Celebran con fuerte resguardo de seguridad la misa de fin de año en la plaza capitalina

Tras la misa de Año Nuevo feligreses se acercan al obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa José de Jesús González para pedirle bendiciones, en el zócalo de Chilpancingo Foto: Jessica Torres Barrera
Asistentes a la Celebración Eucarística de fin de año se acercan al obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa José de Jesús González para pedirle bendiciones, en el zócalo de Chilpancingo. Foto: Jessica Torres Barrera

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

En medio de un fuerte operativo de seguridad, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, ofició la misa de fin de año en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac.
A la misa asistieron unas 600 personas, resguardadas por agentes de la Guardia Nacional, Policía Estatal, Policía Municipal, Policía Investigadora Ministerial y de Protección Civil.
En primera fila estuvieron el alcalde Gustavo Alarcón Herrera y la síndica procuradora Jacaranda Argentina Solís Guerrero.
De manera tradicional, el 31 de diciembre se celebran dos misas de fin de año en dos lugares representativos de la capital, una a las 8 de la noche en la plaza de toros ubicada en las instalaciones de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo, ahora conocidas como el Recinto Ferial, ubicadas en la colonia Los Ángeles; y otra más en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, una hora después.
Sin embargo, este año la misa en la plaza de toros se canceló como una consecuencia más del asesinato del presidente del Patronato de la Feria, y sólo se realizó la de las 9 de la noche en el Zócalo capitalino.
En breves declaraciones, a pregunta expresa del porqué se canceló la misa en la plaza de toros, el obispo dijo que “no había gente” en las instalaciones de la Feria, “había poquita gente, entonces mejor aquí nos vinimos”.
A pesar del fuerte operativo de seguridad, los chilpancinguenses no se sintieron seguros. Una vecina del Barrio de San Mateo, que prefirió reservar su nombre, señaló que esta fue la primera vez que observó a tantos policías durante la misa, “la verdad, sí es desconcertante”.
“Ahora contamos con más se-guridad, hay policías, hay (personal) de Protección Civil y de la Guardia, lo que no habíamos presenciado anteriormente y ahora, como que ya no salimos tan confiados por la in-seguridad que estamos viviendo y por los acontecimientos que úl-timamente se dieron”, dijo en alu-sión al asesinato del presidente del Patronato, Martín Roberto Ramírez Ruiz, y del maestro de ceremonias José Vidal Nava, la tarde-noche del pasado 24 de diciembre.
“Ya no salimos con tanta alegría o con tantos ánimos como los que teníamos antes, sino como que eso (el operativo) hace que, sí venimos con fe, pero como que traemos un poco de miedo por la inseguridad que estamos viviendo”, expresó.
Contó que acudió a la misa con su familia “para dar gracias a Dios por todo lo que nos dio durante todo el año que estamos por terminar, bueno y malo, tenemos que agradecerlo siempre”.
Su deseo es que “el año que entra tengamos un mejor año con más seguridad y menos delin-cuencia”.
Las sillas no fueron suficientes, decenas de personas siguieron la eucaristía de pie y algunas familias llegaron con bancos para participar pese a las circunstancias.
En su sermón, el obispo recordó que el 2025 es el año del jubileo, que se celebra cada 25 años en la Iglesia, en el cual los feligreses pueden reci-bir el perdón de todos sus pecados.
Para los católicos el jubileo es un tiempo de reconciliación, de perdón, penitencia, pero también de paz; en ese sentido, el obispo dijo que será un año “donde se nos pide que seamos peregrinos de la esperanza, peregrinos como Jesús, María y José”.
“También, todos nosotros en la iglesia universal vamos a peregrinar llevando la esperanza, sobre todo, a aquellos que la han perdido, confiamos que en este año nos hagamos más peregrinos de la esperanza, digo más, porque ya hemos dado testimonio de que la violencia, la misma muerte no tienen la última palabra, sino nuestra fe en la vida eterna”, expresó.
“Cómo he admirado a nuestras madres cristianas, ofrecer sus hijos, sus esposos, sus hermanos, sus seres queridos, a Dios, ejemplo de la Virgen María, llena de dolor por la salvación del mundo, cual mártires de la violencia que se vive en nuestro país y en nuestra sociedad”.
“Ofreciendo sus hijos así, como el de Jesús, muchos inocentes, martirizados, que los ofrezcan como la Virgen María de los dolores, lo ofrezcan a Dios por la salvación del mundo y esto es esperanza que se ha vivido con nuestras familias cristianas”, añadió.
Al final de la misa, el obispo dio a los asistentes la bendición papal debido al año del jubileo, pero antes el padre Benito Cuenca Mayo agradeció al alcalde, a la síndica procuradora y las autoridades que apoyaron con la logística para que la misa pudiera realizarse con seguridad.
Antes de retirarse, Gustavo Alarcón y Jacaranda Solís, junto con sus acompañantes, pasaron al frente para recibir el agradecimiento y la bendición del obispo, ahí se tomaron una fotografía, todos sonriendo.

