Han abierto 37 de sus 41 restaurantes en playa Bonfil, pero aún tienen dificultades

Jacob Morales Antonio

El presidente de la Asociación de Restauranteros de playa Bonfil, Armando Jiménez Anaya, indicó que a ocho meses del impacto del huracán Otis, de 41 restaurantes que había, 37 abrieron, y cuatro están inhabilitados.
En declaraciones por teléfono, expresó que enfrentan dificultades para reconstruir los techos de palapa, debido a que no hay palapa y la mano de obra sigue escasa “no estamos como debiéramos de estar”, lo que mantiene algunos inmuebles sin techo, “pero con la mejor atención”.
Jiménez Anaya comentó que la mano de obra para la elaboración de los techos sigue escasa, y los materiales para su elaboración siguen con precios muy altos. En el caso de una palapa que costaba 3 pesos ahora es de 7 pesos, en la variedad reina pasó de 7 pesos a 10 y 12 pesos cada una.
Dijo que los palaperos también subieron el cobro por la mano de obra, y pasaron de cobrar 300 pesos por día a mil pesos por una jornada de ocho horas. “Hay mucha demanda, y hasta hemos buscado palma en Oaxaca, porque en el estado no hay, se agotó”.
El representante mencionó que a esta dificultad se suma el pago de las licencias de funcionamiento y de los permisos de las zonas federales, al municipio cada restaurante paga anualmente por la licencia entre 5 mil a 12 mil pesos, y de los permisos de uso y goce de zona federal van de 25 mil a 30 mil pesos por año.
“No hemos encontrado un mecanismo de ayuda, no queremos que nos condonen los pagos porque queremos pagar y contribuir con nuestros impuestos, pero no lo podemos hacer en un solo pago” y pidió que éstos sean en varios montos.
Jiménez Anaya informó que hay una buena expectativa para las vacaciones, pero reconoció que no es como la que había antes del huracán Otis, “el turismo que llega nos llegan a apoyar, a que nos levantemos. Los clientes están contentos, es grato que te vean y te digan que vienen a apoyar”.
El restaurantero pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que mantenga la gratuidad en el uso de la Autopista del Sol, porque esto está permitiendo que lleguen más visitantes del centro del país, y genera una mejor economía para los acapulqueños.

 

Continúan la falta de albañiles y peones, y el encarecimiento de la mano de obra

La falta de trabajadores y la gran demanda para la reconstrucción de casas en Acapulco continúa elevando los salarios de los peones y albañiles que están pidiendo hasta 4 mil y 8 mil pesos por semana.
Facebook se ha llenado de mensajes donde se lee “Me urgen un albañil”, o “Necesito albañiles y peones que terminen una construcción”, otros más ofrecen sus servicios.
En los comentarios tanto los solicitantes como los trabajadores, y otros ciudadanos intercambian opiniones, en unos se quejan del alto cobro de los albañiles oficiales que están cobrando hasta 8 mil pesos por semana, otros proponen un costo total por la obra.
Mientras los ciudadanos piden que los trabajadores “no se pasen de lanza” con los precios de la mano de obra, porque un ayudante de peón pide entre 2 mil 300 a 3 mil pesos semanales, otros hasta 4 mil pesos.
Por ejemplo la señora Iveth Ziga posteó “Busco albañil en zona Renacimiento que trabaje por día o por destajo. Si es por día, mande su costo y si es por destajo venga el día sábado para que me haga el presupuesto, no se pasen con los precios o con su sueldo por favor”.
Otros buscan que los albañiles terminen los acabados de sus casas, colocación de losetas o pisos, sin embargo son muy difíciles de conseguir. (Jacob Morales Antonio).

 

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Casas destruidas por el huracán Otis y que fueron abandonadas por sus habitantes en la colonia Panorámica que toma su nombre de la espectacular vista de la bahía que tiene Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.

 

Reconstruyen sus hogares con sus propias manos

Los vecinos de la colonia Panorámica, ubicada arriba del Infonavit Alta Progreso y colindante con el parque El Veladero, han gastado todo el dinero que el gobierno federal les entregó en la reparación de sus hogares que Otis afectó. Ahí, ante una vista espectacular de la bahía, el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público y las viviendas muestran daños en los techos. En la imagen, la señora Felipa Sánchez y su esposo, damnificados por el huracán, en la labor de reconstrucción de su casa Foto: Carlos Carbajal

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Invierten el dinero entregado por el gobierno federal, pero es insuficiente, por lo que han pedido prestado para conseguir material y mano de obra

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.

