De barrio a barrio

Cada semana que recorro Guerrero confirmo que el mayor privilegio que puede tener una persona es caminar las mismas calles que la vieron crecer y encontrar en ellas no sólo recuerdos, sino también esperanza. Este fin de semana tuve la oportunidad de recorrer, junto con vecinas y vecinos, el camino que une al barrio de San Antonio con el barrio de San Mateo, un trayecto que para muchas personas puede ser una calle más, pero que para mí representa una parte muy importante de mi historia.
Mientras avanzábamos entre sonrisas, saludos y abrazos, no pude evitar regresar, por un momento, a mi infancia. En esas calles están algunos de mis primeros recuerdos junto a mis primas, primos, mis amigas y amigos de la escuela, en una etapa sencilla, tranquila y profundamente feliz. Ahí aprendí el valor de la familia, de la palabra, del esfuerzo y de la comunidad. Son barrios que me enseñaron que nadie sale adelante solo y que los mejores proyectos siempre se construyen con el pueblo, en ese encuentro caminando entre nuestros tlacololeros, las danzas regionales, la música de viento, las coronas de flor de cempasúchil, nuestro tan famoso y querido Pancho Paletas, la carismática Rouss, que dicho sea de paso vende las mejores aguas de mi tan querido Chilpo, el kiosco de San Mateo, la gente que salía de sus casas para darme un saludo, un abrazo, un apoyo diciéndome “aquí cuenta con esta familia, eres de este lugar y nos sentimos orgullosos de ti”.
Volver a caminar por esos lugares también fue una oportunidad para reencontrarme con muchas personas que me hicieron sentir que los lazos construidos durante tantos años que viví en la capital de nuestro estado, se mantienen intactos. Ese afecto se reflejó desde el primer momento, he de decirles que fueron tantas las cadenas de flores que hubo instantes en los que apenas podía ver por dónde caminaba, una escena tan emotiva como divertida que provocó más de una sonrisa entre quienes me acompañaban. Son esos pequeños detalles los que recuerdan que el cariño auténtico siempre encuentra maneras muy sencillas de expresarse.
Hubo algo que me emocionó especialmente. Encontrarme con tantas personas adultas mayores que decidieron salir de sus casas para caminar un tramo, regalarme un abrazo o simplemente esperar unos minutos para saludarme. En sus ojos encontré ilusión, pero también experiencia. Ellas y ellos han visto pasar distintas etapas de Guerrero y conocen mejor que nadie el enorme potencial que tiene nuestra tierra cuando su gente permanece unida. Escuchar sus palabras representa una enorme responsabilidad que asumo con humildad y con el compromiso de seguir trabajando cerca de la gente.
El calor propio de esta temporada nos acompañó durante toda la caminata, pero lejos de disminuir el ánimo, terminó regalándonos uno de los momentos más entrañables del día. Entre risas, conversaciones y fotografías, comprobé una vez más que la política también se construye en esos momentos sencillos, cuando existe tiempo para escuchar, para convivir y para recordar que detrás de las cifras y notas periódicas que a veces parecen poco optimistas, hay familias que sueñan con el Guerrero del futuro.
Las calles se llenaron de esa alegría tan característica de Guerrero. La música acompañó cada paso y la energía de la gente hizo que el recorrido se sintiera cada vez más vivo. Ver cómo más personas salían de sus casas para saludar o para caminar algunos metros con nosotros, me recordó que nunca hay esfuerzo pequeño cuando se trata de construir comunidad. Ese entusiasmo me hizo sentir acompañada y confirmó que los mejores caminos siempre seran “los caminos del sur”, como dice el título de la canción tan representativa que tenemos
Las niñas y los niños corriendo por las calles, jugando mientras pasábamos, me hicieron pensar en cómo ellos todavía miran el mundo con la ilusión de que todo es posible, y precisamente por ellos vale la pena trabajar todos los días. Cada decisión que tomamos en el presente debe pensar en el futuro que queremos dejarles. Que puedan crecer en paz, estudiar, desarrollar sus talentos y sentirse orgullosos de su tierra es una responsabilidad que compartimos como sociedad.
La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, desde la Presidencia, ha representado la continuidad de un proyecto que ha colocado en el centro el bienestar de las personas y ese esfuerzo nacional encuentra su verdadera fuerza cuando se refleja en cada estado, en cada municipio y en cada barrio. La transformación no ocurre únicamente desde las instituciones; se construye todos los días en las calles, escuchando a la gente, caminando con ella y atendiendo sus preocupaciones con responsabilidad y convicción.
Por eso estos recorridos tienen un significado tan profundo. No son solamente encuentros para saludar o estrechar manos. Son oportunidades para escuchar, para aprender y para recordar que quien aspira a servir nunca debe perder el contacto con la realidad cotidiana de su pueblo.
Me siento profundamente agradecida con mi gente de Chilpancingo, por permitirme volver a un lugar que forma parte de mi vida. Cuando una vuelve a casa entiende que el futuro sólo puede construirse sin perder de vista el lugar del que venimos. Con esa convicción seguiré caminando, porque estoy segura de que Guerrero tiene todo para seguir escribiendo una historia de esperanza, de unidad y de bienestar para todas y todos.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

