Indalecio

Conocí a Indalecio siendo un niño, pues visitaba muy a menudo a mi padre. Su talento y romanticismo eran excepcionales, pero tristemente su alcoholismo lo había atrapado.
Indalecio era hijo de Vidal Ramírez, otro gran compositor de chilenas, destacando entre ellas: Verdad de Dios, La Talapeña y La Consejera.
A los cinco años quedó huérfano, razón por la que platicaba con mucho sentido del humor que, cuando su madrastra llamaba a comer a sus hermanos, a él nunca lo mencionaba por no ser su hijo. Por lo que él mismo se gritaba:
–¡Indaleciooo, venteee a comerrrr!
Indalecio era un hombre sensible, sencillo, humano. Recuerdo que un día llegó a visitarnos al departamento que compartimos algunos paisanos siendo estudiantes, entre ellos su hijo Manuel, mi querido Pichiche, y nos dijo:
–Muchachos, los vengo a invitar a comer.
Nos llevó al mercado más cercano, donde disfrutamos de unos sopes y quesadillas que nos supieron a gloria.
Otro día lo visitamos en el pequeño cuarto que habitaba en la avenida San Juan de Letrán (hoy Lázaro Cárdenas). Nos mostró muchas de sus canciones y le obsequió una de ellas a mi primo Mateo (QEPD).
Algunas veces me visitó ya siendo funcionario público en el gobierno de don Alejandro Cervantes Delgado y de José Francisco Ruiz Massieu, donde disfrutábamos de grandes bohemias a su lado.
Me comentó que tenía escritas aproximadamente mil 300 canciones.
Un día llegó a Ometepec Álvaro Carrillo, lo descubrió y le abrió las puertas en la Ciudad de México, a condición de que nunca más volviera a beber una sola gota de alcohol. Compromiso que Indalecio supo honrar hasta el último día de su existencia, un verdadero ejemplo de vida.
Comenzaron los triunfos: Una limosna, grabada por Javier Solís, lo encumbró como uno de los compositores más exitosos de aquellos años. Muchas de sus canciones han sido interpretadas en distintos idiomas.
¿Quienes le grabaron?: Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Daniel Santos, Alberto Vázquez, Los Dandys, Pepe Jara, Antonio Aguilar, Flor Silvestre, Los Ángeles Negros, Gualberto Castro, Javier Solís, Chelo Silva, Yolanda del Río, la Santanera, Vicente Fernández, Los Tigres del Norte, Guadalupe Pineda, Alejandro Fernández, Adán Machado, Vikki Carr, Marco Antonio Muñiz, Paquita la del Barrio y muchos más.
Con el paso de los años, Álvaro e Indalecio visitaban Ometepec, la tierra prometida. Tanto que ambos se inspiraron en este lugar para algunas de sus canciones y chilenas, pero también para algunas anécdotas, como aquella que platicaba Álvaro Carrillo en torno a su canción Sabrá Dios.
Contaba que alguna vez acudió al correo de Ometepec a comprar unos timbres y quien lo atendió era una señora de edad avanzada, por lo que, con toda la confianza, se atrevió a decirle:
–Señora, ¿me puede vender unos timbres?
–Y la empleada, montada en cólera, le respondió:
–Se… ño… ri… ta, aunque le cueste más trabajo.
Cuenta Álvaro que entonces se dijo a sí mismo:
–¿Sabrá Dios?
Sus últimos años, Indalecio los dedicó a impulsar la Casa de la Cultura en Igualapa, su tierra natal, la que hizo realidad y lleva su nombre. Allá donde habita el Señor del Perdón, de quien se dice que ha hecho tantos milagros a quienes lo veneran.
Murió a la edad de 88 años, un 15 de abril de 2015.

Del anecdotario

Cuando era niño, una de las fiestas religiosas que más disfrutaba era, sin duda, el tercer viernes de Cuaresma, cuando acudíamos a venerar al Cristo del Perdón.
Aún recuerdo los famosos chachacuales, los juegos mecánicos que hasta ese lugar llegaban y los puestos que invadían las calles principales ofreciendo todo tipo de productos. Desde luego, no podía faltar el merolico ofreciendo sus ofertas de telas, toallas y otros artículos, llevando como gancho el obsequio de pañuelos.
También había, por aquellos años, un personaje que se dedicaba a engañar a los indígenas y mestizos a través del fraude: el señor de “la bolita”.
El Cristo del Perdón es una de las imágenes religiosas más veneradas en nuestro estado de Guerrero.
Según la tradición, su origen es un misterio. Hay quienes dicen que fue encontrado en las playas del Pacífico, otros que apareció en la comunidad de Cruz Verde y algunos más aseguran que su hallazgo ocurrió en la actual casa parroquial.
Lo cierto es que, cuando intentaron trasladarlo a Ometepec, la imagen se volvió tan pesada que fue imposible moverla, lo que se interpretó como una señal divina de que debía quedarse en Igualapa.
Cuando fui gobernador de mi estado, Igualapa sufrió uno de los peores sismos de su historia, lo que me permitió llevar a cabo una reconstrucción total de la parroquia, a la que acuden año con año miles de peregrinos de las siete regiones del estado y de otras entidades del país.
El Señor del Perdón se ha hecho muy famoso por sus milagros, por lo que seguramente será visitado por muchos de los políticos que aspiran a un cargo de elección popular en 2027. Y harán bien, pero de paso, espero que le lleven algún beneficio a la comunidad. Si no, no habrá milagro…
La vida es así…

 