 

No acostumbrarse a la violencia, pide el arzobispo de Acapulco a los ciudadanos

El arzobispo en su mensaje de Año Nuevo sobre la construcción de la paz y la esperanza en el futuro Fotograma tomado Facebook

Yee Trujillo

En su mensaje de Año Nuevo, el arzobispo de Acapulco Leopoldo González González, señaló que la inseguridad acentuada por ejecu-ciones, robos y “el tan generalizado” cobro de cuota, hace anhelar con mayor intensidad la paz. Llamó a no acostumbrarse a los crímenes, a orar por las víctimas y las autoridades encargadas de la seguridad.
En un video publicado el martes en Facebook titulado Peregrinos de esperanza, artesanos de paz, convocó a mirar el camino recorrido, valorar las decisiones tomadas y convertir en sabiduría los acontecimientos vividos, a mirar el futuro con más esperanza, porque “Jesús no nos ha dejado solos”.
“No nos acostumbremos a los crímenes y delitos, no disminuya nuestra indignación y condena de estos actos, acerquémonos a las víctimas y a sus familiares”, y llamó a orar por ellos y las autoridades que tienen a su cuidado la seguridad para que sigan en la búsqueda de estrategias que, conforme a derecho, puedan garantizarla.
A quienes perpetran los crí-menes “que tanto dañan a la so-ciedad” los invitó a escuchar el llamado de Dios a la conversión, reparar en la medida de lo posible el daño hecho y ser una bendición, y recordó que se vive la Jornada Mundial de la Paz.
El prelado católico expuso que el mensaje del papa Francisco es de paz y esperanza, en especial para quien ya no logra divisar ninguna perspectiva a su vida, que este es un año de gracia, y el jubileo impulsa a buscar “la justicia liberadora de Dios sobre toda la tierra”.
Añadió que el deseo de la paz está enraizado en los seres humanos, que Dios los ha creado necesitados unos de otros y no de un mal, que ha puesto en nuestro ser la base para convivir en la verdad, la libertad, la justicia y el amor, que son el fundamento de la paz.
Llamó a no excluir a Dios de la vida de las personas porque cuando alguien lo ignora comienza a albergar la idea de que las relaciones con los demás pueden ser go-bernadas “por una lógica de ex-plotación “donde el más fuerte pre-tende tener el derecho de abusar del más débil; el cambio cultural y es-tructural para superar esta crisis se realizará cuando finalmente nos re-conozcamos todos hijos del padre y ante él nos confesemos todos deu-dores, pero también todos nece-sarios, necesitados unos de otros”.
Dijo que no se puede hablar de paz donde no se respeta la vida desde su concepción hasta la muerte natural, ni se puede pretender cons-truir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o salvaguardar el medioambiente si no se custodia el derecho a la vida de los más débiles.
También expuso que para construirla se debe cuidar de manera más responsable el poder decisivo en la sociedad de la familia, porque ahí se construyen los promotores de una cultura de paz, los principios morales, la búsqueda de la justicia sin odiar ni buscar venganza, se aprende a reconocer las propias culpas, pedir perdón y perdonar.
El arzobispo señaló que la inequidad en la distribución de los bienes “es una grieta que hace muy difícil construir una paz estable”, que el Papa ha pedido condonar o disminuir la deuda de los países más pobres, que los recursos destinados a fines bélicos vayan a un fondo para acabar con el hambre y que los im-puestos se apliquen de manera trans-parente y como apoyo subsidiario a los más necesitados para que salgan adelante por ellos mismos.
Subrayó que los ciudadanos deben poner su esfuerzo para no agrandar la brecha social “entre muy pocos que tienen casi todo y muchos que tienen casi nada” y compartir con quien carece de lo necesario. También llamó a las personas a cuidar de sus trabajos por el bien común.
Explicó que todo esto ayudará a continuar el esfuerzo de reconstrucción luego de los grandes estragos causados por los huracanes en las personas, el campo, pueblos y ciudades, y los más dañinos que deja el crimen, el delito y la violencia, y como dice el Papa, para eliminar todo pretexto que lleve a los jóvenes a imaginar su futuro sin esperanza o como una expectativa para vengar la sangre de sus seres queridos, porque el futuro es un don para superar los errores del pasado y construir nuevos caminos de paz.

