A veces conectan un tubo que dura tres días, hay muchas fugas y no tenemos agua para satisfacer nuestras necesidades.
Desde el 2003, cuando surgió el Cecop con Marco Antonio, cada domingo hacemos asamblea para abordar los problemas que las comunidades enfrentamos. En varias reuniones hemos hablado sobre los pozos radiales que se pretenden construir en Agua Caliente. Acordamos que era necesario ir para ver por qué estaban trabajando sin el permiso de los Bienes Comunales de Cacahuatepec. Nos informaron que Conagua estaba llevando a cabo ese proyecto, pero dijimos que todas las comunidades necesitamos el agua, no nada más el puerto de Acapulco.
No es justo que se lleven el agua para la ciudad, mientras nosotras, que cuidamos el río, nos estamos muriendo de sed. Acordamos organizarnos porque el agua es un derecho de todos. No nos oponemos a que Acapulco tenga agua, pero nuestras comunidades también la necesitan. Vamos a continuar esta lucha hasta que Conagua cumpla sus compromisos de llevarnos el agua. Queremos pozos con capacidad para abastecer todos nuestros pueblos. Si no cumplen, tomaremos acuerdos de volver con los plantones.
Durante mi niñez sufrí la falta de agua, la acarreábamos cargando los baldes en nuestra cabeza, yo tenía 8 años. No podíamos dormir tranquilas, porque nos despertábamos a las 4 de la mañana para ir por el agua a los pozos. Había años en que no llovía mucho y los pozos escaseaban. Teníamos que madrugar para juntar 60 litros para toda la familia, pero había quienes no alcanzaban. Todo el día el pozo permanecía lleno de gente, hacíamos fila para tener un poco de agua; atardecía, anochecía y la gente seguía en la fila. Los que se iban a las 10 de la noche tenían que velar, luego llegaban otros a las 2 de la mañana y así durante todo el día, porque necesitábamos agua.
En 1990 se hizo una organización, el señor Abel Salgado nos apoyó, no recuerdo si tenía un cargo en el gobierno o era luchador social. Se hacían reuniones en Oaxaquillas y Amatillo y acudía gente de Espinalillo, El Cantón, Huamuchitos. Con ellos logramos que se hiciera la red de agua. Mi papá planteó este problema y buscó con otros señores un lugar para que se hiciera un pozo y hasta la fecha es el que nos surte de agua, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos ayudó.
En ese tiempo varias comunidades luchamos para que se construyera la red de agua. Hicimos una mega marcha que inició desde la vereda de Amatillo, a las 8 de la mañana, con el respaldo de todas las colonias, no se le vía fin a la marcha. Caminamos hasta Acapulco, tomamos un receso en el Ayuntamiento a las 3 de tarde y continuamos hasta llegar al Zócalo. En ese tiempo era presidente René Juárez Cisneros. No le gustó que nos manifestáramos porque había muchos turistas, por eso nos mandó a decir que nos quitáramos. “No nos vamos a quitar de aquí hasta que nos den una solución favorable a nuestras peticiones”, fue nuestra respuesta. Como nos vio decididos el presidente vio que no iba a ser fácil hacernos a un lado. Envió a una persona de su confianza para llamar a un representante de cada comunidad para atendernos en la Presidencia. Así logramos que se metiera esta red de agua potable. Fueron tres etapas, no fue rápido, nos mantuvimos firmes en nuestra demanda y con muchas dificultades se terminaron los trabajos.
A las comunidades que se encuentran en la parte alta nunca les llega el agua, por más que han luchado ninguna autoridad ha atendido su principal demanda. Sobreviven gracias al río Papagayo. En El Cantón sembramos maíz, frijol, jamaica, ajonjolí, calabaza, y algunas familias crían chivos, vacas, puercos, pero le sufrimos por el agua. Así estamos todos los pueblos, tenemos río pero no tenemos agua en nuestras parcelas y en nuestras casas. En Acapulco y en muchas regiones del estado, la escasez del agua no es un problema técnico, ni de la naturaleza, es un problema político y de grandes intereses económicos.

 

La disputa territorial

Para Jesús Plácido Galindo luchador incansable del Cipog-EZ, a quien le fueron retiradas las medidas cautelares
por parte del Mecanismo de Protección
de Personas Defensoras de la Secretaría de Gobernación, a solicitud del gobierno del estado.

El auge de la criminalidad tiene su arraigo en el sistema-mundo que propala la libre circulación de mercancías y enarbola un sistema financiero que lava el dinero de la economía criminal. Las empresas del crimen organizado se integran a escala global al grado que logran unificar su dinero en el mercado financiero internacional. Con su interconexión en todo el orbe diseminan la narcocultura y, donde impera la corrupción, toman por asalto el poder político.
En el plano nacional las bandas criminales que se dedicaban a la siembra, distribución y trasiego de drogas, han incursionado en la economía formal lavando su dinero en las instituciones bancarias y en los negocios inmobiliarios. Su presencia en el territorio nacional se ha expandido y diversificado al punto de tener una gran presencia en las bolsas de valores y en inversiones financieras.
En Guerrero las organizaciones criminales disputan territorios, pelean a muerte las rutas terrestres, incursionan en giros comerciales de mayor demanda, y con su poder económico y bélico establecen alianzas con los grupos políticos y líderes partidistas, para financiar campañas y apoyar candidaturas afines a sus intereses delincuenciales. El fin principal es incidir en las decisiones que se toman en los ayuntamientos.
Las ocho regiones de nuestro estado tienen un supra poder que mueve los hilos de la economía y de la obra pública. Los jefes de las plazas consolidan su poder con una amplia red de emisarios que comandan varios grupos armados que se encargan de someter a la población con el pago de la cuota o la extorsión. Cuentan con personajes idóneos dentro de la administración municipal que facilita las transacciones económicas y la asignación de los recursos públicos a las empresas del crimen que se encargarán de realizar las obras del gobierno municipal. A nivel estado, la mayoría de las concesiones del transporte público están en sus manos. Esta actividad es estratégica para la movilidad de personas y de unidades cuando las circunstancias lo requieran: para ejercer presión a las autoridades, para el bloqueo de carreteras, el trasiego de mercancías ilícitas y para confrontarse con organizaciones sociales que pongan en riesgo sus intereses.
En nuestra entidad no hay excepción a la regla; los 85 ayuntamientos están coludidos de una forma o de otra con los grupos de la delincuencia que pululan en las ocho regiones. Establecen pactos secretos a contrapelo de los intereses de la población. De manera facciosa se reparten los cargos públicos que son más redituables. Se concesionan ciertos servicios a cambio de prebendas y protección. Estos acuerdos subrepticios han colapsado nuestro endeble sistema democrático. La porosidad de las instituciones públicas ha propiciado que los intereses delincuenciales se coloquen por encima de los intereses de la sociedad que lucha por la justicia, la legalidad, el respeto a los derechos humanos, la rendición de cuentas, el manejo transparente de los recursos públicos. Ante este escenario adverso todo se vuelve opaco y peligroso. Ciertos temas no se abordan públicamente y ya no hay garantías para que los ciudadanos y ciudadanas se manifiesten con libertad sin temor a ser fichados por los grupos que delinquen.
El manejo de los fondos públicos federales se hace con discrecionalidad, los funcionarios aprovechan esta situación porque la mayoría de las personas no sabe cómo obtener información a través de los canales institucionales. El destino final de los fondos llega a manos de quienes manejan las empresas del jefe de la plaza. Sin respetar las reglas de operación se asignan obras públicas, con el argumento que son las idóneas al poseer maquinaria pesada para extraer grava, arena, para construir carreteras y pavimentar calles. En los municipios donde tienen el control total, las leyes y las instituciones han sido remplazadas por las reglas y formas de convivencia que ellos imponen.
Además de este entramado delincuencial que aparentemente funciona sin grandes obstáculos, existe una honda preocupación entre la población por el gran poder que han adquirido las organizaciones delincuenciales y su gran influencia que tienen en las diferentes regiones, pero sobre todo en comunidades rurales que han estado abandonadas por las autoridades municipales y estatales. Han demostrado una gran capacidad para movilizar tanto autoridades comunitarias como municipales por el arraigo que tienen. La ausencia de los gobiernos estatal y federal le ha hecho el gran favor a estos grupos porque ha crecido su legitimidad y ascendencia entre la gente que vive en medio de la precariedad y el miedo.
Se ha llegado al extremo de que la población perciba que es un mal menor aliarse con un grupo delictivo porque ya conocen como actúa, su popularidad genera arraigo y mayor aceptación. Ante un escenario hostil aparece como el menos malo y el más condescendiente con las necesidades de la población. Se resignan a aceptarlo porque es de la región, es conocido por mucha gente y sus familiares tienen una gran red de compadrazgo.
En contexto de violencia y ante ausencia de las instituciones de seguridad, la gente que se siente inerme, considera como muy necesario que algún grupo de la delincuencia los proteja, a cambio de que ellos impongan su ley y que asuman el control de la vida económica y política de las comunidades. Es un mal necesario ante la inoperancia de las instituciones y la ausencia de la justicia. No hay manera de asirse de una autoridad que vele por los derechos de la población, ante este desamparo optan por aliarse con quien se ha erigido en el jefe de la plaza.
Ante la ausencia del Estado de derecho reaparecen grupos delictivos que se disputan territorios a sangre y fuego. Al interior de las regiones emergen luchas internas lideradas por otro grupo que promete liberar del yugo delincuencial a su contrincante. La población queda atrapada entre dos fuegos, vive en la incertidumbre y el miedo, porque sabe que no puede mantenerse al margen. Tiene que optar por alguien. Una forma de liberarse de ese yugo es buscar apoyo o establecer una alianza con los grupos de autodefensa. Sin embargo, la narrativa que prevalece es que también las autodefensas pertenecen a algún grupo de la delincuencia o que son también la misma delincuencia.
Ante este turbio panorama las comunidades tratan de organizarse de manera autónoma con el riesgo de sufrir una agresión mayor. Se incorporan a la policía comunitaria o al grupo de autodefensa, el problema es que nadie garantiza seguridad. Varias comunidades asumen el riesgo de incorporarse a los grupos comunitarios o de autodefensa para no quedar a la deriva y sin un aliado que las proteja. Ante la falta de alternativas con la ausencia de las autoridades queda una salida peligrosa: la paz narca.
Las autoridades parecen ceder ante esta avalancha delincuencial, han dejado expandirse a los grupos que están en la disputa territorial y no hay un dique que los frene y que los obligue a replegarse. Su silencio tiene varias interpretaciones, sin embargo es más grave su inacción, como que han dejado que las bandas delincuenciales se repartan el territorio, con tal de que no haya más violencia y que lleven la fiesta en paz. Lo inadmisible es que la gobernabilidad en nuestro estado pase por los acuerdos bajo la mesa, por los pactos secretos, las complicidades, la corrupción, la impunidad y la no aplicación del Estado de derecho.
Ahora vemos que hay demandas sociales que son enarboladas por los grupos de la delincuencia, ante la desatención a las demandas básicas que plantea la población a las autoridades, los grupos delictivos le dan cabida a sus peticiones y también arman su agenda social. Con el aval de las comunidades que están abandonadas los liderazgos del grupo delincuencial se mezclan con las autoridades locales. Para ser escuchados promueven la movilización a la capital del estado para levantar el perfil de las comunidades y ejercer mayor presión con el fin de obtener mayor presupuesto. Esta estrategia ha dado buenos resultados porque además de arrancar más presupuesto se granjean la amistad de las familias pobres y se materializan sus demandas en obras. Las demandas más sentidas como la construcción de caminos, de tanques de agua, salones de clase o fertilizante tienen el respaldo del grupo delincuencial. Este vacío les permite aparecer como actores políticos que tienen incidencia en las regiones donde no hay dinero ni alimentos para comer. Emergen actores político-delincuenciales que suplantan a las autoridades y a los partidos políticos por estar dentro de los territorios que son parte de sus negocios.
Lo más grave que nos ha pasado es que la delincuencia ha cimbrado las estructuras caducas de un gobierno que solo trae un nuevo discurso, que reproduce los vicios añejos. La corrupción sigue como antes, el nepotismo es calca fiel del cacicazgo ágrafo, la impunidad sigue siendo el lastre que arrastran todos los gobiernos que se coluden con los que cometen delitos y violan los derechos humanos. La violencia en el estado sigue imparable. Predomina la ley de las balas. El más fuerte sobrevive al sofocamiento de la macrocriminalidad. La disputa territorial es parte del botín de esta confrontación armada que no tiene final. La Autopista del Sol también está dentro de la estrategia de los grupos para obligar a las autoridades a negociar y a plantear su agenda orientada a proteger sus intereses facciosos. La Autopista del Sol se ha convertido en el termómetro que mide el grado de confrontación que se da entre los grupos de la delincuencia y que pone a prueba a un gobierno que parece estar contra la pared, que solo busca sobrellevar esta espiral de violencia.

