Se contrata al cien por ciento de los herreros de Altamirano para reconstruir el mercado

Más de 100 herreros trabajando en el mercado Lázaro Cárdenas de Ciudad Altamirano, en donde ya empezaron a soldar las trabes para poner el nuevo techo Foto: Israel Flores

Israel Flores

Ciudad Altamirano

Todos los herreros de Pungarabato fueron contratados para participar en la reconstrucción del mercado municipal Lázaro Cárdenas, que se incendió hace una semana, con el objetivo de que la obra se termine lo antes posible.
Se trata de un acuerdo que hizo el presidente municipal Cuauhtémoc Mastachi Aguario con empresarios locales, involucrados en la participación económica que aportarán para la reconstrucción.
Serán empresas locales las que venderán el material y con ellas se acordó traer a todos los herreros del municipio. La lista fue aportada por los mismos empresarios de herrería, de acuerdo con su lista de clientes.
Entre los ayudantes y los dueños de los talleres suman más de 100 herreros que se juntaron este lunes. La primera tarea que les encargaron fue la de quitar todas las puertas, ventanas y cualquier tipo de estructura metálica que colgara del edificio, pues los locales de concreto también serán demolidos.
Se informó que la participación de los herreros corresponde al 100 por ciento de los talleres que hay en el municipio de Pungarabato, incluyendo las comunidades.
Entre todos herreros lograron que en una hora quedara limpio el mercado Lázaro Cárdenas. Entonces, otro grupo comenzó a soldar la nueva estructura metálica para el techado.
También llegó un grupo de albañiles que comenzó a derribar la celosía que quedó hecha polvo por el intenso calor del incendio. Se espera que desde este martes llegue otro grupo más grande de albañiles, para demoler de manera manual los locales dentro del mercado, que son de concreto, para levantar nuevos.
El presidente municipal informó a los comerciantes afectados que el plan es que esta misma semana esté listo el techado y que a su vez se avance con la construcción de los locales en la parte interior, la cual podría quedar en tres semanas.
El presidente municipal espera que en septiembre esté entregando de manera formal el mercado reconstruido.
También se informó que los dueños de las herrerías anunciaron descuentos de hasta el 30 por ciento en el costo del material, así como tres meses sin intereses para los comerciantes que quieran comprar las cortinas, puertas y ventanas, entre otras estructuras que utilizan para darle seguridad a sus negocios.
Este lunes se volvió a paralizar el comercio semifijo de las calles aldeñas al mercado, porque había maniobras con las estructuras metálicas.

 

No reconstruyen por lo caro del material y mano de obra, dicen en la colonia Ex Campo de Tiro

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Ex Campo de Tiro, en la zona poniente de la ciudad, dijeron que no pueden reconstruir sus casas totalmente tras el impacto del huracán Otis, debido a que está escasa la mano de obra y el material está muy caro.
Las paredes de la casas están construidas la mayoría de material y el techo de madera y lámina de cartón.
Algunos vecinos reconstruyeron sus techos y otros construyeron lozas de concreto con el apoyo del gobierno federal.
En la calle hay material de construcción como arena, cemento, grava, madera y varillas de diferentes medidas.
La señora Dolores Ayala Olivos, se quejó que no hay mano de obra para la reconstrucción de las viviendas afectadas por el impacto del huracán Otis.
Añadió que los albañiles hacen esperar de tres a seis meses para reconstruir tu casa y cobran “muy caro y a veces no hacen las cosas bien”.
Comparó que el costo alto del material de construcción y la mano de obra, “viene saliendo el mismo precio”.
Ejemplificó que sí se gastan 50 mil pesos en material, “es el mismo precio para pagar al albañil después de Otis, los costos se dispararon un 50 por ciento”.
Agradeció a presidente Andrés Manuel López Obrador el apoyo a los damnificados del huracán Otis, “no nos dejó solos, pero el estado y municipio sí, no dieron nada”.
El vecino Juan Palomo Díaz, reclamó que no hay mano de obra disponible y están dando los precios altos, “los costos están por los cielos, se están aprovechando”.
“Ahorita es el empleo más solicitado para los contratistas (albañiles) se buscan a jóvenes y les pagan 200 pesos diarios y ellos se quedan con la mayor parte y solamente observan la obra”, manifestó.
Contó que le cobran 20 mil pesos para hacer cimientos de concreto, el techo de madera con láminas galvizadas, “se imagina el costo tan elevado, solamente para no estar expuestos en las lluvias”.
Dijo que el costo del material de construcción subió un 50 por ciento, en comparación con el año pasado, “hay un abuso de los negocios y la autoridad no hace nada”.