La reforma de Sheinbaum

La iniciativa de la presidenta Sheinbaum partió de una intención genuina de fortalecer la vida democrática del país mediante el combate a prácticas que históricamente han dañado la confianza ciudadana, como el nepotismo electoral.
Su propuesta reflejó la voluntad de impulsar una renovación profunda en el ejercicio del poder, alineada con los principios del movimiento de transformación que encabeza. Pero el intento fue abortado.
La presidenta ha pugnado por el fortalecimiento de la democracia mexicana, lo que pasa necesariamente por eliminar los privilegios y prácticas que consolidan redes de poder familiar, lo cual demuestra su compromiso ético con una administración pública basada en la meritocracia y la transparencia.
Un aspecto clave que flota en el ambiente político es que, a pesar de que la entrada en vigor de la reforma al nepotismo electoral se postergó, el estatuto interno de Morena ya contempla lineamientos claros para evitar el nepotismo en la selección de candidatos.
Este marco normativo interno será determinante en la definición de las candidaturas para el proceso electoral de 2027, lo que implica que, aunque legalmente la prohibición se aplique hasta 2030, en la práctica política del partido ya existen restricciones que deberán respetarse.
Además, el principio de paridad de género, que también rige los procesos internos de Morena, se erige como un factor clave en la selección de aspirantes, limitando cualquier posibilidad de asumir candidaturas de manera anticipada o automática.
Por lo tanto, nadie puede asumir una candidatura asegurada para 2027, ya que tanto los criterios antinepotismo del partido como las reglas de género serán factores decisivos en la definición final.
El impacto en la imagen presidencial puede ser mitigado si se enfatiza que la aprobación de la prohibición al nepotismo, aunque pospuesta, se concretó sin retrocesos de fondo.
La presidenta puede presentar este resultado como un ejercicio de pragmatismo legislativo que privilegia la unidad del bloque mayoritario para avanzar en reformas estructurales más amplias.
En este sentido, Sheinbaum se encuentra ante un dilema estratégico: sostener un discurso de transformación radical o priorizar la cohesión interna de su coalición.
Si opta por la segunda vía, la presidenta demuestra que entiende que la estabilidad y gobernabilidad requieren de acuerdos políticos, incluso si estos conllevan costos reputacionales a corto plazo.
El movimiento de transformación impulsado por Morena y sus aliados ha puesto como eje central la regeneración de la vida pública, y para lograrlo se requiere de un bloque político sólido.
Y reitero: nada está definido en 2027. Morena ya se rige por normas internas que impiden que el nepotismo influya en la selección de candidaturas, por lo que los procesos de 2027 estarán blindados frente a dichas prácticas.
Del anecdotario

Aunque me niegue a escribirlo, me sale del corazón expresar mi malestar y condena ante la postura del grupo parlamentario del Partido Verde, que una vez más mostró su verdadero rostro: el de un partido sin valores, sin principios, acomodaticio, que solo ve por sus intereses y nunca se ha preocupado por implementar políticas públicas que atiendan el cambio climático, la lucha por la preservación de muchas especies en extinción y otros temas que tienen que ver con el medio ambiente.
Para ellos valió más garantizar la candidatura a gobernadora de una de sus integrantes que la salud política de la nación. Velasco Coello, que primero presumía de su cercanísima relación con Peña Nieto, luego con López Obrador, y hoy que la presidenta Sheinbaum no lo hace secretario de Estado, le da la puñalada de la traición.
Y el coordinador de Morena, Adán Augusto López, lo mismo que Fernández Noroña, nos dicen que tenían que pactar con el Verde porque, si no, la reforma no salía. Otra gran mentira.
La reforma enviada por nuestra presidenta hubiera sido aprobada íntegra, aun sin el Partido Verde, pues la oposición (MC, PAN y PRI) estaba dispuesta a votarla sin quitarle una coma.
La propuesta de la presidenta la enaltece. Los otros se irán al basurero de la historia.
La política es así…

 

Altamirano, el militar

Este jueves se conmemoró el 132 aniversario luctuoso de Ignacio Manuel Altamirano, y vale la pena recordar a Ignacio Manuel Altamirano como un río que atraviesa montañas y deja su huella en el paisaje, un personaje guerrerense que nos debe llenar de orgullo,
Desde su juventud, Altamirano se forjó en el fuego de las luchas que definirían el México moderno, y con su pluma y su espada, talló la historia de una nación que buscaba su identidad.
Altamirano creció bajo la sombra de montañas que parecían vigilar la lucha constante por la libertad.
A los 14 años, cuando la mayoría de los jóvenes apenas descubren el mundo, él ya empuñaba un arma en la Guerra de Intervención Estadunidense (1846-1848). Aunque su participación fue más formativa que decisiva, aquel contacto inicial con el conflicto le enseñó que la patria no solo se defiende con fusiles, sino con convicciones firmes.
La Revolución de Ayutla (1854-1855) emergió como la primera prueba a su temple. Este movimiento, encabezado por Juan Álvarez, no era solo una revuelta militar; era una llamarada encendida en los corazones de quienes ansiaban justicia.
La Guerra de Reforma (1858-1861) fue para Altamirano el campo donde su espíritu de lucha alcanzó su madurez. En este conflicto, los liberales defendían la joven Constitución de 1857 contra los conservadores que buscaban perpetuar los privilegios de la Iglesia y el antiguo régimen.
Pero si alguna guerra puso a prueba toda la fortaleza, la razón y la emoción de Altamirano, fue la intervención francesa (1862-1867). Este conflicto era un titán con rostro extranjero, apoyado por los conservadores que veían en el Imperio de Maximiliano la restauración de sus privilegios perdidos.
El 27 de abril de 1867, “en el Cimaterio, cerca de Querétaro, su asalto es rechazado por una sección de la Brigada del Sur comandada por Ignacio Manuel Altamirano”. (Memoria Política de México https://bit.ly/4hsxsuB ).
Altamirano se unió al ejército republicano de Benito Juárez como consta en la Carta de Ignacio Manuel Altamirano al Presidente Juárez, en la que le informa que ha llegado a su hacienda el General Vicente Riva Palacio (Memórica, Archivo General de la Nación, AGN https://bit.ly/41dkfjx )
Con la retirada de las tropas francesas en 1867 y la restauración de la República, Altamirano decidió retirarse gradualmente de la vida militar para dedicarse a la política y la literatura.
Su pluma se convirtió en el arma que prolongó su lucha, exaltando en novelas y discursos los valores republicanos y el sacrificio de quienes entregaron su vida por la patria. El Zarco, su obra más célebre, es un claro ejemplo de cómo la guerra y la justicia social se entrelazan en su visión de la realidad.
Altamirano poseía tres virtudes que lo hicieron destacar: valentía, estrategia y compromiso ideológico.
Pero Altamirano no era solo razón; en él habitaba también la emoción desbordante de un hombre que amaba a su tierra y a su gente.
En la figura de Altamirano, razón y emoción se entrelazaban como las raíces de un árbol viejo pero fuerte. Su legado no se limita a las victorias obtenidas en los campos de batalla, sino también a las emociones que sembró en su pueblo, que lo vio como un símbolo de resistencia y esperanza. Su vida nos deja una lección fundamental: en tiempos de crisis, es necesario un liderazgo que no solo entienda la lógica del conflicto, sino que también sepa conectar con el corazón de quienes luchan.
Su vida es un faro que ilumina el camino de quienes, como él, sueñan con un México más libre, justo y soberano. Y así, entre la razón y la emoción, Altamirano sigue siendo una inspiración para los tiempos modernos: prueba viva de que, cuando la mente y el corazón trabajan juntos, incluso las causas más difíciles pueden triunfar.