 

¿Para qué sirve la autoridad?

 

Para la ONU la gobernanza es un proceso por el cual las instituciones públicas dirigen los asuntos públicos, gestionan los recursos comunes y garantizan la realización de los derechos humanos. La auténtica prueba de una buena gobernanza es el grado en que hace realidad la promesa de los derechos humanos: proteger el derecho a la vida, la seguridad, la integridad física, la no discriminación. Asegurar la libertad de pensamiento, de expresión, de prensa. Garantizar un trato igualitario ante la ley, la presunción de inocencia, el derecho a un debido proceso y la defensa propia.
En Guerrero la ley no se aplica ni los derechos se respetan. La violencia es lo que prevalece, la justicia facciosa es la que funciona, los intereses político-partidistas están por encima de los derechos de la población. El poder se ejerce como negocio y no como servicio, la centralidad política se focaliza en el gobernante y no en los ciudadanos y ciudadanas. Los privilegios son para las elites y las migajas para la población pobre. La seguridad se brinda a las autoridades, pero las extorsiones, los asaltos, secuestros, desapariciones y asesinatos las padece una sociedad inerme. La violencia que diariamente trunca de tajo la vida de los guerrerenses interpela en todo momento al gobierno ¿para qué sirve la autoridad?
El pasado lunes 26 de enero más de 150 hombres, mujeres y jóvenes con armas, barretas, picos y palos de la comunidad ñu savi de Cuyuxtláhuac llegaron en 10 carros a la delegación de la colonia Miraflores. Descendieron de los vehículos varias personas con uniformes de policía municipal con armas de alto poder. La horda se abalanzó contra pobladores de Cruz Fandango. Eran las 3 de la tarde cuando fueron a la casa del comisario, derribaron su puerta, destruyeron lo que encontraron y detuvieron a sus hijos. Una señora de 35 años, que festejaba el cumpleaños de su hija junto con una vecina y dos maestros escucharon los golpes a la puerta. Por verificar lo que pasaba los de Cuyuxtáhuac, abrieron la puerta con barretas y picos. Realizaron tres disparos, uno impactó en el metal de la puerta, otro en la pared y el último atravesó la ventana. Cuando entraron, los profesores se pegaron hacia la ventana, la señora y sus hijas se tiraron al suelo. No sólo revolvieron sus cosas, sino que se “robaron 6 mil 500 pesos”.
Otra niña y su abuela también fueron agredidas. Amenazaban a la niña con pegarle con un pico, la abuela la protegió. Por su atrevimiento la descontaron de un golpe. Un policía le dio una patada en el pecho que la dejó privada. Vomitaba sangre. La pesadilla duró varios minutos. Cuando la gente de Cuyuxtláhuac se fue, la niña corrió, pero iba mal herida. Los policías de Cruz Fandango la auxiliaron y la trasladaron a una comunidad de Oaxaca.
Los hijos del comisario municipal, los dos profesores y la señora fueron llevados en los carros de redilas a la comisaría municipal de Cuyuxtláhuac. Después de unos minutos los agresores pidieron disculpas porque habían confundido a las personas. La presencia de la Policía Estatal, el Ejército y la Guardia Nacional fue infructuosa porque no intervinieron.
La misma tarde del 26 de enero tres jóvenes asaltaron una tienda de celulares en Tlapa. El atraco fue captado por una cámara de seguridad. Se observa cómo se meten en una maleta los celulares. En su huida dos de los asaltantes fueron detenidos. En redes sociales se difundió que a las 3 de la tarde llegaron autoridades municipales y paramédicos, sin especificar de quiénes se trataba.
El miércoles 28 de enero circuló un video en el que una joven de 18 años, que había participado en el robo de celulares, era interrogada por personas desconocidas. Confesó que forma parte de una banda de 10 integrantes que se dedica a robar y asaltar en la ciudad de México, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y ahora en Tlapa. Señaló que uno de los que participaron es de Tlapa; otro de ellos del estado de Puebla y el resto de la Ciudad de México. Por el trabajo les iban a pagar “10 mil pesos y un celular”.
En el mismo video se observa que la joven se encuentra tirada, semidesnuda. Después del interrogatorio fue golpeada. Por los fuertes golpes que recibió tuvo varias lesiones en la espalda. Fue atada a un poste de luz. A su lado se leía en una cartulina “Quiero pedir una disculpa a todo el pueblo de Tlapa, en especial al afectado por el robo que cometimos. Estoy muy arrepentida y pues todos los que quieran venir a robar les espera esto y algo mucho peor. Muchas gracias por perdonarme la vida”.
La noche del miércoles, Florentino Esteban Flores, empresario y político de Cochoapa el Grande, fue perseguido por sujetos armados mientras conducía su vehículo junto a sus tres hijos. Tras varios disparos fueron privados de la libertad. En la siguiente noche fue localizado el automóvil con impactos de bala y manchas de sangre. Sin embargo, el viernes 30 circuló en la redes sociales que Florentino “se encuentra sano y salvo con sus hijos en casa, después de una negociación, fue liberado”.
Florentino Esteban ha sobrevivido a varios ataques, el primero ocurrió el 3 de marzo del 2025 cuando balearon su negocio de materiales para construcción; el segundo fue el 9 de diciembre, en el que rafaguearon su negocio hiriendo al empresario y a su hijo mayor. En los primeros días de enero hombres armados intentaron privar de la libertad a su hijo que viajaba en una camioneta acompañado de un trabajador. De milagro se salvaron.
El miércoles 28 de enero indígenas amuzgos de Arroyo de la Barranca Honda, municipio de Ometepec, lograron la liberación de un policía de la localidad de manos de los militares y la Guardia Nacional. Los policías locales acudieron a resguardar la celebración de San Judas cuando a las 11:30 de la noche se toparon con elementos del Ejército y la Guardia Nacional que iban en cinco patrullas. En ese momento fueron sometidos y desarmados.
Unos 200 pobladores se organizaron y en camionetas los alcanzaron cerca de Ometepec. Los indígenas rodearon a los soldados e impidieron seguir su camino. Les exigieron que entregaran al detenido. Los militares se negaban porque habían decomisado un arma de uso exclusivo del Ejército. La presión de los pobladores obligó a los militares a regresar a la comisaria municipal. Increparon a los militares y a la Guardia Nacional por no presentar sus identificaciones. Les espetaron “ustedes no son militares […] son malandros”. A la una de la madrugada los militares liberaron al detenido y entregaron el arma que es de la comunidad.
La violencia en Cochoapa el Grande no cede. En las primeras horas del jueves 29 de enero fue encontrado el cuerpo de Pedro Martínez Chávez, vendedor de carne, en San Cristobalito. Fue reportado como desaparecido el martes 27. De acuerdo con testimonios de vecinos Pedro regresaba de su terreno cuando hombres con rifles de asalto AK-47, vestidos con playeras de la policía municipal, lo privaron de la libertad en el tramo de La Ciénega y Barranca de la Palma a las 3 de la tarde. Su familia lo buscó sin la intervención de las autoridades a pesar de que había pedido apoyo. Nunca imaginaron que hallarían su cuerpo sin vida en medio de arbustos.
El mismo día fueron localizados semienterrados y en estado de descomposición los cuerpos de dos hombres cerca de la comunidad de Saucitos, municipio de Tecoanapa en la región de la Costa Chica. Se sabe que grupos de la delincuencia han dejado decenas de asesinados que entierran en fosas clandestinas.
El viernes 30 de enero al menos 500 policías del sistema de seguridad y justicia ciudadana, perteneciente a la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) junto con integrantes del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ) arribaron a la Plaza de la Paz en Ayutla de los Libres con el fin de liberar 10 comunidades de Tecoanapa y Juan R. Escudero que están bajo el yugo de la delincuencia.
Jesús Plácido, en la Plaza de la Paz dijo que el despliegue se debe a la “inacción de los tres órdenes de gobierno contra los grupos criminales”. Minutos después salieron en caravana hacia El Terrero, municipio de Juan R. Escudero con la intención de retomar el control y garantizar el retorno de 50 familias desplazadas. Durante el trayecto hubo enfrentamientos, y, aunque los dirigentes aseguraron que tomaron el control de las comunidades La Estrella y La Providencia, municipio de Tecoanapa, en Xalpatláhuac fueron atacados con drones, y desde los cerros les dispararon hasta replegarlos. Ante esta irrupción armada varios comisarios de Juan R. Escudero anunciaron este domingo que van a impedir que la UPOEG entre a su territorio. No confiaron en el anuncio de las autoridades del estado de que las autodefensas se replegarían. La población está vigilante y temerosa.
El viernes 30, Florencia Arce Campos, la síndica de Copanatoyac, fue retenida por policías municipales por órdenes del presidente Constancio Sánchez. Nueve horas permaneció privada de su libertad en el corredor del Ayuntamiento por negarse a firmar la cuenta pública. Por su parte, el presidente Constancio la responsabilizó por no haber pagado el aguinaldo de los trabajadores del Ayuntamiento. La síndica pidió en un video la intervención de la presidenta Claudia Sheibaum porque estaban violando sus derechos como mujer y como autoridad. Se instaló una mesa con autoridades regionales sin que llegara el presidente municipal. La síndica fue liberada con la firma de documentos relacionados con los recursos de 2026.
Ante la violencia irrefrenable la población tiene que replegarse o luchar por su sobrevivencia. Las leyes y las instituciones no se aplican ni funcionan. Las autoridades están ausentes, dejan crecer los problemas evadiendo su responsabilidad de atenderlos a tiempo. La carencia de recursos inmoviliza al personal operativo porque no hay dinero para gasolina ni para comprar municiones. El desmantelamiento del sistema de justicia y seguridad del estado facilita la entrada de la delincuencia que sufraga los gastos para su causa. Las llamas de la violencia se expanden y las autoridades siguen encerradas en su burbuja, recortando presupuestos de las instituciones para la próxima contienda electoral. La autoridad no sirve para proteger los derechos de la población sino para cuidar sus privilegios.