 

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Casas destruidas por el huracán Otis y que fueron abandonadas por sus habitantes en la colonia Panorámica que toma su nombre de la espectacular vista de la bahía que tiene Foto: Carlos Carbajal

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.

 

Reconstruyen sus hogares con sus propias manos

Los vecinos de la colonia Panorámica, ubicada arriba del Infonavit Alta Progreso y colindante con el parque El Veladero, han gastado todo el dinero que el gobierno federal les entregó en la reparación de sus hogares que Otis afectó. Ahí, ante una vista espectacular de la bahía, el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público y las viviendas muestran daños en los techos. En la imagen, la señora Felipa Sánchez y su esposo, damnificados por el huracán, en la labor de reconstrucción de su casa Foto: Carlos Carbajal

Continúan los damnificados por el huracán Otis reconstruyendo sus casas en la colonia Panorámica

Invierten el dinero entregado por el gobierno federal, pero es insuficiente, por lo que han pedido prestado para conseguir material y mano de obra

Aurora Harrison

A casi siete meses del huracán Otis, damnificados de la colonia Panorámica, ubicada en la parte alta de la Infonavit Alta Progreso, continúan los trabajos de reconstrucción de sus casas donde utilizó todo el apoyo económico que dio el gobierno federal e incluso pidieron prestado.
La colonia tiene una vista espectacular de la bahía, pero el servicio de agua es irregular, hay calles sin alumbrado público, viviendas con daños en los techos, y bajareques de madera colapsados. Uno de los accesos es por la calle Paseo de la Cañada, de la colonia Infonavit Alta Progreso, una zona cercana al parque El Veladero.
La señora Felipa Sánchez tiene más de 30 años viviendo en esa colonia; su casa tenía el techo de lámina y las paredes eran de concreto, pero con el huracán Otis una pared se colapsó porque le cayeron varios árboles.
El huracán Otis “fue mucho más feo que Paulina, estábamos aquí en la casa, vino un aire fuerte se llevó toda la lámina, fue horrible, si no nos hubiéramos salido a la mejor nos hubiéramos muerto, porque todas las láminas vinieron a dar aquí (al patio de su casa), no se podía pasar”, platica sentada en una silla de plástico en el patio de su vivienda.
Recordó que su madre, una adulta mayor y su suegra, que viven cerca, se fueron a refugiar en su casa, donde ella vive con su marido y su hijo, pero tampoco era lugar seguro, “porque toda la lámina ya se la había llevado el huracán”.
“Era tan feo el aire que se veía como rayos que caían del cielo, fue un segundo que nos salimos, fue rápido, mi suegra también se vinieron y rápido nos fuimos para otro lado porque si hubiéramos quedado otro rato nos hubiera caído todo, porque había árboles y todos se los llevó, había muchos palos de mango, todo cayó en el patio, fue muy rápido que nos salimos porque si no ya no estuviéramos aquí contándolo”, dijo.
Contó que fue un “terror” para ella y sus familiares el huracán “lo vivimos muy feo y nos quedamos como traumados, ahora hay que echarle ganas, vamos a seguir construyendo, la ayuda del gobierno aunque sea poquito nos sirvió, porque usted sabe que se le mete mucho dinero a una casa, lo que nos dio el gobierno fue un empujón, porque si hubiera estado otro gobierno ni siquiera nos hubieran dado nada”.
Cuando se salieron de su casa corrieron a refugiarse en el área del baño de una vivienda que está en construcción. Fue lo más cerca que les quedaba, no podían irse a otro lado porque el aire se los podía llevar. Porque también se les cayó la barda, “a mi suegra se le cayó la casa, se quedó sin casa, mi sobrina también, y no teníamos a donde irnos, así que tuvimos que empezar a limpiar, recogimos todas las láminas viejas que había para volver a construir de nuevo”.
“Quedamos como traumados, ayer (domingo en la noche) estaba pringando y mi nieto al escuchar los rayos me dice abuelita ya viene otro huracán, le dije no te asustes, esperemos en Dios que todo lo que han dicho no sea cierto, pero sólo Dios sabe”, dijo.
Su casa la está construyendo ahora de concreto, luego de recibir el dinero fue a las casas de materiales para surtirse de tabique, cemento, varilla para levantar su vivienda, porque ahora quiere un lugar donde sea más seguro para su familia y ella, “un lugar en donde nos podamos refugiar”.