Del anecdotario

Siempre he creido que los valores de la lealtad y la gratitud son sagrados, y quienes no los practican caminarán por la vida con el peso de la vergüenza y el descrédito.
Porque a veces se olvida que los cargos y el poder tienen fecha de caducidad.
Hace varios años enfrenté una de mis mayores pruebas en torno a los valores que me enseñaron mis mayores: el ser agradecido con la gente que alguna vez te ayudó.
Cuando Miguel Ángel Osorio Chong siendo secretario de Gobernación me hizo un reclamo del por qué apoyaba yo a Marcelo Ebrard Casaubon para ser el nuevo dirigente nacional del PRD en aquellos años.
Estando en el sótano del edificio de su oficina de la avenida Reforma, aún retumban en mi cabeza sus palabras: –oye gobernador, ¿cómo es eso que apoyas a Marcelo Ebrard para ser el nuevo dirigente del PRD?, ¿qué acaso no sabes que el enemigo número 1 del presidente Peña Nieto se llama Andrés Manuel López Obrador, y el segundo se llama Marcelo Ebrard?
Miré fijamente al “Chino Chong” para decirle: –secretario, se te olvida que yo ya no estoy en el PRI, y que uno de los principales actores que contribuyó a mi campaña política se llama Marcelo Ebrard. Es mi amigo y es cierto, lo estoy apoyando y lo seguiré haciendo, porque él contribuyó a que yo fuera gobernador de mi estado, y no ustedes.
Ya no hubo más palabras de por medio y desde esa vez se rompió la relación.
Después soltaron su jauría para vincularme a toda costa con el Caso Ayotzinapa, pero Dios es grande y nunca lo consiguieron. Esa fue una de las razones principales de la salida de mi gobierno.
No le deseo ningún mal a Osorio Chong, pero tiene varios expedientes abiertos que en cualquier momento se los pueden hacer efectivos. Yo por mi parte estoy en paz.
La política es así…

 

Migrantes

Para ti Mau, con el amor filial de siempre. Ya estás con tu hermano Ángel, desde aquí los veo sonreír.

Cuando fungí como gobernador por primera vez en 1997, visité la ciudad de Chicago. En esa ocasión, declaramos junto con el gobernador de Illinois la semana de Guerrero en Chicago.
Aún recuerdo que llevamos nuestro folclor guerrerense, nuestra gastronomía y organizamos un gran baile para toda la comunidad guerrerense, que en esos años ascendía a cerca de 175 mil paisanos.
En una reunión que sostuve con ellos, un grupo de paisanos se acercó a mí para decirme:
–Señor gobernador, nos preocupa nuestro pueblo, nuestra comunidad, y queremos colaborar con su gobierno. Hemos reunido esta cantidad de dólares y queremos aportarla para hacer la placita de nuestro pueblo… y queremos que su gobierno ponga el otro 50 por ciento.
Sus palabras me conmovieron por ese gesto de desprendimiento y amor por el terruño, y les contesté:
­De ninguna manera, por cada dólar que ustedes pongan, mi gobierno aportará 2. Ustedes nombran al comité encargado de realizarla.
De ahí surgió el programa 3×1, que lamentablemente hoy ha desaparecido.
En mi segundo gobierno, en el año 2013, volví a visitar Chicago, pero la cifra de paisanos guerrerenses había ascendido a casi 300 mil, lo cual me dejó impactado. Prácticamente se convertía en la segunda ciudad en importancia de nuestro querido estado de Guerrero en términos de población.
Me duele en lo más profundo de mi alma los anuncios de deportación y redadas hechos en la nueva era Trump.
Sin embargo, estoy consciente de que debemos actuar con cabeza fría, con prudencia y con sensatez; a nada nos llevaría reaccionar con bravuconadas.
Trump nos está midiendo para ver hasta dónde cedemos. Lo mismo hace anunciando el incremento en aranceles o amenazando con enviar a los migrantes a la prisión de Guantánamo.
Ante todos estos embates, la palabra adecuada es resistir. Los mexicanos hemos enfrentado las peores batallas y hemos sabido salir adelante.
Guerrero ocupa el segundo lugar a nivel nacional en cuanto a deportaciones de mexicanos desde Estados Unidos. Según datos de 2024, más de 15 mil guerrerenses fueron deportados.
El regreso de paisanos representa una oportunidad invaluable para el estado. Durante su estancia en Estados Unidos, muchos adquirieron nuevas habilidades, conocimientos y una mentalidad emprendedora que pueden aplicar en sus comunidades de origen.
Desde la creación de pequeños negocios hasta la implementación de nuevas tecnologías en el sector productivo, su experiencia puede convertirse en un motor de desarrollo local. Es fundamental que el gobierno brinde apoyo y fomente programas de emprendimiento que permitan canalizar este potencial en beneficio de Guerrero.
Según el Anuario de Migración y Remesas México 2024, las remesas representan el 13.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Guerrero, ubicándolo como el segundo estado con mayor dependencia de estos recursos en el país.
Nuestros migrantes son el corazón de Guerrero, aquellos que, con sacrificio y amor por sus familias, han cruzado fronteras en busca de un mejor futuro. Hoy todo señala que es hora de que su estado los reciba con los brazos abiertos, con oportunidades y dignidad.
No renunciemos al esfuerzo porque Guerrero sea el lugar donde se pueden realizar los sueños. Trabajemos en unidad para que nadie tenga que abandonar su tierra por necesidad, y para que puedan elegir quedarse por esperanza.
Cuando las cosechas del campo estadunidense se pongan en riesgo, cuando escasee la mano de obra en la carpintería, la albañilería, la plomería, los servicios en hoteles y restaurantes, cuando cada vez sea menor el número de turistas mexicanos que visiten Estados Uni-dos –que no son cualquier cosa–, entonces se dirán:
–¡Cuánta falta nos hacen los mexicanos!

Del anecdotario:

Conocí a Jorge León Robledo en la época de don Alejandro Cervantes Delgado. Venía regresando de Nicaragua, donde estuvo un tiempo trabajando, y posteriormente en la Secretaría de Programación y Presupuesto.
Economista al igual que yo, nos hicimos grandes amigos, y compartimos grandes vivencias en una de las mejores administraciones estatales de la historia. Jorge estaba en Fortalecimiento Municipal y yo en la Secretaría Particular del gobernador.
Continuamente me invitaba a comer a su casa de campo en Tixtla, donde disfrutábamos montar a caballo y de la hospitalidad de su señora madre, quien nos ofrecía las delicias de la comida tixtleca: fiambre, pozole, mole verde con tamales nejos, cecina y, desde luego, un buen mezcal.
Días antes de su partida, desayuné con él y su familia en su modesto departamento al sur de la Ciudad de México. Fue un encuentro lleno de emotividad y grandes recuerdos. Nos abrazamos y ratificamos la hermandad que siempre nos unió.
¿Sabía acaso Jorge que ese sería nuestro último encuentro?
Bajó a despedirme hasta mi auto y nuevamente me dio un fuerte abrazo. ¿Presentía que pronto moriría?
No lo sé, pero me fui muy triste y preocupado por su salud.
Hoy Jorge ha partido. Me confió ser padrino de Víctor y de Paty, dos jóvenes muy valiosos. Uno, médico destacado, y la otra, magistrada. ¿Y qué decir de Víctor, quien trabaja en el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado? Un joven excepcional a quien mucho quiero.
Tere, su esposa, mujer guerrerense, trabajadora, madre amorosa, ser humano excepcional, sabe que no está sola. Quienes la queremos de corazón siempre estaremos a su lado.
Hasta siempre, querido Jorge.
La vida es así…