Sí hay materiales de construcción, pero se ha encarecido la mano de obra, señalan

Jacob Morales Antonio

La presidenta de la Asociación de Materialistas de Guerrero, Elodia Vargas Lima, informó que el suministro de material de construcción de otros estados a Acapulco se ha estabilizado, pero la entrega a los damnificados se ha retrasado por el encarecimiento de la mano de obra.
En declaraciones por teléfono, la empresaria afirmó que no hay un aumento significativo de los precios en los materiales de construcción, porque los proveedores han mantenido los precios como antes del impacto del huracán Otis, sin embargo los materiales prefabricados sí han aumentado, como el tabicón o block.
“Donde tenemos una tardanza de entrega de material es en los agregados, arena, grava, tabicón. El tabicón ligero lo traen de Puebla y por la demanda antes del huracán estaba en 7 pesos cada uno, ahora alcanza un precio de hasta los 10 pesos”.
La empresaria dijo que el cemento que es uno de los productos de construcción más demandados no ha subido de precio, e incluso bajó. Indicó que antes del huracán cada bulto costaba 220 pesos, y con los precios de apoyo de las empresas bajó a 200 pesos y se ha mantenido en ese rango.
Vargas Lima propuso que el gobierno del estado genere un canal para poder traer mano de obra de los municipios de la Montaña del estado, donde hay gente y es muy trabajadora y que necesita empleo, como ayudante, peón, albañil o choferes.
Explicó que al igual que otros sectores económicos, debido a la migración de muchos trabajadores a otros estados después del impacto y el desastre que dejó el huracán en octubre, la mano de obra se fue de la ciudad, y quienes se quedaron han triplicado el precio de su trabajo.
Dijo que un chofer pasó de ganar de 2 mil 200 a 3 mil 500 pesos semanales, mientras que los albañiles pasaron de cobrar 500 pesos al día hasta mil pesos, y los ayudantes de albañiles pasaron de cobrar 300 pesos a 600 pesos por una jornada de ocho horas de trabajo.
“Tenemos una gran escasez de personal, la gente no está trabajando, en nuestro caso no tenemos choferes, chalanes, auxiliares contables, bodegueros. No puedo decir con exactitud qué está pasando, pero uno de los principales, es la salida de gente de la ciudad a otros estados”.
Lo otro es que la gente ante la demanda quiere ganar de más “y hay gente que sí los paga ante la necesidad y la urgencia que hay para arreglar las casas ante la próxima temporada de lluvias”.
Dijo que ante esta misma situación las constructoras que están realizando obras de remodelación en hoteles y condominios están trayendo a trabajadores del centro del país, con buenos sueldos, pero sin llegar a los excesos como lo que piden los albañiles en Acapulco.
Comentó que en la actualidad los precios se han mantenido sin cambio, pero todo el material que está llegando a Acapulco es material que ya está apartado desde diciembre por la gente que compró y se llevó su recibo para justificar y poder recibir el segundo apoyo de reconstrucción que entregó el gobierno federal.
“A mi me cuelga todavía para terminar de entregar, pero si tuviéramos personal, estaríamos terminando antes. No tiene caso que yo venga todos los días a trabajar, si no llega el chofer o el ayudante. A nosotros nos han insultado, nos gritan”, expresó.

 

Los retrasos en la entrega de material de construcción, por falta de mano de obra, dicen

Aurora Harrison

Integrantes de la asociación de Materialistas del Estado de Guerrero dijeron que contratar mano de obra para la reconstrucción de Acapulco, tras el impacto del huracán Otis, ha sido complicada, que tienen que recurrir a otros estados.
Ayer en una conferencia donde manifestaron su respaldo a la presidenta Abelina López Rodríguez para que se reelija; dijeron que sí hay materiales, y que no han podido entregarlo porque no tienen trabajadores que los lleven a los clientes.
“Tenemos material suficiente para hacer trabajos de construcción en un hotel, condominio o vivienda”, dijo la presidenta de la asociación, Elodia Vargas Lima, quien agregó que “el huracán nos rebasó en todos los sentidos y la reconstrucción en grandes proyectos necesita prontitud del material, pero nosotros atendemos al consumo local”.
Agregó que “nos ha afectado la falta de personal, la mano de obra, no quiero hablar ni entrar en conflicto, sólo quiero decir que nosotros sí tenemos la escasez de trabajadores, en nuestro caso los choferes, en la semana se presenten dos o tres días”.
Sostuvo que si los ciudadanos queremos ver un Acapulco reconstruido, tienen que trabajar todos, “porque es triste como quedó después del huracán, qué paso después se desbasto más con todo lo que pasó y vamos a recuperar Acapulco porque aquí vivimos”.
Explicó que de siete choferes que tenía en su negocio de venta de material de construcción, en la semana nada más trababan dos, y “no tengo que decir el motivo, ustedes saben, lo que se ve no se juzga”, en referencia a las filas por las despensas y protestas por los apoyos.
“Como materialistas sí requerimos gente de fuera también, porque nos hace falta mucho personal, porque estamos solicitando auxiliares contables, del área operativa, choferes, chalanes, no necesariamente que vengan de otros estados, que vengan de la Montaña de aquí de Guerrero donde nosotros podamos darles trabajo”, declaró.
Abundó que se han retrasado en la entrega de material de construcción a sus clientes por la falta de mano de obra, y “las personas empiezan a quejarse de que porqué no le entregamos, sí nos faltan choferes, cargadores y no vienen, eso nos atrasa el trabajo”.
Recordó que en las primeras semanas después del huracán sí hubo escasez de material para la construcción y se debió a que había rumores de que se estaban robando la mercancía cuando era transportada para Acapulco, “no fue confirmado, pero dejaron de venir los tráilers de varillas, cemento, por ese temor. Pero ahorita ya hay muy continua distribución foránea, sí hay abasto, no hay falta de material ni nada”.
En tanto Paola Bautistas, también integrante de la asociación, pidió a condominios, hoteles o negocios que van a reconstruir que compren a los negocios locales, “para que el dinero empiece a circular en Acapulco y necesitamos que la gente compre local”.
Agregó que pintura, herramientas de ferretería y material de construcción que los gerentes de los hoteles, condominios, restaurantes negocios que consuman en negocios locales “no, nos tengan tan abandonados”, que los apoyen comprando el material.
Federico Morlet dijo que van a continuar con las capacitaciones a las personas locales para que ellos puedan seguir con la reconstrucción.