“Porque no todos los vecinos te quieren ayudar, o echar la mano en una situación así, por ejemplo mi cuñado fue a pedir permiso a una vecina que su casa es de material y no quisieron darnos el apoyo, entonces le dije a mi marido, hay que construir de material, y pedimos dinero prestado, porque si nos dio el gobierno los 35 mil y los 8 mil, pero eso no iba a alcanzar ni para empezar, por eso pedimos prestado, nos endeudamos para hacer esto, porque si no lo hacíamos a dónde nos vamos a refugiar y tenemos que echarle ganas”.
Con su sombrero y su amarrador de alambre, le ayuda a su marido a construir su casa, van a hacer tres cuartos, para que puedan entrar los ocho miembros de su familia, “pero ya nos quiere agarrar el agua, porque aunque le echamos todas las pilas, no podemos acabar”.
“Nos tardamos porque no había material, y hasta que compramos el material, y luego que comparábamos precios, porque lo están dando más caro, porque antes del huracán había comprado porque hice las paredes de dos cuartitos, estaba más barato me salía en 8 mil el millar de tabicón, ¿ahora sabe cuánto está?, 10 mil u 11 mil el millar del tabicón y la varilla 300 pesos una, y la de tres octavos más de 200 pesos. ¡imagínese! ya no podemos construir, todo el material caro, ya no alcanza el dinero”, platicó.
Abundó que el albañil cobra caro y luego no hace bien el trabajo, “luego aparte te están cobrando por todo, ahorita, ya se hacer las cadenas, mi marido lo arma, yo soy la que los amarro, pero por eso estamos haciendo estos tres cuartos”.
Después del huracán su marido e hijos lo que han hecho es trabajar en la construcción de su casa. “Estamos agradecidos porque es el único gobierno que nos ha ayudado, porque ya ven que la presidenta que está aquí ¿cuándo se vino a parar aquí?, nunca ha dado la cara, ahorita como ya son las votaciones quieren más, cada quien que haga su lucha”.
“Si ya pasó un huracán categoría 5 qué nos esperamos, que venga otro igual o más peor, porque pues ahora nos quedamos sin árboles y los árboles siempre nos ayudan, porque nos dan oxígeno y sombra, además nos protegían, pero ahora el aire vendrá más peor”, opinó.
Ofelia Rodríguez también resultó afectada por el huracán, su casa era de madera y lámina galvanizada, pero el huracán se la llevó, su cama y sus muebles se dañaron.
Actualmente improvisó un bajareque, mientras terminan de construir su cuarto, el cual lo hizo con el apoyo que dio el gobierno federal y con un dinero que pidió prestado, le falta colar la loza, pero para eso necesita más dinero y material.
“Tengo mi casita, estoy contenta, aunque todavía le falta, le voy a poner mientras lámina”, dijo la vecina que mencionó: “el dinero que me dio el presidente lo invertí para mi casa”.
Recordó que ese día que impactó el huracán su hijo, quien se encontraba trabajando, le dijo que se saliera y que buscara un lugar seguro porque “venía feo, yo todavía estaba acostada, eran las 11 de la noche, cuando vi que se llevó un pedazo de techo”, corrió a la casa de su hijo, donde estaba su nuera para refugiarse.
A “ella también se le voló todo, y tuvimos que correr hacia otro lado, porque no estábamos seguras, yo no quería creer que vendría feo, cuando las láminas empezaron a volar, todo eso hizo feo, los árboles se trozaron, hizo muy feo”.
En un barranco, en esa misma colonia Panorámica está la casa del señor Juan Manuel Acosta, un adulto mayor que vive solo. Su vivienda la reconstruyó nuevamente de madera y lámina, porque después de que el huracán la destruyó estaba durmiendo bajo una lona. Con ayuda de otra persona, fue que empezó a levantar su casa.
Recordó que durante el impacto del huracán, volaron las láminas, se cayeron unos árboles en su predio y como pudo se salió, toda la noche la pasó debajo de un puente que está en la barranca. Aunque sus vecinos le decían que se fuera a refugiar y le alumbraban con focos no podía moverse de donde estaba, porque las láminas volaban y los árboles se caían.
“Sentí que no iba a vivir, fue increíble, no sentí miedo, tres veces me levantó el aire, pero no me llevó porque me sostuve de las ramas”, dijo, mientras mostraba su casita que hizo con madera y láminas reutilizadas que se volaron de otras viviendas, mientras que levanta las paredes de lo que será su casa de material.
En la colonia hay casas que las están arreglando por los daños que tuvieron con el huracán, y árboles que se le cayeron algunas ramas ya están retoñando. Sin embargo, hay viviendas que se dañaron y que no han sido reparadas, algunas casas de madera colapsaron.

