Jornaleros desde Chilapa para Sonora

Unos 200 indígenas salieron hacia el estado del norte donde trabajarán por 10 meses en los campos de chile en Guaymas y ganarán 190 pesos al día. Si hubiera trabajo no nos iríamos de nuestros pueblos, dijo uno de ellos. También se informó aparte que unos 75 jornaleros irán a la cosecha de jitomate en Florida Foto: Lenin Ocampo Torres

Viajarán a Florida, EU, 75 jornaleros agrícolas contratados para cosechar jitomate, informan

Un requisito es que sean jóvenes casados para que envíen el dinero a sus esposas y para garantizar su regreso, dice el secretario del Trabajo y Previsión Social, Oscar Rangel Miravete. Ganarán 11.27 dólares por hora, dicen

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Un grupo de 75 jornaleros agrícolas irá a Florida, Estados Unidos, contratados por la empresa Lipman family farms, con un salario de 11.29 dólares por hora, equivalentes a 208.4 pesos mexicanos según el tipo de cambio de ayer, en un programa piloto de empleo temporal, informó el secretario del Trabajo y Previsión Social, Oscar Rangel Miravete.
Los integrantes del grupo, hombres jóvenes de distintas comunidades de la región Centro, llegaron a un acto público en la capital acompañados de sus esposas e hijos pequeños a firmar sus contratos con la empresa de jitomates, en la sede de la Secretaría.
Sobre la asistencia de los jornaleros con sus familias, el funcionario explicó que un requisito de la convocatoria es que los interesados estén casados para que envíen el dinero a sus esposas y para garantizar su regreso, es decir, para que no se escapen de los campos de cultivos, después de que llegaron de manera legal con una visa temporal tramitada por la empresa, para quedarse en Estados Unidos sin documentos.
El funcionario anunció que a fin de mes saldrá otro grupo de 250 jornaleros, y que a la fecha se han enviado unos 500 campesinos al extranjero, en tres temporadas, como parte del programa.
Del programa, explicó que el gobierno del estado tramita el pasaporte y vincula a los jornaleros con empresas que gestionan las visas temporales con su gobierno, para garantizar el empleo seguro, de acuerdo con las leyes de México y del país que los recibe.
Detalló que en Estados Unidos y Canadá las visas de trabajo tienen una temporalidad de hasta nueve meses, y en Alemania, país con el que también hay convenios, hay contratos de hasta cuatro años.
El representante de la empresa, Joaquín Mendiburo explicó que la compañía ofrece viviendas con servicios de agua y electricidad a sus empleados, con una cocina, refrigerador y una cama; los proveen de una almohada, una cobija y una toalla, y un sitio para lavar su ropa a mano. Hay transporte gratis a la plantación y una vez a la semana, los llevan a una población para que compren víveres, donde muchos llevan su ropa a lavanderías.
Añadió que la condición es que los trabajadores mantengan limpias las viviendas, porque las inspecciones del Departamento de Salud son rigurosas.
Indicó que el gobierno examina cada vivienda y de esto depende que la compañía mantenga los permisos para recibir trabajadores extranjeros, “todo debe funcionar, no se permite ni que las conexiones de energía eléctrica no funcionen, las habitaciones deben contar con ventanas y extintores”, detalló.
Aclaró que los trabajadores no pueden permanecer en el país al terminar el periodo de contrato y algunos prefieren abandonar su empleo para dedicarse a la construcción, sin documentos que respalden su estancia, y sus leyes obligan a la compañía a reportar a cualquier trabajador que renuncie, sea despedida o escape.
Aclaró que el lugar está completamente abierto, pero lejos de un centro urbano, por lo que cada semana los llevan a comprar sus alimentos.
“Queremos, más que nada, que ganen bastante dinero, porque cuanto más eficientes son, hay más producción”. Explicó que en el estado de Florida el salario mínimo es de 11.29 dólares por hora, “si ellos producen más de lo que se tiene estimado por ese costo, 11.29 dólares, les pagamos más”. Reconoció que el interés de la compañía es llegar al personal con alta producción.
Uno de los jóvenes informó que ha ido en tres temporadas a trabajar con esta empresa, incluso lo llamaron para continuar esta temporada, porque duplicó su producción.
En cuanto a los servicios, Mendiburo aclaró que la compañía ofrece un seguro de salud, y que 95 por ciento de los trabajadores no lo toma porque lo tienen que pagar parcialmente.
Por separado, otros jóvenes de Chilapa que han trabajado con la empresa antes y fueron llamados en sus comunidades, indicaron que en cada casa hay siete trabajadores.