Tiempos dolorosos e impostergables

Todo nuestro apoyo a Sergio Ocampo Arista. Nuestra solidaridad y reconocimiento al trabajo profesional de la compañera Jessica Torres. Nuestro aprecio al valioso trabajo del padre Filiberto, su desplazamiento forzado devela las condiciones adversas para defender los derechos humanos en Guerrero. Loas para el camarada y luchador social Saúl Morán, de la Ciénega, municipio de Malinaltepec. En memoria de Vicente Estrada Vega, enlace principal entre la guerrilla de Lucio Cabañas y la base de apoyo en las ciudades.

A nueve meses del infame asesinato del defensor del territorio Marco Antonio Suátegui Muñoz, las investigaciones siguen estancadas a pesar de la información y los datos de prueba que se han proporcionado a la Fiscalía. Hay serios indicios de la ubicación y detención del agresor material, pero las maniobras truculentas que se manejan dentro de la Fiscalía ocultaron su detención y lo dejaron en libertad. El patrón de impunidad se mantiene intacto en una institución que se resiste a proporcionar información veraz a las víctimas y cuyas actuaciones van en detrimento del Estado de derecho y la negación de la justicia a las familias agraviadas. Es común que en nuestro estado los crímenes cometidos contra defensoras y defensores no se investiguen y mucho menos que se judicialicen. Dejan que la violencia trunque de tajo cualquier esfuerzo por mantener vivo el movimiento que impulsó Marco Antonio, por el contrario, genera un efecto devastador porque desarticula y debilita al Cecop, la gente se muestra temerosa de volver a reactivar la lucha ante la violencia que impera en la región. Es común que los delincuentes no sean perseguidos ni investigados, más bien son los que gozan de protección porque se vuelven necesarios en esta cadena de la industria criminal.
La Fiscalía no tiene mayores avances en la investigación, más bien, ha dejado el caso de Marco Antonio como un expediente rezagado. Para los ministerios públicos se trata de un asesinato más entre tantos hechos violentos que suceden diariamente. Es irrelevante la trayectoria de Marco Antonio como defensor del territorio y nada les dice que haya tenido medidas cautelares de la Comisión Interamericana por la desaparición de su hermano Vicente Suástegui. El grito de “la tierra no se vende, se ama y se defiende” se convirtió en “la arena es de quien la trabaja”. Sin embargo, las batallas por la limpieza de las playas y contra los grandes empresarios, se tornaron en una amenaza para los empresarios gravilleros que extraen la arena y la grava del río Papagayo de manera irregular. Para mantener sus intereses intocados se han aliado con la delincuencia que ha tomado el control de las comunidades rurales cobrando cuota y ajustando cuentas con los que se resisten.
Son las comunidades pobres del Acapulco olvidado las que junto con su familia honran la memoria de Marco Antonio. En medio de tantas afectaciones a sus tierras y viviendas por los huracanes, las familias se sobreponen a las amenazas y riesgos que corren. Resisten y se mantienen firmes en el Cecop. Continúan con sus asambleas dominicales para que no decaiga el ánimo. El espíritu de Marco Antonio siempre está presente.
Persiste entre la gente mucho enojo y reclamo porque no fueron tomadas en cuenta las comunidades damnificadas, quedaron fuera de los censos y no recibieron los apoyos económicos para reparar sus techos ni rehabilitar sus terrenos y huertas. Con sus manos y sus precarios recursos se han levantado. Marco Antonio dio la pelea para que los censaran y buscó opciones con fundaciones y organizaciones solidarias que atendieron sus demandas básicas. Con ellas siguen trabajando para rehabilitar sus viviendas, para sanear el agua que consumen, construir letrinas, recuperar sus parcelas y sus huertas. A pesar de que Marco Antonio ya no está continúa la mística del trabajo comunitario, el cooperativismo y la ayuda mutua. Afortunadamente la solidaridad continúa impulsando proyectos y motivando a las familias que perdieron todo.
Como Cecop luchan contra los que quieren repetir la historia del colonizador de imponer proyectos extractivos sin consultarlos, de alentar la división interna para minar su resistencia y utilizar a los empresarios y a los grupos delictivos para socavar la organización comunitaria. Con Marco Antonio al frente aprendieron a defenderse contra los depredadores y usureros, a alzar la voz y desenfundar el machete para defender los bienes comunes. Por eso su batalla está en dos frentes: defender su territorio y exigir justicia por su líder Marco Antonio.
Entre la población hay fundados temores de que en la Fiscalía pesen más los intereses económicos de los grupos que delinquen y que por lo mismo haya encubrimiento y complicidad para no dar con los responsables. No hay una pizca de voluntad para garantizar justicia a las víctimas y combatir frontalmente el flagelo de la impunidad.
Dejar en el olvido el asesinato de Marco Antonio es apostarle a que la violencia nos arrastre como las olas del mar, es ahogar cualquier esfuerzo de las familias que depositaron su confianza en los ministerios públicos y entregaron pruebas que desecharon o que fueron borradas. No hay transparencia en su actuar y más bien infunden temor y animadversión. Tampoco funcionan los órganos internos que vigilen la actuación de los agentes que realizan las investigaciones. Esta inacción deja entrever la red delincuencial que se teje al interior de la Fiscalía General.
En este clima de violencia que impera en el estado no hay visos de que en el gobierno de Evelyn Salgado se logre dilucidar el móvil del asesinato de un gran defensor, mucho menos que se detenga a los responsables materiales e intelectuales. No hay acciones contundentes que reviertan esta espiral de violencia, que resquebraje este andamiaje delincuencial que se robustece con la inacción de los operadores de justicia del estado.
En el inicio del presente año persiste la inercia burocrática, los vicios añejos de archivar los casos que nadie reclama, de pisotear la memoria de un defensor cuyo asesinato agrava la penalidad de los responsables porque truncaron procesos de reivindicación de derechos, destruyeron proyectos de desarrollo comunitario y cortaron de tajo la organización comunitaria, en aras de mejorar las condiciones de vida de comunidades abandonadas y empobrecidas.
Marco Antonio condensó los sueños de comunidades rurales que luchan por dignificar su vida. Asesinaron no solo a un defensor, sino que cortaron los vasos comunicantes de su lucha, desfondaron los esfuerzos colectivos para mejorar el hábitat y colocaron en el desfiladero de la muerte a su familia que se vio obligada a desplazarse para ponerse a salvo. Para la Fiscalía, estos agravios no son relevantes para impulsar las investigaciones y ejecutar las órdenes de aprehensión.
En esta misma fecha dolorosa las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos cumplen 136 meses en una lucha sin cuartel, pagando altos costos de vidas humanas y soportando graves daños a su salud física y mental. Como los grandes robles han resistido todo: mentiras, escarnio, vituperios, maltratos, reuniones infructuosas, búsquedas fallidas, negativas para acceder a expedientes militares, acciones malévolas para dividirlos, desgastes económicos y emocionales, procesos penales engorrosos y sin resultados, nulo apoyo en su propuesta del retorno del GIEI. En medio de tantas tormentas se mantienen firmes, lúcidos y con mucha esperanza.
Como madres no dejamos de aprender. No hay una palabra exacta para decir lo que sentimos en el corazón porque no sabemos cómo explicarlo. Llevamos un dolor inmenso porque nuestros hijos no están con nosotros. Eso duele mucho, pero nos hacemos fuertes, caminamos como si nada nos pasara. Antes se me llenaba de lágrimas mi rostro por ese dolor tan intenso. Ahora no puedo decir que no me duele, aprendí a poner una barrera. Nos ponemos firmes, nos hacemos más duras por todo lo que estamos viviendo, por no tener los avances en la investigación. Solo así podemos soportar todo lo que nos pasa.
Cuando me viene el pensamiento de dónde están los muchachos, siempre me imagino que mi hijo llegará a la escuela o a mi casa. Me ilusiono que toca la puerta. Es la fe que tengo, por eso le pido a Dios que nos ayude a encontrar a nuestros hijos, que estén bien y que pronto sepamos de ellos. Me preguntó siempre ¿por qué esa necedad de los gobernantes de no querer abrir el camino para que vengan los expertos y nos ayuden a encontrar a nuestros hijos? En los 11 años solo con los del GIEI hemos tenido avances. Con los gobiernos hemos tenido más mentiras hasta la fecha.
Necesitamos salud para poder continuar. Pienso en las madres y padres que se quedaron en el camino y que nunca supieron de sus hijos. Nosotras vamos a seguir luchando por sus hijos, aunque nos estén matando en vida. Si la presidenta Claudia Sheinbaum tuviera voluntad de llegar a la verdad, no pondría tantos pretextos ni obstáculos. En las reuniones siempre hablamos de los mismos puntos: los 800 folios, las líneas telefónicas, las extradiciones. No se ha avanzado en nada. Nos dice que ya mandó cartas, pero no nos ha demostrado nada. Maneja el tiempo diciendo que están trabajando, pero nos mantiene en lo mismo. Ya regresaron con lo del basurero, que ya fueron a las funerarias y que han agarrado a personas que no sabemos si tienen que ver con la desaparición de nuestros hijos. No nos han favorecido sus supuestos avances. La presidenta dizque trata de escuchar, pero quiere que se haga a su modo, y no se puede avanzar, seguimos estancados.
La exigencia ahora es que vengan los expertos porque a más de un año no se tiene nada. Los fiscales tampoco nos han ayudado, no nos han favorecido. Se necesita que vengan los expertos para que puedan avanzar en las investigaciones, para que se pueda saber de los 800 folios. La presidenta dice que está usando una nueva metodología, pero no vemos nada nuevo, nada más le cambiaron los nombres, pero es lo mismo.
Estamos como en un túnel. Esperemos que en la reunión de febrero haya algo más concreto, ya no podemos esperar más fechas, todas sabemos que el tiempo no se detiene y nos va llevando una por una. No queremos que la presidenta nos vaya a salir con que los expertos no quieren venir. Ellos sí quieren, pero necesitan dejarlos trabajar. La presidenta no se presta mucho para que sigamos caminando, por eso es necesario que vengan los expertos, para que nosotras como madres y padres sigamos adelante. Siempre nos informan de las detenciones, de los puntos de búsqueda, de las diligencias, de las llamadas en la noche del 26, pero no hay una noticia que nos dé un alivio, que nos diga dónde están nuestros hijos.

