Dirige Gonzalo Molina una carta en memoria de los policías comunitarios asesinados en Tixtla

El promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Tixtla, Gonzalo Molina González envió una carta en memoria de los cuatro policías comunitarios asesinados por presuntos sicarios el jueves pasado en esa ciudad, en la que se movieron en 10 camionetas sin ningún obstáculo de autoridad alguna.
Desde la prisión de Chilpancingo, Molina González, preso desde noviembre de 2013, escribió “a los compañeros comandantes y policías comunitarios de la CRAC-PC que cayeron en el cumplimiento de su deber, quiero decirles que donde quiera que se encuentren reciban mi respeto, reconocimiento y mi admiración por esa firmeza con la que enfrentaron todas las adversidades que siempre tuvieron en su contra y por haber hecho suyo el proyecto de nuestra institución”.
En el documento, enviado a esta redacción, firmado por el dirigente y fechado el 29 de noviembre, agrega, “sepan que la sangre que derramaron no será en vano, servirá de alimento para otros corazones de hombres y de mujeres que de seguro seguirán su ejemplo. También servirá para alimentar mi espíritu de lucha”.
“Sepan que los que quedamos seguiremos construyendo ese sueño, seguiremos construyendo el poder de nuestros pueblos y comunidades que dará como resultado la construcción de una sociedad más justa. Donde nuestras familias vivan en paz y armonía. Estén tranquilos, ustedes cumplieron lo que les correspondía. Hoy nos toca a nosotros seguir su ejemplo y cumplir lo que a cada uno corresponde”, expone.
“Ustedes no han muerto, porque los hombres y mujeres que ofrendan su vida por defender a su pueblo nunca mueren, viven para siempre dentro de nuestras mentes y corazones, que los recordaremos con mucho cariño, respeto y admiración”.
“No me despido de ustedes sino les digo hasta pronto, hasta pronto compañeros”, finaliza.

 

Asesinan a dos policías de la UPOEG y hieren a otro en Carrizal de la Vía, informa Bruno Plácido

Dos integrantes de la Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) fueron asesinados a balazos, y un tercero quedó herido en un ataque en la carretera federal México-Acapulco, cerca de Carrizal de la Vía, municipio de Chilpancingo, informó el líder de esa organización, Bruno Plácido Valerio.
En el filtro de revisión que la UPOEG mantiene en la carretera federal, en la entrada del valle de El Ocotito, alrededor de las 2 de la tarde los policías ciudadanos le marcaron el alto a un automóvil tipo Tsuru, a bordo del que un hombre golpeaba a una mujer.
El agresor se bajó del carro, corrió y les disparó, asesinó a dos policías ciudadanos e hirió a un tercero, según dijo.
Una ambulancia de Protección Civil estatal trasladó al policía ciudadano lesionado al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón.
Consultado vía telefónica, Plácido Valerio dijo que “un hombre conducía su automóvil en la carretera federal, quien le estaba pegando a la mujer con una pistola, los policías le marcaron el alto, pero el hombre se bajo del vehículo corrió, iba armado, le disparó a los policías lo que dejó como saldo dos muertos y un herido”.
Los comunitarios muertos son Librado Nava Crucillo y Joel Contreras Mesas, ambos vecinos de la comunidad Carrizal de la Vía, agregó.
El dirigente de la UPOEG dijo que, pese a que intentó huir, el agresor fue detenido y será entregado a las autoridades de Seguridad Pública este domingo o el lunes.
Plácido Valerio dijo que le preocupa que los comunitarios asesinados son de familias pobres y sin recursos económicos, “estamos recolectando dinero para poder enterrarlos”.
El 25 de septiembre de 2014 en Carrizal de la Vía, hombres armados ejecutaron a balazos en la carretera federal a Félix Moreno Acuña, hermano del comandante de la Policía Ciudadana de la UPOEG, Maximino Moreno Acuña.
Estos hechos ocurren a dos días de que un comando de sicarios emboscó y asesinó a cuatro policías comunitarios de la Casa de Justicia La Patria Es Primero, de Tixtla, en donde hoy habrá elecciones extraordinarias.

Sepultan entre música y dolor a los cuatro comunitarios asesinados por sicarios en Tixtla