Los retrasos en la entrega de material de construcción, por falta de mano de obra, dicen

Aurora Harrison

Integrantes de la asociación de Materialistas del Estado de Guerrero dijeron que contratar mano de obra para la reconstrucción de Acapulco, tras el impacto del huracán Otis, ha sido complicada, que tienen que recurrir a otros estados.
Ayer en una conferencia donde manifestaron su respaldo a la presidenta Abelina López Rodríguez para que se reelija; dijeron que sí hay materiales, y que no han podido entregarlo porque no tienen trabajadores que los lleven a los clientes.
“Tenemos material suficiente para hacer trabajos de construcción en un hotel, condominio o vivienda”, dijo la presidenta de la asociación, Elodia Vargas Lima, quien agregó que “el huracán nos rebasó en todos los sentidos y la reconstrucción en grandes proyectos necesita prontitud del material, pero nosotros atendemos al consumo local”.
Agregó que “nos ha afectado la falta de personal, la mano de obra, no quiero hablar ni entrar en conflicto, sólo quiero decir que nosotros sí tenemos la escasez de trabajadores, en nuestro caso los choferes, en la semana se presenten dos o tres días”.
Sostuvo que si los ciudadanos queremos ver un Acapulco reconstruido, tienen que trabajar todos, “porque es triste como quedó después del huracán, qué paso después se desbasto más con todo lo que pasó y vamos a recuperar Acapulco porque aquí vivimos”.
Explicó que de siete choferes que tenía en su negocio de venta de material de construcción, en la semana nada más trababan dos, y “no tengo que decir el motivo, ustedes saben, lo que se ve no se juzga”, en referencia a las filas por las despensas y protestas por los apoyos.
“Como materialistas sí requerimos gente de fuera también, porque nos hace falta mucho personal, porque estamos solicitando auxiliares contables, del área operativa, choferes, chalanes, no necesariamente que vengan de otros estados, que vengan de la Montaña de aquí de Guerrero donde nosotros podamos darles trabajo”, declaró.
Abundó que se han retrasado en la entrega de material de construcción a sus clientes por la falta de mano de obra, y “las personas empiezan a quejarse de que porqué no le entregamos, sí nos faltan choferes, cargadores y no vienen, eso nos atrasa el trabajo”.
Recordó que en las primeras semanas después del huracán sí hubo escasez de material para la construcción y se debió a que había rumores de que se estaban robando la mercancía cuando era transportada para Acapulco, “no fue confirmado, pero dejaron de venir los tráilers de varillas, cemento, por ese temor. Pero ahorita ya hay muy continua distribución foránea, sí hay abasto, no hay falta de material ni nada”.
En tanto Paola Bautistas, también integrante de la asociación, pidió a condominios, hoteles o negocios que van a reconstruir que compren a los negocios locales, “para que el dinero empiece a circular en Acapulco y necesitamos que la gente compre local”.
Agregó que pintura, herramientas de ferretería y material de construcción que los gerentes de los hoteles, condominios, restaurantes negocios que consuman en negocios locales “no, nos tengan tan abandonados”, que los apoyen comprando el material.
Federico Morlet dijo que van a continuar con las capacitaciones a las personas locales para que ellos puedan seguir con la reconstrucción.