Guerrero del futuro

Durante mucho tiempo, hablar de Guerrero significó concentrarnos en resolver las urgencias del presente. La Gobernadora Evelyn Salgado, quien es la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de nuestro estado, es una mujer que llegó para lograr poner el primer piso de la 4T, disminuyendo los delitos, atendiendo las causas, tejiendo con diálogo la coordinación con el Gobierno de México, teniendo diferentes políticas públicas para apoyar a las y los más necesitados.
En ese terreno se posiciona Guerrero del futuro, una convocatoria del Instituto Tecnológico Nacional, campus Acapulco, para reunir a diferentes expertos y expertas multidisciplinarias, y donde tuve el honor de participar para exponer los acuerdos de este foro, partiendo de un diagnóstico actualizado. Es cierto que los grandes procesos de transformación comienzan cuando una sociedad es capaz de imaginar el futuro que quiere construir y decide trabajar unida para hacerlo realidad.
Por eso he insistido en el Guerrero del Futuro, una propuesta que busca abrir una conversación amplia sobre el rumbo de nuestro estado en las próximas décadas. No se trata de un documento cerrado, mucho menos de una lista de promesas, es más bien una invitación para que las y los guerrerenses pensemos juntos cuál es el estado que queremos heredar a las siguientes generaciones y cómo podemos aprovechar las enormes fortalezas con las que ya contamos.
Somos la puerta natural del Pacífico mexicano, tenemos una riqueza natural privilegiada, una diversidad cultural extraordinaria, una producción agrícola que abastece a buena parte del país, destinos turísticos reconocidos internacionalmente y, sobre todo, un pueblo trabajador que nunca ha dejado de salir adelante incluso en los momentos más difíciles. El reto no consiste en descubrir nuevas fortalezas, sino en convertirlas en oportunidades de desarrollo para quienes viven aquí.
Así, la propuesta parte de que se debe escuchar a las comunidades, a las universidades, al sector productivo, a los pueblos originarios, a las juventudes y a las organizaciones sociales. No como un proceso de mero trámite, sino a partir de la firme convicción de que es la mejor manera de construir políticas públicas que respondan a la realidad de cada territorio.
El primer eje coloca a la paz como condición indispensable para cualquier proyecto de desarrollo, porque el crecimiento económico existe cuando las familias viven con bienestar. Debemos reconocer que la construcción de la paz exige mucho más que acciones policiales, implica atender las causas profundas de la violencia, fortalecer la educación, cultura, deporte, trabajo, atención al consumo problemático de sustancias psicoactivas, en concreto ampliar para todas y todos nuestra condición de vida.
El segundo eje propone construir un Guerrero próspero. Guerrero produce mango, café, cacao, coco, jamaica, limón, mezcal y muchos otros productos con enorme reconocimiento nacional e internacional, sin embargo, se requiere agregar valor a esa producción, impulsar agroindustrias, fortalecer las cadenas productivas y generar empleos mejor remunerados para las familias guerrerenses. No basta con producir más, necesitamos producir mejor y hacer que la riqueza permanezca en nuestro estado.
Lo mismo ocurre con el turismo, ya que aunque Guerrero ha sido sinónimo de hospitalidad para millones de visitantes, el turismo tiene un enorme potencial en Acapulco, Taxco e Ixtapa-Zihuatanejo, pero el turismo del futuro exige diversificación. Veo a un Guerrero con un gran aprovechamiento de las ocho regiones para que el desarrollo turístico beneficie a muchas más comunidades.
Otro aspecto que considero especialmente relevante es la visión internacional. Guerrero puede convertirse en un punto estratégico para el comercio, la logística, las exportaciones y la atracción de inversiones, para que nuestra ubicación privilegiada deje de ser un dato geográfico para convertirse en una ventaja competitiva que debemos aprovechar con inteligencia.
Pero el desarrollo económico también pasa por valorar aquello que nos hace únicos. Nuestra identidad cultural también puede convertirse en un motor de crecimiento. El fortalecimiento de las denominaciones de origen, las indicaciones geográficas, las marcas colectivas y la protección de nuestro patrimonio cultural permiten que productos como el mezcal, el café, el mango, las artesanías el oro o la plata de Taxco generen mayor valor para quienes los producen, porque en este mundo cada vez más competitivo, la autenticidad también es una ventaja económica.
Ningún proyecto de futuro puede construirse dejando fuera a quienes habrán de protagonizarlo. Tenemos que dejar siempre en el centro del desarrollo a las personas, por lo que creo indispensable fortalecer la autonomía económica de las mujeres, impulsar a los jóvenes, garantizar el respeto a los derechos de la diversidad sexual y reconocer la enorme riqueza que representan los pueblos indígenas y afromexicanos.
Finalmente, quiero destacar un elemento adicional que, en mi opinión, da solidez a toda la propuesta: el reconocimiento de que los proyectos de largo plazo requieren responsabilidad financiera y coordinación con el Gobierno de México. Por eso es relevante que la visión del Guerrero del Futuro plantee un desarrollo responsable, sin nuevos impuestos estatales y en coordinación permanente con la estrategia nacional encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Estoy convencida de que Guerrero vive un momento que nos convoca a construir una visión compartida sobre el lugar que queremos que nuestro estado ocupe en el gran proyecto de nación que hoy se consolida. Tengo la certeza de que, si mantenemos la unidad, ponemos por delante el bienestar de nuestra gente y trabajamos con constancia y amor por esta tierra, Guerrero no solo estará a la altura de los desafíos que vienen, sino que se convertirá en un referente de desarrollo, justicia y esperanza.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