 

Carreteras de Guerrero

En Guerrero, un estado que enfrenta una histórica marginación y desigualdad, la infraestructura carretera es fundamental para el desarrollo integral de sus comunidades. La conectividad vial es esencial para el transporte de mercancías, lo que puede potenciar sectores clave como la agricultura y la ganadería, esenciales para el sustento de miles de familias.
Por eso es relevante el reciente anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el inicio, en dos meses, de la ampliación de la carretera que conecta Toluca con el municipio de La Unión, atravesando la región de la Tierra Caliente.
Esta obra es significativa para el estado, pues abre un camino de desarrollo para la región que, a pesar de su riqueza natural y productiva, ha estado históricamente limitada por la falta de infraestructura adecuada.
La ampliación de esta carretera no solo mejorará la conectividad entre la Tierra Caliente, sino que tendrá un impacto directo en el transporte de mercancías desde Lázaro Cárdenas y La Unión con el centro del país.
La zona de la Costa Grande tiene una vocación agrícola y ganadera, y es productora de cultivos como el maíz, el mango, el aguacate, el plátano y el coco. En tanto que en Tierra Caliente, hace años eran importantes productores de melón, actividad que podría retomarse, entre otros productos agrícolas.
Tierra Caliente ha sufrido históricamente los efectos de una infraestructura vial deficiente. Pese a los llamados que se han hecho de manera reiterada para que se les dé mantenimiento, estas voces no han sido escuchadas y poco se ha invertido para dar mantenimiento a las carreteras que conectan a sus municipios.
La obra anunciada por la presidenta Sheinbaum recibirá una inversión millonaria que refleja el compromiso de la administración federal con el desarrollo de las regiones más rezagadas del país.
El proyecto de ampliar a tres carriles esta vía es de gran calado y se estima que durará más de un año en ser concluido. La presidenta Sheinbaum cumple así uno de los compromisos de campaña que presentó en el documento “100 Pasos para la Transformación”, amén de otros anuncios que ha hecho para Guerrero y, en especial, para Acapulco en lo referente al abasto de agua potable, saneamiento de la bahía y reconstrucción de la ciudad.
Se entiende que este es el primer paso que da la administración federal para impulsar el desarrollo de Guerrero, y que será complementado por el Programa Balsas-Pacífico Sur para las comunidades más pobres de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Edomex, anunciado por la presidenta Sheinbaum en el documento “100 Compromisos Para el Segundo Piso de la Transformación”.
Por otro lado, el deplorable estado de muchas carreteras en Guerrero ha sido una constante durante años. La falta de mantenimiento adecuado y la ausencia de proyectos de renovación o ampliación han afectado gravemente la movilidad en diversas regiones.
Las carreteras que conectan las comunidades de la Costa Chica, la Montaña y la Tierra Caliente con la capital del estado y con otras zonas urbanas siguen siendo intransitables en ciertos tramos, lo que dificulta el acceso a servicios básicos, como atención médica, educación y productos esenciales.
En este contexto, las carreteras artesanales impulsadas durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador representan un alivio parcial a esta problemática.
Estos proyectos han permitido que comunidades de la Montaña y la Costa Chica mejoren su acceso a las principales vías de comunicación. Aunque las carreteras artesanales no son una solución definitiva, su construcción ha permitido la reducción de costos de transporte, el acceso a mercados y la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones locales.
El presupuesto destinado a las carreteras artesanales es considerablemente menor que el de las grandes autopistas y carreteras federales, pero es un ejemplo de cómo se puede impactar positivamente a las comunidades más marginadas con recursos limitados.
Guerrero necesita una red de carreteras funcional y eficiente que beneficie a todos sus municipios, fomentando no solo el transporte de mercancías, sino también la equidad en el desarrollo social y económico.

Del anecdotario

Hace poco, desayunando con mi amigo y eficiente excolaborador Arturo Martínez Núñez, recordábamos algunos pasajes de mi segundo gobierno, y en particular cuando fungió como vocero del grupo de seguridad “Guerrero Seguro”, allá por el año 2013.
Arturo me platicaba sobre la gran vocación de Omar García Harfuch por ser policía, vocación que se manifestó desde que era apenas un niño.
Su abuelo, quien había sido secretario de la Defensa Nacional, el general Marcelino García Barragán, y su padre Javier García Paniagua, quien había ocupado diversas secretarías de Estado y fue dirigente nacional del PRI.
Un día, su progenitor le dijo: –A ver, Omar, si tanto te gusta la carrera de las armas, vamos a hacer los trámites necesarios para que ingreses al Heroico Colegio Militar.
Omar, de manera resuelta y guardando el debido respeto, le contestó: –No, padre, yo no quiero ser militar, yo quiero ser policía.
Omar tuvo una carrera muy ascendente en la Policía Federal. Aún lo recuerdo cuando llegó a Guerrero siendo muy jovencito, como segundo de a bordo del comandante Valdepeña, gran amigo y magnífico funcionario. Junto con Iñaky Blanco, quien fungía como procurador, hicieron un trabajo espléndido para disminuir la violencia y los índices del delito mediante el programa “Guerrero Seguro”, en mi segunda administración como gobernador de nuestro estado.
Por ello, como dice bien Arturo Martínez Núñez, Omar es en parte hechura de Guerrero.
Estoy cierto de que con García Harfuch pronto se verán resultados altamente positivos en nuestra entidad.
Ahora depende de la colaboración del gobierno estatal y municipal, pero también, en gran medida, de la sociedad civil.
Conozco bien el arrojo de Omar, quien siempre se ponía al frente de los operativos, arriesgando su vida, no un comandante o un segundo comandante, sino él quien personalmente se ponía por delante, logrando dar varios golpes certeros a los grupos fácticos en nuestro estado.
Cada vez que llegaba y me daba los informes, veía en su rostro cómo disfrutaba las detenciones de miembros de la delincuencia, pues efectivamente estaba hecho para ser policía.
La vida es así…

 

 

