Lourdes Chávez
Zapopan, Jalisco
Pese a las 17 horas de viaje desde Atoyac, Guerrero, demorado en la Ciudad de México por el levantamiento de dos tapas del techo del autobús del servicio público, los dirigentes de la Organización Campesina de la Sierra de la Sur (OCSS), Hilario Mesino Acosta, y su hija, Norma Mesino Mesino, llegaron ayer a Zapopan, Jalisco, para participar en la presentación del documental La misma sangre, del director Ángel Linares Colmenares, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).
Luego de descansar un poco, conversaron de las resistencias de los pueblos, no obstante las adversidades de 30 años de lucha, donde sus hijos y compañeros han sido criminalizados y asesinados.
Señalaron la persecución de los luchadores sociales y las desapariciones forzadas que continúan a la fecha con la permisibilidad del gobierno.
La señora Alicia Mesino Castro, esposa de don Hilario, recuerda además al guerrillero Lucio Cabañas, con quien estudió la primaria en Atoyac, sin saber que años más tarde, tras la masacre en la protesta en la plaza de Atoyac el 18 de mayo de 1976, iba a encabezar una guerrilla.
Una época de exterminio de la lucha social, donde libró la muerte de ella y sus hijos pequeños, ante la amenaza de militares que buscaban cualquier indicio, para atacar a los pueblos.
Hoy, participarán en la presentación del documental La misma sangre (que trata de la historia de la familia Mesino), en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, que inició el 17 de abril.
“Las cosas no han cambiado mucho desde entonces”, que desaparecen a quien no está conforme con quienes quieren seguir con sus privilegios, señaló don Hilario.
Consideró que las autoridades de la Cuarta Transformación deben conocer la historia de la OCCS, narrada en el documental, porque si bien mucha gente aplaude los apoyos para los adultos mayores, a las mujeres y los jóvenes, los políticos de Morena se aferran al poder como los gobiernos anteriores, peleando por los puestos políticos.
Señaló que pasan diputaciones, senadores y gobernadores de diferentes partidos, y no se acaba la explotación de la madera, ni de los ríos y arroyos, ahora secos. Por otro lado, indicó que la gente que es consciente, sigue luchando.
Norma Mesino añadió que las explotaciones de los recursos naturales y desapariciones van a continuar debido a la impunidad en los delitos. “Prefieren desaparecer un cuerpo, que elevar el índice de homicidios”, declaró.
Advirtió que si no se reconoce esta crisis: el incremento de los delitos y la lucha de las madres buscadoras, “es como darle más permiso a los que hacen las cosas. Es cierto lo que dicen las familias, hay privilegios cuando la víctima de desaparición es un funcionario”.
Señaló la privación de la libertad reciente del alcalde de Taxco, Juan Andrés Vega Carranza, donde se usó toda la fuerza del Estado para rescatarlo con vida.
Preguntó, “¿a cuántas familias les cierran las puertas en los Ministerios Públicos para abrir una investigación?”.
Puntualizó que la lucha de los pueblos en todos los sentidos, es lo que ha cambiado el sistema de justicia, “si hoy se habla de búsqueda inmediata y de fichas de búsqueda, no fue por la voluntad del gobierno, fue gracias al movimiento”.
Aclaró que persisten las deficiencias en el sistema judicial porque operan los cambios de las mismas estructuras en el sistema de justicia “para la contención de los criminales .
Señaló que a su hermana Rocío Mesino, asesinada en 2014, también fue criminalizada por señalar a los policías Ministeriales, antes judiciales, que cometía secuestros y otros ilícitos.
Asimismo, dijo que el expediente del homicidio de su hermano asesinado en 2005, Miguel Ángel Mesino, no aparece por ningún lado.
“La criminalización es un patrón que sigue, las estructuras encargadas de impartir justicia, son las que retienen, incriminan, sostienen la impunidad”.
Sobre el documental La misma sangre, seleccionado entre 11 películas para competir en el premio Mezcal, Norma Mesino destacó que sólo por haber sido considerada, ya es muy importante.
“Refleja el trabajo sinuoso que hemos llevado las y los defensores, esto que vivimos lo viven muchos familiares de desaparecidos, la represión, la criminalización.