Van funcionarios federales y estatales a Chilapa a despedir a 211 jornaleros que viajan a Sonora

Los indígenas nahuas de diferentes comunidades se dedicarán al cultivo de chiles en Guaymas. Percibirán menos de 200 pesos por jornada de trabajo, informan enganchadores

Zacarías Cervantes

Chilapa

Autoridades federales y estatales despidieron este martes en Chilapa, a 211 jornaleros agrícolas nahuas que van al estado de Sonora a emplearse en el cultivo de chile, con salarios de no más de 200 pesos diarios, ante la falta de oportunidades en la entidad.
Las familias se reunieron desde temprano en la Unidad de Servicios Integrales de Chilapa para registrarse y recibir de los gobiernos federal y estatal mil 200 pesos para cada familia, como apoyo para gastos durante su traslado y mientras reciben su primer pago.
Los 211 jornaleros que salieron este martes son originarios de distintas comunidades de Chilapa, y los primeros de la temporada de salida de jornaleros hacia los estados del norte del país en busca de empleo. La temporada, según informaron los enganchadores, comienza en agosto y termina a finales de enero.
Asistieron a despedirlos, el secretario del Trabajo y Previsión Social del Gobierno del estado, Oscar Rangel Miravete; el presidente municipal de Chilapa, Áldy Esteban Román; el delegado federal del Trabajo, Felipe de Jesús Delgadillo Blanno, y el director general del Servicio Nacional de Empleo en Guerrero, Jesús Orbe Torres.
Orbe Torres informó en la actividad que los indígenas fueron contratados para trabajar durante ocho meses con una empresa que cultiva chile en Guaymas, Sonora.
Informó que el gobierno del estado y el federal destinaron una inversión de 253 mil 200 pesos para entregar mil 200 a cada familia de jornaleros como apoyo para su estancia durante los ocho meses en aquél estado.
A su vez, el delegado del Trabajo, Felipe de Jesús Delgadillo presumió el logro de los gobiernos estatal y federal para que otros estados del país reciban a los campesinos, “porque allá les falta la mano de obra y es una oportunidad para las personas que quieran ir a trabajar”, dijo.
Añadió que, “es el momento que debemos de dar el ejemplo y cuando lleguen allá, a Sonora, donde van a estar trabajando, deben de dar su máximo esfuerzo para lograr un beneficio para sus familias”.
El funcionario recomendó a los jornaleros aprovechar este trabajo, porque el gobierno está haciendo una “inversión” en ellos, dijo en referencia a los mil 200 pesos que les entregaron los gobiernos federal y estatal como apoyo para su traslado, porque, agregó, “es una inversión que es de los impuestos de todos”.
Enseguida, el delegado del Trabajo los felicitó por aceptar irse a trabajar, “y les pido que aprovechen este esfuerzo que se hace de parte del gobierno y de todos los mexicanos, para que, obviamente ustedes puedan salir adelante”.
Por su parte, el alcalde priista, Áldy Esteban Román les deseó “un bonito viaje” y “una bonita estancia en donde quiera que se encuentren”, además, “que tengan presente a sus seres queridos que los esperan aquí con los brazos abiertos, y que seguramente estarán al pendiente de ellos en todo momento, mientras estén allá”.
Igual que los funcionarios federales y estatales les pidió a los migrantes que le “echen muchas ganas”, y que “trabajen muy duro”. Celebró que ellos hayan dado la cara para aprovechar esta oportunidad y les dijo que “la aprovechen bien”.
El alcalde les deseó un “bonito retorno” y dijo que el municipio “los espera con los brazos abiertos”.
Los funcionarios hablaron ante un público indiferente e impasible, la mayoría de los asistentes se vieron cabizbajos, distraídos y con la vista perdida en todas direcciones, menos hacia el presidium, pero les llamó la atención cuando, en su turno, el secretario del Trabajo Rangel Miravete les dijo: “les traigo una buena noticia”, todos voltearon hacia él funcionario, quien soltó: “yo soy el último orador, así es que ya acabó el evento”.