 

Justicia mínima

Las autoridades del estado no solo han minimizado la violencia que se recrudece en la entidad al presentar cifras alegres de que ha mejorado la seguridad, sino que se mantienen alejadas de las tragedias que a diario suceden en Guerrero. En nada les afecta el número de homicidios ni que los dolientes levanten los cuerpos de sus familiares asesinados. Ante la inacción de las autoridades ministeriales las familias agraviadas se resisten a denunciar los crímenes por la desconfianza en el órgano investigador. Saben que no hay garantías de confidencialidad, tampoco sensibilidad ni protección a las víctimas. A pesar de que la gente lucha con mucha entereza y pone en riesgo su vida, la justicia es exigua.
En la lógica gubernamental el problema no es la autoridad sino las víctimas que no interponen las denuncias. Si no hay carpetas de investigación las autoridades deducen que vamos bien, porque no hay registros de los delitos que se cometen. Los crímenes de alto impacto se banalizan por parte de la burocracia gubernamental con el argumento soez de que “andaban en malos pasos”. Justifican los crímenes atroces responsabilizando a las víctimas de su muerte: “se lo buscaron” es el comentario que se transforma en vox populi. Se exculpa a la autoridad de la violencia que nos aterra, se le absuelve por no aplicar el Estado de derecho y se le coloca en un nicho por enfocar su trabajo en eventos suntuosos. Su inoperancia y complicidad con la criminalidad la tuercen con el argumento de que también son víctimas de las campañas de desprestigio que se propalan en las redes sociales. Para colmo de males la autoridad ministerial se encarga de denigrar a las víctimas del delito, para favorecer a los perpetradores.
Los familiares padecen todo tipo de maltratos y desaires, cargan con la pena de la pérdida de sus seres queridos que resquebrajan su vida familiar y personal. Son arrojados al abismo del olvido. Los huérfanos sufren el desprecio al ser tratados como personas arrimadas, sin dignidad ni derechos. Las viudas sienten el cerco de la muerte ante la imposibilidad de proteger a sus hijos. Cada día es una batalla que libran con esta ley de la selva. No hay escudos humanos que las protejan ni dependencia pública que las atiendan y las pongan a salvo. El miedo, la indefensión y la pobreza son como los remolinos que las arrastran sin rumbo. Resisten como heroínas, por esa capacidad de resiliencia, por ese amor infranqueable de sus vástagos. No existe un lugar donde asirse para tomar respiro. La compañía de los vecinos y familiares es efímera y frágil, la única alternativa es huir del lugar y deambular por lugares desconocidos. Salir en busca de un refugio para reposar un poco.
Esta amarga realidad la han padecido decenas de familias que son víctimas de desplazamiento forzado por la violencia irrefrenable y la impunidad imperante. Las esposas y los hijos que perdieron a sus esposos se ven obligadas a salir de sus comunidades porque saben que el Estado de derecho no funciona. La ley del revolver es la que impone la paz de los sepulcros y el silencio de los inocentes.
En Guerrero el desplazamiento forzado es un problema creciente que sigue invisibilizado por las autoridades. Hay reticencias a reconocerlo con el argumento falaz de que no hay denuncias penales y porque no hay amenazas directas a las familias desplazadas, presentando el panorama como una movilidad voluntaria de la población.
Los enfrentamientos armados que se han dado en nuestro estado provocan estos desplazamientos como ha sucedido en la zona serrana, en la Montaña alta, la Montaña baja, zona Norte, Tierra Caliente, Costa Chica, Costa Grande, región Centro y Acapulco. Son grupos de familias que se organizan para salir de manera sigilosa, como ha pasado en los municipios de Chichihualco, Zapotitlán Tablas, Chilapa, Zitlala, Acapulco, Cochoapa el Grande, Tlapa, Petatlán, Ajuchitlán del Progreso, Cuajinicuilapa, solo por enumerar los más representativos. La disputa territorial protagonizada por los grupos de la delincuencia ha desplazado violentamente a las familias. Su temor es tan grande que la mayoría prefiere mantenerse en el anonimato y sobrevivir en la clandestinidad.
Las familias de los defensores comunitarios son ejemplos emblemáticos de este quiebre del Estado de derecho. En los casos de Ranferi Hernández Acevedo, Arnulfo Cerón y Marco Antonio Suástegui, que fueron arteramente asesinados por defender los derechos de los pueblos, sus familiares se encuentran desplazados, en condiciones sumamente riesgosas, porque los perpetradores siguen libres y porque cuentan con una red delincuencial que los protege. Las investigaciones no avanzan a pesar de que las denuncias se enmarcan dentro de un contexto de alta criminalidad. Tampoco toman en consideración que se trata de defensores de derechos humanos, que la violencia que sufrieron fue a consecuencia del compromiso que asumieron públicamente. Las autoridades los ignoraron y tampoco tomaron en serio las amenazas que recibían. Con el burocratismo que caracteriza a los funcionarios a lo más que llegaron fue emplazar a los defensores para que interpusieran las denuncias. Por tratarse de personas incómodas los dejaron a su suerte, pagaron muy cara la osadía por mantenerse fieles a su lucha y a sus convicciones.
El caso de Arnulfo Cerón Soriano es representativo de esta violencia mezclada con intereses delincuenciales y gubernamentales. Fue parte de la dirección colectiva del Frente Popular de la Montaña. Asumió el liderazgo para gestionar obras sociales en favor de las comunidades indígenas. A finales de 2018 y principios del 2019, el Frente organizó varias protestas para demandar al Ayuntamiento morenista de Tlapa la construccio?n de obras pactadas con la administracio?n anterior. En sus protestas eran vigilados y amenazados por personajes del crimen organizado.
Arnulfo recibio? amenazas de manera constante. En febrero de 2019, ante el anuncio de un bloqueo carretero y la toma del Ayuntamiento de Tlapa, Arnulfo fue advertido de que si realizaba las protestas lo matari?an junto con su familia. Su respuesta fue que la decisión la tomaba de común acuerdo con las autoridades comunitarias. Arnulfo no se dejaba amedrentar, por el contrario fijaba posturas claras: “sabemos que esta?n coludidas las autoridades con el crimen organizado, por eso todos los compan?eros hacemos responsable al presidente municipal y al jefe de gabinete de lo que nos pueda pasar”.
La desaparicio?n de Arnulfo Cero?n se fraguo? el 10 de octubre de 2019, cuando un grupo de hombres armados ingreso? a una casa habitada por mujeres en la colonia Contlalco de Tlapa. Ahi?, preguntaron por una mujer que llevaban grabada en un video y que protagonizo? una discusio?n entre agentes de tra?nsito municipal y comerciantes ambulantes en el centro de Tlapa.
Uno de los hombres ubicó a la mujer e hizo una llamada: “jefe ya la encontramos, ¿que? hacemos con ella?” La mujer escuchó por el auricular la voz del jefe: “se? que esta?s en el Frente Popular y eres compan?era de Arnulfo. Quiero que me lo entregues porque ya se cansaron de que ustedes a cada rato están bloqueando las calles y que tomen el Ayuntamiento. Quiero que tu? me lo entregues, porque si no mis muchachos van a matar a toda tu familia”.
Ella obedecio? y logro? que Arnulfo aceptara platicar con ella en la noche del 11 de octubre. A la hora acordada Arnulfo paso? a recogerla en su camioneta, durante el trayecto reci?bi?a indicaciones sobre el lugar donde se quedarían. La persona cumplió con su cometido. En ese instante llegaron cuatro hombres armados que lo sometieron con cachazos en la cabeza. De inmediato lo trasladaron a una casa de seguridad.
Segu?n los peritajes en materia de informa?tica forense y del ana?lisis te?cnico de los nu?meros telefo?nicos del personal del Ayuntamiento, el jefe de la banda criminal mantenía el control de la polici?a y de las obras en el Ayuntamiento. La investigación da cuenta de que la desaparicio?n de Arnulfo se planeó con el consentimiento del gobierno municipal de Tlapa.
Sus captores provocaron la muerte por sofocamiento meca?nico, es decir, perdio? la vida por asfixia. Fue enterrado en una fosa clandestina en la colonia Aguaje de Tlapa. Su cuerpo se localizó por las detenciones de los autores materiales y por la presio?n que ejercieron a nivel internacional organizaciones de derechos humanos. A 40 días de intensas búsquedas se dio con el cuerpo de Arnulfo en una fosa clandestina de más de 3 metros de profundidad.
Para su familia, desde que tuvo noticias de su desaparición, cada minuto que pasaba era un aguijón en el corazón. Las noches se transformaron en pesadillas ante el temor de que también los desaparecieran. El miedo se instaló en sus vidas, la incertidumbre cimbraba como un martillo en su mente. El ruido de las motocicletas que pasaban por su domicilio era una amenaza constante de quienes tenían el control de la ciudad. El temor los inmovilizó y los confinó a esconderse dentro de su domicilio. Los riesgos eran inminentes porque los autores del crimen andaban libres y se sentían intocables. El silencio cómplice de las autoridades municipales favoreció este clima de inseguridad y miedo. Su familia tuvo que salir de Tlapa y del estado porque vislumbró los grandes riesgos que corría. Truncaron sus vidas y les negaron la posibilidad de desarrollarse como personas libres y seguras.
El pasado 14 de enero la jueza Mariela Soraya Alfaro emitió el fallo condenatorio contra Jorge N., el jefe del grupo delincuencial que ordenó la desaparición y asesinato del defensor de derechos humanos Arnulfo Cerón Soriano. La condena que dictó fue mínima, porque dejó de lado todo el contexto de criminalidad que se vivió en Tlapa y que aparece registrado en varias carpetas de investigación sobre desapariciones y homicidios, donde se encuentran involucrados estos personajes. La jueza tampoco tomó en consideración la agravante de que Arnulfo Cerón fue un defensor de derechos humanos. La sentencia quedó corta ante la gravedad de los crímenes atroces.

“Nos tienen abandonados”