Suspende la Diócesis la tradicional misa de fin de año en la plaza de toros de la capital

José Miguel Sánchez

Chilpancingo

La Diócesis Chilpancingo-Chilapa anunció la noche del lunes, a través de sus redes sociales, la suspensión de la tradicional misa de fin de año que se realizaba en la Plaza de Toros Belisario Arteaga de Chilpancingo.
La suspensión de la misa, que se celebraba a las 8 de la noche, por parte de la Diócesis, ocurre tras varios hechos de violencia que llevaron a la cancelación, no oficial, de la Feria de Navidad y Año Nuevo de Chilpancingo.
“Por causas de fuerza mayor se suspende la misa en la Plaza de Toros de Chilpancingo.
Participemos en las celebraciones de nuestras Parroquias”, se lee en el aviso publicado en la página oficial de Facebook de la Diócesis Chilpancingo Chilapa.
La cancelación de la ceremonia se suma a las demás actividades que fueron suspendidas en la Feria de Chilpancingo, como la cartelera del Teatro del Pueblo, el jaripeo, los juegos mecánicos y la venta de bebidas alcohólicas.
La suspensión de las mencionadas actividades ocurrieron después de que la noche del 24 de diciembre, antes de iniciar el recorrido de danzas conocido como Teopancalaquis, asesinaron al presidente del Patronato de la Feria, Martín Roberto Ramírez Ruiz y a su colaborador José Vidal Nava, lo que ocasionó la suspensión de la mayoría de las actividades de la feria.
Con el asesinato de Ramírez Ruiz, varios comerciantes, principalmente los locales decidieron retirar sus locales, ante la falta de garantías de seguridad.
Un día después del asesinato de Ramírez Ruiz, el director de Gobernación municipal, Iván Gervasio, avisó a los comerciantes y locatarios de la Feria sobre la suspensión de las actividades, pero indicó que quienes quisieran podían permanecer en el recinto hasta el 6 de enero para continuar sus ventas.
El 28 de diciembre se presentarían tres artistas locales en el Teatro del Pueblo, en un concierto denominado Por el Renacer de la Paz y la Cultura, como una manera de reactivar las actividades, aunque horas después de ser anunciado se suspendió por “insuficiencia de capacidad eléctrica”.
A la falta de comerciantes, juegos mecánicos, eventos en el Teatro del Pueblo, jaripeos, y venta de bebidas alcohólicas se suma la suspensión de la misa de fin de año, organizada por la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, que año con año se realizaba como parte de las actividades de la Feria y que sólo fue suspendida en el 2020 por la pandemia de Covid-19.