
Carmen González Benicio
Tlapa
Las cenizas del primer obispo de Tlapa, Alejo Zavala Castro, fueron recibidas por decenas de feligreses que se concentraron en la entrada de la ciudad para acompañarlo en su recorrido a la catedral de San Agustín, donde fue depositada la urna.
Durante la misa se destacó su caminar al lado de las comunidades indígenas y la promoción y defensa de los derechos humanos en una zona olvidada y marginada.
A su llegada a catedral las cenizas fueron recibidas con el repique de campanas y escoltadas por los sacerdotes hasta el altar del Señor del Nicho, donde se celebró la misa y se colocó su báculo, su hábito coral y su fotografía.
El encargado de la misa fue el arzobispo Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, quien lo sustituyó como segundo Obispo en la Diócesis de Tlapa. Entre sus reflexiones recordó que se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1966 y fue nombrado obispo por el episcopado el 4 de enero de 1992 y su ordenación episcopal el 25 de marzo de 1992 en la ciudad de Tlapa y su paso por Chilapa.
Mencionó que la ceremonia era para despedir y decir un hasta luego a Zavala Castro en su caminar por la Montaña, donde llegó a los pueblos que reconoce en situación difícil, lo que le constaba como segundo obispo.
Dijo que fue una persona sin deberse a intereses personales, humilde, y trajo la esperanza a la zona, así como a varias congregaciones como las hermanas Clarisas que lo estuvieron acompañando.
Mencionó que se forjó a la luz del pueblo, en su fe, para entender cómo desgastó su vida en la Montaña.
Y que fue un gran hombre ante los problemas que tenía porque se propuso construir un seminario para los jóvenes y lo logró; al llegar a Chilapa también remodeló el seminario, por lo que su obra no solo fue espiritual sino también material.
Fue “el pastor de la Montaña”: Abel Barrera
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Abel Barrera Hernández, se refirió ahí a Alejo Zavala como un hombre sencillo, huérfano a los cuatro años, que sus tías cuidaron, a quien le gustaba el básquetbol y sabía contemplar la realidad.
Recordó que fue el papa Juan Pablo Segundo quien anunció la Diócesis de Tlapa, en la Montaña, donde llegó a dar esperanza a más de 700 comunidades que vivían momentos difíciles en 1992, por lo que fue el pastor de la Montaña que con su lema en nombre de Dios atrajo a las personas.
Agregó que con él llegaron a la Montaña varias congregaciones a las comunidades más lejanas, porque consideró que era necesario caminar al lado de los pueblos, del comisario, del rezandero y de las cofradías.
Barrera Hernández contó que el obispo Alejo, cuando estaba enfermo, les externó que quería regresar a la Montaña, por lo que con el depósito de sus cenizas se cumplió su voluntad.
Destacó que toda su obra fue con los más pobres, los desamparados y enfermos a quienes les tocaba la cabeza infundiendo fe.
Dijo que en su plan pastoral de la Diócesis de Tlapa les dio a los laicos un papel importante más allá de lo religioso, donde vio la importancia de las Asambleas comunitarias para robustecer la esperanza de los pueblos.
Además de implantar una cultura de los derechos humanos al dar vida al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, porque se demandaba justicia, respeto y dignidad a los pueblos indígenas.
Alejo Zavala Castro “fue un testimonio de luz en la oscuridad, el pastor de la Montaña, esperanza de hombres y mujeres en una región difícil, pero hermosa”.
Autoridades religiosas en la despedida
La urna con sus cenizas la trasladaron a Tlapa el obispo de la diócesis Chilpancingo–Chilapa, José de Jesús González y el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González. Provenían de Chilapa, donde Zavala Castro fue obispo del 19 de noviembre de 2005 al 20 de junio de 2015. Las entregaron para que las llevaran dos sacerdotes en un carro adornado con flores y su fotografía para su recorrido por la avenida Colegio Militar, la calle Añorve, Morelos y Fonseca, que llevan a la catedral.
Lo cobijaron decenas de estandartes que llevaban los integrantes de las juntas o comités católicos de colonias y comunidades, así como los grupos religiosos al interior de la catedral, y le acompañó una banda de música de viento.
Lo recibieron el obispo de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga, los arzobispos Carlos Garfias Merlos, de Morelia y Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, de Tulancingo Hidalgo, quien fue el segundo obispo en esta región. Además del rector del seminario Tonantzin Guadalupe, Aquilino García Carranza y el párroco Valente Meza Jiménez.
Antes de concluir la misa se formó una valla por sacerdotes y religiosas para resguardar su paso hacia la capilla de la virgen del Carmen donde quedaron sus cenizas que depositó el arzobispo Óscar Roberto Domínguez, volvieron al altar para cerrar la ceremonia.
A partir de ese momento quienes lo conocieron se formaron en fila para pasar a ver la urna con sus cenizas.
En el atrio de la iglesia se colocaron fotografías de su recorrido por las comunidades de la Montaña, que las personas se acercaron a observar.
Alejo Zavala Castro nació el 31 de diciembre de 1941 en Galeana, Michoacán y murió el 02 de noviembre de 2025, a los 83 años, en Morelia.