La séptima visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Guerrero, dejó muchos mensajes para la población pobre que demanda atención, para el empresariado mexicano y para los grupos políticos del partido Morena. Es muy evidente su interés por recuperar el brillo del puerto de Acapulco para transformarlo en un destino turístico de alcance internacional. Su reunión con los empresarios fue para generar mayor confianza y para animarlos a que se sumen al proyecto “Acapulco se transforma contigo”. Es una apuesta que busca darle vida a la bahía, impulsar la recuperación de las áreas verdes y remozar la Costera Miguel Alemán. Se consideran más de 8 mil millones de pesos para la transformación del puerto con una planeación más integral. Su presencia busca revertir la imagen del desastre y de la violencia que ha impactado fuertemente en los gobiernos extranjeros, como la embajada de Estados Unidos que no recomienda a sus connacionales viajar a Guerrero.
La centralidad en la actividad turística del puerto es para atraer a los grandes inversionistas y dejar atrás las imágenes de un Acapulco derruido por los desastres naturales y por la violencia. La cercanía de la presidenta reanima a la gente que sale a su encuentro para saludarla. Tienen la esperanza de que con la entrega de alguna solicitud y con el planteamiento directo de sus problemas pueden encontrar una respuesta efectiva a sus demandas añejas, como la falta de agua, drenaje, pavimentación de calles, reparación de viviendas. Muchas son víctimas de la violencia que impera en el puerto y el cobro de piso que les obliga a pagar la delincuencia.
La situación de las familias acapulqueñas que están en los cerros y de las comunidades rurales se agravó aún más con los desastres naturales. Los daños a su precario patrimonio se van acumulando por la desatención de las autoridades municipales y por el empoderamiento de las organizaciones delincuenciales. Esta bifurcación del Acapulco que brilla con el Acapulco de los baches y de las aguas negras sigue zanjándose por la falta de inversiones de gran calado que dignifiquen la vida de las familias que sobreviven en el desempleo y en el ambulantaje.
Fue muy representativo el grito de una madre de familia que esperaba el paso del convoy que acompañaba a la presidenta Claudia Sheinbaum. Ante la algarabía de la gente la presidenta se detuvo y saludó a los niños y niñas, también a las madres de familia y a algunos jóvenes que trataban de entregarle sus solicitudes. Sorprendidos por la atención de la presidenta que los escuchó pacientemente, la gente aprovechó para sacarse una selfie. Algunas madres se acercaron con la finalidad de narrarles la angustiosa situación que viven en sus colonias. En ese barullo se escuchó el reclamo de una madre de familia que decía “nos tienen abandonados”. Otro joven completó con mayor precisión “no tenemos agua” “tampoco tenemos drenaje”. La presidenta al ver que había varias demandas les dijo “aquí viene la gobernadora para que los atienda”. En ese momento la gobernadora bajó la ventanilla y se mostró accesible para escucharlos y recibirles sus oficios. Les prometió que serían atendidos. Después de otras fotos con la presidenta el vehículo emprendió su marcha.
Además de inaugurar el gran puente Omitlán que mejorará la comunicación con los municipios y comunidades de Ayutla de los Libres y Tecoanapa, visitó la comunidad del Bejuco para supervisar la obra del bachillerato tecnológico agropecuario. El Bejuco fue una de las comunidades opositoras a la construcción de la presa La Parota, cuyo movimiento fue liderado por el Cecop con su añorado líder Marco Antonio Suástegui Muñoz, asesinado en la Semana Santa en plena afluencia turística, en la playa Icacos de Acapulco.
En su agenda la presidenta no incluyó visitar al municipio de San Marcos donde en la mañana del 2 de enero sus habitantes fueron sorprendidos con un temblor de 6.5 grados. Las familias sufrieron severas afectaciones en sus viviendas y sus hornos artesanales para la elaboración de pan. El presidente municipal de San Marcos, Misael Lorenzo Castillo, quedó fuera de los eventos públicos de la presidenta. En Acapulco tuvo que esperarla a la salida de un evento para entregarle un informe de los daños ocasionados por el sismo.
La gente de San Marcos se sintió ignorada por el gobierno de la República, abrigó la expectativa de que llegaría para darles ánimo, pero sobre todo para brindarles apoyo. El municipio ha sido golpeado por los huracanes Otis, John y Erick, quedando en total desamparo porque muchas familias no fueron censadas y no recibieron apoyo para la reconstrucción de sus viviendas. Con los miles de réplicas que ha tenido este sismo la gente vive con zozobra y teme que el gobierno federal minimice los daños y los dejen en el abandono. La ausencia de la presidenta Claudia generó mayor tristeza y desánimo porque consideran que será muy difícil revertir los múltiples daños que sufrieron tanto en sus viviendas como en la red de agua potable y en sus hornos que son importantes para asegurar algún ingreso económico.
Fue significativa su visita al combativo municipio de Atoyac de Álvarez donde anunció el programa Jamaica para el Bienestar. El evento se realizó en las instalaciones de la Casa del Pueblo, donde estuvo el cuartel militar en la época de la contrainsurgencia. La presidenta calificó como “tierra de hombres y mujeres luchadores sociales”, sin embargo, no pronunció el nombre de Lucio Cabañas, de Rosendo Radilla ni de decenas de luchadores sociales que fueron desaparecidos y ejecutados. Varios de ellos fueron tirados al mar, como parte de una estrategia de exterminio que implementó el Ejército para causar terror entre la población civil.
El problema de las desapariciones forzadas sigue siendo una herida abierta en el estado de Guerrero, cuyo corazón sigue sangrando y clamando justicia entre las familias de Atoyac. La centralidad de los discursos de la presidenta Claudia está en los grandes programas de Bienestar cuya inversión asciende a un billón de pesos. Los temas de justicia y de graves violaciones a los derechos humanos quedan supeditados a esta nueva política social.
Por su parte las víctimas de la guerra sucia mantienen firme su postura de que se investigue y castigue a los militares que cometieron masivas violaciones a los derechos humanos. Demandan que el gobierno continúe con las búsquedas de sus hijos desaparecidos; que el Ejército abra sus archivos para saber el número de personas que fueron víctimas de los vuelos de la muerte. Siguen esperando que el gobierno de la Cuarta Transformación reivindique a los hombres y mujeres que lucharon por este cambio y que entregaron la vida contra la barbarie caciquil.
Lo doloroso es que la mayoría de familias que buscan a sus seres queridos siguen en la pobreza, enfrentando múltiples enfermedades y carencias económicas. Por décadas han demandado la reparación del daño, sin embargo, este compromiso que asumió el presidente Andrés Manuel López Obrador se difuminó y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas no cumplió con la promesa presidencial. Se han cumplido 51 años del asesinato del maestro Lucio Cabañas y la desaparición forzada de Rosendo Radilla y no hay justicia ni verdad. Los expedientes de estos crímenes atroces siguen encubriendo a los mandos militares que coordinaron los planes de contrainsurgencia.
La presidenta anunció que un eje rector de su gobierno es lograr la soberanía alimentaria, por eso dará un gran impulso al programa Alimentación para el Bienestar, incluyendo la producción de maíz, café y próximamente la jamaica. Ante estos tiempos críticos remarcó que lo que se busca es ser autosuficientes, “mucha soberanía”, “para que no dependamos de comprar en el exterior, que se siga produciendo en México el maíz blanco que necesitamos, que se produzca en México el chocolate, que se produzca en México la jamaica, que no estamos todo comprándolo de fuera”.
Su gira continuó por el municipio de Tecpan de Galeana donde entregó a estudiantes tarjetas de la beca Rita Cetina y en Petatlán la población la esperó con mucha expectación donde otorgó las pensiones para el Bienestar.
Para la clase política morenista la visita de la presidenta representó una coyuntura propicia para posicionarse en el tablero político con miras a la próxima contienda electoral. Para muchos la presencia de Esthela Damián en la gira presidencial significó una cargada a su favor. El comentario se centró en la fotografía donde apareció en primer plano al lado derecho de la presidenta. Su compañía en esta visita sigue causando resquemor. Lo grave en este escenario turbulento es que las luchas internas de los grupos morenistas seguirán relegando las demandas de una población que está cansada de tanta violencia y abandono gubernamental. A 4 años del cambio prometido siguen intocadas las estructuras caciquiles, la corrupción y la impunidad.
El clamor de la gente se condensa en la frase de la madre acapulqueña “nos tienen abandonados”. No hay expresión más sabia de un pueblo pobre que no siente el respaldo ni la presencia de sus gobernantes. Es un sentimiento de orfandad y de ausencia de las autoridades en las diferentes regiones del estado. La gente tiene que luchar diariamente para llevar la comida a su mesa, para ponerse a salvo de la delincuencia, para buscar salud fuera de los hospitales públicos y tener que tomar las calles y las carreteras para exigir derechos básicos como educación, agua, medicinas, médicos y maestros.
En Guerrero son insuficientes los programas sociales porque no llega el apoyo al campo, apoyo a la población jornalera, a las víctimas de la violencia. Tampoco hay justicia para las familias que buscan a sus seres queridos, ni protección a las mujeres que son víctimas de la violencia patriarcal.

 