 

Aunque recibió el apoyo de Bienestar, le es difícil reconstruir su casa, dice vecina

Argenis Salmerón

“Duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, debido a que el material es escaso y la mano de obra cara”, afirmó la señora Flor González Balderrama, vecina de la colonia Generación 2000, luego de que el huracán Otis desprendió hace dos meses su techo.
En declaraciones a El Sur, la vecina sostuvo que ya recibió el apoyo económico del gobierno federal de 35 mil pesos para la reconstrucción de su vivienda.
La vivienda construida de paredes de material y techo de lámina de asbesto está ubicada en la calle César Maldonado, a cinco casas de la avenida principal.
La casa de un nivel tiene el techo desprendido y dos cuartos con láminas recicladas y dos habitaciones más sin láminas.
La familia está integrada por la madre de 50 años, el padre de 55 años y tres hijos de 10, 15 y 18 años.
La señora González Balderrama manifestó que a dos meses del huracán Otis todavía no puede reponer la techo de su vivienda.
“Ya hicimos la limpieza adentro de la casa y al frente, es decir en la calle, ya es un panorama diferente, gracias a Dios”, enfatizó.
Añadió que el material es escaso y la mano de obra cara, “duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, las que rescate cuando el Otis se llevó mi techo”.
Expuso: “Ya fuimos a varios negocios y no hay material, no tienen flete gratis y es caro, uno tiene que organizar el dinero”.
“Los otros dos cuatros están descubiertos y la semana pasada, que llovió se metió el agua, sigo sufriendo la secuelas del Otis.
“Puse mi colchón al sol para dormir después del Otis, igual que las sábanas, solamente se salvaron las cosas de plástico”.
Sostuvo que fue censada por los Servidores de la Nación, “me dieron el apoyo económico para la reconstrucción de la vivienda”.
Agradeció la ayuda del presidente Andrés Manuel López Obrador, “los tiempos cambiaron, antes no había nada, ahora nos ayudan para empezar de nuevo nuestras casas”.
“El proyecto que presente a la Secretaría de Bienestar, es que voy hacer dos cuartos con loza de cemento y los otros dos con láminas”, contó.
Reclamó que en la colonia Generación 2000 no hay fecha para la entrega de enseres domésticos por parte del Ejército, “tampoco han venido a dar la canasta básica, solamente una vez, aquí tengo todos los cupones”.
Pidió al Ejército agilizar la entrega de enseres domésticos y la canasta básica, “ellos tienen todo el aparato de gobierno con plan DN-III-E”.
Comentó que hasta los 18 días hubo luz en la colonia, “la verdad los aplausos se los llevan los de la CFE, ahora el Ejército no se debe quedar atrás”.
“Durante el huracán perdí mi ropero, mis trastes, mi televisión, y refrigerador, estoy en condiciones precarias”.
Declaró que compró un camión de arena, “mi familia tenemos que acarrear, porque no hay nadie que quiera trabajar, así poco a poco vamos a reconstruir nuestra casa”.
Dijo que su familia no quiso poner adornos navideños en su casa, “no hubo tiempo, y la verdad nosotros sentimos sentimientos encontrados después del Otis”.
Indicó que ayer su familia acudió a misa “a dar gracias a Dios, por sobrevivir al Otis, y que ya no haya más desastres naturales en Acapulco”.
“Esta Navidad fue diferente, porque primero no colocamos los adornos y la familia parterna y materna, no quiso hacer nada, así aquí nosotros la pasamos solitos”, concluyó.