Guerrero tiene mucho pueblo

El sábado vivimos uno de esos días que se quedan para siempre en el corazón. Más de veinte mil personas nos reunimos en Acapulco para participar en una gran Asamblea por la Soberanía, un encuentro que fue la expresión viva de un pueblo que sabe de dónde viene, que tiene claro hacia dónde quiere caminar y que está dispuesto a seguir construyendo un mejor futuro para Guerrero y para México.
Desde que iba hacia el punto de encuentro, comencé a sentir esa energía tan especial que sólo se vive en nuestra tierra. Mientras recorría las calles veía a personas en sus motocicletas, otras saliendo de su trabajo y muchas más dirigiéndose también a la asamblea. A mi paso me saludaban con cariño, con una sonrisa, con una palabra de aliento. Son gestos que para mí significan mucho. Me recuerdan que estoy en casa y me confirman, una vez más, que nunca me he ido del corazón de mi gente.
Al llegar a la calle Vasco Núñez de Balboa, completamente llena, sentí una emoción difícil de describir. Ver a miles de personas reunidas por convicción, con esperanza y con la mirada puesta en el futuro de nuestro estado, me llenó de inspiración. Ahí estaban familias completas, jóvenes, adultos mayores, niñas y niños, todas y todos compartiendo la certeza de que Guerrero tiene con qué salir adelante cuando caminamos unidos.
La alegría también fue protagonista, era una fiesta popular, bailaron, cantaron, tuvimos la presencia de Pepe Ramos un símbolo de la música tradicional, y chicas y chicos del Tecnológico de Acapulco, son verdaderos artistas, mi reconocimiento. Vi a tantas personas bailando y celebrando con orgullo nuestra identidad, con los delfines, las iguanas, los tlacololeros, la música de viento y tantas otras expresiones que distinguen la riqueza cultural de Guerrero. Fue una muestra hermosa de que nuestra fuerza también está en nuestras tradiciones, en nuestra diversidad y en la enorme capacidad que tenemos para encontrarnos alrededor de lo que nos une.
Me conmovió profundamente la presencia de personas de todas las regiones del estado y de todas las condiciones. Recuerdo con mucho cariño a las personas con discapacidad que hicieron un gran esfuerzo para acompañarnos y ser parte de este momento. Su presencia nos recuerda que la transformación sólo tiene sentido cuando nadie se queda atrás y cuando todas las voces tienen un espacio para ser escuchadas.
Al calor de todas esas emociones comenzó la asamblea. Transmití un mensaje que no fue un discurso hecho al vapor, se trató de mi trabajo aquí, de los motivos y emociones que me genera la izquierda, del caminar en mi bella Tierra del Sol. Hablamos de algo que hoy debe seguir guiando nuestro camino: la defensa de la soberanía. La soberanía entendida como la capacidad de un pueblo para decidir su propio destino, para proteger sus recursos, fortalecer sus instituciones y construir oportunidades para quienes viven en esta tierra. Defender la soberanía también significa fortalecer nuestras comunidades, impulsar el desarrollo regional y trabajar para que el bienestar llegue a todos los rincones de nuestro estado.
Como quedó demostrado el sábado, ¡en Guerrero hay mucho pueblo! Hay mujeres y hombres dispuestos a seguir luchando por la transformación que encabeza nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum, convencidos de que el cambio verdadero se construye desde el territorio, escuchando a la gente y trabajando todos los días para responder a sus necesidades.
Estoy convencida de que estamos listas y listos para construir el Guerrero del Futuro junto a pescadores y pescadoras, comerciantes, artesanas y artesanos, maestras y maestros, estudiantes, madres de familia, productoras y productores del campo, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y pueblos originarios que nunca han dejado de creer en esta tierra. Esa diversidad es nuestra mayor fortaleza y el motor que permitirá que Guerrero siga avanzando.
Al terminar la asamblea me llevé una enorme satisfacción y una profunda reflexión sobre el estado que queremos construir. Me quedo con la emoción de haber compartido este momento con mi gente y con la certeza de que cuando un pueblo permanece unido, ningún desafío es demasiado grande.
Quiero terminar con un sentimiento, muy sencillo, pero muy sincero: gracias. Gracias a cada persona que asistió, a quienes hicieron el esfuerzo de recorrer kilómetros para estar presentes, a quienes saludaron al pasar, a quienes nos vieron desde redes sociales, a quienes participaron con entusiasmo. Como decía el Presidente Andrés Manuel López Obrador, “amor con amor se paga”.
Ese cariño que recibí fortalece mi compromiso de seguir caminando al lado del pueblo de Guerrero. Porque, al final, todas y todos compartimos un mismo sueño: un Guerrero que aproveche su enorme fuerza, su historia, su riqueza natural, su ubicación estratégica y, sobre todo, el talento de su gente. Un estado que honre su pasado de lucha, pero que mire con decisión hacia un futuro de esperanza, donde el segundo piso de la Cuarta Transformación siga llegando a cada comunidad, a cada familia y a cada rincón de nuestra tierra. Estoy convencida de que ese Guerrero del futuro no es una aspiración lejana, es un camino que ya comenzamos a recorrer juntas y juntos.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

Un registro lleno de esperanza

 

Esthela Damián Peralta

Hay una frase que he repetido muchas veces a lo largo de mi vida: nadie llega solo. Cada paso que damos está sostenido por las personas que nos tendieron la mano, nos enseñaron una lección, confiaron en nosotros o simplemente estuvieron ahí cuando más lo necesitábamos. Con el paso de los años uno entiende que los logros son el resultado de una historia compartida con la gente que decide caminar con nosotros.
Hace una semana me registré como aspirante a coordinar los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guerrero, en el World Trade Center de la Ciudad de México. A pesar de estar lejos de mi tierra, ese día fue una muestra del profundo cariño de mis paisanos que llegaron de las ocho regiones. Hasta allá llegaron mujeres y hombres de todas las regiones del estado, estuvieron mis hermanas amuzgas, artistas, artesanos, compañeras y compañeros de la Montaña, empresarias, empresarios, militantes de Morena, sociedad civil, amigas, amigos y mi familia.
Mientras esperábamos a entrar al salón de registro, la calle se llenó de nuestras tradiciones, representadas en la ceremonia del Tlalmanalli que hicieron nuestros pueblos indígenas, la danza de los tlacololeros y en las flores de cempasúchil con las que me recibieron y que llenaron de identidad un momento que guardaré siempre con enorme gratitud.
Con cada abrazo confirmé que cada una de esas personas representa una parte de la mujer que soy. Mi familia me enseñó el valor del trabajo. Mi tierra me enseñó la fortaleza. La izquierda me enseñó que la política sólo tiene sentido cuando se pone al servicio de la gente. Y Guerrero me enseñó que nunca debemos olvidar nuestro origen, sin importar hasta dónde nos lleve la vida, que tenemos que regresarle a nuestro querido Estado todo lo que nos ha dado.
Muchas veces he pensado en esa niña que creció en Chilpancingo viendo cómo tantas familias, incluida la mía, salían adelante a base de esfuerzo. Desde muy pequeña soñaba con que las cosas podían ser distintas. No imaginaba exactamente el camino que recorrería, pero sí tenía claro que tenía mucho que hacer para sumar a la construcción de un país con alternancia de poder, democratico, que fuera un gobierno de izquierda el que gobernara. Hoy siento que la vida me está regalando la posibilidad de estar un paso más cerca de devolverle a mi estado una parte de todo lo que me dio.
Como dije ese día, soy una mujer de izquierda, de convicciones profundas, de principios y valores que defenderé siempre por encima de cualquier cargo. No se nos puede olvidar que los espacios públicos son pasajeros y lo único que permanece es la congruencia con la que decidimos ocuparlos, la congruencia de no traicionarnos a nosotras mismas.
Quizá por eso me conmovió tanto ver a tantas personas acompañándome, porque con independencia de su origen particular, en cada una de ellas reconocí el mismo cariño que yo siento por Guerrero. Sé que quienes estuvimos ahí no caminamos detrás de una candidatura, caminamos por un Guerrero con futuro y esperanza. La esperanza de que la riqueza de nuestra gente y de nuestro estado se vea reflejada en la calidad de vida de nuestros hijos y de nuestras hijas.
Esta mujer de 53 años ha tenido la fortuna de cumplir muchos sueños. He podido servir a mi estado y a mi país desde distintas responsabilidades, aprender de personas extraordinarias y contribuir, desde mi trinchera, a la transformación de México. Mis mayores anhelos nunca han sido individuales, por eso, compartir con miles de guerrerenses la convicción de que podemos construir un Guerrero con mayor bienestar me llena el corazón de entusiasmo.
Pero qué sería de ese entusiasmo si no fuera acompañado también de un alto sentido de responsabilidad. Quienes me conocen saben que nunca he entendido el servicio público lejos de la gente. Me gusta caminar por las comunidades, escuchar sin intermediarios y aprender de quienes viven todos los días los retos de nuestro estado. Ahí quiero seguir estando, recorriendo Guerrero como lo hice desde que era adolescente, porque estoy convencida de que las mejores decisiones nacen de caminar al lado del pueblo.
Los procesos políticos son pasajeros. Guerrero permanecerá. Nuestra gente permanecerá. Y también permanecerá la responsabilidad que tenemos de actuar con altura de miras. Por eso confió absolutamente que este proceso fortalecerá la unidad de nuestro movimiento. Recordemos que, por encima de cualquier aspiración legítima, está el bienestar de nuestro estado.
Para finalizar, me gustaría retomar una idea que he compartido anteriormente en este espacio y que aprendí de la Presidenta Claudia Sheinbaum: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo. Con el paso de los años he comprobado que esa no es únicamente una forma de hacer política, sino una forma de entender la vida pública. Esa convicción me ha acompañado durante todos estos años y seguirá guiando cada decisión que tome. Porque al final, el mayor privilegio de servir es tener la oportunidad de transformar la vida pública.
Gracias a quienes estuvieron presentes, a los que nos vieron por las redes sociales y a quienes enviaron un mensaje de aliento y a quienes, desde hace muchos años, han sido parte de mi camino. Ustedes me recuerdan todos los días que el origen no sólo nos explica, también nos compromete.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