Igual que los funcionarios federales y estatales les pidió a los migrantes que le “echen muchas ganas”, y que “trabajen muy duro”. Celebró que ellos hayan dado la cara para aprovechar esta oportunidad y les dijo que “la aprovechen bien”.
El alcalde les deseó un “bonito retorno” y dijo que el municipio “los espera con los brazos abiertos”.
Los funcionarios hablaron ante un público indiferente e impasible, la mayoría de los asistentes se vieron cabizbajos, distraídos y con la vista perdida en todas direcciones, menos hacia el presidium, pero les llamó la atención cuando, en su turno, el secretario del Trabajo Rangel Miravete les dijo: “les traigo una buena noticia”, todos voltearon hacia él funcionario, quien soltó: “yo soy el último orador, así es que ya acabó el evento”.
En el mismo tono festivo que el resto de los que intervinieron, el encargado de promover el empleo en el estado, felicitó a los indígenas por hacer un viaje “hasta el estado de Sonora, para trabajar nueve meses (el delegado del trabajo había dicho que son ocho), reconoció que es un viaje complicado y largo porque, “son nueve meses que van a requerir de su esfuerzo y de muchos sacrificios”, y añadió que le daba “gusto que vayan hombres y mujeres”.
También se refirió al acto que había encabezado en la mañana en la Secretaría del Trabajo, donde informó que despidieron a 75 migrantes que van a los Estados Unidos para trabajar de manera legal allá.
El funcionario estatal les dijo a los jornaleros que los mil 200 pesos no son mucho dinero, “pero les alcanza mientras les pagan la primera quincena allá”, les aseguró que se van con la protección del gobierno del estado y les recomendó que nombren a un jefe de grupo que esté en contacto con las autoridades estatales, para que avise si llegaron bien y si les están cumpliendo lo que les prometieron en el contrato.
Después, insensible a la tragedia de las familias que dejan sus comunidades, sus casas, sus bienes, sus cosechas y a sus parientes por falta de oportunidades aquí, bromeó, “muy buen viaje, buena estancia, a las muchachas guapas que se van, no se vayan a enamorar de alguien allá y se queden, regrésense con su grupo que se van”, dijo sin despertar una pizca de gracia en los asistentes.
El funcionario agregó que, “el recurso que ustedes ganan allá es muy importante para el estado, porque así como los que se van al extranjero mandan divisas, ustedes traen recursos de otros estados para beneficio de sus comunidades de Chilapa y de sus familias”.
Miravete finalizó, “la gente que emigra siempre es la mejor gente de cada país, los que no tienen el valor de buscar un mejor futuro, a veces se quedan allí en su lugar a esperar a que les griten las piedras del campo y ustedes no, ustedes tienen el valor, tienen el coraje, el arrojo de seguir a buscar un futuro mejor para ustedes y sus familias”.
Uno de los enganchadores consultados informó que, los salarios que reciben en las plantaciones van de los 180 pesos diarios (mil 80 pesos semanales), hasta los 2 mil semanales, según la actividad.
Dijo que los que más ganan son los zanqueros (los que trabajan en zancos, principalmente para el corte de jitomate) que ganan 380 pesos por jornal y pueden alcanzar hasta dos jornales por día, así como los bomberos (los que operan las bombas para fumigar), que ganan 330 pesos por jornal y pueden hacer hasta dos jornales diarios.
Informó que, ahora tienen prohibido contratar a menores de 18 años, y que debido a ello ha disminuido considerablemente el número de familias que se contratan.
Gudelia, una jornalera que se contrata cada año, contó que, si bien sus hijos tienen garantizada la educación y la salud en las plantaciones donde son contratados, tienen que pagar hasta 20 pesos diarios a las personas que cuiden a los niños que no están en edad escolar.
También tienen que comprar o cocinar ellos mismos sus alimentos, lo que disminuye sus percepciones, “regresamos con poquito, pero nos vamos porque aquí no tenemos otra cosa que hacer”, dijo.

Si hubiera trabajo no nos iríamos de nuestros pueblos, dice jornalero antes de salir a Sonora