Los cuatro policías comunitarios de 23, 25, 32 y 40 años de edad, pertenecientes a la Casa de Justicia La Patria Es Primero, de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Tixtla, fueron llevados al camposanto con música de viento y guitarras.
La CRAC pidió a reporteros evitar fotografías del cortejo y de los policías comunitarios que han dado su servicio con el rostro cubierto el último año, para evitar más detenciones de sus integrantes, como ocurre desde las aprehensiones de los principales líderes en 2013.
Pronto se supo que entre los fallecidos estaban dos comandantes que dirigían la logística de la seguridad, y dos jóvenes recién incorporados.
Después de la emboscada a los policías comunitarios, este jueves volvieron a la ciudad dos retenes de la Fuerza Estatal, que se habían retirado luego de la persecución en contra de alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, el 11 de noviembre, en la carretera de cuota Tixtla-Tierras Prietas.
Aquel retiro de la fuerza estatal de la cabecera municipal, según las versiones, se debió a que el retén que se encontraba cerca de la caseta de cobro les bloqueo el paso a los estudiantes, lo que provocó enojo en algunos vecinos.
La Policía del Estado sólo mantuvo permanente un retén con equipo antimotín en El Puente de El molino, en la carretera vieja a Chilpancingo, pero que desde la agresión a los comunitarios ya no está en ese lugar. Se advirtió que por esa vía entraron a Tixtla y huyeron a Chilpancingo los sicarios que emboscaron a los comunitarios.
A las 9 de la mañana, tres ataúdes fueron escoltados por unos 200 vecinos a una misa en la iglesia de la Natividad, en el barrio de El Santuario, luego de una hora, los cuerpos de dos policías comunitarios fueron llevados por la avenida principal al panteón viejo, y otro al cementerio de la Villita. Por la tarde se enterraría el último de los fallecidos. No hubo reporteros cerca para evitar la divulgación de los nombres de los policías asesinados por seguridad.
Algunas familias salieron a las calles a ver, como homenaje, el paso de los fallecidos, que al frente eran cubiertos con la fragancia de copal, seguidos por dos guitarristas y al fondo por una banda de música de viento.

“Nos dio duro, pero no nos destruyó”, dice Gonzalo Molina del asesinato de cuatro comunitarios de Tixtla

 

“Sí nos golpeó, y nos dio duro, pero no nos destruyó”, dijo desde el penal de Chilpancingo el promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), Gonzalo Molina González, sobre la emboscada a policías comunitarios de la Casa de Justicia La Patria Es Primero, donde cuatro de ellos fueron asesinados por sicarios.
Denunció que la agresión fue ordenada por el Estado para detener el avance de la organización, representa una declaración de Guerra contra el pueblo. Llamó a las comunidades a no votar en la elección extraordinaria de este domingo y a continuar el proceso para constituir un Concejo Popular Municipal como alternativa de gobierno.
El luchador social, detenido desde noviembre de 2013, confirmó que entre los asesinados en la emboscada en el barrio de El Fortín, sede la institución, están dos comandantes, figuras visibles de las operaciones de seguridad, pero la estructura que constituye la Asamblea, órgano de decisión y coordinación, continúa intacta.
Añadió que, por esa razón los nombres de los consejeros y comandantes regionales se manejan con discreción, para evitar que sean golpeados por el Estado.
Molina González recordó que en 2013, en la Casa de Justicia de El Paraíso, en Ayutla de los Libres, personas sometidas a procesos de educación por vínculos con la delincuencia organizada, revelaron la relación con autoridades de gobierno.
Cuando hacía detenciones la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), creada ese mismo año, los policías ministeriales o soldados se los llevaban para liberarlos, “esas denuncias nos costaron la libertad”, dijo en referencia a las detenciones de los líderes más visibles de El Paraíso, Nestora Salgado García, Arturo Campos Herrera y Bernardino García Francisco, entre otros policías comunitarios.
El contubernio entre gobierno y delincuencia organizada quedó evidenciado en los crímenes del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, en la violencia en el ejido de Carrizalillo y los eventos de este jueves en El fortín, aseguró.
Insistió en que la muerte es una estrategia para golpear a los sectores organizados, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG), que suma dos muertos este año, la Normal Rural de Ayotzinapa, agredida en Iguala, y la CRAC.
“Vemos una guerra declarada contra el pueblo de Guerrero y de México, antes lo hacían (las agresiones) a través de los cuerpos de seguridad”, dijo y como muestra señaló las masacres de Aguas Blancas en Coyuca de Benitez, y de El Charco en Ayutla; “ahora utilizan a la delincuencia organizada para agredir”, precisó.
Debido al retiro de un retén policiaco permanente en Tixtla antes de la elección ordinaria del 7 de junio, previo a la agresión, denunció que si el gobierno del estado hubiera querido evitar o detener a los perpetradores lo habría hecho, “estaba en sus posibilidades intervenir y no hizo nada”.
Estimó que no fue casual que la agresión a la CRAC, con sede en Tixtla, haya ocurrido exactamente a 14 meses de la desaparición forzada de 43 normalistas de Ayotzinapa, “el Estado pretende crear terror entre la población para desmovilizar a nuestro pueblo”.
Convocó a la CRAC a seguir adelante y a seguir el ejemplo del general Vicente Guerrero Saldaña, que nunca claudicó en su lucha, aunque a veces parecía quedar solo. También llamó a los ciudadanos a que apoyen de alguna manera el proyecto comunitario en todas sus vertientes, producción, salud, educación, y apoyar a los grupos de seguridad.
A los familiares de las víctimas asesinadas en el cumplimiento de su deber, expresó su respeto por esta adversidad, señaló que “la sangre derramada servirá de alimento a otros corazones”.