Así no es

¿Recuerda usted cuando Gabriel Quadri sostenía: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencial emergente”.
En estos días navideños tuve la oportunidad de leer el libro Así no es, que me obsequió mi querido sobrino Armando Añorve Ríos, regidor del H. Ayuntamiento de Acapulco, escrito por Viri Ríos y Ray Campos.
En dicho texto, ambos investigadores sostienen que creer que las personas de los estados pobres del sur trabajan menos que las de los estados ricos del norte es una injusticia.
Larga ha sido la polémica y los intentos de algunos estados del norte, junto con Jalisco, para que no se dé el mismo trato en las participaciones federales, bajo el argumento de que son ellos quienes aportan los mayores recursos y, por ende, al sur se le debe dar mucho menos.
Porque, además de pobres, son flojos, sostienen.
Esta creencia es completamente falsa. De hecho, el sur trabaja más que el norte, sostiene la doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard, Viri Ríos, de origen guerrerense, y el doctor Ray Campos, especialista en economía por la Universidad de California.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, los trabajadores del sur suelen trabajar dos horas más que los del norte y, en algunos casos, la diferencia es mayor. Por ejemplo, entre los adolescentes que trabajan, los del sur lo hacen cinco horas más a la semana que los del norte.
Otra creencia difundida es que los estados ricos del norte pagan más impuestos que los del sur. Esta creencia también es falsa. A simple vista, cada persona que vive en el norte paga 48 mil pesos anuales de impuestos federales, mientras que los del sur pagan apenas 18 mil. Tal parece que, en efecto, el sur paga menos.
Sin embargo, así no es. Lo que sucede es que los norteños tienen ingresos superiores a los del sur. Esto hace que parezca que el norte paga más impuestos, cuando, en realidad, paga la misma proporción sobre una base de ingresos mayor.
Viri Ríos y Ray Campos echan por la borda la falsa creencia de que los del sur somos flojos y menos responsables que los del norte. De ahí la importancia de que el nuevo gobierno destine mayores recursos a los estados del sur.
El anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre 7 mil millones de pesos para el estado de Guerrero, los cuales serán destinados a mejorar el servicio de agua potable y saneamiento en Acapulco, así como a reconstruir nuestra red carretera, es motivo de aliento para fincar un mejor futuro en el 2025.
El libro de Viri Ríos y Ray Campos no tiene desperdicio al abordar otros temas sumamente interesantes como el de la vivienda, el racismo, el salario y los programas sociales, entre otros. Vale la pena leerlo.
Del anecdotario:
Celebraban el cumpleaños de Pedro Díaz Pérez y decidieron seguir “la farra”. El negro Manrique le dijo a Pedro Baños:
–Pedro, vámonos al cuarto frío.
Así le llamaban a uno de los primeros bares con aire acondicionado en Pinotepa Nacional, Oaxaca.
Apenas tomaban las primeras copas, cuando dos militares ingresaron al “cuarto frío”. El negro Manrique le dijo a Pedro Baños:
–Pedro, esos guachos le hicieron chingaderas con mi mujer. Los voy a matar –le dijo–, préstame tu pistola.
–No la tengo yo –le contestó–, la tiene Abel Rivero.
El negro Manrique fue hasta donde estaba Abel para pedirle la pistola.
–Ahí está, negro. Tómala.
Con la pistola en la mano, el negro Manrique gritó al sargento:
–¡Párense porque los voy a matar!
El primer balazo dio en la frente del militar. Murió ipso facto.
El segundo quiso echar mano a su pistola, pero el negro Manrique le ganó la partida, dándole dos balazos en el cuello.
Con la pistola en la mano, se acercó a Pedro Baños para decirle:
–¿Cómo viste, Pedro Baños?
Y éste le contestó:
–Bien hecho, mi negro. Esa es mi gente.
El negro Manrique de inmediato dejó el lugar y se fue a refugiar bajo el puente del río de la Arena.
Pedro Baños siguió tomando en el “cuarto frío” cuando llegó el teniente Morales con una partida de soldados y lo detuvieron.
A Pedro Baños lo hicieron caminar más de 5 kilómetros. Se declaró inocente, pero había algo que el teniente Morales no podía admitir:
–Pedro, sé que eres inocente –dijo el militar–, pero ¿por qué le dijiste, después de haber matado a mis soldados: “Bien hecho, mi negro, esa es mi gente”?
Pedro Baños le contestó:
–Porque si no le digo eso, el negro Manrique, con la pistola en la mano, a mí también me hubiera matado. El negro traía al diablo adentro. Habían violado a su mujer.
El teniente Morales dejó en libertad a Pedro Baños.
La vida es así…

 

Navidad en la Montaña

Navidad en la Montaña es mucho más que una novela breve; es un reflejo del alma de México y una de las mayores contribuciones de Ignacio Manuel Altamirano a la literatura nacional.
Ambientada en un entorno rural lleno de belleza natural y espiritualidad, la obra nos transporta a una celebración navideña donde los valores universales de amor, fraternidad y reconciliación se entrelazan con la identidad cultural de un país que, en el siglo XIX, buscaba reconstruirse tras guerras internas y divisiones sociales.
Desde el inicio, Altamirano despliega su maestría descriptiva, pintando con palabras los paisajes de la sierra mexicana. El lector no sólo observa las montañas, sino que las siente y respira su pureza. Como dice el autor: “Las montañas estaban cubiertas de pinos, cuyas agujas verdes se teñían de oro bajo los últimos rayos del sol; más allá, el cielo era de un azul profundo, como sólo puede verse en las tardes tranquilas de invierno. Desde lo alto, los valles se abrían como un tapiz verde y marrón, salpicado de pequeñas casas de adobe con techos de teja roja”.
Esta descripción no solo evoca la serenidad del paisaje, sino que también sitúa al lector en un espacio donde la naturaleza se convierte en el escenario perfecto para la reflexión y la esperanza.
Un pasaje conmovedor ocurre durante la celebración misma, cuando el narrador describe la humildad de los aldeanos y el poder de la alegría compartida: “Aquella noche, el calor del fuego y el canto de los humildes llenaron el aire con una alegría sencilla, como si en ese rincón olvidado del mundo, la paz de los hombres fuera posible. Los niños jugaban alrededor del árbol improvisado, decorado con piñas, velas y cintas de colores que habían tejido con sus propias manos. No había lujo ni grandes regalos, pero sí algo más valioso: un sentimiento de comunidad que se reflejaba en cada mirada y en cada gesto”.
Este episodio encapsula uno de los mensajes centrales de la obra: la felicidad no depende de los bienes materiales, sino de los lazos que unen a las personas y del respeto por las tradiciones. En un mundo donde prevalecen las desigualdades, Altamirano encuentra en lo cotidiano la fuente de la verdadera riqueza.
La obra no es sólo una celebración de la cultura rural mexicana, sino también un vehículo para exaltar los valores universales de fraternidad y espiritualidad. A través de esta obra, Altamirano trasciende las diferencias de su época y nos deja un legado que sigue vigente: la idea de que, incluso en los momentos más oscuros, la esperanza puede florecer.
Ignacio Manuel Altamirano nació en Tixtla, en 1834. Fue una figura emblemática del liberalismo mexicano. Hijo de una familia indígena nahua, su vida es un ejemplo de superación y compromiso con la educación y la justicia social.
Aunque enfrentó las adversidades de su época, logró formarse como abogado y convertirse en uno de los escritores más influyentes de México. A lo largo de su carrera, Altamirano no solo participó en la Guerra de Reforma y en la resistencia contra la intervención francesa, sino que también promovió la educación, fundando bibliotecas públicas y revistas literarias como El Renacimiento.
Su obra literaria, que incluye títulos como Clemencia y El Zarco, es una fusión de romanticismo, costumbrismo y realismo, en la que los paisajes mexicanos y las tensiones sociales de su tiempo ocupan un lugar central.
Navidad en la Montaña destaca como una de sus creaciones más humanas, donde la naturaleza, los valores y la espiritualidad se convierten en herramientas para construir una narrativa que trasciende las barreras del tiempo.
Los escritos de Altamirano, como su vida, son un testimonio del poder de la educación y la literatura para transformar no sólo a las personas, sino también a las naciones.
Navidad en la Montaña sigue siendo un recordatorio de que, en la sencillez de la vida cotidiana, se encuentran las lecciones más profundas sobre el amor, la paz y la reconciliación. Así, Altamirano no solo nos dejó relatos, sino una visión de México que todavía nos inspira a construir un futuro más justo y solidario.
Del anecdotario