Zacarías Cervantes

Chilapa

El campesino nahua, Marciano Torres López es originario de Xochitempa, municipio de Chilapa, y padre de un niño de 7 años y una niña de 5. Con ellos y su mujer ayer abandonó su comunidad, donde dejó su casa con todas sus pertenencias, sus pocos animales, su cosecha de la temporada pasada y el resto de su familia.
Él es uno de los 211 indígenas que fueron contratados como jornaleros agrícolas para las plantaciones de chile en Guaymas, Sonora. Se trata del primer grupo de jornaleros agrícolas que sale del estado durante la temporada que comienza en agosto y termina en enero.
Marciano se dice contento porque va en busca de un empleo, pero su semblante contrasta con lo que expresa y, finalmente, reconoce que, “si tuviéramos tierra para sembrar o trabajo seguro aquí no habría necesidad de salir de nuestro pueblo, pero tenemos que sacar adelante a la familia”.
Alrededor del jornalero, decenas de campesinos se arremolinan rodeados de mochilas, vasijas, petates, bolsas llenas de cachivaches, barricas y hasta antenas de televisión que se llevan, mientras en las amplias instalaciones de la Unidad de Servicios Integrales de Chilapa, los niños, ajenos a la nueva vida que les espera, se entretienen jugando en grupos.
En distintos sitios de las instalaciones, familias completas comen en círculos y en cuclillas. Sobre el piso colocan sus alimentos, tortillas con salsa o frijoles que han traído de sus comunidades, y los de más suerte degustan pollo rostizado.
Recargado en uno de los camiones que los trasladarán a Sonora, Marciano observa entre triste y distraído el escenario. En tanto, su mujer entretiene a poca distancia a Fernando y a Nancy, sus dos hijos.
Dice que fue contratado por el Campo Guadalupe, ubicado cerca de Empalme, Sonora, para trabajar en los cultivos de chile morrón y jalapeño, tomate, pepino, melón y sandía.
Se le pregunta si sabe cuánto le van a pagar, el indígena mira hacia el cielo, después menea los dedos de ambas manos como haciendo cuentas, “lo que haga uno, eso es lo que vamos a ganar”, responde.
–¿Por cuánto tiempo se van?
–Pues, unos 10 meses, más o menos, como en junio del próximo año regresamos.
Entonces, interviene Lorenzo Nava, otro jornalero también de Xochitempa que observa de cerca la charla, “eso es cuando nos mandan de allá, pero a veces cuando uno se viene antes, se viene uno pagando todo, cundo uno no cumple el contrato, pero cuando uno cumple, entonces nos ponen camión”.
–¿Usted ya ha ido?
–Sí, el año pasado estuve allá, nomás que nos vinimos por algunos compromisos que salen aquí. Yo me vine en abril.
–Oiga, ¿pero por qué se va?
–Yo, la verdad, te voy a decir, yo no tengo terreno para sembrar maíz, por eso salimos a buscarle por allá, para que nos ayudemos un poco porque aquí no hay mucho trabajo, a veces encontramos trabajo pero por tres o dos días, pero es poco, y ya ves que los gastos están caros aquí, y te pagan 120 pesos y si apenas trabajas dos días, es poco.
–¿Y allá cuánto ganan?
–Es por rendimiento, como le digo, el día nos están pagando como 200 pesos.
–¿Usted se va también con su familia?
–No, yo solo con mi esposa, la verdad nosotros no tenemos niños, por eso así nos vamos, pero los que tienen se los llevan.
En cambio, Marciano se va con su esposa y dos de sus hijos de 5 y 7 años.
–¿Sus hijos no van a la escuela?, –se le pegunta a Marciano.
–Sí.
–¿Y cómo le hacen?
–Allá hay escuelas, desde jardín de niños hasta secundaria.
–¿Y si le conviene irse a trabajar allá?
–Pues más o menos, no mucho, pero sí sacamos algo, aunque sea nomás para comer, pues.
–¿Y si nomás saca para comer, por qué no se queda mejor aquí?
–Pus, no hay más que hacer aquí, más que sembrar milpa y frijol, y eso no nos alcanza si queremos hacer una casita o comprar un mueblecito, para eso tenemos que ir a buscar una chamba donde buscar un poquito más, y aquí no se gana para eso.
–¿Aunque deje todo?
–Sí, dejamos la casa, nuestras cositas, los animalitos.

 

Van funcionarios federales y estatales a Chilapa a despedir a 211 jornaleros que viajan a Sonora

 

Autoridades federales y estatales despidieron este martes en Chilapa, a 211 jornaleros agrícolas nahuas que van al estado de Sonora a emplearse en el cultivo de chile, con salarios de no más de 200 pesos diarios, ante la falta de oportunidades en la entidad.
Las familias se reunieron desde temprano en la Unidad de Servicios Integrales de Chilapa para registrarse y recibir de los gobiernos federal y estatal mil 200 pesos para cada familia, como apoyo para gastos durante su traslado y mientras reciben su primer pago.
Los 211 jornaleros que salieron este martes son originarios de distintas comunidades de Chilapa, y los primeros de la temporada de salida de jornaleros hacia los estados del norte del país en busca de empleo. La temporada, según informaron los enganchadores, comienza en agosto y termina a finales de enero.
Asistieron a despedirlos, el secretario del Trabajo y Previsión Social del Gobierno del estado, Oscar Rangel Miravete; el presidente municipal de Chilapa, Áldy Esteban Román; el delegado federal del Trabajo, Felipe de Jesús Delgadillo Blanno, y el director general del Servicio Nacional de Empleo en Guerrero, Jesús Orbe Torres.
Orbe Torres informó en la actividad que los indígenas fueron contratados para trabajar durante ocho meses con una empresa que cultiva chile en Guaymas, Sonora.
Informó que el gobierno del estado y el federal destinaron una inversión de 253 mil 200 pesos para entregar mil 200 a cada familia de jornaleros como apoyo para su estancia durante los ocho meses en aquél estado.
A su vez, el delegado del Trabajo, Felipe de Jesús Delgadillo presumió el logro de los gobiernos estatal y federal para que otros estados del país reciban a los campesinos, “porque allá les falta la mano de obra y es una oportunidad para las personas que quieran ir a trabajar”, dijo.
Añadió que, “es el momento que debemos de dar el ejemplo y cuando lleguen allá, a Sonora, donde van a estar trabajando, deben de dar su máximo esfuerzo para lograr un beneficio para sus familias”.
El funcionario recomendó a los jornaleros aprovechar este trabajo, porque el gobierno está haciendo una “inversión” en ellos, dijo en referencia a los mil 200 pesos que les entregaron los gobiernos federal y estatal como apoyo para su traslado, porque, agregó, “es una inversión que es de los impuestos de todos”.
Enseguida, el delegado del Trabajo los felicitó por aceptar irse a trabajar, “y les pido que aprovechen este esfuerzo que se hace de parte del gobierno y de todos los mexicanos, para que, obviamente ustedes puedan salir adelante”.
Por su parte, el alcalde priista, Áldy Esteban Román les deseó “un bonito viaje” y “una bonita estancia en donde quiera que se encuentren”, además, “que tengan presente a sus seres queridos que los esperan aquí con los brazos abiertos, y que seguramente estarán al pendiente de ellos en todo momento, mientras estén allá”.
Igual que los funcionarios federales y estatales les pidió a los migrantes que le “echen muchas ganas”, y que “trabajen muy duro”. Celebró que ellos hayan dado la cara para aprovechar esta oportunidad y les dijo que “la aprovechen bien”.
El alcalde les deseó un “bonito retorno” y dijo que el municipio “los espera con los brazos abiertos”.
Los funcionarios hablaron ante un público indiferente e impasible, la mayoría de los asistentes se vieron cabizbajos, distraídos y con la vista perdida en todas direcciones, menos hacia el presidium, pero les llamó la atención cuando, en su turno, el secretario del Trabajo Rangel Miravete les dijo: “les traigo una buena noticia”, todos voltearon hacia él funcionario, quien soltó: “yo soy el último orador, así es que ya acabó el evento”.