Violencia en el año nuevo

Por encima de los buenos deseos que compartimos entre los familiares y amigos, la trágica realidad se enseñorea en el mundo y nuestro continente. La renovación de promesas que hacemos para ser mejores en el año venidero se resquebraja con las malas noticias que nos llegan de todas las regiones del orbe. Siempre es reconfortante para quienes aún podemos darnos un tiempo de descanso, reencontrarnos con la gente cercana para compartir momentos de alegría. Nuestra mayor ilusión es iniciar el año con buenas noticias, con compromisos reales de los gobiernos que deben promover y alcanzar la paz y dar fin a las guerras que solo traen muerte y desolación.
No podemos mantenernos impasibles ante el genocidio en Gaza que ha traído destrucción y muerte entre la población civil, sobre todo de los niños y niñas y mujeres. También tenemos que condenar la intervención militar y los ataques perpetrados por el gobierno de Estados Unidos contra la República de Venezuela. Estas acciones militares han violado el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos y la no intervención. La agresión militar registrada en la madrugada del 3 de enero es una demostración de fuerza que se empeña en causar terror y someter con violencia a cualquier nación. Esta acción es una amenaza para la paz en la región porque un gobierno que se siente como el más poderoso del mundo se erige como un super policía que pisotea los derechos humanos para hacer justicia por propia mano.
Esta escalada militar compromete la vida, la integridad y los derechos humanos de la población venezolana y de la región en su conjunto. El llamado es a que cese de inmediato toda acción armada y prevalezca el respeto irrestricto al derecho internacional. Es también urgente atender las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno venezolano por medios pacíficos con garantías de verdad, justicia y reparación.
En medio de esta vorágine bélica, nos atolondra la propaganda fútil de los grandes consorcios comerciales que nos hacen creer que consumiendo sus productos encontraremos la felicidad. Somos presa fácil de la atmósfera consumista que nos esclaviza como compradores compulsivos que nos orilla a gastar lo que no tenemos. En este ambiente ficticio nos envuelve y arropa la vanidad y lo superfluo, el lucimiento efímero y los gastos suntuosos. Nos perdemos en la niebla de lo fatuo y quedamos atrapados en la entelequia del próspero año nuevo.
En nuestro estado los contrastes sociales son abismales: mientras en Acapulco miles de turistas disfrutaban la pirotecnia en la bahía, bailando y brindando, en la Montaña las detonaciones de armas largas retumbaban en la pesada noche del año nuevo. En la carretera que va de Huitzapula, municipio de Atlixtac a la cabecera municipal de Zapotitlán Tablas se suscitaron dos hechos violentos. En la madrugada del miércoles 31 fue asesinado con arma de fuego el joven Rafael Castro Nava, un mentor de la Nación encargado de supervisar los negocios o empresas que se registran en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Su esposa que sobrevivió al ataque fue trasladada al IMSS-Bienestar de Tlapa.
En la mañana del primero de enero se reportó un incidente en la cabecera municipal de Copanatoyac. Tres jóvenes que circulaban en un auto en el centro de la población desobedecieron a los policías municipales que les habían marcado el alto. La situación se complicó cuando el joven que manejaba el vehículo aceleró y derrapó. Al salir del vehículo sacaron sus armas para evitar la detención y en la trifulca los policías privaron de la vida a uno de los jóvenes y los otros dos quedaron detenidos. Al interior del vehículo encontraron más armas y cartuchos.
El viernes 2 de enero nuevamente volvió la violencia en la comunidad me’pháá de Huitzapula. Desde las 7 de la mañana iniciaron las balaceras entre habitantes de Huitzapula y la Policía Comunitaria asentada en San Juan Escalerilla. En esta agresión perdió la vida la señora Natalia quien iba con sus dos hijos. Se desconoce en qué estado de salud se encuentren. Durante el día se escuchaban detonaciones de armas de fuego. Los dos grupos permanecen apertrechados. La situación se ha complicado porque en las agresiones han incorporado drones que han caído en los techos y las casas del poblado. Las familias están atemorizadas porque no saben dónde guarecerse, porque varias casas son de teja. La población ha pedido la intervención de la Guardia Nacional que se encuentra en el crucero de Lucerito. A pesar de que hay confrontaciones armadas se mantiene al margen. Sus retenes son infructuosos porque las camionetas circulan con personas armadas sin ser molestadas. Ante esta pasividad la población deduce que están del lado de los delincuentes. Los llamados de auxilio no llegan a Palacio de Gobierno ni a la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz.
Esta crisis de seguridad que nos coloca en el desfiladero de la muerte ha dado paso para que la población se arme y busque hacerse justicia por propia mano. En la Montaña hay lugares donde la delincuencia tiene el control de los caminos y lugares estratégicos para asaltar, asesinar o secuestrar. En Cochoapa el Grande la gente ubica a tres grupos delictivos que se encuentran en la ruta que va a Dos Ríos. Nadie se atreve a denunciarlos, tampoco a enfrentarlos por el armamento que cargan. Las autoridades municipales saben, pero prefieren el silencio para no encarar a quienes delinquen. Varios asesinatos han quedado sin ser denunciados porque tienen que esperar por muchas horas al Ministerio Público y no están dispuestos a que los cuerpos se los lleven al Semefo. Las familias, que en su mayoría son jornaleras agrícolas optan por dar la vuelta hasta Ometepec para librarse de los atracos. Los pocos operativos que han realizado los cuerpos de seguridad son infructuosos porque solo se reducen a recorrer unos kilómetros de la ruta y se regresan. Van más de 8 años que la gente sigue condenada a padecer el flagelo de la delincuencia.
Este problema no se erradicará con puras declaraciones a los cuatro vientos. Tomando como referencia un texto de la profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid, Thairi Moya Sánchez en un Estado no habrá cambios de fondo si existen al interior de las instituciones gubernamentales cadenas de encubrimiento, si el aparato de procuración y administración de justicia funciona con la lógica del negocio y no del derecho. Lo más grave es que existen algunas instituciones públicas donde la frontera entre la autoridad y el delito se desdibuja, y con ello se diluye la promesa básica de proteger a la población.
Con la descomposición de las instituciones de gobierno y el quiebre del Estado de derecho, un Estado deja de ser un muro fuerte y se vuelve más bien en el principal canal delictivo con la participación de los mismos funcionarios públicos que terminan actuando en contra de la gente que pide seguridad. En lugar de garantizar justicia brindan impunidad a los grupos criminales. Todo comienza con la simbiosis de pago de “favores” que se toleran en ambos lados del mostrador.
El problema de la corrupción no nace al margen de la burocracia; se robustece cuando recibe el beneplácito de los altos mandos que están en la cúspide de la pirámide. El funcionario de mayor rango se convierte en la bisagra que abre de par en par las puertas del Estado a la infiltración delictiva. “El crimen organizado adopta la lógica del parasitismo. Se alimenta de los presupuestos, las leyes, las protecciones y los uniformes oficiales, mientras deteriora los controles internos. Las normas se retuercen a conveniencia de los poderosos en detrimento de la justicia; se aprueban leyes que legitiman lo ilícito o se manipulan las ya vigentes para garantizar la impunidad, y los tribunales quedan paralizados bajo presiones políticas.”
Con la jerarquía contaminada y la legalidad maleable, la corrupción escala “de abajo arriba y de arriba abajo” en un círculo que reproduce las prácticas de la ilegalidad. Lo que sucede es que los altos mandos que se corrompen incorporan a sus subordinados, quienes se encargan de proteger a sus superiores. Ese intercambio profundiza la dependencia mutua y multiplica los delitos, pues quienes los cometen saben que, lejos de ser castigados, serán premiados por sostener la estructura.
“Cuando el parásito controla los sistemas inmunológicos del Estado —contralorías, fiscalías, cortes— emerge el aparato criminal en el Poder. Las leyes se adaptan al delito, la represión se convierte en negocio, los medios son silenciados y escrutar a los máximos responsables resulta prácticamente imposible”.
Consumada la metamorfosis, el Estado criminal adopta rasgos de cleptocracia —literalmente, “gobierno de ladrones”— donde el saqueo se vuelve política oficial. Los recursos públicos financian campañas, ejércitos privados y fortunas familiares; la fiscalización independiente se asfixia, y la violencia se normaliza como método de gestión de los conflictos o presiones sociales.
En ese entramado, la impunidad actúa como pegamento: sin castigos ejemplares a los verdaderos criminales, ni transparencia radical, la red se reproduce, se exporta y acaba integrada en estructuras transnacionales que la retroalimentan. Así, el crimen organizado estatal —definido como la acción concertada de funcionarios de rango medio o alto que utilizan recursos públicos, por ejemplo, para cometer delitos como narcotráfico, contrabando, tráfico de personas, deja de ser una suma de mordidas aisladas para convertirse en la captura total del Estado mediante corrupción, violencia selectiva, opacidad financiera y violaciones a los derechos humanos. Al final de cuentas lo que más le importa a los políticos es mantenerse en el poder y hacer grandes negocios con el erario público. La autora tiene razón al titular su texto con esta aseveración “Cuando el crimen organizado viste traje de Estado.”

 

Pobreza y desolación en la Montaña en 2025

Justicia para las víctimas del accidente carretero
en el que perdieron la vida una niña dos mujeres jóvenes
y un adulto.
Alto a la impunidad de la gozan las empresas de autobuses.
Castigo a los responsables de la muerte de una madre con sus dos niñas que fueron aplastadas por un alud de tierra
en una colonia de Tlapa.

En el extremo opuesto de la clase política morenista de Guerrero, que festina y dilapida recursos en cualquier evento que realiza para promoverse con miras a la próxima contienda electoral, la población pobre de Guerrero enfrenta tragedias y violencias a causa del desgobierno que existe en nuestro estado. En las instituciones gubernamentales prolifera la desorganización y desatención con el pretexto de que no cuentan con recursos para atender a la gente que padece múltiples problemas y carencias.
En el Hospital General de Tlapa no hay medicamentos y se carece de médicos especialistas. Funcionan solo para medio atender las urgencias médicas, la consulta externa limitada y los los pacientes que requieren internamiento, que enfrentan múltiples obstáculos. El maltrato es lo que caracteriza al personal administrativo y médico y la desatención es lo que impera. Los pacientes más desamparados solo para que les den consulta se desgastan por las vueltas que realizan. Persiste el desabasto de medicamentos que se lo endilgan a los pacientes pobres de la Montaña. Entre la gente ha crecido la desconfianza en los servicios de salud del estado por todo lo que sucede en el interior del hospital.
En el campo educativo hay desatención y engaño permanente a las madres y padres de familia que por diferentes medios solicitan docentes y construcción de aulas. La niñez indígena sigue condenada a sufrir los estragos de la discriminación y el analfabetismo. Siguen aplicando los mismos criterios burocráticos, de corte neoliberal a las comunidades indígenas; de no contratar nuevos maestros con perfil para revertir el rezago educativo. Los padres de familia tienen que demandar por la vía judicial a las autoridades educativas para que garanticen el derecho a la educación.
La desigualdad social se profundiza no solo por el rezago educativo, sino por múltiples factores de carácter estructural: el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para este 2026 ha enfocado el presupuesto federal en la inversión pública productiva y el fortalecimiento financiero de los programas sociales. Retomando el análisis que elaboró la organización no gubernamental Fundar, centro de análisis e investigación, sobre el paquete económico 2026: el gobierno federal presupuestó 987 millones de pesos para los programas sociales prioritarios, el 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) con el objetivo de fortalecer los ingresos monetarios de los hogares, lo que ha contribuido a la reducción de los índices de pobreza y desigualdad por ingresos.
A pesar de esta prioridad del gasto es un presupuesto que contiene contradicciones que preocupan. El presupuesto en salud que es del 2.5 por ciento sigue sin alcanzar la recomendación internacional del 6 por ciento del PIB. Al interior de la función salud, el IMSS percibirá un aumento de 10.5 por ciento, pero tendrán recortes instituciones como el ISSSTE (-4.8 por ciento) y Secretaría de Salud (-4.4 por ciento). Para Fundar será fundamental ampliar el presupuesto del IMSS-BIENESTAR con la finalidad de reducir las brechas en el acceso a la salud. La nueva política en salud materna, sexual y reproductiva tendrá un aumento del 0.3 por ciento, lo que no garantizará el logro de sus objetivos. Las niñas y mujeres indígenas tendrán que esperar más años para que se les garantice este derecho en sus mismas comunidades.
Sobre el presupuesto directo para pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos, hasta la fecha la participación efectiva en la construcción de su presupuesto está limitada. Hay un avance con el funcionamiento del Fondo de aportaciones para la infraestructura social para los pueblos indígenas y afromexicanos (FAISPIAM) que la Secretaría de Bienestar entregó en septiembre pasado a 20 mil 522 pueblos indígenas y afromexicanos, que decidieron en asamblea realizar 38 mil 811 proyectos de urbanización, agua potable, mejoramiento de vivienda, electrificación, drenaje, letrinas, obras en salud, alcantarillado y obras en educación. La realidad es que este presupuesto directo está generando problemas con los presidentes municipales que en su mayoría se resisten a asignarles obras porque argumentan que les recortaron presupuesto para que fuera entregado directamente a las comunidades. Por esto mismo, ya no los quieren incluir dentro del presupuesto del 2026. La lucha por el presupuesto federal apenas empieza por las reticencias que hay de los gobiernos mestizos que no quieren reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de derecho público. Se niegan a verlos como ciudadanos con plenos derechos que son capaces de administrar los recursos públicos, de ejecutar sus obras prioritarias y de rendir cuentas con transparencia. En este nuevo año se vislumbra una disputa por el presupuesto debido a que los presidentes municipales tienen otras prioridades, que no tienen que ver con abatir el rezago social de las comunidades indígenas.
En la Montaña en este año cerramos con múltiples tragedias, con mayor violencia, un ambiente de inseguridad y lo más grave es que se han fortalecido y expandido los grupos del crimen organizado, quienes ahora controlan territorios y tienen incidencia en los gobiernos municipales. Los poderes fácticos representan la amenaza mayor para la población indígena, que además de luchar por su sobrevivencia económica tienen que sortear su vida en los caminos y dentro de sus comunidades.
Como Centro de Derechos Humanos nos preocupa que en estos dos años de gobierno que le restan a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda se mantengan las mismas inercias en cuanto al tratamiento que se le da al grave problema de la violencia y la inseguridad. No atacan el fondo del problema, el trabajo de inteligencia es infructuoso porque no se utiliza para desmontar estructuras delincuenciales. Las raíces del crimen siguen intocadas, se reacciona tardíamente ante hechos consumados. Las investigaciones de la Fiscalía son ineficientes, solo se cubren las formalidades jurídicas de los hechos delictivos. Son los familiares de las víctimas los que impulsan las investigaciones, aún con estos esfuerzos no hay resultados que den con los responsables. En los delitos de alto impacto contados son los casos que se judicializan, lo que impera es la impunidad.
Los feminicidios en la Montaña se han incrementado. En este año registramos 19 en los municipios de Alcozauca, Malinaltepec, Cochoapa el Grande, Tlapa, Acatepec, Tlacoapa y Atlixtac. A 5 días de iniciado el año Leuteria Reyes Benito, policía municipal de Alcozauca, fue víctima de feminicidio perpetrado por un compañero de trabajo, quien le dio 30 puñaladas. La indignación de la población ayudó para que el feminicida fuera detenido y procesado penalmente. El 2 de febrero en Santa Cruz, municipio de Malinaltepec, la mamá de Adelia González recibió la noticia de que su hija había muerto. La violencia recurrente que ejercía su esposo llegó al extremo de quitarle la vida. Es un caso que sigue impune. A 6 días de lo sucedido en Santa Cruz, en la colonia Rancho Nuevo del mismo municipio, Bacelisa Sánchez fue víctima de tentativa de feminicidio, también por su pareja.
En la colonia San Sebastián de Cochoapa el Grande, Paulina López fue asesinada el 24 de marzo y a los 4 días, doña Agustina fue privada de la vida con arma de fuego en la colonia Constitución de la cabecera municipal de Tlapa. El 3 de abril fue asesinada la contadora Graciela Luna Morán en pleno centro de la ciudad, sin que haya avances en la investigación.
El 27 de mayo registramos el feminicidio de Basiliza Basurto, una mujer na savi del municipio de Alcozauca. Esta violencia cobró la vida de Yuridia Ferrer, quien primero fue desaparecida y posteriormente asesinada en la comunidad me’phaa de El Izote, municipio de Acatepec el 9 de junio. Dos mujeres me’phaa, Aracely y Cleotilde fueron asesinadas el 13 de mayo en La Sabana, municipio de Tlacoapa. El jueves 17 de julio un hombre y dos mujeres fueron asesinadas a balazos en el camino que va a la comunidad de Loma Canoa, municipio de Cochoapa el Grande.
La violencia feminicida alcanzó a Lucila Camacho y Eleonora Sánchez, quien sobrevivió al ataque, el 9 de agosto en Chimaltepec, municipio de Alcozauca. El 21 de agosto dos mujeres fueron asesinadas a balazos en la noche dentro de un domicilio particular en la comunidad de Yozondacua, municipio de Cochoapa el Grande. Durante las celebraciones a la Virgen de Guadalupe, la noche del 11 de diciembre dos mujeres nahuas de San Juan Bautista Coapala, municipio de Atlixtac, fueron asesinadas a balazos por un hombre que entró a su domicilio y les disparó a mansalva.
Lamentablemente esta violencia se ha normalizado en las comunidades indígenas. Hay temor y desconfianza para denunciar. Los familiares prefieren recoger los cuerpos de sus seres queridos a dar vueltas a Tlapa, donde tienen que desembolsar dinero para el traslado de los cuerpos a sus comunidades. Tampoco están dispuestos a interponer denuncias por el maltrato y la desatención que reciben. La Fiscalía regional está muy lejos de resarcir los daños que ocasiona a los familiares al no impulsar las investigaciones para dar con los responsables. La gente prefiere sobrellevar su dolor en medio de los suyos que le brindan apoyo y consuelo. Los niños de las mujeres asesinadas quedan en total desamparo, son los abuelos y abuelas las que cargan con esta responsabilidad de velar por su salud, alimentación y seguridad. Las autoridades municipales y estatales son ajenas a estos dramas, en nada les afecta ni les quita el sueño los asesinatos de mujeres indígenas y el sufrimiento de los niños y niñas que crecerán con el estigma de ser niños y niñas sin hogar, abandonados y destinados al maltrato y la explotación. Fue un año triste, desolador para las familias más pobres de Guerrero.

