Aprovecharé este espacio que me concede El Sur, para compartir las giras que estoy realizando de la mano con líderes de diferentes comunidades, ciudades, de esta tierra del sur.
El primer destino de la semana pasada fue Atoyac. Debo reconocer que desde hace años, donde sea que ande, siempre tengo en mi cocina una bolsa de café de Atoyac, porque no hay ningún otro que se le compare, así que cuando me invitaron a sentarme a degustar café con algunos camaradas no me pude negar. Disfruté su sabor y aroma, en una conversación con quienes lo hacen posible. Las y los cafetaleros me explicaron con enorme generosidad cada etapa de la cadena productiva, desde el cultivo y la cosecha hasta los procesos de beneficio y comercialización. Escucharles permitió dimensionar la complejidad de una actividad que muchas veces observamos únicamente desde el producto final.
El café representa mucho más que una actividad económica. Es una tradición que ha pasado de generación en generación y que forma parte de la identidad de numerosas comunidades de la Costa Grande. Detrás de cada taza hay familias enteras que han dedicado años a perfeccionar técnicas de cultivo, enfrentar las dificultades del mercado y adaptarse a los desafíos. Conocer de cerca ese trabajo me hizo reflexionar sobre la enorme riqueza que tenemos en Guerrero pero también la importancia de fortalecer al campo y reconocer el enorme valor que tienen quienes producen la agroindustria.
Pero Atoyac también representa una parte importante de nuestra memoria colectiva. Durante la visita tuve la oportunidad de conocer a personas cuyas familias vivieron directamente las consecuencias de uno de los episodios más dolorosos de nuestra historia reciente, la llamada guerra sucia. Sus testimonios ponen de relieve que la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una responsabilidad del presente. Las heridas que dejan los periodos de violencia cuando la democracia era una utopía. Nuestro estado dio lamentablemente mucha sangre de hombres y mujeres que estaban de pie luchando por una mejor patria. El pasado sigue lastimando, las familias siguen buscando a sus familiares gritando: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.
Posteriormente tuve la oportunidad de pasar por Zihuatanejo. La belleza de su cielo, la calidez de su gente y la actividad económica que se desarrolla en la región muestran el potencial que existe y que debe seguirse trabajando para aprovechar de manera responsable sus recursos y fortalezas.
Más adelante, el recorrido continuó en Rancho Alegre del Llano, se llevó a cabo con productores de mango en una huerta. Aprendimos cada etapa del cultivo y la cosecha, del lugar donde se siembran, se cuidan y se cortan los mangos. Durante años hemos asociado la producción agrícola principalmente con la comercialización de la fruta en su estado natural. Sin embargo, conocer los procesos que hoy se desarrollan en torno al mango permite entender que existe un universo de posibilidades mucho más amplio.
Las y los productores explicaron cómo el procesamiento de esta fruta puede incorporarse a distintos procesos donde sigue siendo muy saludable. La agroindustria representa precisamente eso, la posibilidad de agregar valor a lo que se produce en el campo, diversificar mercados y generar mayores beneficios para quienes participan en la cadena productiva. Se trata de que el campo a partir de la innovación y el conocimiento, se vuelva un motor del desarrollo regional.
La semana concluyó en Acapulco, con diálogos con la sociedad civil de diversas colonias, diferentes liderazgos, empresarios, médicos, jóvenes, amas de casa, regidores, representantes populares, en una reunión celebrada en la Coprera en la colonia Bellavista, donde tuvimos diálogo afortunado.
Por último, escuchamos atentamente a la Presidenta Claudia Sheinbaum el día domingo, durante un festejo a los dos años de haber ganado la elección histórica, donde se lograron casi 36 millones de votos. Hizo especial énfasis en la defensa de la soberanía mexicana, invitando a la población a realizar asambleas, a no permitir la injerencia de la ultraderecha.
Nos leemos el siguiente martes.
@EsthelaDamian