Igual que los funcionarios federales y estatales les pidió a los migrantes que le “echen muchas ganas”, y que “trabajen muy duro”. Celebró que ellos hayan dado la cara para aprovechar esta oportunidad y les dijo que “la aprovechen bien”.
El alcalde les deseó un “bonito retorno” y dijo que el municipio “los espera con los brazos abiertos”.
Los funcionarios hablaron ante un público indiferente e impasible, la mayoría de los asistentes se vieron cabizbajos, distraídos y con la vista perdida en todas direcciones, menos hacia el presidium, pero les llamó la atención cuando, en su turno, el secretario del Trabajo Rangel Miravete les dijo: “les traigo una buena noticia”, todos voltearon hacia él funcionario, quien soltó: “yo soy el último orador, así es que ya acabó el evento”.
En el mismo tono festivo que el resto de los que intervinieron, el encargado de promover el empleo en el estado, felicitó a los indígenas por hacer un viaje “hasta el estado de Sonora, para trabajar nueve meses (el delegado del trabajo había dicho que son ocho), reconoció que es un viaje complicado y largo porque, “son nueve meses que van a requerir de su esfuerzo y de muchos sacrificios”, y añadió que le daba “gusto que vayan hombres y mujeres”.
También se refirió al acto que había encabezado en la mañana en la Secretaría del Trabajo, donde informó que despidieron a 75 migrantes que van a los Estados Unidos para trabajar de manera legal allá.
El funcionario estatal les dijo a los jornaleros que los mil 200 pesos no son mucho dinero, “pero les alcanza mientras les pagan la primera quincena allá”, les aseguró que se van con la protección del gobierno del estado y les recomendó que nombren a un jefe de grupo que esté en contacto con las autoridades estatales, para que avise si llegaron bien y si les están cumpliendo lo que les prometieron en el contrato.
Después, insensible a la tragedia de las familias que dejan sus comunidades, sus casas, sus bienes, sus cosechas y a sus parientes por falta de oportunidades aquí, bromeó, “muy buen viaje, buena estancia, a las muchachas guapas que se van, no se vayan a enamorar de alguien allá y se queden, regrésense con su grupo que se van”, dijo sin despertar una pizca de gracia en los asistentes.
El funcionario agregó que, “el recurso que ustedes ganan allá es muy importante para el estado, porque así como los que se van al extranjero mandan divisas, ustedes traen recursos de otros estados para beneficio de sus comunidades de Chilapa y de sus familias”.
Miravete finalizó, “la gente que emigra siempre es la mejor gente de cada país, los que no tienen el valor de buscar un mejor futuro, a veces se quedan allí en su lugar a esperar a que les griten las piedras del campo y ustedes no, ustedes tienen el valor, tienen el coraje, el arrojo de seguir a buscar un futuro mejor para ustedes y sus familias”.
Uno de los enganchadores consultados informó que, los salarios que reciben en las plantaciones van de los 180 pesos diarios (mil 80 pesos semanales), hasta los 2 mil semanales, según la actividad.
Dijo que los que más ganan son los zanqueros (los que trabajan en zancos, principalmente para el corte de jitomate) que ganan 380 pesos por jornal y pueden alcanzar hasta dos jornales por día, así como los bomberos (los que operan las bombas para fumigar), que ganan 330 pesos por jornal y pueden hacer hasta dos jornales diarios.
Informó que, ahora tienen prohibido contratar a menores de 18 años, y que debido a ello ha disminuido considerablemente el número de familias que se contratan.
Gudelia, una jornalera que se contrata cada año, contó que, si bien sus hijos tienen garantizada la educación y la salud en las plantaciones donde son contratados, tienen que pagar hasta 20 pesos diarios a las personas que cuiden a los niños que no están en edad escolar.
También tienen que comprar o cocinar ellos mismos sus alimentos, lo que disminuye sus percepciones, “regresamos con poquito, pero nos vamos porque aquí no tenemos otra cosa que hacer”, dijo.