 

Aunque recibió el apoyo de Bienestar, le es difícil reconstruir su casa, dice vecina

Argenis Salmerón

“Duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, debido a que el material es escaso y la mano de obra cara”, afirmó la señora Flor González Balderrama, vecina de la colonia Generación 2000, luego de que el huracán Otis desprendió hace dos meses su techo.
En declaraciones a El Sur, la vecina sostuvo que ya recibió el apoyo económico del gobierno federal de 35 mil pesos para la reconstrucción de su vivienda.
La vivienda construida de paredes de material y techo de lámina de asbesto está ubicada en la calle César Maldonado, a cinco casas de la avenida principal.
La casa de un nivel tiene el techo desprendido y dos cuartos con láminas recicladas y dos habitaciones más sin láminas.
La familia está integrada por la madre de 50 años, el padre de 55 años y tres hijos de 10, 15 y 18 años.
La señora González Balderrama manifestó que a dos meses del huracán Otis todavía no puede reponer la techo de su vivienda.
“Ya hicimos la limpieza adentro de la casa y al frente, es decir en la calle, ya es un panorama diferente, gracias a Dios”, enfatizó.
Añadió que el material es escaso y la mano de obra cara, “duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, las que rescate cuando el Otis se llevó mi techo”.
Expuso: “Ya fuimos a varios negocios y no hay material, no tienen flete gratis y es caro, uno tiene que organizar el dinero”.
“Los otros dos cuatros están descubiertos y la semana pasada, que llovió se metió el agua, sigo sufriendo la secuelas del Otis.
“Puse mi colchón al sol para dormir después del Otis, igual que las sábanas, solamente se salvaron las cosas de plástico”.
Sostuvo que fue censada por los Servidores de la Nación, “me dieron el apoyo económico para la reconstrucción de la vivienda”.
Agradeció la ayuda del presidente Andrés Manuel López Obrador, “los tiempos cambiaron, antes no había nada, ahora nos ayudan para empezar de nuevo nuestras casas”.
“El proyecto que presente a la Secretaría de Bienestar, es que voy hacer dos cuartos con loza de cemento y los otros dos con láminas”, contó.
Reclamó que en la colonia Generación 2000 no hay fecha para la entrega de enseres domésticos por parte del Ejército, “tampoco han venido a dar la canasta básica, solamente una vez, aquí tengo todos los cupones”.
Pidió al Ejército agilizar la entrega de enseres domésticos y la canasta básica, “ellos tienen todo el aparato de gobierno con plan DN-III-E”.
Comentó que hasta los 18 días hubo luz en la colonia, “la verdad los aplausos se los llevan los de la CFE, ahora el Ejército no se debe quedar atrás”.
“Durante el huracán perdí mi ropero, mis trastes, mi televisión, y refrigerador, estoy en condiciones precarias”.
Declaró que compró un camión de arena, “mi familia tenemos que acarrear, porque no hay nadie que quiera trabajar, así poco a poco vamos a reconstruir nuestra casa”.
Dijo que su familia no quiso poner adornos navideños en su casa, “no hubo tiempo, y la verdad nosotros sentimos sentimientos encontrados después del Otis”.
Indicó que ayer su familia acudió a misa “a dar gracias a Dios, por sobrevivir al Otis, y que ya no haya más desastres naturales en Acapulco”.
“Esta Navidad fue diferente, porque primero no colocamos los adornos y la familia parterna y materna, no quiso hacer nada, así aquí nosotros la pasamos solitos”, concluyó.