La presencia de un grupo de aguirristas en la reunión celebrada el pasado sábado en Cuernavaca, fue en base a una convocatoria e invitación que nos hicieron llegar, la cual mucho valoramos.
En ella se invitó a “hombres y mujeres libres comprometidos con un desarrollo basado en el bienestar compartido, inspirado en las politicas sociales de la presidenta Claudia Sheibaum Pardo”.
Ese es el llamado que nos formularon. Lo compartimos y lo suscribimos.
Dialogar y debatir para proponer políticas públicas que enfrenten los problemas históricos de Guerrero: el hambre, la exclusión, la marginacion, la desigualdad y el miedo.
Sólo se pueden negar a participar quienes no aman a Guerrero.
Por nuestra parte seguiremos aportando nuestro esfuerzo a este grupo de coordinacion sin ningun otro interés que no sea el que a Guerrero le vaya bien.
Aún cuando haya quien se suba al tren de la insidia con descalificaciones a priori, no es así como se abona a la unidad por el bien de Guerrero.
Nosotros creemos en el proyecto de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, y lo apoyaremos, seamos parte o no de Morena, que quede claro.
La vida es así…

 

Presupuesto Federal 2025

LA POLÍTICA ES ASÍ

Ángel Aguirre Rivero

Desde que fungía como presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en la 59ª Legislatura Federal, siempre concebí este instrumento económico como una palanca para el desarrollo económico de nuestro país, que fuera capaz de generar inversiones y, por ende, empleos para todos los mexicanos, llevando como premisa invertir en infraestructura y proyectos productivos que alienten el crecimiento económico de la nación.
En aquellos años aprobamos un presupuesto de 1 billón 975 mil millones de pesos. Hoy la actual legislatura federal contempla un presupuesto de 9.3 billones de pesos, lo cual significa una reducción del 3.3 por ciento en términos reales con relación al presupuesto aprobado en 2024.
En este proyecto de presupuesto 2025, es preocupante cómo la inversión en infraestructura tendrá un recorte del 12.7 por ciento, pues pasará de 932 a 848.7 mil millones de pesos.
La reducción del 34 por ciento en el presupuesto para salud podría traducirse en una menor cantidad de insumos médicos, medicamentos, recursos humanos y capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias.
En un sistema de salud pública ya sobrecargado, especialmente en zonas rurales y marginadas, estos recortes podrían agravar la situación, con un aumento en las listas de espera, una disminución en el acceso a servicios preventivos y curativos y en la calidad de la atención.
La disminución de casi 44 por ciento en el presupuesto destinado a la Seguridad Nacional, particularmente para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), plantea una serie de preocupaciones.
Un presupuesto reducido limita las inversiones en equipamiento, formación y nuevas tecnologías que son esenciales para combatir la creciente violencia y el crimen organizado en diversas regiones del país.
El recorte del 39 por ciento al presupuesto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) limita las acciones para la protección de la biodiversidad, el manejo sostenible de los recursos naturales y la mitigación del cambio climático.
El gasto proyectado para las entidades refleja una reducción real del 1.2 por ciento respecto al 2024, aunque las participaciones federales crecerán en 1.8 por ciento. De acuerdo con el informe del Centro de Investigación en Política Pública, los gobiernos estatales recibirán 3 billones de pesos del gasto público, lo que equivale a 20 mil pesos per cápita. Aunque hay entidades como la Ciudad de México, Campeche y Baja California Sur, donde el ingreso por habitante alcanzará más de 28 mil pesos, no sabemos cuáles sean los criterios.
Sin embargo, es de llamar la atención las diferencias significativas entre los montos que aprueban los congresos locales en los presupuestos de egresos. A pesar del discurso de austeridad que se sostiene, el gasto administrativo ejercido en 2023 reflejó una realidad opuesta, destacando casos como Guerrero, Querétaro y Oaxaca, que ejercieron 68.8 , 43.8 y 33.1 por ciento más del presupuesto aprobado para este concepto, descuidando el gasto de inversión en obras e infraestructura, proyectos productivos que generen empleos.
Otros de los rubros castigados en el presupuesto son nuestras universidades. ¿Y qué decir de la seguridad pública? Cuando se aspira a combatir de manera resuelta a la delincuencia organizada, poco se logrará.
Pero, ¿sabe usted, amable lector, a cuánto asciende la deuda pública de nuestro país?
La deuda bruta del sector público ascendió a 17 billones 142 mil millones de pesos, de los cuales 13 billones fueron contratados en el mercado interno, principalmente por el gobierno federal en un 94 por ciento. Aclaro, no del gobierno anterior, que, si bien es cierto, contrajo deuda, sino de la deuda acumulada de los gobiernos anteriores.
El saldo total de la deuda externa asciende a 219 mil 813 millones de dólares. Le debemos principalmente a Estados Unidos (37 por ciento), Alemania (22 por ciento), organismos financieros internacionales (15 por ciento), Francia (5 por ciento), Japón y Suiza (4 por ciento) y Canadá (1 por ciento).
No obstante, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, los montos totales de la deuda se mantienen en los márgenes previstos en las metas de las finanzas públicas 2024.
Finalmente, la Secretaría de Hacienda estima una tasa de crecimiento económico entre el 2 y 3 por ciento para 2025, mientras que el Banco Mundial la sitúa en 1.5 por ciento, el Fondo Monetario Internacional en 1.3 por ciento y el Banco de México en 1.2 por ciento.
La situación se torna más complicada ante las amenazas del presidente Donald Trump de incrementar los aranceles de los productos mexicanos en un 25 por ciento desde el inicio de su mandato.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido que no es mediante amenazas como se construyen los acuerdos. Trump, que es un “coyote huevero”, lo que hace es medir a la nueva presidenta para ver hasta dónde cede. Pero ojalá también se entienda que son momentos de unidad nacional, como lo dijo acertadamente el líder de MC en el Senado, Clemente Castañeda. ¿Lo entenderá Morena o seguirán sumidos en su soberbia?