 

Los viejos vicios de la burocracia morenista

Las niñas y niños están abandonados a su suerte en la Montaña de Guerrero. Su futuro depende de sus estudios, pero siempre queda trunco por la pobreza y la falta de maestras y maestros. Sobreviven de la siembra del maíz y frijol, pero con el frío la tierra no produce lo suficiente para mitigar el hambre. Sus sueños quedan suspendidos en la niebla del olvido o en los surcos de la muerte. Algunos se casan a los 12 o 13 años porque no hay opciones de vida.
Las niñas y niños de la Escuela Secundaria Técnica número 295 “Sor Juana Inés de la Cruz” de Cochoapa el Grande, desde abril de 2024 se quedaron sin maestros y maestras que impartían las materias de Español, Matemáticas, Artes y Educación Física, así como dos prefectos. Los padres de familia pensaron que la Secretaría de Educación Guerrero iba a mandar a los docentes para cubrir los espacios, pero los ignoraron.
Las familias se preocuparon porque temían que sus hijos se desanimarían para seguir estudiando. Calcularon que no podrían sostenerlos si los mandaban a estudiar a Tlapa. Paulino Vázquez de la Cruz, presidente del comité de padres de familia supo asumir con firmeza el compromiso que se había echado a cuestas. A pesar de no contar con recursos económicos, animó a las madres y padres a organizarse: tenemos que exigir a las autoridades educativas que manden maestros porque no podemos permitir que por ser jornaleros agrícolas a nuestros hijos los discriminen.
“La mayoría de padres y madres migramos a los estados del norte y dejamos a nuestros hijos con familiares para que puedan recibir su educación. Nos vamos de 4 a 7 meses a Michoacán, Sinaloa, San Quintín, San Luis Potosí, Chihuahua y Durango al corte de aguacate, limón, jitomate, pepino, chile y verduras chinas. Vivimos en extrema pobreza y no tenemos acceso a nada. Por eso no podíamos dejar que los niños se quedaran en nuestras casas sin estudiar. Lo que no podemos aceptar es que la misma Secretaría de Educación violente el derecho a la educación de 363 niñas y niños. Los 13 docentes que están al frente no son suficientes para atender 12 numerosos grupos que cuentan con 37 alumnos. Los cinco profesores o profesoras son indispensables para que nuestros hijos reciban clases dignas y de calidad”.
Desde el mes de abril de 2024, la profesora Reina Estrada, quien daba 30 horas de clases de Español a la semana, abandonó la escuela con el argumento de que en Cochoapa hay mucha inseguridad. En agosto a las maestras Teresita González con 30 horas de Español y Flor Edith con 25 horas de Matemáticas, la Secretaría de Educación (SEG), les autorizó su cambio a otra escuela, pero las autoridades no asumieron el compromiso de enviar nuevos docentes para cubrir sus espacios. En octubre Evelin Maurita con 36 horas de Artes no se presentó por la misma razón de que en el municipio hay mucha violencia. El profesor David Alberto con 24 horas de Educación Física también pidió su cambio.
Por la matrícula elevada de la escuela en el 2014 la SEG había asignado a la profesora Aurora Venancio y al profesor Andrés Reyes como prefectos, los que se encargan de la disciplina y el orden en las actividades escolares. En 2019 Andrés abandonó su centro de trabajo por situaciones personales. En mayo de 2024 a Aurora le aprobaron su cambio. Las autoridades educativas tampoco mandaron a personal que los relevara.
Las madres y padres de familia solicitaron la reposición de los docentes, sin embargo, las autoridades educativas se negaron firmar de recibido sus peticiones con el argumento de que en la siguiente semana llegarían los docentes. Reiteradamente fueron engañados. Cansados de tanta burla y vueltas en vano, el 31 de marzo de 2025, realizaron un bloqueo en la entrada de Tlapa, a la altura del puente de Ahuatepec Ejido, con la única exigencia de que les asignaran cinco maestros y maestras. Lograron que se estableciera una mesa de diálogo con el secretario de Educación, el subsecretario de Educación y el subsecretario de Planeación Educativa en Chilpancingo.
No obstante, los bloqueos no se levantaron porque se trataba de arrancar un acuerdo definitivo. El Comité de Padres de Familia se mantuvo firme y obligó a que las autoridades educativas instalaran una mesa de negociación. No fue nada terso el encuentro, porque las autoridades estaban en un plan de no ceder hasta que quitaran el bloqueo. Los padres y madres estaban decididos a todo y así lo captaron los funcionarios que al final se comprometieron a mandar un docente en funciones de prefecto, dos maestros de Español y un maestro de Matemáticas.
Su esfuerzo fue en vano porque las autoridades educativas mintieron. Al ver que la acción de fuerza no había prosperado, las madres y padres de familia no claudicaron en su lucha. Acudieron a la oficina de Tlachinollan para interponer un amparo contra las autoridades educativas. El hartazgo había topado con su enojo, por eso optaron por la vía judicial, que es un camino recién explorado para emplazar al gobierno a que sea garante de sus derechos.
El 21 de octubre de 2025 se interpuso el amparo que inmediatamente fue admitido. Los padres de familia se organizaron para realizar todos los trámites en la capital del estado. La respuesta de las autoridades fue rápida. En su informe al juez, la SEG reconoció que faltan maestros en la escuela secundaria “Sor Juana Inés de la Cruz”. Este reconocimiento fortaleció a las madres porque ahora la autoridad ya no se iba a enfrentar con ellas sino con una autoridad judicial. Los resultados fueron favorables porque el 4 de noviembre la jueza primera de distrito concedió a los alumnos la suspensión definitva para que la SEG asignara y presentara a los cinco maestros y maestras. Sin embargo, las autoridades educativas sólo mandaron a un maestro de Matemáticas con pocas horas.
El 10 de diciembre (el Día Internacional de los Derechos Humanos) la jueza Maribel dictó una sentencia a favor de los niños y niñas para que la SEG enviara a dos maestros que impartieran 60 horas de la asignatura de Español; un maestro o maestra que imparta 25 horas de Matemáticas; otro maestro/maestra que imparta 26 horas de Artes y un maestro o maestra que impartiera 24 horas de Educación Física.
El 18 de diciembre, las niñas y niños viajaron tres horas desde Cochoapa El Grande para llegar a las 8 de la mañana a Tlapa. En silencio se sentaron en la biblioteca de Tlachi-nollan junto al Comité de Madres y Padres de familia y del nuevo director de la escuela. Llegaron para conocer la resolución de la jueza. Esperaron pacientemente el momento en que aparecería la imagen del actuario que estableció comunicación mediante una video llamada. En un formato de lectura fácil los niños y niñas escu-charon atentas la sentencia de la jueza que ordena a la SEG la asignación permanente de maestras o maestros en las materias de Español, Matemáticas, Artes y Educación Física.
Para los niños de Cochoapa fue un momento inolvidable. En representación de su escuela estuvieron Erick, Dilan Aroni, Wrayann y Norydelma. Escucharon la sentencia en un lenguaje apropiado para la niñez, un caso único en la Montaña. También escucharon en su lengua materna el mismo mensaje como viene en la sentencia. Fue un triunfo inobjetable.
Lo más importante es que los niños como Valerio, el hijo menor de Catarina, madre soltera, podrá tener clases completas en la secundaria. Su esfuerzo es enorme. Todos los días se levanta a las 5 de la mañana, se arregla y se pone los únicos huaraches de hule que tiene. A las 5:30 de la mañana calienta dos tortillas y las envuelve en una servilleta raída. Valerio sale de su casa antes de las 6, saca las tortillas que se enfrían rápido por el frío de la madrugada y se las va comiendo mientras camina a la escuela. Las tortillas se acaban rápido, igual que sus huaraches que ya están rotos de tanto caminar.
Su mamá le da algunos pesos para gastar, pero siempre los guarda y se los regresa para que haga algo de comer. Recibe la beca Benito Juárez cada dos meses, pero los 800 pesos que le dan no le alcanzan. Tendrían que comprar lo que necesitan con 13 pesos al día. Viven solo del único apoyo que recibe. En temporada de lluvias siembran maíz y frijol y lo que la tierra fría quiera dar.
La historia de Valerio se repite en decenas de niños y niñas que también reciben educación a medias. Sus ganas de estudiar los motiva a quedarse y no se van a los surcos de jitomate de las empresas que los exprimen. Los niños y niñas más pobres como Valerio no comen en la escuela, tienen que esperar para llegar a sus casas hasta las 2 de la tarde. Sus estómagos vacíos sólo prueban agua que corre del cerro.
La gente de la Montaña no pierde la esperanza de que sus hijos se preparen. Resisten el hambre, sin embargo, ya no están dispuestos a soportar tanta discriminación e indolencia de las autoridades. Las madres y padres levantaron su voz sin medir consecuencias. El amor a sus hijos los llevó a emprender esta lucha.
A pesar de que las niñas y los niños de Cochoapa el Grande ganaron este amparo, la SEG se empeña en engañar a la ma la maoría de las madres y padres. Firman minutas que no cumplen y cuando mandan algún docente solo va por unos meses, porque ya no les renuevan sus contratos. Es un plan con maña, para desactivar la protesta de las familias que demandan maestros.
El gobierno morenista de Guerrero sigue repitiendo los mismos vicios que el viejo régimen priista le imprimió con despotismo y represión. Es grave que los actuales funcionarios no tengan compromiso con la niñez indígena y solo sean burócratas que reproducen las prácticas vetustas de la simulación, la demagogia, la burla y el engaño a las familias indígenas de la Montaña.