 

“Somos doblemente damnificados”, dicen locatarios del Mercado Central luego de Otis

Tras el impacto del huracán Otis, el arco techo del Mercado Central se colapsó, debido a los fuertes vientos, y por ello “somos doblemente damnificados”, señalan locatarios.
El arco techo estaba en construcción tras el incendio del Mercado Central, el 5 de junio pasado, en el estacionamiento del centro de abasto.
El material del arco techo es similar al usado en las láminas galvanizadas y fue totalmente destrozado por los fuertes vientos. Adentro, los locales construidos de fierro también quedaron doblados, además, hay paredes de concreto caídas.
Los pocos locatarios instalados en el arco techo del Mercado Central perdieron sus mercancías totalmente.
Se observó que los comerciantes recogieron sus productos dañados y lo tiraron en la banqueta. Solamente acomodaron su herrería del local.
Según los comerciantes, un 40 por ciento ya se había reubicado en el arco techo del Mercado Central.
Consideraron que han sido doble damnificados, por el incendio y el huracán Otis, y que ya no tienen dinero para reactivar su economía.
Pidieron apoyo económico para comprar más productos y volver a reconstruir el arco techo.
La construcción del arco techo ya estaba finalizando y tuvo un costo de 15 millones de pesos, más el precio de los locales.
Los comerciantes son damnificados del incendio del Mercado Central de la nave mayor. El arco techo se terminó a finales de agosto pasado. (Argenis Salmerón).

Que den “prioridad a la búsqueda de los desaparecidos”, piden familiares de marineros

Aurora Harrison

“Queremos que le den prioridad a la búsqueda de los que están desaparecidos. No que le den prioridad a la Costera, eso puede esperar, con el tiempo lo material se recupera”, dijo Adriana Ochoa Santiago, madre de Mauricio Adrián, capitán de la embaración Vida, que está desaparecido.
Este miércoles por la mañana se encontraba sentada en el Malecón, en compañía de familiares y amigos. Está en espera de noticias por parte de los marinos, del paradero de su hijo, quien desapareció el martes cuando impactó el huracán Otis en la ciudad.
Contó que este martes a 20 millas del Malecón “encontraron a cinco personas vivas y lo que queremos es que con un helicóptero busquen a los demás que están desaparecidos. Porque a muchos los sacó a Pie de la Cuesta y queremos que nos apoyen de esa manera”.
“Nadie nos hace caso ¿a quién le vamos a decir, queremos un helicóptero o embarcaciones para buscar a tres personas, entre ellos mi hijo? Porque son muchísimos desaparecidos, del Bonanza, del Acarey, son seis o siete trabajadores que no encuentran”, platicó.
Incluso descalificó la cifras oficiales que las autoridades han dado de las personas muertas por el huracán, “no es cierto, porque los que anclaron en la Base Naval no encuentran ni el 80 por ciento de los trabajadores”.
“Hasta ayer en la (Secrtearía de) Marina, que nos atendieron de manera amable, nos decían que había algunos inconscientes y por lo menos deben de tener fotos, pero después nos dicen que no tienen inconscientes que están en el hospital de El Quemado y ahí nos dicen que los que están graves no hablan. Cuando pedimos que nos den la oportunidad de entrar, nos dicen que no hay nada, que no tienen ninguno que venga de la playa”, comentó.
Agregó que incluso ya acudió al Servicio Médico Forense, ubicado en El Quemado, y “no nos quieren mostrar los cuerpos y nos hicieron la prueba de la sangre, imagínense ya cuántos días son y es una desesperación”.
“Las autoridades no están buscando como debe ser, yo no quiero ni despensa. Lo que quiero saber es de mi familia, de mi hijo, si se encuentra herido, dónde lo tienen. Nosotros lo estamos buscando en una lancha acuática, compramos diesel porque no hay ningún apoyo del gobierno”, reprochó la madre de Mauricio.
Crítico que la Secretaría de Marina haya mandado maquinaria y marinos para sacar una plataforma que se hundió en el Malecón, y que no los apoyen en la búsqueda de los desaparecidos.
“Eso de ahí ya no se va a mover, es una plataforma que pesa toneladas, ahí tienen buzos buscando a sus compañeros, pero queremos que también nos ayuden a buscar a nuestros familiares”, dijo la madre del capitán.
En el área del Malecón, la Marina tiene dos máquinas, y un equipo de buzos que realizan maniobras para sacar la plataforma que se hundió con algunos de sus compañeros.