Ometepec

Cada rincón de nuestro Estado tiene sus propios colores, sabores, memorias y aprendizajes, todos unidos por una misma identidad guerrerense pero con sus matices especiales. El corazón siempre se me llena de orgullo al sentir la calidad de nuestra gente. Esta semana tuve la fortuna de recorrer Ometepec.
Desde que llegué encontré a mujeres y hombres con manos extendidas y sonrisas sinceras. Me recibió un pueblo orgulloso de sus raíces, consciente de la enorme riqueza cultural que heredó de nuestro México prehispánico y decidido a preservarla para las nuevas generaciones. Hay algo profundamente esperanzador al encontrarse con comunidades que saben perfectamente quiénes son y hacia dónde quieren caminar.
A lo largo del recorrido, encontré que más allá de las diferencias, existe el deseo compartido de fortalecer el movimiento, de trabajar unidos y de construir objetivos comunes para continuar con la transformación de nuestro Guerrero. Esa convicción de que los grandes cambios solamente se alcanzan cuando se pone por delante el bienestar colectivo fue, sin duda, el común denominador de cada encuentro.
Tuve el gusto de saludar a comisarias y comisarios, regidoras, ganaderos, sacerdotes, mujeres y hombres que durante muchos años han dedicado su esfuerzo a mejorar el lugar donde viven. También encontré a morenistas de cepa, de esos que han sostenido la esperanza incluso cuando el camino parecía cuesta arriba, cuando mantenerse firmes a sus convicciones les podía causar hasta la muerte. Sus vidas nos recuerdan que las transformaciones profundas nunca son obra de una sola persona, sino de miles de ellas que trabajan con resiliencia, constancia y amor por su comunidad para dejar un mejor camino a sus hijas e hijos.
Uno de los momentos que más me conmovió fue conocer de cerca el trabajo de nuestras hermanas amuzgas. Observar cómo ponen una dedicación incomparable en la elaboración de sus huipiles es presenciar una auténtica obra de arte. Cada hilo, cada color y cada figura requieren una concentración admirable, una paciencia infinita y un conocimiento que ha sido transmitido durante generaciones. No existen dos prendas iguales porque cada una lleva impresa la historia de quien la tejió y de quienes estuvieron antes de ella.
También me mostraron sus bordados en chaquira y me hablaron del orgullo que sienten por conservar una tradición que forma parte de su identidad, ¿en qué momento dejamos que la sobreproducción en la industria textil nos hiciera olvidar la belleza de esto? El verdadero patrimonio de un pueblo no solamente se encuentra en sus edificios o en sus monumentos, sino en las manos de quienes siguen creando belleza con el mismo amor con el que lo hicieron sus abuelas y bisabuelas y ese talento merece ser reconocido no solamente en México, sino también por el mundo entero.
Después llegaron los sabores de la Costa Chica, entre los guisos preparados con cariño, las conversaciones sobre sus poetas, sus canciones y las historias que siguen dando identidad a esta tierra extraordinaria, pensaba en que no hay oficina, por grande e importante que sea, que sustituya una conversación que explique la realidad desde la mirada de quien la vive todos los días.
Me emocionó especialmente encontrar a tantas y tantos jóvenes que se acercaron con curiosidad, con preguntas y con ganas de participar, procuro decirles que nunca permitan que alguien les haga creer que sus circunstancias definen el tamaño de sus sueños. Yo también crecí enfrentando adversidades en mi amado Chilpancingo pero debo reconocer que, en muchas ocasiones, cuando tenía al lado de mi, personas que provenían de universidades de gran renombre, eso me motivaba a ser la mejor, y a poner el nombre de mi estado en alto.
Haber tenido la oportunidad de acompañar a la Presidenta Claudia Sheinbaum recorriendo nuestro país es algo que jamás habría pasado por mi mente cuando era una niña. Crecí en un entorno sencillo, con retos como los que enfrentan millones de mexicanas y mexicanos, pero con la firme decisión de salir adelante. Esa experiencia me recuerda todos los días que el origen nunca determina el destino. Lo hacen la disciplina, el trabajo constante y el compromiso con las causas en las que creemos.
Por ello siempre me identifico como una mujer de territorio, porque sé lo que significa abrirse paso con trabajo, con disciplina y con la convicción de que el esfuerzo constante termina dando frutos. Nada me entusiasma más que encontrar a Guerrero con ganas de construir.
Dice el poema del reconocido poeta Rubén Mora Gutiérrez: “No sé por qué te dicen Costa Chica, si es tan grande el amor con que te quiero”. Qué hermosa es la Costa Chica cuando se le mira desde quienes nunca dejan de luchar por su comunidad. Ometepec me deja sintiéndome profundamente arropada, agradecida por tanto cariño y con un compromiso todavía mayor: seguir construyendo un equipo cada vez más fuerte, más unido y más cercano a la gente. Gracias Ometepec, por tanta enseñanza, tanta profundidad y tanto amor.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