 

Si hubiera trabajo no nos iríamos de nuestros pueblos, dice jornalero antes de salir a Sonora

El campesino nahua, Marciano Torres López es originario de Xochitempa, municipio de Chilapa, y padre de un niño de 7 años y una niña de 5. Con ellos y su mujer ayer abandonó su comunidad, donde dejó su casa con todas sus pertenencias, sus pocos animales, su cosecha de la temporada pasada y el resto de su familia.
Él es uno de los 211 indígenas que fueron contratados como jornaleros agrícolas para las plantaciones de chile en Guaymas, Sonora. Se trata del primer grupo de jornaleros agrícolas que sale del estado durante la temporada que comienza en agosto y termina en enero.
Marciano se dice contento porque va en busca de un empleo, pero su semblante contrasta con lo que expresa y, finalmente, reconoce que, “si tuviéramos tierra para sembrar o trabajo seguro aquí no habría necesidad de salir de nuestro pueblo, pero tenemos que sacar adelante a la familia”.
Alrededor del jornalero, decenas de campesinos se arremolinan rodeados de mochilas, vasijas, petates, bolsas llenas de cachivaches, barricas y hasta antenas de televisión que se llevan, mientras en las amplias instalaciones de la Unidad de Servicios Integrales de Chilapa, los niños, ajenos a la nueva vida que les espera, se entretienen jugando en grupos.
En distintos sitios de las instalaciones, familias completas comen en círculos y en cuclillas. Sobre el piso colocan sus alimentos, tortillas con salsa o frijoles que han traído de sus comunidades, y los de más suerte degustan pollo rostizado.
Recargado en uno de los camiones que los trasladarán a Sonora, Marciano observa entre triste y distraído el escenario. En tanto, su mujer entretiene a poca distancia a Fernando y a Nancy, sus dos hijos.
Dice que fue contratado por el Campo Guadalupe, ubicado cerca de Empalme, Sonora, para trabajar en los cultivos de chile morrón y jalapeño, tomate, pepino, melón y sandía.
Se le pregunta si sabe cuánto le van a pagar, el indígena mira hacia el cielo, después menea los dedos de ambas manos como haciendo cuentas, “lo que haga uno, eso es lo que vamos a ganar”, responde.
–¿Por cuánto tiempo se van?
–Pues, unos 10 meses, más o menos, como en junio del próximo año regresamos.
Entonces, interviene Lorenzo Nava, otro jornalero también de Xochitempa que observa de cerca la charla, “eso es cuando nos mandan de allá, pero a veces cuando uno se viene antes, se viene uno pagando todo, cundo uno no cumple el contrato, pero cuando uno cumple, entonces nos ponen camión”.
–¿Usted ya ha ido?
–Sí, el año pasado estuve allá, nomás que nos vinimos por algunos compromisos que salen aquí. Yo me vine en abril.
–Oiga, ¿pero por qué se va?
–Yo, la verdad, te voy a decir, yo no tengo terreno para sembrar maíz, por eso salimos a buscarle por allá, para que nos ayudemos un poco porque aquí no hay mucho trabajo, a veces encontramos trabajo pero por tres o dos días, pero es poco, y ya ves que los gastos están caros aquí, y te pagan 120 pesos y si apenas trabajas dos días, es poco.
–¿Y allá cuánto ganan?
–Es por rendimiento, como le digo, el día nos están pagando como 200 pesos.
–¿Usted se va también con su familia?
–No, yo solo con mi esposa, la verdad nosotros no tenemos niños, por eso así nos vamos, pero los que tienen se los llevan.
En cambio, Marciano se va con su esposa y dos de sus hijos de 5 y 7 años.
–¿Sus hijos no van a la escuela?, –se le pegunta a Marciano.
–Sí.
–¿Y cómo le hacen?
–Allá hay escuelas, desde jardín de niños hasta secundaria.
–¿Y si le conviene irse a trabajar allá?
–Pues más o menos, no mucho, pero sí sacamos algo, aunque sea nomás para comer, pues.
–¿Y si nomás saca para comer, por qué no se queda mejor aquí?
–Pus, no hay más que hacer aquí, más que sembrar milpa y frijol, y eso no nos alcanza si queremos hacer una casita o comprar un mueblecito, para eso tenemos que ir a buscar una chamba donde buscar un poquito más, y aquí no se gana para eso.
–¿Aunque deje todo?
–Sí, dejamos la casa, nuestras cositas, los animalitos.