Dañan las lluvias de Max equipos en una secundaria técnica de Acapulco, informa la directora

La directora de la Secundaria Técnica 104, en la colonia La Libertad, Francisca Mendoza García, informó que el plantel fue afectado por las lluvias de la tormenta tropical Max, que dañaron material y computadoras, por lo que que no habrá clases hasta el lunes.
Este jueves, padres de familia y maestros se dedicaron a labores de limpieza de la escuela, de donde sacaron toneladas de lodo en carretillas, que se acumuló en las canchas y salones, que llegó ahí porque se desbordó el canal de El Perro, por Playa Seca, afectando a viviendas de la zona y escuelas, como la técnica.
La directora dijo que lo bueno fue que entró más lodo que agua, que sólo alcanzó a inundar unos 30 centímetros. Además, informó que la fuerza de la tierra desniveló las dos puertas de acceso al plantel.
Indicó que las áreas afectadas fueron los salones y talleres, donde hubo pérdidas de materiales que tenían guardados, como computadoras y bocinas para las diversas actividades.
La directora comentó que todavía no hay un recuento total de a cuánto ascienden las pérdidas, que será hasta hoy cuendo revisen todos los talleres y las aulas, para tener un recuento, porque también lo tienen que estregar a la Secretraría de Educación Guerrero (SEG), que está pidiendo un informe de lo sucedido.
Mendoza García dijo que se colapsó el drenaje en la entrada de la escuela, donde hay un socavón pequeño, y los padres de familia le manifestaron que necesitan checar para ver qué daños hubo, porque al pareer también se tronó el registro. Dijo que las máquinas que estuvieron trabajando para abrir camino, toda la tierra la hecharon sobre este y donde está el paso peatonal de los alumnos.
La directora indicó que aún hay trabajos por hacer para que quede limpia la escuela, ver las afectaciones por los escurrimientos y cuantificar los daños materiales. Entonces, las clases se tendrán que reanudar hasta el próximo lunes. (Karina Contreras).

Acosan por dinero al comité de La Escuela es Nuestra en un plantel de la capital, denuncian

María Avilez Rodríguez

Chilpancingo

Una integrante del comité del programa La Escuela es Nuestra, de la primaria Nicolás Bravo, denunció que han sufrido acoso por parte del presidente de esa comisión y de directivos del turno vespertino, quienes le pide el dinero para ejercerlo y la acusan de no estregar el material.
En conferencia de prensa, la tesorera del comité del programa, Orquídea Sarai García Encarnación, informó que fueron elegidos por los padres de familia en una asamblea general.
Dijo que su función como comité es determinar qué obras son prioritarias en la escuela, “los lineamientos dicen que por cada acción que se realice deberán convocar a la asamblea general, pero al tener el respaldo en esa asamblea, evitaron con mandarlos a traer cada vez que iban a decidir alguna acción”.
García Encarnación indicó que desconoce en qué momento “se fractura todo esto”, porque la acosa el presidente del comité, Alejandro Cheché, quien pertenece al turno vespertino.
“Lo único que queremos los integrantes del comité es que esto concluya en tranquilidad y en paz, para rendir nuestro informe. Como mujeres hemos sido acosadas y violentadas, yo diario recibía llamadas por parte del presidente, para pedirme mi voto de confianza y que le diera el dinero del programa, para que él lo administrara”, denunció.
Dijo que después, el presidente del comité empezó a realizar sus propias propuestas y excluyó a los demás integrantes.
En total, por los dos turnos, son 700 alumnos a quienes se les ha entregado material en la misma cantidad como, material deportivo y computadoras portátiles, “desconocemos la razón por la que no nos recibieron los materiales, los directivos y padres de familia del turno vespertino”.
La tesorera manifestó que otro problema que presentaron fue que los directivos de la tarde querían manejar el dinero del programa, “los directores no aceptan que deben mantenerse al margen del programa”.
La tesorera del comité destacó que “lo único que queremos es concluir y entregar el informe de lo que se invirtió en la escuela, para evitar más hostigamiento y acoso”.