San Isidro Gallinero

Esthela Damián Peralta

Si alguien me preguntara dónde encuentro las razones para seguir caminando Guerrero, respondería sin dudarlo: en su gente.
Lo pensé mientras escuchaba las voces de mujeres y hombres de San Isidro Gallinero, mientras observaba la emoción con la que hablaban de su comunidad y mientras recibía una bienvenida que difícilmente olvidaré. La música, los collares de flores y el cariño de la gente hicieron de aquella asamblea un encuentro con la memoria, con la identidad y con la esperanza de Guerrero.
Todos los eventos a los que me invitan son importantes para mí. Disfruto enormemente reunirme con las personas, escuchar sus historias, conocer sus preocupaciones y también sus sueños. Sin embargo, debo reconocer que la asamblea a la que asistí el domingo pasado me conmovió de una manera especial.
Desde mi llegada sentí el cariño de la comunidad. Las voces fuertes de quienes habitan esa comunidad, la música de viento sonando, los abrazos y las sonrisas sinceras. De principio a fin una expresión genuina que me hizo sentir el profundo amor que las y los habitantes de San Isidro tienen por su tierra.
Mientras escuchaba las intervenciones de quienes tomaron la palabra, particularmente la de dos mujeres que son un orgullo en la comunidad, pensaba en la enorme capacidad de resistencia que existe en nuestros pueblos. Habló del orgullo de pertenecer a San Isidro Gallinero, de la búsqueda de oportunidades para las nuevas generaciones, del valor del trabajo y del compromiso con la comunidad. Habló también de cómo Guerrero ha sabido encontrar caminos incluso en los momentos más difíciles, de cómo nuestros pueblos han persistido a pesar de las adversidades y de cómo siguen mirando hacia adelante.
Sus palabras me hicieron reflexionar sobre el paso del tiempo. Hablar con ellas y ellos fue, de alguna manera, hablar con el pasado y con el presente al mismo tiempo. Han transcurrido muchas décadas desde muchas de las luchas que marcaron la vida de estas comunidades, pero la esencia permanece intacta. Siguen ahí la dignidad, la organización y la convicción de que el destino de un pueblo no está escrito de antemano.
Mirar a los ojos a las campesinas y campesinos de San Isidro fue encontrarme con una de las mayores fortalezas de Guerrero. Mujeres y hombres de campo que, desde la sencillez de su vida cotidiana, sostienen valores fundamentales como la solidaridad, el esfuerzo colectivo y el compromiso con su comunidad. Personas que conocen mejor que nadie el significado de trabajar todos los días para salir adelante.
Más allá de discursos o coyunturas, existe una profunda lealtad a los principios que colocan en el centro el bienestar de las personas más vulnerables. No es una postura que nazca de la ideología abstracta, sino de la experiencia vivida y eso es lo que recordé el domingo. Cuando una comunidad sabe lo que significa ser escuchada, comprende perfectamente el valor de que las decisiones públicas se construyan desde abajo.
Por eso creo que espacios como las asambleas comunitarias tienen un enorme significado. Son lugares donde la democracia deja de ser una palabra lejana para convertirse en una práctica cotidiana. Son espacios donde las personas expresan sus necesidades, pero también donde comparten propuestas, soluciones y formas de organización que muchas veces nacen de la propia experiencia colectiva. La verdadera tarea consiste en construir respuestas junto con la gente. Resolver implica corresponsabilidad, implica caminar de la mano del pueblo y reconocer que las mejores soluciones suelen surgir cuando gobiernos de la cuarta transformación y comunidad trabajan en la misma dirección.
Soy una mujer que siente profundamente las causas que abraza. Camino los territorios porque creo en la importancia de mirar de frente a las personas, de escuchar sus voces sin intermediarios y de entender sus realidades desde la cercanía. En los años que tuve la oportunidad de trabajar junto a la Presidenta Claudia Sheinbaum confirmé algo fundamental, las respuestas más valiosas suelen encontrarse cuando se entiende desde dónde vienen las voces que las reclaman. Por eso sigo convencida de que la política se construye mejor desde el territorio que desde la distancia.
De San Isidro Gallinero me llevo la certeza de que la riqueza de nuestra tierra está en la resistencia de quienes no se rinden. La esperanza de quienes siguen organizándose para construir oportunidades. La dignidad de quienes trabajan todos los días por sus familias y por su comunidad.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