Del anecdotario

Hay una señora de nombre Leticia, que funge como secretaria general del Ayuntamiento de Acapulco y que se excede en sus atribuciones al faltar al respeto a regidores y regidoras que fueron electos por el pueblo, mientras que ella fue designada con su aprobación.
Hace unos días que estuve en Acapulco, un grupo de regidores me platicaba que, cuando solicitan una audiencia con la señora Leticia, no se digna a recibirlos, pues tiene muchos compromisos que le encomienda la presidenta municipal Abelina López. ¿Será que a ella sí le hace caso?

Alejandro

LA POLÍTICA ES ASÍ

En nada le agradó cuando la periodista soltó el día de ayer en la mañanera la pregunta: “¿Qué pasa en Guerrero, presidenta? En Tecpan de Galeana hubo 34 muertos; en Atoyac, la situación es similar. La policía comunitaria asesinó a dos hombres y se prepara una manifestación para exigir justicia por el asesinato de Alejandro Arcos, el alcalde de Chilpancingo”.
El gesto de la presidenta se volvió adusto y sólo alcanzó a decir: “El gabinete de seguridad se reúne las 24 horas y estamos trabajando sin descanso”.
La periodista fue incisiva: “Oiga, pero su secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, dijo que el alcalde se trasladaba solo a una reunión…”.
La presidenta atajó: “Eso fue hace como un mes, ¿verdad?”.
Y ya no dijo más.
¿Qué esperábamos los guerrerenses?
Una respuesta del por qué un asunto tan delicado y que nos ha dolido a todos no ha sido atraído por la Fiscalía General de la República, como se hizo en Chiapas con el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez, defensor de causas indígenas, donde ya se tienen los primeros detenidos.
Alejandro luchó por la tranquilidad y por construir la paz para Chilpancingo. Era un joven que tenía los mejores anhelos de servirle a su comunidad.
Lo conocí siendo un adolescente en un evento en Casa Guerrero. Después de dirigir unas palabras, lo llamé y le pregunté:
–¿Cómo te llamas?.
–Alejandro –me contestó.
–¿Y qué quieres ser cuando seas grande?
La respuesta no se hizo esperar:
–Gobernador, como usted.
A partir de ese momento, me asumí como su tutor. Me acompañaba en algunas giras, siempre diligente, cordial, atento y con su sonrisa invariable.
Cuando ganamos el gobierno constitucional, lo nombré responsable del programa de adultos mayores, para después impulsarlo a la diputación local por Chilpancingo, donde ganó amplia y contundentemente.
Alejandro fue siempre un hombre dedicado al servicio. Con cargo o sin cargo público, gestionó apoyos para sus paisanos en colonias y poblados, ayudando a la gente más necesitada.
Fue un promotor de la paz, y en ese empeño perdió la vida. La delincuencia nos lo quitó.
Con este crimen se atenta no solo contra el hijo, el esposo, el padre de familia, el amigo. Al privarlo de la vida, se atentó contra el anhelo de paz de los guerrerenses, se atenta contra la libertad de elección de quienes lo llevaron al poder. Se atenta contra el orden municipal de gobierno.
Tal vez un día Alejandro hubiera alcanzado su sueño, ese que un día me compartió: ser gobernador de su estado.
Nos duele, nos duele. Hoy solo exigimos: justicia, justicia, justicia.

Del anecdotario:

Como en todos los pueblos, existen personajes populares que son más conocidos por sus apodos que por sus verdaderos nombres.
En el caso de mi amado Ometepec, es muy común que aquel que vende mariscos le llamen Chava Mariscos; el dueño del cine le llamaban Paco Cine; el vendedor de telas, Manuel Trapitos, etcétera.
En mi niñez abundaban personajes de los cuales nos reíamos al jugarles bromas para hacerlos enojar o que nos siguieran con un garrote o un palo.
Vienen a mi mente: Capitán Pollo, Juan Garabato, Cuatro Adobes, Chico Mudo, Caracha, Laco, María Bule, Chincopetos, entre otros.
Había uno en particular con quien me encantaba conversar: “Pachuca”, el primer marinero que tuvo Ometepec, quien llevó sus primeros tatuajes a nuestro pueblo, los cuales eran espantosos.
Un día, conversando con él, le pregunté qué países había conocido y me respondió que casi todos. Entonces le dije: “¿Conociste Canadá?” Y me dijo que sí, “Canada Dry”, que era un refresco de moda en ese tiempo. Me contestó que también lo había conocido.
Pero donde se voló la barda fue cuando me compartió que él había tenido muchas mujeres en sus diferentes travesías y que acababa de recibir un telegrama de Shanghái donde le comunicaban que le había nacido un nuevo hijo, cuando “Pachuca” llevaba viviendo más de 15 años en Ometepec.
Otro día, muy entusiasmado, me platicó que estaba haciendo un injerto de mangos y lo felicité: “Fíjese, licenciado (yo apenas era estudiante), que estoy haciendo un injerto de mango petacón con checos”. Le contesté: “¿Con mangos checos? ¿De Checoslovaquia?”. No (me dijo). “con checozapotes”… Y no pude contener la risa.
A esos personajes dedico estos párrafos de un poema de Alberto Cortez, por todas las burlas y bromas que hacíamos a estos hombres y mujeres que nos hicieron una niñez más feliz:

Aunque inocentes, a veces,
que malos somos de niños.
Nos burlábamos, me acuerdo,
de Rosa Leyes, el indio.

Un día se fue despacio,
como abrazando el olvido,
con un poco de tabaco
y una limosna de vino.

No hubo ni llanto ni duelo
por Rosa Leyes, el indio.

Un día se fue despacio,
como abrazando el olvido,
con un poco de tabaco
y una limosna de vino.

No hubo ni llanto ni duelo
por Rosa Leyes, el indio.

Su muerte, toda la vida,
se la fue llorando el mismo.