 

El poder de la muerte

Las reflexiones de la antropóloga feminista Rita Segato, en torno a la tragedia de Gaza, nos colocan en una era de barbarie global que denomina D.G. (después de Gaza) porque “prevalece la ley del poder de la muerte. El mundo cierra los ojos ante el asesinato de cientos de personas. El Estado de derecho ya no existe en el mundo y ha sido sustituido por un régimen de muerte. La humanidad perdió la ficción jurídica que solía regir la convivencia global (que ya no existe). La única regla (que hay en el mundo) es la capacidad de matar”.
La permisividad que existe para matar en México nos ha colocado contra el paredón. Todos somos rehenes de quienes se sienten con poder para matar. Los que delinquen saben que las instituciones de justicia del Estado no funcionan y solo están para cubrir las formalidades jurídicas. Es lo que Rita llama ficción jurídica, porque lo que impera es la simulación y la impunidad, máxime cuando predomina al interior de las instituciones la corrupción. El Estado de derecho es letra muerta para la gente que busca justicia, porque tiene que suplantar al órgano investigador para dar con los responsables de los crímenes. Sacrifican su seguridad y su tiempo para hacer las búsquedas de sus familiares desaparecidos y tienen que dejar su trabajo y su familia para aportar pruebas, datos y testimonios que impulsen las investigaciones. A pesar de toda esta labor titánica las autoridades no logran la judicialización de los responsables. Los proyectos de vida se truncan ante la inoperancia del sistema de justicia estatal.
En los hechos predomina la violencia, la inseguridad, la extorsión, los secuestros, los asaltos, las desapariciones, los homicidios, los feminicidios, los desplazamientos forzados. La violencia tiene un costo muy alto para un estado precarizado y con instituciones frágiles y porosas. La gente pobre es la que más afectaciones padece por este mal endémico que está arraigado en todos los rincones de nuestro estado. La ausencia de las instituciones de justicia es atroz y la indolencia de las autoridades está marcada por el trato deshumanizante que lástima la dignidad de las víctimas.
La noche del 11 de diciembre, en la festividad de la Virgen de Guadalupe, las autoridades comunitarias de San Juan Bautista Coapala ordenaron la detención de un ciudadano que molestaba a la gente que bailaba en la cancha municipal. Por la madrugada lo soltaron, nadie imaginó que iría en busca de las autoridades que lo detuvieron. Al llegar a uno de los domicilios sacó su arma y sin que le importara de quién se tratara disparó en varias ocasiones contra dos mujeres que se encontraban en el lugar. Las dos perdieron la vida y como siempre el malhechor huyó. La fiesta de la Guadalupana se tornó trágica y en lugar de recibir a los jóvenes de la carrera Guadalupana, la gente se fue al panteón para excavar dos fosas y enterrar a las dos madres de familia asesinadas. El sufrimiento se prolongó varias horas por la demora del Ministerio Público. Por más que la gente se comunicó en el momento de la tragedia los funcionarios de la Fiscalía no actuaron con presteza. Argumentaron que las autoridades de la comunidad no les habían comunicado. El calvario de las muertes continuará porque los cuerpos fueron trasladados a Chilpancingo para la necropsia de ley y de regreso a su comunidad los familiares tendrán que sufragar los gastos del traslado de los cuerpos. Son los sufrimientos que se acumulan a experiencias de vida sumamente difíciles de soportar.
En la comunidad me’phaa de Portezuelo de Santa Cruz, municipio de Malinaltepec se realizó este sábado una asamblea para elegir a las nuevas autoridades. En la asamblea hubo reclamos y jaloneos entre los comuneros por las disputas internas que existen en la comunidad. A pesar de las tensiones que se dieron lograron elegir al nuevo comisario con sus auxiliares. A las 7 de la noche concluyó la asamblea y la gente se retiró a sus casas. A esa hora el comisario suplente Ramiro Sánchez Cortés le marcó a su esposa para avisarle que enseguida llegaría a su casa, sin embargo, su esposa se quedó esperando porque Ramiro no llegó. Después de una hora de esperarlo avisó a la comisión que vigila la comunidad. De inmediato hicieron un recorrido para ver si lo ubicaban, pero todo fue en vano.
Sus familiares salieron temprano para buscarlo en los caminos y en los terrenos cercanos a la comunidad. Dieron parte a las autoridades municipales y lograron que un grupo de policías con el apoyo de la Guardia Nacional realizaran una búsqueda minuciosa dentro de la comunidad. Como a las 2 de la tarde encontraron su cuerpo sin vida a 200 metros de su casa. Las autoridades ministeriales llegaron para hacer el levantamiento del cuerpo y trasladarlo a una funeraria de Tlapa habilitada como Semefo. La comunidad además de atemorizada está desconcertada por el crimen de una autoridad saliente que se comete después de elegir a las nuevas autoridades. Solo esperan que la Fiscalía realice su trabajo y pueda dar con los responsables de este crimen artero. Ramiro fue hermano de Isabel quien fue víctima de feminicidio por parte de su pareja en marzo de 2017. Luchó para que se detuviera al feminicida y asumió con otros hermanos la crianza de los 8 hijos que dejó Isabel.
El poder de la muerte lo ejerce cualquier persona que se siente capaz de matar. Lo hacen sin miramientos, en cualquier lugar y a cualquier hora. Actúan con total impunidad porque siembran el miedo con sus armas y amenazan con destruir la vida de más personas si alguien se atreve a denunciarlos. La gente espera que el Estado actúe, que haga valer la ley, que castigue a los responsables e imponga un castigo ejemplar, pero nada de eso sucede. Por eso la gente se resigna a padecer la violencia, a pedir a los santos protección y que la libre del maligno enemigo. La percepción que tiene la población es que las autoridades no hacen su trabajo, que tienen otros intereses, que se coluden con quienes también ejercen violencia y tienen capacidad de fuego. Prefieren confabularse para sobrellevar los conflictos y simular acciones de fuerza que son meramente mediáticas porque no van a la raíz del problema.
La situación se torna más grave cuando son los mismos agentes del Estado los que están involucrados en acciones delictivas.
En nuestro estado han acontecido muchos crímenes atroces en los que se ha encubierto a las autoridades responsables de cometer graves violaciones a los derechos humanos. En diciembre del 2011 sucedieron dos hechos de violencia extrema contra defensores ecologistas y contra estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Han pasado 14 años y no hay resultados tangibles que demuestren que se ha dado con el paradero de los responsables y que son castigados como marca la ley.
Eva Alarco?n y Marcial Bautista, coordinadora y presidente de la Organizacio?n de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatla?n y Coyuca de Catala?n, fueron desaparecidos el 7 de diciembre de 2011. De acuerdo con algunos testimonios de pasajeros que iban en el autobu?s que salio? de Petatla?n rumbo a la Ciudad de Me?xico donde viajaban Eva y Marcial, se toparon con un rete?n del Eje?rcito donde un militar subio? a la unidad para preguntar si entre los pasajeros se encontraba Marcial Bautista, ninguna persona respondio? y ante el silencio de los viajeros, el militar bajo? del autobu?s. Los mismos testigos comentan que kilo?metros ma?s adelante cruzando el puente, vieron una camioneta atravesada que impidio? el paso del autobu?s. Al detenerse, vieron que en la orilla de la carretera habi?a otras camionetas entre las que se encontraban civiles fuertemente armados acompan?ados por elementos de la Polici?a Ministerial, entre ellos, el comandante Cesáreo Espinoza Palma. Cuando el autobu?s se detuvo, inmediatamente subieron varias personas armadas quienes ra?pidamente identificaron a Marcial, obliga?ndolo a bajarse del autobu?s. En ese instante Eva Alarco?n, quien iba en uno de los u?ltimos asientos del autobu?s, reacciono? instintivamente para gritar a quienes se llevaban a Marcial que ella lo acompan?ari?a. Su gran valor para no dejar solo a Marcial la impulso? a bajarse del autobu?s para no permitir que el defensor del medio ambiente quedara solo en manos de sus captores, fuertemente apertrechados. Eva prefirio? correr la misma suerte que Marcial porque sabi?a que su lucha era legal y legi?tima y porque no escondi?an intereses turbios ni tampoco realizaban actividades ili?citas. Su identidad como defensores ecologistas era su u?nica carta de presentacio?n, sin embargo, la lucha de los defensores y defensoras en nuestro pai?s no les significa nada a las autoridades, mucho menos a quienes tienen el encargo de velar por la seguridad de la poblacio?n. Hasta la fecha las autoridades no han judicializado a las personas que fueron detenidas, por el contrario, se sabe que liberaron a uno de los acusados.
Nunca imagina?bamos que a 5 di?as del tra?gico suceso de las desapariciones forzadas de Eva y Marcial se consumari?a una tragedia ma?s que cimbrari?a a la opinio?n pu?blica estatal y nacional por la barbarie emprendida por las corporaciones policiacas del estado y la Polici?a Federal, quienes fuera de todo control, utilizaron sus armas de alto poder para privar de la vida a dos normalistas de Ayotzinapa Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, cuando bloqueaban los cuatro carriles de la Autopista del Sol en la parte sur de la ciudad de Chilpancingo, el 12 de diciembre de 2011. Adema?s de estas muertes hubo varios heridos de bala, torturados y decenas de detenidos.
A 14 años de las dos tragedias ningún gobierno ha retomado los casos para atender las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos ni lo que ha planteado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Es el poder de la muerte que gobierna en Guerrero.