Las juventudes de Guerrero

Ya he contado en otras ocasiones cómo inicié y cómo describí que la política, fue y es mi vocación de vida. La vida me regaló la oportunidad de que desde mi adolescencia identificara un México con ojos críticos, asombrada por su belleza y también por tanto que siempre nos da y le debemos. Muy pocos adolescentes descubren a esa edad lo que quieren hacer y cómo buscan cambiarlo, tuve claros mis objetivos y en ese momento me dediqué a cancelar cosas que eran y seguramente siguen siendo comunes entre la chaviza, porque yo prefería invertir en otros temas. Dedicarle tanto tiempo a sembrar esa semilla que nació en el campo de Guerrero, ha hecho que se mantenga viva por años, me convirtió en un ser político.
En ese entonces los debates se daban por los medios tradicionales de comunicación. Ahí se escuchaba lo que el gobierno quería que el pueblo supiera, les daba línea en todo y clasificaba lo que salía y todo lo que les prohibía que difundieran. Pocas plumas, comunicadores, analistas, periódicos o locutores nos daban a conocer la realidad, los connotados, los independientes, los que gozaban de la credibilidad de la gente.
Por eso esta semana me sentí muy feliz de estar con chaviza del Encuentro Estatal de Liderazgo Juvenil, organizado por la delegación Guerrero del Consejo Nacional Juvenil, ahí ellas y ellos se están formando como líderes, están aprendiendo, retroalimentandose, tomando decisiones, sabiendo que el mundo les reclama su presencia en este momento. No pueden postergar su llegada, quienes están en prepa son aún adolescentes, un poco más tímidos, y los de licenciatura, desenvolviéndose rumbo a los derroteros que ya tienen enfrente.
Escuché con atención sus inquietudes, preguntas, todos buscan darle salida a los problemas que viven en su lugar de origen. Por supuesto que me sentí identificada, fui una de ellas, comiéndose el presente como en su momento lo hice.
Son cálidos, orgullosos guerrerenses, quieren salir adelante, ser, existir y ser alguien para sí mismos. Fue una charla llena de emociones para mí, pensé mucho en cómo me verían quienes me observaron a esa edad. Lo que daría por tener una cámara de tiempo y poder retroceder para saber con mayor nitidez, qué pensaba, cómo he evolucionado, qué recuerdos decidí fijar no solo en la memoria, sino también en el alma.
Para mí, fue fundamental decirle a estos chicos y chicas sean lo que han decidido ser, háganlo en plenitud y conciencia de su ser, no dejen que el miedo los domine, alcancen todos sus anhelos, sueñen lejos, trabajen todos los días, miren en sus días ese goteo que cae para lograr el mar de nuestros océanos. Fui muy feliz de estrechar sus manos, abrazarlos, tenerlos, y saber que si ellos existen este México es para mucho y ese mucho siempre es mejor.
Con frecuencia se habla de las y los jóvenes desde el prejuicio. A algunas personas les parece sencillo minimizar a las y los jóvenes y llamarles generación de cristal, al considerar que sus problemas son mucho menores a los que tuvimos nosotros. Sin embargo, la realidad es que esta afirmación no es más que una forma simplista de ver la realidad.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha advertido que las juventudes actuales enfrentan una combinación inédita de inseguridad económica, ansiedad climática, presión académica y deterioro de la salud mental. Pese a ello, frente a un contexto mucho más complejo e incierto, miles de jóvenes siguen apostando por involucrarse, organizarse y participar activamente en la construcción de un mejor futuro para sus comunidades.
Basta convivir un momento con ellos para darse cuenta de que esa narrativa no corresponde con la realidad. Lo que existe es una generación mucho más crítica, mucho más consciente y mucho más decidida a levantar la voz frente a las injusticias que las anteriores. Con herramientas y apuestas mucho más creativas para solucionar las problemáticas que enfrentamos.
En Guerrero eso se siente todavía más fuerte. Nuestro estado ha atravesado momentos complejos, retos históricos y profundas desigualdades, pero también ha sido tierra de lucha, de conciencia social y de organización comunitaria. Por eso no es casualidad que hoy existan tantos jóvenes interesados en participar, debatir, organizarse y formar parte activa de la transformación que vive nuestro país.
Por eso me emocionó tanto encontrarme con jóvenes que hoy tienen esa misma inquietud. Chavas y chavos que no están esperando a que alguien más venga a resolver los problemas, sino que quieren involucrarse, proponer, organizar actividades, impulsar proyectos y abrir espacios para otras personas. Jóvenes que entienden que transformar una comunidad no depende únicamente de un cargo público, sino de la capacidad de construir colectivamente.
Me quedo especialmente con algo que sentí durante todo el encuentro: las juventudes quieren ser parte de la solución y no del problema. Quieren participar en la discusión pública, quieren defender causas, quieren levantar la voz frente a las injusticias y también quieren sentirse escuchadas. Esa energía no debe desperdiciarse ni minimizarse. Al contrario, tenemos que abrir cada vez más espacios para que participen activamente.
Yo veo en Guerrero una chaviza más puesta que nunca. Más consciente, más participativa y más comprometida con continuar la transformación de nuestro estado. Hay una generación que ya no quiere quedarse al margen de las decisiones y que entiende perfectamente que el futuro de Guerrero también depende de lo que hagamos hoy.
Las juventudes son el presente. Ahí donde hay jóvenes participando, cuestionando, proponiendo y construyendo comunidad, también hay esperanza, la posibilidad real de que las transformaciones no sean pasajeras, sino cada vez más fuertes y duraderas. Eso es lo que quiero para nuestro Guerrero.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