 

Son de Guerrero 30 mil de los 409 mil jornaleros migrantes que hay en el país, informa la STPS

El secretario del Trabajo y Previsión Social, Oscar Rangel Miravete informó que Guerrero expulsa unos 30 mil jornaleros agrícolas, la mayoría originarios de las regiones Montaña y Centro.
Afirmó que Guerrero es una de las seis entidades que aporta el mayor número de jornaleros agrícolas migrantes, de acuerdo con el Padrón Nacional de Jornaleros Agrícolas, que presento el secretario del Trabajo federal, Roberto Campa Cifrián, durante la segunda sesión ordinaria de la Conferencia Nacional de Secretarios del Trabajo (Conasetra), que terminó el viernes en Guanajuato.
En declaraciones telefónicas, Rangel Miravete estimó que los aproximadamente 30 mil jornaleros guerrerenses, de 409 mil que hay en el país, fueron cuantificados por el registro patronal de empleadores que otorgan afiliación al IMSS, además del Servicio Nacional del Empleo, y por el otorgamiento de apoyos de programas sociales.
Mencionó que hay más de 409 mil trabajadores agrícolas migrantes y más de 22 mil centros de trabajo en todo el país.
“Las regiones Centro y Montaña de Guerrero son las que más jornaleros expulsan, y se repite en todo el país el mismo fenómeno, los pueblos originarios y población de comunidades agrarias son las expulsoras del mayor número de jornaleros”, expuso.
Una de las decisiones que tomó la junta, que se realizó del 1 al 3 de agosto, abundó, fue la de hacer inspecciones en coordinación con la Procuraduría General de la República (PGR).
“Nosotros comenzamos el año pasado con los operativos conjuntos, porque algunas de las inspecciones fueron con ellos, pero ya se decidió que se realicen en coordinación con la PGR, para garantizar la seguridad de los inspectores de la Secretaría y para que si hay algún delito de trata de personas sean turnados y perseguidos de inmediato”, declaró.
Como informó El Sur en su edición del 22 de junio pasado, el secretario federal del Trabajo, Roberto Campa Cifrián informó que en noviembre quedaría conformado el padrón de jornaleros, que obedece a que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió en abril pasado, una recomendación por omisiones que derivaron en la explotación de la que fueron víctimas 62 personas na savi, originarias de La Montaña guerrerense, 48 adultos y 14 menores de 18 años, entre ellos bebés, en campos de Colima.
La recomendación 15/2018 también fue dirigida al director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al gobernador del estado de Colima y al presidente municipal de esa capital.
En un boletín publicado en el portal federal, se indica que con la integración del padrón de jornaleros se ayudará a focalizar acciones y programas que favorezcan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
En el documento, añade el texto oficial, destaca la región del Pacífico, Baja California, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Michoacán y Guerrero, “con la mayor actividad agrícola en cuanto a empresas formalmente constituidas y trabajadores del campo que cuentan con seguridad social”.
El padrón contiene el nombre completo, CURP, fecha de nacimiento, edad, entidad, municipio, localidad de nacimiento, género, entidad de la vacante, número de seguridad social y una exposición sobre la movilidad de personas que durante todo el año se desplazan de un estado a otro para trabajar en el campo.
El universo de información obtenida proviene de patrones y trabajadores con actividades agrícolas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), del Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y del Programa de Movilidad Laboral Interna de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), detalla el texto del portal en internet.

 

Viajarán a Estados Unidos 143 jornaleros en un programa piloto, anuncia la Secretaría del Trabajo