La vida es así…

 

Un llamado a la unidad y la acción

Siento una gran tristeza por lo que ocurre en mi estado, y aunque los desafíos son grandes, me llena de esperanza la oportunidad de poder ayudar.
Las solicitudes de despensas, ropa, víveres y láminas, ponen de manifiesto la solidaridad de nuestros amigos, que nos apoyan en los momentos más difíciles, especialmente en la Montaña alta y la Costa Chica.
He encontrado un inmenso apoyo en amigos empresarios y miembros de la comunidad judía, así como del Instituto Politécnico Nacional, los que, con gran generosidad, han enviado tráileres con víveres y otros recursos para quienes más lo necesitan.
A pesar de los retos de inseguridad que atraviesan todas las regiones, confío en que podremos recuperar la paz y la seguridad
Sé que la Montaña alta y la Costa Chica, que alguna vez estuvieron a salvo de este mal, pueden resurgir más fuertes si seguimos esforzándonos y colaborando con determinación.
Siento una profunda nostalgia por aquellos momentos en los que podíamos transitar libremente por todo Guerrero, disfrutando de sus paisajes, su gastronomía, su cultura y su gente, pero también sé que podemos recuperar esa libertad.
En cuanto a Acapulco, después de los huracanes Otis y John, veo una gran oportunidad para la renovación.
Hay muchas personas que siguen apostando por el futuro de Acapulco, y estoy convencido de que, con un esfuerzo conjunto, podemos devolverle su esplendor y convertirlo en un destino vibrante y seguro.
Tal vez no se haya dimensionado lo que se viene para Acapulco y para Guerrero. Por ello, mi insistencia en crear un organismo rector de carácter federal que se avoque al renacimiento de Acapulco, coordinando las acciones del gobierno estatal y municipal y siendo el gran interlocutor con la iniciativa privada. La sociedad debe entender también la necesidad urgente de organizarse, alzar la voz y participar activamente ahora, y no cuando ya no sirva de nada.
Sin embargo, sería injusto no reconocer la buena disposición de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, quien, en tan solo quince días, nos ha visitado dos veces y, por primera vez, tocó una de las colonias populares más afectadas, la Alejo Peralta, para constatar personalmente los daños, estoy cierto que en su próxima visita continuará con esta práctica.
La presidenta Sheinbaum ha mostrado su sensibilidad humana, y estoy seguro de que nos acompañará siempre para darle celeridad a la recuperación de Acapulco, como estoy cierto de que lo hará con otras regiones que también requieren de su presencia y que no sólo se atienda a Acapulco. Por lo pronto, dispuso de la reubicación a través de Sedatu de 300 viviendas que se encuentran en zona de alto riesgo.
No obstante, no podemos ignorar la realidad de que el desarrollo también conlleva responsabilidades. La expansión de Punta Diamante debe ser llevada a cabo con un enfoque sostenible, considerando los impactos ambientales y sociales. Necesitamos un organismo federal que garantice que cada inversión respete nuestro entorno y que beneficie realmente a la población.
Es necesario aprender de las lecciones que nos han dejado huracanes como Paulina, Ingrid, Manuel, Otis y John. Estos fenómenos han demostrado la fragilidad de nuestras infraestructuras y la necesidad de un plan integral de gestión de riesgos que nos prepare para el futuro.
Recuerdo que cuando Ingrid y Manuel, el entonces presidente Peña Nieto ordenó a Jorge Carlos Marín –quien fungía como su secretario de Sedatu–, que se hiciera una investigación para identificar a los responsables de otorgar por actos de corrupción, permisos en zonas donde jamás debieron haberse construido fraccionamientos y zonas habitacionales. Valdría la pena retomar esta investigación de la que no conocimos sus conclusiones.
Los guerrerenses hemos librado las peores batallas, y estoy seguro de que unidos, saldremos adelante. No es momento para la discordia, mucho menos para estar pidiendo la salida de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, que nada aportaría y quien está cumpliendo con su responsabilidad.
Estoy convencido y optimista de que en diciembre nuestro querido Acapulco volverá a brillar y tendremos una gran ocupación hotelera, porque somos poseedores de la bahía más bella del mundo.

Del anecdotario

Ahora que Francisco Labastida Ochoa publicará su autobiografía, que seguramente resultará interesante su lectura, me recordó que fui el primer gobernador que se pronunció a favor de su candidatura desde Tecpan de Galeana, siendo éste secretario de Agricultura y Ganadería, convencido de que sería un gran presidente.
Sin embargo, hace poco, conversando con Paco, reconoció algunos errores que se cometieron durante su campaña, de la cual formé parte, atendiendo los estados de Veracruz, Puebla y Oaxaca.
Le pregunté por qué había dejado la coordinación de su campaña en dos personajes sin ninguna trayectoria ni experiencia política, como Esteban Moctezuma y Emilio Gamboa Patrón.
“Oye, Paco,” le dije… “Esteban Moctezuma no ha ganado ni una comisaría y lo nombraste coordinador de tu campaña. ¿Por qué?”.
“Mira, Ángel, en un mea culpa, te debo decir que me lo impuso el presidente Zedillo”.
“¿Y por qué lo permitiste?”.
“Porque creí que nos iba a ayudar, y no lo hizo; al contrario, nos traicionó”.
Entonces le dije: “¿Por qué no lo hiciste público en ese momento para desenmascarar a Zedillo?”.
“No era conveniente, mi Ángel”, me contestó, “porque en ese momento Zedillo estaba muy bien evaluado en las encuestas”.
Perdimos por primera vez la Presidencia de la República. Acompañé a Paco Labastida hasta el último minuto de su derrota.
Recuerdo que me pidió estar recibiendo la información de los resultados electorales en una pequeña oficina del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, y fui el primero en decirle que los resultados no nos favorecían. Lo que incomodó a Dulce María Sauri y a Emilio Gamboa, quienes se negaban a decirle la verdad, pues aún faltaba por recibirse la información de algunas entidades del país. En mi carácter de economista hice lo que llamamos una extrapolación y estaba absolutamente seguro que la cifras no nos eran favorables. Entré a la oficina del candidato y le hice una señal para comunicarle que la derrota era inminente, y observé el malestar de la dirigente nacional y de Gamboa Patrón.
Muchos de mis amigos me visualizaban como miembro del gabinete y el propio Paco Labastida me había ofrecido que de ganar la Presidencia, estaría muy cerca de él. Pero la historia fue otra. A los pocos meses decidí contender como diputado federal de mayoría por mi querida Costa Chica, quien me brindó todo su respaldo y obtuve una de las votaciones más altas en estado de Guerrero, lo que me permitió ser presidente de la Comisión de Comunicaciones y posteriormente la de Presupuesto y Cuenta Pública en la 59 Legislatura federal.
Fue una noche fría. Caminé hacia mi casa de la colonia Sinatel para recibir el calor y el amor de Laura del Rocío y de mis hijos Laurita y Angelito, que aún eran adolescentes.
Después, Paco y yo nos encontramos en el Senado de la República, él como presidente de la Comisión de Energía y yo de la de Comunicaciones y Transportes. Y nos seguimos queriendo como antaño.
La política es así…