La fuerza de nuestra tierra

Aprovecharé este espacio que me concede El Sur, para compartir las giras que estoy realizando de la mano con líderes de diferentes comunidades, ciudades, de esta tierra del sur.
El primer destino de la semana pasada fue Atoyac. Debo reconocer que desde hace años, donde sea que ande, siempre tengo en mi cocina una bolsa de café de Atoyac, porque no hay ningún otro que se le compare, así que cuando me invitaron a sentarme a degustar café con algunos camaradas no me pude negar. Disfruté su sabor y aroma, en una conversación con quienes lo hacen posible. Las y los cafetaleros me explicaron con enorme generosidad cada etapa de la cadena productiva, desde el cultivo y la cosecha hasta los procesos de beneficio y comercialización. Escucharles permitió dimensionar la complejidad de una actividad que muchas veces observamos únicamente desde el producto final.
El café representa mucho más que una actividad económica. Es una tradición que ha pasado de generación en generación y que forma parte de la identidad de numerosas comunidades de la Costa Grande. Detrás de cada taza hay familias enteras que han dedicado años a perfeccionar técnicas de cultivo, enfrentar las dificultades del mercado y adaptarse a los desafíos. Conocer de cerca ese trabajo me hizo reflexionar sobre la enorme riqueza que tenemos en Guerrero pero también la importancia de fortalecer al campo y reconocer el enorme valor que tienen quienes producen la agroindustria.
Pero Atoyac también representa una parte importante de nuestra memoria colectiva. Durante la visita tuve la oportunidad de conocer a personas cuyas familias vivieron directamente las consecuencias de uno de los episodios más dolorosos de nuestra historia reciente, la llamada guerra sucia. Sus testimonios ponen de relieve que la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una responsabilidad del presente. Las heridas que dejan los periodos de violencia cuando la democracia era una utopía. Nuestro estado dio lamentablemente mucha sangre de hombres y mujeres que estaban de pie luchando por una mejor patria. El pasado sigue lastimando, las familias siguen buscando a sus familiares gritando: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.
Posteriormente tuve la oportunidad de pasar por Zihuatanejo. La belleza de su cielo, la calidez de su gente y la actividad económica que se desarrolla en la región muestran el potencial que existe y que debe seguirse trabajando para aprovechar de manera responsable sus recursos y fortalezas.
Más adelante, el recorrido continuó en Rancho Alegre del Llano, se llevó a cabo con productores de mango en una huerta. Aprendimos cada etapa del cultivo y la cosecha, del lugar donde se siembran, se cuidan y se cortan los mangos. Durante años hemos asociado la producción agrícola principalmente con la comercialización de la fruta en su estado natural. Sin embargo, conocer los procesos que hoy se desarrollan en torno al mango permite entender que existe un universo de posibilidades mucho más amplio.
Las y los productores explicaron cómo el procesamiento de esta fruta puede incorporarse a distintos procesos donde sigue siendo muy saludable. La agroindustria representa precisamente eso, la posibilidad de agregar valor a lo que se produce en el campo, diversificar mercados y generar mayores beneficios para quienes participan en la cadena productiva. Se trata de que el campo a partir de la innovación y el conocimiento, se vuelva un motor del desarrollo regional.
La semana concluyó en Acapulco, con diálogos con la sociedad civil de diversas colonias, diferentes liderazgos, empresarios, médicos, jóvenes, amas de casa, regidores, representantes populares, en una reunión celebrada en la Coprera en la colonia Bellavista, donde tuvimos diálogo afortunado.
Por último, escuchamos atentamente a la Presidenta Claudia Sheinbaum el día domingo, durante un festejo a los dos años de haber ganado la elección histórica, donde se lograron casi 36 millones de votos. Hizo especial énfasis en la defensa de la soberanía mexicana, invitando a la población a realizar asambleas, a no permitir la injerencia de la ultraderecha.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

Guerrero siempre bello

La semana pasada recorrí las bellas ciudades de Iguala, Chilpancingo y Taxco. Han sido días llenos de conversaciones, encuentros y aprendizajes que difícilmente podrían encontrarse en un informe o en una mesa de análisis. Nada sustituye la posibilidad de mirar a las personas a los ojos, escuchar sus preocupaciones y conocer de primera mano la esperanza que tienen para Guerrero.
Tuve la fortuna de reunirme con personas de perfiles muy diversos. Conversé con empresarias, empresarios, morenistas de hueso colorado, sociedad civil, jóvenes, deportistas, artesanos, artesanas, artistas, amas de casa. Todas y todos ellos generan empleos y sostienen proyectos que contribuyen al desarrollo económico de cada una de estas ciudades. Escuché a jóvenes estudiantes que sueñan con construir un mejor futuro para ellos y para sus familias. Fue un gusto para mí compartir con ellos mis antecedentes en esta bella Tierra del Sol, platicarles de mis años de adolescente, de mi salida para construir mi propia historia, de cuando me fui a la Ciudad de México para prepararme, mis principales cargos a lo largo de mi carrera política y, por supuesto, mi regreso a nuestra tierra.
Cada conversación que sostuve me confirmó que existe una profunda convicción de que la transformación debe continuar. Más allá de las diferencias naturales que existen en cualquier sociedad democrática, encontré una coincidencia que se repite una y otra vez. Las personas desean que el proyecto de la cuarta transformación siga avanzando en Guerrero porque reconocen que ha colocado en el centro a quienes históricamente habían sido olvidados.
Durante muchos años, la política se construyó pensando en indicadores económicos, en cifras macroeconómicas o en grupos privilegiados. Hoy existe una visión distinta que parte de una idea sencilla, pero profundamente poderosa: el bienestar de una sociedad debe medirse también por la forma en que viven quienes menos tienen. Esa opinión es visible en las conversaciones que sostuve durante estos días. Las personas hablan de atención a los jóvenes y, en esa línea, conversé de la atención a las causas como el eje uno de la estrategia de seguridad que construimos bajo la instrucción de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Les compartí que esta estrategia busca llegar hasta las casas de las y los jóvenes, se les vincula a la escuela, se les canaliza a fuentes de empleo y/o centros de atención a sustancias psicoactivas en sus casos de uso problemático. Además, se genera un vínculo al deporte, cultura, encaminado a que se maximice el acceso a sus derechos, a fin de que nadie quede excluido del desarrollo.
De igual manera, escuché las inquietudes sobre temas que afectan la vida cotidiana de las familias guerrerenses. Hay demandas que requieren atención inmediata y otras que exigen una visión de largo plazo. Como ocurre en cualquier estado tan complejo y diverso como Guerrero, los desafíos son múltiples y las soluciones no pueden construirse desde un escritorio. Por eso resulta tan importante recorrer el territorio, escuchar con atención y entender las distintas realidades que conviven en nuestra entidad.
Si algo caracteriza a Guerrero es precisamente su diversidad. No es lo mismo la realidad de la región Norte que la de la Costa Grande. No son idénticos los retos que enfrentan quienes viven en las ciudades que los de quienes habitan comunidades rurales. Las prioridades de una mujer emprendedora son distintas a las de un estudiante universitario o a las de un productor del campo, sin embargo, todas esas voces tienen algo en común: son importantes y merecen ser escuchadas.
La pluralidad de opiniones no debe verse como un obstáculo, sino como una fortaleza. Escuchar significa comprender, reconocer experiencias, sentir al pueblo, estar en el lugar, en el barrio, a veces en una lancha, en fin. En estos días también pude constatar algo que resulta evidente para quienes caminamos las calles y conversamos directamente con la gente: la izquierda está más viva que nunca en Guerrero. No como una etiqueta política o como una consigna, sino como una convicción que se expresa en la búsqueda permanente de justicia social, igualdad de oportunidades y bienestar colectivo.
Y en este sentir, en las calles también se nota un enorme cariño y reconocimiento hacia nuestra Presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum. En distintos momentos, escuché comentarios espontáneos sobre la esperanza que representa su liderazgo para muchas mujeres y hombres del país. Más allá de cualquier valoración política, existe una percepción clara de que estamos viviendo un momento histórico.
Durante décadas, las mujeres lucharon por abrir espacios en ámbitos donde su participación era limitada o incluso cuestionada. Hoy vemos una realidad distinta. Las mujeres ocupan responsabilidades cada vez más importantes en la vida pública y privada del país. Dejando al lado lo simbólico, se trata de la demostración cotidiana de que el talento, la preparación y la capacidad no tienen género.
Por eso, cuando muchas personas afirman que es tiempo de mujeres, mujeres que son hijas, hermanas, esposas, madres, no hablan solamente de ocupar cargos públicos. Hablan de una transformación cultural mucho más profunda. Hablan de niñas que crecen sabiendo que pueden aspirar a cualquier meta. Hablan de jóvenes que encuentran nuevos referentes para construir sus proyectos de vida. Hablan de una sociedad que avanza hacia una mayor igualdad.
En medio de todas estas reflexiones, también pensaba que a veces olvidamos en medio de la intensidad de la vida pública la enorme fortuna que representa vivir y recorrer Guerrero. Qué riqueza la de nuestra gente, del guerrerense que hoy está apropiándose de sus nuevos retos y posibilidades de crecimiento, qué privilegio compartir una conversación sincera en una plaza pública, qué alegría descubrir la generosidad con la que las personas reciben a quienes llegan con disposición de escuchar. Qué extraordinaria es nuestra gastronomía, capaz de contar historias a través de cada platillo. Qué impresionante es la belleza de nuestros paisajes, de nuestras montañas, de nuestras calles históricas y de nuestras costas.
Comienzo esta semana reafirmando que Guerrero tiene desafíos importantes, pero también posee la enorme fortaleza de su gente. Escucharla seguirá siendo la mejor manera de comprender hacia dónde debemos caminar. Porque cuando se escucha con atención, se descubre que detrás de cada preocupación existe también una esperanza. Y esa esperanza, vive en cada comunidad, en cada familia y en cada generación.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian

 

Primero el movimiento

Dice por ahí la canción “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. En la vida, y en la política, no hay una serie de pasos inequívocos que debemos seguir para conseguir un objetivo, se trata de caminar, aprender y corregir. Se necesita paciencia, método y claridad de rumbo.
En las recientes entrevistas que he tenido desde mi llegada a Guerrero, muchas preguntas han girado alrededor de las problemáticas que enfrenta nuestro estado, sería imposible no tenerlas viniendo de una historia de lucha y de trabajo territorial. Sin embargo, también he aprendido que en política no todo momento es el correcto para adelantar definiciones, realizar debates o acelerar procesos que tienen sus propios tiempos.
Hoy se exige responsabilidad política, prudencia y respeto a los procesos internos de nuestro movimiento. Morena ha sido muy claro en las últimas semanas, particularmente a través de las declaraciones realizadas desde la dirigencia nacional y la Comisión de Elecciones y Alianzas, con Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, respectivamente, quienes han insistido en la necesidad de fortalecer la vida democrática del partido a partir de reglas claras, respeto a los tiempos y procesos transparentes de partici-pación. Se trata de definiciones políticas que buscan cuidar la esencia de un movimiento que nació precisamente para combatir las viejas prácticas que tanto daño hicieron al país.
He escuchado con atención lo que ambas han planteado: no adelantarse, no convertir la legítima aspiración política en confrontación anticipada, no permitir que se cuelen perfiles infestados por la corrupción. Comparto plenamente esa visión. La democracia no se fortalece cuando cada actor intenta imponerse por presión, por ruido mediático o por protagonismo individual; se fortalece cuando existen reglas y todas y todos estamos dispuestos a respetarlas, incluso cuando eso implica contener legítimas aspiraciones personales en favor de algo más grande.
Y si esto es importante en cualquier estado del país, en Guerrero adquiere una dimensión todavía más profunda. Guerrero no es cualquier territorio dentro de la historia política nacional. Guerrero ha sido históricamente una tierra de izquierda, de organización social, de movimientos populares y de resistencia. Aquí se han levantado voces que durante décadas exigieron justicia cuando parecía imposible siquiera pronunciar esa palabra. Esa memoria histórica obliga a actuar con enorme seriedad política porque la gente sigue comprometida con el proyecto de transformación nacional que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Vengo de una historia de lucha desde muy joven. Como muchas mujeres y hombres de mi generación, crecí viendo desigualdades profundamente dolorosas. Vi comunidades enteras abandonadas, familias completas sobreviviendo con enormes dificultades y generaciones enteras acostumbradas a pensar que el gobierno únicamente existía para unos cuantos. Mi generación también vio cómo muchas personas tuvieron que organizarse, resistir y levantar la voz para abrir espacios de participación que antes parecían reservados para élites políticas y económicas.
Por eso tengo un profundo respeto por el momento histórico que estamos viviendo en el país y en Guerrero. Hoy México tiene una Presidenta que ha colocado en el centro de la vida pública una visión profundamente humanista, donde los pobres son primero y donde el poder se entiende como una herramienta para reducir injusticias y ampliar derechos.
Eso no surgió de la nada. Es resultado de años de trabajo político, de organización popular y de personas que nunca dejaron de creer que el país podía ser distinto. También es resultado de generaciones anteriores que resistieron momentos sumamente complejos y que sembraron muchas de las causas que hoy forman parte de la agenda pública nacional.
Precisamente por eso debemos actuar con madurez política. Los proyectos históricos no se sostienen solamente con discursos; se sostienen con congruencia, responsabilidad y capacidad de entender el momento que vive el país. Hoy el momento exige fortalecer al movimiento, respetar los tiempos internos y contribuir a que los procesos de selección de candidaturas se desarrollen con legitimidad, transparencia y participación democrática.
Habrá momentos para discutir proyectos, diagnósticos y propuestas específicas para Guerrero. Claro que los habrá. Y deberán darse con profundidad, con seriedad y siempre poniendo al estado por encima de cualquier interés individual. Pero hoy la responsabilidad principal es cuidar el proceso, fortalecer la unidad y entender que el verdadero prota-gonismo debe seguir siendo el de la transformación y del pueblo que la sostiene todos los días.
Porque al final, lo verdaderamente importante es no perder nunca de vista por qué comenzó esta lucha y para quién debe seguir construyéndose el camino, para el segundo piso de la 4ta transformación en la Tierra del Sol.
Nos leemos el próximo martes.

@EsthelaDamian