El coordinador de Movilidad Laboral del Servicio Nacional de Empleo, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del estado, Pedro Bibiano Torres adelantó que este sábado viajarán 143 guerrerenses a campos de Florida, Estados Unidos, para trabajar como jornaleros en la cosecha de jitomate, donde ganarán de 11 a 12 dólares por hora, como parte del programa piloto de Movilidad.
Consultado en su oficina, el coordinador contó que los jornaleros permanecerán en Florida nueve meses de manera legal, “con una empresa seria”, que tiene vinculación con el Servicio Nacional de Empleo a nivel nacional.
“Es una empresa que requiere jornaleros agrícolas a través de los servicios nacionales de empleo de algunas entidades”, contó.
Abundó que de recontratación van 46 jornaleros, y que el programa piloto de Movilidad Laboral México-Estados Unidos tiene casi dos años y medio funcionando en el estado.
El reclutamiento lo llevó a cabo directamente la empresa contratadora, en agosto y septiembre.
El rango de edad para entrar a este programa piloto es de 23 a 40 años, exclusivamente para hombres.
Dijo que se va buscará incluir a mujeres como en el programa México-Canadá que incluyen a ambos sexos, pero en este momento, por ser programa piloto están iniciando sólo con hombres que entran al rango de edad y con experiencia en el campo de jornaleros agrícolas.
El coordinador abundó que principalmente salen jornaleros de Chilapa, pero que van de todas las regiones de la entidad, de Tixtla, Chilpancingo, de la zona rural de Acapulco, San Marcos, Florencio Villareal, Iguala, Taxco, Ciudad Altamirano, Tecpan de Galeana, San Jerónimo y Coyuca de Benítez, entre otros municipios.
Señaló que, de acuerdo con los contratistas el pago es por tarea, “son prácticamente a desarrollarlas en un tiempo determinado en horas… según los reportes de retorno, tenemos de la gente que ya ha estado allá contratada que fluctúa entre los 11.50 y 12 dólares más o menos por hora, trabajan 6 u 8 horas”.
El otro programa de la Secretaría es el de movilidad México-Canadá, que tiene unos 34 años, con distintos empleadores, en diferentes partes de ese país, señaló.
Al año salen en distintas temporadas de este programa unos 900 jornaleros agrícolas, principalmente de la Montaña.
“La migración es un fenómeno natural… a nosotros nos da alguna certeza que se vayan de manera legal, nosotros damos seguimiento, el acompañamiento preciso, porque así nos los indican nuestro secretario (Oscar Rangel Miravete)… de estar atentos de cualquier situación”, detalló.
Aceptó que, pese a esta movilidad legal, la migración ilegal sigue siendo elevada, aunque no precisó con números, pues dijo que no hay un control. (Beatriz García / Chilpancingo).

No se concretó el apoyo del gobierno para el desarrollo de jornaleros migrantes, lamentan



Carmen González Benicio Tlapa

El representante regional del programa de Atención a Jornaleros Agrícolas, Víctor Peralta Caballero, lamentó que la colaboración interinstitucional que se platicó en la reunión del Subcomité Especial para la incorporación al desarrollo de los jornaleros agrícolas migrantes en Guerrero, en agosto de 2005, en las instalaciones de la Unidad de Servicios Integrales (USI), aquí en Tlapa, no se haya concretado.
Sólo tiene el apoyo de las secretarías de Asuntos Indígenas y Salud; del DIF estatal y la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum).
Dijo que los acuerdos no se han logrado porque “a nivel estatal no se le ha dado seguimiento a esto, a los apoyos que brindan algunas”.
Expuso que las instituciones gubernamentales estatales convocadas por su relación directa con temas o trabajos de interés para los jornaleros no participan para poder ofrecerles mejores servicios.
Dijo que invitó al Ayuntamiento de Tlapa, pero Rufino Vázquez Sierra, ex alcalde, no acudió a los llamados, a pesar de que su participación era importante porque de municipio bajan y suben jornaleros.
Agregó buscará una entrevista con el actual alcalde Martimiano Benítez Flores para que apoye con la designación de un terreno con el fin de que ahí lleguen los autobuses y no se exponga a los jornaleros porque no les permiten estacionarse en el rió Jale, frente al hospital general y ni frente a las instalaciones de la USI, pues “estorban el acceso al Hospital de la Madre y el Niño”.
Expresó que espera que esta administración lo apoye porque los jornaleros agrícolas dejan buenos ingresos al municipio pues es donde hacen sus compras cuando regresan de los campos de cultivo.
Víctor Peralta dijo que institución que debería ayudarlos, según lo platicado en la reunión de agosto, es el Servicio Estatal de Empleo que no se ha presentado ni en la temporada fuerte de migración; al igual que el Registro Civil, para que establezca un módulo para “darles identidad” a los migrantes.
Por otra parte, manifestó que las lluvias antes de tiempo ocasionaron que las cosechas se echaran a perder, por eso el retornó de algunos jornaleros fue forzoso y para recuperarse saldrán otra vez a trabajar a los campos de cultivo.
Aunque indicó que en abril y mayo regresan los jornaleros, muchos llegaron en enero porque “les fue mal” sin dar más detalles de lo que ocurrió, por eso anotan nuevamente para salir a levantar la cosecha de chile en Chihuahua, Sonora y Baja California Sur.
Ejemplificó que el fin de semana se fueron 100 personas, unos para Chihuahua y otros para Sonora, por eso aseguró que mayo tendrá un incremento en relación a 2005.
Adelantó que saldrán más autobuses el 15 de mayo con jornaleros para Chihuahua porque “ahí los tratan bien”, según los campesinos.